Ya habían pasado unos días después de esa fiesta sensacional que se ganaron nuestro queridos amigos, se podía sentir como la estación cambiaba, un ejemplo era de como los arboles ya no tenían sus hojas, se sentía el cambio de temperatura y el viento friolento daba inicio al invierno.

En la azotea de esa escuela se encontraba Yoh junto con un todavía desanimado Horo, el elegante Ren y el intelectual Manta, se le hizo raro a este último la compañía de ese gemelo, pues siempre estaba al lado de su "querida" prima. Era la hora del almuerzo, como buenos chicos tenían los alimentos que sus sagradas madres les preparo.

- ¡Qué bonito día!, ¿no creen chicos? – decía Yoh que no paraba de sonreír como un idiota enamorado como algunos hemos tenido esa dicha o desdicha.

- Si, es muy bonito el día – apoyaba este Manta.

- Claro – ese chinito le daba lo mismo lo que decía su amigo.

Recargado en el barandal de protección se encontraba escupiendo ese azulito que interrumpió para decir en forma de bufido- Lo que digas –

El dueño de esos audífonos se acercó a ese Usui, lo abrazo por la espalda, acto que dejo expectante a Ren y Manta hasta al mismo Horo - Horo ¿Cómo te ha ido últimamente? – con voz tierna preguntaba.

Esa pregunta lo hizo enojarse pues sintió que su amigo se burlaba de él, de un solo movimiento pero con dureza rompió con ese abrazo - Eres ciego o que, - noto como sus amigos lo veía pero se quedo sorprendido ver a Yoh tirado por culpa de su arrebato de ira , así con mucha pena, le tendió la mano con la intención de ayudarlo a reventarse- Lo siento Yoh, estoy últimamente tengo mal de humor, no me hagas caso –

- Te comprendo – se fijaron en Ren, que lo había notado más serio de lo normal, éste ni en cuanta que era objeto de esas miradas.

- ¿En serio Ren? – no se creía lo que estaba escuchando este Horo.

- Si, pues al saber que tu ser querido es besada, te destroza –apretó las manos como tratando de controlarse - ¡Es mi hermana! ¡ese bastardo beso a mi hermana! – ese grito furioso los asusto.

- Cambiemos de tema –opto ese gemelo – Ren te he visto muy juntito con Jeanne –

- Corrección ella siempre esta conmigo –

- ¿Qué clase de relación tienes con Jeanne? ¿son novios? – estabas el que indagaba era Manta.

- No somos novios, si es eso a lo que te refieres Manta –

- Pero parecen uña y mugre – habla metafóricamente este Horo – Lo digo por que siempre están juntos, no lo digo que seas mugre –

Ren ignoro ese par de comentario por parte de su compañero – A nosotros no nos gusta poner etiqueta a nuestra convivencia – era verdad, Jeanne tanto Ren no le gustaba ese concepto de novios y es por eso que les gusta tener un tipo de relación sin compromiso, pero este Tao estaba cambiado su mentalidad respecto a ese tema.

- Nah, de seguro te da vergüenza pedirle que sea tu novia – Yoh lo codeaba con mucha confianza dicho ademan que no agrado mucho al interrogado - Te conozco Ren –

- Mira quien habla, él que por celoso por fin confeso su amor a esa rubia – se defendió ácidamente como respuesta escucho una leve risita.

- Pero dinos, tú estas enamorado de Jeanne – Manta puso seriedad a esa plática que estaban teniendo. – Se te nota -

- ¿Porque dices eso? – muy sonrojado cuestionaba ese peli negro.

- Se puso rojo – exclamaba con mucha burla ese azulito. – Nuestro amigo esta enamorado

- ¡Claro que no!, somos amigos, nuestra relación es abierta, ella puede salir con quien ella quiera y puede utilizar su tiempo libre como guste, además no tenemos la etiqueta de novios por lo tanto no es ¡mi novia! – decía fuertemente para lograr bajar esa escandalo que realizaba ese Usui - Es más Jeanne hasta puede salir con Hao – pero al decir eso no había previsto que cierta persona, para ser más especifico al que nombro lo había escuchado todo.

- Ah… entonces le pediré una cita, desde hace un tiempo he querido salir con ella- le dejo la comida a Manta que había comprado para el grupo, para salir como una bala para ir al lado de cierta francesa.

- ¡Qué! – fue lo primero que le dijo al reaccionar y salió tras de Hao pues tenia que evitar que fuera a pedirle una cita,- ¡No lo hagas! – le gritaba por las escalera y pasillo, Ren lamentaba por primera vez lo que había dicho, se recrimino por decir esas mentiras, por eso tenia que impedir que Hao llegara con su amor.

-¡Pero tú dijiste! – le gritaba mientras seguía corriendo.

Se detuvo para tomar un poco de aire - Te lo prohíbo – Hao también se detuvo pues la verdad ya estaba pensando que seria una mala jugada para su amigo estaba a punto de renunciar hasta que escucho ciertas palabras – Aparte Tú no eres capaz -

- ¿Si?… suenas como mi mamá - Hao odiaba que le comentara que no era capaz, por ese comentario de Ren acepto seguir con su cometido- Ahora vuelo –

Los tres que quedaban en la azotea sólo se quedaron viendo la puerta pues todo paso tan rápido - Yoh –

- ¿Que pasa Manta? – dejando de ver el portón para ponerle atención a su compañero.

- ¿Porque no estas con mi prima?, como últimamente has hecho – en la forma que lo decía ese chaparro era como de reproche, ya saben cuando un amigo esta molesto contigo por no pasar tiempo contigo y lo dejas a lado por tu novio o novia.

- Es que ella me pidió que los viera –

- ¿En serio?- le pareció extraño esa petición por parte de su prima.

- Bueno creo que no fue por gusto que me lo pidiera – se acercó al oído izquierdo de Manta para susurrarle lo siguiente - Más bien para que le diera animo a Horo-horo –

- Vaya no es tan mala persona al final mi prima – respondió en la misma tonalidad este Oyamada.

- En cierto pasillo estaban reunidos tres chicos que eran conformado por dos chicos y una chica, esta última de cabello rubio que le estaba hablando con mucha convicción - Bien esto haremos Chocolove quiero que vayas a platicar con las amigas de Jun, Lyserg tu persigue a ese tal Ryu –

Recargado a la pared más cercana esta Chocolove que estaba atento a las peticiones de su amiga, al terminar de escucharla la cuestiono algo que nadie debería hacer - ¿Y que vas hace tú? –

- Voy a cenar con los Tao, Ren me invito – se cruzaba de brazos y movía su pie derecho - Platicare con ella – Anna no le gustaba explicar lo que haría, Lyserg analizaba como hacerle para perseguir a ese hombre.

Un chico llegaba a ellos - ¡Anna! –

- ¿Hao, que quieres? – con fastidio le decía y dándole la espalda pues no quería ver ese rostro, porque no estaba de buen humor.

- ¿Has visto a Jeanne? –

- Si, esta en la cooperativa junto con Tamao y Pilika, ¿para que preguntas? – se volteo para verlo pero solo vio como pasaba a su lado muy rápidamente.

- Eso es rapidez – comentaba Lyserg.

- Bien no olviden el objetivo – le recordaba a sus compañeros espías si se les podría decir.

- ¿Y Ren que hace? –seguía indagando Choco.

Ella con las manos en la cintura le dijo- Él tiene una dura misión que es leer el diario de Jun –

- Eso es difícil y es una suicida misión –Lyserg decía por experiencia propia pues un día de verano intento leer el diario de su prima y por poco no sobrevive pues le dio una arrastrada por el piso que lo dejo sin el habla por tener tan hinchados los cachetes y la lengua, por consecuencia tuvo que comer por vía venosa.

- ¿Por qué lo dices, Lyserg? –

- Un día de estos te contare pero hoy no -pues claro el peli verde todavía no superaba ese momento tan traumático, otro chico de cabello negro y extravagante peinado se acercaba a ellos.

- Hola Anna y escorias – ese comentario no les cayo en gracia a los dos chicos, siempre le desagradaba la forma que lo insultaba Ren, pero se lo pasaban por alto sólo por que es su amigo y el hijo de un empresario que le puede dar una paliza si le hicieran algo a su hijo, nada más por eso.

- Hola Ren, me encanta verte –

- ¿Saben donde Hao? –hizo a un lado ese sarcasmo por parte de ese moreno.

- Fue a la cooperativa a ver a Jeanne – le avisaba el primo de esa francesita.

se fue al mismo tiempo que escucho donde se localizaba su chica- Gracias –ese agradecimiento no era un gesto muy común de ese Tao.

Con el aire de sus pulmones ya acabándose logro llegar a la cooperativa pero lo que vio no le agrado pues vio como Hao tenia agarrada de ambos manos a su querida chica, se acercó amenazantemente - ¿Pero que esta sucediendo? –

- Jeanne vio al recién llegado con unos ojos de decepción y volvió su mirada a este Hao – Claro, acepto salir contigo -

- Ok te veo en la salida – con una risa triunfal se alejó para regresar con su brother.

Ren no se creía que su amor iba a salir con ese parasito de Hao, no creía y no se lo quería creer, Jeanne se alejaba de él pero no contaba que la agarrara de un brazo - ¿Vas a salir con él? –

- Pues como tu le dijiste a Hao y tus demás amigos, puedo salir con quien yo quiera, que puedo utilizar mi tiempo libre como me plazca, que no tenemos etiqueta de novios y que somos solo amigos – al decir lo último a Jeanne le dolió, se soltó del agarre de Ren para ir con sus amigas que la esperaba- Vámonos Pilika y Tamao – las mencionadas le hicieron caso a Jeanne, antes de irse esta Maiden le dijo y por su tono de voz se podía notar su melancolía y decepción por ese hombre - Para tu información, pensé que estábamos avanzando en nuestra convivencia –

- Jeanne déjame explicarte –rogaba este Ren como nunca había hecho en su vida hasta ese día.

- Olvídalo – la chica alzo la mano para así darle intensidad su petición.

Ren solo la vio irse, se sentía basura e idiota por todo lo que paso y más por que dijo, y se lamentaba de por que no decir la verdad de su sentimientos y todo por orgullo - ¡Demonios! –grito a todo pulmón, no le importo que todos lo escucharan, pateo una piedra para expulsar su ira contenida, el receso había concluido, estaba en clases tratando de entender a su profesor de historia pero por más que lo intentaba no lo lograba pues sólo podía pensar en ella y de como arreglar el problema - Tengo que arreglar esto, pero como decirle a Jeanne que me complementa , no se como confesarme debí haberlo hecho hace tiempo ¡maldito orgullo!- se reprochaba y se daba leve golpecito en la cabeza, Yoh se percato de ello quería hacer algo por su amigo pero no sabia que cosa hacer, al termino de las clases Ren fue el ultimo de salir del aula, caminaba a paso lento y sin ganas como si su alma se fue, ya en la entrada de la escuela vio a su amiga al lado de la camioneta y junto a Basón – Anna, discúlpame la demora – sonrió levemente.

- No te preocupes –

- Annita – gritaba un acaramelado Yoh que fue abrazar a su amorcito, le daba besito en todo el rostro y en la boca - Te cuidas amor – Anna no podía respirar muy bien por ese abrazo tan asfixiador pero le encantaba esas muestras de cariño, Yoh miro fieramente a su amigo y le advirtió - Ren no te sobrepases con ella –

- ¡Yoh! – su novia lo regaño por esa muestra de celos y lo empujo para que la soltara de una maldita vez.

- ¿Que te pasa?, no soy como tu hermano – grito ese Tao, Anna sentía pena por él pues se entero lo ocurrido con Jeanne por propia voz de su mejor amiga.

- Hola Hao – al oír ese saludo hizo que volteara a ver a esa chica - ¿A dónde vamos? –

- Al cine –Hao como todo un caballero como su santa madre le enseño, tomo la libertad de carga la mochila de la chica; empezaron a caminar, Ren solo se limitaba a verla partir con otro chico.

- ¿Te encuentras bien, Ren? – preguntaba preocupado Yoh al notar que no hacia nada más que mirar a su hermano y a Jeanne.

- ¿Porque preguntas?- se acercó a la camioneta, Basón no tardo en abrirle la puerta, subió el señorito no le importo parecer grosero por ingresar antes de su invitada.

- Ya no podemos con otro enamorado que tiene el corazón roto – esa clase de comentarios se lo podía creer que se los dijera sus amigos, familiares y hasta su sirviente pero viniendo de Anna su mejor amiga le dolía.

- Vámonos Anna, por favor –pedía un derrotado Ren, no hizo esperar a su anfitrión y lo acompaño en la camioneta.

El viaje de escuela a la casa de los Tao´s fue sumamente tranquilo, sin tráfico pero la atmosfera dentro del vehículo estaba algo tenso y todo por Ren. Al llegar a la casa, Anna fue muy bien recibida por la madre de este chico, la señora Tao quería a esa rubia como si fuera otra hija.

La cena transcurrió tranquilamente, todo los miembros estuvieron presente desde los abuelos y nietas, la familia Tao tenia fama de ser personas frías y solitarias, pero algo lejos de la verdad porque eran personas encantadoras, amigables y sobre todo que les encantaba la compañía, platicaron sobre la escuela, las vacaciones, el amor y claro no podían olvidar el tema sobre el castigo que tenían Anna y Ren- Que rica cena señora Tao – alagaba la rubia.

- No me lo agradezca, Anna el crédito es para nuestro chef – decía mientras se limpiaba con la servilleta los labios.

- Pues eligió un buen chef – la señorita Kyoyama sabia como comportarse entre los adultos, ese era el encanto que poseía, con cierta gentileza hablo - Jun podemos platicar –

La aludida acepto gustosamente – Claro, me permite mamá y papá – los dueños de la casa solo asintieron gustosamente pues aprovecharían en hablar con su hijo menor pues lo habían notado desde que llego algo apático.

Las chicas se alejaron del comedor principal para dirigirse a la sala de entretenimiento- ¿De que quieres platicar? – Jun invitaba a sentarse a Anna y una vez que se sentó ella la imito – Ya no hemos hablado desde la fiesta –

Anna sabia que estaba en lo correcto Jun,- Es verdad, discúlpame pero estuve ocupada –

- No te sientas mal –decía Jun junto con una mirada tierna.

- Bueno, lo que quiero hablar- estaba dudando la señorita Kyoyama pues con ese recordatorio por su falta de contacto con Jun, pues son amigas a pesar de la diferencia de edad, le agradaba mucho estar con ella pues era como una hermana mayor cosas común que tiene Anna con cierto cariño que le tiene al chico de cabello celeste, haciendo a un lado que le debía un favor a su amigo pues la verdad es que no le agradaba verlo triste pues no podían discutir como solían hacer, así que tomo valor para lo que venia- Voy ser directa, ¿Qué es para ti ese tal Ryu?

- ¿Ryu? –

- Los vi besándose –

- Ese beso es mi perdición – se avergonzaba esa peli verde, se llevo la manos a su rostro - No somos nada, él se aprovechó que estaba distraída y que estaba un poquito enfiestada ¿ya sabes?– con la palabra enfiestada sabia Anna lo que se refería que estaba algo pasada de copas.

- Ya entiendo – se llevo una mano al mentón para darse un toque intelectual esta linda rubia.- Pensé que tenia algo romántico

Se quito las manos del rostro para ver directamente a la invitada de su hermano- ¿Por qué tanto interés, Anna? –

- Solo curiosidad -aclaro ella, Jun vio como Anna junto sus manos para empezar a juguetear con los pulgares- Pues como eres hermana de mi amigo Ren, mi amiga y amiga de…-

Jun ya entendía hasta se atrevió a darse un leve golpecito en la frente como pudo ser tan ciega - Horo-Horo – con una risita - Siempre me ha parecido tierno –al oír como Jun hablaba de su amigo en común, le alegraba de cierta manera pues le daba a pensar que había esperanza que esa Tao pudiera sentir algo por ese salvaje Usui.

- Claro… es tierno – decía Anna, se levanto del asiento para ir a la ventana que le deba ver que ya estaba anocheciendo y ya seria pronto de irse a la casa.

- En otro tema hay que salir de antro con las chicas otra vez, ¿no crees? – a Jun le rodeaba esa idea en la mente, pues como olvidar como se divirtieron y parrandearon toda la noche esa vez.

- Les comentare, pero te aseguro con anticipación que estarán encantadas – con unas sonrisa de cómplice, el sonido de unos zapatos les llamo la atención y era Ren que se le notaba más decaído por la platica que recibió por parte de sus padres y abuelos sobre temas de romance, liderazgo y conquista, el último tema casi lo hizo desmayarse pues su padre y abuelo le contaron de como conquistaron a sus mujeres, casi se enterraba el tenedor y cuchillo para quedarse sordo, pero fue salvado por su mamá y su abuela que lo dejaron irse del comedor.

- Ren te veo decaído – le decía su hermana con su tono tan distinguido.

- Estoy bien – en forma de suspiro dijo mientras se deslizaba en el sillón.

- Es por Jeanne ¿verdad?– Anna soltaba sin ninguna preocupación.

- No es de tu incumbencia – estaba harto de sentirse tan culpable de lo ocurrido de ese día que lo dejaba de un humor infernal y había una sola forma de sacar el mal humor que era desquitarse con otros, pero no podía lo único que tenia cerca era a esas dos chicas.

- Claro que sí – le corrigió, Kyoyama sabia a la perfecto que no debía inmiscuirse pero se trataba de sus dos grandes compinches - Ella es mi mejor amiga, mi compañera de fiestas, mi hombro para llorar y mi cómplice,- hizo una pausa esta linda rubia para luego continuar- Tu mi gran aliado, mi confidente y gran colega –

- Tu eres mi hermano – Jun fue con su hermano para abrazarlo para probar si así cambiaba su animo y darle a entender que puede contar con ella – Anda dime que te sucede –

- ¿Como puedo hacer que nuestra relacion llegue al otro nivel? – le preguntaba a ese par de chicas.

- Nivel – Anna no entendía esa clasificación al contrario Jun que sabia perfectamente a lo que se refería su hermanito.

Esa sexy chinita quería saber a que nivel quería llegar Ren -¿Cuál nivel? –

- Al primero – dijo Ren.

- Que alivio oír eso –suspiro aliviada Jun pues estaba pensando en otro nivel que su loca imaginación le daba – Es sencillo…decláratele –

- No lo hare – hizo berrinche el chico, eso le dio risa a Anna pues como podían lograr los hombres volverse tan infantiles.

- Eres muy orgulloso Ren – la novia de Yoh le comentaba pero luego agrego – Pero es tu encanto pero a veces hay que saber cuando hace a un lado tu orgullo –

- Tu no lo hiciste Anna, ¡yo no lo quiero hacerlo! –casi gritándole pedía éste.

- Es diferente yo soy mujer y las mujeres nos hacemos las difíciles por que es necesario- explico ella, Jun solo afirmaba ese hecho tan claro.- ¿Quieres a Jeanne? –

- Por supuesto – se sintió ofendido por esa pregunta tan estúpida a su parecer - Pero no se como declararme, te diré un secreto: soy pésimo en expresar mis emociones –no era un gran secreto después de todo pensaba ese par de chicas.

- Te ayudare – se ofreció esa rubia como buena amiga y como parte de que le debía también a él cierto favor.

- Yo te ayudare como expresar tus sentimientos – Jun no perdería tiempo para ofrecer su ayuda.

Al otro día en el teatro de la preparatoria, se encontraba nuestro queridos castigados favoritos, como siempre Yoh, Anna y Hao platicando, éste último platicándoles sobre su cita con Jeanne, Chocolove contándole chiste a su cuñado, Ren platicando con Lyserg

- ¡¿Donde diablos esta Silver?! –exclamo un irritante Ren.

- ¿Porque estamos aquí? – preguntaba Choco pues no le gustaba estar en el teatro pues había rumores que había fantasmas.

- ¡No puede ser! – esta vez el que gritaba disgustado era Hao.

- ¿Que pasa, hermano? –

- Ya veras – tomo asiento en una de esas butacas de enfrente, Yoh y Anna lo siguieron pero tomados de la manos.

- Hola chicos – saludaba con voz extraña el profesor.

- Hola Profesor Silver – monótono saludaron, pero se sorprendieron que no era el profesor Silver si no - ¡Usted no es el profesor Silver!, ¡Profesora Eliza!-gritaba un asombrado Yoh que fue callado con una cachetada por parte de su novia.

- ¿Donde esta Silver? –el turno que hablo fue ese ingles.

- Esta en junta – decía esa dulce profesora - Pero este evento no necesitaremos al Profesor Silver – esa palabras no les gusto para nada a los chicos y en especial a Horo pues como no le va muy bien en la asignatura de esa Profesora- Bueno vamos a realizar una obra de teatro por el beneficio de los niños sin hogar –

- Lo que nos esta pasando parece ser digno para llevarlo a la tele, como un programa o serie –comentaba Hao, sus amigos no entendía ese comentario tan fuera de lugar.

- ¿Por qué? – el que cuestiono fue su familiar.

- Cada reto que tenemos y cada problema que tenemos – explicaba su argumento. – Son dignos para llevarlo a la pantalla chica-.

Eliza interrumpió la platica que llevaban esos hermanos para continua- Bueno harán audiciones para sus personajes –

Levantaba la mano mientras preguntaba este Horo- ¿Que obra haremos? –

- Estoy pensando en realizar una historia que hizo una estudiante – se cruzaba de brazos la atractiva profesora, una vez dicho eso esa mujer los mando a sus casas.

Era el día de la audición, Horo tanto como Yoh, Hao, Lyserg y Ren ya habían realizado su prueba, Anna ya había sido elegida para tener el papel protagónico, el último en hacer la audición era Chocolove.

- Oh ángel de amor ¿ ´on tas que no te veo?- para ese acto Chocolove tenia vendado lo ojos para darle más realismo lo que decía a cada estrofa para así impresionar a la profesora pero no le funciono al contrario le dio una rabia al ver como ese muchacho satirizaba ese verso con sus chistes fuera de lugar.

- Gracias Choco- la Maestra le decía con una sonrisa forzada.

- ¡No espere! – pedía, pero no lo tuvo pues solo sintió como era arrastrado.

Eliza tardo solo unos segundos para indicar a cada quien su personaje- Bueno, antes que nada todo lo hicieron bien, unos más que otros -

- Yo no le creo mejor díganos, ¡Ya diga quienes son los protagonistas son! – exigía Hao, pues él había participado para ser el malo de la historia.

- La pareja de Anna será Ren – dijo la profesora – Tu Hao serás el villano y para los demás para que sepan que personaje le toco lo pueden encontrar en la hoja que estará pegada en la puerta de mi aula el día de mañana… bueno es sabido que papeles secundarios no tiene gran importancia - los demás chicos no sabían si sentirse felices u ofendidos por ese comentario acido. - Hacen una bonita pareja – eso no le agrado mucho Yoh, Anna solo sonreía tímidamente y rogaba que su novio no explotara por ese comentario; a Ren le importara menos lo que decía la profesora.

- ¿De que se trata la obra?– hablo Horo intrigado pues desde que empezaron a realizar sus pruebas nunca supieron exactamente de que se trataba la obra, sabían que era de un trío de amor como siempre.

- Sobre piratas – eso alegro muchos a los chicos menos a Anna que le parecía algo estúpido.

- ¿Quién lo escribió? – ahora indagaba Lyserg-

- Tu prima, esta Jeanne - Dijo la profesora - Por cierto ella va estar conmigo para supervisar como va la obra – esa noticia alegro a ese chinito porque de una forma estaría cerca de ella en cierta forma.

El tiempo voló, ya finales de Noviembre, y esta seria el tercer concurso en que participarían, era la noche del concurso de teatro, nuestros protagonistas estaban preparados y nerviosos, cada uno ya estaba bien vestidos, esa vestimenta fueron creados gracias por dos bellas chicas, Tamao y Pilika. Entre las butacas se encontraba Jun con la compañía de sus padres, la joven chica estaba emocionada de ver como su hermano actuaria pues como es uno de los protagonistas, por eso ya se moría por verlo.

- ¿De que trata la obra, Hija? – preguntaba esa bella mujer.

- Jun estaba en medio de sus padres en el lado derecho su tierna y amable madre del otro lado su padre - Es sobre piratas es lo que me dijo Ren –

-¡Oh, mi hijo de pirata! –decía muy orgulloso En Tao, Jun voltea a su lado izquierdo para ver la cara de su progenitor.

-Saben a mi me gustan lo temas de piratas – Jun les comentaba mientras comenzaba a imaginar – Cuando era pequeña siempre soñé en ser piratas – estaba tan pensativa que no se dio cuenta que la obra ya estaba por iniciar, las luces se apagaron y se subía el telón - A veces pienso, si fuéramos Piratas como seriamos… –


En algún lugar cerca del mar de china, era una mañana tan glamorosa, con ese sol tan brillante y ese viento tan tranquilo, eran esas mañanas que te daban de iniciar a zarpar, en el muelle se encontraba un grupo de hombres realizando sus compras de víveres.

- Nos llevaremos esto hermosa mujer –enseñaba dos cestas de frutas que coloco en una carreta de madera, ese joven chico de cabellos celeste y con una cicatriz en la mejilla derecha, le pago a ese bella doncella los víveres que se llevaría.

Decía un hombre de cabello afro y tenia un parche en el ojo derecho - Quisiera ir a este sitio – caminaba lentamente hasta quedar enfrente de ese edificio. -¿Qué opinas, Horo? -

El nombrado le puso atención al sitio al que estaba enfrente y le sorprendió el pedido de este Choco porque quería visitar esa casa del pecado - Tu no eres de esos-

- Vamos, Horo, yo te invito –

Aunque la idea le tentaba y más que le invitaría, no podía ir al burdel pues en unas horas ya iniciarían su viaje – No, Chocolove, tenemos que dejar los víveres y aparte tenemos muchas cosas que hacer – se subía a la carreta y le extendió la mano a su compañero para que ya se subiera,- Amigo hay que irnos rápido o si no el capitán nos degollara – Choco con mala gana tuvo que ir, pero antes de hacer que el caballo iniciara su recorrido, una persona que había salido de ese burdel se acercaba a ese par.

- Chicos que bueno que los alcanzo – decía un castaño de cabello largo. – Ya veo que terminaron de hacer las compras –

- Si –contesto muy molesto este Horo, pues ese chico que le estaba hablando también era su tarea de comprar los víveres pero en vez de acompañarlos, el muy cínico se fue a esa casa de mala fama - Espero que hayas aprovechado tu estancia en ese edifico – decía con mucho surcamos este Usui - Por tu culpa se nos hizo tarde, y todo por espérate – se lamentaba Horo por haber prolongar la compra con la intención de esperar a ese gemelo.

- Sin ninguna vergüenza le contesto - Pues tenia que despedirme de cada una de mis bellas mujeres – con una pose de galanura y coquetería acompañaba esas palabras.

- ¡Adiós, Hao! – desde la puerta estaba varias mujeres con vestidos provocativos y con unas poses de infarto que dejo con la boca abierta tanto a Horo y a Choco, eran como cinco mujeres que se despedían a ese Asakura y que no dudaban en darles besos al aire claro dirigidos para ese hombre castaño. - ¡Vuelve pronto! –

Se volteo a verlas y les mando besos - Claro amores – se subieron a la carreta Hao y Choco, así empezaron a irse al puerto donde estaba el barco, no tardaron en llegar, bajaron las compras y las subieron a la nave para dirigirse a la segunda cubierta del barco donde se encontraba en la bodega y una vez llegado empezaron acomodar las compras.

- Espero que no este enojado el capitán Tao – decía un preocupado Horo pues se pasaron del tiempo indicado por su jefe que era hasta el medio día para realizar las compras y no cumplieron con la orden pues ese Usui supo por la colocación del Sol que pasaba de medio día.

- No creo – un despreocupado Hao hablaba mientras colocaba los víveres.

- ¿Por qué tarde? – esa voz, era conocible para ese trío y que les dio escalofríos, ya pensaba que los haría caminar por la plancha, pues el humor del capitán era al igual que un demonio.

- Es que no tenían su fruta favorita así que fuimos a buscarla – tartamudeaba ese moreno que se mordía las uñas y miraba el piso como forma de reverencia a su superior.

El capitán examino la forma de comportarse de ese trío le iba a creer hasta que vio la sonrisa socarrona de Hao y ahí supo que él tenia la culpa por la tardanza - No me engañes, de seguro fueron hacer una última visita a ese lugar de mala muerte – escupió ácidamente, Hao sudo frío con esas palabras.

- ¡Claro que No! ¡no me dejaron ir! – el capitán sintió por la forma de contestar este Chocolove como un berrinche – Tan solo me conforme en verlas desde lejos – el capitán se sentía mal por que su sexto sentido le había fallado hasta que la exclamación de reclamación por parte de ese moreno – ¡Maldito Hao, tu si fuiste a visitarlas! -

El Asakura se llevo una mano a la frente y susurro - Idiota – el capitán saco su filosa espada la dejo hasta el cuello de ese gemelo, éste solo se puso pálido por la cercanía de esa arma filosa.

- Te perdonare la vida, eso si traes mi fruta – con una sonrisa maléfica le decía, pues dudaba que este Hao podía haberla comprada, el peli largo con un ágil movimiento se acercó a Horo.

- ¿Compraron la fruta? –

- Tienes suerte, Hao – soltó a decir ese peli celeste y le entrego la dichosa fruta.

Hao rápidamente se acercó a su capitán – Tome – el capitán lo encerto en su espada, Hao no pudo evitar en decir - Una mago para otro mango – ese Asakura no paraba de examinara a su capitán, es que no era para menos pues tenia la fortuna este Hao, no sólo él sino que también la tripulación de ser dirigidos por la mejor pirata sanguinaria y que sea una mujer tan sexy y con un cuerpo espectacular, hacían exclamaciones como: ¡oh cielo santo! ¡gracias ángeles y querubines por esto!

Y pensaran ustedes mis queridos lectores, ¡que exagerados son! Pero entiendan a esa pobre y estúpida tripulación de hombres con hormonas alborotadas, pues esa mujer era lo que cualquier pirata hombre más desea en el mundo que estuviera a su lado: unas caderas, unas medidas espectaculares que son: 90-80-90, unos ojos esmeraldas, una cabello verde, una cinturita, un pecho muy generosas, unas piernas, un vientre plano, una sonrisa y etc., pero no sólo por la parte física es que se morirían por su capitán también por su actitud: sanguinaria, inteligente, amable en ocasiones, sus leves coqueteos y a veces tenia una frialdad a la hora de pelear, eso era lo que volvía locos a esos piratas por su jefa; y no les importaba que los maltratara, darían la vida por ella, por Jun Tao la pirata.

Jun tenia una tripulación de puros hombre entre ellos estaba: Ryu el chef, Yoh Asakua, Hao, Lyserg, Chocolove, Peyote, Big Billy, Hang Zanga, Boris, Turbine y Horo, Manta y Blocken; estos eran su valiente tripulación, bueno valientes que se dice valientes ¡No!.

esta Jun ignoro ese comentario por parte de ese joven hombre castaño y la forma en que la veía, decidió a pesar que sentía que se arrepentiría después - Bien te perdono la vida – Hao todavía estaba observando ese cuerpazo, a diferencia de su compañero Horo y Choco ponían atención a las palabras de su jefe – Ahora quiero que vayan a desplegarla vela, alcen el ancla, pues es hora de irnos, ya estamos muy atrasados por su culpa – vio como ese trio dejaba esa habitación, espero unos minutos y al final dejo la bodega para ir a la parte superior del barco, respiro el aire fresco del mar le otorgaba, se dirigió a la parte alta donde estaba el timón - Hay que continuar con la búsqueda – le decía a su mano derecha, que era el menor de los gemelos Yoh Asakura, confiaba en él pues la respetaba mucho y se tenían confianza, platicaban de todo un poco – Lyserg te encargas del mapa y dirigir a Yoh – ordenaba esta mujer a este Lyserg, que como respuesta solo asintió.

– Vamos chicos, inicia el viaje – con ese grito por parte del gemelo menor de los Asakuras, toda la tripulación realizo su parte, desplegando la vela principal, Yoh tomaba el mando del timón siempre estaba a su lado su capitán que le daba las indicaciones.

Ya llevaban dos meses navegando en ese ancho mar, cada tripulación tenia cargos, unos realizaban la limpieza, otro se encargaba de la artillería, otros la vela trinquete, otras las banderas de señales, mientras el capitán observaba por su parte este Lyserg le hacia platica a su compañero Yoh - ¿Por qué le interesa en encontrar ese tesoro? –

- No lo sé – decía mientras se recargaba en el volante y cerraba los ojos brevemente - Pero lo que si se, es que no es la única que la esta buscando –

- Eso lo intrigo y se atrevió a preguntar - ¿Quién más? –

En un suspiro le respondió - Su hermano – todo el mundo de los piratas sabia que Jun provenía de un familia pirata rica y poderosa, la historia de la familia surge con el abuelo, pero la fama empezó a surgir con el gran En Tao que navego por los 7 mares con la intención de encontrar el tesoro de las sirenas y por consecuencia logro hacer esa hazaña, en ese mismo viaje En encontró el amor hablamos de la madre de Jun, la princesa Ran, su amor no fue buen visto y por eso, como acto de desesperación se la llevo con la intención para casarse y formar una familia que esta conformado por sus dos hijo, sus sirvientes y claro el abuelo paterno Ching Tao.

Para el pirata En las aventuras terminaron con el nacimiento de su primera hija Jun, por eso construyo un castillo en un puerto en donde llegan cada pirata a pedir hospedaje por un tiempo y claro que pagaban el tiempo que se quedarían, por eso la fama de los piratas Tao como los más ricos y poderosos de los 7 mares.

- ¡Ves algo Chocolove! –le gritaba Jun a ese hombre que ese encontraba trepado en palo mayor, en ese sitio se podía ver todo a la vista.

- ¡Tierra! – grito, y por ende la tripulación se fue a la parte principal del buque para ve esa dichosa tierra pero nada solo más agua, pero ese moreno seguía gritando - ¡Tierra en mi vista! –

- ¡¿Cual Tierra a la vista?! – reclamaba este Hao a es moreno que descendía al estilo bombero.

- ¡No dije eso! – decía irritado, notaron como se tallaba su único ojo visible - ¡Que tengo tierra en mi vista, o sea en mi OJO! – todos se caían al estilo anime por esa estupidez por parte de ese hombre, la pirata fue la que reacciono y le fue a dar un zape para que aprendiera a no confundir a la tripulación - ¡Auch eso dolió! –

- ¡Por bromista! – le replicaba esa bella mujer.

Ryu que era el chef del barco y que subió rápidamente por el grito que hizo Chocolove, se acercó a éste pues vio que no dejaba de sonreír - ¿Por qué sonríes? –

Choco no dejaba de sobarse la parte afectada del golpe – Es que me golpeo ella – el morenazo no le importaba que lo golpeaba si era ella, ya se había acostumbrado a eso gestos que más parecer castigos eras privilegios - Hasta puede matarme, si quiere con esa hermosas manos – pensaba nuestro querido hormonal hombre.

El sol se oculto y era hora de la cena que gustosamente preparaba este Ryu a sus compañeros, habían terminado sus labores por ese día, todos alrededor de la mesa, esta de más decir que Jun estaba en la cabecera de la mesa, todos comían, bebían y reían, pero cierto hombre no dejaba de ver a su capitán - Que suerte tenemos de navegar a lado de esta pirata tan despiadada y sensual –

Yoh le dio un codazo con la intención que dejara de ver a la jefa - Hermano compórtate, sino te va a castigar nuevamente- -

- No me importa – decía con una sonrisa soñadora,- Que me vuelva a hacer caminar por la tabla, no me importa- Yoh recordó esa vez, es que su hermano no dejaba de poner furiosa a la capitana y como a veces la espiaba cuando se bañaba.

–¡Quiero vino!, ¡quiero vino!, ¡quiero vino! – coreaba la tripulación, cuando sacaron los tarros y los barriles de vino, Jun se levanto de su asiento.

- ¡No les sirvas! – Jun había ordenado, todos se quedaron estático por ese mando.

- ¿Por qué? –exclamaba un decaído Horo.

- ¡No se lo merecen!- con uno ojos que sacaba fuego les decía a sus sub ordinarios y como acto de castigo ordeno -¡Dales jugo de ciruela! – con una sonrisa macabra decía.

- Eso me hará ir al baño – decía este Peyote.

- Para mi esta bien, estoy algo enfermo – sin pena alguna comentaba este Chocolove.

Con cara de asco y alejando su plato de comida de sí, dijo Manta - Eso es demasiado información –

Jun empezaba a salir del comedor a la vista de sus lacayos - ¿Ya termino capitán? – se atrevió a preguntar este Ryu.

- Me voy a tomar una ducha – dicho eso a muchos de sus tripulantes le brillaron los ojos, saco su espada para amenazarlos – Si alguien me espía lo hago comida para los tiburones, hablo en especialmente a ti Hao- apunto su espada al mencionado.

- Entonces para que avisas – se cruzaba los brazos y miraba por otro lado - ¡Solo me provocas! –

- Por cierto, si alguien se atreve a comer mi fruta… lo mato – sus lacayos se fijaron a ese mango…no el mango de su capitana sino el mango que estaba en el plato de su señora, estaba cortado en rebanadas, con un poco de chile piquín y remojado con limón, ¡oh por dios se veía deliciosa esa fruta!, pero todos marineros dejaron de ver ese dichosa fruta prohibida y siguieron conversando, comiendo y bebiendo su jugo de ciruela.

Pero menos a uno le importo lo que les dijo su capitán y ese era el hermano mayor de Yoh, que se acercó para sí ese plato con la intención de comérselo, todos al ver ese atrevimiento se quedaron sin habla.

-¿Qué te pasa Hao? – el primero en reaccionar fue Lyserg, - Te va a matar el capitán – Hao solo levanto los hombro haciendo entender a los demás que no le importaba. Unos pasos, los chicos sudaban sangre y se morían las pocas uñas que tenían sus manos, se temía lo peor, esos pasos se detuvieron.

- ¿Que te crees Hao para comerte mi MANGO? – estaba furiosa la pirata, y con el tronar de sus dedos llamo al Big Billy, este hombre eran alto, grande y muy ancho, éste hombre cargo a Hao por su hombros, Jun con el dedo índice le incito que la siguiera, toda la tripulación vieron como se iba a la parte de arriba del barco, salieron corriendo para ver que castigo le haría – Camina por la tabla Hao – ahí estaba ese castaño, en ese recorrido en donde varias personas indeseables y enemigos de esa embarcación caminaron.

- Por favor Jun, es sólo un mango – se excusaba ese tipo.

Cerraba los ojos y se cruzaba de manos – Hao tu sabes que no debes tomar las cosas de los demás sin permiso y mucho menos de un pirata – abrió los ojos y saco su espada para apuntarlo en la espalda para que empezara a caminar., Hao no tuvo otra opción de caminar y tirarse, ante de lanzarse vio que no había tiburones así que no tendría que nadar rápidamente como la última vez.

El sonido de un hombre en el agua los hizo voltear al ver como este Hao salía a flote - ¡Hermano ayúdame! – pedía éste ayuda.

- Alcen el ancla nos vamos – dictamino la pirata, sus hombres acataron sus ordenes, Lyserg tomo las riendas del timón mientras que Yoh se despedía de su hermano.

- Adiós, le diere a mamá que moriste en batalla- con su inolvidable sonrisa le decía a su hermano.

- ¡Muy gracioso! - Jun solo se limito en ver como su primer oficial le hablaba a su hermano mayor, se volteo y para no seguir viendo esa escena familiar.

Yoh con mucha cautela para que su capitán no lo regañaba le lanzo a su hermano una copia del mapa y un tramo madera que era suficientemente largo para que Hao lo utilizara como lancha y también le lanzo un remo, Hao agradeció ese gesto, su hermanito se despedía con la mano, pero muy pensativo – Espero que no se pierda –

El sol estaba a lo más alto del cielo, daba entender que era otro día más en el mar, algunos dirían ¡que chido es navegar! Pero para esta tripulación ¡no! Pues ya estaban ¡Hasta la Madr… Maseta! de tanto navegar y sin llegar a nada.

- ¡Ya llevamos casi cuatro meses!, ¿Por qué no llegamos?, este viaje solo iba a durar dos meses –decía Jun sin mucho enojos - ¿Haber quien tiene el mapa? –

- ¡Lyserg!–en coro dijeron sus hombres.

- Con razón – en un suspiro de derrota dijo este Manta, pues todos sabían lo malo que era a la hora de leer un mapa y utilizar la brújula.

-¿Quien le dio el mapa? – Jun quería matar al idiota que se le ocurrió darle el mapa.

- Usted – otra vez en unísono respondieron sus marineros.

Con leve sonrojo por saber que fue su culpa en darle el dichoso mapa, pues se le había olvidado ese detalle de ese ingles -Dame el mapa – y le rebato el mapa - ¿Lo tenias al revés todo este tiempo? – le cuestiono a ese Lyserg que como acto de arrepentimiento bajo la mirada, Jun giro el mapa- Era solo girar en la corriente australiana y llegábamos – decía como si fuera lo más fácil y lo era. - Teníamos que ir a oeste y no al este –

- Es que –tartamudeaba ese hombre.

- ¡Él no sabe los puntos cardinales! ¡perdónele la vida! – exclamaba Horo con la intención de que no fuera tan dura con su amigo.

- Estoy rodeado de ineptos –pensaba la bella pirata y volviendo en sí, ya con un plan que era peligroso pero era la única alternativa se los comento a sus trabajadores - Tendremos que ir por el camino de la sirena para retomar la ruta original –

- El… el camino de la sirena – un asustadizo Chocolove hablo, pues ese camino era la perdición para los navegantes, había cientos de historias sobre esa ruta, y sabían que una vez que entras nunca sales con vida - ¡Eso es suicidio! –

- ¡Pues ni modo! – con voz dura y decisiva decía Jun- Llévanos al rumbo, Yoh – trajo en seco este castaño y dio un giro al volante.

- ¡¿No has leído "La Odisea de homero"?! – le reclamaba Manta – Que por cierto esta muy buena – eso con una sonrisa y haciendo la señal de la paz, que luego deshizo.

- Claro que lo leyó, se sentía insultada - Si ¿y que con eso? – no se iba a dejar convencer aunque fuera por el más listo de sus tripulantes y por eso lo miraba de forma retadora si quería objetar algo.

- Solo preguntaba – atino a decir este pequeño pues esa mirada si lo mataba… pero del susto - ¡Que carácter! – se rascaba la cabeza.

- ¡Vamos a morir! ¡Soy muy joven! –exclamaba este Choco - ¡Aparte no he conocido el amor de una buena mujer! – lloraba ese hombre al más no poder.

Había mucha neblina que se combinaba con una ligera llovizna, era tan densa la neblina que no se podía ver el sol, ese aspecto preocupo a nuestra heroína en turno.

Con mucha calma les ordeno - No se dejen engañar por su belleza– vi como asentía su pelotón - Estén en guardia – ese petición hizo que todos sacaran sus espada y cuchillos.

Cada hombre estaba a los lados de la embarcación otros en la popa, no paraba de vigilar y estar en alerta, pero unos sonidos del agua los hicieron que pusieran la vista en ese lugar.

- ¡Que bellas! –exclamaba con sus ojos en forma de corazón este Horo, y todos claro que estaban de acuerdo, pues tenia unos ojos tan lindo que hipnotizaba, cabellos de color rubio, otro negro y hasta pelirrojo, su cantar empezaba a oírse.

Jun le molesto ese cantar y por eso se tapaba los oído con sus manos, les gritaba a su tripulación -¡No las veas y ni las escuchen! – pero no le hacia caso, ya estaba hipnotizados, así que tenia que pensar algo rápido o si no adiós vida, pensaba - ¡Maldita sea!, están engatusados, necesito hacer que vuelvan en si, ¿que hago?- observo por todas parte para encontrar algo y vio a cierta persona, ahí lo supo lo que tenia que hacer, ¡ya se! – corrió hasta ese tipo pues ya empezaba a querer saltar sus hombres, le tomo de las manos para dirigirse y estar enfrente de todos, Jun junto con este hombre de cope raro decidió hacer algo muy radicar– No quiero hacerlo pero es única forma de que vuelvan a la realidad – pensaba la chica, tomo el rostro de su chef y con todo el valor que tenia lo beso.

Todos al ver esa escena, sintieron malestar, algunos vomitaron por esa escena , otros se pusieron celoso y dijeron una que otra grosería, pero este Ryu se quedo con unos ojos de cachorrito - Señorita Jun, me hace el hombre más feliz de los siete mares – la abrazo y con intentos de probar esos labios otra vez pero Jun lo evitaba a toda costa.

- ¡A cambio yo soy la infeliz de los 7 mares! – gritaba esta Jun, se estaba peleando por quitarse ese encimado abrazo hasta que con un golpe ¡ahí abajo! lo puedo calmar.

- ¡Que horror! – asqueado decía este Horo.

- ¡Que asco!- se tomaba su barriga ese morenazo - ¡Eso no era necesario jefa!-

- ¡Ayúdenme! – decía Manta que intentaba sostener a Yoh para que no se tiraba del barco. - ¡Yoh no volvió en si! –

- ¡Chocolove, ve y dile un chiste! – ordenaba su capitán - ¡Hazlo!-

Soltó un pequeño suspiro y pensó – ¿Que chiste seria bueno? – trono sus dedos pues ya sabia que chiste - Yoh tu sabes ¿De qué murió la mujer del capitán Garfio? – hizo una pausa para dar más dramatizo el chiste, todos se miraba unos a otros – Respuesta: De una caricia. – todos se caían, fue tan mal chiste que las sirenas huyeron de ahí y les perdonaron la vida a esos marineros – Jajaja ¿entendieron? Caricia, pues el capitán tiene un garfio y…-

- Sí, sí, no nos tienes que explicar – decía Lyserg que estaba al lado de Choco.

Yoh sacudió la cabeza y dijo - ¡Que mal chiste, Choco! –

- Continuemos con el viaje, señores – les ordenaba esa hermosa mujer una vez que todos estaban consientes, fueron a toda velocidad para encontrar esa isla donde se encuentra el tesoro, gracias a esa ruta de la muerte encontraron el lugar, dejaron el barco y se subieron a los su botes de emergencia para ir a desembarca a esa playa que tenia una arena blanca y una selva hermosa

- Bien por fin llegamos- exclamaba con jubilo esa pirata - Ahora, a buscar mi tesoro – esa peli verde noto un barco abandonado, que le hacia sentir que ya lo había visto con anterioridad pero no recordaba pues como la mayor parte de esa embarcación estaba destruido- Es barco se me hace familiar – pero hizo a un lado ese pensamiento, Jun iba enfrente de su tripulación, caminaba por esa pequeña selva, caminaron por hora, la selva era tan espesa que los rayos del sol no podía colarse, había diferentes tipos de arboles.

El gemelo menor se quedo parado y observando atrás - ¿Que pasa Yoh? –preguntaba el pequeño Manta.

- Siento que nos persiguen – con una actitud seria le decía.

Manta no aguanto las gana de observa donde su amigo – De seguro es tu imaginación –

- ¿Que sucede Jun? –le hablaba este Horo a su capitán, pues se habían detenido en una cascada, algunos aprovecharon en descansar y poniendo sus pies en el agua.

Jun observaba su mapa y recordando unas pequeñas indicaciones de su padre - Debe estar por aquí esa cueva – hablo en voz alta, fue atrás de la cascada y ahí estaba la cueva y su tesoro, pero eso le resulto muy fácil.

- ¡Si lo logramos! – con suma felicidad comento este Horo, todas su tripulación la había seguido, todos estaban anonadados, pues enfrente de ellos había doblones de oro, rubíes, diamante, espadas de oro, y un cofre, que si efectivamente era lo que buscaba esa jovencita, pues con su buen ojo logro distinguió el escudo de su familia Tao, también en la cueva haba decoraciones nada agradables como esqueletos que no le daba buena espina Jun.

- Escuchen – se volteo a ver a sus chicos -Aguántense en tomar el tesoro…- vio que sus camaradas ya estaban agarrando el tesoro, vio como este Chocolove imprudente le sacaba la cabeza a un esqueleto, Jun se percato que la cabeza tenia una soga que jalaba a otras - Hay una… - empezó a correr pero fue imposible pues la salida se tapo y dejándolos en la oscuridad - …Trampa –

- ¡Ups! lo siento – Jun sabia que ese morenazo de seguro se estaba rascando la mejilla, ya lo conocía bien, pasaron horas para que les abrieran la roca, estaban feliz de por fin estar libre pero la felicidad les duro poco, quienes los recataron era nada menos que…

- ¡Miren son caníbales! –exclamo asustado este Lyserg

Jun a pesar de la oscuridad supo llegar al cofre, no dejaba de abrazarlo, Vieron que ese hombre de larga cabellera negra intentaba comunicarse con ellos, sin dudarlo sus valiosa y valiente tripulación empujo a su capitán para que hablara con él con todo y cofre saludo la chica - Hola, soy Jun – se señalaba para luego extender la mano para saludarlo, pero éste peli negro la tomo de la mano para abrazarla y colocarle en el cuello el filo de la espada, ahora estaba como rehén –Creo que estamos en problemas chicos- dijo su capitana.

Se los llevaron amarrados de las manos, les había sacado sus espadas, también decidieron llevarse ese cofre que Jun tanto deseaba, el jefe de la tribu dedico llevarlos con sus otros rehenes que había cautivado hace dos meses, los dejaron en una jaula de madera.

- Denme mi tesoro- exigía pues los muy caníbales se llevaban su cofre que tanto había soñado, la aventaron adentro de la jaula, y una vez adentro cerraron la puerta, con desesperación les pregunto esta Jun -¿Qué nos van hacer?- vio como se retiraba.

-Vamos hacer comida – una voz extraña y que era de mujer, sonsaco mucho a Jun y a sus amigos.

-¡No! – grito Yoh - ¡Déjanos salir! –

-No te harán caso – otra voz pero muy diferente tonalidad hablo.

- Esa voz… - Jun volteo a ver de quien se trataba, y ahí estaba su enemigo - Hermano –

Ese hombre de cabello negro y ojos gatunos, la miraba con una sonrisa socarrona y que no estaba solo, estaba acompañado con su tripulación femenina – Hola, Jun –

- El poderoso Ren Tao atrapado – se burlaba esa peli verde .

- Tú eres la menos indicada para decirme eso – contrataco ese joven hombre, empezaba a descurtir ese par de hermanos.

- ¿Que haremos?- preguntaba afligido este Manta.

- ¿Cuanto tiempo llevan aquí? – se acercó a esa hermosa rubia que con anterioridad había escuchado su voz.

- Como dos meses – contesto Anna sin darle importación a la respuesta, esta rubia tenia algo en común con Yoh, pues ella era la mano derecha de Ren y su mujer de confianza.

Había pasado horas, podía darse cuenta por esa hermosa luna menguante, todos suspiraban - ¿Ahora que hacemos? – estaba muy preocupado este Chocolove.

- Sólo un milagro nos sacaría – decía esa linda peli rosado.

- ¡No quiero morir! – exclamo aterrorizado ese peli celeste.

- Que valiente hombre tenemos aquí – decía con sarcasmo esa belleza francesa, que era la que ayudaba en estrategia de guerra a este Ren.

- Alguien menciono un milagro –

- ¡Hao! – grito de felicidad Yoh al reconocer la voz de su gemelo.

- Cállate - le susurro desde afuera. – Los sacare de ahí en unos minutos –

- ¿Cómo tú…?- Jun no se creía que todavía siguiera con vida y que estuviera aquí.

- Sobreviví - completo la frase ese peli castaño.

- Sí – soltó el susurro Jun.

- Es un secreto – Hao no era tono, no le iba decir que su hermano lo socorro cuando su capitana lo mando a dormir con lo peses esa noche. Hao entro una vez abierto, fue quitarle las cuerdas de las manos y les entrego las espadas que les fueron arrebatadas – Bien, salgan pero con cuidado pues están cenando – ese grupo de rehenes comenzaron a caminar. – ¿A donde vas Jun? –

- Voy por mi tesoro –

- Pero eso esta en la cabaña de ese peli negro- le informo Hao

- ¿Dónde queda su cabaña? – Jun vio donde apuntaba, la pirata no tardo en darles indicaciones a Hao y a sus compañero, después de eso se alejó hacia esa cabaña, que por cierto no estaba tan lejos, Ren vio como su hermana se escapaba para ir por el tesoro familiar eso lo dedujo pues sabia lo ambiciosa que era, Ren le dio ordenes a Anna que siguiera a la tripulación de su hermana, ese joven Tao ya solo unos pasos estaba a la par de su hermana -¿Por qué vienes Ren? –

- Es mi tesoro, yo llegue primero – Ren vio como Jun realizaba la señal de callarse, ya se estaba por colarse a esa casa, tenia suerte que estaba sola, buscaron por todas parte hasta que Jun fue la primera en encontrara, estaba a lado lo que se suponía era una cama.

- Lo tenemos, vámonos – Jun y Ren hicieron que solo hicieron de niños se ayudaron a cargar ese cofre, lo que los extraño es que estaba un poco ligero pero eso no importaba pues sabia que de seguro había ese famoso diamante de sirena que su padre encontró en su mítico viaje de búsqueda, su padre siempre le delataba su ubicación, él les enseño a navegar, a pelear con la espada y sin ella.

Siempre les contaba sus aventuras antes de dormir y le decía lo importante de este cofre, era tan importante que decía que el primero que lo encuentre tendría una recompensa que era anunciada en el cofre, por eso que esos jóvenes Tao tenia esa rivalidad, a su madre no le pareció correcto que por un tonto tesoro y cuentos de su padres se dejaran de hablar.

- ¡Ey! –escucharon en la puerta principal pues era el jefe de la tribu, entonces sin pensarlo lo derribaron para salir de la cabaña, el caníbal dio un grito de aviso, ellos corrieron a dirección de donde se fueron sus hombres y mujeres.

- ¡Corre Ren! –

- ¡Ya voy Jun! –

Saliendo de la selva, dejando los rastro de lanzas y flechas que les lanzaban, vieron en la playa a sus tripulación que caminaba lento como si nadie los persiguiera y no tuvieran peligros sus vida esa imagen les hizo hervía la sangre a ese par de Tao´s.

- ¡Ya tengo hambre! – decía un hambriento Peyote a Hang, todos los jóvenes hombre estaban platicando con esas bella tripulación de Ren, que consista con: Anna, Jeanne, Tamao Kanna, Matilda, Marion, Damuko y Pilika, esta última no para de estar feliz por su rencuentro con su hermano mayor, Horo platicaba su aventuras y Pilika le argumentaba sobre sus amoríos cosas que a cualquier hermano celoso no le agrada escuchar.

- Te voy a acusar con papá –

- ¡Cállate bebé!- le respondía Pilika a Horo, pero algo mejor para incomodarlo le dijo - ¿Te cuento como perdí mi virginidad? – este Horo se tapo los oídos, a esa joven Usui le pareció gracioso.

- ¿Qué harás de comer, Ryu? – se acercaba este Peyote, el del copete raro le iba a contestar pero fue interrumpido por la voz de Ren.

- ¡Corran Imbéciles! – todos voltearon a ver al dueño de la voz, ahí estaba cargando el cofre junto con Jun, estaban felices que hayan salido con vida, pero la felicidad le duro poco por que vieron que eran perseguido por esa tribu y entonces se dijeron: "¡piernas para que las quiero!"

Yoh estaba con Anna, estaban alistando lo botes, el chico vio como un Horo y Chocolove se sentaba - ¿Qué demonios les sucede? – el morenazo señalo a su espalda del castaño y vio -¡Oh por dios! – la carrea que pegaba todo los marineros y claro marineras.

- ¡Todos a los botes! –ordenaba Jeanne, los botes eran escasos por eso algunos nadaron para ir al barco y empezar a prepararon para irse de ahí.

- ¡Vamos chicos, remen con muchas ganas! – Jun decía una vez en el bote, en aquel barquito se encontraba Ren que no dejaba de soltar el cofre, Yoh junto con Anna, a lado de esta se encontraba Horo, atrás Chocolove que estaba en medio de dos chicas, que eran Pilika y Jeanne, Hao estaba junto con los capitanes, empezaron a remar rápido pues eran los últimos en llegar.

Una vez en la cubierta, Jun empezó a dar orden a diestra y siniestra – ¡Alcen el ancla, Yoh mueve el timón, desplieguen las velas! –se iba de lado a lado claro con la compañía de su hermano que no iba a soltar ese cofre.

Esa tribu alcanzo al barco que apenas se movía lentamente, algunos ya estaba llegando a la parte superior- Están empezando a subir ¿Qué hacemos?– preguntaba Horo con algo de ingenuidad.

- Pues invítalos a cenar – decía sarcásticamente esta Jun, Horo estaba a punto de invitarlos esa peli verde noto eso así que con enojo le dijo - Pues que esperas ¡atácalos!- los piratas empezaron a impedir que subieran esas personas, el barco ya se estaba alejando de la costa, y con el ultima personas del bando de la tribu que se cayo al mar exclamo aliviada Jun - ¡Nos salvamos! – alzo la espada con la única mano libre, todos gritaron con jubilo, algunos se abrazaron y hasta hubieron besos.

- ¿A que rumbo nos dirigimos Capitán? –preguntaba Yoh,

- A la casa de mis padres – Anna que estaba a lado de ese menor de los gemelo le estaba dando el rumbo que debería tomar para llegar lo más rápido posible a su destino, no tardaron más de dos semanas para llegar a ese gran puerto y reino de los grandes piratas Tao´s.

Los ojos se iluminaba de felicidad a esos par de Tao´s, pues ya quería ver a su familia, platicar con su papá sobre sus aventuras, comer la comida de su madre y oír los regaños de su abuelo, Jun recordó cuando su padre les contaba por primera vez sobre este cofre, aunque en ese tiempo ella tenia 14 y Ren tenia 10.

- Hijo Míos, hay una prueba que yo todo Tao hace y es muy importante pues si no lo hacen no se le reconocerán como piratas de esta familia -decía seriamente En Tao a su pequeños niños que estaban cenando, el padre sabia que sus retoños tenían el sueño de convertirse en piratas, por eso tenia que hacer lo que su padre hizo con él – Ya están grandes para saber, que escondí un gran tesoro que ni siquiera los doblones lo igualan…- vio la ternura de los rostros de sus hijos que no paraban de verlo - Así que tendrán que competir entre ustedes para encontrarlo, cuando uno de ustedes lo encorte lo tendrán que traérmelo – Ran Tao escuchaba atenta las locuras de su esposo, al pobre padre fue atacado por varias preguntas sobre el contenido del cofre pero no dijo nada, sólo comento - ¿Quién lo encontrara primero?, ¿Quién se convertirá en un digno pirata y que lleve el honor de nuestro apellido Tao?, espero que sea una buena competencia –

La madre de los descendiente de los Tao se los llevo del comedor mientras caminaba en ese pasillo, les decía – No entre en esa competencia –

- ¿Por qué lo dices mamá? – preguntaba Ren.

- Pues…- se detuvo decirle pues lo tenía prohibido así que dijo – Se van a lamentar por encontrar ese tesoro -.

- Mamá – se quejaba sus hijos.

Ya estaban en la entrada principal del castillo, toda la tripulación de los respectivos barcos fueron apoyar a sus capitanes, en el patio de la entrada se encontraba sus padres, que no dudaron en ir abrazar calurosamente a sus par de hijos, Jun fue recibida por su papá, que no dejaba de dar besos en la frente y hacerle cosillas con su barba,.

- ¡Papá, Basta! – alejo el cuerpo de su progenitor y se arregló la ropa – No ves que me avergüenza enfrente de mi tripulación – señalo a su grupo de hombre, estos se aguaban las ganas de burlarse.

- Mi hija, mi princesa, mi nena – como buen padre no le hacia caso a las quejas de su hija.

Ren estaba entre los brazos de mi madre que no dejaba de mimar, y limpiarle el rostro, y que no paraba de preguntar -¿Comiste como debías?, ¿lavaste tu ropa?, ¿te cambiabas la ropa interior?- esa ultima cuestiono hizo que se sonrojaba al más no poder al pobre de Ren.

- ¡No digas eso enfrente de mi tripulación! – vociferaba molesto ese chico, Ay… los padres como nos avergüenza sin querer hacerlo pero en fin, (aprovecho para decir ¡saludos a mi mamá que siempre por descuido dice mi apodo de familia enfrente de todos mis amigas y amigos!)

Una vez alejados de los brazos y besos de sus padres sobreprotectores, - Nos avergüenza enfrente de nuestras tripulaciones – decía una fastidiosa Jun.

- Es que comprendamos, - pedía en voz dramática su mamá que estaba muy bien conservada según decía Hao - No es muy visto que nuestras dos criaturas nos vengan a visitar –

- Es que encontramos el cofre – Ren sin ningún preámbulo fue al grano.

- ¿El cofre? –repetía incrédulo este En Tao.

Se acercó su madre, fue tan rápido ese movimiento que asusto a sus retoños - Chicos no se los enseñe a su padre, lo digo por su bien –

- Hijos, entonces encontraron el cofre – En estaba feliz que ese día que tanto soñó se hacia realidad, sus hijos traen el cofre, aunque pensó que solo uno de ellos que iba a traer el cofre, los capitanes les hicieron señales a sus lacayos que trajera el baúl y lo colocaron en medio de patio.

- Si, padre, pero no podernos abrirlo- decía Jun que recordó como durante esas dos semanas intentaron abrirlo sin mucho éxito.

- Necesitan la llave, - Re y Jun sonrieron pues esa obviedad que hasta un ciego veía pero otra dudad surgía ¿Dónde estas esa llave?- Y yo la tengo – como adivinando el rostro de sus hijos, les enseño la llave que siempre cargaba en su cuello como especie de collar, le mostro la llave - Este es un momento tan especial y familiar- decía conmovido hasta las lagrima, metió la llave en la herradura, ya empezaba hacer girar vio los rostros codicioso de su hijo y paro pues le falto hacer una pregunto y la más importante -¿Quién lo encontró primero? –

- Yo – salta Ren.

- No, Yo – le contradecía Jun.

Le recordaba a su hermana - Pero yo llegue primero – se ponía al frente de ella

- Pero te atraparon – decía ácidamente esa peli verde.

- Pero tu llegaste tarde – se cruzaba de brazos este chico..

- Pero te rescate – Ran se llevo una mano a la frente y se masajeo, pues ya sabia que empezaría otra pelea entre sus hijos.

- Llegaste tarde Jun – dijo su padre, Jun se temía lo peor pues había una regla principal para cada pirata y sabia que su padre se lo iba a recordar, le atino pues En le dijo - Ya sabes las reglas, el que llega primero gana – se alejó del cofre y fue con su hijo varón -Entonces lo hay adentro es todo tuyo – y con una mano le indico a su hijo que él fuera abrir el cofre.

Ren se coloco en cuclillas y le dio el último giro, todas las personas que estaban presento a ese acontecimiento contuvieron la respiración, Ren le hecho un vistazo y sólo encontró en la caja… - ¿Una pergamino?-

- Leeré –le indio su padre, vio el rostro de su madre como lamentándose y desvió su mirada a su hermana que estaba al igual que él con una incógnita de que se tratara ese pergamino.

Desenrollo el pergamino y le hecho una rápida leída - Es un menú – en voz baja decía, todos se veía entre sí como diciendo ¿Qué carajos pasaba y por qué había un estúpido pergamino de en vez de joya o diamantes?- Te ganaste una cena de tu papá te hará y que consiste en anguilas al vapor, tiburón al mojo de ajo, ensalada de alcachofas y brócoli, … –leía el menú con cada platillo se empalidecía cada miembro de la tripulación, no tuvo el coraje de terminar de leer pues estaba decepcionado y consternado.

Su padre fue a su lado y con una sonrisa le dijo - No cualquier menú, sino el menú especial por que ya te convertiste en pirata - Ren quería matar a su padre.

- Ahí esta tu tesoro, Ren– pensaba esta Jun ya recuperada de su decepción, saludaba burlonamente a su hermano –jajaja-

Ren oyó la risita de su hermana, y con el enojo le iba a decir una par de verdades a su padre pero al ver su rostro no podía pues se veía contento - Gracias papá – Ren no quería esa cena pues es muy sabido que el gran pirata En no sabe cocinar, es más hay rumores que las sirenas murieron en toxicadas por la comida de su padre, así que desvió su mirada y vio a su hermana - ¿Pero sabes que?, Jun se lo debes hacer, ella me rescato y hasta me trajo a casa en su barco, ella es más famosos y ella es más pirata que yo –

- ¿Entonces se lo quiere otorgar a tu hermana? – preguntaba incrédulo a lo que escuchaba sus oídos pues su hijo no era de esos que sea tan amable de regalar sus regalo, pero sintió que cada palabra que dijo su hijo era lo que deseaba, se acercó a su pequeña nena pues siempre lo será, - En hora buena, tu hermano te otorga el premio – En coloco ambas manos en los hombros de su hija.

- Pero papá él es el niño de tus ojos, el que seguirá con el apellido y tu hombrecito, hazle la cena a él- Jun no iba dejarse vencer por Ren - ¡Se lo merece! – el joven peli negro fue con su padre con la claro intención de estar al lado de su hermana.

- Pero tú eres su niña, su princesa, y su primera hija, ¡tú te lo mereces más! – alzaba la voz y muy cerca del rostro de Jun, con la intención de intimidarla, pero no lo estaba logrando.

Su papá veía como discutían, ya harto de esa pelea tomo una decisión y dio un fuerte aplauso para obtener la atención de sus hijos - ¡Ay hijos! – se coloco en medio de sus retoños para abrazarlo - Para que no discutan más y como veo que se quieren mucho, así que decidí hacerle la cena a los dos – los jóvenes capitanes se quedaron sin habla y no pudieron protestar.

- Para que hacen esa búsquedas, se los advertir de niños – les recriminaba esta Ran, sus dos hijos se alejaron de su padre para ir abrazar a su madre como era pequeño que siempre los protegía de los regaños de su padre y su abuelo cuando hacían travesuras.

A Jun se le ocurrió una idea y esperaba que su hermano le siguiera el juego - Mejor a nuestra tripulación – vociferaba, a la multitud que nombraba se pusieron en estado de alerta.

- ¿Que haces?-le preguntaba Ren a su hermana pero solo obtuvo un guiño – Si papá tiene razón Jun, ellos nos han ayudado mucho en este viaje, ellos merecen ese premio -

- No los quiere enjaretar, no hay que dejarnos – decía Hao a sus compañeros - No podemos aceptarlo jefa –

- Mis chicos le gusta este menú ¿verdad, chicos? –decía esta Jun, esa era una prueba de tan valiente era su tripulación y si hacían todo por ella.

- Si – contesta algo miedoso este Yoh pues sentía como su capitana lo miraba como queriendo matarlo - Pero esto es asunto familiar, y nosotros no somos de su familiar -

Anna también tenia que hacer algo, aunque parecía que iban a traicionar a su capitán pero solo seria por esta vez, así que - Aparte ellos son los mejores piratas dignos de ustedes, como vamos a quietarles ese privilegio a sus hijos – seriamente decía y con una sonrisa encantadora que deslumbro al padre de estos Tao´s.

- ¡Ellos se lo merece!- gritaba Pilika tras la espalda de su hermano.

- Ya entrando en razón este En - Tienen razón, ustedes vayan a descansar – ahora dirigiéndose a sus retoños - Vayan a sus recamara a espera que este su cena especial, ¡hoy celebraremos que ya son piratas oficiales a los ojos de su familia! –

- Genial – decía con mucho sarcasmo esta Jun que se encaminaba a su antigua habitación, con la compañía de su hermano y su madre - Tanto me mate para encontrar ese cofre para esta basura – dijo una vez lejos de su padre.

- Les dije que no hicieran la búsqueda pues se iban a arrepentir – seguía echándole sal a la herida su querida madre –Pero No, no me hicieron caso, - Ren venia con la mirada al piso y escuchando los reproche de su madre - No le hicieron caso a su santa madre, ¡Yo que les di la vida ¡y los cargue en el vientre por 9 meses- colocaba ambas manos en dicha zona.

- ¡Perdónanos mamá! – decían al unísono sus hijos.


This is true… this is true… love…

- Jun ya va empezar la obra –le comentaba su madre pues la vio algo ida en sus pensamiento – Ya prepara la cámara -

- Cierto –sacaba su cámara de último modelo y empezaba a enfocar.

Atrás de bambalinas se veía unos chicos de forma cautelosa observaba cuando publico había- Que nervios –decía un chico vestido de bufón y que tenia el cabello afro.

- ¡Por favor deja de estar nervioso! – decía este Horo que al igual que el chico anterior estaba con vestimenta de bufón.

- ¿Porque no estas nervioso tu? –

Soltó un suspiro pues era parte de sus ejercicios con la intención de entrar en calor a la hora de ser su parte de la obra - Estoy más nervioso con los exámenes de Mate, Física, Química y la junta de padres de familia- se cruzaba de brazos este Chocolove pues tenia razón su amigo - ¡Esto es pan comido! –

- Va estar toda mi familia – esa voz espanto a ese par pues surgió de la nada.

- ¿Jun también? – cuestionaba Horo

- Ella es parte de mi familiar también – soltó serenidad este Ren- ¿Eres idiota o te haces? –

- Solo por ella –dijo con cierto encanto y amor que profesaba a la hermana mayor de Ren.

- Jeanne –la creadora de esa obra volteo a ver a su amiga que ya estaba vestida de princesa, Jeanne siempre era sorprendida por la belleza de su amiga - ¿No crees que ya es tiempo que hables con Ren? – Anna noto que a su amiga no le caí bien lo que le cuestionaba.

- ¿Por qué tanta insistencia de que arregle las cosas con Ren? – Maiden ya estaba hasta la coronilla que siempre su mejora amiga le pidiera eso, durante todos los ensayos y en la escuela le preguntara eso. – Él ya puso todo en claro, no somos novios, y tenemos una relación abierta – esta peli plateada ya quería algo más pero no se atrevía decírselo a Ren.

- Pensé que con el tiempo, ya dejarías de estar enojada con él – Anna siempre veía en los ensayos los intentos que hacia Ren para hablar con Jeanne, pero su amiga le huía.

Jeanne que tenia el libreto en la mano lo arrojo al piso como muestra de su enojo - Es que Anna, no le importo –

- Claro que sí –

- Él me arrojo con Hao – dijo con amargura. – Y aparte no corresponde a mis sentimiento, tal vez sea algo loca – Anna asentía – Pero el tiempo que hemos compartido le abierto mi corazón – decía lentamente – Y una muestra de mi amor a él, es que le regale mi primer beso -

Anna se quedo anonadada de cuan enamorada estaba su amiga de Ren, así que tenia que hacer algo para ayudar a que esa relación se haga, pero primera tenia hacer que primero se hablara y que ella no escapara como siempre - No me dejas remedio – suspiro ese comentario Jeanne no comprendía por que decía eso, - De una u otra forma hare que arreglen las cosas entre tu y Ren –pensaba la chica, buscaba a su alrededor como que algo le inspiraba para planear algo, hasta que encontró un silla tirada, así que una idea cruzo en su menta, aunque no muy segura pero tenia que intentar, Jeanne recogía el libreto pero escucho un pequeño quejido por parte de Anna, la vio ahí tirada y fue a su ayuda.

- ¿Te encuentras bien?- vio como la silla a los pies de su amiga y dedujo que de seguro de tropezó con ese objeto, Jeanne rogara que no hubiera hecho daño.

Llegaba sus compañeros, también Silver y Eliza , estos dos se pusieron a la altura de sus estudiantes - ¿Que paso? –

- ¿Que tienes Anna? –llegaba preocupado su novio que por impulso empujo a sus profesores, ese gesto le pareció tan tierno y algo salvaje pero no le quitaba lo tierno.

Yoh acercaba el rostro a su novia,- Me lastime… - se puso nerviosa por la cercanía de su novio pues no había notado lo guapo que se veía vestido de pirata, con el cabello recogido, con una pequeña cicatriz en la mejilla derecha, con esos pantalones café y la playera de rayas rojas con blancas - Mi tobillo creo que me lo torcí –

- Déjame ver –dijo Silver que ahora empujo a Yoh, le examino el tobillo y por la mueca de dolor por su alumna- Estas muy lastimada, creo que tenemos que cancelar la obra.-

- Pero ya empezó la obra, ya no la puede cancelar – protesto Anna con mucha prisa, la rubia tenia razón pues ya llevaba 20 minutos que empezó el primer acto - Jeanne puede estar en mi lugar, se sabe las líneas –Jeanne no se creía que su amiga la propusiera a pesar que ella sabe que no le gusta actuar. –Vamos amiga, confío en ti -

No tuvo remedio que obedecer lo que pedía su amiga, - Pues manos a la obra – dijo la profesora Eliza.

- Espero que esto funcione por el bien de la obra - pensaba el profesor Silver, Anna le dio el vestido a Jeanne para que se cambiara rápido pues dentro de minutos aparecería, Pilika la maquillo, Tamao le arreglaba el vestido mientras realizaba eso, Anna era atendida por su cuñado y su novio.

Desaparecía del escenario Lyserg y Manta se cruzaron con Jeanne, al verla vestida se regresaron pues creía que sus ojos les engañaba, ella estaba a la espalda de Ren, vio como él decía las líneas.

- Oh princesa… - volteo Ren y se encontró con una grata sorpresa, no pudo evitar sonreír. – Me alegra verla - aunque este pelinegro le cambio la última parte que debería terminar "conocerte" de en vez "verla".

- No digas mentiras –decía Jeanne esa líneas que por cierto eran parte del libreto, al parecer estaba en un baile de disfraces en donde el pirata entro con mucha agilidad, en esta parte de la obra el pirata y la princesa bailaría, por eso Ren tenia esa sonrisa se acercó a Jeanne, le rodeo con una mano esa pequeña cintura y la otra se agarraban las manos - ¿Que haces tu aquí y Anna? – Ren se atrevió a preguntar mientras la música sonaba y los otros actores llegaban para dar el ambiente de esa parte de obra.

- Ah entonces quieres besarte con ella –decía con celos Jeanne, el chico casi se tropieza por esas palabras – La verdad no importa, como le dijiste hace tiempo a tus amigos ¡no somos novios!- la peli plateada hizo énfasis a lo último.

- Jeanne, por favor perdóname, esos comentarios no es lo que siento de verdad por ti– Ren decía con mucha serenidad, le iba a seguir diciendo por la parte del baile termino y tuvieron que bajar el telón para cambiar de escenario, ya había pasado varias escenas en que no coincidían Ren y Jeanne, en una escena había pelado con Hao que era una caza fortuna, que quería la cabeza del pirata y el amor de la princesa, ya estaba en la penúltima escena, ahora esta Ren y Jeanne en un especie de jardín- Eres tan bella, y hermosa – se acercaba Tao con mucha seguridad en lo que iba a ser.

Jeanne sintió como Ren colocaba una mano en su mentón para lo viera, esa caricia le pareció fascinante pero reacciono -No me toques… pirata– decía con mucho desprecio la chica, en esa parte pudo lograr no decir el nombre de ese chico, en esa parte de la obra la princesa descubre que es un pirata del chico que enamoro, ahí es la parte del clímax de la obra pues el pirata le confesaba a la princesa sus sentimientos, por eso Ren iba a provecharlo al máximo esta parte de la obra.

- Jeanne, actúa bien –decía esta Jun a su madre, esta peli verde rezaba que su hermano pudiera transmitir el amor que siento por esa chica de ojos rojos, recuerda como habían enseñado hasta hicieron ejercicio para pudiera decolársele.

- Yo… yo… lamento haber dicho eso – decía con arrepentimiento este Ren junto con una voz fuerte, el público creyó que era parte de la obra y de ahí en delante expusieron el problema que tenia ese par de chicos– No debí haber dicho esas palabras que te lastimaron y lastimaron nuestro relación -

- ¿Que pasa?–decía una alterada Eliza, - Esa líneas no están en el libreto – Jeanne sabia que Ren hacia referencia sobre el problema que tenían.

Anna que se apoyaba en su novio para no caer y no dejaba de observar la escena – Ahora es tu parte Ren, espero que no lo arruines – pensaba la rubia, Yoh soltó una sonrisa por la emoción de lo que sus ojos veía.

- ¿Crees que con esas palabras te perdonare por arrojarme a Hao? – decía una Jeanne muy enojada, pues aprovecharía para desquitarse y quitarse ese dolor que tenia en el pecho - Te detesto Ren ¿Por qué…? – le iba a decirle pero decidió mejor guardarlo - Me voy –

- Espera –la agarro de la mano para evitar su escape, todo el publico estaba al filo de las butacas, algunos comiendo palomitas y otros no, los padres de Ren veía lo tan buen actor que era su hijo. – No te dejare… hasta que me digas ¿Por qué me detestas? -

.-De acuerdo – Ren la soltó – Despreciaste nuestro tiempo juntos, dijiste que solo éramos amigos, - decía con un nudo en la garganta – Y te detesto más por que no te has dado cuenta que yo ya no quiero seguir con ese jueguito, que ya estoy harta en ir a la azotea a darnos besos a escondidas sólo por diversión, yo quiero ser más que una amiga -

- Yo también – ese pelinegro decía - Tú me conoces muy bien por el tiempo que hemos compartido a escondidas, sabes que soy serio y también sabes que no soy muy bueno a la hora hablar de mis sentimientos, pero...-

- ¿Pero que? – ella quería que continuara como todos el público en generar también deseaba eso.

- Hoy quiero cambiar y decirte…- se acercó con cautela para que no lo rechazaba - Que eres especial para mí, a pesar de las excentricidades que haces – con ese comentarios logro sacarle una leve sonrisa – ¿Sabes? en este tiempo que no hemos estado juntos, he examinado a mis amigos y de como llevan su relación con sus novias – hizo una pausa para verla como reaccionaba- Vi como muestran su amor a sus novias con simples acciones, como por ejemplo pasar tiempo juntos, platicar, el tomarse de las manos y hasta los simples besos, - Ren le tomaba ambas manos a esta Jeanne - Lo que descubrí es que esas mismas acciones de amor que ellos hacen, nosotros lo hemos hecho Jeanne- la abrazo como intentando darse más valor – Pero supe que había algo diferente de ellos con nosotros, es que nuestros amigos se confiesa sus sentimientos mutuamente y que se han dado una etiqueta que a nosotros no nos gustaba, que es la etiqueta novios, deduje que esa etiqueta es impedir dejar escapar a tu amor – la separo de su cuerpo levemente para que viera en sus ojos toda su sinceridad - Lo que he aprendido de esa examinación es que con solo muestras de amor no basta, pues es necesario decirle a nuestro ser querido lo que sentimos por ella y poner nombre a esa relación – Pilika ya estaba al borde las lagrimas y necesitada de un abrazo de su galán.

- Esto se esta poniendo bueno – decía Chocolove que no paraba de ver, sintió unos brazos que lo rodeaba, él sabia perfectamente de quienes eran, se volteo y la abrazo con mucha ternura.

- No sabia que fuera tan cursi este Ren – comentaba este Horo con cierta pisca de orgullo por su amigo.

- No me importar lo que dirán - decía Ren que había escuchado lo comento Horo- He decidido y creo que estas de acuerdo conmigo –Jeanne entendía lo que Ren quería decir –Hare a un lado mi orgullo por ti, ¿Jeanne quieres ser mi novia oficialmente?– esa francesita le rodeo el cuello y quedando cerca de esos labios que tanto veces ya había probado le dijo.

- Sí - y al final terminaron juntando sus labios.

- ¿Hagan algo?, se están saliendo del papel – decía desesperadamente la maestra Eliza, vio como todos la veía- Que entren los bufones – jalo a Horo, y deshizo el abrazo que Choco tenia con Pilika, y simplemente los aventó al escenario para interrumpir esa escena de amor.

El peli celeste se le ocurrió la idea de decir un chiste, pensó uno que le quedaría muy bien a este momento- Te cuento Choco, había una pareja, y le dice el hombre a la mujer: "Cariño, dime una palabra con amor"– decía este Usui con nerviosismo. – "AMORTIGUADOR"

- Jajaja, buen chiste – el morenazo sintió la mirada asesina de sus amigos que ya eran novio, pero no solo la mirada de ellos sino también del público, estaban molesto pues interrumpieron un momento tan romántico pero ese par de bufón continuaron.

En unas butacas la familia de Ren estaba felices por su pariente- ¡Oh mi hermanito! –exclamaba de felicidad Jun.

- ¡Mi retoño ya creció! – con lagrimas en los ojos decía este En.

- Si querido – la señora Tao se limpiaba las lágrimas con su pañuelo.

- Eres una buena amiga Anna – comentaba divertido este Yoh a su novia, ella no deja de ver a sus dos mejores amigo que por cierto no dejaban de besarse.

- Lo sé – con mucha soberbia decía, noto como sus profesores se iban a los camerinos junto con Hao, pues su cuñado le iba preguntando ¿Cuándo iba ser la entrega de calificaciones?, ya sin la presencia de ellos dejo de apoyarse de su novio para apoyarse bien con sus pies.

- Que buena actriz eres – elogiaba Yoh, pues él fue testigo de como engaño a los profesores y amigos. – Hiciste una buena acción –

- Sí – decía Anna no muy convencida, desvió la mirada hacia su otro amigo que anda mal por causa del amor - Pero todavía arreglar algo más –

- ¿Y otra cosa más? – esa pareja no había notado cuando Pilika estaba a su lado.

- Esto no me da un buen presentimiento –pensaba la rubia pues veía como estaba de nerviosa su amiga.

Pilika jugaba con sus dedos, Yoh noto que estaba con nerviosa y con ¿miedo?, al final se animo a decirle - Es que le prometí a un chico que saldrías con él –

Noto como quedaron petrificados Yoh y Anna, así que aprovecho para alejarse de la ira de su amiga - ¿Que hiciste… qué? – decía exaltada Anna, que no dudo ir tras de su amiga - Eres una… - se contuvo de terminar la frase, Yoh reacciono y fue tras su novia para evitar que asesinara a Pilika, pues él quería hacerlo.

Continuara…


Hola, jajaja, lo siento por no actualizar rápido pero dije en el anterior capitulo mi imaginación e ingenio estaban muy bajas, pero…

¡Ya volvió mi locura!

Es un regalo para los fan de RenxJeanne

¿Qué les pareció?, saben lo sentía algo flojo, en fin ustedes tiene la última palabra, quiero agradecer a los que me siguen, los que me han dejado comentarios: gracias a nina (me inspiro su comentario pues era verdad que no había aclarado la situación de Ren y Jeanne) y a mi amiga LoveHao (espero tu actualización de tus fics) Y también quiero agradecer a todos que han puesto en favoritos este humilde fic.

Otra cosa más, tratare de hacer cortos los capítulos pues a lo mejor se cansan de la vista.

Espero que los haya entretenido muy bien. Nos vemos por aquí, tengo que actualizar otro fic.