Disclαimer. AJSKDGKASJGDKJ, RUMIKO ME LOS REGALÓ ! Los lápices con los que dibujó el manga. ): estamos cerca de conseguir sus derechos, o bastante lejos. (?) Sí, señores, es todo [exceptuando la historia] de Rumiko.


Mrs. Pαrαnoiα; Growth

#Capítulo IX
"InuYasha, tu hijo te supera en lindura e inteligencia, —Keh".

Él frunció el ceño.

—¿No estás orgulloso?—murmuró Kagome, con los ojos brillosos de la emoción. Tomó a Kei entre sus brazos y le besó la mejilla, —muy bien, ahora di, papi.

—Keh. Kagome, dilo bien.

—¿Qué? Me gusta como suena.

Ella sonrió, juguetona. Él sintió que sus cachetes se coloreaban de rojo y sólo mantuvo la vista lejos de la de ella.

Su esposa había dicho días atrás que su pequeña criatura crecía rápido, y claro, proviniendo de un hanyou como él, era obvio. Ya caminaba, y le había salido su primer colmillo.

Ahora la sacerdotisa le estaba pidiendo que dijera sus primeras palabras, y ya se sentía feliz con haberlo escuchado decir 'mami'.

Se giró, observándolos a ambos y viendo que ahora eran una familia completa. Su esposa estaba haciéndole cosquillas a Kei y éste reía, chocho de la vida.

Y pensar que antes de casarse con Kagome era un completo cobarde.

—Vamos Kei, tú puedes decirlo.

—Lo dirá a su debido tiempo—sentenció InuYasha, fingiendo enfado.

—Bien. Pero sé que quieres escucharlo.

El mitad demonio roló los ojos, y se acercó a su mujer. Olisqueó el aire y a sus fosas nasales llegó el suave aroma de ella, mezclado con el suyo. Por unos segundos lo hipnotizó, y se olvidó completamente que estaba su hijo.

—Kagome—gruñó, y dejó un cálido beso en su cuello.

—No, InuYasha. Está Kei.

—Él no entiende nada de lo que sucede.

Ella rió, y lo apartó con una mano, ya que con la otra estaba sosteniendo a Kei que los observaba con ojos curiosos. La pelinegra miró detenidamente a su esposo, y luego a su hijo.

No había ninguna duda, Kei era idéntico a InuYasha. «Una versión pequeña de él». El pelo de ambos era plateado, pero el de su chiquito era un poco más brilloso que del padre, sus labios eran finos y a cada uno le resaltaban sus colmillos (sacando en cuenta que a Kei sólo le faltaba uno), su sonrisa era resplandeciente, y Kagome moría cada vez que veía a su hijo reír por una tontería que había hecho InuYasha, o sólo por ver a Miroku y Sango tener una mini-pelea terminando todo en una cachetada. Sus ojos eran de un extraño color castaño, una mezcla del dorado de él, y los chocolates de ella. Por la noche, cuando dormían, ambos gruñían por querer estar más cerca de Kagome y ésta terminaba durmiendo en el medio.

Ambos eran celosos, a ninguno le gustaba que otro hombre que no fuesen ellos dos se le acercara.

Pero, había algo característico de Kei. Algo que se le había pegado por culpa de su madre. Y eso era aquel tierno puchero que les hacía a ambos cuando deseaba algo. Se, ella siempre se lo hacía a InuYasha, y la verdad era que ése maldito gesto bajaba todas sus defensas. No podía decirle que no ni a su hijo, ni a su esposo. «Genial».

—Ahora, mami se va a trabajar—dejó a su niño en brazos de su padre, besándole los labios al peliplateado.

Kei estiró sus manitas e hizo el puchero que tanto la mataba, quejándose de que él también quería su beso. Ella rió y cumplió el pedido de su hijo.

—No hagan travesuras, y cuídense.

—Mami, mami, mami.

Antes de salir por la puerta, Kagome se giró y los observó a uno y otro, con una sonrisa plasmada en su rostro, mientras que ellos ladeaban la cabeza hacía un costado al mismo tiempo y movían las orejas.

Salió hacía afuera, y suspiró. No quería dejarlos, pero el deber como sacerdotisa del pueblo la llamaba.

—¿A dónde va mami, papi?

—A trabajar.

—Ufa,

—Lo sé.

Desde afuera se escuchó una risita ahogada. «De tal palo, tal astilla».


N/A. LO SÉ, LO SÉ, LO SÉ ! Kei es muy tierno. OK, eso no era lo que iba a decir: tarde un montón ! Eso sí, pero no por escribir el capítulo [ya lo tenía preparado y listo], sino por la escuela, y la semana de pruebas horribles que nos tocaron. Además el viernes tengo, otra vez, una fiesta. ¡Dos seguidas el mismo día! Y al otro día, también. u.u

Ustedes se preguntarán porqué tantas fiesta, y es porque estoy en esa etapa de las fiestas de quince, y bueno, tengo amigas que los festejan y.. no puedo negarme. xd
Seguro que ustedes pasaron por eso, no se me quejen chicuelas. u.ú

Igual, actualicé, eso es lo que vale. ¿No? :D Bueno, espero que les guste. No me hagan huelga de hambre porque les llevo hamburguesas a todas y caen en mi trampa. MUAJAJAJAJJA. (?)

Las adoro.
Pórtense mal, muy mal. ¿Por qué? Porque el mundo está llena de perras buenas. (?)

Fin de transmisión. (: