Todos observaron a Trevor o debian decir Devon anonadados, la boca de Ascot tocaba el suelo. El amor de Marina estuvo todo ese tiempo frente a ella. Sintio la furia arder y se lanzo contra el rubio.

¡ascot! – exclamo Anahis horrorizada, a pesar de haber luchado tanto, no podia soportar ver a sus amigos pelear, eso no era bueno. Rafaga los separo después de que el castaño le propinara un fuerte golpe al chico que continuaba en el suelo.

¿Por qué hiciste eso?.- reclamo Anahis con las manos en la cintura.

Se lo merecia.- grito el castaño, un par de lagrimas corrian por sus mejillas. Talvez se viera como un adulto, pero aun era un niño pequeño. Su enamoramiento por marina fue real… su primer amor. El primer amor de un niño pequeño. Ahora se habia convertido en un amor diferente, mas no por eso menos importante. Marina se habia transformado en su hermana mayor… - Marina a sufrido lo inombrable por ti… y tu, tu solo te mantuviste alejada de ella. ¡¿ese es el amor que Lucy y Anahis decian que profesabas por ella?.- el rubio mordio su labio con fuerza… no es que el quisiera ocultar la verdad.

Yo… yo… no tenia todos mis recuerdos hasta que ellas llegaron a cefiro.- contuvo sus lagrimas. El poder de marina que abitaba en el, se descontrolo y les transporto a sus recuerdos.

Flash back

Devon avanzaba por los pasillos de la escuela, tarareaba la canción de moda en la escuela. Varios chicos le saludaron, y se detuvo consternado al ver a Marina palidecer mientras leía una carta. La arrugo con fuerza y mordió su labio, tratando de contener un par de lágrimas.

¿sucede algo malo?.- pregunto la voz angelical que Lucy recordaba de sus sueños.

Yo…- Marina se revolvió asustada. El chico se acerco a ella y tomo la carta entre sus manos.

lo van a atrapar.- tomo el rostro de Marina entre sus manos.- lo superaremos juntos.- la peliazul asintió sonrojadísima.- vamos, te acompaño a casa.- la chica asintió y sonrío ampliamente. - ¿Qué vas ha hacer hoy en la tarde?.- pregunto mientras subían al volvo s40 de Trevor. La chica le sonrío.

voy a reunirme con Lucy y Anahis.- dijo con una sonrisa.

El auto se estaciono frente a la puerta principal de la Mansión Ryuzaki (no estoy muy segura). La chica se despidió de su novio con un tierno beso en la frente, sorprendiendo al castaño.

Y eso?.- pregunto sonrojado.

No lo se.- dijo con las mejillas rojas la Peliazul.

El chico sonrío y arranco el coche. Llevaba varios minutos manejando cuando se percato de varios coches que comenzaron a seguirle. Primero palideció pero segundos después esbozo una pequeña sonrisa confiada. Esos tipos no sabían con quien se estaban metiendo. Si no había elegido la carrera de conductor nascar fue por que era el único heredero de su familia. Piso el acelerador dispuesto a quitarse a esos sujetos de encima. Después de varios minutos de una persecución casi policiaca, el chico se deshizo de sus perseguidores. Vago un rato tratando de calmarse. Tomo su cel y marco al investigador privado que llevaba el caso. Hablo un par de minutos con el y quedaron en encontrarse en un punto estratégico. Tenían que hablar. El chico llego al lugar unos minutos antes que el detective. El sonido y el frío del metal en su nuca le hicieron palidecer. ¿Cómo le habían encontrado?. Un grito de dolor y todo lo que siguió fue oscuridad. Anahis cubrió sus oídos y cerro sus ojos con fuerza. No podía ver lo que seguía… y todos en el lugar también asi lo desearon…. Muy pronto los recuerdos se desvanecieron. Quedando solo Trevor frente a ellos, el chico derramaba lágrimas silenciosas. Ascot se sintió mal contigo mismo, el chico había revivido su muerte…

La tormenta aumento de intensidad, abriendo la puerta del pequeño refugio. Trevor palideció y pudo sentir claramente el dolor de su querida Marina, el chico salio corriendo de ahí… su cabello cada vez se tornaba más castaño. Guru Clef palideció, al ver como la sangre comenzaba manchar el rostro del chico. ¡¿Qué había hecho?!. Trevor se levanto tambaleante y salio corriendo por la puerta, los presentes tardaron de en reaccionar. Y esos segundos fueron irremplazables, pues la tormenta formo una especie de tornado a su alrededor, dejándoles en el ojo del huracán. Una cosa era segura marina no les quería junto a ellos.

Devon avanzo guiado por su corazón hacia su Marina. Avanzo con esfuerzo, su cuerpo ya no le respondía igual, el dolor había regresado. Siguió avanzando por el bosque cuando finalmente dio con un enorme árbol a las orillas de un barranco, el mar sonaba metros abajo alborotado al igual que el viento. ¡Gritando de dolor.

Marina!.- grito rompiendo el aullar del viento, la chica levanto su rostro encontrándose frente a frente con el chico que amaba. El tiempo pareció detenerse al igual que el viento. Todo sonido desapareció. La guerrera del agua cubrió sus labios con sus manos, conteniendo el llanto y corrió hacia el chico. Se unió a el en un fuerte abrazo que ilumino todo el cielo. Y la tormenta ceso repentinamente.

Todos salieron en busca de Marina y Devon al ver como el remolino se desvanecía rápidamente. El peso de Devon fue demasiado para el… pudo sentir como la herida en su hombro desaparecía al igual que el dolor ¡¿Qué estaba pasando?!, busco el rostro del castaño… se encontró con esos ojos chocolates llenos de dolor y amor… Amor por ella…

¿Por qué?.- pregunto con voz temblorosa, llena dolor. La sangre manchaba el rostro de Devon.- ¡¡¿Por qué?!!!.- grito la peliazul.- a penas nos reencontramos…- grito la chica abrazándose a el… no le importaba mancharse de sangre… ¡solo quería sentirle cerca.!-

Te amo…- dijo con firmeza mientras abrazaba lentamente a la chica con todo lo que sus fuerzas permitían. –

¡quédate conmigo!.- grito marina, el castaño esbozo una débil sonrisa. –

Sabes, que eso no puede ser.- dijo con dificultad, su vista se estaba nublando. Mas aun así no dejaba de observar el rostro de Marina, que a pesar de las lagrimas lucia tan hermosa como la recordaba… finalmente era la marina que el conocía y amaba. Sonrío débilmente.- bésame.- murmuro con suavidad. Marina dejo correr mas lagrimas, esa era su despedida… ¡no quería despedirse, pero sabia que si no lo hacia se arrepentiría toda la vida!, se inclino y unió sus labios con los de Devon, el viento se arremolino a su alrededor revolviendo sus largos cabellos. Guruclef y todos los chicos observaron la escena sorprendidos, la mano de Devon que acariciaba el rostro de marina callo a su costado suavemente. La peliazul comenzó a llorar con fuerza ahí, abrazada del castaño. Todos le observaron de lejos durante varios minutos, la chica parecía estar desahogando todo su dolor. Seres observaba de pie a un lado del gran doushi de cefiro. Y se acerco lentamente a la chica, poco a poco recupero su tamaño normal, Guruclef observo a la imponente criatura, Algo estaba sucediendo justo frente a sus ojos, el cuerpo de Debon se desvaneció en bellas burbujas de mar que se arremolinaron una ultima vez alrededor de marina… la chica sonrío levemente, esa era la ultima despedida… se levanto con lentitud apoyándose en el imponente dragón azul. Siguiendo el camino de las brillantes y traslucida burbujas, se detuvo a orillas de este y se volvió sobre su eje para observar fijamente a sus amigos y "familia", le sonrío con suavidad, la tristeza resplandecía en sus ojos, pero ahora podían apreciar una gran paz en ellos, que parecía reflejarse en el mar y en todo céfiro. la chica dio un paso hacia atrás. Lucy y Anahis le observaron sin entender… sin querer comprenderlo. Otro paso mas y Guruclef avanzo con rapidez hacia ella, pero sus dedos solo rozaron los de la chica que se precipitó al vacío, el mar pareció recibirla con gusto brindándole una hermosa cola, y sus cabellos azul claro se oscurecieron en un azul rey impresionante. La sirena más hermosa que Clef había visto, seres tomo la forma de un dragón marino y siguió a la guerrera acantilado a bajo. El pelilavanda se dejo caer, las lagrimas recorriendo sus mejillas, jamás se imagino que marina poseyera tal fuerza de voluntad, para transformarse en sirena a si misma y bloquear cualquier magia que impidiera sus planes. Observo la figura del gran dragón perderse en las profundidades del mar. Supo que esa había sido la despedida.

Lucy comenzó a llorar desesperadamente, al final no habían sido suficiente para ayudar a su amiga, Marina no había confiado en ellos para que le ayudaran a sanar su corazón. Caldina se acerco a ella y le abrazo suavemente.

Sabes… no es que ella no nos ame.- dijo con tono maternal.- nos ama tanto que prefirió hacer este viaje para sanar su corazón.- dijo con calidez sorprendiendo a todos.- si tu corazón estuviese así de roto… seguramente emprenderías un viaje así. Dicen que el tiempo lo cura todo, ella volverá a nosotros cuando este lista para amar y ser amada de nuevo.-

Marina y seres se internaron en lo profundo del océano, llevando con ellos la paz que ahora embargaba a la peliazul, la corriente marina se llevaba con ella todo el dolor, y lentamente hacia mas suaves los bordes filosos en su roto corazón. Seguramente con el paso del tiempo este volvería a ser tan o inclusive mas fuerte que antes.

Guruclef se levanto con lentitud, su mirada fija en el horizonte, el cielo había vuelto ha ser claro y calmado, así como el mar que reflejaba con alegría el brillo del sol. Parecía que por el momento esto era lo mejor para todos. La guerrera del agua, su hermosa sirena estaba mejor… y siempre podría saber su estado de ánimo al ver el mar. Camino lentamente alejándose de ese barranco, todos sus amigos le sonrieron levemente; quizás marina volvería algún día y ese día le recibirían con una gran sonrisa. Caldina sonrío en sus adentros, ella le daría un par de coscorrones.

Fin.