Aprovechando mí tiempo al 100, les traigo otra actualización,
Este capítulo llevaba mucha relación con el capítulo 1 y 4.
Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen son propiedad de Craig Bartlett y Nickelodeon.
"En mi corazón"
CAPITULO 10.
¿Qué hacer para conquistarla de nuevo?
...
...
— Arnold fue quien te trajo ¿cierto? —dijo Liam saliendo del restaurante donde habían hecho la negociación. Ya era de noche.
— Sí.
— ¿Ustedes son...?
— Amigos —completo Helga.
Eso dejaba a Helga a salvo, Liam sonrió. — Me alegra que hayan arreglado las cosas —agregó sincero.
— Sí, a mí también. Así podremos trabajar más a gusto.
Liam se preguntaba si Helga estaba al tanto de la vida de Arnold ahora como el mundo la conocía, se preguntaba si debía darle razón de ella o simplemente dejar las cosas así, ella aseguraba que eran solo amigos, para un par de amigos, de viejos conocidos, era innecesaria la información sentimental del otro, ¿no? Se preguntó si Helga sería capaz de ponerse triste con lo que él pudiera decirle de Arnold. Pensó que sí. Como ya lo había dicho el cree en el destino y si esos dos no eran pareja de nuevo entonces podía deducir que tenía que ser así y si de pronto las cosas cambiaran, tal vez y solo hasta ese momento él hablaría con ella...
...
— Helga yo... —un chico rubio vestido de traje le sostenía las manos dentro de un escenario lleno de flores.
— ¿Sí, dime? —dijo ella ilusionada.
— Yo... yo...
— Escupe de una buena vez —le ordeno sin paciencia.
— Yo jamás he dejado de amarte.
— Arnold —dijo Helga con dulzura —, yo tampoco he dejado de amarte.
Ambos se miraban fijamente a los ojos muy sonrientes y sin dejar de sujetarse las manos fueron acercándose, acortando la distancia entre sus rostros. Entre sus labios, pero fueron interrumpidos por risas. Risas femeninas, risas que parecían estar disfrutando lo que veían, risas que pensaba llevan tiempo observándolos.
Ella mira a su alrededor. Hay muchas mujeres, mujeres riéndose de ella, cuchicheándose entre sí y diciéndole: "´Él ya no ama a nadie". De pronto la cara de Arnold comienza a malformarse.
— Ni siquiera lo pienses jovencita —dice Arnold quien se había convertido en su padre.
— ¡Noooooo! —grita Helga y de reflejo se sienta instantáneamente aun sobre su cama. Todo ha sido un sueño, un horrible sueño.
-— ¿Qué sucede? —Liam ya estaba frente a ella. La había oído quejarse.
— Nada, estoy bien.
— ¿Estas segura?
— S... sí —afirma.
— Lo que tú digas, Helga —no confía en la respuesta. La había escuchado pronunciar que se callaran y el nombre de Arnold un par de veces antes de que despertara. Lleva siete años conociéndola y sabe perfectamente que no está siendo sincera. Pero el sueño le gana y se va al sillón para volver a dormirse.
FLASHBACK
Era un día soleado en una zona muy prestigiosa. Él se encontraba oculto en su habitación haciendo unos diseños en su computadora muy cerca de la ventana cuando vio una camioneta seguida de un camión de mudanza detenerse en la casa de al lado. Él siempre había vivido en la misma manzana junto a su madre (su padre había muerto poco antes de su nacimiento) y esa casa jamás había estado habitada.
En seguida vio bajar del vehículo a una familia de la que dedujo se trataba de papá, mamá e hija. Siguió observando curioso la escena, parecía que había un miembro de la familia que se reusaba a salir.
— ¡Sal de inmediato, jovencita! —grito gruñón el hombre de complexión robusta entre jaloneos.
Aquel grito era muy ruidoso, daba miedo y carecía de sentimientos.
Lo que le llamo la atención más que el grito y el hecho de tener nuevos vecinos fue cuando salió una joven de cabellos rubios la mayoría oculta bajo un gorro, traía puesto un suéter muy holgado, pantalones de mezclilla desgastados y un par de tenis. A pesar de eso se veía linda persona lo único que la opacaba eran sus ojos vidriosos. En ese momento se dijo así mismo que tenía que conocerla.
FIN DE FLASHBACK
— Arriba que hay cosas que hacer —dijo la rubia sacándolo de sus pensamientos.
...
...
Hoy es martes así que se alistaron para ir al viejo edificio.
— ¿Sucede algo, Helga? —ella no respondió, estaba distraída con los brazos cruzados, el entrecejo fruncido y moviendo impacientemente el pie izquierdo —HELGA —volvió a insistir.
— Todo está bien, Liam —No, no está bien, ya traía muchas cosas en su cabeza y para colmo de males han llegado desde hace media hora y el arquitecto (Arnold) ni sus luces además los albañiles se reúsan a continuar trabajando si no aparece alguien superior para resolver un problema que acaba de surgir.
Liam suspira frustrado y justo entonces aparece un auto frente a ellos. Se trataba del convertible negro. Woolfitt es un hombre bastante paciente pero ya estaban con las fechas encima, es muy especial con las trabajo no le gustan quedar mal, estresado y todavía con sueño, se le ve fruncir el ceño.
— Disculpen la tardanza —dijo el cabezón aproximándose a ellos.
— No estas siendo responsable, Arnoldo —hablo primero la rubia, molesta y sintiendo una punzada en el pecho al verlo ojeroso. "Seguramente se ha desvelado con su nueva víctima".
—¿Cuándo volvimos a los apodos? —le sonrió Arnold.
— No es hora de bromas. Que poco profesional eres.
Arnold ignoro ese último comentario, hoy se sentía feliz aunque aún no tuviera un plan formulado estaba decidido a recuperar a Helga, Brainy lo había dejado con la sensación de poder lograrlo. Por otra parte Liam veía curioso el evidente malestar de Helga y la discreta pero no por eso invisible sonrisa de Arnold.
Los tres caminaron hacia la obra algo era seguro, hay mucho trabajo que hacer.
...
...
Arnold trata de concentrarse en el trabajo para evitar que Helga se moleste, pero le es tan difícil teniéndola tan cerca así que cada cierto tiempo le echaba un vistazo. La ve tan linda, tan hermosa. Ella trae un atuendo muy parecido al de ayer solo que en lugar de traer un pescador de mezclilla trae un pescador nylon en color blanco. Un pescador ajustado que si ponía atención (la ponía) podía ver la silueta de su pataleta.
Desvió su mirada y sus mejillas enrojecieron por el pensamiento que acababa de tener. Solo Helga podía hacerle sentir un gran deseo y una clara reacción de arrepentimiento por haberle faltado el respeto a su cuerpo aunque haya sido solo con la mirada.
Helga sintió una mirada encima de ella, pero cuando volteo no había nada o mejor dicho había mucho. Aunque parece que nadie está viéndola se preocupó y se regañó así misma por llevar ropa ajustada y blanca a un lugar donde hay muchos hombres. Pero es que trae muy poca ropa, tiene muy poca ropa y no hay mucho de donde escoger. Todo lo dejo en su antiguo hogar antes de irse y aceptar vivir con Liam hace aproximadamente seis meses.
FLASHBACK
Era principios de febrero e iba de visita a casa de sus padres en Liverpool. Ella vivía en Londres en un departamento muy elegante que le obsequio orgulloso su padre el día de su graduación. Iba decidida a decir la verdad que había estado ocultado. Tenía (tiene) veinticinco años y lo hecho, hecho estaba. Ya había sido muy cobarde otras veces y ya no estaba dispuesta a seguir siéndolo.
Los chantajes de Bob (y Miriam) con respecto a la enfermedad cardiaca que padecía ya no tenían efecto sobre ella. Después de todo habían pasado siete años y el seguía vivo. Ejemplo real de que "Mala hierba nunca muere", también había dejado de intimidarla en cuanto a hacerle daño a Arnold pues llevaba mucho tiempo sin mencionarlo y llevaba casi dos años comprometida con Liam. De hecho sus padres creían que la visita era para fijar los últimos detalles de la boda.
— Helga querida, adelante —la recibió su madre.
Ella la saludo y entro a la residencia y continúo saludando al resto de la familia. Su padre, su hermana, sus sobrinas y su cuñado (aprobado por Bob).
— ¿Dónde has dejado a Liam? —pregunto Bob al no verlo junto a la chica.
— Él... él no vendrá.
— ¿Por qué? —cuestiono agresivo el gran Bob.
— ¿Qué tal si comemos? —sugirió Olga. Ella era la única de la familia que sabía sobre su verdadera profesión y ya estaba previamente avisada por Helga sobre las intenciones de la visita.
Se sentaron a la mesa todos juntos, terminaron de comer, platicaron un rato sobre cosas triviales y después de un rato llego el momento, de cualquier forma ellos se enterarían pues su nombre se convertiría en algo público tomando en cuenta que acababan de ascenderla de puesto dentro de la editorial.
Su padre enfureció al oír que era licenciada en periodismo y que ejercía. Le dijo que eso no servía para nada, mucho menos para ser exitosa, que su decisión era de mediocres y que nunca la llevaría a nada. Su madre repetía una y otra vez ¿quieres matar a tu padre?, Olga trataba de aligerar la situación y su cuñado se llevaba a las niñas para que no tuvieran que formar parte de todo aquello.
Las cosas fueron un caos, se dijeron hasta lo que no debían. Al final la corrieron negándola como hija y ella salió de la casa Pataki con lágrimas en los ojos, haciéndole una señal a su hermana para que no la siguiera.
— Espera, Helga —Olga quería apoyar a su hermanita bebe, pero Helga insistió de vuelta con que no la siguiera.
Ella no tenía que formar parte de todo lo que pasaba y las pequeñas no tenía por qué quedarse sin abuelo.
Esa fue la última vez que vio a sus padres y a su hermana.
En cuanto llego a Londres saco lo que realmente consideraba suyo y se fue del departamento aunque tenía los papeles de propiedad en su poder y a su nombre, pero si iba a despedirse de sus padres lo haría bien por lo tanto dejaría ese departamento.
No tenía a donde ir no lo había planeado. Así que se hospedo en un hotel, al siguiente día le envió al rey de los localizadores los papeles del departamento y una fuerte cantidad de dinero que no cubría el total más si una gran parte los gastos de la universidad.
Helga se había quedado sin dinero y sin casa. Liam que siempre está para ella, le ofreció vivir con él. Al principio ella se reusó a aceptar, aunque tuviera la seguridad de que jamás le pediría algo a cambio de, ya era demasiado lo que él hacía por ella.
Los días pasaron y sus opciones eran pocas. El poco dinero que traía se agotaba. Conocía a Liam desde hace tiempo. Él la había ayudado ya muchas otras veces como cuando recién llego y le ofreció su amistad, durante la universidad para cambiar de carrera, para conseguir documentos falsos que tranquilizaran a su padre, para entrar a trabajar, para hacerse pasar como su novio y prometido para que no insistieran en casarla con algún hijo de las amistades de Bob, como lo habían hecho con Olga, etc. "Es pedirle demasiado".
Después de mucha meditación de alguna manera había llegado a pensar "¿por qué no?", después de todo es muy agradable, era su única persona confiable, lo aprecia muchísimo y tienen cosas en común. Un ejemplo es que a él su madre también lo había desheredado por escoger una carrera completamente diferente a la que le habían escogido y por otras cosas, que Bob no sabía o con eso la hubiera hecho romper el "compromiso" falso. Pensándolo, no es como si fuera mantenerla, ella pagaría la renta con él, asumiría los gastos de manera equivalente, juntos podrían darse una vida más desahogada, acepto.
Así fue como decidió darse la oportunidad, dejar que el tiempo hablara y decidiera por ella.
FIN DE FLASHBACK
— Helga.
Helga salió de sus recuerdos miro hacia los lados buscando quien le hablaba.
— Aah..., ¿qué sucede Arnold?
— Nada, es que te vi muy pensativa. ¿Todo bien?
— Sí —respondió con simpleza.
— Bien, porque ya estaba comenzando a preocuparme.
— Tranquilo no tienes que hacerlo.
— De todos modos lo hago —dijo sonriéndole.
Helga desvió la mirada y se cruzó de brazos para abrazarse. La actitud de Arnold amenazaba sus sentimientos. Lo había reflexionado y se propuso concentrarse en lo que ahora tiene seguro, estrictamente el no dejar que Arnold entre de nuevo a su vida, ya no son los mismos, tiene miedo a caer rendida a sus brazos y se odia por ponerse nerviosa con ese tipo de comentarios.
— ¿Cómo te fue con la cita de ayer? —cambio de tema al verla incomoda, lo último que quería era incomodarla -"¿Se habrá dado cuenta que la estuve observando?, ¿pensara que soy un pervertido?"
— Las cosas salieron bien.
— Yo... yo estaba pensando en...
— Ya es hora de irnos —informo Liam acercándose con su bella sonrisa al par de rubios.
— Sí, ya es tarde —hablo la rubia.
— Vayamos a un buen restáurate —dijo el inglés a Helga.
Arnold había tenido la misma idea de Liam, pero él se le había adelantado.
— Claro —respondió ella.
— ¿Qué tal si me uno a ustedes? —se le ocurrió a Arnold decir.
Liam frunció el ceño. No estaba contento con lo de esta mañana, tampoco podía olvidar su conducta agresiva del viernes. Si era cierto que él también lo había golpeado y que hasta ahora no se disculpaba, Liam no lo tomo en cuenta. Le molestaba esa galantería con Helga.
-—Emm... —Helga no supo que responder.
— No pienso que...
— Ya había recibido una invitación antes —dijo Arnold interrumpiendo a Liam.
— Y no aceptaste.
— Dije que la dejáramos para otro día —es cierto, eso había dicho — ¿Podría mostrarles la ciudad?
—Ya hay alguien más que me la muestre —contrataco. Ese tipo de comportamiento no es propio de él, pero Arnold lo está desesperando. La rubia miro a Owen desconcertada.
— Te lo agradezco, Arnold —dice la rubia apoyando a Liam, solo quiere que Arnold deje de hacer eso que la pone nerviosa, tratando de relajar el ambiente les sonríe a ambos rubios y continua —Admito que el lugar ha cambiado, pero aun puedo moverme en esta ciudad.
— Pero...
— Olvidas mi buen sentido de orientación —hablo con aires de grandeza.
— No— ¿cómo olvidarlo? Definitivamente no lo olvida. La recuerda en San Lorenzo guiando a la pandilla, esa es una de las cosas por las que había llegado a su corazón y se había instalado para siempre.
Helga sonrojo, ella también tuvo el mismo recuerdo en aquella selva y Liam aclaro su garganta lo más fuerte que pudo.
— Bien, nosotros nos vamos —informo Helga después del ruido de Liam. Sabía el significado.
Liam sonrió y sonrió aún más cuando ella se enganchó a su brazo.
...
...
Los siguientes dos días fueron muy semejantes. Helga y Liam con sus rutinas mañaneras, el trabajo, Arnold espiando a Helga, Liam notándolo, Arnold tratando de acercársele, Liam interrumpiendo y Helga con sus pretextos. De repente rompiendo el silencio con platicas de temas completamente ajenos a los personales. Así fue hasta que sucedió un accidente.
Viernes
— ¡Helga! —se alarmaron y ambos rubios corrieron a auxiliarla.
La rubia se encontraba tirada bocabajo en el suelo.
— ¿Te encuentras bien? —cuestiono Liam tratando de levantarla.
— Me parece que sí—declaró ella inspeccionándose de pies a cabeza.
— Déjame ver —se acercó Arnold y comenzó a revisarla mientras Helga veía atenta todos sus movimientos.
Ella estaba bien solo se había raspado un poco parte del brazo con el que había amortiguado la caída para evitar golpearse la cabeza.
La reconstrucción del lugar ya había avanzado, pero aun había cosas que hacer y también había mucho polvo, cemento y arena por todos lados.
— Hay que enjuagarte esa herida.
— Traeré agua —se ofreció Liam y salió corriendo. Le importa mucho el bienestar de Helga.
Arnold y Helga quedaron solos.
— Qué gran golpe.
— No te rías.
— No me rio, me preocupe bastante. Deberías tener más cuidado.
— Más cuidado deberían tener tus trabajadores. No pueden tener sus herramientas tiradas por todas partes —espeto —Incluso para ellos puede resultar peligroso.
— Los reprenderé.
— Tampoco lo digas así, van a odiarme.
— ¿Qué quieres que haga, entonces? — dijo y enseguida suavizo su tono — No creo que te odien... es más fácil que te teman a que te odien —dijo burlón. Las pequeñas bromas entre ellos también forman parte de la rutina y solían ser así de cortas porque Liam o alguien más siempre interrumpía—Pero si fue un gran golpe —dijo Arnold cubriéndose el rostro. Entonces Helga noto que sus hombros se movían y se dio cuenta que se estaba riendo.
— ¡Eres un idiota! — dijo y le dio un golpe en el brazo.
— Pareces una niña, basta —siguió burlón.
— Soy una chica —hablo molesta.
Definitivamente él ya lo había notado. —Me refería a que ahora golpeas como una.
— Eso es mentira —soltó ella con las manos en la cadera.
— Yo creo que no.
— Eso fue un golpe contenido, pero apuesto que todavía podría ganarte en cualquier deporte —su espíritu deportivo y competitivo había despertado.
El rostro de Arnold se ilumino, Helga se lo había puesto tan sencillo.
— ¿En serio?
— Te haría pedazos —dijo con seguridad aunque en realidad no esta tan segura. Arnold se ve con un cuerpo mucho más atlético que el de hace siete años —Tu solo di en que te derroto.
Eso era justo a donde quería llegar el rubio
— Bien, mañana pasó por ti y te diré lo que haremos.
— ¿Qué? —la mirada de Helga se oscureció. Había estado evitando ese tipo de acercamientos y ella misma lo había provocado.
— ¿Miedo?
— ¿Estás loco?
— Entonces mañana paso por ti.
¡Qué tal chicos espero que les haya gustado!
Quiero darles las gracias por ser tan comprensivos y brindarme su apoyo, son geniales :D
Les diré que aún no sé qué tan larga o que tan corta vaya a estar esta historia, pero por mientras me iré por el camino del triángulo amoroso xD así que vendrá más Helga/Liam y Helga/Arnold.
Estoy abierta a cualquier sugerencia cosa romántica o cosa graciosa o quizá Romance/comedia o como sea que gusten llamarlo, etc. y yo veré la forma de cumplirlo :D
Por ahora me despido, pero espero verlos pronto.
CHAITO:)
