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/Interferencia/
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Contemplaba el lugar como si fuera una más de sus visitas obligadas, y puede que en sí no estuviese tan equivocada. Abrió la puerta con normalidad, no tenía porqué sentirse invadiendo el lugar, además el dejarlos allí había sido su idea.
Cerró la puerta a sus espaldas con un dejo de cansancio antes de enfocar su vista en el desierto salón. Suspiró con desgano. El pensamiento de que debería haberse quedado en casa cruzó su mente de manera firme al verse enfrentada a su objetivo de estar allí.
Caminó sin quitarse su abrigo hacia el sofá con la intención clara de dejarse caer en el para esperar a que aparecieran las persona con las que tenía que charlar. Pero antes de hacerlo, miró la pared a un lado y terminó por caminar hacia ella y quedarse allí… apoyando la espalda con los brazos cruzados sobre el pecho y la vista un poco inclinada. Esa posición iba más con ella. No iba a hacer vida social. Estaba allí por información y sentarse no era una buena señal.
Pasaron unos 10 minutos antes de escuchar movimiento en las habitaciones. No es que hubiera llegado muy temprano, pasaban de las tres de la tarde…
El sonido de una puerta y los pasos rápidos en el pasillo hicieron que levantara los ojos en esa dirección.
El otro paró de golpe al verla allí. Trató de sonreír de forma natural, pero no lo logró. El que ella estuviera allí no tenía nada de normal.
--Calma… No vengo a verte a ti.—Dijo la chica sonriendo levemente. El otro sintió un escalofrío que le recorrió la espalda al recordar la última visita que le había hecho precisamente a él para hablar sobre unos oneshots de tendencia romántica.
--Bien.—Dijo como única palabra.
Su quietud duró un minuto antes de girar sobre sus talones y volver a su cuarto sin meter ruido y cerrando la puerta con cerrojo.
Ella sonrió de forma relajada. Estaba dentro de sus placeres el molestar al trenzado cuando menos se lo esperaba y de paso hacerlo sufrir demás en sus fics. Así que supuso que para Duo era mejor desaparecer del mapa antes de que se le ocurriera hacerle continuación a Shinigami en medio del Cielo…
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El sonido de la puerta de entrada hizo que arrugara el ceño. Reconoció los sonidos controlados. El castaño entraba a la casa con su acostumbrada frialdad dando con sus ojos para quedarse quieto.
--Hola.—Dijo ella sin sonreír.
El castaño la miró con duda para luego saludar con una leve y poco notoria venia con la cabeza.
--No vengo a molestarte.—Dijo ella mirando hacia la ventana al lado contrario.
--¿Investigando?—Preguntó el de ojos azules rompiendo su acostumbrado silencio.
--Sí, se podría decir que sí.—Contestó ella echándole una mirada escrutadora.—Por cierto, algo que quieras contarme…--Dijo provocando que el otro abriera levemente más sus ojos, de manera casi imperceptible para alguien que no lo conociera.
--Negativo.—Dijo poniendo sus manos en los bolsillos de su chamarra y mirando hacia un lado con resignación.
--Ya vete, antes de que me dé por interrogarte sobre la información que dan de ti en Hiemalis.
--¿Qué...?—Se escapó de sus labios antes de echarle una mirada alarmada a ella y echarse a caminar rumbo a su habitación sin voltear.
"Pobrecito."
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Ya había pasado más de una hora desde que estaba allí y aún no llegaban las personas a las que estaba esperando.
El sonido de la puerta abriéndose y cerrándose al instante le hizo sonreír.
--Ya sé que eres tú, Chang Wu Fei.
--Diablos…--Se escuchó desde el otro lado de la puerta, la cual se volvió a abrir dejando entrar a un enfadado chino que apretaba los puños.
--Entra, que hace frío.—Dijo ella echándole una mirada apreciativa. El chino cerró la puerta de un golpe con el pie.
--¿Se puede saber qué diablos haces aquí?—Preguntó echándole una mirada de furia mal contenida.
--¿De visita?—Dijo la chica rascándose la nuca con disimulada inocencia.
--Já…
--¿No te caigo bien ni un poquito?—Preguntó mirándole con ojitos de corderito degollado.
--Me dejaste encerrado en la casa del terror… Y no me he olvidado de ello.—Soltó acercándose amenazadoramente.
--Que yo recuerde… no fui yo.—Dijo la chica poniendo cara de pensativa, olvidando su pose de víctima de las circunstancias que no iba para nada con ella.
--¿Lo niegas?—Preguntó el chino.
--Sí.—Contestó ella dándole un abrazo del oso.
--¿Qué demonios?—Gritó el chino soltándose y huyendo a su cuarto al instante.
--Eso nunca falla.—Murmuró la fanficta sonriendo y aguantándose de soltar una risita maquiavélica digna de Mariameia.
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--Por fin… Ya estaba cansada de esperarlos.—Dijo ella en medio de la oscuridad al ver entrar en el salón al rubio en compañía del cirquero.
--¡Ah!—Exclamó el rubio al verse sorprendido por aquella voz que no esperaba encontrarse ni en sus próximas 5 reencarnaciones.
La luz se prendió dejándola ver sentada en el sofá en pose pensativa, destacando por su vestimenta negra.
--Señorita DC…--Dijo saludando de una inclinación acompañada de una sonrisa dulce el 04.
--Deja eso de señorita, que me da la sensación de que me confundes con Relena… Sólo DC…
--Está bien.—Contestó caminando junto al silencioso cirquero hasta el salón y sentándose en los sillones frente a ella.—¿En que podemos ayudar?
--Seré clara. Tiene relación con mi fics de Reflejos de Cristal.—Soltó provocando un movimiento involuntario en el de ojos verdes.—Calma… No quiero molestar, pero necesito de vuestro consejo…
--¿En qué?—Preguntó el cirquero rompiendo le silencio.
--Bueno… pues ya saben… el fic se me salió de las manos y tengo que hacer algo para que salga bien…
--¿Y qué tenemos que ver nosotros?
--Pues…--Mirando hacia otro lado.—Ustedes son el problema.—Dijo.
Pasaron tres minutos antes de que Trowa volviera a respirar y le echara una mirada disimulada al chico en el sillón de junto que se había quedado perdido mirando el aire frente a sus ojos.
--¿Qué hago?—Preguntó despertándolos a la realidad y mirándoles con curiosidad.
--Es tu texto.—Dijo Trowa echándose hacia atrás y cerrando los ojos.
--Pero quiero que me digan que hacer…--Dijo mirándoles con seriedad.
--Yo creo que no debemos intervenir en tus historias…--Dijo el rubio sin sonreír, pero sin dejar de parecer amable.
--Diablos… Pero no quiero fastidiar el asunto.—Agregó DC cruzándose de piernas y dejando ver el brillo de sus botas largas sobre sus jeans negros asomarse bajo el abrigo.—Estoy aquí por el bien de mis lectores… Ya saben… tengo una imagen que mantener y no puedo empezar a colocar corazones rosas sobre vuestras cabezas como si se tratara de un juego…
--¿Corazones?—Murmuró una voz desde el pasillo.
--Pasa Maxwell.—Dijo la chica indicándole un puesto a su lado en el sofá.
--No quiero interrumpir.—Dijo el aludido poniendo ambos brazos en actitud de no querer molestas batiéndolos en el aire frente a él.
--Ya lo hiciste.—Dijo Trowa mirando el techo con cansancio.
El trenzado se sentó en el sofá, pero de forma algo desconfiada… manteniendo el máximo espacio entre él y la autora de fics.
--Veo que aún no me perdonas por hacerte sufrir en Ángeles de Fuego.—Dijo la chica acercándose al trenzado y pasándole un brazo por sobre los hombros con confianza. Cosa que provocó una leve risita en el rubio y una cara de WHAT en el pelilargo.—Quédate quieto.
--Bien.—Dijo el trenzado suspirando y dejando su cabeza gacha.
--Volviendo al tema… ¿Qué dicen?
--Yo…--Intentó decir el rubio mirando al cirquero para buscar una respuesta. Él otro afirmó levemente dando su consentimiento. –Bien, tienes nuestra autorización.—Dijo el rubio sonriendo, esta vez de forma más natural.
--¿Y eso significa?—Preguntó la chica soltando a Duo que pareció aliviado y echándose hacia delante para mirarles mejor.
--Que puedes poner corazones.—Soltó Trowa levantándose de un salto y alejándose del salón sin voltear, para perderse por el pasillo en dirección a su cuarto.
--¿QUÉ?—Preguntó la autora algo pálida al rubio.
--¿Qué? ¿Acaso no has leído Hiemalis?—Preguntó el rubio mirándole con curiosidad.
--Bueno, si… pero…--Trató de conectar ideas la autora.
--Ya escuchaste…--Aprovechó el momento Duo para molestar a la mujer. Pero antes de que pudiera seguir recibió un coscorrón que le hizo soltar una exclamación en su idioma natal.
--Bueno, supongo que era lo que tenía que saber.—Dijo DC suspirando y golpeando sus piernas con las manos para despertarse del letargo que le causo la respuesta del cirquero. De un movimiento se puso de pie y se estiró un poco.—Es hora de volver a mi casa a terminar de escribir…
--Como si eso fuera cierto…--Murmuró Duo que seguía sobándose la cabeza.
--¿Algún comentario?—Preguntó DC echándole una mirada acusativa.
--Que tengas buenas noches.—Dijo el trenzado poniéndose de pie y echándose a correr hacia su cuarto.
--Siempre hace eso… ¿Acaso soy tan mala con él?—Preguntó al rubio que estaba junto a ella para acompañarle a la puerta.
--Pues algo.—Dijo el árabe sonriendo.
--¿Lo crees?
--Ajá…
--Y yo que pensé que le gustaba ser el protagonista de mis fics.
--Digamos que le gusta, pero si lo hicieras pensar menos y reír más… le gustaría más…--Agregó el rubio.
--Pero si en Reflejos lo hice hasta pareja de Heero, qué más quiere…--Exclamó DC teniendo la idea de ir al cuarto del trenzado y encararlo por mal agradecido.
Quatre rió por lo bajo y sin dejar de sonreír la sostuvo del brazo y la encaminó hacia la puerta, aprovechando de que estaba más para allá que para acá…
--Supongo que se hace tarde.—Dijo la autora echándole una mirada al lugar antes de pasarle una mano por los cabellos al rubio como si fuera un pequeñito y salir agitando la mano en señal de despedida.
El rubio cerró la puerta. Giró sobre sus talones y notó con sorpresa a sus compañeros medio asomados desde el pasillo mirándole.
--¿Ya se fue?—Preguntó el chino.
--Sí. –Contestó el rubio tratando de evitar soltar una carcajada.
--Menos mal.—Dijo Heero pasando una de sus manos por sus cabellos.
--Un día de estos nos mandará al manicomio para darle más color a sus historias…--Dijo el Duo apretando su trenza con nerviosismo.
--Ya cálmense, no es para tanto.—Dijo el rubio.—Por lo menos ella nos pregunta… en cambio otras…
--Pero no negarás que es extraña.—Dijo el chino.—Hasta me abrazó.
El sonido de alguien llamando a la puerta les hizo saltar en sus sitios.
--¡Es ella!—Exclamó el chino desapareciendo en el acto junto a los otros.
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/Término de la interferencia/
