Cap.10 AMOR, SOLO AMOR.

-A donde tú me quieras llevar-asentí sin importarme nada. Una enorme sonrisa se dibujó en su hermoso rostro y en menos de tres minutos estábamos en un gran edificio muy elegante. Me ayudó a bajar y entramos. Mi corazón latía desbocado, estaba a punto de hacer algo que no debía. Sabia que estaba mal lo que hacia, pero también sabía que no podía vivir sin Edward, que me había echo mucha falta y que no podría vivir lejos de él. Subimos al elevador y marcó el último botón. El Pent-house.

Al entrar vi con asombro un departamento lujoso, claro ellos podían pagar eso y mucho más. Alfombrado en color vino y con unos muebles soberbios, el departamento era hermoso. Sólo que ya no tuve tiempo para seguir admirándolo. Edward me tomó en sus brazos y me besó impaciente.

Sus fríos labios no dejaron de besarme, primero los labios, luego mi mejilla, la hondonada de mi oído. Mi cuello, ¡Ahh! sentí sus gélidos labios arder en mi piel, mientras con delicadeza me llevaba a la recamara. No dije nada a pesar de saber a donde íbamos.

La recamara era por no decir una mejor palabra espectacular, al ser el edificio más alto, tenia una vista insuperable. Pero eso no era lo que yo deseaba. Estaba junto al gran ventanal y volteé para buscarlo, él estaba al lado de la sombra, en el otro extremo y su expresión era insondable.

No quise permanecer más tiempo alejada de él, si iba a tener un castigo por esto, pues tenía que aprovecharlo. Corrí prácticamente a sus brazos, él sonrió dulcemente mientras me estrechaba en sus pétreos brazos.

-Bella, te amo, te amo como no tienes idea-y en seguida me besó, lentamente, con suavidad, sin prisas por el tiempo, pero con la urgencia del deseo, me abandoné en sus brazos pues era lo que largamente había soñado tantas veces.

Sus labios saborearon mi cuello, sus manos buscaban ansiosas mis curvas y mis más íntimos lugares, al sentir sus caricias me ruboricé, él dejó de besar mi cuello para mirarme.

-Eres irresistible Bella, mi Bella, te deseo-sus ojos estaban ensombrecidos de pasión y le oí gemir cuando sus manos estrujaron mis caderas. Sus besos me tatuaban la piel, era un placer tan exquisito que no podía dejar de suspirar y gemir, al parecer, esto encendía más a Edward, quien con delicadeza pero con prisa me empezó a quitar la blusa, besando cada parte que quedaba descubierta, cuando al fin me la quitó, yo lo único que quería era ser suya.

Las candentes caricias que me daba me brindaban un placer más allá de lo imaginado. Lo vi con la camisa puesta y se me hizo injusto, por lo que busqué los botones y empecé aunque al principio torpemente, después lo hice con rapidez. Le quité la camisa del mismo modo que él lo había hecho conmigo, ya estábamos sobre la cama y escuchar sus gemidos me estaba excitando cada vez más. Con prisa le traté de quitar los jeans que traía puestos, y claro, él me ayudó dejando sólo los bóxers pegados a su piel, me quedé impactada de ver lo hermoso que era y lo bien dotado que estaba. Sus manos buscaron mi cuerpo y me atrajeron hacia él.

-Bella, me estas volviendo loco-jadeaba al decirlo y sentir mi boca en su pecho, recorriendo ese suave mármol que era su pecho. Me gustaba saber que él estaba al igual que yo, completamente enardecido, lo deseaba, lo amaba y él a mi.

Súbitamente aunque con delicadeza, me tumbó de espaldas a la cama y él se posó con mucho cuidado sobre mí. Su boca buscaba ansiosa la mía, mientras sus manos febriles me hacían suspirar al acunar entre ellas mis pechos, era tan dulce, tan delicado en su trato, ni por un segundo me lastimó. Pero en un momento dado. Hizo un gran esfuerzo por controlarse, cosa que no me gustó. Me miró a los ojos y vi angustia en su mirada.

-Bella no podemos seguir-jadeaba, pues su respiración al igual que la mía era entrecortada.

-¿por… porqué?-le dije con voz algo aguda, yo estaba francamente demasiado excitada.

-Bella ¿y… y si te hago… daño? Te amo, te deseo no sabes cuanto, pero no quiero lastimarte, yo… no puedo controlarme, pierdo los estribos, no puedo pensar con coherencia, me siento como en otro mundo y no quiero perder la realidad y lastimarte, ¿me comprendes?-No iba a dejar que esas excusas me hicieran perder una tarde única en mi vida.

-Yo sé que no será así, sé que podrás hacerlo, yo te ayudaré, confío en ti. Te amo-él me miró no muy convencido. Pero sus ojos volvían a ser apasionados, me besó suavemente, cómo pensando qué hacer.

-Edward mírame-le dije y de inmediato obedeció. Su mirada me hizo estremecer de pasión.

-No podemos tener un futuro juntos, aunque es lo que más deseo, si solo tuviéramos esta tarde y estar como ahorita estamos ¿qué harías?-Fue la pregunta indicada ó la incorrecta, sólo vi que sus ojos chispearon de furia y pasión. Al siguiente segundo me estaba besando como jamás me había besado. Tuve que separarme un poco para tomar aire, pero Edward no me lo permitió mucho tiempo, aunque claro, a mí me encantó.

Sus caricias siguieron cada vez más candentes, y aunque su piel estaba fría, realmente me hacia arder. Lo vi por momentos como trataba de controlarse, pero sordos gruñidos apasionados me hacían gemir más alto.

Cuando me quitó la ropa interior, me ruboricé. Él me miró con deseo, con ansias y sólo pude corresponder de la misma manera. Era una verdadera urgencia la que teníamos de pertenecernos uno al otro.

Su boca recorrió mi cuerpo, hasta aprendérselo de memoria, sus manos encontraron cada rincón oculto y lo grabaron en su piel. No podía pensar ni yo tampoco, lo único que sentía era a Edward besándome, acariciándome, estaba en mi paraíso, sólo Edward y yo. Sus besos exigentes, demandantes de mi piel me urgían a que me poseyera. Lo deseaba, también recorrí con mi boca su perfecto cuerpo. Besé su pecho marmóreo bajando poco a poco hasta llegar a su ombligo, mi lengua y mis labios siguieron la ruta del placer y cuando llegué a ella, Edward echó la cabeza hacia atrás, arqueó la espalda y gimió muy fuerte, sus manos estaban cerradas en puños blancos, sus emociones estaban desbordándose al igual que las mías.

-¡Ohhh, Bella, te a… mo Ahh!-espasmos de placer le recorrían su cuerpo, podía sentirlo con mi boca, podía deleitarme con su sabor, no me reconocí a mi misma, estaba simplemente desconocida, porque la sensualidad de Edward había despertado el deseo en mi. Deseaba hacerlo gozar, deseaba hacerlo gemir de placer, que dijera mi nombre apasionado. Y eso hizo.


Chicas lindas, de nuevo por aquí, he estado muy saturada de trabajo por eso algunos capitulos de algunos fics, no los he subido pues no he tenido tiempo de escribir. Ni siquiera tuve vacaciones, asi que imaginense.

Pero bueno no las aburro con mis cosas, simplemente les digo que habrá algunos fics, donde ponga capitulo extra entre semana.

Aparte ya saben la cantaleta de siempre de mi parte. Dejen comentario para saber que les pareció, ya saben que ese es mi único pago, premio, salario, compensación, motivación, como quieran llamarlo, agradezco muchísimo que me agreguen como autora y como fic favorito, no saben el gusto que me da, pero porfis, dejen comentarios, es más estimulante No les cuesta mucho y créanme, me harán muy feliz. Espero les gusten estos nuevos capítulos.

Mil besos a todas ustedes, cuídense mucho y mil gracias por comentar.

Bella Cullen H.

bueno agradezco a cada una de ustedes que me han dejado comentario y las que no , animense, no les pasara nada, y a mi me haran muy feliz

besos