10. Con la consciencia tranquila
El agua del lavabo de los baños corría frente a la lentitud de Shaka para refrescarse el rostro y borrar los signos de su emoción antes de regresar a los juzgados. Necesitaba librarse de la pesada sensación que le había dejado la conversación mantenida con Saga. Una conversación que jamás hubiera imaginado que acabara sembrada de insospechadas confesiones y cosida con remordimientos, dudas y contradicciones. Toda esta conjunción de detalles no ayudaban en absoluto a que Shaka consiguiera relajarse y alejarse lo suficiente de sus sentimientos para poder analizarlos con la calma y objetividad que clamaba su alma.
El derroche de agua se detuvo una vez apurado su tiempo de servicio, pero Shaka seguía sumido en la densa profundidad de sus reflexiones, deseos y miedos. Segundos tardó en reaccionar y alzar su vista, hallando su rostro reflejado en el sucio espejo, vestido con claros signos de agotamiento que ni la recién frescura del agua vertida sobre él conseguían disimular. Un necesario suspiro le asaltó antes de decidirse a tomar un puñado de papel y secarse las gotas que se deslizaban por su mentón.
Y entonces, su fugaz momento de tranquilidad y urgente reflexión se quebró.
Saga se personó a su lado. La excusa elegida fue ajustarse la corbata nuevamente alrededor de su cuello, y seguidamente reacomodarse elegantemente la camisa dentro de la prisión del cinturón de sus pantalones negros.
Ambos se rehuian la mirada que les ofrecía el espejo, pero Saga había accedido allí con una clara intención. Con otro ruego.
Infantil...y desesperado.
- Shaka...regresa a casa conmigo esta noche...- Dijo Saga con un tono de voz que no escondía ninguna orden, sino una sentida súplica que le ayudara a librarse de la peligrosa soledad en la que estaba sumida su alma.- Por favor...te extraño...
La mirada de Saga esperaba impaciente cualquier tipo de respuesta por parte del forense, pero Shaka únicamente desapareció del reflejo del espejo, apoyándose con los ánimos abatidos de espalda contra la pared cercana, emitiendo una profunda inspiración al tiempo que sus manos buscaban refugiarse en la protección de los bolsillos delanteros de sus pantalones.
- No puedo...
- ¿Pero por qué? - Insistió Saga, olvidándose de hallarle en el reflejo, viéndose obligado a buscar su mirada en la realidad de su próximo espacio.
- No puedo desaparecer de casa de Mu así...sin más. No después de todo lo que ha hecho por mí estos días...
- Mu es tu amigo...lo comprenderá.
- No, Saga...Las cosas no funcionan así. No se puede disponer y olvidar a las personas con tanta rapidez. No es adecuado ni respetuoso...- Se justificó Shaka, que no mentía en su excusa.
Mu le había abierto las puertas de su casa de madrugada, y le había hecho un lugar en ella sin pedirle nada a cambio. Marcharse de repente simplemente era una opción que Shaka apreciaba egoísta e irrespetuosa hacia la buena voluntad ofrecida por Mu, independientemente de las confesiones que su colega se había atrevido a compartir con él.
- Pues habla con él y agradécele su ayuda y apoyo...y regresa mañana...- Saga insistía, y sin saber muy bien por qué, se encontró acercándose a Shaka. Las ruinas que el joven forense arrastraba con él dolían en Saga, sabiéndose en gran parte responsable de ese derrumbe y visible decadencia anímica, y no soportaba verle así. Necesitaba que su azul mirada recuperara el brillo perdido...y le urgía que fuera así para poder encontrar el propio.- Shaka, por favor...
La distancia entre ambos agonizaba, y Saga no se detuvo en sus impulsos de alzar la mano e intentar rozar el rostro de Shaka, que sin disimulo lo apartó, evitando así un contacto demasiado tentador y peligroso.
- Detente Saga...- Rogó el rubio forense, posando una mano sobre el pecho del fiscal y profiriendo una firma presión que colaborara a ampliar la distancia de seguridad perdida.
- ¿Por qué? - Se quejó Saga, manteniéndose firme en su proposición.
- No...no es apropiado...ahora no_
No hubo tiempo para más negaciones absurdas. Saga se abalanzó sobre Shaka con la intención de robarle un beso. Aunque no fuera pasional...Aunque no fuera compartido.
La mano del forense que aún seguía escondida en el bolsillo salió de su refugio y se acudió en la ayuda necesaria para alejar a Saga de él, para impedir lo que ya estaba sucediendo...y a lo que estaba a punto de rendirse.
Sus labios se encontraron completamente presos de la caricia que le regalaban los añorados labios de Saga, y entonces no quedó ninguna determinación posible que impidiera lo inevitable y secretamente deseado por los dos.
El cálido contacto que les unió fue terriblemente desnudo de disfraces y segundas intenciones, robándoles por unos instantes la cordura y la noción de la realidad, consiguiendo que la negación de Shaka desapareciera y que finalmente sucumbiera a los deseos de Saga.
No hubo voracidad, ni lujuria ni deseo explícito de urgente satisfacción. Sólo sentidas disculpas y sinceros perdones.
Las manos de Shaka descuidaron su inicial rechazo y se dejaron seducir por la proximidad de aquél hombre ocho años mayor que él que siempre le había robado la sobriedad innata de su carácter. Su tacto se deslizó de su pecho hacia la espalda del arrepentido fiscal, y en la clandestinidad de sus emociones tuvo que reconocer que la proximidad de sus cuerpos y la grácil unión de sus labios le reconfortaba.
Pero no debía dejarse vencer tan fácilmente...todavía no. Todavía había mucho que perdonarse a sí mismo. Y todavía había lagunas oscuras que superar.
Unas lagunas tan oscuras como sólo lo podían ser las que respondían al nombre de DeathMask y todo lo que este terrible apodo encerraba.
Y entonces las manos de Shaka volvieron a su primera intención, sus labios huyeron del beso que le electrificaba y su voz coartó un momento necesario, pero quizás fuera de lugar.
- Saga...detente por favor...
Shaka había ladeado su rostro, y Saga finalmente se apartó, observándole con devoción, saboreando sus propios labios antes de rozárselos con los dedos para eliminar las pruebas de su atrevimiento.
- Tú lo necesitabas tanto como yo, Shaka...- Dijo Saga, sintiéndose estúpido, infantil, pero finalmente con la calma de espíritu regresando a él.
- No...no te lo niego...pero...- Balbuceaba Shaka con la mirada titilante y las dudas tomando las riendas de su mente otra vez.-...pero necesito tiempo...Quizás cuando termine el juicio podamos volver a hablar.
- Olvídate del juicio. Ahora aquí estamos solamente tú y yo. Lo que tanto me has reclamado...
- Pero el juicio te espera, y lo que me has revelado de tu familia me preocupa, Saga...- Dijo Shaka, que ignoraba si se estaba adentrando en un frondoso jardín de confusión o directamente accedía por la puerta grande a la más salvaje de las selvas.
- No te comprendo...- Confesó Saga, completamente confundido ante las nuevas palabras de Shaka.
- DeathMask está entre los testigos. ¿Lo has llamado tú a testificar, o ha sido Kanon?
- ¿Y qué tiene que ver ésto ahora?
- Respóndeme, por favor...- Insistió Shaka, observando a Saga con temor.
- He sido yo, pero ésto es algo que ahora mismo sobra mencionar.
- No me gusta DM...Y no me gusta que esté presente en este juicio...- Aclaró Shaka, descolocando aún más a Saga, que definitivamente se apartó de él con la confusión embargándole completamente.
- Ya sé que nunca has trabajado a gusto colaborando con él, pero te guste o no fue el inspector que llevó a cabo la investigación del asesinato. No es irracional que quiera hablar con él frente al juez...
Saga se había apoyado con una mano sobre el mármol del lavabo mientras la otra necesitaba descansar contra su cadera al tiempo que observaba a Shaka totalmente preso de la incomprensión. Y por qué nomadmitirlo también, preso de la frustración que la fractura de ese delicado momento presentaba.
Y ahí estaba el terrible dilema que yacía en el corazón de Shaka: ¿debía decirle a Saga que tanto él, como Kanon gracias a él, tenían conocimiento de sus sucios planes? ¿Debía evitar la aparición de DM a toda costa? ¿O debía otorgarle a Saga la oportunidad de alejarse de la sombra que el poder y la ambición de su padre tendió sobre él? ¿Qué sería menos ruin por su parte? ¿O qué sería mejor para salvar a Saga de las aguas pútridas de la corrupción?
El nerviosismo se había vuelto a apoderar de la respiración de Shaka, haciéndose evidente para Saga, que empezaba a alarmarse de verdad.
- ¿Me puedes decir qué demonios te ocurre, Shaka? Creí que nos habíamos entendido...
Shaka volvió a inspirar profundamente, y grandes dosis de inventado valor fueron necesarias para que el forense pudiera alzar su mirada y focalizarla sobre el muro de incipiente alteración en el que se estaba convirtiendo el fiscal.
- Saga...todo lo que me has confiado sobre tu padre...y sobre su influencia en ti...deberías desprenderte de la obligación que tú te has impuesto de ser como él...- Empezó a explicarse Shaka en unos desesperados intentos de alejar a Saga de la maniática necesidad de resultar siempre vencedor. Él ya no está, y tú eres tú Saga...Eres brillante, inteligente y capaz...y estoy convencido que también sabes que tener a DeathMask ahí no puede acarrear nada positivo...¡por algo le han alejado del trabajo de campo!
Saga resopló impaciencia ante la extraña necesidad de Shaka de hablar de DM y de recordarle todas sus cuestionables cualidades.
- Haré lo que tenga que hacer con DeathMask...- Reafirmó Saga, arrugando su ceño y recuperando ese brillo en su mirada que desagradaba a Shaka profundamente y que le distanciaba de manera muy peligrosa del hombre al que el joven médico amaba.
- Está bien. Entonces...haz lo que tengas que hacer...pero me gustaría que durante el juicio recordaras la historia que me has confiado...y que valores de verdad si merece la pena seguir persiguiendo las sombras de tu pasado. Si no lo haces, creeré que sólo la has compartido conmigo para seguir alcanzando tus objetivos por encima de todo y de todos...
Shaka no dijo nada más, armándose de determinación para escapar del baño y de la peligrosa e íntima proximidad de la mayor contradicción de su vida, dejando a Saga con el corazón acelerado y demasiada confusión despertando en él.
- ¿Dónde vas, Shaka? No hemos terminado de hablar aún.- Dijo Saga con dureza mientras se permitía agarrar el brazo de Shaka para detenerle y obligarle a encontrar su mirada de nuevo.- ¿Qué quieres decir con todo ésto? ¡Háblame claro!
- No hace falta Saga. Eres inteligente...Sabes que DM es sucio...Sabes que lo sé y que por esta misma razón nunca me ha gustado trabajar en colaboración con él...y algo me hace intuir que Kanon también lo sabe.
- Shaka...¿me estás ocultando algo que debería saber? - Inquirió Saga con rudeza, afianzando aún más el agarre sobre el brazo de Shaka.
El milésimo suspiro del día acudió al rescate de la recuperada serenidad de Shaka, que desprendiéndose del contacto de Saga con visible firmeza prosiguió con su intento de protección del fiscal.- Sólo te digo que si deseas alejarte de la proyección del nombre de tu padre empieces a actuar como el fiscal que inicialmente deseaste ser...no con el que su recuerdo te ha impuesto...
- ¡No te comprendo Shaka! - Exclamó Saga, que ya no sabía qué pensar del repentino cambio sufrido en un momento que apenas unos instantes atrás se había esbozado prometedor.
- Me has pedido ayuda. Es lo que te estoy ofreciendo..No llames a DeathMask, Saga. No hace falta. Deja que la justicia brille y se decante del lado que deba recibirla con la verdad como lecho. Y si aún así decides contar con su testimonio, recuerda que no juegas solo...
Shaka no esperó más en emprender su urgente huída, pero el esparcimiento de las piezas que Saga estaba ensamblando amenazaba, y las palabras del forense no podían resultar más confusas e inquietantes para el admirado fiscal, heredero de la mano que mantuvo la ciudad limpia de maldad años atrás.
Todo resultaba demasiado extraño para Saga. La actitud de Shaka...su falta de claridad al hablar...la confusion de la escena en sí misma...Allí había algo escrito entre líneas. Algo demasiado importante que afectaría a todas y cada una de las personas relacionadas con el proceso, y las dudas de Saga poco a poco fueron absorbiendo una luz que preocupó al fiscal. Una luz perturbadora y peligrosa...
Una luz que él solo había prendido en un pequeño rincón de su ambición, y que ahora sospechaba que también alumbrada a Shaka.
Centésimas de segundo unieron este derroche de deducciones. Centésimas de segundo que sobraron a Saga para alcanzar a Shaka y arrastrarlo contra la pared con la rudeza guiando sus gestos.
Centésimas de segundo suficientes para intentar ver dentro de la nobleza de los ojos de Shaka. Unos ojos incapaces de mentir si se sabía cómo mirar dentro de su cristalino azul.
- ¡¿Qué demonios pretendes decir con tanto rodeo, Shaka?! - Escupió Saga entre dientes.
Shaka se encogió momentáneamente ante la brusquedad de Saga. Pero ya no le temía...ya no se dejaría atemorizar nunca más por ese lado oscuro de Saga...ése mismo que le robaba toda la cordura que poseía el hombre que amaba. Le haría frente...Había llegrado el momento de hacerle frente, costara lo que costara. Porqué al fin y al cabo, para Shaka ya no había nada más que perder.
- Saga...confía en tu compañero por una vez en tu vida. Sé que Shura tampoco aprueba tu decisión de llamar a DM al estrado.
- ¡¿Y de dónde has sacado tú esta idea?! ¡¿Acaso has hablado con él?! - Se exasperó Saga, que había empezado a sentir como un sudor frío acariciaba sus sienes, que palpitaban de tensión.
- No me hizo falta hablar con él para saberlo, Saga...- Aclaró Shaka con toda la frialdad y temple del que fue capaz, luchando inmensamente para ocultar el insistente temblor que hormigueaba a través de su cuerpo.
- ¡Pues dime a partir de qué has fabricado semejante absurdidad en tu mente! - Exclamó Saga cada vez más nervioso, intuyendo que su as no dormía bajo protección segura.
- Saga...desde que vivimos juntos...¿cuántas veces me dejé las llaves en casa antes de salir?
Nunca...Nunca las llaves de Shaka habían sido olvidadas por su dueño.
Jamás...
No hizo falta aclarar nada más. Saga supo al instante a qué se refería Shaka.
Y un tremendo temblor comenzó recorrer los corroídos cimientos de su intachable reputación.
Un temblor que le congeló la respiración y la voluntad de sus nervios, impidiendo que pudiera llevar a cabo cualquier intento de evitar la definitiva escapada de Shaka, que con fingido aplomo le apartó de un leve empujón en el pecho para poder salir del baño de una vez por todas.
Una densa gota de sudor tanteó la sien de Saga, perdiéndose en la desconocida palidez de su mejilla al tiempo que su mandíbula se cerraba con fuerza y su mirada se perdía entre oleadas de miedo y odio.
Miedo porqué Shaka le alertó que el quinto as en una partida siempre era falso.
Odio porqué quién le había descubierto su trucada baraja era quién le acababa de corresponder un sincero beso de redención.
- Me has pedido ayuda, Saga...y es lo que te acabo de ofrecer antes que sea demasiado tarde para todos...- Dijo Shaka desde el otro lado del umbral de la puerta.
- Vete.
- Saga...
- ¡Que te largues!
Saga ya no pudo ver la mirada de tristeza que Shaka se llevaba consigo. Demasiado miedo empezaba a escocer en su alma.
Un miedo que le obligó a aflojarse la dignidad de su corbata y a buscar frescor en el tacto de la pública agua.
Quince minutos y el juicio se retomaba.
Quince minutos de urgente reflexión.
Quince insoportables minutos...durante los cuales Saga solamente amplió su temor.
Si Shaka conocía su quinto as...Kanon tampoco estaba libre de sospecha.
Y Kanon también jugaba...
...también jugaba, pero ¿con qué as jugaba su gemelo?
El pasado acechaba...y DeathMask también tenía su llave escondida en algún lugar.
#Continuará#
Aclaraciones al fic:
Dada la complejidad de la historia me permito aclarar que cuando Shaka le pregunta a Saga "cuándo se ha olvidado él las llaves al salir de casa", el forense se refiere a la escena que se desarrolla en la segunda mitad del capítulo 38 de "Duelo Legal: Preludio", la cuál Saga recuerda sin hacer mención de ella, pero dándose cuenta de la información que Shaka tiene en su poder y que él ignoraba hasta el momento.
