"Capitulo 9"
- ¿Pero qué rayos haces? - esquivo manotazos de parte de Johanna y Gale. Los hermanos juegan a las luchas en pleno pasillo a la cafetería creando un espectáculo muy gracioso de ver, ya que ella está subida a su espalda como koala y trata de aplastar su cabeza.
Termino bordeando el rodeo y me interno en la cafetería. Los alumnos ya están en sus mesas comiendo y charlando. Madge me sigue de cerca sin hablar. Es la primera vez que la veo tan seria y callada, lo cual es todo lo contrario a como estaba en el gimnasio.
Me es extraño, pero aun así prefiero no preguntar nada por temor a que no reúna la suficiente confianza como para contar sus penas… algo que yo tampoco hago. Es por eso que prefiero sonreírle y mostrarle que estoy dispuesta a ser todo oídos por si decide hablar. Su incomodidad nos acompaña desde que venimos del pasillo.
Al tomar las bandejas nos vamos a la misma mesa de ayer. Thresh ya nos espera junto con Annie. Los dos conversan tranquilos y no nos han notado. Madge me hace señas para que la siga y así lo hago, hasta que siento que rozan mi codo derecho.
Un papel se impone ante mí y el mensajero luce algo nervioso. Por mi parte, miro a Peeta con el ceño fruncido y evito todo contacto con él, por lo que intento seguir mi camino, pero él me lo impide de nuevo.
- Ten, no muerde - sonríe de medio lado e insiste de nuevo.
- ¿Qué es?
- No es droga, ni nada por el estilo. Eso te lo puedo asegurar - susurra acercándose.
- Pero si pareces maleante entregando un paquete de cocaína. Claro que puedo dudar - le sigo el juego acercándome también. Él se encoje de hombros, reprimiendo una risa.
- Bien… entonces te doy esta dirección para que vayas por más - me guiña el ojo y coloca el pequeño papel debajo del plato de mi bandeja -. Este viernes a las ocho - mira hacia los lados y acomodándose sofisticadamente su corbata, se da vuelta y se va por el lado contrario al mío.
Me quedo petrificada sin poder entender que fue todo eso y mucho menos sin saber que decir al respecto. ¿Será una trampa? ¿Estarán grabándome con una cámara escondida esperando a que de saltitos de alegría por su insinuación? Eso podría ser posible y me asusto, así que me recompongo rápido y camino lo más deprisa que puedo hacia la mesa.
Al llegar parece que ninguno se dio cuenta de mi intercambio de palabras con Mellark y eso me da un alivio. Suspiro pesado y destapo como puedo mi lata de Coca-Cola.
- ¿Te pasa algo? Estás muy roja - apunta Thresh mientras me señala con su tenedor.
- ¿Ah? - me asusto -. Yo… no, nada… solo tengo un poco de calor. Eso es todo - maldigo internamente por ser tan obvia.
- Que raro, si hay aire acondicionado aquí - duda Annie.
- ¿De verdad? Ah… - río nerviosa - es que no se nota mucho.
Los tres me miran extrañados, pero luego lo olvidan todo y regresan a su comida. Madge vuelve con su semblante serio y yo trago en seco al saber que no tendré con quien hablar ahora si ella no se siente a gusto ahora. Es por eso que decido disfrutar de mi almuerzo y escuchar atenta, aunque no tanto, la conversación de Annie y Thresh.
Cuando llegan los hermanos el ambiente cambia. Ya Thresh dejó atrás su actitud seria y estudiosa, para ahora bromear como siempre con Johanna. Annie los mira con reproche cuando dicen una barbaridad o se burlan de cualquiera que pase; y Madge se atreve a sonreír más. Pero es Gale el que decide apartarse de sus amigos bochincheros y rueda su silla más cerca de mí. Me aparto un poco por acto reflejo.
- Así que querías desfigurar la nariz de Glimmer - comenta como quien no quiere la cosa, pero siempre con su deje burlón.
- No quise hacerlo al principio… ella me provocó - me encojo de hombros, indiferente.
- Entiendo - solo responde y vuelve con su plato.
Me pareció extraña su conversa y me pregunto, ¿por qué despierto interés en las personas, cuando yo deseo lo contrario? Es frustrante.
En eso veo por el rabillo del ojo el papel que me dio Peeta y de inmediato lo tomo con poca delicadeza (he tratado de mejorar), cierro el puño y lo guardo ahí hasta que suena la campana de entrada a clases. Volteo disimuladamente a su mesa y lo veo sentado en la tabla de la mesa conversando con su amigo. No me ve, pero por alguna razón estoy segura que sabe que lo estoy viendo; como un presentimiento. Así que no dudo en hacerle caso a Johanna para levantarnos.
La clase de Español es la siguiente. Nunca fui muy buena en los idiomas, pero gracias a mi tía el interés hacia ellos ha incrementado. Ella es buena cuando se trata de otras lenguas y también lo era mi papá; los dos tuvieron buena educación y estudiaron varios idiomas en la secundaria. Pero eso no fue heredado a mí, lamentablemente. Así que si deseo pasar bien esta materia y, sabiendo ya como es la metodología de esta escuela, entonces es mejor ponerme las pilas.
El aula 12 es la elegida para esta clase, muy cerca del balcón principal que da vista a al jardín posterior. Una gran distracción para mí. Me siento a propósito al lado de una de las ventanas y me deleito con el cantar de las aves, la brisa suave y el sonido distorsionado y alejado de las cornetas de los autos en la avenida. Cierro los ojos ya concentrada en la banda sonora del lugar y siento como me veo alejando de mi entorno, cruzando los brazos sobre la mesa y usándolos de almohada… hasta que alguien lo interrumpe.
- Disculpa, ¿puedes mover un poco más la silla? - dice la voz más alegre y molesta que he escuchado. Abro los ojos de golpe y me reincorporo a regañadientes. Miro enojada al amigo de Peeta y… ¡Un momento! ¿Qué hace aquí? - ¿Hola? - mueve la mano de arriba abajo frente a mi cara y me obliga a regresar de mi asombro. Su sonrisa burlona acompañada de sus ojos verdes penetrantes me dan dolor de cabeza.
- Creo que cabes ahí, no estoy tan gorda - espeto entredientes.
- Oh… - abre sus ojos con asombro -. No quise ofenderte - levanta los brazos rendido, pero con un toque de gracia -. Me acomodaré como pueda - en eso se pone de pie y junta su silla junto a la mía, se sienta victorioso por su hazaña y saca algo de su bolsillo del pantalón -. ¿Quieres un azucarillo? - extiende su mano hacia mí mientras que con la otra degusta su bocadillo.
- No gracias - respondo abrumada por su atrevimiento y disimuladamente arrimo mi silla, alejándome de él.
- Bien - se encoje de hombros y se recuesta de su asiento, llevando sus brazos hacia atrás para estirarse -. Y bien Katniss, ¿cómo va tu día?
- ¿Qué? - recuerdo haber dicho mi nombre cuando me golpearon con el balón, pero no sé si él seguía ahí. ¿Será que Peeta se lo dijo?
- Te pregunto si…
- Si escuché. Me va normal - me encojo de hombros y trato de ignorarlo para entienda que no deseo hablar.
- Ah por cierto, soy Finnick Odair. Por si no lo recuerdas - guiña su ojo de forma coqueta y muerdo mi lengua para salir de mi estupor. ¿De verdad está haciendo eso?
- Si lo sé. No quedé con amnesia - su risa estridente me hace querer taparme los oídos y me cuestiono como Peeta lo soporta.
- Golpearte con el balón fue algo atrevido. De verdad lo siento.
- Si quieres lo dices más alto - me quejo furiosa por su indiscreción. Su tono de voz es muy fuerte.
- Ah ok - carraspea -. Golpearte con el balón fue… - dice más alto.
- ¡Ya basta! Dios, ¿eres así siempre?
- Ni tanto. Me caes bien Katniss, eso es todo.
- Pareciera lo contrario - susurro ya molesta por su inquietante manera de amargarme. El chico en cambio, parece disfrutar del momento. Entre risas apagadas dice al ininteligible y presiento que es conmigo - ¿Qué dices?
- Nada… solo eso, me caes bien - asiente alegre y dirige la atención a su teléfono celular.
No dice más y eso es bueno, seguro entendió mi indirecta. Sin embargo lo veo de reojo de tanto en tanto para vigilarlo, si es que su aventura de acercarse a mí haya sido para molestarme. Pero para mi sorpresa no es así y más no depara en mí por un rato, a excepción cuando torpemente mi celular termino revotando de su lado.
- Ponle una cadena, no vaya a ser que termine huyendo - bromea y me regresa guiñándome el ojo. Por estúpido que parezca termino sonrojándome y mentalmente me golpeo para no terminar siendo una de esas chicas tontas rendidas por sus encantos.
En la puerta siguen apareciendo estudiantes que a juzgar por sus caras, no les gusta mucho esta clase. Suspiro resignada a ser una del montón, hasta que veo entrar a Madge y a Annie muy agitadas. Ellas sonríen cuando me ven y se sientan en la mesa de atrás, claramente confundidas por mi compañero de asiento. Annie se nota un poco más conmocionada.
- Ir a la biblioteca después de almuerzo es una mala idea, pero no podía olvidar ese libro - se queja Madge mientras se abanica con la mano.
- Tenemos suerte de llegar con tiempo - replica Annie haciendo lo mismo, pero utilizando la caratula de su cuaderno como abanico.
- Entonces no vayan más. Es sano - interviene el chico como si le hubieran invitado a la conversación.
- Que raro Finnick, siempre con tus buenos consejos - responde la rubia con sarcasmo.
- Pregunta lo que quieras y siempre tendré una respuesta inteligente - sonríe de medio lado y estirando su mano rápidamente le revolotea el cabello.
- Tonto - se queja ella peinando frenéticamente su cabellera -. ¿Qué haces ahí? ¿Tu asiento se congeló por desuso? - señala con su boca a la fila de al lado.
- Nah… solo quise ser solidario y brindar mi grata presencia a la bella doncella de acá.
- ¿Es enserio?
- ¿Por qué tendría que ser mentira? Ah…
- Katniss.
- ¡Eso! - chasquea sus dedos con acierto.
- Eres un idiota, ¿sabías?
- Gracias por el alago querida Madge, tu siempre haciendo notar mis cualidades - ruedo los ojos ya cansada de tanto ego y decido mirar al frente para esperar a la profesora. Creo que es más sano.
Para mi buena suerte, esta no se tarda en llegar y hace que mi inoportuno e insoportable compañero deje de molestar a Annie. Y aunque su apariencia demuestre todo lo contrario a un perfil aplicado; rápidamente me sorprendo al escuchar como Finnick habla perfectamente español, sin ninguna traba y con un acento muy extravagante.
- "Muy bien Odair. No me sorprende" - lo felicita la profesora y termina la clase dejando de tarea ver una película para traer luego una cuartilla con lo que nos dejó la trama. Obviamente escrito todo en español y amargando así mi fin de semana.
- Estoy perdida - repito por tercera vez luego de salir del salón de clases.
- Ya tranquila, yo te ayudo.
- Las tres podemos hacer la tarea juntas y así nos ayudamos - propone Annie apoyando la idea de su amiga.
- Gracias chicas… la verdad es que terminaré siendo la última de la lista. ¿Cómo a seres como Finnick se le puede dar tan sencillo este idioma? - me quejo furiosa.
- Pues eso se le atribuye a que su familia materna es de Puerto Rico y creció hablando dos idiomas en su casa - relata Annie con cierta indiferencia.
- Pura suerte, del resto es un completo idiota - bromea Madge y las tres reventamos en una carcajada colectiva que hasta a mí me sorprendió.
Las dos chicas me acompañan a mi casillero y en el camino van recordando momentos de los cursos pasados. Por lo que me dicen han sido muy unidos y eso me intimida un poco, ya que soy la más reciente de su círculo y sinceramente no sé si seguirá siendo así por mucho.
Las siguientes clases son las electivas, por lo que Madge debe asistir a su clase de piano y Annie a la de poesía. Como todavía no estoy inscrita en ninguna, ellas me acompañan hacia el pasillo de artes para ver que puedo sacar de ahí. Deportes ya está vetado desde siempre, así que esta es la única que me queda… para no tan buena suerte que digamos.
- A ver… ¿Te gusta la pintura?
- Soy un desastre para dibujar - respondo ya cansada.
- De acuerdo - Madge recorre la lista con el dedo índice y de tanto en tanto va sugiriendo opciones. Todas terminan con un no rotundo.
- Creo que mejor voy a deportes.
- ¿Y ser porrista? - la risa de Annie no se hace esperar y ni siquiera se inmuta ante mi mirada de reproche.
- No es gracioso.
- Claro que lo es - concuerda Madge con su amiga y las dos se unen entre risas al imaginarme en el grupo de Glimmer y las plásticas. La empujo a un lado para yo misma visualizar la lista y termino en las tres primeras: Música, Teatro, Danza…
- Es inútil - aparto la vista rápidamente de allí.
- ¿Por qué no mejor entramos y así lo ves con tus propios ojos? Quizás te interese alguna al verla de frente.
- Supongo que sí - digo resignada y tomo una gran bocanada de aire antes de entrar al pasillo.
Al instante de hacerlo es como si le hubiera puesto el volumen máximo a la radio dejando la calma de afuera. Instrumentos de cuerda a mi derecha, una flauta a mi izquierda, unas voces tarareando una melodía muy cerca del salón con el gran piano de cola negro. Es algo perturbador, pero ellas me calman al decirme que eso solo es porque tienen las puertas abiertas. Al cerrarse estas, el sonido se disipa.
- Están calentando, a fin de cuentas las clases comienzan en quince minutos - Annie me palmea el hombro para relajarme y acelera el paso hacia los bebederos que están en un costado.
- ¿Qué dices? ¿Te apuntas? - Madge aplaude con emoción esperando un sí como respuesta, pero ciertamente no sé que decir.
- Es… yo…
- Señorita Undersee, ¿puede venir un momento por favor? - un profesor emerge de uno de los pasillos contiguos y mi amiga se excusa rápidamente para dirigirse con él. Yo me quedo esperando a Annie y cuando esta aparece me dice apenada que ya debe irse a su clase.
- Ve, yo espero a Madge aquí.
- Está bien - acepta apenada -, nos vemos en la salida - se despide con un beso en la mejilla y sale corriendo para atravesar la doble puerta de nuevo.
Me encuentro sola en este lugar que poco a poco deja de ser bullicioso como bien dijo Annie. La luminosidad es tal que me recuerda a esos corredores del hospital donde estuve internada. Un escalofrío me recorre los brazos y solo se disipan cuando una melodía comienza a sonar a lo lejos. Me paro en seco de la banca de madera y dirijo la vista nerviosa hacia el final del pasillo. Con andar lento voy dirigiendo mis pies para seguir las notas de la obra que escuché esta mañana y que me causó gran conmoción.
Al llegar a la puerta me quedo paralizada, sin saber que hacer o decir, veo la silueta de una chica que con pasos precisos, ligeros y casi perfectos, hacen verla como una muñeca bailarina. Sus pies en punta y sus brazos danzando a su alrededor me hacen recordar esos momentos en que solía hacer lo mismo… pero ahora no.
No me doy cuenta de mi ensimismamiento cuando la música para y un cambio en el aire me hace despertar. Parpadeo nuevamente y frente a mí veo como la chica me mira como si fuera un espanto.
- Yo… lo siento, estaba… estaba la puerta abierta y me llamó la atención…
- No tranquila, está bien - dice sonriente. Su tez morena y lisa la hacen ver muy joven, pero su cuerpo no concuerda con el de una adolescente, por lo que debe rondar en los veintitantos. Su cabello rizado y alborotado le dan un toque alocado y divertido, lo que no pega mucho con el de una bailarina de ballet.
- Creo que es mejor que me vaya - balbuceo torpemente.
- ¡No, espera! Puedes quedarte, con tal, estudias aquí - sonríe de nuevo y me da un aire de confianza, lo cual es raro en mí -. Lo que me recuerda, ¿vas a tomar la clase?
- ¿Tú eres la profesora? - pregunto sorprendida. Es muy joven.
- Pues si… eso me hicieron suponer al contratarme.
- Lo siento si soy tajante.
- Descuida, muchos preguntan lo mismo. "Eres muy joven para enseñar y bla, bla, bla…" - imita una voz grave mientras sacude sus brazos con elocuencia.
- Eres buena - señalo -, no veo por qué no deberías hacerlo - me encojo de hombros y noto como se aligera más el aire en la habitación.
- Gracias - asiente, mira su reloj de muñeca y noto algo de nerviosismo. Pero es un momento en el que ella se me queda viendo que siento incomodidad y eso no me agrada mucho. Es como si quisiera recordar mi rostro o rebuscando en su memoria para tratar de asociarme con alguien más. Sacude ligeramente su cabeza en negativa y toma una coleta para amarrarse el cabello.
- Bueno, ya me voy.
- ¿Segura que no vienes a la clase? - me atrapa su pregunta a medio caminar y me paraliza de nuevo. Su tono de voz es de reconocimiento.
- No… no estoy apuntada.
- Yo te he visto, pero no recuerdo bien en donde - termina de hacerse un moño desaliñado y un pequeño tatuaje de un sol hace presencia en el lado derecho de cuello.
Ahí mi memoria hace clic y me grita quien es ella.
- Estabas en Kentucky, ¿cierto? Fui ayudante en Louisville Ballet School y recuerdo haberte visto en la clase de avanzados.
- Eh… creo que sí… - de repente ella ríe escandalosamente y acompañada de aplausos hace más extraña la escena -. Que coincidencia, de verdad que pensé no volver a verte sino hasta en un escenario importante.
- Estás exagerando… y si, es una gran coincidencia - últimamente eso se está haciendo costumbre en mi vida.
- No estoy exagerando - se pone más seria -. Chica eres extraordinaria. Muchas de las chicas te envidiaban debo decir.
- No inventes - estoy empezando a molestarme.
- ¿Me crees mentirosa? ¡Por Dios! Seguro es por eso que estás aquí en Nueva York. Saldrás de inmediato a una buena escuela de danza.
- ¡No estoy aquí por la danza! ¿Sí? Solo me mude y me cambiaron de escuela. Eso es todo - mis oídos zumban y me doy cuenta que alcé la voz más de la cuenta. Sin embargo ella no parece afectada, pero sí confusa -. Lo siento, no debí gritarte.
- Está bien, solo te presioné con eso - responde calma, pero sin quitar su expresión de completa extrañeza.
En eso las voces de unas chicas se hacen notar y los pasos más cerca. La chica acomoda su bolso en los estantes cerca de la puerta y saca de ellos un iPod.
- Yo… ya me voy.
- Aja - emite ya concentrada en estirar las puntas de sus pies en la barra.
- Bien.
- Soy Portia, por cierto - volteo de nuevo hacia ella y veo su sonrisa reflejada en el espejo. Me siento más tranquila al no verla enojada y me permito devolverle el gesto.
- Katniss - ella asiente y repite mi nombre en un susurro. Las otras chicas entran al salón ya hablando en menos volumen y sé que es mi hora de partir. Me despido de Portia agitando mi mano y salgo como bala del lugar, solo para tropezarme de frente con Madge.
- Debo ir a clases ahora, pero hablé con el coordinador de cultura y me dijo que tienes toda esta semana para elegir las electivas, así que si quieres puedes irte a casa o sino, bueno, puedes quedarte conmigo un rato - expulso el aire acumulado con cierto alivio por alejar la presión de esas clases y pienso que tendré que buscar una mejor manera que evitar esto.
Todavía no me puedo ir porque mi hermana debe estar en su práctica de gimnasia y mamá dijo que nos vendría a buscar, así que no tengo a donde ir. Madge me mira expectante y algo apurada porque debe regresar a su clase. Veo de reojo la puerta del salón de baile y al escuchar como comienzan a calentar me decido con apuro.
- Si puedo acompañarte, si no es molestia.
- Claro que no será molestia. Será divertido - mi amiga salta de la emoción y me toma de la mano para tirar de mí. Poco a poco se va alejando la música de ballet y al entrar a la sala con el piano la paz vuelve a mí. Por ahora.
Disculpen la tardanza! Que pena, me demoré mucho en actualizar D: pero la verdad es que tenía el capitulo a medias, tuve un pequeño bloqueo y además comencé las clases y ya me mandaron un montón de cosas para leer y estudiar, y eso que llevo dos semanas nada más O.O bueno, así es la universidad.
Este capitulo no salió como esperaba, pero aún así espero que les guste. Es algo así como un puente para el otro capitulo que si espero poder actualizar a tiempo. Voy a publicar una vez a la semana, entre viernes y domingo.
Aquí unos datos:
- En la clase de español puse en cursiva lo que dice la profesora para poder diferenciarlo de los otros diálogos. Ellos viven en USA y se supone que están hablando ingles jejeje así que no se extrañen si ven eso así en el resto del fic.
- El Louisville Ballet School si existe y está en esa ciudad, es una de las mejores academias.
- Lo de la familia de Finnick lo estuve pensando desde un tiempo y pensé en asociarlo con una familia latina xD no lo sé, pero al decir que vivía en Miami me pareció divertido decir que tiene raíces nuestras *-*
En fin, gracias por leer el fic y por agregarlo a sus favoritos. Cuento con sus reviews y... ¡A ver de nuevo el teaser trailer de Sinsajo! AAAAAHHHHHHHH ok ya me calmo xD
Besos.
Grecia: Hola! Gracias, me alegro que te haya gustado el fic y sí, tus ideas son buenas y debo decirte que por ahí van las cosas jejeje tengo pensado un camino para Gale y Katniss, además de Peeta, que poco a poco se irá tejiendo ;) disculpa por la tardanza, pero los deberes fueron muchos. Un saludo grande y muchos panes de Peeta par ti!
Ady Mellark87: Amigaaaa! Dios me tardé más de lo debido, pero aquí estoy :D esa relación de Katniss-Glimmer es algo… muy ellas jajjaa ya lo verás luego. Y claro, ¿quién no se pelea por un novio como Peeta Sexy Mellark? *-* ¿Viste el tráiler de Sinsajo? Me dieron ganas de llorar y eso que es un teaser y no el tráiler completo.
Un abrazo grande amiga! Saludos.
LarissaSuram: Me alegra que te guste fic :D sip jajaja y ahora es que comienza la acción entre ellos (más adelante habrán sorpresas). Disculpa por la tardanza, de verdad que pena con ustedes D: pero espero poder actualizar como dije, una vez por semana y los viernes o los fines de semana… por ahí iré xD gracias por leer y por comentar! Un abrazo.
