¡HOLA! Lamento haberme demorado, sigo con problemas pero la historia sigue igual… Espero que les guste la continuación y ¡Que la disfruten!
Capítulo 10 – La chica de pelo negro.
Naruto le sonríe a Sakura, ella está con el casco puesto y su cabello no se ve, así que no la reconocerá - ¡Hola! Soy Naruto, estoy feliz de poder conocerte… - el espera que le responda pero eso no pasara.
-Es algo tímida – el extiende su mano y los delicados dedos de la peli rosa corresponden el saludo.
-Un gusto – solamente movió la cabeza como respuesta.
-¿Ya nos dejaras ir? – arqueo una ceja pero se hizo a un lado.
-Ten cuidado con esa moto, sabes que tiene su maña – asentí – cuídate señorita.
Salí disparado por la calle una vez que me dio el espacio suficiente para moverme; al principio el agarre de Sakura era fuerte, pero a medida que avanzábamos iba aflojando. Hasta el punto que ya no la sentí y por el espejo retrovisor pude ver que levantaba las manos. Una vez que llegamos a su edificio, en el salón de espera estaba el señor Orochimaru. La peli rosa también lo vio y como distracción jalo mi cuello hasta que nuestros labios impactaron. Caminábamos frente a él como si nada, robándonos el alma con los besos. Una vez en el ascensor ella llamo a uno distinto al de la última vez, encima de todo, marco a otro piso.
-¿Qué hay ahí? – ya estábamos adentro de la caja de metal.
-Mi entrada secreta – ingresamos a la habitación 703 y dentro de la misma había otro elevador – este me lleva a mi departamento.
-Asombroso – niega.
-Útil cuando tienes un prometido loco y un padre aun peor – beso de nuevo mis labios - ¿Te quieres quedar?
-No puedo – la bese de nuevo – tengo una reunión familiar mañana – acaricio mi mejilla.
-Entonces nos vemos – otro beso – cuídate Sasuke.
-Llámame cuando quieras – pasee mi pulgar por su labio inferior y le robe el último de la noche – nos vemos preciosa.
En momentos como estos agradezco ese viernes 13 en la oficina, nunca hubiera podido acercarme a ella de no haber pasado aquello en el trabajo. La Sakura Haruno que estoy comenzando a descubrir ahora me intriga, me reta y me apasiona. Baje por las escaleras de incendio y llegue a casa cerca de las dos de la mañana. Naruto dormía gracias a todos los cielos, de lo contrario habría tenido que responder su extenso interrogatorio sobre mi nueva novia. Estacione la moto y deje que mi cuerpo cansado cayera sobre la cama como peso muerto. El perfume tan peculiar arropo mis sueños hasta la mañana siguiente, en donde me vi obligado a despertar por los gritos de mi amigo.
-¡VAMOS A LLEGAR TARDE TEME! ¡QUIERO ALCANZAR A PROBAR LA TARTA SECRETA DE TU MAMÁ! - Al menos el día de ayer pude disfrutar de la compañía de la peli rosa, eso deberá ser suficiente hasta que podamos volver a vernos.
…
El sábado siguiente fue ella la que tomo la iniciativa de salir, me cito a un sitio bastante alejado y gracias a la moto de Naruto no fue difícil para mí llegar, pero el encuentro en si era extraño. Era al medio día para empezar; en un restaurante de comida china bastante conocido y el hecho de que normalmente nos veíamos de noche me hizo desconfiar un poco. Tanta fue su insistencia de que fuera a las 12:00 horas que termine aceptando.
Me acomodo en una banca vacía y espere pacientemente a mi acompañante; no llegaba y eso estaba comenzando a molestarme. Recorrí con la mirada el establecimiento, percatándome de que en una esquina contraria a la mía, había una chica con el mismo color de ojos que la peli rosa. Me escaneaba con la mirada y luego me sonrió; recién ahí entendí todo. Me acerque a ella y ocupe el lugar en su mesa que quedaba libre; efectivamente era ella, pero con ese color de cabello es complicado reconocerla.
-¿Por qué el negro? – sus labios estaban ahora resaltados con un color lila y su larga cabellera rosa ahora estaba escondida tras una peluca negra corta.
-Era esto o rubio – se encogió de hombros – y funciono, ya que no me reconociste.
-Tus ojos te delataron – sus largas pestañas se movieron con rapidez antes de ser cubiertas por unas gafas que hacían juego con los labios – al menos así ya no pareces Sak - las uñas del mismo color que todo su indumentaria bloquearon mi boca sin que su nombre saliera completo de esta.
-No me llames así – paseo sus ojos asustada – mi padre te mando a seguir, nos descubrirán si lo vuelves a hacer.
-¿A mí? – Asintió - ¿Cómo sabes qué? – me apunto a una dirección del salón con la mirada e inmediatamente reconocí al guarda espaldas de mi jefe.
-Por eso estoy vestida así – no entiendo nada – y no puedes decir mi nombre.
- No sé por qué se tomó conmigo ahora, pero… ¿Cómo debo llamarte? ¿Señorita? – Arrugo el gesto de manera graciosa - ¿Entonces?
-No lo sé – piensa un segundo – lo que se te ocurra está bien.
-Hermosa – se sonrojo y gracias a su nuevo tono de cabello es aún más evidente – me gusta ese.
Almorzamos tranquilos, fuimos a una feria y luego por un helado. Era muy divertido el poder pasear por donde quisiéramos sin miedo a ser descubiertos. A eso de las seis de la tarde le ofrecí ir a casa y ella acepto. No tenía problemas para encontrarse con Naruto, al menos no con el disfraz que traía. Una camiseta negra, pantalones de mezclilla y los tenis lila oscuro. Al llegar espero a que estacionara en el garaje y entro conmigo por la puerta. Nos tomó por sorpresa el hecho de que Hinata estuviera ahí, ella si la reconocería ni bien la escuche hablar.
-¡Vinieron! – Exclamo mi amigo de lo más emocionado - me quede con ganas de conversar contigo – le tendió la mano.
-Lila – dijo ella en tono bajito.
-Es un bonito nombre – la chica que estaba tras mi amigo enarco una ceja – ven Hinata, déjame presentarte a la novia de Sasuke - Sakura bajaba la cabeza todo lo que podía a medida que su mejor amiga se acercaba, la peli negra la escaneaba de pies a cabeza y justo cuando iba a comenzar a hablarle logre cambiar el tema de conversación.
-¿Ya es oficial su noviazgo? – dejaron de enfocar a la peli rosa y me miraron a mí.
-¿Qué? - hablaron a unísono – Si, No – exclamaron también al mismo tiempo – es complicado – la conversación parecía ensayada.
-Creí que ya lo habían oficializado, como Naruto es tan escandaloso – ella rio y luego él comenzó a hacer un berrinche sobre qué; él si quería hacerlo público - bueno, veo que tienen muchas cosas de que hablar, y nosotros no queremos molestarlos – jale a Sakura de la cintura en dirección a la habitación – solo traten de no hacer mucho ruido.
Fue la última frase que solté antes de cerrar la puerta, pasarle la llave al cerrojo y encender la música lo suficientemente fuerte como para que no pudieran escuchar lo que decíamos desde afuera. El suspiro de alivio que salió de su boca me causo gracia y sonreí a causa de eso. Ella se acomodó en la silla del escritorio, cruzo las piernas y el gesto infantil que hizo con su boca me causo mucha ternura.
-¿Qué?
-Realmente tengo mala suerte ¡justo tenía que estar Hinata aquí!
-Son cosas que pasan – me acerque a ella y jale su peluca suavemente – puedes sacártela, no ha de ser nada cómoda – removió algunas hebillas y su larga cabellera rosa hizo acto de aparición.
-Mucho mejor – me senté sobre la cama y estire la silla con ruedas para que esta quedara justo entre mis piernas, me acerque para besarla pero me detuvo.
-¡No, no haremos nada con ellos aquí! – yo solo quería besarla, nada más.
-Era un beso, no pensaba siquiera en lo otro – se sonrojo hasta las orejas – pero si lo mencionas es porque tú lo pensaste.
-¡No yo! ¡Solo decía porque siempre! ¡Tú sabes nosotros! – Me reí de ella.
-Te dije la última vez que no era solo eso lo que quería de ti – estaba roja, pero aun así sus labios dibujaron una mueca de felicidad – eres importante para mi Sakura.
-Sí, lo sé – acaricie su mejilla y ella descanso su rostro en la palma de mi mano.
-¿Puedo decirte algo? – Asintió – Me fascina el color de tu cabello – se congelo – ¿Qué ocurre?
-Antes me ha ocasionado tantos problemas, es extraño escuchar que a alguien le gusta – lo soltó sin pensarlo e inmediatamente se arrepintió - ¡Olvida eso!
-¿Cómo puede afectarte el hecho de que sea rosado? – se abrazó a sí misma y se alejó.
-Es complicado y no es un tema agradable – me incline un poco y volví a acercarla hasta la cama. Se sorprendió y trato de conseguir equilibrio al sostenerse de mis manos.
-Si estás muy lejos no puedo escucharte bien – torció la boca - ¿Qué eso complicado y no agradable que ibas a contarme?
-¿Por qué te interesa?
-Te lo vuelvo a repetir, porque tú eres importante para mí.
-Eres la segunda persona que me dice eso – ¿son celos esto que siento?
-¿Fue Hinata? Adivino que luego de eso se volvieron mejores amigas – negó, la tristeza estaba reflejada en su mirada.
-… Fue mi madre unos segundos antes de que su corazón dejara de latir – acaricie sus brazos – a. aunque las súper nenas me dijo algo similar – trato de aligerar el ambiente.
-¿No me contaras lo de tu cabello? – suspiro derrotada.
-¿No lo olvidaste todavía? – hice un movimiento de cabeza indicándole que no – yo… bueno la verdad es que… ¡AY! ¡No puedo hacerlo!
-¿Tiene algo que ver con tu trauma? - bajo la mirada - ¿Alguien te hizo daño? – no contesto hasta que pasaron unos minutos.
-Si… - sus manos temblaban, respiro profundo y volvió a intentar contarme la historia – hace algunos años, en una fiesta que había organizado mi Padre su… bueno uno de los accionistas que el invito me… - nuestros ojos se encontraron y ella huyo de mi mirada – me consiguió algunos tragos y como no soy buena con la bebida yo… - trago grueso – Lo que recuerdo es que me repetía una y otra vez, que las chicas buenas no se veían como yo; que mi cabello era el de una chica fácil y – La sentí distante, como si lo estuviera contando al aire y no a mí - ¡Luego recuerdo haberlo mordido con fuerza en! – puso cara de asco – ahí abajo y haber corrido ¡Y luego!
-Sakura – estire su rostro, pegando nuestras frentes – tranquila, ya no pueden dañarte.
Su historia era perturbadora en su totalidad, un amigo de su padre se aprovechó de que ella estaba borracha y trato de abusar de ella. Bueno en realidad lo logro, ya que consiguió forzarla a practicarle sexo oral, antes de que lo dejara prácticamente estéril con la mordida que le propino. Según ese degenerado ella era una chica fácil, juzgándola por el color de cabello que tiene. Ahora comprendo porque tiene tanto miedo cada vez que vamos a hacer el amor, lo que me sorprende es que aun a pesar de todo me deje tocarla.
-Orochimaru nunca lo supo, y para empeorar las cosas siempre trato de tomarme por la fuerza. No distaba demasiado del sujeto de aquella fiesta.
-¿Y tu padre? ¿Qué opina él?
-¿No te quedo claro aquella vez en su oficina? – rememore el suceso y la ira comenzó a deslizarse por mis venas.
-Ese hombre no tiene corazón – lo dije sin considerar en que sentiría ella - ¡Lo siento yo!
-Descuida, según el murió junto con mi madre – acaricie sus nudillos – gracias.
-¿Por?
-Por escuchar. Solo se lo he dicho a Hinata y… por algún motivo siento que puedo confiar en ti.
-Me alegra que lo hagas – deslice mis dedos en sus mejillas – No eres nada de lo que aparentas – enarco una ceja – al principio te imagine como esas típicas niñas ricas – sonrió – siempre mirado a todos por encima del hombro y.
-Mi mamá evito que fuera así – sujete su mano.
-Hizo un excelente trabajo – Esa expresión de niña pequeña, no creo que se la muestre a muchas personas y eso me alegra. Soy uno de los pocos afortunados a los que le permite acercase al menos un poco – Ahora tengo una duda…
-Dime - ¿Cómo puedo plantear esto sin que se moleste?
-Después de lo que te paso con ese cerdo… ¿Pudiste? – Parpadeo - ¿tener relaciones además de esta? - su sonrojo no se hizo esperar.
-¡Qué vergüenza! – una risa falsa abandono sus labios – solo lo intente una vez y fue un desastre. Yo estaba – horrorizada miraba tras de mí; gire la cabeza para encontrarme de pleno con el rostro de su prometido pegado al monitor de mi computadora. Era un fotografía por demás perturbadora y no tenía ni idea de cómo había llegado hasta ahí… Siento que he visto un fantasma y si yo estoy así no quiero no imaginarme como estará Sakura.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
