Hola! ¿Cómo los trata la vida?
Espero que disfruten de leer este capitulo como yo disfruté escribirlo! :D
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(Punto de vista de Sam)
Llegué a mi casa apenas terminaron las clases. No fui a lo de Carly y tampoco a tomar un batido, como hacía normalmente, la excusa de que estaba mareada y no me sentía bien sirvió para poder liberarme de mis mejores amigos e ir a mi casa a descansar un poco y aclarar mi mente, si es que mi mamá no estaba en nada raro o en cualquier cosa que yo no quisiera presenciar. Osea, ¡en serio! Ya estaba bastante grande para las cosas que hacia, había tenido mas novios que yo y estaba a mas de 40 años, además de que nunca fue una mujer interesante o a la cual una persona decente quisiera conocer o mucho menos tener una relación (fue por eso que uno de sus novios robó nuestro televisor nuevo una vez), o aún peor que eso: ser solamente vecinos, como pasaba en nuestro caso con los nuestros, y…- no, eso no es importante ahora. Chillé y me dejé caer en mi cama:
El dia mas raro de toda mi vida
Y eso que yo había vivido muchos días raros, pero este era el peor.
Comencé mi día lo mas normal, con mis opiniones normales sobre cada uno y mis intereses. Todo estaba bien. Pero me sorprendí a mi misma, cuando mi mente se había normalizado, sintiéndome muy nerviosa ante Fredwardo, temiendo estar cerca de él, pensando en la suavidad de sus labios y casi besándolo (prefiero pensar que nunca pasó) cuando hace solamente TRES horas yo no tenía problema alguno en acercarme a él.
¡ Estúpido, estúpido Freddie! ¡El nub había logrado volverme loca en tan solo tres horas! ¡Tres horas!-traté de relajarme un poco, estaba respirando agitada por el enojo- ¿Acaso era eso posible? ¿ O tal vez la apuesta y tan solo la idea de tener que besarlo otra vez me estaba volviendo loca y por eso me sentía tan nerviosa cerca de él?
Parece que mi dolor de cabeza, mis mareos, mi incapacidad de poder pensar con claridad, mis nervios por la apuesta y todo me habían vuelto loca y por eso sentía lo que sentía en ese momento por Fredbag, después de todo, es imposible desarrollar todos esos sentimientos por una persona en tan solo tres horas, ¿no?
Llevo la razón, esos es algo imposible, tal vez la idea de tener que besarlo me hacia sentir de esa manera por él, sólo eso. Y bueno, con respecto a lo que sentía cuando lo miraba a los ojos, seguramente estaba medio loquita por el momento y no podía pensar bien. Es muy probable que ese imán que me atraía a él, y esos nervios que sentí cuando me sorprendió manipulándome- si, yo no sabía que él era tan fuerte en ese momento- y todas esas repentinas emociones seguramente fueron creadas por mi cabeza en el momento de shock por haber visto así a Freddie y cuando casi nos besamos (lo repito otra vez, prefiero no pensar en eso y auto-convencerme de que NUNCA ocurrió), saber que debía besarlo a la fuerza, la idea de perder ante una apuesta ante esa Esteffanie, mi orgullo herido porque Esteffanie Hinhouse me había engañado, habían logrado que mi mente cree emociones que NO ERAN VERDADERAS, era ovbio que eso no era posible, yo no sentía eso hacia Frewina,
¿ o no?- me pregunté a mi misma como si estuviera mas loca aún de lo que estuve ese día
- Claro que no- me respondí- es obvio- dije sonriendo a mis adentros cuando por fin creí entender todo- yo no siento todas esas cosas por Frednub, eso es muy estúpido, ahora que lo pienso bien. No hay razones para sentir eso de verdad por Freddie, es decir: Él es Freddie, mi "nub" amigo, solo creí sentir por él esas cosas por el caos de emociones que sentía esa mañana, sólo por eso. Sí, sí, sólo por eso, nada más…- traté de convencerme, y cuando sentí un atisbo de que yo estaba equivocada, dije en voz alta- ¡Basta Sam! ¡Tú no sientes nada verdadero por Freddie! ¡Hoy estabas muy loca por la apuesta y demás, sólo te pareció!
Guau. Estoy gritándome a mi misma. Cada día me parezco más a mi mamá- me dije haciendo una mueca.
Entonces se me ocurrió algo: una prueba para mí misma, sólo para convencerme de que realmente no siento NADA fuera de lo común por Fredwardo.
Me senté sobre mi cama abrazando un almohadón y mirando un punto fijo de mi cuarto: tal vez pueda usar ese beso de el próximo viernes para probarme a mí misma que no siento nada por Freduchini, en vez de estar preocupándome tanto por él.
Claro…eso serviría…sí no me quedarían dudas sobre nada…después de todo debía hacerlo, así que no hay diferencia- me dije encogiéndome de hombros.
Pero después de todo, algo mal andaba con Freddie…o sea, ¡casi me besa!, Aunque tal vez no fue por nada en especial, solamente yo estaba muy cerca de él y bueno, es un hombre, ¿no?-¿QUÉ RAYOS ESTOY DICIENDO? TENDRÍA QUE HABERLO MOLIDO A GOLPES POR HABERSE ACERCADO TANTO A MI Y POR ACORRALARME!- Que estuviera tan raro últimamente no le daba derecho a acercarse tanto a mí. Por un lado seguía siendo el mismo Freddie: crédulo, ñoño, amable, fácil de engañar, bueno, dork, molesto, irritable, nub, resumiendo, era muy "Freddie". Pero por otro lado, él había cambiado físicamente: ya no era el mismo niño debilucho de antes, y aunque yo ya me había dado cuanta de que él había perdido miedo hacia mi, hoy pude verlo con mis propios ojos: ahora no tenía miedo de enfrentarme físicamente como lo había hecho hoy, y, para mi desdicha, él era muy fuerte, aunque yo no sabía cuánto lo era.
Un gritó me sacó de mis reflexiones:
_¡Sam!, ¡¿Ya estás aquí?
_¡Sí , y sino quién mamá!- grité fuerte- ¡¿Spencer?
_¡Bueno, y yo qué sé!
Apenas grité, se escucharon varios golpes fuertes en la pared. Eran nuestros vecinos odiosos: Los Jefferson. Mi mamá y yo los detestábamos. Luego de los golpes se escuchó la voz del señor Jefferson gritar:
_¡Pueden dejar de gritar allí! ¡Tratamos de ver televisión!
_¡Usted deje de gritar! ¡Tratamos de comunicarnos aquí!
_¡Pues comuníquense más bajo!- gritó en respuesta él.
_¡Pues cómprese un nuevo televisor con volumen mas alto o unos auriculares!- grité mirando la pared.
Los ruidos y los gritos cesaron. ¡Primer round ganado! Me dije triunfante y salí de mi cuarto para ver qué se traía ahora mi mamá entre manos. Todas las noches peleábamos con los Jefferson. Una vez mi mamá y yo nos pusimos a cantar karaoke con un equipo de audio nuevo (que uno de sus novios robó luego, al igual que el tostador) y ellos enfurecieron de tal manera que casi rompen la pared de tanto golpearla. Realmente nos odiaban.
Bajé corriendo las escaleras de madera, pisando lo más fuerte posible y haciendo muchísimo ruido.
_¡ Aahhghhh!- se escuchó gritar más bajo al señor Jefferson, seguramente diciéndole a su esposa:- ¡Que mocosa tan insoportable!
Me reí con una sonora carcajada y me dirigí hacia la cocina.
_Hola mamá- dije mientras abría las alacenas en busca de algo en buen estado, o aunque sea comestible. Mi mamá no amaba hacer las compras. En realidad ella lo único que amaba era hacer nada.
_Ah, hola Sam, ¡cómo te ha ido en la escuela hoy?- dirigí mi cabeza para mirarla por primera vez: estaba tirada en el sofá, vestida como siempre: totalmente indecente, tomando helado de un tarro gigante mientras miraba televisión. Por Dios. Esa mujer siempre será una amenaza para la sociedad, igual que yo, pero en otra forma.
_Bueno, la señorita Brigss-pero fui cortada de repente por ella.
_No interesa, hay algo mejor en la televisión- respondió ella con la boca llena de helado. "Celebridades bajo el agua" era lo que ella miraba.
_Si, supongo que "Celebridades bajo el agua" es mas interesante que escuchar "Un dia en la vida de la señorita Brigss"- dije de acuerdo con ella, encogiéndome de hombros.
Me dí la vuelta y caminé hacia la heladera. Antes de abrirla golpeé la pared fuertemente con un pie. Se escuchó gruñir enfurecido e irritado a mi vecino de el otro lado. Sonreí ampliamente, era muy divertido escucharlo así de irritado. Abrí la heladera para encontrar sola dos cosas: medio limón y un cartón de leche. ¡Dios Santo! ¡¿ Es que no se puede tener una casa como la gente?
Me llevé el cartón de leche a la boca para tomar: vacío. Disgustada ( y hambrienta) lo guardé otra vez en la heladera. Cuando estaba por cerrarla la abrí de repente: tome el medio limón, y con una mueca lo chupé. Bueno, es mejor que no comer nada- me dije al sentir el sabor amargo en mi boca. La verdad es que me daba flojera ir a comprar algo para comer y un vago siempre me miraba de manera extraña.
De repente vi a mi mamá tirada en el sofá tomando helado.
Caminé/ corrí hacia ella y tomando un impulso me tiré a su lado.
Cuando estaba por abrir la boca y quejarme ella me paró:
_¡Shhhh!- me dijo ella sin despegar la vista del televisor.
_¡Pero no dije nada!- me quejé.
_¡No importa! ¡Shhh!- me calló ella otra vez, aún sin despegar la vista de la pantalla.
Miré la pantalla y luego a ella:
_¡Mamá! ¿Aliméntame, quieres?- le dije quejándome.
_Hay dinero sobre la mesa. Ve y cómprate algo para cenar.
_¡Pero yo quiero helado!- le dije haciendo un capricho.
_¡Ah, no!- dijo ella abrazando su pote y mirándome por primera vez- ¡Este helado es mío! ¡Ve y cómprate uno para ti
_¡Pero me da flojera mamá, además hay un vago que siempre me mira raro cuando salgo a comprar!
_Pues lo lamento- dijo ella volviendo la vista al televisor.
Solo me tomo unos segundos de tranquilidad para abalanzarme sobre ella y tratar de sacarle el helado.
_¡Mamá! ¡No seas egoísta! ¡Convídame un poco!- dije forcejeando con ella.
_Claro que no! Este es MÍ helado! ¡Cómprate el tuyo! Gritó ella.
La voz del señor Jefferson también sonó:
_¡Cállense, par de locas!- gritó la voz enfurecida.
_¡No! ¡Usted cállese! Dijimos las dos al mismo tiempo.
Sin darnos cuenta los tres comenzamos a discutir al mismo tiempo. Mi mamá y yo gritándole a la pared, y la voz del señor Jefferson detrás de ella.
_¡No se puede ver una película en paz!
_¡No es mi culpa! ¡Es de mi mamá que no me alimenta!- dije yo justificándome.
_¡Tú quieres robarme mi helado!
_¡Sólo quiero que me convides! ¡No quiero salir a comprar nada con un vago peligroso rondando por las calles!
_¡Pues ese no es mi problema!- dijo ella pasando la cuchara de helado cerca de mi nariz, haciéndome burla.
Las tres voces empezaron a sonar todas al mismo tiempo otra vez.
_¡No quiero que llegue el momento en que tenga que comerme a Espumita porque tú no me compras de comer!- en ese momento pude ver como los ojos de Espumita se abrían, estoy segura de que él sabía que yo (en casos extremos) lo haría. Aunque en realidad, lo quiero demasiado para hacerle eso.
Los tres seguimos discutiendo hasta que mi mamá gritó:
_¡Bien! ¡Pues ordena pizza!- mi voz y la voz quejosa de el señor Jefferson se callaron. Me sentí muy estúpida por no darme cuenta de esa solución tan poco complicada.
Nuestras voces siguieron calladas, hasta que en un momento la voz del vecino sonó:
_¡Ordena pizza mocosa y déjame estar con mi esposa en paz!
_¡¿Por qué no se calla? ¡A nadie le interesa saber de sus opiniones!- le grité mirando hacia la pared.
_¡No quiero tener que llamar a la policía por sus alborotos!- respondió él.
_¡Alboroto será usted!- le grité- ¡Además, mire cómo tiemblo!- dije temblando exageradamente y alterando mi voz a una burlona hacia la pared.
_¡No puedo verte!
_¡Pues valla a ver a su esposa y no grite más!- dije aún mas fuerte.
_¡No hables así de mi esposa, niña mal educada…- gritaba el señor Jefferson. Mi mamá se dirigió hasta la cocina y golpeó la pared ruidosamente.
_¡Pues valla a ver a su esposa y no grité mas!- dijo ahora mi mamá.
_¡Aghhhhhhh! ¡Las odio!- gritó el señor Jefferson- ¡No quiero escucharlas más!
_¡Igualmente!- dijimos las dos. Se escuchó un bufido del otro lado de la pared. Mi mamá y yo sonreímos.
Las dos nos miramos, y luego miramos al pote de helado.
_Esta bien- dije resignada- pediré pizza.
Mi mamá se encogió de hombros, tomó su cuchara y su pote y se tiró otra vez en el sofá cómodamente. Bufé y busqué el número de teléfono de "El rey de las pizzas y la plomería" y marqué el número. Fue increíble cómo me olvidé de todos mis problemas y comí mi pizza felizmente (al igual que Espumita, que estaba aliviado de que haya encontrado algo para comer antes de que me diera cuanta de que él era comestible), al menos hasta el día siguiente.
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¿Y? ¿Qué les pareció?
Me encantó escribir este capítulo, al principio muestra las reflexiones de Sam- sé que muchos seguramente se habrán confundido con su cambios de actitud drástica hacia Freddie, pero cuando lean bien este capítulo podrán entenderlo.
También amé escribir sobre sus peleas con los Jefferson, me reí mucho escribiéndolo! Jajaja XD
Gracias a todos mis lectores: a los que comentan, y también a los que no, aunque me gustaría que comenten para saber de sus opiniones y también para saber si mi historia es leída o les gusta.
Muchísimas gracias a todos mis fieles "comentaristas", que siguen mi historias siempre, realmente me inspiran!
Hasta el próximo capítulo!
Zofiee :)
