Capítulo III: Hallazgo, parte 2


Lo que más disfrutaba Sakura en esos momentos de soledad junto con Syaoran era la suave y cálida sensación de aquella robusta y fuerte espalda. No pudo evitar la tentación de delinear los brillantes músculos al tiempo que aplicaba la última loción, dando por terminado el tratamiento.

Después de un rato, ella se inclinó y preguntó al oído del joven "¿estás dormido?".

No hubo respuesta.

"No lo culpo" murmuró para sí "yo me quedé dormida durante la claaa…" fue todo lo que alcanzó a decir.

Un fuerte brazo envolvió su cintura depositándola sobre la mesa, seguido por un segundo brazo, el cual abarcaba su espalda, acercándola hacia el pecho desnudo del ahora sentado Syaoran.

Sakura no pudo resistirse y devolvió el cariñoso abrazo hundiendo su rostro en aquella calidez. Sus cuerpos ajustados a la perfección se sostuvieron firmemente durante un buen rato. Ninguno de los dos quería separarse.

"Muchas gracias, mi adorada Sakura" fueron las palabras de Syaoran.

Sakura levantó la cara. Sus verdes ojos buscaban con insistencia la expresión del joven. "Que bueno que ya no estás preocupado" comentó ella finalmente, mientras en sus labios dibujaban una sonrisa.

Syaoran no estaba sorprendido. Aun cuando se había esforzado mucho por esconderlo, le hubiera extrañado que Sakura no notara su preocupación. Después de todo, ella ya no era tan distraída. Con los años ella había madurado y su percepción se había agudizado.

"Supongo que ésta es una de las destrezas adquiridas en este seminario" dijo Syaoran haciendo alusión al masaje.

"Acertaste" contestó ella "espero haber podido ser útil en algo".

Sakura se volteó, dejando que su espalda se recargara en el masculino pecho y que los brazos de su novio y los de ella se envolvieran mutuamente.

"Definitivamente. Durante este tiempo pensé mucho y estoy listo para enfrentar una situación complicada" dijo Syaoran.

"Me alegro" expresó Sakura colocando su cabeza debajo del cuello del joven.

Después de haber permanecido sentados así un rato, Syaoran colocó a Sakura a un lado de él en la mesa, comenzando a besar su cuello lentamente. Las manos de ella condujeron esos besos mas arriba, hacia sus labios, para luego asirlo firmemente por la espalda.

Sus extremidades entrelazadas los unían apasionadamente mientras sus dedos recorrian caminos ya explorados con anterioridad.

Ambos estaban tan absortos por el deseo que no se percataron que la magia de la Carta Brillo había sufrido una ligera interrupción y, durante una fracción de segundo, las luces que alumbraban el cuarto se habían distorsionado.


Repentinamente Eriol percibió una fuerte conmoción de energía en todo el lugar y su mente quedó en blanco.

/-/

La misma escena de antes se repitió, pero ésta vez con mayor detalle. La mansión en el pasado, el hombre enmascarado, la mujer suplicante, los sentimientos encontrados.

"Mi Señor, debe entender que es nuestra última esperanza. Ya no podremos contenerlo por más tiempo. Necesitamos que regrese" insistió el hombre, postrándose frente a Eriol.

"Aún no. Necesito un poco más de tiempo" Eriol se escuchó decir en un tono taciturno.

"No puedes abandonarlos así" dijo la mujer tocando suavemente la manga de su camisola.

"Por el momento, cederé esta protección a su familia" decidió Eriol mientras extraía un estuche porta pergaminos de entre sus ropas y se lo extendía al hombre enmascarado. "Regresa a la isla con esto; la Protectora de la Cimaψ sabrá que hacer" ordenó.

"Pero el pergamino le sirve de escudo, mi Señor. El espíritu sin duda se percatará de su presencia si nos lo entrega" exhortó el sirviente dudando de recibir el objeto.

"Mis poderes fueron purificados y sellados. Mientras no haga uso de ellos el espíritu no podrá encontrarme" explicó el que estaba en el cuerpo de Eriol.

"No os preocupéis" susurró la mujer "él estará a salvo aquí".

"Muchas gracias mi Señor, y a usted Excelencia. Su caridad es infinita" accedió finalmente el hombre enmascarado y, tomando el pergamino, desapareció entre una cortina de hojas.

"Confío en usted y en la protección de su templo. Sin embargo me preocupan los tres meses de su retiro" dudó Eriol en el cuerpo del extraño.

"Tendremos que ser cuidadosos" agregó la mujer. "Cuando el ritual de la luna roja haya terminado hablaremos con las sacerdotisas. Estoy segura que no te negarán su ayuda" la doncella acarició suavemente la mejilla de Eriol con la seda de su manga.

"Está bien" pronunció él, sintiendo una onda de cálida ternura lo invadía con solo un roce de esa mujer. Entonces él le dijo "Por favor acompáñeme. Hay una canción que quiero enseñarle…".

/-/

Eriol parpadeó un par de veces, despertando de su visión y percatándose avergonzado de que en el suelo debajo de él se encontraba Tomoyo, quien lo miraba inmóvil y con preocupación.

Una vez más se había colocado en una posición comprometedora ya que el tierno aroma que era natural en ella viajaba a través de la corta distancia y penetraba profundamente sus sentidos. Estaban tan cerca uno del otro que Eriol tuvo que resistir la tentación de besarla.

En esta ocasión la reacción fue retardada y a Eriol le tomo unos segundos comenzar las disculpas mientras ofrecía su ayuda a Tomoyo para ponerse de pie.

"Joven Hiiragizawa, si te sientes cansado sólo dilo. No hay razón para ensayar tan arduamente si a causa de ello te vas a enfermar" exhortó Tomoyo preocupada.

"No es nada. Solo necesito hidratarme" mintió el muchacho, a pesar de que en esta ocasión la visión si le había provocado un dolor agudo en la cabeza y trató de cambiar el tema. "Además no podemos suspender ahora, nos falta bastante todavía…".

"De ninguna manera; por ahora es hasta aquí y no habrá más discusión" puntualizó ella.

"Pero ¿qué pasara con la práctica?" argumentó Eriol.

"Sin más discusión. Podemos ensayar por la noche" dijo Tomoyo mientras arrastraba a Eriol fuera del salón al tiempo que apagaba luces y sonido usando un control remoto.

"¿A dónde me llevas ahora?" preguntó él.

"A que te asees un poco. De esa manera dormirás más tranquilo" determinó Tomoyo.

Siguiendo el útil consejo para no crear mayor desacuerdo, Eriol tomó un refrescante baño y se dirigió de nuevo al salón de espera donde encontró a la chica ya cambiada. Allí Tomoyo convenció a Eriol para que tomara un par de aspirinas y se recostara un rato; finalmente se quedó dormido hasta la hora del almuerzo.

"-Con una mujer tan hermosa velando mis sueños, no hay modo de que alguna pesadilla se pueda acercar-" pensó Eriol, antes de caer rendido entre las almohadas y la suave melodía que recitaba silenciosamente Tomoyo.


Los destellos verdosos que flotaban dentro del área de anexos de las aguas termales iluminaban pacíficamente la habitación en la que la pareja descansaba.

"Se nos hará tarde para el almuerzo" murmuró Sakura después de un rato.

"No tengo tanta hambre" contestó él mientras quitaba un mechón de largo cabello almendrado de la cara de Sakura.

"Pero yo si. Además me regañarán si no termino con mis deberes" comentó ella cambiando a una expresión un poco más seria.

Se miraron en silencio por unos instantes.

"Utilizaste tu magia para evitar que alguien se acercara, ¿verdad?" preguntó Syaoran mirando a su alrededor.

"Si. Kero me ha enseñado a crear campos de energía combinando la magia de diferentes Cartas" explicó Sakura

"¿No estas cansada?" comentó Syaoran ahora preocupado.

"Un poquito nada mas. En realidad tengo hambre" contestó ella. "Ve a cambiarte y yo buscaré las herramientas de trabajo para limpiar. Recuerda que prometiste ayudarme, y ahora por tu culpa otra vez es probable que me retrase…" dijo ella mientras se levantaba y caminaba hacia una de las salidas ajustando su ropa.

Syaoran la miró cariñosamente.

"¡Ah!" exclamó Sakura justo antes de salir "ya me doy cuenta que si usas esos bóxers que te regalé" concluyó, y riéndose se apresuró a cerrar la puerta.

Syaoran noto lo desarreglado que estaba. La toalla yacía en el suelo desde hacia rato, dejando al descubierto la única prenda que traía puesta.

Sakura le había regalado ésta en su pasado cumpleaños. En la esquina inferior, debajo de un paraguas rojo ella misma había bordado primero su nombre en kanji y luego el de él, simbolizando 'Sakura y Syaoran'. Él pensaba en esto como un detalle muy tierno de su parte, ya que Sakura todavía no bordaba muy bien. Sin embargo, Syaoran había decidido abrir el regalo en medio de un restaurante durante el almuerzo de cumpleaños que habían organizado con todos sus amigos. Todavía le daba un poco de pena recordar el incidente.

Finalmente decidió olvidarse de eso y, cubriendo con la bata el diseño del paraguas de colores y fondo negro de su ropa interior, camino hacia el vestidor donde había dejado sus pertenencias.


Esa tarde transcurrió rápidamente.

Después de clases Sakura, Rika y otros de los estudiantes habían acordado practicar algunos ejercicios aprendidos en clase de técnicas didácticas. Por lo tanto las dos cenaron rápido y regresaron al aula.

Por su parte, Naoko y Shūji fueron inseparables desde el fin de clases y durante toda la cena. Al terminar se disculparon con el pretexto de que irían al observatorio de nuevo y se fueron por su lado.

Haciéndole un gesto significativo a Syaoran, Eriol se retiró a descansar un poco, por supuesto no sin antes fijar una hora posterior para encontrarse con Tomoyo y practicar el baile nuevamente.

Syaoran aprovechó entonces la oportunidad para pedirle a ella que lo acompañara por unos momentos, y ambos salieron juntos del edificio.

Fue entonces que Chiharu le sugirió a Yamazaki que exploraran juntos de nuevo. El verdadero objetivo de la muchacha era pasar algún tiempo a solas con él y comentarle lo que había consultado con Rika esa mañana. Ya que anteriormente habían caminado a lo largo de los corredores en la casa, esta ocasión optaron por salir al fresco del atardecer para recorrer veredas en los bosques aledaños.

Chiharu se prendía de la mano de Yamazaki determinada a expresar sus verdaderos sentimientos. Sin embargo, tras haber pasado cerca de una hora dando vueltas por los caminos, la joven aún no había podido idear la manera de mencionar su preocupación. Por lo tanto permitía que Yamazaki elaborara una de sus historias para distraerse un poco.

"Pero no creas que la biogenética beneficia al hombre de manera absoluta. Algunas personas han comenzado a recrear en secreto criaturas mitológicas, dragones y pegasos, a partir de cruzas genéticas entre animales conocidos. Nadie sabe si resultaran. ¿Tú que crees?" inquirió Yamazaki mientras volteaba a ver a Chiharu. Ella se encontraba un poco distraída.

"¿Eh? ¡Ah! Pues yo creo que... aunque se que lo estas inventando, sería maravilloso si los pegasos existieran. Así podríamos pasear en un animal volador" comentó ella siguiéndole el juego al muchacho.

"Pero piénsalo detenidamente, ¿qué sucedería con deportes olímpicos tales como la equitación? Ya no tendría sentido entrenar a caballos para que saltaran obstáculos, cuando un pegaso sería capaz de atravesarlos ayudado por sus alas" señaló Yamazaki mientras aparecía en su otra mano el clásico gesto con el dedo índice.

"En eso tienes algo de razón..." caviló ella, para después soltar una carcajada. "En verdad se te ocurren cosas muy alocadas" comentó Chiharu dándole un pellizco en la mejilla, tras lo cual le acarició mientras lo miraba directamente.

En ese momento el rostro de Yamazaki cambio, dando la impresión de que, en cierta forma, le incomodaba la situación en que estaban.

Chiharu sintió el cambio y trató de analizar sus emociones detenidamente.

¿Sería que estaba nervioso?

Yamazaki la miraba con unos ojos sin expresión. Esto creó un poco de temor en la mente de la chica. Otra vez sentía que, a pesar de estar lado a lado, una gran distancia había aparecido entre ellos. Chiharu intentó hacerse la desentendida hundiendo su rostro entre las ropas del joven abrazándolo suavemente al tiempo que daba un suspiro.

"Hemos..." comenzó a decir Chiharu, haciendo una pausa para cerciorarse que él estaba prestando atención, "... hemos estado juntos por mucho tiempo, ¿verdad?" dijo finalmente mientras se separaba del abrazo y sostenía nuevamente la mano del muchacho.

Yamazaki parpadeó un par de veces con extrañeza.

Chiharu lo llevo hacia unas rocas que se encontraban a unos cuantos pasos de donde se habían detenido y le indicó que tomara asiento junto a ella.

"Sin embargo, a mi me parece que fue ayer cuando te conocí. Siempre lo he visto así. Cada día que paso contigo es conocerte de nuevo. Por eso disfruto estar a tu lado, sin importar que a veces actúes de maneras diferentes a lo que yo espero, porque creo que es precisamente tu manera de ser lo que siempre he amado en ti…" dijo Chiharu haciendo una pausa para observar la reacción provocada por sus palabras.

Yamazaki mostraba un semblante serio y atento.

Chiharu continúo, "… es verdad, porque tu me gustas por como eres y por quien eres. Esa siempre ha sido mi forma de ver las cosas. Pero, hace poco entendí que no era suficiente para merecer estar contigo".

Este comentario hizo que Yamazaki abriera los ojos con sorpresa. Quiso interrumpir pero, cuando Chiharu apretó su mano ligeramente para asegurarle que todo estaba bien, sólo asintió con la cabeza y guardó silencio.

"Cuando digo que no es suficiente, me refiero a que mi amor por ti va más allá. No importa si decides cambiar tu personalidad de manera radical o si te vistes, peinas, o hablas diferente; no importa si dejas de contarme estas historias para siempre. Suceda lo que suceda en tu vida, sea cual sea la decisión que en algún modo pudiera alterar lo que eres ahora, aun así yo sigo y seguiré queriéndote, porque eres la persona que yo escojo. Una y otra vez, lo haré. Lo único que deseo es que seas feliz. Por eso no dudes en decirme lo que quieres hacer. Yo te apoyo en un quinientos por ciento y más. Éste es un favor que te pido. Prométeme que lo harás, ¿si?" dijo finalmente Chiharu mirando fijamente dentro de las pupilas color ocre del muchacho.

Como si un gran peso fuera finalmente removido de la espalda de Yamazaki, la expresión de seriedad y desconcierto cambio a una de alivio. Su mirada se suavizo.

"Gracias" murmuró. El chico se abalanzó sobre la jovencita, tomándola por sorpresa con un salvaje y apasionado beso.

Lágrimas de felicidad escaparon de los ojos de Chiharu sin que las pudiera controlar pues ese sentimiento que le transmitía su amado era el de siempre; sus mismos labios le confirmaban la confianza y honestidad que ella conocía en él.

Al percibir las cálidas gotas que bajaban por las mejillas de la joven, Yamazaki se separó lentamente para mirarla y luego la estrechó fuertemente entre sus brazos.

"He sido un cobarde por no hablar" dijo él mientras la sostenía en aquel abrazo como si su vida dependiera de ello. "Te prometo que de ahora en adelante no dudare nunca en decirte lo que sea inmediatamente. Me has dado ese valor y también quiero que tú lo tengas, ya que gracias a ti he entendido que en una relación no se puede sobrentender nada. Tiene que haber comunicación. Esa es una lección invaluable y ¿quién mejor que tú para ayudar a darme cuenta de esto?" preguntó Yamazaki con una sonrisa. "Comenzaré ahora mismo," dijo él aclarándose la garganta "quiero que sepas que sobre todos en este planeta, no, en esta galaxia, la persona a quien más amo eres tú. Te amo y no me cansaré de repetirlo día tras día. Te lo diré una y otra vez para que no se te olvide".

Los ojos de la chica se iluminaron con emoción. Tras unos segundos de intercambiar miradas, Chiharu suspiró.

"Que dulces palabras Takashi" dijo ella.

Un tenue sonrojo cubrió las mejillas del chico.

"Si, creo que me deje llevar un poco por el momento" comentó él mientras se rascaba la cabeza. "Pero es la verdad, y no hay remedio. Todo es por tu culpa así que asume las consecuencias" terminó de decir Yamazaki en un tono de amenaza, mientras comenzaba un ataque de cosquillas.

"¡NO! Cosquillas no. Tú sabes que me matan..." rió Chiharu mientras trataba de escapar del alcance del muchacho. Apenas logró zafarse y corrió por una vereda alejándose cada vez más de la mansión.

Yamazaki la seguía de cerca. "No es tan fácil huir de mi. Pronto tendrás tu merecido. No te resistas y ven a la luz. Yo sé que no puedes ver por donde vas porque yo tengo las dos linternas. MUA JA, JA, JA..." la risa macabra se escuchaba como eco entre las sombras.

Sin importarle esto, Chiharu corría esquivando baches guiada por la brillante mitad de luna que ya se iluminaba los últimos instantes del ocaso.

Al entrar en un pequeño claro cerca de un muro de tierra, Chiharu resbaló con un montón de hojas secas y cayó sobre ellas. Yamazaki tardó unos cuantos segundos en alcanzarla dentro del claro. Chiharu se reía sin parar por el cómico acontecimiento. Cuando la vio ahí, Yamazaki no pudo evitar seguir el impulso de saltar sobre ella y, dejando ir las linternas, giró con la muchacha sobre de la húmeda tierra.

Cuando se detuvieron las vueltas Chiharu se encontraba sobre Yamazaki, riendo con deleite. El joven la abrazaba y ella se inclinó para plantarle un tierno beso.

Las risas fueron interrumpidas cuando Chiharu percibió un resplandor que provenía del alto muro de tierra. Al levantar la mirada distinguió entre la penumbra la abertura de una cueva anteriormente escondida de su vista.

"Mira, ¿qué hay ahí?" preguntó Chiharu mientras se ponía de pie. "Hace un momento pude ver una luz".

Yamazaki recogió una de las linternas y la apuntó hacia el hueco. "No creo que sean luciérnagas porque hace demasiado frió" señalo él mientras daba un paso hacia la misteriosa grieta.

Chiharu se unió a Yamazaki en la investigación del extraño lugar.

Cuando estuvieron justo enfrente de la entrada ella miro dentro de la cueva y pudo distinguir algunas escrituras. Enfocando la luz de la lámpara se adentro más para poder ver mejor.

"Nos serviría mucho si el joven Li estuviera aquí. De seguro el podría encontrar el significado de estos garabatos" comentó Chiharu mientras delineaba los signos escritos en los muros de piedra.

"Pues si el hombre no va a la montaña..." dijo Yamazaki mientras sacaba un pedazo de papel y un bolígrafo de su bolsillo, "... entonces la montaña irá a él" terminó de decir y comenzó a copiar mientras Chiharu sostenía la luz de manera que Yamazaki pudiera observar y transcribir los símbolos.

"Sólo un poco mas..." apresuró Yamazaki mientras caligrafiaba los últimos trazos. "¡LISTO!".

El eco de su voz provocó que un grupo de murciélagos se despertara y emprendiera el vuelo hacia el exterior de la cueva.

"¡KYAaa...!" gritó Chiharu; soltando las linternas se agachó y, protegida por Yamazaki, evitó chocar con las criaturas.

El negro aleteo que pasaba sobre ellos en dirección a la salida fue rápido e increíblemente silencioso. Como si los seres voladores estuviesen asustadas y desearan mantener su presencia en secreto.

"Ya pasó..." aseguró él levantándose y cerciorándose de que no hubiera mayor peligro.

Chiharu continuaba agachada y cubriéndose la cabeza con las manos. Al subir la mirada un fuerte destello la cegó por unos instantes. Parecía que algún objeto estaba reflejando la luz de la lámpara que aún estaba tirada en el suelo. Acercándose con cautela, la chica señaló con la luz directamente a la fuente del reflejo.

"Encontré algo" murmuró ella mientras metía la mano en un hueco de la pared.

Lentamente la muchacha extrajo lo que parecía ser un viejo estuche para pergaminos. "Mira, más textos misteriosos para el joven Li" señalo Chiharu.

"Pues qué esperamos. Tendremos que ir a buscarlo de inmediato para poder resolver este enigma" dijo Yamazaki, y tomando de una mano a la chica, ofreció cargar el artefacto mientras Chiharu alumbraba el camino.


NOTAS DE LA AUTORA…

En secreto desde el inicio de la serie que vi por primera vez hace mas de diez años mi personaje favorito siempre ha sido Chiharu. Creo que es de las amigas de Sakura que tiene mayor potencial. Además de que es increíblemente romántico pensar que ella y Yamazaki sean novios. Soy taaaan feliz. Creo que deberían haber mas fics de ellos. Tendré que hacer algo al respecto. En fin.
Otra vez muchas gracias por leer y prometo solemnemente continuar los updates, pase lo que pase, como hasta ahora.

XXOO

Ciao.

Ψ ACERCA DE NOMBRES

- La Protectora de la CimaMine no Hogōsha)

Una de las Herederas de las tradiciones de Isla de Siete Casas, cabeza del Clan de la Cima.

† ACERCA DE LUGARES Y REFERENCIAS

- Kanji: caracteres de escritura japonesa. La nota sobre la sombrilla en los bóxers de Syaoran fue sacada del la historia Akogare, capitulo 4. Su autora es s' old fic, bajo el nombre de Sakura, en .

- Isla de Siete CasasNanaken no Shima) Lugar de origen de las Protectoras. Geográficamente basada a Nushima, isla a las orillas de la isla de Shikoku que es la más pequeña de las cuatro islas principales de Japón. Se encuentra cercana a las ciudades de Kobe y Osaka en la prefectura de Hyogo.