Harry había esperado sentado junto con Teddy aproximadamente una hora en la sala de espera. Todos habían entrado a ver al Sr. Weasley, al parecer ese tal Cormac había podido ingresarlos a todos porque había conseguido que el Sr. Weasley tuviera una habitación privada.
-¿Teddy?
-¡Mamá!
Harry volteó al ver a Teddy correr a brazos de una mujer.
-Mamá, el señor Weasley se puso enfermo.
-Sí, me acaba de hablar tu abuela, por eso vine a ver en que podía ayudar.
-Mira, mamá, él es Harry.
-Ted, es el señor Potter.
-Harry Potter, es un gusto…
-Nymphadora Tonks, pero puede llamarme Tonks, así me llaman casi todos.
-Bueno, puede llamarme Harry.
-¿Hay algo en que pueda ayudar? Soy la secretaria particular del director del hospital.
-Bueno, están todos los Weasley adentro.
-Cormac está con ellos.
-El doctor McLaggen, Teddy.
-Yo conozco a Cormac desde antes de que entrara aquí, mamá.
-Bueno, si están con el doctor McLaggen – recalcó viendo a su hijo – no creo que yo pueda hacer mucho. Seguro él se encargara que no les falte nada.
Teddy se había ido un rato con su madre, así que Harry se había quedado solo en la sala de espera. Ya había hojeado todas las revistas, tomado dos cafés y seguía sin saber nada de los Weasley.
Se había hecho de noche, Teddy y Tonks ahora esperaban junto con él. Más tarde salió Ron, mucho más tranquilo. Saludo a Tonks con un beso.
-Ya nos podemos ir.
-¿Cómo está tu papá? – le preguntó Harry.
-Está estable. Lo van a tener en observación unos días. Mamá quedó en avisarnos cualquier cosa, se va a quedar aquí en el hospital. Mis hermanos se van en un momento.
-¿Y Ginny?
-Se va a quedar aquí en la ciudad.
-Se puede quedar en mi departamento – le dijo Tonks – ya ves que yo solo voy a Ottery los fines de semana.
-No, se va a quedar en casa de Cormac.
Harry sintió una explosión en su estómago que fue retenida al apretar los puños fuertemente. Jamás había sentido eso, era una sensación nueva para él.
-Hermione ha de estar desesperada. Seguro Luna le dijo lo que pasó y ha de estar muy angustiada ¿nos vamos?
-Si – le dijo muy serio.
Tonks se despidió de ellos, y le dio un fuerte abrazo a su hijo diciéndole que no le diera preocupaciones a su abuela y que iría a verlo el fin de semana.
Durante el camino, Harry solo veía por la ventana las luces de los autos. Teddy era el que no había parado de hablar pero él no escuchaba nada de lo que decía. Casi para llegar a Ottery, Teddy se había dormido y se hizo un silencio total.
-¿Conoces al doctor que atiende a tu papá? – le preguntó Harry a Ron con indiferencia.
-Sí, es Cormac McLaggen. Estudió la universidad junto con Ginny, de hecho fueron novios.
-Oh, así que lo conocen muy bien.
-Sí, es un buen tipo. Apoyó mucho a Ginny al no poder ella titularse como él. Papá no pudo pagar el título de Ginny, fue cuando le dio el primer infarto. Así que Ginny se quedó aquí y Cormac continúo en la ciudad siguiendo con su carrera.
-¿Y porque terminaron?
-Falta de tiempo, supongo. Cormac venía muy seguido a ver a Ginny, le ayudaba con su clínica y pasaba mucho tiempo con nosotros. Ya después le ofrecieron el puesto de doctor en el hospital y ya no tenía mucho tiempo de ir a Ottery. Ginny y él quedaron como grandes amigos. Cormac es un gran tipo, siempre me agradó mucho que fuera novio de mi hermana, lástima que todo terminó debido a los intereses que él tenía profesionalmente. Creo que si eres un profesional y quieres triunfar, tienes que salirte de Ottery – le dijo Ron con nostalgia – lastima por Ginny, ella hubiera sido una excelente doctora como Cormac. Todos quisimos apoyarla en pagar su título, pero ella no quiso que nos endeudáramos. Teniamos el gasto de los medicamentos de papá y si Potter´s Wines cerraba, nos íbamos a quedar sin dinero y con muchas deudas.
Ginny y el doctor juntos hace un par de años ¿Qué estaba sintiendo? ¿Coraje, rabia…celos? Se preguntaba que estaría haciendo Ginny en esos momentos.
Y su mal humor fue en aumento al no saber nada de Ginny por tres días ¡tres días! Bill solo le decía que su padre ya estaba mucho mejor y veía a Ron por los viñedos muy contento, entonces ¿Por qué demonios Ginny no regresaba?
Quiso ir a buscarla con el pretexto de visitar al Sr. Weasley, pero Bill y Ron le decían que no era necesario, que su padre estaba perfectamente y que de un momento a otro lo iban a dar de alta.
Había recibido los archivos que le había enviado Remus sobre Potter´s Wine de Ottery, pero ni les había puesto atención. Prefería pasarse por la fábrica de vinos y por los viñedos.
Sirius le había hablado por teléfono diciéndole que le parecía exquisito el vino que le había enviado, hecho por el Sr. Weasley y Ron, y que lo iba a enviar a los catadores de vinos de la empresa para que así le dieran el visto bueno y lanzarlo al mercado.
Por la tarde se fue a su casa, la gran hacienda, no sabía que hacer ahí. Andrómeda había regresado a ayudarle en la casa, como lo hacía cuando estaba su padre y abuelo, pero ahora contaba con ayuda al estar la hacienda muy abandonada. Harry veía desde el segundo piso como jardineros sembraban nuevas flores en las jardineras y macetas alrededor de la fuente. No sabía cuánto tiempo iba a estar ahí, pero al menos la casa no se iba a sentir tan abandonada.
Estaba a punto de sentarse a cenar lo que Andrómeda le había dejado cuando escuchó que alguien tocaba el portón.
Ginny estaba con una sonrisa radiante al verlo en cambio él, se quedó viéndola fijamente, y vinieron a su mente toda la cantidad de imágenes que se había creado durante esos días que no supo nada de ella.
-Hola – lo saludó Ginny.
-Hola – le contestó muy serio. Ginny de inmediato borró su sonrisa al verlo así.
-¿Estas bien?
-Yo sí, y tu ¿Cómo estás?
-Ya mejor, papá está ya en casa.
-Según sé por Bill y Ron, que tu padre estuvo fuera de peligro hace días.
-Sí, pero decidimos hacerle una serie de estudios que llevaban tiempo.
-¿Decidimos? – Harry levantó una ceja.
Ginny lo entendió al momento.
-Cormac ¿Estás enojado porque Cormac me ayudó?
-Estoy enojado porque te quedaste en su casa y que no supe de ti en tres días.
-Lo siento. No tuve tiempo…
-¿No tuviste tiempo de tomar un maldito teléfono y llamarme?
-No. Estábamos en la ciudad y Cormac se ofreció a hacerle los estudios que mi padre siempre había necesitado y que por falta de dinero no habíamos podido hacerlos.
-Entonces Cormac es el gran héroe.
-Llámalo como quieras, pero gracias a esos estudios ya sabemos que tratamiento debemos tomar.
-¿Debemos? Después de solo haber visto a tu ex novio, ya son solo una persona y más porque se quedaron en su casa ¿verdad? ¿Por qué no te quedaste con la mamá de Teddy?
-Cormac vive a la vuelta del hospital, en cambio Tonks tiene que tomar dos camiones para poder llegar.
-Que conveniente.
-Creo que no fue buena idea venir.
-Creo que hubiera sido una excelente idea haberme llamado.
-Cuando tú te fuiste a Londres por días no me llamaste.
-Porque no tenía tu número a la mano. En cambio tú, si tenías mi teléfono.
-Te estas portando como un niño.
-Ahora resulta…
-¡Mi padre estaba enfermo! ¿Sabes lo asustada que estaba?
-¡NO! Pero seguro que Cormac McLaggen si lo supo ¿verdad?
Ginny lo fulminó con la mirada y se dio la media vuelta caminando rápidamente.
-¿A dónde vas?
-¡No quiero verte!
-¡Bien!
-¡BIEN!
Ginny se ponía al corriente con Neville de lo que había pasado en la clínica los días que no había estado. Como siempre, no había gran novedad, solo fiebre, raspones, gripas y dolores estomacales. Esos días que estuvo en el hospital habían sido como una carga de pila para ella. Todas las nuevas tecnologías que utilizaban ahora, los avances en la medicina, el ir y venir de los pacientes, eso era lo que ella había soñado siempre. Cormac la ayudó y le explicó todo lo nuevo que había llegado al hospital. Por las noches se dormían hasta tarde leyendo libros de medicina y platicando e investigando en internet de nuevas enfermedades que a Cormac se le presentaban en el hospital.
-Te noto distraída ¿estás bien?
-Sí – le dijo Ginny acomodando un medicamento en la vitrina.
-¿Acaso el apellido Potter te tiene así? – preguntó Neville.
-No ¿Por qué lo preguntas?
-Porque así como estas tú, anda él.
Ginny volteó a verlo.
-No habla con nadie, solo saluda "buenos días, buenas tardes" y se encierra en su oficina. Más tarde solo se la pasa caminando como sonámbulo por la fábrica y los viñedos. Bueno, eso me lo dijo Luna.
-Nos peleamos.
Neville se cruzó de brazos viéndola con las dos cejas levantadas.
-No es lo que estás pensando. Se enojó porque no le llamé mientras estuve en la ciudad y pues porque me quedé en casa de Cormac.
Neville abrió mucho los ojos y la boca.
-¿El señor Potter estaba celoso?
-Al parecer.
Neville soltó una carcajada.
-No le veo la gracia.
-Yo sí ¿Quién lo diría? El dueño de Potter´s Wines esta celoso porque la doctora de Ottery estuvo con su ex novio.
-No estuve con mi ex novio.
-¿Ah no? ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar?
-Ni siquiera sé cuántas ex novias ha tenido Harry.
-Seguro muchas.
-Sí, seguro – lo dijo con fastidio.
-¿Te hubieras puesto celosa si te enteraras que se quedó en casa de una ex novia y ni siquiera te llamó?
Ginny se quedó pensando un momento imaginándose tal cosa.
-Por Dios, Neville, lo que está pasando entre Harry y yo es pasajero. Tú mismo me lo advertiste que no me clavara mucho con él. No sé porque se pone así, ni que fuéramos novios formales y ni mucho menos que nos fuéramos a casar.
-¿Qué piensas hacer? ¿Lo vas a buscar?
-Claro que no. Él fue quien se enojó, yo no hice nada malo. Tengo mi consciencia tranquila.
Había pasado una semana en que ni Harry, ni Ginny se habían hablado. El Sr. Weasley se encontraba mucho mejor. Estaba tomando su medicamento y con absoluto reposo. Percy se había hecho cargo de pedir un préstamo para pagar algo de la hipoteca de la casa, al menos su padre estaba un poco tranquilo a ese respecto.
La empresa estaba funcionando bien ahora que Harry estaba al frente. Se hacía cargo de los pedidos y de surtir todo lo necesario. Luna había remodelado un poco las oficinas y estaba feliz de que la recepción ya tenía un sillón, floreros y mesas, y no solamente sillas.
Una tarde tranquila, Harry se sentó en su escritorio y tomó los archivos que le había enviado Remus. No había tenido cabeza para eso. En su mente solo estaba Ginny, pero aun sentía ese monstruo en el estómago al recordar que estuvo con su exnovio ignorándolo a él por completo.
-Ginny, cálmate – decía Luna en el teléfono – no te entiendo.
Harry dejó el archivo y se puso atento a lo que decía Luna.
-¿Neville? Neville no está. ¡Cálmate!
-¿Qué pasa, Luna? – le preguntó Harry.
-Es Ginny, pero no le entiendo, está llorando.
Harry le quito el teléfono.
-¿Ginny?
-Necesito un auto, rápido.
-¿Qué pasa?
-Andrómeda.
Harry soltó el teléfono.
-Las llaves del auto, Luna, rápido.
A pesar de que la fábrica no estaba muy lejos de la clínica de Ginny, Harry sintió que tardaba horas en llegar a pesar de haber manejado como un loco. Entró corriendo y lo que vio hizo que la sangre se le fuera a los pies. Ginny intentaba reanimar a Andrómeda con primero auxilios dejando que las lágrimas salieran a mares. Se acercó y vio que ya no había nada que hacer, pero aun así Ginny continuaba.
-Ginny – le dijo despacio.
-¿Trajiste el auto? Hay que llevarla a la ciudad.
-Ginny – le tomó la mano.
-No.
-Ya no hay nada que hacer.
-¡NO!
Ginny volteó a ver a Harry enojada, pero en cuando vio sus ojos se soltó a llorar abiertamente. Harry la abrazó consolándola.
-¿Qué le voy a decir a Teddy? – Le dijo llorando en el pecho de Harry - ¿A Tonks?
-No depende de ti, Ginny.
-Claro que si – se separó de él – yo pude haberla salvado, pero no tengo nada en esta maldita clínica más que vendas, pastillas y jarabes – le dijo enojada – sabía lo que tenía que hacer ante una embolia y no pude hacer nada. No pude salvarla.
Harry de nuevo la abrazo mientras Ginny lloraba con rabia y tristeza. Neville llegó viendo a Andrómeda acostada en la camilla. Entendió al instante lo que había pasado. Sin decir nada, puso una sábana blanca tapando completamente el cuerpo de Andrómeda.
Todo el pueblo se había reunido en la hacienda Potter para el funeral de Andrómeda. Harry fue el que se hizo cargo de todos los gastos por todos los años que Andrómeda les había dedicado a su abuelo y a su padre, pero sobre todo, por Teddy. Ese niño alegre que todos conocían ahora está sentado con la mirada triste. Todos los Weasley apoyaban a Tonks, en especial Ginny, así que Harry prefirió darles el espacio que necesitaban. Para todos él era el jefe, el dueño de Potter´s Wines y no parte de ese pueblo.
Cuando terminó el entierro, todos caminaron hacia sus respectivas casas. Harry se quedó un momento bajo un árbol mientras todos se retiraban. Ginny lo vio y caminó hacia él.
-Gracias por todo.
-No tienes por qué agradecerlo. A pesar de que no conocí mucho Andrómeda, el poco tiempo que estuvo conmigo me di cuenta que era una gran mujer. ¿Cómo estás? – Ginny dio un gran respiro - ¿Aun sigues pensando que es tu culpa?
-No. Estuve platicando mucho con Tonks. Ella es la secretaria del director del hospital de la ciudad.
-Sí, lo supe cuando estuve ahí. Cuando se puso mal tu papá.
-Ella siempre me ha apoyado con la clínica – empezaron juntos a caminar para salir del cementerio – y ha peleado muchas veces con su jefe para que me envíen más instrumentos y material médico. Sabemos que no es cuestión de él, sino del sector salud que no pone mucho interés en los pequeños pueblos. Todo hubiera sido muy diferente si aquí tuviéramos un hospital.
Vieron que varias personas se despedían de Tonks y Teddy en la salida del cementerio.
-¿Qué va a pasar con Teddy? – preguntó Harry.
-Tonks dijo que se lo iba a llevar a la ciudad. No puede dejar de trabajar, ahora menos que nunca. Pobre Teddy, él ama estar aquí. Nunca le gustó vivir en la ciudad, fue por eso que Andrómeda se quedó con él.
-¿Teddy vivió en la ciudad con Tonks?
-Sí. Cuando recién se fue Tonks, se lo llevó, pero no aguantó mucho. Lo suyo es correr por los viñedos como cualquier niño de Ottery.
-¿Hace cuánto fue eso?
-Hace un año aproximadamente – Harry se extrañó – Tonks fue la secretaria de papá por muchos años, trabajó en tu empresa.
-¿En serio?
-Sí. Pero cuando empezaron los problemas, papá no podía pagarle a tiempo, así que no tuvo otra opción que irse a la ciudad. Tenía que mantener a Teddy y a su madre. Luna era la recepcionista, así que ella ahora hace el trabajo que hacia Tonks y el suyo.
Harry siguió caminando a un lado de Ginny pensando.
-Tal vez no es necesario que Tonks regrese a la ciudad. Puedo regresarle el puesto. Puede ser mi secretaria.
-Harry, tú te vas a ir de Ottery.
-Bueno, puede ser la secretaria de Bill.
-¿Entonces es un hecho que Potter´s Wines no va a cerrar? – le preguntó Ginny formando una sonrisa.
-Claro que no. Al contrario, le he enviado el vino que hizo tu papá y Ron a Sirius, y le ha encantado. En estos momentos ha de estar con los catadores de Londres para ser aprobado y así lanzarlo al mercado ¿te das cuenta? Ese vino solo se hace en Ottery. Si tiene éxito, necesitaremos mucho pedidos.
Ginny sonrió abiertamente y Harry se perdió en su sonrisa.
-Te extraño – le dijo Harry.
-Yo también, pero eres un celoso infantil – Harry hizo la cabeza hacia atrás – sin remedio, terco y berrinchudo ¿estás de acuerdo?
-No ¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar?
-Te fuiste a Londres por días ¿acaso de cuestioné con quien estuviste?
-No.
Ginny se cruzó de brazos.
-De acuerdo soy un celoso.
-Infantil, sin remedio… - continuó Ginny.
-Terco y berrinchudo – asintió Harry.
-Gracias.
-Eso significa que me puse así porque me importas – se acercó a ella – Ginny, realmente me importas mucho.
Ya todos se habían ido, solamente estaban ellos dos en la salida del cementerio.
-Tú también me importas mucho.
Harry tomó la cabeza de Ginny con sus dos manos y junto su frente con la de ella.
-No sabes cuánto te he extrañado.
-Y yo a ti.
Ginny veía por el segundo piso lo hermoso que había quedado el jardín alrededor de la fuente en la hacienda de Harry. Vestía solamente la camisa blanca que Harry había usado en el entierro de Andrómeda. Harry se despertó al no sentir a Ginny a su lado. Se puso sus boxers y se levantó abrazándola por la espalda.
-¿En qué piensas?
-En mi padre – Harry le dio un beso en el hombro - ¿Qué va a pasar cuando no alcance a llevarlo al hospital de la ciudad?
-Dices que ya está con tu tratamiento nuevo ¿no?
-Sí, pero eso no garantiza nada.
-Puedo comprarte un auto para que lo tengas a la mano para un caso de emergencia.
Ginny volteó a verlo recargándose en el marco de la puerta hacia el balcón. Harry le acarició la cintura y su cadera.
-Déjame ayudarte con tu clínica. Tal vez puedas usarlo para otras cosas, no sé, ir por material que necesites o medicamento y así no esperar a que te llegue o que alguien tenga vuelta a la ciudad.
-Tonks me ayudaba en eso.
-Tonks ya no va a ir a la ciudad – le dio un beso en la oreja – le voy a ofrecer que regrese a la empresa pagándole lo mismo que gana en el hospital.
-¿Estás seguro?
-Claro. Bill se va a hacer cargo de la gerencia de la empresa pero también lo necesito arreglando maquinas tal como lo hace ahora. Tonks le será de mucho ayuda con el papeleo.
-¿Y Luna?
-Luna es la recepcionista y diseñadora de interiores – sonrieron los dos.
-No lo sé, Harry.
-Es solo un auto, Ginny. Es más, es una donación de Potter´s Wines para la clínica de Ottery St. Catchpole.
-Solo que hay un problema.
-¿Cuál?
-No sé manejar.
-¿No sabes manejar? – Harry dio un paso hacia atrás.
-No, nunca he tenido un auto. Siempre he andado en bicicleta. En la universidad tenía que moverme en camión.
-Tus hermanos saben manejar.
-Pero nunca quisieron compartir la camioneta que tienen conmigo.
-De acuerdo, yo te enseño a cambio de algo – se acercó a ella levantándole la camisa y acariciándole las caderas.
Al menos algo bueno le estaba pasando a Tonks. Después de la muerte de su madre sentía que su mundo se venía abajo lentamente. Cuando Harry le ofreció volver a Ottery y con el mismo sueldo que en el hospital vio la luz al final del túnel. Regresó a su antiguo trabajo, el cual había disfrutado mucho durante varios años. Conocía a la perfección todo lo relacionado a los viñedos y la fábrica de vinos. El Sr. Weasley la había entrenado muy bien.
Harry sentía que todo estaba volviendo a la normalidad. Su relación con Ginny estaba estupendamente bien. Aun nadie sabía nada, excepto Neville y Luna. Ni siquiera Ginny se lo había dicho a Hermione porque se quería evitar un sermón como "no te involucres mucho, vas a salir lastimada, sabes que Harry se va a ir, Ottery no es un lugar para él, etc."
El domingo, como día libre de Ginny, se la pasaba en la hacienda con Harry. Ella le ayudaba a tener mas presentable la casa, cocinaban juntos, salían a caminar, y Ginny tenia sus clases de manejo con el nuevo auto.
-¡GINNY!
-¡No me grites!
-Ya te explique millones de veces que el embrague…
-Ya te entendí.
-Pues no parece.
-Deja de estarme gritando y repitiendo a cada segundo…
-¡Porque no lo estas haciendo bien!
-¡DEJA DE GRITARME!
Por la noche, se acostaban abrazados en el sillón para ver una película y dormían juntos.
Remus Lupin llegó al aeropuerto de Devon, rentando un auto para ir directamente hacia Potter´s Wines de Ottery. No pudo evitar sonreír al ver de nuevo ese lugar. Tenía muchos años que no viajaba ahí. Recordaba cuando visitaba a James y las tantas anécdotas que vivió con sus mejores amigos.
-Buenos días – sonrió Luna en cuanto entro Remus.
-Buenos días, vengo a buscar al Sr. Potter.
-¿Tiene usted cita?
-No, pero solo dígale que Remus Lupin vino a verlo.
-Claro – Luna tomó el teléfono - ¿Tonks? El señor Remus Lupin viene a buscar al Sr. Potter. No, no tiene cita.
Luna colgó el teléfono dándole una gran sonrisa a Remus.
-Enseguida lo atienden. Si gusta tomar asiento.
-Gracias.
Remus también le sonrió a Luna pero en cuanto vio a Tonks aparecer por la puerta se le quedó viendo.
-¿Señor Remus Lupin?
-Sí.
-Puede acompañarme, el Sr. Potter lo espera.
-Gracias.
-Bienvenido – le dijo Luna.
Pero Remus solo tenía ojos para Tonks, quien se limitó a llevarlo a la oficina de Harry.
-Aquí es – le indicó Tonks.
-Gracias.
Ambos se sonrieron.
-¡Remus! – se levantó Harry de su silla dándole un gran abrazo a su casi tío - ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me avisaste que venias?
Tonks cerró la puerta de la oficina de Harry para dejarlos solos.
-Tuve un viaje a Inglaterra, así que aproveche para venir a verte y saber qué piensas hacer y sobre todo saber cómo te sientes.
-¿A qué te refieres?
-¿Ya leíste los archivos que te envié?
-No, aun no ¿Te contó Sirius que al parecer vamos a lanzar un nuevo producto? He estado trabajando en eso.
-Que bien. No, no me ha dicho nada. Entonces ¿es así como quieres recuperar Ottery después de lo que hiciste?
-No te entiendo.
-Harry, ya leí todo el expediente de Ottery. Jamás hubo problemas aquí, jamás hubo fraude o mal manejo de recursos. Lo que pasó es que desde que tú te hiciste cargo de los viñedos de Inglaterra dejaste a la deriva esta fábrica. Jamás enviaste nada. Cancelaste todo para Ottery. Lo olvidaste por completo.
-¿Qué dices?
-Ottery se mantuvo gracias al Sr. Weasley y a sus trabajadores. Lo poco que sacaban bastaba para mantenerse a flote.
-No, no puede ser.
-Todo está en los archivos. Así como despediste gente de otras empresas les quitaste servicios médicos y dentales, así abandonaste Ottery. Solo para ahorrar dinero. Por eso, en tu primer año como administrador de las empresas en Inglaterra tuviste excelentes números. Arrastraste a mucha gente para lograr ser el ganador de más dinero.
No lo podía creer. Tomó de un cajón el archivo que le había enviado Remus, el cual no había leído. Le temblaba la mano, quería corroborar lo que le acababa de decir Remus pero simplemente no podía abrirlo. Recordó ese año en su oficina de Londres, disfrutando de mujeres y firmando cheques para hacer fiestas. Según él, estaba administrando muy bien, invertía más en las fábricas con más ganancias y las que tenían pocos números cancelaba los recursos y dinero que tenían que enviar. Nunca se fijó cuáles eran, y la verdad, ni le daba importancia. Él solo veía la forma de ganar más dinero, era por eso que solo se enfocaba en las mejores.
-¿Estas bien, Harry?
-No.
Claro que no lo estaba. Por su culpa el Sr. Weasley había enfermado y había hipotecado su casa, Tonks dejó a su hijo y a su madre para ir a buscar trabajo, y Ginny… Ginny había dejado su sueño de ser doctora al no poder su padre pagarle su título.
