El sótano estaba completamente inundado, el agua que en comienzo había llegado hasta sus rodillas, ahora lo cubría hasta la mitad de su abdomen. Y toda esa agua provenía de un enorme tanque tenia justo al frente, con uno de los cristales rotos.

Chris no era muy bueno calculando las capacidades de algo, pero si estaba seguro de que aquel estanque debía tener varios miles de litros, pero que podrían estar investigando para necesitar tanta agua. Escucho un chapoteo detrás de él, observo sobre su hombro, una figura negra se acercaba por debajo del agua, solo sobresalía una aleta negra.

¡Carajo!

Dio una gran zancada para echarse a correr, cayendo de bruces en el agua con un asqueroso sabor químico, no podía correr con aquella cantidad de agua, y de verdad esperaba que Rebecca tuviera razón y el virus ya no fuera efectivo.

Salto a un lado justo cuando el tiburón se abalanzo sobre él, medía aproximadamente uno metros de largo, Chris se sumergió sabiendo que era una tontería, uso sus pies para impulsarse y comenzar a nadar a una puerta próxima, el tiburón no tendría espacio para maniobrar entre el muro y el tanque, pero pronto llegaría a la esquina y se daría vuelta para lanzarse al ataque de nuevo.

Alcanzo el pomo de la puerta, cerrada con llave, metió las manos a sus bolcillos buscando las llaves que había encontrado, escogiendo la única para la que no había encontrado cerradura. La puerta se abrió con un ahogado Clic, Chris entro deprisa, justo antes de que el animal saltara de nuevo en su contra.

Se encontraba en una sala de control, rebusco con la mirada algo que usar como arma contra aquel animal, ya que su arma estaba completamente empapada, y el cargador escurría agua, las balas mojadas no suelen disparar. Se acercó a una palanca debajo de una luz roja que parpadeaba, leyó la desgastada placa. "Sistema de Vaciado de Emergencia". Aquello debía ser una broma, ¿por qué nadie se molestó en tirar de la palanca?

Porque todos los de aquí eran científicos y estaban locos, por eso, de seguro querían ver como creía la planta 42 después del vertido accidental del estanque, como sea... no me importa

Tiro de la palanca, el nivel del agua comenzó a bajar poco a poco. En poco más de un minuto los últimos restos del agua desaparecían por debajo de la puerta. Chris salió de la habitación, escuchando los frenéticos golpes del tiburón que trataba de nadar en el aire. Pensó que quizá debería de tener algo de compasión por el pobre animal.


- Esto sí que le da un giro interesante a las cosas- dijo Wesker enterrando el cañón del arma en la espalda de Zafiro - o no crees así Luna... o debería llamarte T/000-Z

- Wesker- murmuro viéndolo por sobre su hombro- así que tú eras el traidor al que se refería Enrico

- Que te puedo decir- sonrió – La paga que me ofrecen es estupenda a fin de cuentas... y eso solo por destruir las evidencias de este lugar... imagina lo que me darán a cambio de la información que acabo de ver

- ¿Por qué están estos datos aquí? Deberían estar en el laboratorio de mi abuelo

- Fuimos prudentes en sacar los datos antes de destruirlo todo- respondió Wesker- Durante 10 años buscamos la clave para acceder a ellos, y tu... en una sola noche me entregaste la clave... además de otras cosas por supuesto.

- Bien, debería de sentirme feliz de no haberte decepcionado- gruño Zafiro

- Oh querida Luna, estoy igual de sorprendido que tú sabes... estuve ahí hace 10 años, cuando Spencer tiro del gatillo para acabar con Engel. Vi los cuerpos de los soldados de la Unidad Especial asesinados y regados por los pasillos de la mansión. Durante 10 años me pregunte... ¿qué clase de criatura pudo causar tales daños? Los Cerberus desgarran la carne y trozan el hueso, y los Hunters rebanan y desangran con sus enormes garras, pero ninguna herida coincidía con ellos, no.… aquellos soldados habían muerto al ser completamente atravesados con fuerza... Pero viéndote... no puedo creer que fueras tú la que asesino a esa escuadra

- Oh, ¿entonces parezco inofensiva?

- Por ahora lo eres, parece que el virus está inactivo en tu cuerpo... o tú no eres lo que estoy buscando...pero no tengo tiempo de averiguarlo ahora, un tengo que terminar con este trabajo, pero tengo que asegurarme que no andes correteando por ahí, ni que intentes advertirle a los demás. - susurro enterrando más el cañón del arma en ella

- Oh, y supongo que esperas que me quede como niña buena sentada en este lugar

- Quisiera que me acompañaras, pero no quiero traerte como un molesto lastre- murmuro bajando el arma

Noto como el cuerpo de la chica se relajaba al ya no sentir el cañón del arma apuntándole a la espalda, Wesker empuño con fuerza la Beretta y le dio un fuerte golpe en la nuca con ella.


Se sintió segura por unos momentos al no sentir el cañón del arma a la altura de sus riñones, pero el fuerte golpe en la nuca le recordó que estaba con el traidor de los S.T.A.R.S.

Se desplomo en el frio piso, su vista se nublaba a gran velocidad, lucho por mantenerse consiente, Wesker se inclinó delante de ella.

- Tampoco puedo confiar que permanezcas aquí como niña buena sin tomar las medidas pertinentes antes- le dijo, Zafiro pudo ver la sonrisa de satisfacción en su rostro, después, todo se volvió negro.


Jill había salido finalmente de los túneles, después de pasar aquel cuarto con la monstruosa araña, afortunadamente muerta, se había dirigido a la puerta de la izquierda, sabía que aquella no sería una salida, estaba justo del mismo lado que la que la llevaría de regreso con el cadáver del arácnido, pero se convenció a si misma que valía la pena revisar el área, tal vez encontrara algo de utilidad.

Solo era un cuartucho empolvado con un viejo baúl y una mesa de madera, nada que pudiera servir, había escuchado como se cerraba una puerta cerca de ahí, supuso que sería la que estaba al final del corredor, comprobó su arma, y salió a revisar.

Debo tener cuidado, si se trata del traidor de los S.T.A.R.S., dudo que tenga más consideración que aquellos monstruos verdes.

Atravesó la puerta con el arma en alto, no había nadie en ese lugar, pero si se sentía el cambio de temperatura, en esa área los túneles ya no se sentían tan fríos ni húmedos, el túnel se dividía en 2, a su derecha se veía otro obscuro corredor igual que los anteriores, pero su izquierda encontró otra plataforma de ascensor similar a la del jardín, la plataforma estaba arriba. Pulso el mando para hacerla bajar. Observo sobre su hombro el corredor a sus espaldas.

Quizá el que abrió hace un momento esta puerta está en aquel lugar, y yo estoy por darle la espalda...

Se convenció a si misma que valía la pena revisar el área, si el traidor estaba ahí, más le valía que no la agarrara con la guardia baja.

Entro al frio túnel, sentía como la temperatura volvía a bajar, y no pudo reprimir un escalofrío, pero por lo demás estaba despejado, delante de ella había una enorme roca impidiéndole el paso, y lo que parecía ser una habitación en un pequeño corredor poco antes de llegar a la roca.

Había algo en el piso. Jill se aproximó llevada por la curiosidad, era un libro azul encuadernado en piel, la portada solamente decía "águila del este, lobo del Oeste", el libro había sido tirado descuidadamente en ese lugar, abrió las tapas descubriendo que se trataba de un libro falso, había escuchado hablar de ellos, las páginas estaban recortadas en su interior para crear un compartimiento donde se guardaban cosas de valor, pero lo que fuera que ese libro escondía, ya no estaba ahí.

Echo el libro a un lado y se dispuso a regresar, cando dio el primer paso, sintió como una pequeña piedra se sumía bajo la presión de su bota. Escucho un ruido a su espalda, la roca comenzó a moverse un poco, noto entonces que el túnel estaba ligeramente inclinado hacia la dirección en la que ella se dirigía.

¡Mierda!

Jill echó a correr sin pensarlo, el estridente ruido de la roca detrás de ella se escuchaba más cerca, el camino se le hizo eterno, salto de cabeza al túnel contiguo, raspándose los codos y las rodillas.

- ¡¿Es que todo el mundo quiere hacerme un sándwich hoy?!- gruño poniéndose de pie, completamente magullada por el golpe, se dirigió a la plataforma del ascensor, el cual la llevo a una sección aislada del jardín.

No había nada para ver ahí, una puerta oxidada que había sido soldada hacia mucho, y un enorme hueco en el centro de todo, con unas escalerillas en espiral que daban a otro ascensor.

¿Debería de pensármela un poco antes de entrar ahí?

Observo de nuevo el aislado jardín, no había otro lugar al cual ir más que hacia abajo, suspiro y bajo las escaleras para entrar al ascensor.

El lugar al que la llevo el ascensor era completamente distinto a los que había visto, no tenía el esplendor ni el horrible olor de la mansión, ni la humedad y el frio de los túneles... tenía la sobriedad de una instalación militar.

La puerta que tenía delante estaba completamente cerrada y no había modo de moverla, en absoluto, el letreo a su lado solo decía que se abriría únicamente en caso de emergencia de primer grado.

Vio una escalerilla atornillada al suelo, que descendía por un hueco justo frente a ella, dadas sus opciones no le quedaba más remedio que continuar por ahí, o volver. Bajo lentamente hasta un corto corredor igual de sobrio que el anterior, justo delante de ella había una puerta. Sujeto la escopeta con fuerza y se dirigió hacia allá.

Se trataba de un largo corredor en forma de L con una barandilla metálica, había un par de cuerpos resecos tirados en el frio piso, Jill paso a su lado vigilándolos por si se movían. Aquellos cuerpos parecían haber sido momificados. Justo donde terminaba la barandilla metálica se abría una ramificación del corredor a su izquierda, y a la derecha había unas escaleras que bajaban al sótano nivel 3.

Jill observo el corredor y las escaleras, había una puerta en el corredor, valía la pena echar un vistazo.

La placa de metal anunciaba que se trataba de la sala de datos audiovisuales. La puerta no estaba cerrada.

Lo primero que vio fue una mesa con un proyector de diapositivas, con una pantalla móvil justo enfrente. En una de las paredes había un teléfono. Jill atravesó la estancia a grandes zancadas tomando el teléfono en sus manos.

En el fondo sabía que era demasiado bueno, pero de todas maneras lo intento. Como esperaba, no funcionaba, permaneció unos momentos observando el aparto, no era realmente un teléfono, era un intercomunicador, pero de igual manera no funcionaba.

Dejo que su mirada vagabundeara por el lugar, el proyector de diapositivas estaba vacío, y no había nada que pareciera de interés en el lugar, observo un panel metálico en la pared opuesta, cuando se acercó a examinarlo con detalle noto una barra metálica sobre este, la rozo con los dedos, el panel bajo dejando a la vista un enorme botón rojo, Jill observo el botón, pensando en cual podría ser ahora la trampa. Entonces lo supo, ya no habría ninguna trampa. La mansión, los túneles, todo estaba dispuesto para que nadie llegara a ese lugar. Esas instalaciones no eran más que un lugar de trabajo, y esa sala donde estaba, no era otro más que un lugar de reuniones, donde se podía beber café malo y hablar con los colegas.

Pulso el botón, la columna ornamental situada detrás de ella se desplazó a un lado, Jill se aproximó a inspeccionar, encontrando una llave con un rayo grabado en la parte más ancha. Se guardó la llave en una de las bolsas, reviso los documentos, todos tenían estampado el logo de Umbrella, la mayoría eran demasiado gruesos para ponerse a leerlos, pero hubo que llamo su atención "Informe de las Armas Biológicas/ Investigación y Desarrollo".

Jill puso el informe en su lugar, por fin había llegado a las auténticas instalaciones de investigación, sabía que el traidor de S.T.A.R.S. Estaría cerca, y si así era, debería ser muy prudente o terminaría con una bala incrustada en su cabeza.


La raíz de la planta 42 ocupaba todo un extremo de la estancia, las raíces se retorcías buscando el suministro de agua que Chris había cortado.

- ¿Y cómo lo hacemos? – pregunto observando el frasco que sostenía Rebecca

- Tu quédate ahí, y no respires muy fuerte, esto tiene algunas toxinas que no quisiéramos tragarnos, según el informe esto debería reaccionar al tocar las células infectadas- dijo agitando el frasco delante de Chris

- Y como sabremos si de verdad funciona

- Lo sabremos- respondió la chica sonriendo, destapo el frasco y lo vertió sobre las raíces.

Inmediatamente broto una nube de humo rojizo, al tiempo que los retorcidos tentáculos se removían y se secaban cayendo hechos polvo en el suelo.

- ¿¡Que le has puesto a eso!?- pregunto Chris abriendo los ojos como platos

- Créeme cuando digo que no quieres saber- respondió Rebecca

- Tratare de no hacerte enojar... – bromeo, Rebecca sonrió apenada- lista para salir de aquí

- ¡Vamos!

Regresaron a la planta alta, Chris abrió la puerta que antes les bloqueaba la planta, la habitación tenía el olor de vegetación podrida, y fuera cual fuera el aspecto de la planta antes, ahora no era más que un humeante chaco de viscosidad color purpura en el centro de la estancia, las enormes lianas estaban flácidas y regadas por el suelo.

La habitación se componía únicamente por una chimenea, y otra puerta justo al lado de la que habían usado para entrar, Chris supuso que los llevaría de regreso a la mugrienta habitación que habían visto antes. Pero además de eso, no había nada. Ni una salida, matar a la planta había sido una pérdida de tiempo.

- Lo siento Rebecca- murmuro

- Hey Chris, tienes que ver esto- le dijo Rebecca, en la chimenea había encontrado unos papeles medio quemados.

- ¿Qué tienes ahí?

- Estaba en la chimenea- respondió entregándole los papeles a Chris.

PROCEDIMIENTOS DE SEGURIDAD

SÓTANO, NIVEL UNO

Helipuerto: uso exclusivo de los ejecutivos. Esta restricción no será aplicable si se produce una emergencia. Las personas no autorizadas que entren en el helipuerto serán abatidas sin previo aviso.

Ascensor: el ascensor queda sin funcionamiento durante las emergencias.

SÓTANO, NIVEL DOS

Sala de datos visuales: únicamente pueden utilizarla los miembros de la Sección de Investigación Especial. Los restantes accesos a la Sala de datos visuales deben ser autorizados por Keith Arving, directivo de sala.

SÓTANO, NIVEL TRES

Prisión: la Sección Sanitaria controla el uso de la prisión. Un ayudante de investigación (E. Smith, S. Ross, A. Wesker) debe estar presente si se autoriza el uso del virus.

Cuarto de generadores: acceso limitado a los supervisores generales. Esta restricción no es aplicable a los ayudantes de investigación con autorización especial.

SÓTANO, NIVEL CUATRO Con respecto a los progresos del «Tirano» tras el uso del Virus-T...

El resto estaba calcinado.

- A. Wesker? - pregunto Rebecca

- ¡¿Capitán?!- murmuró Chris apretando los papeles, maldito fuera Wesker!

Barry les había dicho que el capitán había desaparecido cuando él se perdió en los pasillos de la mansión. Y fue Wesker el que los condujo a la mansión después del ataque de los perros

Chris pasó a la siguiente página, había diversos cuadros dibujados, y una pequeña brújula, era un mapa, cada sección tenía un nombre: Mansión, Casa de guardia, Túneles, Laboratorios.

- ¿El capitán Wesker está metido en esto? - pregunto Rebecca

- Así parece, y si es verdad debe estar ahí abajo, en los laboratorios- respondió Chris- tenemos que darnos prisa Rebecca, si uno de los demás S.T.A.R.S. llega a encontrarse con él.


Wesker salió del ascensor que lo llevaría al Sótano 3 de regreso, había recolectado las pruebas y las muestras que le habían pedido, dos por cada espécimen exceptuando el Tyrant.

Había sido una lástima lo del Tyrant, si bien era una criatura grotesca, no dejaba der ser una maravilla quirúrgica, química y genética. Se hubiera convertido en el soldado definitivo, todo su poder y velocidad. Y así había sido hasta que un imbécil presiono los botones equivocados, todos los científicos encargados del proyecto terminaron muertos ese día, y Tyrant había sido mantenido cautivo en un tubo, sumido en un largo sueño del que no despertaría, Wesker acaba de desconectar los tubos y sistemas que le brindaban un soporte vital al Tyrant.

Aquello le costaría millones de dorales en pérdidas a la empresa, aunque estaba seguro de que a Umbrella no importaría un par de millones menos, considerando que ahora que tenían los datos de Engel en la palma de sus manos, podrían recuperarlos. Además, aun debía saber cuáles eran las verdaderas habilidades de la chica.

Dejo el maletín con las muestras en el suelo, mientras comprobaba su arma, repaso el plan mentalmente, tendría que atravesar la sala de generadores para activar el sistema de autodestrucción de la mansión, establecería un imite de 15 minutos, tiempo suficiente para recuperar el cuerpo inconsciente de Luna, salir al helipuerto y usar las escalerillas laterales y marcharse de ese lugar.

Regresaría a casa, haría unas llamadas a sus amigos de White Umbrella y después partiría al aeropuerto privado de la Empresa, sí, todo sonaba perfecto.

Unos pasos lo sacaron de sus pensamientos, permaneció oculto recargado en la pared mientras observaba, se trataba de Jill Valentine, ¿cómo había conseguido llegar hasta ahí? Vaya que la había subestimado. La observo dirigirse a la sala de generadores, acababa de bloquear su único camino para activar el sistema de autodestrucción y poder largarse de ahí.

Se dirigió de regreso a las puertas hidráulicas que lo llevarían a los pasillos principales de nivel 3. Si Jill salía viva después de enfrentarse a las quimeras de cuarto de generadores le tendría que pegar un tiro el mismo. Odiaba las sorpresas, le hacía sentir que no tenía las cosas bajo control.

Escucho el sonido de unos pesados pasos bajando las escaleras metálicas. Wesker preparó su arma, preparado para disparar en cuando el nuevo intruso apareciera.

- Jill?!- exclamo una voz grave muy familiar, se trataba de su "buen amigo" Barry.

Wesker bajo el arma pensativo, una feroz sonrisa apareció lentamente en su rostro.


Había decidido que en aquel lugar no había nada de interés, además el aire caliente y el olor a grasa le estaban causando nauseas, Jill se dio la vuelta para salir de ahí, sorprendida aun de haber visto aquellas enormes turbinas generando electricidad, ahora entendía por qué habían mantenido las instalaciones ocultas.

Algo la taco desde atrás, rasgando su blusa y haciendo una pequeña herida en su piel. Se dio l vuelta inmediatamente, disparando con la escopeta, las postas se regaron por el piso de rejilla, ahí no había nadie.

Una garra afilada y curva volvió a atacarla, la esquivo por escasos centímetros, la atacaba desde arriba. Corrió por la pasarela, dispuesta a salir de ahí, la puerta de metal estaba a unos metros más adelante. Una sombra negra se interpuso en su camino.

¡Hay más de una de esas cosas!

Jill se frenó a tiempo, justo antes de que aquel ser lanzara un rápido tajo contra ella. Eran seres pequeños y encorvados, de cabezas deformes, sus miembros terminados en filosas garras, estaban hechos para costar de un solo tajo.

El monstruo delante de ella salto al techo, sujetándose fuertemente de la baranda que corría sobre ella. Jill levanto la escopeta, disparando de lleno en el pecho de aquel ser, el cual cayo derrumbado en la rejilla de la pasarela, pataleando en agonía. La otra criatura lanzo un tajo contra ella, Se agacho a tiempo para esquivarlo y se echó a correr, lanzándose en contra de las puertas.

Cayo de golpe en el frio piso de concreto, y cerró las puertas de una patada. Se dejó caer de espaldas en el frio piso, vio a Barry de pie en mitad del pasillo.

- Barry! Dónde estabas, pensé que te habías perdido en los túneles

- Y eso fue lo que me paso, tuve problemas para salir de ahí

Jill observo a Barry y las múltiples rasgaduras de su ropa y los rasguños de su rostro.

- Barry, Enrico tenía razón! Umbrella está metida en esto, encontré unos informes, deberíamos tomarlos y volver a la mansión, esperar a que llegué la policía de Raccoon... podemos sorprender a Umbrella con las manos en la masa

- Parece que he encontrado el laboratorio principal- se apresuró a decir Barry- está repleto de ordenadores, y papeles, si conseguimos sus datos entonces si sorprenderemos a Umbrella

Barry no sonaba tan entusiasmado por la idea, pero Jill no pudo notarlo.

- Bien... muéstrame el camino.


Atravesar los tunees había sido sencillo con ayuda del mapa, llegaron al primer sótano del laboratorio, Chris intento abrir la puerta, pero la luz sobre esta indicaba que no se abriría hasta que sonara la alarma de emergencia.

- Espera aquí- murmuro Chris- cuando se abran las puertas tal vez puedas comunicarte con Brad.

- ¡Pero quiero acompañarte... puedo cuidar de mí, lo prometo!

- Esto no se trata de tu desempeño como agente...pero Wesker está ahí abajo, se ha dedicado a matar a los S.T.A.R.S. ... solo quiero ver si aún hay alguien as con vida... detenerlo antes de que asesine a alguien más... – respondió apretando los puños- solo 20 minutos está bien?

- Muy bien, esperare 20 minutos.

Chris se dio vuelta y comenzó a bajar, Wesker los había engañado, actuando como un jefe preocupado, cuando sabía perfectamente porque la gente de Raccoon City moría.


Barry permaneció serio mientras descendían al laboratorio. Había salido con mucho esfuerzo de aquellos túneles solo para encontrarse de frente con Wesker el cual le ordeno que llevara a Jill con engaños hacia el laboratorio y después podría irse.

Pero es algo que Wesker había hecho desde un comienzo, encuentra los símbolos heráldicos y podrás irte, encuentra los medallones y podrás irte, asesina a tu amiga...

- Barry, sucede algo? - la pregunta de Jill lo saco de su trance – has estado raro desde que estábamos en la mansión. Algo está mal?

- Yo... si algo... algo está un poco mal- respondió dudoso- pero... no es tiempo de hablar de ello, terminemos para poder largarnos

- Bien, hablaremos después, cuando... esto acabe

No vas a querer hablar conmigo cuando esto acabe.

Salieron del acensar, con sus botas resonando en la rejilla metálica del piso, Barry se retrasó un poco fingiendo estar comprobando su arma.

Jill se detuvo en seco al ver el cañón de la Beretta de Wesker apuntarle directamente a la cara.

- Buen trabajo Barry- le indico Wesker

- Barry... tu...

- Regresa a S1 y espérame junto a la salida- le ordeno Wesker

- ¡Dijiste que solo ibas a encerrarla! - exclamo Barry poniéndose pálido

- No pienso hacerle daño, ¡márchate!

Barry agacho la cabeza y subió al acensar. Se sentía como una basura dejando a Jill sola. El acensar se abrió cuando llego al S3. Se sorprendió al ver a una agitada Zafiro de pie delante de él.


Le dolía la cabeza cuando despertó. El golpe había sido duro, y no estaba consciente de cuanto tiempo había estado ahí derribada. Se puso de pie, tambaleándose un poco.

Wesker... Umbrella... debo...debo detenerlo antes de que...

Salió de aquella habitación apoyándose en el muro, poco a poco se recuperó del mareo, comenzó a avanzar más rápidamente por el camino guiándose por la presencia de los cadáveres de los infectados.

Llego a un corredor en forma de T, a su derecha había una puerta de metal, y a su izquierda el pasillo daba vuelta. Estaba por dirigirse a la puerta, pero un ruido metálico atrajo su atención, era como un acensar subiendo. Se dirigió a la izquierda, permaneció de pie, esperando a lo que fuera que saliera de ahí. La adrenalina aumento en su sangre. Comenzaba a acostumbrarse a aquellas sensaciones.

- Barry?!- exclamo al verlo salir del acensar, Barry parecía sorprendido de verla

- ¿Cómo llegaste aquí?

- Creo que del mismo modo que tu- respondió – ¿Barry que sucede? estas extraño

- Yo... – Barry se mordió el labio inferior, Zafiro noto como se debatía internamente

- Barry? - murmuro

- Jill está en peligro

- Jill?! donde esta ella?

- Zaf, fue mi culpa, conduje a Jill hacia la trampa de Wesker, yo...

- Wesker?!

Zafiro pasó al lado de Barry, subiendo al acensor.

- Barry tenemos que salvarla, sube! - exclamo, Barry la miro con arrepentimiento- que sucede? ¿La dejaras sola? Barry, Wesker es el traidor que Enrico...

- ...Lo sé- murmuro- y yo lo ayude

- ¡¿Tu?!

- Zaf... no lo entenderías... mi familia... mis hijas, mi esposa

- Barry... por favor sube- murmuro- dime que pasa mientras descendemos... entenderé si no quieres ayudarme cuando lleguemos abajo... pero... Wesker ya asesino al resto del equipo... no quiero que también mate a Jill...

Barry apretó los puños, finalmente entro al acensor presionando el botón que los llevaría abajo. Barry le conto a Zafiro lo que había sucedido desde que se había topado con Wesker en la cocina. Como lo había ayudado cuando había asegurado que su familia moriría si no lo hacía. Zafiro puso una mano en su hombro, Barry podría parecer un hombre rudo, pero sabía que para él sus hijas y su esposa lo eran todo. Y Wesker era un maldito por usar eso en su contra.

El acensor llego a su destino. Zafiro desenfundo su arma y bajo, delante de ella se extendía el único camino posible de seguir.

- Gracias por confiar en mí, Barry- susurro – puedes volver si quieres...yo iré por Jill

- Y que puede hacer una pequeña como tu... – dijo revisando su Colt- iré contigo...

- Pero Barry...

- No puedo dejar que mate a otro Zaf... cargaré con las consecuencias.


- No culpes a Barry de esto- dijo Wesker mientras continuaba apuntándola con un arma cuando entraron al Laboratorio

Se trataba de una enorme sala cuadrada, repleta de ordenadores y una especie de contenedores de cristal lo suficientemente grandes para contener a un humano adulto.

- ¿Cómo conseguiste que Barry te ayudara?

- Digamos que el señor Burton tiene problemas en casa, me temo que sus hermosas hijas y su esposa estarían... en peligro si no hacia lo que le decía... o al menos eso piensa el

- Wesker, eres patético

- No te preocupes tanto linda, esto también acabara enseguida para ti, deja tus armas en el piso ahora.

Jill no tuvo más opción que obedecer en ese momento, Wesker se aproximó a un ordenador y comenzó a teclear algo en la pantalla.

- ¿Por qué eliminar a los S.T.A.R.S.?

- Lo creas o no, Umbrella quería eso desde un principio- respondió Wesker apuntándola de nuevo con el arma

- Y tú eres un perro de Umbrella que solo obedece ordenes... eres un bastardo.

Wesker reacciono a esto dándole un fuerte golpe en la mejilla, Jill pudo sentir el frio y duro metal de la Beretta al golpearla. Cayo al frio suelo por la fuerza del impacto. Sobo su mejilla mirando con molestia a Wesker.

- ¿Un perro de Umbrella? - pregunto Wesker con sarcasmo- oh no querida, esto no tiene nada que ver con Umbrella, lo hice... para mis fines personales... no tienes idea de cuánto valen estos preciosos datos... para Umbrella... o para alguien más que esté interesado en tenerlos…- agrego sin dejar de apuntar a Jill con el arma- Cuando salga de aquí seré un hombre muy rico, y ustedes... lamento decirte que no tendrán tanta suerte, me encargare de destruir este lugar con el resto de ustedes dentro. Supongo que ustedes pensaron que seguía los planes de Umbrella.

- ¿Qué demonios planeas?

- Supongo que ya es hora de mostrarte y terminar con esto- respondió Wesker girándose al ordenador pulsando una serie de botones.

Jill lo vio en ese momento, más allá de la serie de contenedores cilíndricos se encontraba uno más grande, mucho más grande, con una única criatura aterradora a la vista, media poco más de dos metros, su rostro deformado no tenía labios, los habían retirado quirúrgicamente y mostraba todo el tiempo una macabra sonrisa, su piel era tan pálida que no creía que pudiera estar vivo, su brazo izquierdo terminaba en grandes y afiladas garras en lugar de dedos. Jill podía percibir las cicatrices de los procedimientos quirúrgicos realizados en aquella criatura, no tenía órganos sexuales, los habían extirpado. Pero lo que más llamaba la atención era la enorme masa roja que sobresalía de su pecho, supo de inmediato que aquello era el corazón de la criatura, el cual se expandía y contraía rítmicamente.

- ¿No es magnífico? El arma biológica definitiva... y fue considerada un fracaso

- Es repugnante- susurro Jill poniéndose de pie

- ¡No entenderías Valentine! - le reclamo Wesker apuntándola de nuevo- tal vez deba acabar con todo yo mismo, no sabes cómo odio las despedidas.

Jill escucho el disparo a sus espaldas, el arma de Wesker salió volando mientras el retrocedía un par de pasos con la mano sangrante. Jill se giró, viendo a Barry y a Zafiro de pie ante la puerta del laboratorio.

- Barry! - exclamo aliviada

- Perdóname- susurro aproximándose con la vista baja

- No, no es tu culpa, todo es causa de Umbrella y de Wesker- lo tranquilizo

- Incluso a riesgo de perder a mi familia... no podía dar la espalda a mis amigos de nuevo, Zaf me hizo verlo

- Harás que me apene – sonrió Zafiro - ¡Hey!- exclamo lanzándose sobre Wesker, pero era tarde, había presionado el botón de activación de aquella criatura.

- Ustedes tres se irán al infierno- se rio Wesker poniéndose de pie, el Tyrant golpeo el tubo de cristal con los nudillos de su mano derecha, el cristal comenzó a estrellarse- enfrenten su destino

El cristal se fragmento en montones de afilados trozos, aquella criatura salió, girándose directamente a ellos, Barry se situó delante de ambas con la colt en alto. Pero el Tyrant fijo su objetivo, se dirigió a Wesker que había permanecido apartado hasta ese momento.

- ¡¿Qué?!- exclamo con sorpresa- no, espera!

Aquella criatura no entendía palabras, ninguna de las criaturas de Umbrella las entendía, el Tyrant alzo sus garras y atravesó a Wesker como un cuchillo caliente lo hace con la mantequilla.

- ¡NO!- exclamo Zafiro a su lado, Jill la detuvo con el brazo.

El Tyrant se fijó en ellos, Barry trato de llamar su atención disparando un par de veces, la criatura trastabillo cayendo de rodillas.

- ¡No hay tiempo, vámonos!- exclamo Jill tomando sus armas- es lento, tenemos que salir de aquí antes de que deje de serlo!

- ¡Como digas! - exclamo Barry corriendo detrás de ellas hacia la puerta del laboratorio.

Subieron al acensar y pulsaron los mandos con fuerza, Casi chocaron de frente con Chris cuando giraron por el pasillo.

- Jill, Barry, Zaf!- exclamo aliviado- que sucede

- No hay tiempo de explicaciones, ¡tenemos que irnos de aquí! - exclamo Jill

- Esperen, encontré una lista de procedimientos de seguridad, si no activamos el sistema de emergencia no podremos acceder al Helipuerto. El sistema se puede activar desde un ordenador en la sala de generadores

- Yo lo activare, ¡ustedes salgan de aquí! - dijo Barry

- Yo iré contigo, ¡y no pienso aceptar un no por respuesta! - protesto Chris

- ¡Pero...! - exclamo Jill

- Hey, déjenos tener un momento de Gloria a los chicos también! ¿Nos veremos arriba está bien?

Jill y Zafiro intercambiaron miradas, asintieron finalmente y salieron de ahí. Antes de llegar a las escaleras que las llevarían al S2 Zafiro se detuvo.

- ... No es nada... sigamos!

Continuaron su camino, las alarmas comenzaron a sonar, indicando un estado de emergencia. Subieron la escalerilla metálica, vieron la cara de alivio de Rebecca al verlas salir de aquel hueco del piso.

- ¿Dónde está Chris?

- Vienen justo detrás de nosotros- respondió Zafiro , la puerta delante de ellas se abrió.

La radio emitió un pitido, Rebecca se apresuró a responder mientras Zafiro permanecía agachada esperando a que Chris y Barry aparecieran.


- S.T.A.R.S., equipo Alpha, equipo Bravo, quien sea si me escuchan respondan... o hagan una señal... me estoy quedando sin combustible!

- Brad! Hay un helipuerto al lado de la mansión... ve ahí... cambio- respondió Rebecca, - Brad, Brad me escuchas, cambio.

Nuevamente aquella fastidiosa estática, solamente había escuchado algo como recibido... ¿o dijo me reciben? Como fuera, esperaba que Brad la haya escuchado un poco. Movía el pie incesantemente, ¿dónde estaba Chris? ¿Habría pasado algo?

"El sistema de autodestrucción ha sido activado, todo el personal debe evacuar la zona inmediatamente; Repito, el sistema de autodestrucción ha sido activado, todo el personal debe evacuar la zona inmediatamente"

- ¡¿El sistema de qué?!- exclamo Zafiro volteando a verlas, la fría voz de mujer seguía repitiendo el mensaje

- ¡Con mayor razón debemos largarnos de aquí!

- Hey chicas, ¡¿siguen ahí?!- era la voz de Chris que venía subiendo la escalerilla metálica- Les juro que no fui yo el que activo el sistema de autodestrucción... creo

- Como sea. Solo tenemos 5 minutos para irnos de aquí- dijo Rebecca abriendo la puerta que los llevaría al helipuerto.

- Las damas primero- dijo Chris

Recorrieron a prisa el sinuoso pasillo de sobrio concreto, al final había un ascensor, se apretujaron dentro de él mientras Barry pulsaba los mandos, la fría voz femenina les aviso que les quedaban 4 minutos.

El ascensor se detuvo, esta vez fue Chris quien abrió la puerta de un tirón, la fresca brisa del próximo amanecer los reconforto, así como el sonido de un helicóptero sobrevolando la zona.

- ¡Me escucho!- exclamó Rebecca orgullosa,

El helipuerto era enorme, y estaba rodeado por altos muros, justo al centro había un enorme circulo amarillo, indicándole a Brad donde debía aterrizar.

La metálica voz femenina les indico que les quedaban 3 minutos y medio, escucharon un fuerte golpe a sus espaldas, Jill se giró, viendo trozos de concreto y asfalto salir volando.


Justo cuando pensábamos que todo iba bien

Zafiro veía lo mismo que Jill en esos momentos, el enorme boquete en una de las esquinas del suelo del helipuerto. Y después la enorme garra saliendo de aquel agujero, seguido de la pálida y enorme figura del Tyrant saliendo de un salto, cayendo agazapado, ya no era tan lento y torpe como momentos antes.

Brad no puede aterrizar

Chris no perdió el tiempo, levanto su arma y comenzó a disparar al pecho de la criatura, Barry ordeno que se dispersaran al tiempo que disparaba en contra del monstruo que avanzaba lentamente contra ellos.

No se detenía, de hecho, parecía que no sentía el dolor de las balas de grueso calibre de la Colt de Barry, y tampoco de las 9mm de punta hueca que Chris le disparaba. El helicóptero sobrevolaba la zona, incapaz de aterrizar. Aquella criatura levanto sus garras en contra de Barry rozándole un costado y lanzándolo de bruces contra el suelo.

- Barry! - exclamo Chis comenzando a disparar a la espalda del monstruo.

Parecía que a fin se había dado cuenta de los pinchazos de las balas, ya que se giró lentamente hacia Chris con la garra en alto, mientras este vaciaba lo que quedaba del cargador en el rostro del monstruo.

Zafiro comenzó a disparar al mismo tiempo que Jill y Rebecca, gritando para llamar la atención del monstruo, aun parecía torpe, lo alejarían de Chris y él tendría tiempo de ayudar a Barry. La criatura se giró lentamente. Un instante después, se lanzó a toda velocidad en contra de Jill, la cual apenas y pudo saltar a un lado para esquivarlo, las garras de aquel monstruo abrieron profundos surcos en el asfalto.

No podremos matarlo... moriremos en la explosión, o nos matara antes

La criatura fijo su mirada en Jill lanzándose contra ella de nuevo a gran velocidad, Jill disparo con la escopeta tratando de frenarlo, si éxito alguno.

- Jill- murmuro Zafiro echando a correr en contra del Tyrant, obedeciendo a su impulso de idiotez.

Sus ojos emitieron un destello rojizo al tiempo que sostenía con sus manos la poderosa garra del Tyrant, que había estado a punto de matar a Jill.


Creía que iba a morir, no podría esquivar la garra del Tyrant a tiempo esta vez, estaba preparada para lo que sucediera, y solo esperaba que fuera rápido y no sufrir demasiado.

Algo se interpuso entre ella y el Tyrant, ¡Zafiro! era Zafiro la que había detenido el ataque, sostenía las poderosas garras de aquel monstruo usando solo sus manos.

¡¿Qué demonios está pasando aquí?!

Se puso de pie de un salto incapaz de moverse, no era posible que un ser humano pudiera detener a un monstruo así solo con su fuerza. Zafiro hizo retroceder al Tyrant un par de pasos, el monstruo sacudió sus manos, frustrado, ataco a Zafiro con una rápida tajada. Apenas y pudo dar crédito a lo que vieron sus ojos. Zafiro esquivo el ataque con un movimiento demasiado rápido para un ser humano.

- Era verdad entonces- dijo Rebecca observado todo

Jill volteo a verla, retrocedió un par de pasos.

- Jill usa esto para acabar con él! - exclamo Brad desde el Helicóptero- tú eres nuestra Amazona!

Jill observo la pesada arma golpear contra el suelo, un lanzacohetes, había estado pensado en qué demonios pensaban al llevarlo cuando salieron de Raccoon, ahora estaba completamente agradecida de tenerlo en sus manos. Apunto el arma, pero si disparaba ahora, terminaría por matar a Zafiro también.

- Zaf, apártate de una buena vez!- le grito, pero ella seguía entreteniendo al Tyrant, peleando en igualdad de condiciones

- Zaf! Por favor, recupera la conciencia, ¡Zaf!- la llamo Rebecca...

Zafiro dejo de atacar, parecía desorientada, en ese momento el Tyrant la golpeo con las garras, arrojándola hasta donde estaba Jill, la sangre dejo un rastro por donde se había arrastrado. Jill observo el cuerpo de Zafiro y las enormes heridas en su costado que sangraban incesantemente, levanto la vista al monstruo y disparo, impactando de lleno en el pecho de aquella horrible criatura, volándola en pedazos de carne y hueso.

Brad aterrizo de inmediato, Rebecca ayudo a Barry a subir al helicóptero, las heridas en su pierna eran algo profundas, pero no muy graves. Jill abordo seguida de Chris, el cual traía a Zafiro en sus brazos, las heridas sangraban demasiado.

- Brad vámonos!- le ordeno Jill, el piloto despego enseguida.

Jill se aproximó a los sacos de lona con los insumos médicos. Rebecca se puso manos a la obra enseguida. Inclinándose ante Zafiro , la cual estaba recostada bocabajo en el frio suelo metálico del helicóptero,

- Chris podrías ponerle esta compresa a Barry y ejercer un poco de presión para controlar la hemorragia?... enseguida lo revisare

- Ustedes no se apuren, aun puedo soportarlo- respondió Barry

- ¿Qué tal esta? - le pregunto Jill ayudándola con los materiales

- No deja de sangrar, son... demasiado profundas- murmuro presionando una gruesa compresa de gasa. – la carne esta desgarrada y no puedo suturar.

- Hey...- susurro Zafiro – estaré bien...

- ¡¿Estas consciente?!- exclamo Rebecca

- Solo un poco- respondió quejándose- ¿no tienes algo de morfina? ¡No tienes idea de cómo duele!

- Solo si no pataleas como la última vez que te inyecte- bromeo Rebecca- Jill ¿podrías hacer presión un momento? - pregunto Rebecca- preparare la dosis de morfina

- No me gusta estar drogada- susurro Zafiro - pero les juro que si duele... no lo hagan...

- Deja de hablar- le reclamo Jill- parece que el sangrado se controla

- Les dije que estaré bien- murmuro – ¡Hey Chicken Heart! ¡No vomites como la vez que me balearon... al menos hasta que lleguemos a Raccoon!- bromeo, se quejó de dolor justo cuando Rebecca le inyecto la morfina- ¡avisa!

- Lo siento- se disculpó Rebecca, observo la herida, efectivamente estaba dejando de sangrar- limpiare la herida ¿está bien? No me vayas a patear

- No prometo nada

Rebecca corto las correas del protector de kevlar de Zafiro y retiro los trozos rasgados de tela de su playera. Escucharon a explosión y vieron la enorme bola de fuego naranja elevarse en el cielo en donde antes estaba la mansión.

- Se acabó- murmuro Chris apretando los puños con expresión ceñuda

Rebecca agacho la mirada y se concentró en colocarle un vendaje a Zafiro , la cual se incorporó lentamente, permaneciendo sentada en el piso.

Barry estaba en un rincón observando sus manos, como si nunca antes las hubiera visto, Rebecca comenzó a revisar sus heridas sin decir más.

Jill los observo unos momentos, solo ellos habían sobrevivido a esa pesadilla, Enrico, Kevin, Edward, Forest, Richard, Kenneth, Joseph... todos estaban muertos a causa de Umbrella y Wesker, afortunadamente él también estaba muerto.

Se sentó al lado de Chris, sintiendo como el cansancio comenzaba a dominarla, observo a Zafiro preguntándose qué había sucedido antes, como había podido pelear con ese monstruo, como podía estar consiente en esos momentos, a pesar de la pedida de sangre. Esas preguntas podrían esperar en lo que regresaban a la ciudad. Sus ojos comenzaron a cerrarse lentamente. Cayo dormida en el hombro de Chris. Preguntándose qué pasaría en cuanto volvieran a casa.