Antes que nada NO PERMITO LA ADAPTACIÓN DE NINGUNO DE MIS FIC´S ASÍ COMO SEAN SUBIDOS EN OTRAS PAGINAS ETC... ETC. PARA ELLO PRIMERO CONSÚLTENLO CONMIGO!


Hola!, solo me basta decir algunas cosas:

1. Un solo capitulo es el que falta por subir, el epilogo, este lo escribi hace años, el final que presentare es el que siempre había manejado así que no se sorprendan por favor.

2. Gracias por leerme y estar conmigo en todo momento, los amo.


ADVERTENCIAS: escenas 18+, lenguaje obsceno, violencia.

ACLARACIONES: las letras en cursiva son hechos del pasado. Unas que otras que estan en cursiva y negrita recuerdos.

¡GRACIAS POR LEER~!


~Te amo~

Miro al pelinegro totalmente absorta a cada movimiento suyo, la manera en que caminaba de un lugar a otro en su búsqueda no le dejaba en claro que pudiera haber algo bueno al final de todo aquello. Se detuvo en seco observando con detenimiento una maleta con detalles en cerezo, sin duda alguna de ella, pensó, sonrió de lado, ¿es que acaso sería tan idiota como para buscar al plateado en aquella situación? ¿Es que no entendía nada? Después de todo se había encargado ella personalmente hablar con ambas familias para sellar su unión, pero incluso en ese momento… podía notar en su prometida que a momentos observaba al plateado. Le miraba con una devoción que jamás le demostró a él. Maldita fuera la hora en que decidió dejarse llevar por esas mujeres, por ese odio mezclado con amor y temor, cuando lo único que quería demostrarle, era que ella significaba todo para él, había cometido errores en el pasado, no volvería a cometer esa falta. Y no dejaría que se escapara de sus manos, puesto que el destino mismo había hecho que ambos quedaran juntos, por el simple hecho de que Sakura le había amado desde pequeña, algo simple, pero verdadero.

— ¿Qué es lo buscas de ella? —inquirió Karin a ver que Sasuke simplemente pasaba de ella, paseándose por la habitación sin reparo alguno, inspeccionando a detalle el lugar, era raro que la pelirrosa no estuviera ahí, sabía de antemano que no iría a ninguna parte, que si intentaba algo estúpido como buscar al Hatake sería su perdición porque esta vez, se encargaría de hundirlo en el mismísimo infierno.

— ¿Dónde está Sakura? —cuestiono ahora el plateado.

—creo que yo hice primero la pregunta Sasuke-kun —se cruzó de brazos la pelirroja mientras este sonreía ante la precaria situación en la que se encontraba, sonrió irónico y encontró bastante graciosa como se estaba suscitando las cosas, hacia unos cuantos meses estaba esa misma pelirroja de encimosa a su persona, tratando de hacer que cayera en su cama más de una vez, ¿Qué ocurría ahora? ¿Desde cuándo Karin protegía tanto a la pelirrosa? ¿Por qué lo hacía? ¿Por pena? ¿O porque quería reivindicarse con el camino que había elegido al hacerle daño a su mujer?, cualquiera que fuera el motivo sabía que Karin como enemigo era demasiado peligroso, un Uzumaki en contra de él era poderoso, pero se había sumado Naruto en el deber de hacer a la chica feliz y alejarla complemente de él. Le había traicionado, aunque pensándolo detenidamente él lo había hecho cuando le robo de su lado a aquel cerezo, destina a otro, fue lo que pensó cuando se enteró y en una rabieta hizo hasta lo imposible para quedarse a su lado, después de todo, ella ya había jurado estar a su lado, faltar a su palabra no era algo que una Haruno haría.

—hace algún tiempo cuando fue la presentación de nuestro compromiso me dijiste algo que siempre me llamo la atención —levanto una ceja a modo de cuestión tratando de no mostrarse nerviosa—, dijiste que Sakura no era virgen, que ella se entregaría a otro con tal de verme en la peor situación. —trago grueso la chica ante la cuestión, se removió en su lugar tratando de no mostrarse extrañada, se giró a un costado mirando por la venta, sintiéndose totalmente idiota ante aquello, sabía que esa pregunta algún día seria dicha, pero jamás que de tal forma, miro al moreno quien no le quitaba la mirada de encima, la estaba poniendo a flor de piel Sasuke se mostraba más violento cada día, podría estallar en cualquier instante.

— ¿Qué tiene que ver eso ahora? —Respondió nerviosa—, eso fue hace mucho Sasuke… ni siquiera recuerdo habértelo dicho de esa manera—se giró a observarlo, su mirada era cruel y fría.

—muchas de las cosas que estoy viviendo con Sakura ahora mismo se debe a tu incongruencia —no dijo nada se limitó a mirarlo—, por ti, tu sabías que deseaba a otras para evitar dañar a Sakura, pero al final ella se enteró, por ti… se enteró que estaba liándome con Ino —le tomo del antebrazo, frunciendo el entrejo con fuerza el moreno observando esta con miedo como sus ojos se tornaban diferentes, de un color rojo, un color sangre que hizo que temblara en silencio ante aquel hombre—, ¿a que estabas jugando en ese momento? ¿Querías que mi relación con Sakura se viera frustrada como lo fue lo tuyo con su hermano? —el rostro de Karin se descompuso por completo.

— ¿Cómo…? —suspiro abriendo sus ojos a mas no poder ante aquello.

— ¿Cómo sé eso? Tengo mis métodos mi querida arpía —le empujo contra la pared revotando en el trayecto—, lo que quiero saber es si sabias que ella se estaba metiendo con Hatake Kakashi, cuando anunciaron nuestro compromiso. —ladeo su rostro sonriendo nerviosamente ante lo recién dicho, ¿Cómo mierdas había obtenido esa información? ¿Qué había hecho? Rin… esa maldita se había encargado de hacerle ver toda la situación, después de todo, ella tenía el dinero suficiente para hacer y deshacer a su manera, algo tan pequeño pero obscuro como aquel secreto cualquiera a un buen precio estaría dispuesto a hablar. Tembló ante aquella noticia, se sorprendió a si misma al darse cuenta de que estaba acorralada, solo podría hacer tiempo y tal vez serenarse, había actuado antes así como Sakura ante el mundo, ahora le tocaba a ella hacerlo por su bien.

—Suigetsu no es parte de esto… —susurro apenas mirando al hombre quien no dejaba de mirarla como un pedazo de mierda. — Lo que hice en su momento contigo fue por amor Sasuke… —mintió, bajo la mirada tratando de mostrarse convincente. —Yo me había enamorado de ti, pensé… pensé que la mejor manera de vengarme de él era metiéndome contigo, mostrar que no necesitaba de Suigetsu Haruno, que todo lo que viví a su lado no significaba nada y…

— ¿Por qué insistes en esa historia? —le tomo de la barbilla levantándolo inmediatamente lastimándola en el trayecto, haciendo que esta fingirá llorar.

— ¡porque es la verdad! —dijo en un sollozo.

— ¿Qué me tragare una estupidez así? —sonrió de lleno soltándola. —dime la verdad Karin…—esta dejo si actuación, mostrándose tan diferente como siempre se había mostrado a sus carias, cuando se acostaba con él, en la cama siempre se había imaginado al peliazul, después de todo Suigetsu había sido el único hombre al que realmente amaba, el haberse metido con Sasuke solo había sido un error… uno que estaba pagando muy caro.

—¿Qué te hace creer que sé algo como eso? —dijo una vez calmada sin siquiera inmutarse.

—no te has despegado de ella desde que la amistad entre Ino y Sakura se fue al caño, no te has despegado de ella desde que fue el evento de la escuela donde se supone que la subastada serias tú y no Sakura, no te has separado de ella ni por un maldito segundo, al punto en que te has sacrificado tanto por ella como lo haría una maldita hermana, ¿y quieres que crea que no sabes si ella era virgen o no?, no finjas sé que es verdad…

—ella jamás me cuenta cosas tan intimas como esas —mintió la pelirroja—, ambos sabemos de antemano que aquí la única mierda que hay eres tú, aun siendo que eras su prometido, el hombre más importante para ella, le hiciste llorar, le despreciaste, la humillaste y lo peor, le engañaste con su mejor amiga no una ni dos, varias veces Sasuke, eres de lo peor. —susurro con una expresión de dolor en su rostro.

—tú también lo eres —dijo poniéndose a su altura—, porque de no haber querido hacerle daño no la hubieras llevado ese día a donde estaba con Ino y mucho menos me hubieras insinuado todo lo que era virgen, ¿solo para que Karin? ¿Para que ella intentara reunirte con Suigetsu después de que te abandono?

—… —permaneció en silencio mirándolo con los ojos cristalizados, las lágrimas no tardarían en recorrer sus mejillas—, hice lo necesario para que ella se diera cuenta de la mierda que eres. —sentencio finalmente con la voz rota.

— ¿y por eso tuviste que tenerme en el trayecto? ¡Vaya! —dijo con ironía y viva voz. — ¿Qué clase de amiga eres? —Escupió agriamente—, no eres mejor de lo que es Ino, y jamás lo serás después de todo también te acostaste conmigo ¿no es así? —no respondió, sonrió triunfal avanzando hacia la salida, trago grueso antes de que empezara a soltar lágrimas en sus ojos, la seco en cuanto sintió que se iba deslizando lentamente de sus mejillas de manera brusca.

— ¡¿y qué me dices de Naruto?! —se paró en seco el moreno cuando finalmente estaba a punto de salir de la cabaña, mas no respondió—, él era tu mejor amigo ¿y qué hiciste? Le robaste a la mujer que amaba más que a cualquier otra persona en el mundo, ¿te das cuenta del bastardo que eres? Que él hubiera abandonado todo por hacerte feliz por velar por ti así como lo hacía con Sakura, dices que es amor lo que sientes por ella ¿pero él? Él era tu mejor amigo… y no te importo nada, ni siquiera…

—él jamás peleo por ella seriamente. —la interrumpió haciendo que frunciera el entrejo.

— ¿estás de coña verdad? ¿Cómo mierdas puedes decir eso? ¡Él la amaba más que a cualquier otra persona en el mundo, y mira lo que hiciste! ¡Solo por un maldito capricho la robaste de su lado!

—Sakura no es un capricho.

— sino lo es entonces, ¿Qué significa para ti?

—es mi mundo. —No respondió la Uzumaki ante lo recién dicho—, ella fue la única que me apoyo cuando mi madre murió y se volvió a casar mi padre…

— ¿Es por eso que le diste aquella mierda en la fiesta de Ino? —confronto la pelirroja, mirándola detenidamente el Uchiha—, ¿es por eso que llegaste a suministrarle una droga tan fuerte para que ella se entregara a ti?

—… —no respondió al principio, sin embargo tampoco se mostró culpable de aquello—, me importa un comino el cómo te hayas enterado de eso, pero una cosa puedes estar segura Karin, hice lo suficiente para que se diera cuenta de que la amaba… ¿Cómo crees que me di cuenta de que ella no es virgen? ¡Como maldita sea crees que sé que ella se entregó a otro! ¡Que incluso gimió su maldito nombre!

— ¡Ella tiene todo el derecho de hacer su vida lo que le plazca, maldita sea! ¡Sakura no es un maldito juguete o muñeca que puedes usar a tu placer! Si tanto la amas… ¿Por qué le hiciste eso?

—porque ella juro que se entregaría a mí en más de una ocasión, lo hizo, simplemente tome lo que era mío por derecho, aunque claro… otro lo tomo antes que yo, pero eso no me quitara el sueño. Porque ella es la única a la que aceptare como esposa y madre de mis hijos… ella es quien se casara conmigo y tendrá una vida a mi lado, que te quede bien claro, ella no es alguien a quien cederé, será mía y eso por cierto, será muy pronto. —se puso alerta en cuanto escucho aquello.

— ¿Qué quieres decir? —Susurro apenas la chica.

—no es necesario que te lo explique lo veras muy pronto. —abandono la cabaña dejando a la pelirroja callada mostrándose triunfal ante aquello, había ganado, finalmente había obtenido lo que más había deseado en la vida.

La Uzumaki se fue quitándose sus lentes en el trayecto, mirando en un punto vacío, el maldito se creía el ganador incluso había ya hecho sus tretas, no se había inmutado a negar que había violado a Sakura e incluso que había lastimado su cuerpo y su esencia, suspiro pesadamente mientras veía la obscuridad de afuera, de una esquina de la habitación sin que nadie se diera cuenta salía una castaña acompañada de una morena quien le miraba detenidamente, con seriedad, esta última se arrodillo tomando un botiquín de primeros auxilios tomando el brazo de la pelirroja tratándolo enseguida. — ¿tienes lo que necesitabas? —pregunto a la castaña quien sonrió ante aquella mujer, en verdad que quería limpiar su alma con aquellas atrocidades que alguna vez había hecho a la pelirrosa antes de tomarla como una hermana, después de todo gracias a ella había conseguido que Suigetsu, su único y verdadero amor pudiera llegar a ella una vez más.

—Con esto podré hacer todo el procesamiento para hundirlo Karin —su sonrisa se desvaneció un poco—, ese bastardo pagara por lo que le hizo a Sakura.

—fuiste muy valiente Karin-san, otro en tu lugar no hubiera podido hacer nada de lo que tu hiciste. —dijo la morena, mirando con detenimiento la herida de la pelirroja.

—gracias Hinata, pero… simplemente le debo mucho a Sakura, soy responsable en parte de todo lo que estaba viviendo, sino le hubiera dicho nada a Sakura en ese momento… tal vez las cosas hubieran sido diferente. —dijo cerrando sus ojos con dolor

—no es así —aseguro Tenten mientras esta miraba como trataban una zona rojiza en su brazo—, simplemente Sakura decidió que ya era momento de que todo aquello que le dañaba le dejara en paz, y fue justo en ese instante en que se atrevió a dejar a Sasuke para siempre, aunque aún no me lo creo que se haya lidiado con sensei —la Uzumaki bajo la mirada sonriendo tristemente.

—parte de su relación fue provocada ese mismo día en un arranque de venganza contra Sasuke, solo que jamás considero que en el trayecto se enamoraría de él… ella simplemente se dejó llevar hasta el final algo que considero un juego… se transformó en algo maravilloso, así que quiero protegerla de Sasuke de todos aquellos que quieren usarla y desecharla, eso fue lo que me encomendó Suigetsu y en vez de eso, solo la he lastimado desde que él se fue a Estados Unidos, quiero remediar mis malas acciones y quiero verla feliz por una vez en su vida, sin temor a que Sasuke o sus padres le puedan hacer daño.

—Sakura-san es muy fuerte Karin-san, estoy segura que de no haber sido por ti se hubiera visto la manera de alejarse de Sasuke-kun.

—solo espero que ella y sensei logren la felicidad que ambos merecen. —la castaña le tomo del hombro sonriendo a sus deseos, esperando de igual manera que todo aquello se terminara para la chica. De una manera que ella pudiera ser feliz. Sin dolor, sin miedo, sin más que dicha y felicidad.


Beso sus labios nuevamente, acariciando su mejilla con devoción, ella estaba ahí, su cerezo, su mujer, aquella que amaba por encima de cualquier otra persona en la tierra, esta se acomodó más cerca de él escuchando sus latidos, esos latidos que eran provocados solo por ella, estaban desnudos, expuestos el uno al otro, alguien podría verlos difícilmente en aquel lugar, después de todo, la noche protegía a aquellos dos amantes como a ningún otros, la apretó más a su cuerpo, abrazándola, necesitando de ella. No verla, no sentirla ni siquiera escucharla había sido el peor de los martirios para él, pero… ¿Qué más podría hacer? Solo esperar a que se graduara para robarla de aquellos que solo la querían separar de él, pero esa noche habían reafirmado sus sentires, aun de todo lo que había pasado, aun de que ella había sufrido algo que ninguna otra mujer hubiera deseado, estaba con el hombre que amaba, con el que sabía que su vida podría llegar a ser perfecta y placentera después de mucho dolor.

— ¿Qué es lo que piensas? —se aventuró a preguntar la pelirrosa.

—en ti, en mí, en ambos, casados —se sonrojo ante aquello—, quiero que seas mi esposa más que nada en el mundo—, esta se incorporó un poco mirándolo con profunda adoración, su mundo por primera vez empezaba a ser más claro, mas conciso, todo lo que más había anhelado, estaba a un paso de ser feliz.

—este anillo para mi significa demasiado Kakashi —el plateado le miró fijamente. — Es una oportunidad para que sea feliz finalmente, quiero pertenecerte a ti, y solo a ti, sé que estoy sucia… —pauso un momento quebrándose la voz, sintiendo como aquella noche se repetía en su cabeza una y otra vez, el plateado miro la chica con detenimiento, le amaba demasiado ella era su ángel, su pequeña musa, su princesa… su martirio más bendito.

—no lo estas —le beso la frente, aferrándola a él—, jamás pensaría eso de ti, eres el ser más puro y más perfecto que se ha cruzado en mi alma, y te juro por lo más sagrado que he tenido además de mis padres, que eres tu —sonrió lastimeramente comenzado a caer unas pequeñas lágrimas—, que así sea lo que sea, yo te dar ella felicidad que mereces, y te hare ver que eres lo que más quiero y necesito en esta vida.

—Te amo —susurro casi en un sollozo. —por favor, no me dejes nunca

—jamás, ni por un segundo — le abrazo con fuerza, piel contra piel, cuerpo contra cuerpo, cada sentir, cada palabra de amor se había escrito con tinta en cada parte de su ser, la pelirrosa bajo por un segundo su mirada, observo entre sus piernas como algo blancuzco emanaba de su entrada, había terminado dentro de ella, ni siquiera habían recordado en usar un condón, se alarmo por un segundo pero… ¿Qué más daba? Si ella en ese momento quedaba embarazada por Kakashi, no habría problema, se libraría de Sasuke y finalmente sería feliz con el hombre que amaba, un hijo, un hijo de Kakashi, sus mejillas se colorearon de tan solo pensarlo, un fruto de su amor, de la persona que más adoraba en el mundo, beso el hombro de su amante, quedándose de esa manera por un momento. Tardaron lo suficiente como para estar así y terminar de amarse en cuerpo y alma, cuando consideraron pertinentes, Kakashi encamino a la chica a su cabaña, sin embargo a la mitad del camino sugirió esta que se separaron en caso de que Rin o Sasuke le vieran juntos. Un casto beso en los labios fue lo que hizo que el pacto de amor entre ambos se reforzara.

—espero poder verte mañana…estar sin ti es una condena —confeso el plateado a la chica, le beso con mayor pasión, sus manos estaba sobre su cintura acariciando por encima de la ropa transmitiendo su sentir, la pelirrosa tenía sus manos en su pecho, lidiando una guerra interna de irse con él y dejar aquello. Abandonar todo para estar con él.

—Kakashi… —susurro, este le levanto el rostro delicadamente observándola a detalle—, la graduación será en un mes.

—lo sé, iniciaras la universidad y…

—Quiero vivir contigo en ese tiempo —confeso la chica sorprendido al hombre—, dejare mi casa, no quiero seguir un segundo más. —le miro detenidamente antes de decir algo.

— ¿estas segura de lo que dices?

— ¿no quieres que este contigo? —bajo el rostro sonrojada.

—sabes que amaría vivir contigo es lo que más quiero en este mundo, pero me refiero a que ¿estás bien con eso de salirte de casa? Tus padres te aman y…

—…mi padre me pidió que quedara embarazada del primer hombre que se cruzara en mi camino para evitar casarme con Sasuke —dijo sin siquiera dudar. — necesito estar lejos de todo esto, mi hermano fue exiliado por lo mismo, por querer estar con la mujer que amaba, no quiero estar separa de ti ni un segundo más.

—Sakura, yo no puedo darte lo que tu estas acostumbrada, mi vida es más…

— ¿y quién dice que quiero esa vida? —susurro la pelirrosa—, quiero una vida que sea mía, que no necesite que nadie haga mis elecciones, que no me lastimen, sé que contigo podre tener eso y mucho más, mi vida no depende de una posición económica, ni algo tan simple como cuanto es lo que puedas ganar, una vida a tu lado es lo único que necesito —susurro rozando sus labios contra los del plateado.

—Está bien —dijo haciendo que sonriera ampliamente. — pero si lo haremos, quiero que sea como se debe.

— ¿a qué te refieres con eso? —inquirió la Haruno.

—A que le pediré a tus padres tu mano —su rostro se tornó pálido de un momento a otro.

—Kakashi…

—es lo mejor que podemos hacer, escucha, eres la mujer que amo, y sé cuánto significa tu familia para ti aunque lo niegues, no quiero que nadie te lastime de nuevo y eso se lo dejare en claro a tus padres, ellos deben de entender la situación.

—No creo que lo hagan —se sinceró la chica.

—por supuesto que lo harán, eres su hija, por lo tanto su adoración, te aman tanto como yo, y creo que sería bueno en todo caso que sepan quien será tu futuro esposo —sonrió ante eso último. — Hatake Sakura.

—Suena encantador —susurro la chica.

—lo es, por ello, déjame hacerlo de esta forma, por favor.

—De acuerdo —dijo la pelirrosa no muy convencida, beso su frente con cariño indicando que ya era el tiempo para que ambos amantes se fueran a sus respectivas cabañas. Con una mirada y dulces palabras dichas con silencio se despidieron, sin contar que en aquella misma obscuridad, un moreno, había presenciado tal escena, mientras se deslizaba en el tronco dejando que un mar de emociones le desistiera de hacer una locura.


—¡Qué bien, ya vamos a casa! —exclamaban uno que otro compañero de la pelirrosa mientras todos se reunían para irse de nueva cuenta a la ciudad, la chica había llegado a los pocos minutos a su cabaña donde había sido advertida por la pelirroja y las demás, se sintió alarmada en cuanto le dijo que Sasuke sabía de su relación con el Hatake, se había sentido inquieta desde ese momento, evitando a toda costa encontrarse con el Uchiha,

— ¿te encuentras bien Sakura? —pregunto Tenten quien percibía la preocupación de la chica. Asintió un poco suspirando.

—estoy preocupada, Sasuke no se quedara con los brazos cruzados después de haberse enterado que Kakashi y yo…

—oye, me sorprende mucho todo lo que está pasando, es decir, somos amigas ¿no? —Le miro confundida la Haruno—, Sakura si tenías problemas debiste decirnos, nosotras no te juzgaríamos ni nada, sabes que te apoyaríamos incondicionalmente, a diferencia de Ino sabemos lo que significa esa palabra.

—Sakura-san, nosotras te queremos y siempre te apoyaremos, eso no lo dudes ni por un segundo —señalo la morena tomando la mano de la pelirrosa.

—Gracias chicas —se sinceró la pelirrosa.

—ahora solo debemos ser pacientes, Sasuke no hará nada estúpido, si ya hablaste con sus padres y los tuyos, y ese estúpido contrato sigue en pie…

—De hecho, no fue así —confeso.

— ¿de qué hablas? Dijiste que habías hablado con su familia.

—lo hice, pero solo le pedí su ayuda, saque una copia del hospital, amanece a Fugaku-sama… —sus mejillas se colorearon ante aquello, haciendo que la pelirroja se sorprendiera.

— ¿Qué quieres decir?

—le dije todo lo que había sucedido con Sasuke, incluso de la droga, obligue a Ino a darme todas las copias de seguridad que tiene en su casa, también que Fugaku hablara con mis padres para pedir ayuda y hacer o más bien que fingieran de que Sasuke y yo regresaríamos.

—Increíble —dijo la castaña sonriendo con aprobación.

—eso fue genial Sakura, es bueno que sepas defenderte en ese aspecto, ahora Sasuke y Rin tocaran fondo después de todo.

— ¿Rin también?

—por supuesto, después de todo, el juez que lleva el caso de sensei y de Obito-san, dio el visto bueno para que sea el divorcio completado. Rin no sabrá que le golpeo, finalmente ganamos Haruno —su rostro se ilumino al escuchar aquello.

—Karin… ¿Es… es enserio? —sonrió la pelirrosa ante aquello teniendo unas tremendas ganas de sollozar por todo aquello que había vivido, el infierno finalmente moriría.

— ¿Qué es enserio? —la voz del moreno le hizo dar un brinquillo en su lugar, se giró a mirar consciente de que Kakashi le observaba a lo lejos.

—… Sasuke-kun —dijo la chica nerviosa.

—Karin nos contaba de una banda que vendrá, a finales del mes, cerca de la graduación, es nueva, y pensábamos ir con Sakura, después de todo necesita distraerse de tanta miel contigo Sasuke. —Dijo la castaña haciendo que Sasuke frunciera el entrejo.

—Qué bueno que sean tan consideradas con mi prometida, es bueno saber que ahora si tiene buenas amistades, ¿no es así Sakura? —le tomo de la cadera repegándola a su lado, besando su cuello en el trayecto, la pelirrosa se crispo en un inicio ante tal atrevimiento, sintiéndose asqueada por el trato tan febril que se había tomado el moreno.

—Ellas son mis amigas Sasuke-kun —dijo tratando de serenarse—, siempre se preocupan por mí.

—lo hacen demasiado para mi gusto —menciono fulminando con la mirada a Karin—, siempre que no quieran meterse en mi cama todo está bien, ¿no es así, Karin? —frunció el entrejo la recién mencionada apretando sus manos con fuerza.

—No creo que eso llegue a pasar Sasuke-kun, después de todo… —se giró a mirarlo, colocando ambos brazos alrededor del moreno— besando su barbilla—, soy la única que tiene ese derecho ¿verdad? —dijo hipnotizando al moreno con lo recién dicho, casi había hecho que olvidara a ella en brazos de él, no había hablado con la castaña, pero simplemente esta vez pasaría de ella, no permitiría que otro de sus estúpidos planes fuera llevado a cabo, había perdido la cordura en una de esas, cuando forzó a la pelirrosa a sostener relaciones mientras estaba drogada, mientras se hacía a la idea que alguien más le había robado de su lado. — Solo que… —sus mejillas se tiñeron de rojo dándole un aspecto adorablemente exquisito—, te tengo que confesar algo. —tomo al pelinegro de la muñeca apartándose con él del resto del grupo.

— ¿sucede algo? —se mostró curioso ante la mirada de la chica.

—yo… —subió una mano a su rostro viéndose increíblemente cohibida, haciendo que el moreno se contuviera ante la actitud infantil y tierna de la Haruno. —Primero prométeme que no te burlaras de mí y por lo que te diré no me juzgaras. —levanto una ceja a modo de cuestión. —promételo Sasuke-kun.

—está bien

—¡promételo bien Sasuke-kun!

—de acuerdo, no te juzgare y mucho menos diré algo, ¿Qué sucede?

—… —sus mejillas se volvieron a poner rojizas—… yo… no soy virgen —dijo sorprendiendo al moreno de lo recién dicho, jamás pensó que admitiría aquello, eso quería decir… que, que era verdad su relación con Hatake, que siempre ¿le había engañado? ¡Cuán descarada podría llegar a ser! Un ruin sentimiento se instaló en su corazón, se sentía lo peor, como un completo idiota—, pero no porque me haya metido con alguien —se apresuró a decir—, yo bueno… es vergonzoso

—Sakura, dime que es lo que pasa —dijo en modo amenazador.

—yo —susurro apenas—, mamá me obligo a perderla —bajo la mirada, haciendo que este se sorprendiera por sus palabras, su mirada de desconcierto había llamado la atención del plateado que los observaba en silencio, esta se removido en su lugar haciendo exactamente lo que Karin le había dicho que hiciera—, cuando teníamos catorce, ella quería que aprendiera la forma en que debía satisfacerte y que de esa manera no te aburrieras de mí, he ido desde esa edad con una ginecóloga. —sus mejillas se tornaron pálidas.

— ¿Qué? —dijo apenas el moreno.

—yo no quería hacerlo de esa forma Sasuke-kun, solo que… bueno la doctora dijo que solo así podría aprender, pero quede de alguna forma traumatizada por eso aquella vez… —se acomodó el cabello bajando la mirada tímidamente, haciendo que Sasuke se quedara pasmado ante aquel recuerdo.


Había bebido de más, eso no lo negaba, recordaba cada trago que emitía al ver aquella pelirrosa en una forma tan vilmente inocente que hacía que su cuerpo vibrara en una maldita intensidad y necesidad de ella. — Sasuke… —escucho su nombre en un vulgar susurro, se volvió a la mujer que estaba entre sus piernas, hermosa, de buen cuerpo, voluminoso en las áreas estratégicas, pero sin embargo no era ella a quien quería entre su cuerpo, ni mucho menos que se estuviera presionando hacia su entrepierna, era una aberración, alguien que había pasado de cama en cama con el chico en turno, ¿Seria Sasuke el siguiente? Obviamente no, ella no sería la indicada, si bien era cierto que estaba despertando ciertas partes de su cuerpo, la pelirrosa que le miraba a hurtadillas era algo digno de admirar y tener por primera vez.

Teme… —se acercó su mejor amigo a él, no habían hablado desde que había enterado del compromiso de este con la Haruno.

Dobe… Shizuka, quítate —Ordeno Sasuke al borde su paciencia.

¿sería mejor si nos fuéramos a un lugar más privado? —Susurro lamiendo el lóbulo de su oreja.

Dije largo —la empujo de sus piernas cayendo de inmediato al suelo, haciendo una rabieta en el transcurso que se levantaba. Fulminando al moreno que sonreía de lado ante la actitud tan infantil de la chica.

Deberías de dejar de buscar cosas de una noche… —dijo el rubio mientras se sentaba a un costado de este.

Ese es mi problema, no te mentas en mis asuntos.

—… —Observo a la pelirrosa a lo lejos, mientras se acomodaba el cabello riendo con sus amigas por alguna ocurrencia, sonrió en automático al verla tan brillante, tan jodidamente preciosa, ella era su sol, su mundo, mentiría si alguna dijera que la odiaba o que le deseaba el mal, quería su felicidad por sobre todo, incluso por la suya misma. — Felicidades —dijo al momento que daba un sorbo a su botella.

¿de qué? —dijo despreocupadamente el moreno, riendo internamente por saber cuál era el tema que quería tocar Naruto.

Te casaras con Sakura-chan —bajo la mirada cerrando los ojos de manera lastimera.

¿y eso que?

¿eso qué? —Se volvió hacia el moreno con un tono de molestia—, maldita sea Sasuke, tienes idea alguna de lo que me moría por ser yo el que se casara con ella, ¡Joder, Sasuke! Yo la amo —el moreno quedo en silencio observándolo detenidamente, parecía dolió y bastante—, yo la amo más que a mi propia vida, daría lo que fuera por estar con ella… yo… —callo en cuando se dio cuenta que estaba gritando y todos en la habitación se habían quedado en silencio. Y lo miraba con curiosidad incluida cierta pelirrosa.

Naruto —se acercó la chica en cuestión tomando la mano de su amigo preocupada—, ¿te encuentras bien? —no dijo nada solo saliendo de la habitación tan pronto como pudo dejando a una pelirrosa desconcertada. — Sasuke-kun, ¿Qué fue lo que paso?

no tomo muy bien lo de nuestro compromiso —menciono como si nada el moreno, mientras esta se sonrojaba por lo declarado.

¿crees que estará bien? —no respondió, se limitó a mirarla de arriba abajo, se miraba como una muñeca, un delicado vestido coral que acentuaba las cuervas de su cuerpo de forma inverosímil con aquellas zapatillas a juego, no muy altas pero que hacían que sus piernas se observaran largas y bien torneadas, su cabello en una cascada de ondas y su rostro lucía un pulcro y natural maquillaje, su atuendo no era nada sexy, distaba mucho de serlo, pero ¿un ángel? ¿Un hermoso ser de luz que hacía que quisiera corromper absolutamente todo de ella? Maldición, susurro a lo bajo al sentir un hormigueo más fuerte que él le había provocado la chica anterior, ella no lucia para nada apetecible como lo hacía la pelirrosa, luciendo tan inocente e infantil, por un instante un pensamiento surco sus pensamientos, MIA, mía, como nadie más la había proclamado. — Iré a buscar a Naruto —fue un maldito impulso de su parte, lo sabía de antemano, pero… ¡JODER! ¿Por qué ir tras él? ¿Por qué mierdas buscarlo? Era de él no de Naruto, ella le pertenecía, su amor, su alma, su cuerpo, miro de reojo a los demás estaban demasiado sumidos en su cosas que ni siquiera se fijaron en la inusual escena que estaban montando.

No vayas —se sorprendió de sus palabras.

Pero… Sasuke-kun —tiro de ella quedándose cerca de su cuerpo quedando entre sus piernas, con malicia acaricio su espalda solo para descubrir un pequeño escote escondido bajo su cabello. Sus yemas entraron en contacto haciendo que esta cerrara los ojos apretando sus labios, tratando de no gemir ante tal acción.

Eres mía… —pronuncio el moreno haciendo que esta se sorprendiera. —Se levanto de su lugar atrayéndola con él, miro hacia atrás para observar a sus amigas encontrándose con un par de ojos celestes que le miraban con cierto rencor, pero que ignoro de lleno en cuanto este la atrajo a un pasillo obscuro donde la beso sorpresivamente. Esta no respondió al principio debido al impacto pero después de un momento y de intentar imitarlo, logro seguirle el paso a aquel exigente beso que le pedía más y más.

Su mano bajo de su cintura a una de sus piernas, tensándose de momento la pelirrosa, deslizo su mano alrededor de sus muslos encontrando su entrada al inmediato, tocándola superficialmente. — Sasuke-kun… —Suplico miedosa, pero ignoro de lleno el moreno, se separó de ella solo para verle directamente a su aspecto, los labios hinchados, las mejillas rojizas y el cabello un poco alborotado sumándole que su pecho subía y bajaba de manera precipitada. No dijo nada más le volvió a tomar de la mano guiándole por aquel lugar, parecía que lo conociera muy bien, demasiado para el gusto de la chica, en cuanto pararon y entraron a esa habitación, corroboro aquello que tanto había temido, se volvió hacia el moreno, quien le fue acechando hasta que cayó en la cama donde subió a gatas sobre ella. — Por favor… —suplico de nueva cuenta.

eres mía, lo serás finalmente… —Sonrió de lado.

Lo soy —dijo la chica temerosa—, pero no de esta forma, Sasuke-kun… no… —sollozo.

me has tenido como un maldito idiota babeando por ti toda la noche, compláceme, después de todo serás mi esposa, ¿no es así? —asintió por inercia. — hazlo entonces.

—… —suspiro haciendo de lado su rostro tragándose las lágrimas que empezaban a caer de sus mejillas, imploro a un ser divino en silencio que todo terminara tan pronto como había empezado, lentamente fue alzando la falda hasta dejar a la vista unas lindas bragas de encaje que lo pusieron terriblemente duro, la manera en que había llegado ahí, la forma en que estaba cediendo, ¡Joder! Ni él mismo se lo había esperado, introdujo una vez más la mano debajo de aquella tela, solo para encontrar que la chica no estaba húmeda ni nada por estilo, estaba bastante seca, demasiado, para su gusto, pero… ¿Qué más daba? Ya lo estaría en cuanto estuviera en ella.

Esto te gustara… —Suspiro, mientras de golpe le abría la parte de arriba de su atuendo saliendo unos botones al aire jadeando en cuanto miro su sostén, y debajo de este, unos senos que aunque pequeños lucían bastante apetecibles… con una de sus manos bajo hasta ellos secando la lengua degustando el dulce sabor de su piel, haciendo que esta se erizara, gimió a lo bajo, aunque en realidad fue un sollozo bien disfrazado, sintió como sus mejillas iban siendo recorridas por lágrimas y como su piel se estremecía ante los toques del moreno que aunque apenas y podía sentirlos, su mente le estaba indicando que no quería estar ahí. Se alarmo en cuanto sintió que sus bragas eran retiradas, e intento levantarse de su lugar pero no conto que el moreno le empujara reteniéndola con una mano, mientras con la otra el sonido de su cierre rezumbaba por la habitación.

¡aaah! —sollozo en cuanto sintió los dedos del moreno dentro de ella, así no, pensó la chica, quien empezaba a lloriquear más alto, no así, suspiro más alto moviéndose en su lugar tratando de buscar una salida.

El rubio se sintió como un verdadero un idiota por haberlo enfrentado de esa manera, se supone que eran amigos, que pasara lo que pasara, siempre se apoyarían, entonces, ¿Por qué no podía hacerlo? Sus malditas ganas de ir y buscar a la pelirrosa eran tan grandes como confesarle que siempre le había amado, que ella era su primer y último pensamiento del día, ¿Por qué simplemente no se lo dijo cuanto tuvo oportunidad? Incluso los abuelos de la pelirrosa habían bendecido la unión entre sus familias, ¿Por qué…?

Eres un idiota Naruto —se dijo a sí mismo.

por supuesto que lo eres, ¿acaso no lo sabias? —levanto su rostro en cuanto escucho una voz. Miro con desconfianza a su prima, Uzumaki Karin, quien le veía con cara de pocos amigos.

¿Qué quieres Karin?

creo que tengo el derecho de fastidiarte un poco ¿no te parece? —Hizo una mueca—, además, hacía tiempo que no te veía, ¿Cuánto tiempo ha pasado, cuatro, cinco meses?

Nadie espero que te pusieras mal de tus riñones —dijo el rubio a lo que está bajo la mirada dibujando una sonrisa lastimera.

Claro, nadie lo esperaba —dijo acariciando una de sus pulseras con dolor como si quisiera llorar. — Haruno no se casara contigo, ¿no es así? —no respondió, no era para menos, sabía que los Uchiha le habían hecho una buena jugarreta, lo sabía perfectamente.

Sakura… ella es mi todo —dijo después de un largo silencio, llamando la atención de la pelirroja, ¿es que acaso los Haruno tenían algo que hacía que los Uzumaki sufrieran por amor a ellos?

Aun puedes pelear por ella, no es como si ya estuviera casada con Sasuke —se cruzó los brazos mientras miraba a Naruto.

Ella lo ama… yo… yo quiero que sea feliz con o sin mí, Karin yo…

Eres demasiado dulce, por esa actitud la perdiste querido primo —sincero la chica, a lo que el rubio suspiro exasperado.

ella perdió a su hermano…quiero apoyarla, verla feliz, sonreír como antes.

eso es casi imposible sabes… todavía hay una forma para que te cases con ella —susurro apenas. — ¿estas dispuesta a hacerla, aun de que te arrepientas al final? —no respondió le miro un poco, mientras sentía el frio viento sobre su cuerpo.

—… —iba a responder cuando de repente.

¡Por favor nooo!... —escucharon un llanto demasiado ensordecedor muy cerca de donde estaban, se escuchaba desesperado como si pidiera de alguna manera que todo lo que estaba sucediendo se terminara. —Por favor, de esta forma no… —ambos Uzumakis curiosos por la situación rodearon el jardín hasta llegar a una parte apartada de la fiesta, conocía esa casa mejor que nadie después de todo, habían crecido en ella. Una vez que estuvieron adentro, siguieron el hilo del llanto, pero no escucharon nada más después de un pequeño silencio.

Eres mía… —esa voz, pensó el Uzumaki, no… definitivamente no era él.

Por favor, Sasuke-kun… no quiero así, así noooo —gimoteo una voz que era demasiado conocida para él, tomo la perilla de la puerta pero la pelirroja lo detuvo, mirándolo con severidad— Naruto… ayúdame —escucho un ligero murmuro que hizo que su piel se helara.

¡Cállate!...

Por favor —suplico una vez más.

Nadie vendrá.

¡NARUTO! —grito tanto como pudo y después de ello, un golpe, mierda, solo eso basto para que empujara a la Uzumaki y entrara como alma que lleva el diablo a la habitación, encontrando a una pelirrosa semidesnuda, temblando por el miedo y la impotencia que significaba ser la "prometida" de un Uchiha. Solo con ver la imagen tan desgarradora que había encontrado había sido suficiente para que se abalanzara sobre Sasuke. Un golpe, una imagen distorsionada de la pelirrosa, otro más, su amada Haruno siendo violada por su mejor amigo, un escupitajo… Sakura siendo golpeada, sangre sobre la alcoba, la pelirrosa gimoteando… un ruido seco, ella siendo mutilada, todo se había vuelto tan en su contra como la de la chica, ¿desde cuándo ese maldito se había permitido lastimarla de esa manera? ¿Desde cuándo él pensaba que podría tratarla como una cogida más…? No, ella no, no la chica de sus sueños, no aquel ángel, ella no.

¡Naruto! —Escucho su nombre, pero lo ignoro, solo existía él y Sasuke, —Naruto, —volvió a ignorarlo, — ¡NARUTO! —abrazo al chico por su cintura trayéndolo a la realidad, gimoteando más fuerte la chica ahora, temblaba como nunca había creído ahora era consciente de la sangre que tenía en sus manos y en su ropa mientras traía su atención que no eran ellos los únicos en la habitación, sino que la mitad de sus amigos estaban ahí.

La tocas de nuevo, y te juro que te mato… —la pelirrosa lo abrazo de sobremanera, este se separó quitándose la camisa coleándola sobre sus hombros.

¿A dónde la llevas? —dijo el moreno frunciendo el entrejo en cuanto vio que se retiraba con ella.

no le lastimare como tu si eso crees.

¡maldito hijo de…! —lo detuvieron sus amigos, mientras la pelirroja miraba la situación calladamente. Ambos salieron de la casa hasta un auto, donde subieron, en el camino no dijeron nada, había una tensión demasiado abrumadora para ambos pero que era necesario, solo de vez en cuando una ligera mirada, en cuanto llegaron a un edificio que conocía perfectamente la pelirrosa y estuvieron adentro, se permitió soltar la primera lágrima.

Naruto —susurro—, perdóname —tembló, mirándolo directamente a los ojos, el chico arrugo el entrejo con fuerza, queriendo disculparse con ella por haberle ignorado todo ese tiempo. — ¡por favor… yo…! —se dejó caer al piso donde el llanto no le dio tregua, se puso a su altura abrazándola, tratando de calmarla, pero incluso a esas alturas no podía hacer nada más.

¿Naruto? —Escucho una voz femenina a sus espaldas, mierda, pensó, sus padres, una pelirroja de larga cabellera se acercó hasta su hijo solo para encontrarse con una situación que jamás espero— ¿hijo… que, que paso? ¿Sakura-chan? —se separó de la pelirrosa para que esta le tomara maternalmente entre sus brazos. — Uzumaki Naruto, ¿Qué le paso a Sakura-chan?

bueno…

Kushina, ¿Por qué tardas tanto, que sucede?

Minato… —susurro la pelirroja, quién había controlado un poco a la chica, el rubio mayor miro la escena demasiado acusadora para su gusto, la pelirrosa con desgarres en su ropa, su hijo sin su camisa y con sangre seca en sus manos, no había necesidad de siquiera preguntar.

Trata a Sakura-san, llévala a una habitación y quédate con ella esta noche, por favor —esta asintió. Llevándose consigo a la chica. Una vez a solas con su hijo levanto el rostro mirándolo con recelo.

¿Fue Sasuke? —Pregunto para el desconcierto del chico, a lo que este asintió, aunque aún no podía imaginarse que fuera su propio padre quien diera con el responsable de la situación de la chica—, él…

no llego a abusar de ella —dijo con pesadez.

bien, mañana iremos con Tsunade-san y Dan-san, esto no puede pasar de nuevo.

no creo que escuchen…

lo harán...

Naruto en la noche salió de su alcoba para ver a la pelirrosa, estaba durmiendo abrazada a su madre, de alguna forma debía protegerla, no importaba el costo, Sasuke no debía tocarle de esa manera, a ella no, a aquel ángel, tan bello que había conocido y que deseaba que siguiera siendo puro, sin embargo, eso jamás pasaría.


Se sintió incomodo al recordar aquella situación, después de que intentara abusar de la pelirrosa se dio a la tarea de olvidarla con cualquier chica, con cualquiera que tuviera un parecido semejante a la pelirrosa, no era para menos, él la había amado al borde de la locura. — ¿Qué hay de Kakashi…? —Soltó su nombre de forma mecánica después de un incómodo silencio, tan pronto como lo dijo que se arrepintió automáticamente, recordando lo horrible que había sido imaginarla con otro hombre hasta que él mismo lo comprobó, ver a la mujer que amaba profesando amor eterno a otro.

—… —no dijo nada bajo un poco el rostro sonrojándose ante aquello, ¿Qué había Hatake Kakashi? Casi todo, más bien, todo, ese hombre había sido perfecto para ella desde que se habían conocido, había sido ese aire en su vida que le había ayudado a dejar que todo pasara sin más, ella suya como él de ella, nadie más, solo ellos dos, aunque no podría decirlo como tal, ella amaba con locura desenfrenada a aquel hombre. Si cada parte de su ser pudiera hablar diría lo que en ese momento debía callar, su largo cabello se balanceo con el viento, e incluso el moreno le pareció verla como un ser magnifico de luz, cuando ella había sido arrastrada al mismísimo infierno por su culpa — ¿Qué hay con Kakashi-sensei? —dijo tan dulcemente que hizo casi que suspirara y temblara por ella, esa aterciopelada voz que hizo que su miembro palpitara por estar dentro de ella una vez más.

—Sé que estas enamorada de él —ella sonrió ¿amarlo? Por dios, estaba loca por él aunque no podía decirle, al menos no aun, coloco sus manos a los costados de sus mejillas acariciándolas.

—Jamás he amado a alguien que no seas tú, Sasuke-kun… —beso su frente con devoción, con amor, con cariño y un sentimiento que hizo que el moreno cerrara sus ojos ante tal situación.

—Sakura… —susurro apenas.

—Cuando regresemos a casa quiero que pienses en todo lo que hemos pasado, aquellos días buenos, los malos, los tristes, quiero que sepas que cada paso que he dado en mi vida, lo he hecho con el fin de estar contigo, Sasuke-kun, déjame hacerte feliz.

— ¿de verdad me amas? —apoyo su frente con la de ella, sintió un nudo en su garganta y las ganas de devolver el estómago se apoderaron de ella.

—Siempre lo he hecho —dijo con dulzura.

En el camino a casa se sentó a lado del moreno para no levantar sospechas de vez en cuando veía al plateado sonriendo ligeramente, enviando sutilmente mensajes de amor en mensajes de texto, el Uchiha por su parte se mostraba bastante contento con la situación, finalmente la pelirrosa había accedido a estar con él, tal vez no se habían acostado como originalmente lo había planeado, pero al menos ahora estaba a su lado de forma consciente y eso era lo que más anhelaba desde que había empezado aquello con la chica. Él durmió la mayoría del viaje mientras esta miraba por la ventana tratando de no sentir la mano del moreno sobre sus hombros, odiaba su tacto tanto que le asqueaba estar de esa manera con él.

Un poco más —pensó para sus adentros, solo hasta que los autobuses pararon fue consciente de que estaban en la ciudad, tardaron en bajar de su transporte mientras se reunían algunos estudiantes con sus padres, la Haruno miro a su alrededor. Nadie había ido por ella. Sonrió de oreja a oreja, miro al plateado quienes interpretaron la mirada del otro, ambos sabían que podría pasar con una situación así, pero debían ser pacientes, ya llegaría el momento en que ambos estarían juntos sin ningún temor. Se despidieron el uno del otro como si no doliera ese adiós momentáneo, diviso a lo lejos el auto de su familia, se despidió de sus amigas con apenas un audible hasta luego, Hidan, le ayudo con la maleta y sus cosas colocándola con delicadeza en la cajuela, camino lentamente hasta donde estaba Kurenai-sensei para avisar de su partida.

—Ve con cuidado —susurro al mismo tiempo que sentía un vago roce de manos de cierto plateado con las suyas, sonrió lentamente, besando su anillo a modo de despedida, jamás pensó que la vida finalmente le sonriera de la mejor manera.

—Te amo —leyó el plateado en los labios de la mujer mientras que esta sonreía con una dulzura e inimaginable sentir que hizo que sus sentidos se encendieran. Registró su salida y se fue en camino, solo cuando considero que todo estuviera bien, se giró mirando a la nada, como si su mundo se empezara a expandir más de la cuenta. — Solo un poco más —susurro pensando el día en que su futuro esposo finalmente fuera libre, así como ella, dejando que el mar de emociones la arrastrara lentamente.


~Quince días después~

Había sido citada por el juez aquella mañana, estaba sintiéndose demasiado nerviosa, Sasuke hablo con ella esa mañana, se había portado distante con ella desde lo que había pasado en el campamento, no era para menos, no se había esperado que aquello sucediera, Kakashi citándola a verse escondidas de todos, recordó la forma en que su corazón dio un vuelco, se sentía dichosa por vez primera en años, su sonrisa iba de oreja a oreja incluso ver a la pelirrosa había sido peor que en otras ocasiones.


Se visto galantemente, usando un hermoso vestido de seda lila, maquillaje ligero, recordaba que su marido amaba lo natural e incluso unas sandalias para manejar el mal e irregular piso que había en el campamento. Se habían citado en su cabaña, algo pasaría, una reconciliación seguramente, después de todo le había ido a buscar para hablar del aborto que sufriría y después de que había sido alejada de su hija injustificablemente, tal vez y con mucha suerte le ofrecería su ayuda para reclamar a aquella niña que había abandonado a su suerte, para criarla juntos, para que ambos formaran la familia que siempre deseo. Llego al lugar destinado de la reunión, miro la hora, sus manos estaban frías así como sus sentidos, no era para menos, ella deseaba poder estar con él todo el tiempo del mundo. Toco nerviosa la puerta abriéndose en segundos, sonrió sintiéndose iluminada, el plateado se hizo a un costado indicado que pasara haciéndolo de esa forma.

Kakashi… —comenzó a decir soñadora cortándola de inmediato al sacar un anillo que era demasiado conocida para ella. —… — sus ojos se llenaron de lágrimas al inmediato al pensar que finalmente ellos podrían estar juntos de nuevo. — mi vida… —susurro.

esto te pertenece —dijo con seriedad haciendo que sus lágrimas escurrieran de sus mejillas, lo tomo con cuidado colocándoselo cerrando los ojos al contacto del anillo con su piel, sintiéndose llena después de tantos años vacíos, ellos juntos, como siempre debió haber sido.

te prometo que este será un nuevo inicio para los dos, mi vida yo…

Te equivocas… —le corto haciendo que sudara frio.

¿a qué te refieres? —Dijo con una sonrisa nerviosa—, ¿es que acaso no me citaste para que nos reconciliáramos? —negó con la cabeza el plateado. — tú me dijiste que hablaríamos de algo importante…

y así es.

¿de qué otra cosa hablaríamos sino es de que estemos juntos? —sollozo.

te quería entregar ese anillo, porque es tuyo, te pertenece pero es más que claro que esta esto en el pasado —menciono alejándose lentamente de la mujer quien seguía en un tipo estado de shock.

—… ¿la vas a elegir a ella entonces? —sus ojos se llenaron de lágrimas ante la respuesta de su marido. — ¿dejaras todo lo que vivimos por una cría que podría ser tu hija? —dijo con desprecio.

La amo… —un vacío se instaló en su corazón.

sé que cometí muchos errores en el pasado, que incluso tuve que mentir, que te deje por… bueno, no tiene caso mencionar su nombre pero…

¿no tiene caso? —le tomo de los brazos sujetándola con fuerza sin llegar a lastimarla. — me engañaste con mi mejor amigo, me dejaste por él, hiciste que una amistad se fuera al caño por tu soberbia y ambición.

estábamos pasando por una mala racha… ¡por dios! —Susurro cerrando los ojos sintiendo que sus mejillas eran recorridas por lágrimas— ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Qué hubieras hecho? —grito importándole poco si alguien oía.

¡quedarme a tu lado maldita sea! —Grito al mismo tiempo en que se acercaba a ella—, ¿tienes alguna idea de lo jodido que me sentí cuando te fuiste? ¿¡Que mi puto mundo se fue a la mierda cuando me dejaste!? —No respondió—, te amaba más que a mi vida, que deseaba tener una familia contigo, ¿Qué esperabas que hiciera después de que estuviste lejos durante años? ¿Esperarte?

Hubieras firmado el divorcio si tanto me odiabas —susurro mirándolo a los ojos.

en ese tiempo te amaba demasiado como para siquiera poder romper lo único que me unía a ti —se alejó de ella hasta una distancia prudente. — es hora de que se formalice nuestra separación.

¿a qué te refieres? — murmuro con miedo.

El divorcio está listo —su mundo se vino abajo teniendo que tomar una silla para sujetarse.

¿vas en serio con Sakura? —levanto el rostro con los ojos abiertos a más no poder. — ¿quieres destruir más lo que tenemos por un capricho?

Ya te lo había dicho, ella no lo es… —su rostro se endureció en automático.

No firmare nada —dijo con firmeza.

No es opción Rin, ya es un hecho, sino lo haces tú, el juez hará valido nuestro divorcio contigo o sin tu firma, ahora vete —se acercó a la puerta abriéndola de golpe, haciendo que esta mirara al hombre que tenía enfrente suyo con odio, camino hasta la puerta volviéndose para mirarlo con detenimiento.

Te vas a arrepentir… —dijo con furia contenida en sus ojos—, tú y esa maldita, nunca estarán juntos. —se volvió adentrándose en el bosque, se aseguraría que ella sufriera, miro el anillo en su mano, recargándose en un tronco llorando amargamente, al menos en ese tiempo que estarían en el campamento atormentaría a la chica. Lo haría como nunca antes lo había hecho, después de todo ellos aún no se habían hablado, jugaría bien sus cartas y haría que esa Haruno desapareciera de la vida de su esposo.


—presentes de pie —siento la mano de su abogado que le indicaba que siguiera la orden, haciéndolo en automático, miro a su alrededor a todos los que estaban a su lado, Kakashi frente a ella mirando al hombre de túnica negra que estaría por la sentencia, Obito, su esposa y su hija estaban ahí presentes como apoyo moral al plateado, miro con detenimiento a la niña, sus ojos y color de cabello eran negros, pero poseía un gran parecido con ella. Por un minuto se imaginó a esa niña siendo de Kakashi, besándola, adorándola como fruto de su amor con la castaña, cerro sus ojos de inmediato, imaginarse todo aquello solo le haría daño a su corazón, esa niña no significaba nada más que un trato comercial, siempre se lo había dicho a sí misma, aunque no quisiera admitir que la amaba, debía odiarla. Levanto el rostro un poco más solo para observar que Obito le miraba con odio e ira, cosa que decidió ignorar de lleno, haciendo que este frunciera más el entrejo.

—ya he escuchado ambas partes —empezó a decir el hombre de mediana edad—, todo lo que ha pasado y creo que deben ser ambos conscientes de que un divorcio implica muchas cosas, sé que una de las partes no está del todo conforme —dijo observando a la castaña— con este juicio, pero me temo que dada las evidencias y los problemas que se han ido acarreando con esta situación, no me queda más que otorgar el divorcio. —cerro sus ojos sintiendo como el alma se hacía pedazos, como todo lo que había deseado a su lado se iba al caño—. Los papeles serán otorgados a Hatake Kakashi y se podrán de acuerdo en un lapso no mayor de 15 días para firmar los papeles del divorcio, si en ese tiempo no los realiza Norahara Rin, tendrá que venir a este tribunal y firmarlos frente mío.

—Señor Juez —levanto el rostro en un gimoteo.

—Lo siento, pero que quede claro que usted solamente se puso la soga al cuello, particularmente creo que es también culpa del señor Hatake por no querer firmar antes los papeles sin embargo incluso un hombre en esta situación tiene derecho a rehacer su vida. —Frunció el entrejo con fuerza—, en cuanto al segundo cargo que tengo entendido, no será posible en el presente ni en un futuro acercarse a su hija biológica en cuestión —abrió sus ojos a más no poder—, señora, usted debía cumplir con un acuerdo si no tengo mal entendido, sin embargo falto a su palabra, el señor Uchiha no le proveerá de un yen más, espero que haya ahorrado lo suficiente, es todo, pueden retirarse. —golpeo el mazo levantándose el hombre de su asiento, la mujer se giró al hombre mirándolo con detenimiento, si tan solo hubiera algo, algo que aunque se divorciara de él, mantuviera a la pelirrosa alejada de él… si tan solo… su mente dejo de procesar, por supuesto, una carta final, la última que aseguraría que no se quedara con ella.

—Rin… —se acercó el hombre sin su abogado a ella, esta hizo lo mismo ignorando los aludidos del suyo.

—Firmare los papeles que quieres… con una condición —dijo llamando la atención del hombre—, quiero que sea en nuestra casa… —le miro sin responder, sin entender que se traía entre manos—, si vamos a hacer esto, quiero que sea en ese lugar donde empezó todo, quiero terminarlo ahí —asintió el hombre y sin más se fue. Se quedó un momento pasmada, mirando a cierto moreno con su familia, se acercó el Uchiha a la Norahara, llego hasta ella mientras su hija en silencio observaba a ambos.

—finalmente pagaras por todo el daño que hiciste —dijo metiéndose las manos a los bolsillos, alzo su rostro fulminándole con la mirada.

— ¿tan necesario es recalcarme de lo que viví? —Se cruzó de brazos enojada—. No todo lo que hice fue para mal, ¿no te parece? —Levanto una ceja a modo de cuestión—, ¿o que me dices de esa pequeña niña que tiene esa mujer?

—No te metas con mi hija —asevero el hombre.

—no te preocupes, aunque me duela admitirlo, ella también es mi hija, y no haría nada por lastimarla… la amo aunque no lo creas.

—no te acercaras a ella jamás, gracias a este juicio, estas fuera de nuestra vida.

—no me acercare hasta que ella lo pida —dijo mirando a la pequeña morena que se escondía detrás de su madre adoptiva—, en cuanto ella me pida regresar estaré a su lado mi querido Obito.

—suerte con eso… ¡aaah y con tu divorcio! —rio a grandes sonetos el hombre dejándola, tomo a su mujer e hija y emprendió el camino esta vez más tranquilo de lo que jamás pensó que estaría. Camino la mujer sola hasta la entrada, tratando de no llorar en el trayecto, tenía que encontrarse con alguien más ese día, división a la distancia una cafetería donde cierto moreno le esperaba recargado en la pared, entraron juntos sentándose en una mesa del rincón, la más apartada de todo el lugar. — Jugare mi última carta Sasuke —le dijo sin siquiera inmutarse.

— ¿el divorcio es un hecho? —asintió la mujer.

—Sakura está con él… —sus ojos lo fulminaron—, los vi en el campamento juntos. —sintió como su corazón se destrozaba, esa maldita malparida.

—Has algo —dijo la mujer sacando lo último que tenía bajo la manga—, sé de buena fuente que tus padres y Sakura te engañaron con lo de tu compromiso.

— ¿a qué te refieres? —esta saco un expediente de su bolso entregándoselo al moreno—, contrate un detective privado, ella tiene en su poder algo que incluso amenazo a tu padre.

—Rin habla de una jodida vez... —dijo mirando el documento entregado— ¿Qué mierdas es esto…? —sudo frio en cuanto vio resultados de análisis de un hospital extranjero, fotos, e incluso la referencia de un video, mierda, pensó el moreno, en la casa de Ino había demasiadas cámaras de seguridad.

—Es una prueba de la violación de Sakura, tu esperma está ahí, hay videos —comenzó a hablar.

—esto… —ahora recordaba a Karin gritando por ese día incluso en el campamento donde lo confeso sin temor.

— ¡maldita sea Sasuke! —Grito llamando la atención de todos los presentes—, te dije que no hubiera evidencia, ¿Por qué cojones no lo hiciste?

— ¿¡Qué… maldita sea!? —se espacio el cabello a su alrededor sintiéndose exasperado. — Maldita sea… mis padres… ellos saben de esto.

—sé de buena fuente que Tenten está realizando un trámite para ir en tu contra, si vas a hacer algo, hazlo ahora que puedes, amenaza a Haruno…

—ella… llego a estos extremos —murmuro mirando la castaña al moreno—, ella, lo ama —apretó con fuerza sus manos arrugando los papeles, sintiendo como un vacío se colocaba en su pecho, ella me dejara… estoy acabado… ella… —un golpe seco giro su rostro despertando de aquel trance.

—Kakashi también se salió con la suya… —comenzó a decir con impotencia y tristeza en la voz mientras veía rabia en su interior, recordando cómo Obito la había humillado por su divorcio con el plateado—, no te permitiré que dejes que ella se quede con él, yo haré lo imposible para que no se queden juntos, ayúdame y te juro que incluso habrá un final feliz para uno de los dos…

—… — suspiro de mala gana, tenía razón, ella era suya, siempre lo había sido, y esta vez, no sería la excepción, la vida, el destino, y sus padres los habían unido, no dejaría que se fuera ella, no la mujer que amaba más que a nada en el mundo, ella no. — ¿Qué tengo que hacer? — dijo con firmeza haciendo que la castaña sonriera cruel ante la declaración.


La pelirrosa miraba con detenimiento el uniforme que llevaba puesto, sería la última vez que lo usaría, sonrió ante el pensamiento aunque entristeció de inmediato al en saber que después de ese día no sería nunca más alumna del colegio Konoha, esa escuela donde se llenó de malos y buenos recuerdos, toco su anillo que llevaba en una cadena alrededor de su cuello, ese anillo significaba demasiado para ella, un nuevo comienzo, una nueva forma de vivir, de ser dichosa, y aunque no vería al hombre que amaba mucho tiempo por la escuela definitivamente todo cambiaria para mejor. Se acercó al espejo tocándolo al inmediato, esos días Sasuke no se había acercado a ella como tenía la mala costumbre de hacerlo incluso se había mantenido alejado, cosa que le ayudo demasiado y que había agradecido en silencio.

—Sakura-chan —se volvió a su nana en cuanto le escucho—, es hora hija. —asintió contenta alejándose de su lugar. Bajo las escaleras de la habitación y observo a sus padres, quienes se veían nerviosos y serios.

— ¿sucede algo? —pregunto la pelirrosa pero ambos negaron.

—ve a la escuela cariño, y ten tu ultimo recuerdo de la preparatoria, estas por terminar una etapa muy hermosa —dijo su madre llamando la atención de la forma en que lo había mencionado pero que decidió mejor ignorar.

—gracias mamá, papá… —susurro al hombre que solo le dio un beso en su frente, sorprendiéndose del acto la chica.

—Es un hechizo hija —dijo con una capa de tristeza en su rostro—, para que tus sueños se hagan realidad, los abrazo con un ligero sonrojo aunque a la vez agradecida por la oportunidad de escoger a su futuro esposo por sí misma. Eso la hacía extremadamente feliz, escucho el claxon del auto saliendo del edificio inmediatamente.

—… debimos haberle dicho —susurro la rubia.

—es mejor así… Tsunade. —dijo el peliazul quien cerraba los ojos ante aquel sentimiento de impotencia.


Fue dejada en la entrada donde portaba un pequeño ramillete de flores, la clausura fue demasiado rápida para el gusto de todos, Sakura miro a lo lejos al plateado que se mostraba de lo más complacido, en cuanto anunciaron su nombre paso al frente donde recibió sus papeles, y con un aplauso, palabras de despedida como la mejor alumna de la generación finalizo el acto, la chica estaba con sus mejores amigas, quienes se fueron tomando una a una la foto correspondiente que aunque estarían en la misma escuela, querían preservar ese momento; Karin abrazo a la Haruno feliz de saber que ella traería de regreso a Suigetsu como nueva cabeza de la familia, incluso Naruto la estaba pasando bien en compañía de Shion, quien no dejaba de abrazar y besar al chico agradeciendo a su prima el haber convencido a su padre para dejarla ir ese día. Se alejó de todos al ver que unos cuantos comenzaban a llorar ante el final de la recta, al menos en esa etapa, finalmente sería una universitaria, cumpliría con sus deseos, sus metas, camino sin darse cuenta llegando hasta la enfermería de la escuela, se sonrojo en cuanto se dio cuenta de ello, se volvió encontrándose con el plateado, entraron a la habitación cerrando al inmediato. No se dijeron nada, solo un pequeño beso, solo uno fue suficiente para que ambos, quisiera confirmar lo que el otro sentía.

—Este es el día —menciono el hombre—, hoy lo firmara —dijo con una sonrisa inusual que hizo que su corazón diera un vuelco.

—después de que los firme iré a tu casa y le pediré a tus padres formalmente tu mano.

—Parece un sueño… —dijo con un ligero susurro.

—Sakura… —se arrodillo frente a ella mientras pequeñas lágrimas caían de sus mejillas. —te juro que te hare feliz, así que te hago de nueva cuenta esta pregunta… ¿aceptarías ser mi esposa? —la chica suspiro ahogándose con su propio llanto.

—Sí… si, si, millones de veces si, Kakashi… —este se levantó enseguida levantando a la chica de la cintura dando vueltas a su alrededor. Terminando por detenerse y aun cargándola, aun con el uniforme puesto, le beso, uno dulce por todas las cosas que vivirían en el futuro, uno amargo, por todas aquellos males que pasaron juntos, uno salado, por cada lagrima que habían derramado y finalmente uno lleno de amor, por aquello que habían superado, mientras la ropa que llevaban puesta, desaparecían entre cada caricia, cada beso, cada palabra no dicha, ese día, conocerían la verdadera naturaleza de lo que significaba la libertad.

Se acomodó lo mejor que pudo su ropa mientras la pelirrosa hacia lo mismo, este le beso su cabello detonando la adoración que le tenía, sonrió la chica, pero incluso aunque fuera el ultimo día debían guardar las apariencias. Salió primero el plateado dejando que la chica saliera después de un lapso considerable, apenas iba a cruzar el umbral cuando se detuvo en seco. El Uchiha estaba ahí, inspeccionándola de arriba abajo, con una mirada gélida, con dolor en su corazón y con el alma hecha pedazos.

—… ¿esta es la clase de despedida que le das a todos los senseis… Sakura? —no respondió la chica. — ¿finalmente te quitaste la vergüenza? ¿Es que acaso es mejor en la cama que yo? —le ignoro de lleno caminando a la salida. — eres mi mujer. —dijo el Uchiha haciendo que se detuviera en el camino.

—No lo soy —se giró al mismo tiempo que el moreno hacia lo propio. — tú me dejaste a mi suerte con cada mujer con la que te metiste —comenzó a decir—, la gota que derramo el vaso fue Ino… —se acercó a ella pero ni siquiera trato de escapar.

—Ellas fueron un reemplazo para ti —no respondió—, jamás en mi jodida vida desearía a alguien que no fueras tú.

—no te creo.

—de todos con los que pudiste haber estado… ¿Por qué Kakashi?

—solo él se detuvo a verme cuando me rompiste el corazón

—Naruto estaba ahí desde antes —dijo haciendo que vacilara un momento.

—él esta con Shion, y respeto eso, cosa que jamás harías tu Sasuke…

— ¿Sasuke? —Sonrió de lado al escuchar su voz de forma tan seca—, ¿desde cuándo soy Sasuke… no era tu adorado Sasuke-kun?

—eso fue hace mucho… —iba a continuar con su camino cuando este le detuvo de la mano.

—aléjate de él por las buenas Sakura…

— ¿o qué? —le reto con la mirada.

—ira a la cárcel por haberse metido con una menor de edad. —no vacilo al contrario sostuvo la mirada que le dedico.

— ¿Qué me dices de ti? —Susurro la pelirrosa—, tú me violaste —dijo con dolor en la voz—, me hiciste tuya a la fuerza.

—vas a ser mi esposa te guste o no.

—eso lo veremos… no planeo regresar a ese infierno, eso te lo dije desde el principio… no más de esto, no más de ti…

—Cuida entonces a ese hijo de puta… —dijo sin inmutarse, cosa que erizo la piel de la chica. — no tendré piedad con él, ni contigo Sakura, por mucho que te amé.

—Ni yo… —dijo al borde del colapso nervioso.


Había pasado dos horas desde aquel encuentro con el moreno, se había ido de la escuela tan pronto como pudo, que incluso se había alejado de sus amigos cuando habían decidido salir una última vez con el uniforme, incluso a esas alturas aun lo portaba, decidió dejar de lado esa "reunión no grata", prefiriendo recordar cómo habían sido esas últimas semanas al lado del plateado que bien no se habían podido ver como querían, se miraban a través de la ventana casualmente, aparecían pequeñas notas de amor en sus cuadernos o asientos, ambos podrían estar junto después de todos, estaba en casa sentada en su balcón mirando a la nada, observando como los árboles se iban despojando de sus hojas, la manera tan triste y majestuosa en que caían, tan delicadas y hermosas, como secas y marchitas, de alguna forma se identificaban con ellas. Había sido llevada a hacer cosas que nunca se había imaginado, saco del interior de su blusa un collar con el anillo de Kakashi, sonriendo automáticamente, finalmente podría estar con alguien que amaba de antemano, ellos juntos, formando una familia, ¿Qué más podría desear para ese entonces? ¿Dinero, fama, fortuna? Eso había quedado en un segundo plano, ahora, él era su mundo. Se giró en su asiento solo para encontrar que su padre le miraba desde la puerta de su alcoba.

—Pareces feliz hija —dijo el Haruno observando cada movimiento de la pelirrosa.

— ¿no debería estarlo? —Respondió llamando la atención del peliazul— se acercó a ella con temor en su mirada.

—… sé que has pasado por mucho, pero, tenemos que hablar con lo que respecta a tu persona.

— ¿Qué es lo que pasa papá? —sonrió lo mejor que pudo la chica.

—Ya entraras a la universidad —comenzó a decir nervioso.

—lo sé y también… papá… hoy te presentare al hombre que he decidido que me casare —dijo haciendo que el Haruno bajara la mirada extrañado a la chica.

—Te casaras con Sasuke Uchiha —dijo una rubia de coletas bajas que hizo que sus sentidos se fueran al caño.

—… ¿Qué? —se quedó en shock al escuchar aquello. —, eso no es verdad —dijo con una sonrisa nerviosa, se volvió a su padre quien no negro ese hecho, gimió en un sollozo ligero—, me dijeron que…

—Eso fue antes de saber que habías dormido con él… y que tomo tu virginidad —menciono el hombre con seriedad.

— ¿de dónde sacas eso? ¡¿Qué mierdas les dijeron?! —grito mirando a sus padres con odio. — ¡Ese maldito hijo de…!

—Fue en la fiesta de Ino, él se aprovechó que habías bebido de más —sudo frio, ¿Qué mierda? ¿Qué estaba pasando ahí?

—¿Cómo…?

—Él nos enseñó un video —abrió los ojos a más poder—, ese mismo que tu ibas a usar en un juicio contra él en caso de que pidiera algo más de ti.

—El padre de tu amiga Tenten nos dijo que al final de esta semana empezarías con unos trámites de denuncia formal contra Uchiha Sasuke. —Dijo el peliazul—, por obvias razones lo detuvimos en cuanto Sasuke nos lo conto.

—… ¿Por qué…? —gimió la chica.

—porque por las fechas que estamos, podrías estar embarazada —aseguro la Haruno.

—mamá fue un día seguro yo…

—el caso es que tus abuelos están enterados de la situación, ellos están de acuerdo de igual forma que te cases con él.

— ¡No me casare con Sasuke Uchiha! —grito con odio.

— ¡lo harás si quieres que Suigetsu regrese y ese profesor siga con su trabajo! —sudo frio en cuanto menciono al plateado.

—… —lágrimas comenzaron a caer de su rostro sin mucha tregua.

—Sabemos de tu ilícita relación con ese hombre, y te guste o no, la familia no aceptara a un hombre que ya ha estado casado con otra mujer ni que te lleve casi el doble de tu edad. —No respondió—, te alejaras de él, te olvidaras de Hatake Kakashi, no volverás a verlo jamás, accederemos a traer a tu hermano de regreso, pero necesitamos que te cases con Sasuke y evitar un escándalo.

—Kakashi… no… —su cuerpo tembló en cuanto escucho aquello de la boca de sus padres—, él… no… —gimió de dolor.

—sabias a lo que jugabas cuando empezaste con este juego hija —le miraron caer lentamente en el suelo mientras parecía ajena a todo lo que sucedía a su alrededor, de las voces a lo lejos, de su destino a estar lejos del amor de su vida.

—Sakura —escucho la voz de su padre—, lamento mucho esta situación… pero Sasuke fue inteligente, no tenemos salida, espero que puedas comprenderlo. — no escucho la respuesta de su hija, no se movió de su lugar, ambos Haruno decidieron dejarla hasta que se calmara.


Una vida sin el plateado, una vida sin aquellos besos, aquellas caricias, sin ni siquiera aquellos recuerdos tan hermosos, miro sus manos que parecían no ser la de ella. No de nuevo, pensó, un mundo sin él era estar muerta en vida, recordó sus mejores momentos a su lado, recordó aquellas bromas, aquellas muestras de amor y ternura, a ese hombre que le deseaba cada día y que sin dudarlo se quedaría a su lado toda una jodida vida. Una vida sin él. Un mundo sin él. Sin la felicidad… no… no, no se la arrebatarían una vez más. Miro su closet, despojándose del uniforme que aun llevaba puesto, se puso un vestido sencillo y una chaqueta con tenis, se amarro el cabello, saco una pequeña maleta sacando toda la ropa que pudiera su humilde maleta portar, saco de su escondite, los ahorros de toda su vida, tarjetas e incluso su pasaporte. Abrió la puerta con cuidado no quería ver a sus padres, no quería que vieran sus intenciones, decidió salir por la puerta de servicio, ahí no lo encontraría. Bajo con cuidado de no hacer ruido, suspirando camino hasta que sintió la mano de alguien detenerle. Se giró con miedo sorprendiéndose de ver a su nana con una triste sonrisa.

—pedí un taxi… —dijo con pequeñas lágrimas en sus mejillas.

—Chiyo-obasama —susurro arrugando el entrejo con tristeza—, ¿no se supone que deberías decirme que me quedara?

—Jamás te diría algo que no quieres hacer… y que sobretodo te dañe, hija mía, ¿tanto te hace feliz ese hombre? —asintió la chica siendo abrazada por su fiel nana—, entonces ve, no lo dudes y ve, toma este celular, te ayudara en caso de que el que tienes sea rastreado.

—Te amo nana —le beso la mejilla, le ayudo a salir de la mansión Haruno entrando al taxi, en espera de indicaciones. — Gracias nana.

—Adiós mi pequeña… —miro el auto alejarse de ella, y de esa casa que significaba el dolor y la miseria para chica.

— ¿hacia dónde señorita? —pregunto el taxista por el retrovisor.


La mujer había llegado tarde a la cita, aunque había sido ella misma quien había puesto la hora, entro a aquel lugar que era bien conocido para ella, significaba mucho y en esos momentos nada. —por favor tranquilízate, en cuanto llegues hablaremos tranquilamente… te amo —la mujer escucho aquello como un balde de agua fría para sus sentidos, pero incluso en esa situación, se encargaría de hacer su parte. Rin abrió la puerta y miro al plateado que la esperaba con los documentos en la mano. —Este es el final Rin —mostro el documento donde estaba autorizado el divorcio, la mujer tomo el papel entre sus manos, temblando, mostrándose tan incapaz de creerlo, con solo firmarlo, ambos estarían destinados a separarse.

—Esto es una broma… —dijo sintiéndose tan perdida en ese momento, miro al plateado como si una parte de su vida estuviera siendo arrancada, un vacío en su pecho pronto llego, una pequeña lagrima empezó a caer de su mejilla mientras se dejaba caer sobre el sofá de la sala. —No es verdad —susurro apenas cerrando los ojos, con la voz rota sentándose en el trayecto. — esto no validez Kakashi… —dijo con el entrejo fruncido abriendo sus ojos incluso con rabia contenida en su tono de voz. — Si crees que creeré en esta charada, ¡Estás loco! ¡Tú eres mi esposo! ¡Debes estar conmigo por el resto de nuestros días!

—Rin… no sigas con esto.

— ¡NO! —Dijo secándose las lágrimas de su mejilla de forma brusca tratando de serenarse—, está bien —dijo levantándose de su asiento—, te perdonare por haber estado con esa maldita… por haber tenido una aventura con Sakura —Dijo tratando de sonar convincente—, olvidemos todo, empecemos de nuevo. Te prometo que esta vez todo será como antes, solo tú y yo… —se acercó a él acariciando su mejilla con devoción, con anhelo, con esas malditas ganas de besarlo y marcarlo como suyo, sin embargo el plateado la paró en seco quitándose del camino. Alejándose un poco, mirando como su ex mujer sufría.

—Sakura jamás fue un juego. Me enamore de ella al fin y al fin y al cabo, ella es la mujer con la que quiero una vida, y si es necesario que empecemos desde cero, así será. —Le fulmino con la mirada—, es mi todo.

—ella no es nada. —dijo con firmeza.

—no le importa el dinero, ni cosas superficiales, a diferencia de ti, ella me apoya y…

— ¿y qué piensas que hará una vez que empiecen con su desde cero? ¡Por dios Kakashi, no seas tan ingenuo! Es una niña rica malcriada, ¿crees que aguantara estar sin todas sus comodidades? Sin que alguien le haga el desayuno, tener el dinero y el poder a montones, contigo ella no tendrá nada, ¿Qué puedes ofrecerle con un sueldo tan bajo? Con Sasuke…

— ¡BASTA! —Grito tomando esta vez a la mujer de su muñeca, teniendo contacto con los guantes de la mujer. —Ella no es nada de lo que dices y… —cerró los ojos por un momento, conteniéndose, no debía lastimarla ni nada.

—…—la castaña sonrió de sobremanera al ver como la mano del hombre tenía todo el contacto que ella había deseado desde un principio. Después de todo, no era nada tonta, se había enterado de los papeles del divorcio mucho antes del campamento, se había enterado que su anulación de matrimonio era un hecho, inclusive… que Obito no le seguiría ayudando con la cuota que le daba mensualmente por alejarse de su hija, sin embargo, con los años, había conseguido invertir bien, se había movido lo suficiente pare prever todo y que el dinero no le hiciera falta… pero en lo sentimental si es que ella sufriría, y viviría en el dolor, se iba a encargar que tanto el plateado como la pelirrosa lo experimentaran en él también. — Si tanto quieres probar el infierno una vez más… entonces con gusto te lo daré… —susurro apenas. Tomo el acta de divorcio y con una pluma firmo la liberación de Kakashi, mientras este comenzaba a sentirse un poco mareado. Se recargo un poco encima del sofá mirando todo parcialmente borroso.

—Rin... —susurro tratando de no caerse, termino de firmar observando con dolor el papel.

—… ¿quieres saber cómo es que Sakura fue violada por Sasuke? —dijo dejando el papel sobre la mesita de centro acercándose a él, colocando sus manos sobre su pecho subiendo hasta su cuello, acariciando sus mejillas, rozando sus labios febrilmente este intento alejarse más no tuvo la fuerza suficiente para hacerlo. — ¿quieres saber cómo es que ella no se opuso al imbécil de Uchiha y hasta rogo por más? ¿Cómo esa maldita perra hasta se retorció del placer? —sonrió cruelmente ante ese hecho.

— ¿Qué demonios hiciste…? —susurro apenas.

—Solo lo que tenía que hacer, mi amado Kakashi. —dijo con dulzura fingida—, fue sembrar esa incertidumbre en el corazón de Sasuke, que tuviera esa sed de hacer suya a tu pequeña idiota, y vaya que lo conseguí, después de todo Sasuke ya estaba demasiado colado por esa estúpida… ¿y qué paso después? Le di la droga a Sasuke —frunció el entrejo el plateado—, con este ella cedería a todo y no solo eso, sino que vería al hombre que más amaba en el mundo, le di el arma más poderosa para que ni siquiera contaría como violación, y esa puta se entregaría en bandeja de plata… ni siquiera tendrían un caso solido las autoridades con la información que quisieran sacar de su cuerpo en una denuncia contra Sasuke. —Beso sus labios con devoción, primero delicadamente explorando aquel terreno, reconociéndolo después de años sin saber de él. Se alejó un poco la castaña mirando desconcertado a su ex marido. — aunque claro le di una versión nueva, un derivado que se consume en cualquier bebida, de ese tipo que no dejan rastro alguno en la sangre al grado que solo verían el alcohol en el sistema de Sakura.

— ¿por qué haces esto? — trato de quitarla mas no pudo.

— ¿Por qué? ¿Es en serio mi amor? —Sonrió irónica—, me quito lo que más quería en mi vida, se hizo la fuerte cuando quería verla en lo más bajo como la basura que es… incluso volvió a jugar con Sasuke para que no sospechara de nada ni de ti. ¿Quién se cree que es esa niña? ¿La mujer maravilla que puede con todo? No me hagas reír, esa estúpida debió quedarse sumida en el destino que se le impuso, y no tratar de robarte de mis brazos.

—maldita… —sintió que su cuerpo no reaccionaba incluso vio como sus manos se colocaban en las caderas de la mujer, ¿Qué mierdas le estaba ocurriendo?

—Por si te preguntas que te pasa, solo digamos que… ahora estas bajo mi control —rio fuertemente—, la versión de la droga que le di a Sasuke, la estas experimentando aunque esta es una versión más vieja, solo untándola en tu cuerpo, en este caso en tus mejillas, obedecerás todo lo que te diga ahora serás mío por las próximas veinticuatro horas mi vida…

— ¡¿Qué mierdas?! —exclama tratando de digerir aquello.

—Considéralo como un regalo, una despedida antes de que esa maldita perra venga por ti.

—Rin, no, Sakura, ella…

—… vendrá por ti para escapar —completo por él—, como si no lo supiera, ¿Por qué crees que hice tiempo? ¿Por qué crees que monte todo esto? —le beso sus labios una vez más. —, es porque no quiero que seas feliz con esa idiota, ahora… imagínate tal escenario más perfecto —dijo comenzando a desabotonar su blusa, dejando a la vista su piel cremosa y parte de sus pechos ocultos en un fino sostén de seda rosa. — tú poseyéndome, haciéndome el amor como se lo hacías a esa perra cada vez que se quedaba contigo en nuestra casa, en nuestra cama, ¿puedes imaginártela? —se quitó con sumo cuidado los guantes tirándolos por algún lado de la habitación, comenzando a acariciar el miembro del plateado a través de sus pantalones, mientras este seguía flácido. — ¿su rostro? ¿Su sentir? ¡Mierda! —Exclamo—, de solo imaginarla me estoy excitando —se rio de su propia broma—, y como no tienes ahora voluntad ni nada, te ordeno que me lo hagas, si quieres imagínate que es a Sakura a la que te coges y no a mí, pero créeme mi amor, sino eres mío, no serás de esa perra.

El plateado cerró sus ojos con fuerza, tratando de no caer en su trampa, debía ser fuerte, debía continuar con sus intenciones de irse con Sakura, aquellas caricias le asqueaban, incluso escucho como la bragueta de su pantalón empezaba a bajar, como unas manos invasoras se adentraban y trataban de poner duro su miembro. — ¡Basta! —suplico en vano. Reunió todo el autocontrol de sí mismo abrió los ojos tumbando a la mujer de sobremanera… pero incluso— ¿Qué sucede sensei? —era ella. Su pequeña pelirrosa con su uniforme sonriendo dulcemente ante el plateado. Abrió todo lo que pudo sus ojos confundido, miro a la chica levantarse y acercarse a él beso su cuello sonriendo dulcemente. — ¿Quién creías que era? —lo abrazo con fuerza. No es ella, pensó, no es Sakura. —te amo más de lo que cualquier persona en mi vida sensei… déjame ser tuya, yo —sollozo—, soñé con esa noche con Sasuke —se quedó helado el plateado—, tuve tanto miedo… por favor, te lo ruego, borra toda huella de él en mi —levanto su rostro mirándolo a los ojos, reflejando todo el sentir en su persona.

—Mi Sakura… mía—la mujer se quedó fría en cuanto escucho ese nombre en sus labios, si bien Kakashi había elegido a esa niña, había decidido que sería su compañera de por vida, y ella vivirá un infierno, arrastraría a esos dos en ese dolor, en esa pena que cargaría en su vida. Lloro en silencio por un momento, antes de rozar nuevamente sus labios con el plateado.

—Sí —dijo con la voz rota—, soy tu Sakura, solo tuya, mi amado sensei —sintió sus manos sobre su cuerpo, quitando la blusa de él, arrojándola en alguna parte mientras sentía esos besos húmedos cargados de amor por todo su ser, un amor que era otorgada a otra. Sintió como esta le ayudaba a quitarse la ropa, como la castaña acariciaba su pectoral mientras él hacía lo propio con su cuello. Lentamente la dejo caer sobre el mullido sofá mientras carias y palabras de amor eran dichas al unísomo, promesas, arrebatos, dulces agonías que le estaban matando. — te amo. —susurro apenas, pero incluso él no dijo nada, le fue quitando lentamente la ropa que obstruía su hazaña, y mientras se liberaba a sí mismo, observo a la castaña, con las mejillas sonrojadas, aunque ante sus ojos por efectos de la droga viera a su amada pelirrosa algo le decía que no era ella.

No quiso escuchar a esa voz en su cabeza, y en lugar de eso se acomodó encima de la mujer, colocando su hombría en la entrada de esta. Todo acabaría de la misma forma, pensó la castaña, —aaah —grito al sentir la primera embestida, se aferró a los cojines que estaban encima de su cabeza, cerrando los ojos ante el placer que por años había dejado de lado, las manos del plateado fueron a su cintura donde miro los pechos de la mujer subir y bajar en un ritmado movimiento irregular, apretó con fuerza sus dedos sobre ella infligiéndole dolor, dolor que se estaba mezclando con placer. — mmmm —ronroneaba en cada llegar, en cada entrega.

— ¡Más! —suplico, mientras este entraba y salía de ella experimentando vacío en su sentir, algo andaba mal. Bajo un poco llegando hasta ella, donde la beso, un dulce y cruel beso que hizo que sollozara ante tal entrega. Ante tal sentimiento que solo un hombre enamorado puede dar a la mujer que amaba, se separó un poco de ella colocando su frente contra la suya. Mientras la castaña abrazaba la desnuda espalda del hombre, sintiéndose tan llena y vacía a la vez, los movimientos aumentaban cada vez, sin ton, ni son, sus uñas se aferraban a su carne en cada embestida. Ella empezó a mover sus caderas al unisimo sintiendo la imperiosa necesidad de que terminara dentro, sin embargo este salió sin previo aviso, en su lugar le levanto colocándola a espaldas a él mirando directamente a la puerta.

Una nalgada resonó en el lugar gritando de éxtasis, mientras esperaba con anhelo el recibimiento, empujando su trasero contra el palpitante miembro del que una vez llamo esposo. Entro en ella sin avisar gritando con fuerza.

— ¡Aahh! —Grito con sigilo—, ¡Más… más… hazme tuya, hazme tuya en todo su palabra! ¡Dime que me amas, que eres mío! —suplico y ordeno a la vez con lágrimas en las mejillas si debía separarse del hombre que más había amado en la vida, al menos quería un buen recuerdo de su adiós, de él y ella juntos por última vez, puesto que lo amaba demasiado, de una forma tan enfermiza que ni siquiera ella misma podía describir más que insana, solo suyo… ese había sido el sueño que había tocado de joven, incluso de adulta, y por su ambición había perdido en más de una manera, solo mío pensó la castaña. Un sonido seco hizo que volviera el rostro hacia al frente sacándola de sus pensamientos, su rostro de uno sorpresivo paso a mostrarse histérico ante aquello.

—…—con los ojos abiertos a más no poder estaba la mujer que le había robado todo lo que tenía en su vida, aquello que le había arrebatado y que le había herido de sobremanera, pagaría por cada rechazo que había sufrido por parte del plateado, pagaría por cada lagrima…sí esto la destrozaría, sonrió ante aquella escena tan perfectamente obrada, sintió que sus labios se estiraron a más no poder, y del vacío y dolor que sentía al estar de esa última forma con Kakashi paso a ser satisfacción e insaciable goce, cerro sus ojos ante las caricias del hombre y ronroneo de placer y saciedad ante aquella mujer viéndolos en pleno acto, llego a sentirse incluso más húmeda de lo normal, aquello era regocijantemente enfermizo, incluso se dio el lujo de saludar con su mano, mientras el hombre seguía moviéndose detrás de ella con los ojos cerrados, gimiendo a lo bajo y profesando un amor que iba dirigido a otra, la mujer llevo las manos del plateado sobre sus pechos desnudos, mientras esta se alzaba sin pudor mostrando sus senos, acariciando el cuello del plateado obligándolo a besarla. — Kakashi… —susurro, con los ojos acuosos, temblando, cayendo lentamente sobre el piso, apretando sus manos sobre sus piernas, enterrando las uñas con tal fuerza que sintió un pequeño hilo caliente deslizarse sobre su fina piel, y sus mejillas se tornaba rojizas, sintiendo que aquello no era más que un producto de su imaginación, si tan solo hacia unas cuantas horas, le había jurado amor eterno, le había besado con tal intensidad podía sentir su infinito amor ¿y ahora? Estaba con su ex mujer teniendo sexo… no, no era sexo aquello, no de una forma vulgar y sin sentimientos, vaya que están involucrados y aquellas palabras sin sentido que tal vez alguna otra persona que presentara la escena no entendería, ella lo hacía perfectamente.

—Te amo… más que a mi vida. —gimió el plateado cosa que hizo que la pelirrosa se llevara las manos sobre su boca evitando un grito de dolor, las lágrimas no se hicieron esperan fluyendo sin tregua alguna mientras un aterrador vacío se instaló en su pecho, haciendo que se le dificultara respirar, miro a la castaña mientras que esta seguía en un éxtasis sin igual.

— ¡Aaah! ¡Kakashi, más rápido, por favor, llegare… estoy por llegar! —se tapó los oídos tratando de no llorar con fuerza. — ¡Aaaah! —exclamaron al unisimo, demarrándose dentro de ella, abrió los ojos ante aquella acusadora escena.

—Eres mía —susurro el plateado saliendo de ella, volteando a la castaña ignorando de lleno a la pelirrosa, haciendo que Rin se regocijara mientras esta se levantaba lentamente de su sitio.

—Y tu mío —dijo en voz alta viendo de reojo como la pelirrosa.

—Sakura… —susurro el hombre antes de desmayarse y caer en el suelo, mientras la mujer lo sostenía con anhelo. Le ayudo colocándolo en el sofá, mientras observaba como la semilla del hombre salía de su interior.

—Es una verdadera lástima que incluso aunque terminaste adentro, jamás pueda darte un hijo, amor mío… Obito me quito ese derecho teniendo aquella niña —dijo acariciando su mejilla con ternura—, soy infértil, y jamás podre tener hijos mi amor —beso su frente—, pero incluso si sufro por esto… tu harás lo mismo, porque esa idiota, jamás estará contigo. —Dijo antes de dedicarle una última mirada cargada de odio y amor, se vistió lentamente, se acercó a la puerta donde vio a la Haruno pasmada, sonrió ante el éxito de su plan, saldría por la puerta trasera, y de esa forma ella ganaría, puesto que el estado de la pelirrosa jamás haría que ella regresara y comprobara por sus propios ojos que todo había sido una estrategia por parte de la Norahara. Una vez vestida salió al patio, observando con otros ojos al mundo, uno donde finalmente había conseguido al menos una pizca de felicidad, un último momento. Con el hombre que amaba


La Haruno salió del hogar del hombre que le había destrozado el corazón, el taxista le miro por un segundo preocupándose un poco ante la imagen de la chica. Sus ojos estaban rojizos y había rastros de lágrimas que había secado pero que sin lugar duda seguían ahí. Abrió la puerta por inercia. Se sentó en el mullido asiento mirando a la nada. Su cuerpo n reaccionaba, su mente estaba en blanco, su corazón destrozado, toda ella se sentía a la deriva como una hoja arrastrada por el viento, se miró a sí misma en el retrovisor, ¿cuán patética podría seguir siendo? Se preguntó, esperando que un ser le diera la respuesta que tanto anhelaba, se tomó la herida que se había hecho dando un brinquillo pequeño, el chofer, se giró hacia ella— ¿se encuentra bien señorita? —dijo tratando de saber que le pasaba, sin embargo sus palabras no llegaron a la pelirrosa quien seguía en un estado de shock, uno más grande que el que paso con Sasuke, su corazón, su confianza incluso su cuerpo, había sido sometido al dolor por un hombre de nuevo, ¿Había ganado en esa ocasión con Sasuke? Jamás, ¿lo había hecho con Kakashi?, mucho menos. Todo se reducía ahora a una sola cosa. A una sola decisión que marcaría el destino de su vida por siempre. — Señorita, ¿quiere que le lleve alguna parte? Conozco a alguien que podría atenderla y…

—Al aeropuerto… —Susurro, el hombre le miro intensamente, sin embargo no dijo nada. Siguió sus instrucciones, incluso a pesar de que había puesto la radio, se seguía sintiendo un aire a dolor, a soledad, a destrucción y pesadumbre. El tiempo en el taxi fue eterno aunque no pasó más de quince minutos para que llegaran a su destino, el hombre le ayudo con su pequeña maleta, mientras esta se bajaba en silencio y hacia un gesto de agradecimiento al hombre.

—Tal vez no sea apropiado de mi parte decirlo —dijo apenas llamando la atención de la chica. — Pero si paso por algo en estos momentos doloroso, no tema a su futuro, le aseguro que este será mejor. —la chica sonrió ante sus palabras. Suspiro con lentitud, cerró sus ojos, levantando su mano izquierda, deslizando lentamente aquel fino anillo de su cuello que había mantenido con ella a pesar de todas las circunstancias que había vivido ese último mes, se había aferrado a una idea que pensó que viviría y no que nunca creyó no alcanzaría a vivir.

—Tome… —dijo dándole el fino anillo a aquel hombre—, Sé que me quiere ayudar —menciono apenas con la voz rota—, llévelo por favor a esa casa donde me llevo y déselo al hombre que vive ahí, dígale que le deseo lo mejor con ella, y que por mi… no se preocupe, no lo molestare con mi presencia, ni con nada más. —el chofer lo tomo mirando aquella pequeña pieza.

—Le prometo que así será —Sonrió apenas y unas lágrimas se derramaron.

—Gracias… —dijo antes de ver al hombre subirse e irse a cumplir con su tarea. Ella por su parte. Se giró a observar el gran establecimiento, fue a la taquilla más cercana donde compro un boleto sin retorno. Con el boleto en una de sus manos y apenas unos cuantos dólares en su poder, cerro sus ojos. Comenzando a caminar, dejando cada huella de su pasado. Cada herida, cada palabra de amor. Incluso… de aquel sentimiento que le había llenado de dicha, y que ahora, la hundía en el infierno del dolor, un infierno donde había probado el dulce néctar del amor, y que ahora la sumía en la agonía y desesperanza ¿alguna vez podría ser feliz realmente? ¿Sin ser vista como una moneda o algún accesorio? Quizás jamás, pero si sabía de algo. Que ella jamás regresaría a aquel lugar que llamo hogar alguna vez y mucho menos. Que volvería a amar a alguien como a Kakashi. — Te amo… —susurro a un ser invisible. Mientras caminaba a su próximo destino.


El epilogo lo presentare en un par de días. Sé que tarde años en actualizar sin embargo me gustaria contarles algo, empece esta historia cuando estaba en la prepa, en todo el tiempo que estuve en la universidad, algo de lo que paso en esta historia me sucedio, me enamore de uno de mis profesores, sin embargo la historia no termino bien, lloré mucho por la situación que vivi que no me dejo continuarla sin recordarlo, pense en abandonarla, pero no podia hacerle eso a ustedes, por eso me he decidido darle el digno final que merece.

Como les digo, el final esta a la vuelta de la esquina, gracias a todos por su apoyo a todos lo que me siguieron con esta historia pero sobretodo, por confiar en que llegaria hasta el ultimo capitulo de esta inusual historia.

LOS AMO