Atracción Magnética
Autora: Frizzy
Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling
Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela, el libro presentado en este fic, la profecía, el bebé y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.
Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.
Traductoras: Alima21
Nota de las Traductoras: La autora hizo fuertes modificaciones al texto original, manteniendo la línea argumental pero enriqueciendo la historia. A partir del capítulo 9, las traducciones se han realizado tomando en cuenta los mencionados cambios. Gracias
Capítulo 10:
Las Malfoy
Draco había logrado persuadir a su gente para que visitaran a Dumbledore, para gran alivio de Harry, quien había estado abrumado ante la reunión con su futura familia, y se había alarmado al descubrir que sus convicciones sobre los demás miembros de la familia Malfoy estaban equivocadas.
Narcissa, de quien siempre había creído era fría y maliciosa, aparentemente era completamente diferente, y se preguntó distraídamente si su opinión sobre el patriarca de la familia Malfoy también estaría equivocada.
Para completar su agonía, Draco lo condujo hasta el aula de Pociones. La única persona que necesitaba ahora para hacerlo sentir peor era el temible Profesor de Pociones, el mismísimo Severus Snape. Era bastante conocido en Hogwarts el hecho de que Snape detestaba a Harry tanto como había detestado al difunto James Potter
-Siéntense- ordenó Snape fríamente, los brazos cruzados y la túnica revoloteando teatralmente mientras se volteaba a mirar a Harry con ferocidad.
Automáticamente, Harry se sentó en su puesto de costumbre, apenas registrando el hecho de que Draco se sentaba a su lado derecho. Ron y Hermione se sentaron frente a ellos, lo bastante cerca como para proteger a Harry del 'condenado Veela' como diría Ron.
-Hoy vamos a estudiar la Poción Unvelaia. Fue creada en 1577 por un maestro de pociones llamado Leon Bonneau, un fabricante de pociones francés que pasó la mayor parte de su vida creando nuevas drogas en su laboratorio. La poción Unvelaia es, en efecto, un repelente de Veela, y debido a.....las inusuales circunstancias en Hogwart, tanto el Director Dumbledore como yo creímos que sería prudente eliminar de todos ustedes la sensación de Atracción Magnética- se burló, reuniendo sus ojos de forma automática con los inocentes ojos plateados de Draco. Tornó la vista hasta Harry- Entonces, muchacho, ¿qué estás esperando? ¡Toma nota!
La poción será aplicada en todos los alumnos esta semana, para prevenir que cualquiera de ustedes babee incontrolablemente en mi salón- agregó con burla.
La clase comenzó a murmurar entre si, mientras varias chicas reían nerviosamente, mirando a Harry y a Draco. Snape las miró con furia, era evidente que no encontraba la situación 'linda' como decían Laverder y Parvati, y la helada mirada que les lanzó era una señal.
-Por supuesto, el señor Potter no tendrá permitido tomarla. Después de todo, no queremos privar al Veela de su pareja, ¿verdad?- agregó Snape vengativamente.
Harry enrojeció violentamente ante el comentario, mirándolo con furia. Realmente lo odiaba cuando se portaba así. Respetaba a Severus Snape por sus habilidades como espía, sabiendo que se requería gran habilidad para engañar a Voldemort, pero aún así no podía soportar al hombre.
Ron abrió la boca para lanzar algo ofensivo al Profesor y apenas pudo ser contenido por Hermione, quien apresuradamente le dio un codazo. Él miró a la chica a su lado, pero ella se limitó a aspirar por la nariz, con clara desaprobación.
Draco, por su lado, lucía completamente imperturbable, pero sus ojos brillaban con ira ante el insulto hacia su pareja y hacia su persona. Snape le caía bien, como a todos los Slytherins. Él, a su manera, se preocupaba por ellos, y sólo interfería cuando era necesario. Era un hombre muy inteligente, poderoso, y el mejor Maestro de Pociones del mundo. Sin embargo, no podía permitir que insultara a su pareja.....bajo ningún concepto.
-Personalmente, sugiero que usted también lo tome, señor. Tampoco podemos permitir que esté babeando en clase, ¿verdad? Después de todo, podría resultar muy inapropiado- la voz sonaba inocente, pero los ojos se estrecharon ligeramente.
Snape lo miró con desdén, entendiendo su advertencia y encontrándose con sus cejas levantadas. Los ojos oscuros se movieron hasta fijarse en la pequeña forma del ruborizado Harry, y Draco se tensó, su sangre Veela urgiéndolo a proteger a su pareja. Después de varios minutos, Snape volvió los ojos hacia el pizarrón, ante el gran alivio de Harry.
-Los ingredientes están en la pizarra. ¡No la estropeen!
Draco y Harry se pusieron a trabajar de inmediato. Lo hacían individualmente. Harry sabía que Snape le estaba permitiendo confeccionar la poción con la esperanza de que fallara. Estaba furioso pues el hombre lo había humillado completamente y de cierto modo había desvalorizado su relación con Draco.
-Cálmate- pidió el rubio tranquilizadoramente, rozando su brazo en un gesto de consuelo.
-Lo odio- siseo el otro en respuesta.
Draco se echó a reír, pero interiormente estaba furioso. ¡Cómo se atrevía Snape a ofender a su pareja, sus acciones pudieron haber ocasionado que su frágil relación se desintegrara. Estaba consciente que Harry, gradualmente, estaba comenzando a confiar en él y no quería perder esa confianza
***************
Hacia el final de la clase de Pociones todos habían elaborado exitosamente y tomado su respectiva poción, para gran alivio de Draco. No le atraía la idea de tener una multitud de adolescentes hormonales intentando seducirlo mientras usaba sus encantos para atraer a Harry.
La poción del Gryffindor había sido embotellada y Snape, bastante sorpresivamente, había insistido en tomarla. No había sido probada, pero Harry sabía que funcionaría. Había seguido estrictamente las instrucciones, esperando probar que él podía ser tan bueno en Pociones como quisiera.
Al parecer, Severus Snape era un hombre lleno de contradicciones
Estaban en camino hacia el Gran Comedor cuando Seamus decidió intentar atraer la atención de Harry. Aferró al muchacho por la cintura y lo alzó del piso, haciendo que Harry gritara por la impresión, pues no estaba acostumbrando a ser agarrado tan repentinamente.
-Hey, Harry- sonrió Seamus.
El aludido sonrió débilmente y se apartó de sus brazos, lanzando una mirada hacia Draco, esperando que explotara, pero se asustó aún más por la calma que reflejaba su rostro; una mirada tranquila que ocultaba la furia que abrasaba los plateados ojos. Sabía que Draco apenas podía contener su sangre Veela, y suspiró.
Todos se alejaron de ellos, aparentemente recordando el incidente con Pansy, que había dejado a la muchacha temerosa de cada mirada de Draco, pero Seamus se quedó allí parado. Sabía que el Veela no podía obligar a Harry a su unión, y esperaba que este prefiriera una relación con él en lugar del rubio......y Seamus, siendo Seamus, no se iba a dar por vencido por unos pocos obstáculos.
-¿Qué demonios crees que estás haciendo, Finnegan?- siseó Draco fríamente.
-Sólo jugueteando alrededor- respondió con una sonrisa traviesa.
Draco gruñó como advertencia, sus ojos refulgiendo con una furia creciente ante la visión de su pareja en brazos de otro muchacho. Se sintió complacido al ver que Harry reaccionaba negativamente hacía el irlandés, pero la repentina llama de los celos que había surgido en el corazón de Drago no había sido disuelta.
-Draco.....-murmuró Harry suavemente, lanzándole una mirada molesta a Seamus.
El chico irlandés jadeó con sorpresa, pues nunca antes Harry le había lanzado una mirada como esa. De repente se dio cuenta que su compañero se estaba encariñando con el Veela cada vez más y supo que tendría que fortalecer su ataque.
No quería perder a Harry por Malfoy. De veras le importaba el chico y lo quería para él. Harry era único, y cuando amaba lo hacía con todo su corazón, algo que a Seamus se le antojaba. ¿Que diría todo el mundo si supieran que 'la puta Gryffindor' deseaba amor y afecto? Ya no quería sexo casual. Deseaba algo más profundo. Algo más duradero, más comprometido, y sabía que Harry deseaba lo mismo. Pensaba que serían perfectos juntos.
-Vamos a cenar, ¿si? Tengo hambre- musitó Harry, guiando con gentileza a Draco a través de las puertas que conducían al Gran Comedor. Éste no protestó, pero sus ojos miraron fijamente a Seamus, con una clara advertencia. El Veela no tomaría con amabilidad ninguna interferencia futura.
-Creo que sería mejor que dejaras de enfurecerlo- aconsejó Hermione cautelosamente, sin querer tomar partido, pero deseando advertir al amistoso y alegre Gryffindor.
-Lo dejaré de hacer cuando Harry me lo pida- afirmó Seamus, empecinado.
-Malfoy te va a matar- señaló Ron. A él no le gustaba el Veela, pero era obvio que se preocupaba por Harry, y a su amigo le gustaba el rubio, aún cuando él no podía ver la atracción. Malfoy era.....era.....Malfoy
-Puedo conquistar a Harry- aseveró Seamus con una sonrisa.
Los Gryfindor sacudieron la cabeza con exasperación. Aparentemente, Seamus no pensaba ceder y llevaría a cabo su reto hasta el fin, aún cuando eso significara ser consumido de mala forma, no tenían la menor duda. Y Draco Malfoy no apreciaría que Seamus continuara con su intentos de seducción.
*******************
Fue al final del día cuando se retiraron a su Torre. Desde el encuentro con Seamus esa mañana, Draco había permanecido continuamente al lado de Harry y éste no lo había objetado, contento de estar 'protegido' de ese 'irlandés pervertido'.
El Gryffindor le sonrió a Merlín y el Slytherin murmuró 'Atracción Magnética' y el retrato les cedió el paso. Harry lo atravesó al instante; no notó la amorosa mirada que le dedicó Draco ni cuan relajado y natural se sentía entrar con el Veela en lo que éste llamaba 'su hogar'.
El rubio inmediatamente movió la varita y encendió el fuego, y entonces Harry saltó impactado, al fijarse finalmente en las dos mujeres sentadas en el sofá. No eran otras que Narcissa y Marissa Malfoy. El Veela gruñó sonoramente y ni siquiera trató de ocultar su irritación. Había estado deseando una noche tranquila, a solas con su pareja
-La verdad Draco, había pensado que te alegrarías de verme- bromeó Narcissa con naturalidad.
-Adoro verte, madre- respondió fríamente el aludido, moviéndose protectoramente hacia Harry, quien miraba fijamente a la mujer con expresión aturdida.
-No tienes razón para temer por su seguridad- aseguró Marissa suavemente, entendiendo el sentimiento protector del Veela.
La mirada de Harry se giró instantáneamente hacia Draco. Le ofreció una suave sonrisa, que tranquilizó al Veela. Narcissa sonrió al ver la manera como calmaba a su hijo. Le divertía ver lo fácilmente que Draco podía ser manipulado, cuando él había enseñado a otros a manipular.
-Es sólo que me asustó- explicó Harry
Narcissa se encogió de hombros con elegancia pero no se disculpó, a pesar de la mirada feroz que le lanzaba Draco. Era una Malfoy y aún cuando Harry fuera la pareja de su hijo, era difícil hacer a un lado toda una vida de prejuicios
Harry, vacilante, se dirigió al otro sofá; cuando se sentó, sus ojos se encontraron con los de Marissa con una curiosa expresión. Apenas conocía a ambas mujeres, y se preguntaba por qué estarían allí.
-Vinimos para hablar sobre el enlace- explicó Narcisa, presintiendo los pensamientos de Harry.
El joven se ruborizó. El sólo pensamiento de discutir un momento tan íntimo con la familia de Draco era claramente desconcertante. Y lo empeoraba el hecho de que no conocía a ninguna de las dos. El enlace era algo que Harry consideraba un asunto privado entre Draco y él.
-Ya veo que sabes de lo que estoy hablando; supe por Dumbledore que no quieres celebrar la unión todavía....- continuó la mujer suavemente, una pregunta no realizada esperando la respuesta del chico.
La furia en la mirada de Draco se intensificó. Su madre siempre había tenido el mal hábito de interferir en su vida, y esto era inoportuno. Harry no tenía por qué explicar su comportamiento.
-Harry no tiene que contestar.....-comenzó a discutir, sus ojos relampagueando.
-Está bien....Es sólo que esto pasó tan repentinamente. Estaba impresionado al encontrarme con todo esto de Draco y el enlace. No estaba listo. Aún no estoy listo.....he aprendido a aceptarlo pero no.....-Harry calló desesperado, incapaz de explicarse, extendiendo la mano para tocar el brazo de Drago con la intención de calmar al irritado Veela.
-Temía comprometerse con alguien que no conocía- agregó Draco, su voz suave mientras luchaba por controlarse.
Marissa asintió, sus ojos rezagándose el brazo de Harry por un momento antes de mirar fijamente a Draco, una expresión neutral en su rostro. Entendía la urgencia que tenía su nieto de proteger a su pareja, pero había preguntas que debían ser respondidas.
-Puedo entender eso. Sin embargo, necesito saber si tienes intención de efectuar la unión o sólo estás jugando con el afecto de mi nieto- preguntó Marissa fríamente, volviendo la mirada para fijarla en Harry.
Draco se tensó visiblemente, lanzando a su abuela una oscura mirada. Sabía que Harry nunca se burlaría de él en algo tan serio. El Gryffindor era demasiado bondadoso para engañarlo, y de cualquier modo le resultaba imposible mentir, así que hubiera visto la verdad si Harry hubiera sido frívolo con él. No podía creer que Marissa se atreviera a hacerle esa pregunta, y sin su tacto habitual. Intencionalmente, ignoró la pequeña voz que le decía que ella se estaba preocupando por él.
-Yo quiero unirme a él, pero deseo que sea especial. Supongo que se podría decir que deseo que sea perfecto- admitió Harry finalmente, mirando al Veela, asegurándole con su mirada que estaba hablando con la verdad.
-Por supuesto- Narcissa resplandeció, suavizándose nuevamente.
Marissa asintió ante su respuesta. Su rostro no cambió, pero Draco vio la reticente aprobación en los ojos de la mujer. Era una Malfoy, y los Malfoy pensaban sus acciones antes de lanzarse. El comportamiento de Harry demostraba que sería un candidato aceptable y adecuado para unirse a la familia Malfoy.
Draco sonrió a su pareja suavemente, relajándose nuevamente al ver que Harry no se había molestado por la acusación. No quería discutir con él. Habían hecho muchos progresos los días pasados, y odiaría encontrarse con que todo volvía a ser como al principio.
-Sólo queremos hablarte sobre el embarazo masculino- declaró Narcisa. Una melancólica expresión cruzó por su rostro desapareciendo al instante.
Harry se ruborizó, bajando los ojos avergonzado mientras Draco entrecerraba los suyos. Sabía que su madre quería niños que heredaran el apellido Malfoy, pero Harry no quería enlazarse todavía, y mucho menos discutir apropiadamente la idea de tener un niño.
-Cuando ustedes se unan, Harry, hay una gran posibilidad de concepción- le informó Narcissa, ignorando su bochorno.
-Oh.....-murmuró Harry
-¿Tú quieres niños?- le preguntó Marissa, la curiosidad matizando su voz. Si Harry respondía negativamente estarían en problemas. Draco necesitaba engendrar un heredero que llevara el apellido Malfoy.
-¡Sí!- exclamó Harry, firmemente.
Él deseaba niños, después de todo. No deseaba otra cosa que una gran familia, algo que siempre le había sido negado. Sabía que Draco también quería niños, y deseaba que el rubio fuera feliz, se lo debía. El Veela había sido cuidadoso y paciente con él en cada obstáculo con que se habían encontrado.
Los ojos de Narcissa brillaron y una expresión soñadora cruzó su rostro. Estaba claramente complacida con la posibilidad de convertirse en abuela. Draco se rió y su abuela le lanzó una mirada de desaprobación.
-Bien- dijo Marissa, mirando a Harry con algo parecido a la aprobación.
-¿Van a tener una ceremonia?- preguntó Narcissa repentinamente, sus pensamientos regresando a la realidad.
-¿Una ceremonia?- repitió Harry sin entender.
-Sí. Como probablemente sepas, en el mundo mágico no hay prejuicios contra el matrimonio con alguien del mismo sexo. Los Veela pueden, si lo desean, casarse con sus parejas antes de la unión- explicó Narcisa tranquilamente, era claro que aprobaba esta posibilidad.
-¿Matrimonio?- preguntó Harry aturdido.
Draco nunca había mencionado nada de hacer su relación oficial. De hecho, el otro muchacho sólo había mencionado el enlace. ¿Por qué no se lo había pedido? ¿Acaso el Veela no quería casarse con él? ¡No....Draco lo amaba!
-No quise decírtelo hasta que estuvieras más a gusto con la idea.....- murmuró Draco incómodo, sintiendo las dudas de Harry.
-¿Entonces tenemos que casarnos?- preguntó Harry, el entendimiento afluyendo a sus ojos.
-No tenemos....pero podemos- respondió Draco vacilante.
Rezaba porque Harry dijera que sí. Llevaba algún tiempo queriendo hablarle sobre una ceremonia oficial, pero temía que un compromiso de esa magnitud asustaría y alejaría al nervioso joven. Draco no podía pensar en nada mejor que estar casado, y enlazado, con el chico que amaba
-La verdad, creo que lo preferiría....me haría sentir más......normal.....supongo- señaló Harry quedamente, los ojos fijos en el piso.
Draco suspiró con alivio, acariciando una mano de Harry amorosamente. Sus ojos se encontraron; oscura plata y vívida esmeralda chocaron, con una variedad de emociones entremezcladas en sus profundidades.
Harry podía sentir como la atracción magnética le urgía a enlazarse con el Veela, pero luchó contra eso, por ahora, sabiendo que no era el momento correcto. No estaba listo; si lo aceptaba ahora, luego podría odiar al otro muchacho por ser obligado a hacer algo para lo que no estaba preparado.
-Entonces arreglaremos la ceremonia. ¿Quizás el baile pueda ser también una fiesta de compromiso?- sugirió Narcissa sin mucha sutileza. Aparentemente, había pensado hacer esto todo el tiempo.
Draco la miró irritado una vez más, disgustándole la manera en que presionaba a su pareja para que tomara decisiones que en este momento no estaba listo para asumir. Sabía que ella quería un nieto, pero estaba logrando que la situación se volviera más difícil. Seducir a su pareja era un proceso lento, y Draco había hecho tremendos progresos. Al comienzo Harry se había negado, y con el paso de unos pocos días lo había aceptado en su vida, y convenido con la relación. Era lo mejor que el Veela podía esperar. Habían sido rivales y se habían odiado por años antes de descubrir lo del enlace. Esto tomaría tiempo; un tiempo que Draco estaba dispuesto para esperar.
-Está bien....pero no quiero casarme todavía- elevó sus verdes ojos suplicantes hasta los plateados de Draco.
Esperaba que el Veela entendiera sus razones. No quería herirlo, pero no podía aceptar todavía. Necesitaba estar completamente seguro de su decisión antes de hacerlo. No quería cometer un error y terminar atrapado en un hogar sin amor.....Había pasado casi toda su vida atrapado en un hogar con los Dursley, quienes lo odiaban, y no quería que ocurriera lo mismo con Draco.
-No tenemos que casarnos hasta que estés listo. La fiesta es sólo parte del proceso- lo tranquilizó el otro.
Harry se relajó instantáneamente. Draco había entendido y no lo culpaba.
-Bien. Ahora, Draco, por favor vete para que tu abuela y yo podamos llamar al sastre. Sencillamente tenemos que hacer algo respecto a las ropas de Harry- pidió Narcissa cuidadosamente, evitando los aterrados ojos del moreno.
Draco entendió. Los Malfoys sabían estar perfectamente vestido para cada ocasión posible. Había estado pensando comprarle ropa nueva a Harry, pero no sabía como tocar tan delicado asunto, especialmente cuando su chico no tenía ni idea sobre la elegancia. Al parecer, su dilema había sido disuelto.
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El joven se paraba cansado sobre un taburete en la habitación. El modisto era un hombre llamado Silvius Snazzer, uno de los mejores sastres de todo el mundo mágico. Tan pronto como vio a Harry comenzó a trabajar, discutiendo telas, colores y estilos con las dos señoras Malfoy como si el interesado no estuviera en la habitación. Era claro que pensaba que el Gryffindor era incapaz de elegir un traje respetable.....no que Harry lo culpara. Después de todo, las ropas que había vestido hasta ahora eran los deshechos de Dudley.
Se preguntaba distraídamente si Draco estaría de acuerdo con que un modisto hombre lo tocara a él, su pareja. La imagen del rubio maldiciendo al hombre trajo una sonrisa a su rostro. El Veela era muy protector con él y tenía una vena posesiva enorme, que Harry encontraba extrañamente encantadora. Esto lo hacía sentirse importante al saber que alguien se preocupaba por él lo suficiente como para no querer perderlo.
-Creo que el verde es uno de los mejores colores para él.....y por supuesto el negro....sin muchos adornos....sencillo y simple......¿quizás una túnica negra, un jersey de casimir verde.....o una camisa blanca?- musitó Silvius, estudiando a Harry con ojo crítico.
Harry se movió ligeramente, no estaba acostumbrado a ese tipo de escrutinio. Los ojos de Silvius se entrecerraron, reparando en la ágil figura, el pelo oscuro y los asombrosos ojos verdes. El chico era una criatura muy hermosa, y Silvius disfrutaba vestirlo. Adoraba un desafío.
-Estoy segura que a Draco le gustará el negro......y el verde va con sus ojos. Asegúrese que tenga un guardarropa completo de invierno.....abrigos, túnicas, ropa casual, todo. Mi hijo querrá que se vista apropiadamente- ordenó Narcissa fríamente, mostrando su clara superioridad sobre el modisto.
-Por supuesto- murmuró Silvius, inclinando la cabeza ligeramente en señal de sumisión. Él podía tener todo aquello que el dinero podía comprar, pero los Malfoys tenían una gran influencia, y una palabra diciendo que había vestido al salvador del mundo mágico haría que más personas solicitaran su servicio.
Harry comenzó a mirar con melancolía hacia la puerta que conducía a la salita, donde un impaciente Veela esperaba por él.
"Auxilio...." fue su último pensamiento antes de ser obligado a probarse un nuevo traje.
*************
Casi cuatro horas más tarde, Narcissa salió de la habitación para encontrar a un impaciente Draco con la mirada fija en la puerta. Sonrió burlonamente ante la vista. Durante su visita había descubierto que Draco estaba completa y perdidamente enamorado de su pareja. Imaginaba que su primera reacción ante el descubrimiento habría sido divertida de ver.
Siempre se había preguntado sobre la extraña rivalidad entre su hijo y el chico Potter, pero lo había ignorado por influencia de Lucius. Debería haber sabido que sólo su sangre Veela podría haber causado tan fuerte emoción. Los Veela eran criaturas intensas. O amaban o odiaban
Al verla entrar, Draco se levantó de un salto, ansioso por ver a su pareja. La empujó para pasar, por supuesto con gentileza, después de todo era su madre y una Malfoy, y se detuvo, los ojos fascinados con la figura delante de él.
La pequeña figura de Harry vestía una túnica negra, la seda cayendo suavemente hasta el piso a sus pies. La ropa era muy entallada, pegándose a su cuerpo, ante la secreta delicia de Draco. La seda verde de la camisa que llevaba estaba abierta en la parte superior, rebelando una tentadora vista de su piel bronceada. Los pantalones negros caían a la perfección, mostrando sus largas piernas. Internamente, Draco alabó al Quidditch por ser un deporte físico tan intenso.
El rostro de Harry estaba ardiendo de vergüenza, una interrogante en los ojos verdes mientras esperaba pacientemente la aprobación o desaprobación de Draco. El Veela aclaró su garganta, sus ojos hirviendo con un abierto deseo.
-Te ves hermoso- murmuró, con la voz enronquecida.
Harry se ruborizó aún más, reconociendo la mirada en los ojos del rubio, y sintiendo que aumentaba la ya familiar atracción magnética que Draco irradiaba. Se relajó ligeramente, señalando la costosa ropa. Se había sentido un tanto intimidado por el traje, nunca imaginó que llegaría el día que vistiera tales prendas, pero Draco acalló su temor.
-Es para el baile.....Silvius dijo que el verde y el negro era lo más apropiado.....-murmuró Harry, bajando los ojos.
Los ojos de Draco giraron hacia Silvius y en segundos su expresión cambió a una de completo odio, los plateados ojos se volvieron fríos. Ese hombre se había atrevido a tocar a su pareja......a ver el cuerpo de Harry parcialmente desnudo.....su madre no le había mencionado que Harry iba a ser atendido por un hombre.
-Draco- le alertó Marissa, tratando de calmar a su nieto, sintiendo el desastre que se avecinaba.
Silvius echó un ligero vistazo a Draco, consciente de que el muchacho era un Veela muy protector. En ese instante el joven Malfoy parecía querer maldecirlo. Tenía que admitir que había encontrado a Harry atrayente, con un atractivo inocente. El chico era bello y Silvius disfrutaba vistiendo a la gente bella.
Sin embargo, Silvius nunca se acercaría a Harry por numerosas razones: era un cliente, y él nunca mezclaba el trabajo con el placer; además, era el Niño-Que-Vivió y estaba fuera de su liga; y por si fuera poco, era pareja de un miembro de la familia Malfoy, los cuales cada temporada gastaban miles de galeones por sus creaciones
-Su pareja es muy hermoso. No tuve problema en conseguirle un guardarropa completo- le dijo tranquilamente, haciendo énfasis en la palabra pareja para mostrarle al Veela que no significaba ningún peligro para Harry o su relación.
Este último pareció darse cuenta y se adelanto, tocando suavemente la mejilla de Draco. El gesto capturó de inmediato la atención del rubio quien le sonrió en respuesta, suavizando notablemente su expresión.
-Gracias por la ropa, Draco.....- le dijo cautelosamente, sabiendo que aunque su orgullo luchaba al sentirse abastecido por su pareja, su agradecimiento calmaría al Veela.
-No es nada. Jamás vestirás otra cosa que lo mejor- juró Draco, con intención. Harry no tendría que anhelar nada. Llevaría lo mejor que pudiera darle.
El fiero proteccionismo y amor en la voz de Draco impactó al moreno. Emitió una media sonrisa, abrumado. Se empinó y colocó un suave y breve beso en la mejilla del Veela, un gesto que sellaba su promesa y le aseguraba que no tenía ninguna intención de dejarlo.
En la puerta, Narcissa y Marissa sonrieron ante el gesto mientras Silvius agradecía en silencio a Merlín que el Veela no hubiera tratado de matarlo, antes de partir apresuradamente.
***********
Después que Narcissa y Marissa partieron, prometiendo visitarlos al siguiente día ya que iban a permanecer en el castillo por un tiempo, Draco y Harry se retiraron a la habitación nuevamente. El moreno se metió de inmediato en el baño, esperando relajarse en una tina de agua caliente luego del estresante día que había tenido.
Mientras aguardaba que su pareja terminara con el modisto, Draco había tomado una ducha, esperando que así el tiempo transcurriera más rápido. No había funcionado, pero esto significaba que podía pasar más tiempo con el Dios de los Ojos Verdes, como secretamente comenzaba a llamarlo, cuando reapareciera.
Se desnudó y se puso el pijama. Cayó en la cama, esperando por Harry. Pronto, el Gryffindor apareció en la puerta del baño vestido con un pijama de seda verde nuevo, el cual era parte del guardarropa recientemente adquirido.
Draco tenía que admitir que Harry lucía grandioso. Podía entender la manera como otras personas reaccionaban ante su pareja; era hermoso, poderoso, y tenía una fuerza silenciosa que atraía a los demás.
-Será mejor que ese Finnigan se aleje de ti- comentó de repente, recordando al Gryffindor irlandés.
-Seamus está sólo.....
-Intentando seducirte- sentenció Draco calmadamente, pero su voz era dura.
-El sólo está tonteando........dudo que sepa lo que hace!- argumentó Harry, lanzándose sobre la cama.
-Trató de tocarte- gruñó el rubio, su temperamento sublevándose rápidamente ante el pensamiento de su pareja con el otro muchacho.
-Tienes que aprender a serenarte, Draco. Yo no estoy interesado en Seamus- Harry frunció el ceño.
-¿No te atrae?- le preguntó, curioso pero temiendo la respuesta.
No podía negar que Seamus era un chico atractivo, y él y Harry se conocían mucho más de lo que Draco y Harry. Era cierto que se habían conocido durante la misma cantidad de tiempo, pero Draco no había tenido oportunidad de saber cómo era el muchacho que se ocultaba tras el pedestal que el mundo mágico había creado para él.
-Seamus es un hermano para mí. Siento por él lo mismo que siento por Ron- explicó Harry con cuidado, no quería disgustar al Veela
Draco había probado en varias oportunidades cuan posesivo era, y no quería que se enfureciera creyendo que sentía algo más que amistad por el muchacho irlandés. No quería que Draco se pusiera celoso, pues los celos, aún cuando se probara que eran infundados, siempre dejaban un resquicio de duda.
-Bien- gruñó Draco, empujando repentinamente a su pareja sobre la cama.
Comenzó a besar el rostro del chico; gradualmente hizo su camino hacia sus labios abiertos que suplicaban desesperadamente por su atención. Gimió mientras atrapaba el reflejo de pasión inundando los ojos verdes.
-Te amo mucho- susurró en el oído de Harry, luchando contra la urgencia de poseerlo allí y ahora.
-Lo sé- murmuró éste en respuesta.
Harry lo sabía. Draco le había demostrado su amor en un millón de formas, y fue ese amor que el rubio sentía lo que había atraído a Harry. El Gryffindor ansiaba sentirse amado, y Draco lo amaba. Pero no quería comprometerse con el Veela sin amarlo a su vez, Draco no lo merecía.
Mientras se besaban apasionadamente el corazón de Draco se apretó dolorosamente al darse cuenta que el otro no había dicho 'te amo' en respuesta. Podía sentir la sangre Veela corriendo por sus venas, urgiéndolo a tomar a su pareja, a enlazarse, a hacerle el amor a Harry, pero se controló. Sabía que si iba demasiado lejos y obligaba a Harry a hacer algo que no quería hacer, perdería al Gryffindor. Era una posibilidad que no podía permitirse.
"Me amarás, Harry.........aunque me tome toda la vida lograrlo", juró Draco mentalmente, gimiendo en la suave boca de su pareja, necesitando la tranquilidad de saber que Harry estaba allí, con él, necesitándolo.
Pero el dolor que le provocaba el que Harry no correspondiera a sus sentimientos, ardía en su corazón, incluso mientras se perdía a si mismo en la respuesta de su pareja.
****************
Harry despertó a la mañana siguiente para ver una lechuza desconocida de pie sobre el tocador, una carta atada a su blanca pata. La criatura le recordó fuertemente a Hedwig, excepto por las dispersas plumas negras que adornaban el pecho del animal. Se libró de los brazos de Draco y caminó hacia ella. Desató la carta cuidadosamente y observó como el ave volaba hacia fuera, con un suave ulular de despedida. Entonces abrió la carta:
Harry
Nuestra reunión de ayer me sorprendió, por decir lo menos. No
eres en absoluto como esperaba. Supongo que esperaba reunirme
con un duplicado de James Potter. Aunque te ves igual que él,
tengo que admitir que tu personalidad es completamente
diferente.
Antes de llegar había estado preocupada al escuchar las
noticias sobre la pareja de mi hijo. Draco es, y siempre lo
será, el muchacho más obstinado que he conocido. He escuchado
historias sobre ustedes, y aunque siempre me pregunté cuan
fuertes eran las emociones entre ambos, nunca considere este
escenario.
Fue un placer descubrir que deseas ser padre. Siempre he
querido un nieto y sé que Draco siempre ha anhelado una gran
familia, debido a su propia soledad durante su niñez.
Tengo varias cosas que advertirte. Las Veela son unas
criaturas muy posesivas, como ya sabes. Necesitas tener
cuidado de hacer que Draco sepa que nunca lo abandonarás por
otro, pues el pensamiento de perder a su pareja puede conducir
al Veela a la locura.
Para un Veela, su pareja lo es todo. Para Draco, eres su mundo
entero y siempre lo serás.
Nunca hieras a mi hijo, pues mis instintos Veela apenas
podrían ser refrenados para tomar venganza contra ti, aunque
hiriera a mi hijo al herirte a ti.
Él siempre querrá tu felicidad y te dará todo. Draco nunca
permitirá que seas herido, de eso puedes estar seguro, y te
protegerá hasta la muerte si fuera necesario
Espero poder hablarte en privado
Narcisa Malfoy
Harry dobló la carta y la colocó sobre la cómoda. Regresó a la cama, una suave sonrisa jugueteando en sus labios mientras contemplaba el rostro dormido de su futuro esposo.
-Mi prometido- musitó pensativamente.
Observó mientras Draco se agitaba, su cuerpo buscando a Harry por la cama de manera automática. Sus ojos se abrieron repentinamente, llenos de un súbito pánico al pensar que éste había desaparecido. El Gryffindor lo notó y se acercó, de forma que los ojos del rubio se fijaron en él, relajándose visiblemente.
-Tu madre me envió una carta- le explicó.
-¿Qué quería?- preguntó Draco, receloso.
-Decirme algunas cosas que necesitaba escuchar- respondió suavemente, inclinándose para besar los labios de Draco posesivamente.
Todavía no amaba a Draco, pero se preocupaba por él, y eso era un comienzo. No le mentiría al Veela, no creía en expresar falsas promesas de amor impulsado por la pasión. Cuando correspondiera a su amor, lo haría con todo el corazón.
****************
Cuando llegaron al Gran Comedor para desayunar, todos se les quedaron mirando fijamente, para gran disgusto de Harry. Narcissa y Marissa estaban sentadas con los profesores y débiles rastros de diversión brillaron en sus ojos cuando Harry arrastró a Draco hacia la mesa de Gryffindor. Draco, adaptándose de momento al comportamiento de su pareja, y esperando estar con él, le permitió que lo llevara, mientras una tenue sonrisa cruzaba su rostro.
-Hey, Harry- saludó Hermione alegremente, moviendo con cortesía la cabeza en dirección de Draco.
-Hey Mione.....- contestó Harry distraído, alcanzando tostadas y tocineta.
Draco sacudió la cabeza hacia su pareja y saludo a Hermione y Ron con un movimiento de cabeza. Era cortés, pues sabía que Harry amaba a sus amigos, y que ellos eran muy protectores con el chico. Tomó una taza de café, dando un pequeño suspiro de gratitud cuando el aroma alcanzó sus fosas nasales.
-Te ves muy contento- comentó Ron, estrechando los ojos al fijarlos en su amigo.
-Simplemente está complacido de seguir con vida- intervino Draco encogiéndose de hombros con elegancia, sus ojos chequeando la mesa Slytherin donde quedaban varios de sus amigos.
Todos los ojos giraron hacia él, la veja sospecha persistiendo. Lo habían aceptado porque Harry parecía preocuparse por él, pero todavía no le tenían confianza. No podía culparlos. Era un Slytherin, y un Malfoy además. El nombre de la familia Malfoy se había visto oscurecido desde el primer reinado de Voldemort, e incluso ahora, seguían existiendo sospechas de que fueran Magos Oscuros, aún cuando pocos se atrevían a confrontarlos con tal acusación
-¿Qué? Mi madre casi lo ahoga con ropa- Draco se encogió de hombros.
-¿Ropa?- preguntó Hermione, su voz destilando curiosidad.
-Draco me compró algo de ropa nueva- explicó Harry, lanzándole a Ron una mirada de advertencia.
-¿Te está comprando?- siseo Ron, lo bastante alto como para que todos lo escucharan, incluyendo a Draco. Harry estrechó los ojos; incapaz de creer que Ron pudiera pensar que era lo bastante superficial como para permitir ser comprado por posesiones mundanas. Ron sabía que Harry nunca había tenido muchas pertenencias, y que valoraba las emociones por encima de las necesidades. Las posesiones materiales sólo tenían significado para él si provenían de alguien que le importara con todo el corazón y no pudiera ser reemplazado. Su capa de invisibilidad era un ejemplo, así como su Saeta de Fuego; unas ropas no se comparaban con eso.
-No, le estoy suministrando ropa a mi prometido- corrigió Draco, sintiendo el enfado de Harry hacia sus amigos por su falta de sutileza. Deseaba probarles que no estaba comprando a Harry. Se preocupaba por él, profundamente, y como su pareja, era su trabajo proveerlo de todo aquello que necesitara.
El Comedor asumió una quietud sepulcral luego de la declaración, tal como Draco había supuesto. Sonrió.
-¿Qué?- chilló Ron, obviamente pasmado.
-¿Cuándo?- preguntó Hermione, una suave sonrisa en su cara, mientras miraba a Harry, complacida. Un compromiso quería decir que su relación estaba progresando, y que Harry estaba comenzando a amar al Veela. El Gryffindor nunca hubiera aceptado comprometerse si no le importara Draco.....sólo necesitaba darse cuenta de que lo amaba, aunque eso podría tomar algo de tiempo. La mayoría del tiempo, era demasiado inocente para su propio bien.
Draco sonrió débilmente, complacido del efecto logrado con sus nuevas noticias. Era un Slytherin, después de todo, y los Slytherins disfrutaban originando grandes reacciones, especialmente en público.
-Harry aceptó comprometerse conmigo. Las invitaciones para el baile de la Mansión estarán llegando mañana. Harry y yo las escribiremos esta tarde- informó tranquilamente.
-¿Invitaciones?- preguntó Ron débilmente, viendo que la situación escapaba de control rápidamente
-Harry, ¿no sería mejor que explicaras tú?- pidió Hermione.
-Bien..... la madre de Draco mencionó matrimonio, y aunque no estoy listo para casarme o unirme, estuve de acuerdo con un compromiso- el aludido se ruborizó.
-Al menos no vas a casarte- dijo Seamus repentinamente, un obvio alivio en su voz.
Dracó gruñó amenazadoramente, furioso ante el pensamiento de que Seamus continuara con su seducción. ¡Harry era suyo!!
Harry automáticamente le tocó el brazo, controlando al Veela fácilmente con su gesto. Ya había descubierto que podía apaciguar instantáneamente al Veela haciendo que su atención derivara hacia él. Era una táctica Slytherin, pero funcionaba, y después de todo, Harry casi se había convertido en un Slytherin.
-No todavía- señaló Harry circunspecto, sin gustarle la sonrisa en el rostro de Seamus. Una sonrisa que sabía significaba problemas. Había pasado media vida en Hogwarts, hablando, riendo y compartiendo cerca del otro chico y conocía la expresión de su rostro bastante bien.
-¿Y persiste la tradición de besar al prometido?- preguntó Seamus de manera casual, sus ojos brillando con malicia.
-¡No!- siseó Draco, claramente furioso. No le importaba si era muy bajo que un Malfoy mostrara sus emociones en público, ¡no se sentaría allí a observar como ese chico adulaba a su pareja!
Harry aferró sus brazos para prevenir que intentara estrangular a Seamus, recordando la forma en que el Veela había atacado a Pansy sin detenerse a considerar sus acciones y que no lo lamentó después.
-Seamus.....-suplicó, intentando decirle con los ojos que dejara de atormentar deliberadamente al Veela para hacer que perdiera el control.
-No voy a besarte- sonrió el aludido, divertido por el fuego crepitando en los tormentosos ojos del rubio e ignorando la súplica de los verdes ojos.
-Será mejor que permanezcas alejado de mi pareja- ordenó Draco furioso, alzando la cabeza con arrogancia y el desprecio cruzando rápidamente su rostro.
-Técnicamente, Harry no será tu pareja hasta que ocurra el enlace- apuntó Seamus, engreído.
El rubio movió su varita y Harry se inclinó hacia adelante precipitadamente, frotando sus labios contra su mejilla hasta lograr calmarlo, mientras unos ojos plateados, ahora ligeramente enojados, se reunían con los suyos. Internamente, suspiró con alivio.
-Soy tu prometido- le recordó, suavemente
Draco pareció calmarse completamente ante las confortantes palabras, contento de enroscar su brazo alrededor de la cintura de Harry, mientras observaba a Seamus a través de sus calculadores ojos plateados. Parecía observar atento al otro chico, en caso de que tratara de 'atacar' a Harry, para el gran regocijo de Hermione, quien reprimió precipitadamente su risilla cuando los ojos plateados se estrecharon en su dirección.
Todo regresó a la normalidad y Harry esperaba que su Padrino le hubiera enviado alguna carta con las lechuzas de la mañana.
Miles de lechuzas entraron en el Gran Comedor, pero sólo un ave se paró frente a él. Era un gran cuervo, negro desde las plumas hasta el pico, y con unos ojos vivamente carmesí. Pero lo que mayormente atrapó la atención del chico fue el paquete negro que traía en la pata. Un paquete dirigido a Harry Potter.
Cuando el ave dejó caer el paquete en el plato de Harry el salón quedó en silencio. Draco se tensó cuando el otro lo tomó, desatándolo para dejar ver una cajita negra. Con dedos ligeramente temblorosos, retiró el cordel y miró dentro. Al principio nada paso, pero de pronto una voz emergió de la caja. Una voz que, Harry sabía, sólo podía ser de Voldemort.
-Felicitaciones por tu boda con el señor Malfoy, Harry. Llama a esto un temprano presente de bodas. Técnicamente, la única razón por la que te lo envío es porque el condenado roedor ha dejado de serme de utilidad. Trata de evitar su gimoteó matándolo antes de liberarlo- la voz siseó antes de alejarse.
-¿Harry?- preguntó Draco suavemente, preocupado por la expresión estática en la cara del otro. Había reconocido la voz, pero estaba receloso acerca del regalo. ¿Por qué enviaría Voldemort un regalo a su enemigo?
Sin notar los atónitos rostros que lo rodeaban, Harry metió la mano en la caja y saco el aturdido cuerpo de Colagusano.
-¡Colagusano!- exclamó Ron, rodando los ojos cuando reconoció a la rata.
-Sirius es libre- murmuró Harry, viendo la rata como si fuera el regalo más precioso que jamás hubiera recibido.
Draco sabía sobre la inocencia de Sirius y sobre Peter, pero nunca hubiera soñado que Sirius recobraría su libertad de manos del mismísimo Voldemort. Al parecer el Señor Oscuro no estaba tan loco como para no disfrutar la ironía. Su padre le había comentado que Voldemor usualmente tenía un retorcido sentido del humor
-¿Qué significa esto, Harry?- preguntó Seamus, su voz ligeramente temblorosa, pues nunca antes había escuchado la voz de Voldemort.
-Esta rata no es otro que Peter Pettigrew en su forma de animago- explicó Harry con voz aturdida.
Dumbledore se levantó precipitadamente, moviéndose con una elegancia que sorprendió a muchos, sus ojos azules estrechándose y su poder fluyendo libremente, con una fuerza que mantenía oculta excepto en situaciones extremas, creando una atmósfera de asombro y temor reverencial en los estudiantes que le observaban.
-Señor Potter, por favor deme la rata- le pidió calmadamente, tratando de sacar el animal de entre los dedos del chico. Sabía que Harry odiaba a Peter Pettigrew, y no podía culparlo, pero Sirius nunca sería libre si el joven mago perdía los estribos y el control sobre su magia.
Harry retrocedió con ojos indecisos. Era claro que ni siquiera ahora confiaba en el Director, lo que hizo que Dumbledore suspirara internamente. Pensaba que su relación había sido reparada, pero por lo visto todavía tenían un largo camino por delante para que Harry confiara lo suficiente, como para estar de acuerdo a apoyar sus decisiones.
-No. Quiero entregárselos yo mismo a los aurores- argumentó el muchacho, pues no deseaba dar oportunidad a Pettigrew de escaparse otra vez
-Deje al menos que lo transforme- insistió Dumbledore con suavidad.
Harry asintió, conviniendo en que esa era la forma más fácil.
Dumbledore murmuró algo y un relámpago de luz azul golpeó a la rata en sus manos. Harry dejó el pequeño animal en el piso precipitadamente y hubo un jadeo general entre los estudiantes y varios profesores, cuando ésta se transformó rápidamente en la figura de un hombre. Un hombre que Harry odiaba completamente. Un hombre que había traicionado a sus padres y permitido que su inocente Padrino pasara doce años viviendo en el infierno.
-Peter Pettigrew- susurró Harry, la aversión era obvia en su voz.
Continuará.....
Para ver la versión original y la versión original corregida, favor visitar nuestro perfil.
REVIEWS
Lara-eternal-anjiru: Disculpa que no te contestamos en el capí anterior, pero ya estaba todo en el horno cuando vimos tu review. Gracias por tus lindas palabras hacia nosotras y tienes toda la razón sobre los fics, son todos geniales y las autoras excelentes. Lo cierto es que traducimos aquello que verdaderamente nos gusta. Sobre Sirius y Remus, ¡¡no podemos responderte eso!! Si no le quitaríamos gracia al asunto, Esperamos que este capítulo te haya gustado y también te rías con el. Besos
Azalea: A nosotras también nos gusta mucho Albus. Estas dos chicas Malfoy (nótese la ironía) van a seguir saliendo, especialmente mamá Veela. Y muy pronto viene papá Lucius. En cuanto a Seamus, ¡Ay, Azalea, si te contáramos lo que viene! Aún va a dar lata el irlandés. Besitos
Nocens Calamus: Gracias por lo que nos toca y tienes toda la razón, la historia es excelente. Somos españolas. Las direcciones donde puedes encontrar atracción magnética, tanto la anterior (42 cap) como la modificada (25 cap) las puedes encontrar en nuestro perfil, pincha en alima21 y ahí está. Y gracias por tu ofrecimiento, lo tendremos en cuenta. Saludos.
Murtilla: Pues aquí tienes la continuación. Y esta traducción es primicia, pues a partir del capítulo 9 incluye las últimas modificaciones hecha por la autora, que son bastantes. La idea es tratar de actualizar todos los viernes. Bye.
Velia: Pues les tiene miedo porque, como pudiste ver, esas dos son temibles jeje. Sí, una de las cosas más lindas del fic es ver cómo Draco va conquistando a pulso a Harry. Besos.
Gala Snape: Si, de veras que son hermosos juntos y Draco está ahí, solícito y protegiendo a Harry. Pero no creas, no todo será color de rosa, juas, juas. Besitos.
Naomi: Gracias por tus palabras y trataremos de actualizar todos los viernes. Sip, Draco es lindo en la historia, pero no creas, también tiene su vena celosa. Ya verás, ya verás. Saludines
Luzy Snape: Sip, esta historia es genial. Tu fic está muy bien (habla Ali) pero no lo había leído por falta de tiempo (ustedes nos tienen traduciendo a millón jeje). Leí los dos primeros capítulos y me gustaron y prometo leer esta semana los otros 6 y te cuento, ¿vale? Besitos.
Sayuri12: ¡¡Gracias!! Nos alegra que te guste y esperamos que siga siendo así. También adoramos a Draquito. Besos
Drakito 16 :D: Mmm, también tiene su punto tener niños jóvenes así cuando tengan los 35 los tiene criados y pueden disfrutar de la vida jejeje pero cada cual tiene su opinión. Besos
Autora: Frizzy
Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling
Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela, el libro presentado en este fic, la profecía, el bebé y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.
Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.
Traductoras: Alima21
Nota de las Traductoras: La autora hizo fuertes modificaciones al texto original, manteniendo la línea argumental pero enriqueciendo la historia. A partir del capítulo 9, las traducciones se han realizado tomando en cuenta los mencionados cambios. Gracias
Capítulo 10:
Las Malfoy
Draco había logrado persuadir a su gente para que visitaran a Dumbledore, para gran alivio de Harry, quien había estado abrumado ante la reunión con su futura familia, y se había alarmado al descubrir que sus convicciones sobre los demás miembros de la familia Malfoy estaban equivocadas.
Narcissa, de quien siempre había creído era fría y maliciosa, aparentemente era completamente diferente, y se preguntó distraídamente si su opinión sobre el patriarca de la familia Malfoy también estaría equivocada.
Para completar su agonía, Draco lo condujo hasta el aula de Pociones. La única persona que necesitaba ahora para hacerlo sentir peor era el temible Profesor de Pociones, el mismísimo Severus Snape. Era bastante conocido en Hogwarts el hecho de que Snape detestaba a Harry tanto como había detestado al difunto James Potter
-Siéntense- ordenó Snape fríamente, los brazos cruzados y la túnica revoloteando teatralmente mientras se volteaba a mirar a Harry con ferocidad.
Automáticamente, Harry se sentó en su puesto de costumbre, apenas registrando el hecho de que Draco se sentaba a su lado derecho. Ron y Hermione se sentaron frente a ellos, lo bastante cerca como para proteger a Harry del 'condenado Veela' como diría Ron.
-Hoy vamos a estudiar la Poción Unvelaia. Fue creada en 1577 por un maestro de pociones llamado Leon Bonneau, un fabricante de pociones francés que pasó la mayor parte de su vida creando nuevas drogas en su laboratorio. La poción Unvelaia es, en efecto, un repelente de Veela, y debido a.....las inusuales circunstancias en Hogwart, tanto el Director Dumbledore como yo creímos que sería prudente eliminar de todos ustedes la sensación de Atracción Magnética- se burló, reuniendo sus ojos de forma automática con los inocentes ojos plateados de Draco. Tornó la vista hasta Harry- Entonces, muchacho, ¿qué estás esperando? ¡Toma nota!
La poción será aplicada en todos los alumnos esta semana, para prevenir que cualquiera de ustedes babee incontrolablemente en mi salón- agregó con burla.
La clase comenzó a murmurar entre si, mientras varias chicas reían nerviosamente, mirando a Harry y a Draco. Snape las miró con furia, era evidente que no encontraba la situación 'linda' como decían Laverder y Parvati, y la helada mirada que les lanzó era una señal.
-Por supuesto, el señor Potter no tendrá permitido tomarla. Después de todo, no queremos privar al Veela de su pareja, ¿verdad?- agregó Snape vengativamente.
Harry enrojeció violentamente ante el comentario, mirándolo con furia. Realmente lo odiaba cuando se portaba así. Respetaba a Severus Snape por sus habilidades como espía, sabiendo que se requería gran habilidad para engañar a Voldemort, pero aún así no podía soportar al hombre.
Ron abrió la boca para lanzar algo ofensivo al Profesor y apenas pudo ser contenido por Hermione, quien apresuradamente le dio un codazo. Él miró a la chica a su lado, pero ella se limitó a aspirar por la nariz, con clara desaprobación.
Draco, por su lado, lucía completamente imperturbable, pero sus ojos brillaban con ira ante el insulto hacia su pareja y hacia su persona. Snape le caía bien, como a todos los Slytherins. Él, a su manera, se preocupaba por ellos, y sólo interfería cuando era necesario. Era un hombre muy inteligente, poderoso, y el mejor Maestro de Pociones del mundo. Sin embargo, no podía permitir que insultara a su pareja.....bajo ningún concepto.
-Personalmente, sugiero que usted también lo tome, señor. Tampoco podemos permitir que esté babeando en clase, ¿verdad? Después de todo, podría resultar muy inapropiado- la voz sonaba inocente, pero los ojos se estrecharon ligeramente.
Snape lo miró con desdén, entendiendo su advertencia y encontrándose con sus cejas levantadas. Los ojos oscuros se movieron hasta fijarse en la pequeña forma del ruborizado Harry, y Draco se tensó, su sangre Veela urgiéndolo a proteger a su pareja. Después de varios minutos, Snape volvió los ojos hacia el pizarrón, ante el gran alivio de Harry.
-Los ingredientes están en la pizarra. ¡No la estropeen!
Draco y Harry se pusieron a trabajar de inmediato. Lo hacían individualmente. Harry sabía que Snape le estaba permitiendo confeccionar la poción con la esperanza de que fallara. Estaba furioso pues el hombre lo había humillado completamente y de cierto modo había desvalorizado su relación con Draco.
-Cálmate- pidió el rubio tranquilizadoramente, rozando su brazo en un gesto de consuelo.
-Lo odio- siseo el otro en respuesta.
Draco se echó a reír, pero interiormente estaba furioso. ¡Cómo se atrevía Snape a ofender a su pareja, sus acciones pudieron haber ocasionado que su frágil relación se desintegrara. Estaba consciente que Harry, gradualmente, estaba comenzando a confiar en él y no quería perder esa confianza
***************
Hacia el final de la clase de Pociones todos habían elaborado exitosamente y tomado su respectiva poción, para gran alivio de Draco. No le atraía la idea de tener una multitud de adolescentes hormonales intentando seducirlo mientras usaba sus encantos para atraer a Harry.
La poción del Gryffindor había sido embotellada y Snape, bastante sorpresivamente, había insistido en tomarla. No había sido probada, pero Harry sabía que funcionaría. Había seguido estrictamente las instrucciones, esperando probar que él podía ser tan bueno en Pociones como quisiera.
Al parecer, Severus Snape era un hombre lleno de contradicciones
Estaban en camino hacia el Gran Comedor cuando Seamus decidió intentar atraer la atención de Harry. Aferró al muchacho por la cintura y lo alzó del piso, haciendo que Harry gritara por la impresión, pues no estaba acostumbrando a ser agarrado tan repentinamente.
-Hey, Harry- sonrió Seamus.
El aludido sonrió débilmente y se apartó de sus brazos, lanzando una mirada hacia Draco, esperando que explotara, pero se asustó aún más por la calma que reflejaba su rostro; una mirada tranquila que ocultaba la furia que abrasaba los plateados ojos. Sabía que Draco apenas podía contener su sangre Veela, y suspiró.
Todos se alejaron de ellos, aparentemente recordando el incidente con Pansy, que había dejado a la muchacha temerosa de cada mirada de Draco, pero Seamus se quedó allí parado. Sabía que el Veela no podía obligar a Harry a su unión, y esperaba que este prefiriera una relación con él en lugar del rubio......y Seamus, siendo Seamus, no se iba a dar por vencido por unos pocos obstáculos.
-¿Qué demonios crees que estás haciendo, Finnegan?- siseó Draco fríamente.
-Sólo jugueteando alrededor- respondió con una sonrisa traviesa.
Draco gruñó como advertencia, sus ojos refulgiendo con una furia creciente ante la visión de su pareja en brazos de otro muchacho. Se sintió complacido al ver que Harry reaccionaba negativamente hacía el irlandés, pero la repentina llama de los celos que había surgido en el corazón de Drago no había sido disuelta.
-Draco.....-murmuró Harry suavemente, lanzándole una mirada molesta a Seamus.
El chico irlandés jadeó con sorpresa, pues nunca antes Harry le había lanzado una mirada como esa. De repente se dio cuenta que su compañero se estaba encariñando con el Veela cada vez más y supo que tendría que fortalecer su ataque.
No quería perder a Harry por Malfoy. De veras le importaba el chico y lo quería para él. Harry era único, y cuando amaba lo hacía con todo su corazón, algo que a Seamus se le antojaba. ¿Que diría todo el mundo si supieran que 'la puta Gryffindor' deseaba amor y afecto? Ya no quería sexo casual. Deseaba algo más profundo. Algo más duradero, más comprometido, y sabía que Harry deseaba lo mismo. Pensaba que serían perfectos juntos.
-Vamos a cenar, ¿si? Tengo hambre- musitó Harry, guiando con gentileza a Draco a través de las puertas que conducían al Gran Comedor. Éste no protestó, pero sus ojos miraron fijamente a Seamus, con una clara advertencia. El Veela no tomaría con amabilidad ninguna interferencia futura.
-Creo que sería mejor que dejaras de enfurecerlo- aconsejó Hermione cautelosamente, sin querer tomar partido, pero deseando advertir al amistoso y alegre Gryffindor.
-Lo dejaré de hacer cuando Harry me lo pida- afirmó Seamus, empecinado.
-Malfoy te va a matar- señaló Ron. A él no le gustaba el Veela, pero era obvio que se preocupaba por Harry, y a su amigo le gustaba el rubio, aún cuando él no podía ver la atracción. Malfoy era.....era.....Malfoy
-Puedo conquistar a Harry- aseveró Seamus con una sonrisa.
Los Gryfindor sacudieron la cabeza con exasperación. Aparentemente, Seamus no pensaba ceder y llevaría a cabo su reto hasta el fin, aún cuando eso significara ser consumido de mala forma, no tenían la menor duda. Y Draco Malfoy no apreciaría que Seamus continuara con su intentos de seducción.
*******************
Fue al final del día cuando se retiraron a su Torre. Desde el encuentro con Seamus esa mañana, Draco había permanecido continuamente al lado de Harry y éste no lo había objetado, contento de estar 'protegido' de ese 'irlandés pervertido'.
El Gryffindor le sonrió a Merlín y el Slytherin murmuró 'Atracción Magnética' y el retrato les cedió el paso. Harry lo atravesó al instante; no notó la amorosa mirada que le dedicó Draco ni cuan relajado y natural se sentía entrar con el Veela en lo que éste llamaba 'su hogar'.
El rubio inmediatamente movió la varita y encendió el fuego, y entonces Harry saltó impactado, al fijarse finalmente en las dos mujeres sentadas en el sofá. No eran otras que Narcissa y Marissa Malfoy. El Veela gruñó sonoramente y ni siquiera trató de ocultar su irritación. Había estado deseando una noche tranquila, a solas con su pareja
-La verdad Draco, había pensado que te alegrarías de verme- bromeó Narcissa con naturalidad.
-Adoro verte, madre- respondió fríamente el aludido, moviéndose protectoramente hacia Harry, quien miraba fijamente a la mujer con expresión aturdida.
-No tienes razón para temer por su seguridad- aseguró Marissa suavemente, entendiendo el sentimiento protector del Veela.
La mirada de Harry se giró instantáneamente hacia Draco. Le ofreció una suave sonrisa, que tranquilizó al Veela. Narcissa sonrió al ver la manera como calmaba a su hijo. Le divertía ver lo fácilmente que Draco podía ser manipulado, cuando él había enseñado a otros a manipular.
-Es sólo que me asustó- explicó Harry
Narcissa se encogió de hombros con elegancia pero no se disculpó, a pesar de la mirada feroz que le lanzaba Draco. Era una Malfoy y aún cuando Harry fuera la pareja de su hijo, era difícil hacer a un lado toda una vida de prejuicios
Harry, vacilante, se dirigió al otro sofá; cuando se sentó, sus ojos se encontraron con los de Marissa con una curiosa expresión. Apenas conocía a ambas mujeres, y se preguntaba por qué estarían allí.
-Vinimos para hablar sobre el enlace- explicó Narcisa, presintiendo los pensamientos de Harry.
El joven se ruborizó. El sólo pensamiento de discutir un momento tan íntimo con la familia de Draco era claramente desconcertante. Y lo empeoraba el hecho de que no conocía a ninguna de las dos. El enlace era algo que Harry consideraba un asunto privado entre Draco y él.
-Ya veo que sabes de lo que estoy hablando; supe por Dumbledore que no quieres celebrar la unión todavía....- continuó la mujer suavemente, una pregunta no realizada esperando la respuesta del chico.
La furia en la mirada de Draco se intensificó. Su madre siempre había tenido el mal hábito de interferir en su vida, y esto era inoportuno. Harry no tenía por qué explicar su comportamiento.
-Harry no tiene que contestar.....-comenzó a discutir, sus ojos relampagueando.
-Está bien....Es sólo que esto pasó tan repentinamente. Estaba impresionado al encontrarme con todo esto de Draco y el enlace. No estaba listo. Aún no estoy listo.....he aprendido a aceptarlo pero no.....-Harry calló desesperado, incapaz de explicarse, extendiendo la mano para tocar el brazo de Drago con la intención de calmar al irritado Veela.
-Temía comprometerse con alguien que no conocía- agregó Draco, su voz suave mientras luchaba por controlarse.
Marissa asintió, sus ojos rezagándose el brazo de Harry por un momento antes de mirar fijamente a Draco, una expresión neutral en su rostro. Entendía la urgencia que tenía su nieto de proteger a su pareja, pero había preguntas que debían ser respondidas.
-Puedo entender eso. Sin embargo, necesito saber si tienes intención de efectuar la unión o sólo estás jugando con el afecto de mi nieto- preguntó Marissa fríamente, volviendo la mirada para fijarla en Harry.
Draco se tensó visiblemente, lanzando a su abuela una oscura mirada. Sabía que Harry nunca se burlaría de él en algo tan serio. El Gryffindor era demasiado bondadoso para engañarlo, y de cualquier modo le resultaba imposible mentir, así que hubiera visto la verdad si Harry hubiera sido frívolo con él. No podía creer que Marissa se atreviera a hacerle esa pregunta, y sin su tacto habitual. Intencionalmente, ignoró la pequeña voz que le decía que ella se estaba preocupando por él.
-Yo quiero unirme a él, pero deseo que sea especial. Supongo que se podría decir que deseo que sea perfecto- admitió Harry finalmente, mirando al Veela, asegurándole con su mirada que estaba hablando con la verdad.
-Por supuesto- Narcissa resplandeció, suavizándose nuevamente.
Marissa asintió ante su respuesta. Su rostro no cambió, pero Draco vio la reticente aprobación en los ojos de la mujer. Era una Malfoy, y los Malfoy pensaban sus acciones antes de lanzarse. El comportamiento de Harry demostraba que sería un candidato aceptable y adecuado para unirse a la familia Malfoy.
Draco sonrió a su pareja suavemente, relajándose nuevamente al ver que Harry no se había molestado por la acusación. No quería discutir con él. Habían hecho muchos progresos los días pasados, y odiaría encontrarse con que todo volvía a ser como al principio.
-Sólo queremos hablarte sobre el embarazo masculino- declaró Narcisa. Una melancólica expresión cruzó por su rostro desapareciendo al instante.
Harry se ruborizó, bajando los ojos avergonzado mientras Draco entrecerraba los suyos. Sabía que su madre quería niños que heredaran el apellido Malfoy, pero Harry no quería enlazarse todavía, y mucho menos discutir apropiadamente la idea de tener un niño.
-Cuando ustedes se unan, Harry, hay una gran posibilidad de concepción- le informó Narcissa, ignorando su bochorno.
-Oh.....-murmuró Harry
-¿Tú quieres niños?- le preguntó Marissa, la curiosidad matizando su voz. Si Harry respondía negativamente estarían en problemas. Draco necesitaba engendrar un heredero que llevara el apellido Malfoy.
-¡Sí!- exclamó Harry, firmemente.
Él deseaba niños, después de todo. No deseaba otra cosa que una gran familia, algo que siempre le había sido negado. Sabía que Draco también quería niños, y deseaba que el rubio fuera feliz, se lo debía. El Veela había sido cuidadoso y paciente con él en cada obstáculo con que se habían encontrado.
Los ojos de Narcissa brillaron y una expresión soñadora cruzó su rostro. Estaba claramente complacida con la posibilidad de convertirse en abuela. Draco se rió y su abuela le lanzó una mirada de desaprobación.
-Bien- dijo Marissa, mirando a Harry con algo parecido a la aprobación.
-¿Van a tener una ceremonia?- preguntó Narcissa repentinamente, sus pensamientos regresando a la realidad.
-¿Una ceremonia?- repitió Harry sin entender.
-Sí. Como probablemente sepas, en el mundo mágico no hay prejuicios contra el matrimonio con alguien del mismo sexo. Los Veela pueden, si lo desean, casarse con sus parejas antes de la unión- explicó Narcisa tranquilamente, era claro que aprobaba esta posibilidad.
-¿Matrimonio?- preguntó Harry aturdido.
Draco nunca había mencionado nada de hacer su relación oficial. De hecho, el otro muchacho sólo había mencionado el enlace. ¿Por qué no se lo había pedido? ¿Acaso el Veela no quería casarse con él? ¡No....Draco lo amaba!
-No quise decírtelo hasta que estuvieras más a gusto con la idea.....- murmuró Draco incómodo, sintiendo las dudas de Harry.
-¿Entonces tenemos que casarnos?- preguntó Harry, el entendimiento afluyendo a sus ojos.
-No tenemos....pero podemos- respondió Draco vacilante.
Rezaba porque Harry dijera que sí. Llevaba algún tiempo queriendo hablarle sobre una ceremonia oficial, pero temía que un compromiso de esa magnitud asustaría y alejaría al nervioso joven. Draco no podía pensar en nada mejor que estar casado, y enlazado, con el chico que amaba
-La verdad, creo que lo preferiría....me haría sentir más......normal.....supongo- señaló Harry quedamente, los ojos fijos en el piso.
Draco suspiró con alivio, acariciando una mano de Harry amorosamente. Sus ojos se encontraron; oscura plata y vívida esmeralda chocaron, con una variedad de emociones entremezcladas en sus profundidades.
Harry podía sentir como la atracción magnética le urgía a enlazarse con el Veela, pero luchó contra eso, por ahora, sabiendo que no era el momento correcto. No estaba listo; si lo aceptaba ahora, luego podría odiar al otro muchacho por ser obligado a hacer algo para lo que no estaba preparado.
-Entonces arreglaremos la ceremonia. ¿Quizás el baile pueda ser también una fiesta de compromiso?- sugirió Narcissa sin mucha sutileza. Aparentemente, había pensado hacer esto todo el tiempo.
Draco la miró irritado una vez más, disgustándole la manera en que presionaba a su pareja para que tomara decisiones que en este momento no estaba listo para asumir. Sabía que ella quería un nieto, pero estaba logrando que la situación se volviera más difícil. Seducir a su pareja era un proceso lento, y Draco había hecho tremendos progresos. Al comienzo Harry se había negado, y con el paso de unos pocos días lo había aceptado en su vida, y convenido con la relación. Era lo mejor que el Veela podía esperar. Habían sido rivales y se habían odiado por años antes de descubrir lo del enlace. Esto tomaría tiempo; un tiempo que Draco estaba dispuesto para esperar.
-Está bien....pero no quiero casarme todavía- elevó sus verdes ojos suplicantes hasta los plateados de Draco.
Esperaba que el Veela entendiera sus razones. No quería herirlo, pero no podía aceptar todavía. Necesitaba estar completamente seguro de su decisión antes de hacerlo. No quería cometer un error y terminar atrapado en un hogar sin amor.....Había pasado casi toda su vida atrapado en un hogar con los Dursley, quienes lo odiaban, y no quería que ocurriera lo mismo con Draco.
-No tenemos que casarnos hasta que estés listo. La fiesta es sólo parte del proceso- lo tranquilizó el otro.
Harry se relajó instantáneamente. Draco había entendido y no lo culpaba.
-Bien. Ahora, Draco, por favor vete para que tu abuela y yo podamos llamar al sastre. Sencillamente tenemos que hacer algo respecto a las ropas de Harry- pidió Narcissa cuidadosamente, evitando los aterrados ojos del moreno.
Draco entendió. Los Malfoys sabían estar perfectamente vestido para cada ocasión posible. Había estado pensando comprarle ropa nueva a Harry, pero no sabía como tocar tan delicado asunto, especialmente cuando su chico no tenía ni idea sobre la elegancia. Al parecer, su dilema había sido disuelto.
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El joven se paraba cansado sobre un taburete en la habitación. El modisto era un hombre llamado Silvius Snazzer, uno de los mejores sastres de todo el mundo mágico. Tan pronto como vio a Harry comenzó a trabajar, discutiendo telas, colores y estilos con las dos señoras Malfoy como si el interesado no estuviera en la habitación. Era claro que pensaba que el Gryffindor era incapaz de elegir un traje respetable.....no que Harry lo culpara. Después de todo, las ropas que había vestido hasta ahora eran los deshechos de Dudley.
Se preguntaba distraídamente si Draco estaría de acuerdo con que un modisto hombre lo tocara a él, su pareja. La imagen del rubio maldiciendo al hombre trajo una sonrisa a su rostro. El Veela era muy protector con él y tenía una vena posesiva enorme, que Harry encontraba extrañamente encantadora. Esto lo hacía sentirse importante al saber que alguien se preocupaba por él lo suficiente como para no querer perderlo.
-Creo que el verde es uno de los mejores colores para él.....y por supuesto el negro....sin muchos adornos....sencillo y simple......¿quizás una túnica negra, un jersey de casimir verde.....o una camisa blanca?- musitó Silvius, estudiando a Harry con ojo crítico.
Harry se movió ligeramente, no estaba acostumbrado a ese tipo de escrutinio. Los ojos de Silvius se entrecerraron, reparando en la ágil figura, el pelo oscuro y los asombrosos ojos verdes. El chico era una criatura muy hermosa, y Silvius disfrutaba vestirlo. Adoraba un desafío.
-Estoy segura que a Draco le gustará el negro......y el verde va con sus ojos. Asegúrese que tenga un guardarropa completo de invierno.....abrigos, túnicas, ropa casual, todo. Mi hijo querrá que se vista apropiadamente- ordenó Narcissa fríamente, mostrando su clara superioridad sobre el modisto.
-Por supuesto- murmuró Silvius, inclinando la cabeza ligeramente en señal de sumisión. Él podía tener todo aquello que el dinero podía comprar, pero los Malfoys tenían una gran influencia, y una palabra diciendo que había vestido al salvador del mundo mágico haría que más personas solicitaran su servicio.
Harry comenzó a mirar con melancolía hacia la puerta que conducía a la salita, donde un impaciente Veela esperaba por él.
"Auxilio...." fue su último pensamiento antes de ser obligado a probarse un nuevo traje.
*************
Casi cuatro horas más tarde, Narcissa salió de la habitación para encontrar a un impaciente Draco con la mirada fija en la puerta. Sonrió burlonamente ante la vista. Durante su visita había descubierto que Draco estaba completa y perdidamente enamorado de su pareja. Imaginaba que su primera reacción ante el descubrimiento habría sido divertida de ver.
Siempre se había preguntado sobre la extraña rivalidad entre su hijo y el chico Potter, pero lo había ignorado por influencia de Lucius. Debería haber sabido que sólo su sangre Veela podría haber causado tan fuerte emoción. Los Veela eran criaturas intensas. O amaban o odiaban
Al verla entrar, Draco se levantó de un salto, ansioso por ver a su pareja. La empujó para pasar, por supuesto con gentileza, después de todo era su madre y una Malfoy, y se detuvo, los ojos fascinados con la figura delante de él.
La pequeña figura de Harry vestía una túnica negra, la seda cayendo suavemente hasta el piso a sus pies. La ropa era muy entallada, pegándose a su cuerpo, ante la secreta delicia de Draco. La seda verde de la camisa que llevaba estaba abierta en la parte superior, rebelando una tentadora vista de su piel bronceada. Los pantalones negros caían a la perfección, mostrando sus largas piernas. Internamente, Draco alabó al Quidditch por ser un deporte físico tan intenso.
El rostro de Harry estaba ardiendo de vergüenza, una interrogante en los ojos verdes mientras esperaba pacientemente la aprobación o desaprobación de Draco. El Veela aclaró su garganta, sus ojos hirviendo con un abierto deseo.
-Te ves hermoso- murmuró, con la voz enronquecida.
Harry se ruborizó aún más, reconociendo la mirada en los ojos del rubio, y sintiendo que aumentaba la ya familiar atracción magnética que Draco irradiaba. Se relajó ligeramente, señalando la costosa ropa. Se había sentido un tanto intimidado por el traje, nunca imaginó que llegaría el día que vistiera tales prendas, pero Draco acalló su temor.
-Es para el baile.....Silvius dijo que el verde y el negro era lo más apropiado.....-murmuró Harry, bajando los ojos.
Los ojos de Draco giraron hacia Silvius y en segundos su expresión cambió a una de completo odio, los plateados ojos se volvieron fríos. Ese hombre se había atrevido a tocar a su pareja......a ver el cuerpo de Harry parcialmente desnudo.....su madre no le había mencionado que Harry iba a ser atendido por un hombre.
-Draco- le alertó Marissa, tratando de calmar a su nieto, sintiendo el desastre que se avecinaba.
Silvius echó un ligero vistazo a Draco, consciente de que el muchacho era un Veela muy protector. En ese instante el joven Malfoy parecía querer maldecirlo. Tenía que admitir que había encontrado a Harry atrayente, con un atractivo inocente. El chico era bello y Silvius disfrutaba vistiendo a la gente bella.
Sin embargo, Silvius nunca se acercaría a Harry por numerosas razones: era un cliente, y él nunca mezclaba el trabajo con el placer; además, era el Niño-Que-Vivió y estaba fuera de su liga; y por si fuera poco, era pareja de un miembro de la familia Malfoy, los cuales cada temporada gastaban miles de galeones por sus creaciones
-Su pareja es muy hermoso. No tuve problema en conseguirle un guardarropa completo- le dijo tranquilamente, haciendo énfasis en la palabra pareja para mostrarle al Veela que no significaba ningún peligro para Harry o su relación.
Este último pareció darse cuenta y se adelanto, tocando suavemente la mejilla de Draco. El gesto capturó de inmediato la atención del rubio quien le sonrió en respuesta, suavizando notablemente su expresión.
-Gracias por la ropa, Draco.....- le dijo cautelosamente, sabiendo que aunque su orgullo luchaba al sentirse abastecido por su pareja, su agradecimiento calmaría al Veela.
-No es nada. Jamás vestirás otra cosa que lo mejor- juró Draco, con intención. Harry no tendría que anhelar nada. Llevaría lo mejor que pudiera darle.
El fiero proteccionismo y amor en la voz de Draco impactó al moreno. Emitió una media sonrisa, abrumado. Se empinó y colocó un suave y breve beso en la mejilla del Veela, un gesto que sellaba su promesa y le aseguraba que no tenía ninguna intención de dejarlo.
En la puerta, Narcissa y Marissa sonrieron ante el gesto mientras Silvius agradecía en silencio a Merlín que el Veela no hubiera tratado de matarlo, antes de partir apresuradamente.
***********
Después que Narcissa y Marissa partieron, prometiendo visitarlos al siguiente día ya que iban a permanecer en el castillo por un tiempo, Draco y Harry se retiraron a la habitación nuevamente. El moreno se metió de inmediato en el baño, esperando relajarse en una tina de agua caliente luego del estresante día que había tenido.
Mientras aguardaba que su pareja terminara con el modisto, Draco había tomado una ducha, esperando que así el tiempo transcurriera más rápido. No había funcionado, pero esto significaba que podía pasar más tiempo con el Dios de los Ojos Verdes, como secretamente comenzaba a llamarlo, cuando reapareciera.
Se desnudó y se puso el pijama. Cayó en la cama, esperando por Harry. Pronto, el Gryffindor apareció en la puerta del baño vestido con un pijama de seda verde nuevo, el cual era parte del guardarropa recientemente adquirido.
Draco tenía que admitir que Harry lucía grandioso. Podía entender la manera como otras personas reaccionaban ante su pareja; era hermoso, poderoso, y tenía una fuerza silenciosa que atraía a los demás.
-Será mejor que ese Finnigan se aleje de ti- comentó de repente, recordando al Gryffindor irlandés.
-Seamus está sólo.....
-Intentando seducirte- sentenció Draco calmadamente, pero su voz era dura.
-El sólo está tonteando........dudo que sepa lo que hace!- argumentó Harry, lanzándose sobre la cama.
-Trató de tocarte- gruñó el rubio, su temperamento sublevándose rápidamente ante el pensamiento de su pareja con el otro muchacho.
-Tienes que aprender a serenarte, Draco. Yo no estoy interesado en Seamus- Harry frunció el ceño.
-¿No te atrae?- le preguntó, curioso pero temiendo la respuesta.
No podía negar que Seamus era un chico atractivo, y él y Harry se conocían mucho más de lo que Draco y Harry. Era cierto que se habían conocido durante la misma cantidad de tiempo, pero Draco no había tenido oportunidad de saber cómo era el muchacho que se ocultaba tras el pedestal que el mundo mágico había creado para él.
-Seamus es un hermano para mí. Siento por él lo mismo que siento por Ron- explicó Harry con cuidado, no quería disgustar al Veela
Draco había probado en varias oportunidades cuan posesivo era, y no quería que se enfureciera creyendo que sentía algo más que amistad por el muchacho irlandés. No quería que Draco se pusiera celoso, pues los celos, aún cuando se probara que eran infundados, siempre dejaban un resquicio de duda.
-Bien- gruñó Draco, empujando repentinamente a su pareja sobre la cama.
Comenzó a besar el rostro del chico; gradualmente hizo su camino hacia sus labios abiertos que suplicaban desesperadamente por su atención. Gimió mientras atrapaba el reflejo de pasión inundando los ojos verdes.
-Te amo mucho- susurró en el oído de Harry, luchando contra la urgencia de poseerlo allí y ahora.
-Lo sé- murmuró éste en respuesta.
Harry lo sabía. Draco le había demostrado su amor en un millón de formas, y fue ese amor que el rubio sentía lo que había atraído a Harry. El Gryffindor ansiaba sentirse amado, y Draco lo amaba. Pero no quería comprometerse con el Veela sin amarlo a su vez, Draco no lo merecía.
Mientras se besaban apasionadamente el corazón de Draco se apretó dolorosamente al darse cuenta que el otro no había dicho 'te amo' en respuesta. Podía sentir la sangre Veela corriendo por sus venas, urgiéndolo a tomar a su pareja, a enlazarse, a hacerle el amor a Harry, pero se controló. Sabía que si iba demasiado lejos y obligaba a Harry a hacer algo que no quería hacer, perdería al Gryffindor. Era una posibilidad que no podía permitirse.
"Me amarás, Harry.........aunque me tome toda la vida lograrlo", juró Draco mentalmente, gimiendo en la suave boca de su pareja, necesitando la tranquilidad de saber que Harry estaba allí, con él, necesitándolo.
Pero el dolor que le provocaba el que Harry no correspondiera a sus sentimientos, ardía en su corazón, incluso mientras se perdía a si mismo en la respuesta de su pareja.
****************
Harry despertó a la mañana siguiente para ver una lechuza desconocida de pie sobre el tocador, una carta atada a su blanca pata. La criatura le recordó fuertemente a Hedwig, excepto por las dispersas plumas negras que adornaban el pecho del animal. Se libró de los brazos de Draco y caminó hacia ella. Desató la carta cuidadosamente y observó como el ave volaba hacia fuera, con un suave ulular de despedida. Entonces abrió la carta:
Harry
Nuestra reunión de ayer me sorprendió, por decir lo menos. No
eres en absoluto como esperaba. Supongo que esperaba reunirme
con un duplicado de James Potter. Aunque te ves igual que él,
tengo que admitir que tu personalidad es completamente
diferente.
Antes de llegar había estado preocupada al escuchar las
noticias sobre la pareja de mi hijo. Draco es, y siempre lo
será, el muchacho más obstinado que he conocido. He escuchado
historias sobre ustedes, y aunque siempre me pregunté cuan
fuertes eran las emociones entre ambos, nunca considere este
escenario.
Fue un placer descubrir que deseas ser padre. Siempre he
querido un nieto y sé que Draco siempre ha anhelado una gran
familia, debido a su propia soledad durante su niñez.
Tengo varias cosas que advertirte. Las Veela son unas
criaturas muy posesivas, como ya sabes. Necesitas tener
cuidado de hacer que Draco sepa que nunca lo abandonarás por
otro, pues el pensamiento de perder a su pareja puede conducir
al Veela a la locura.
Para un Veela, su pareja lo es todo. Para Draco, eres su mundo
entero y siempre lo serás.
Nunca hieras a mi hijo, pues mis instintos Veela apenas
podrían ser refrenados para tomar venganza contra ti, aunque
hiriera a mi hijo al herirte a ti.
Él siempre querrá tu felicidad y te dará todo. Draco nunca
permitirá que seas herido, de eso puedes estar seguro, y te
protegerá hasta la muerte si fuera necesario
Espero poder hablarte en privado
Narcisa Malfoy
Harry dobló la carta y la colocó sobre la cómoda. Regresó a la cama, una suave sonrisa jugueteando en sus labios mientras contemplaba el rostro dormido de su futuro esposo.
-Mi prometido- musitó pensativamente.
Observó mientras Draco se agitaba, su cuerpo buscando a Harry por la cama de manera automática. Sus ojos se abrieron repentinamente, llenos de un súbito pánico al pensar que éste había desaparecido. El Gryffindor lo notó y se acercó, de forma que los ojos del rubio se fijaron en él, relajándose visiblemente.
-Tu madre me envió una carta- le explicó.
-¿Qué quería?- preguntó Draco, receloso.
-Decirme algunas cosas que necesitaba escuchar- respondió suavemente, inclinándose para besar los labios de Draco posesivamente.
Todavía no amaba a Draco, pero se preocupaba por él, y eso era un comienzo. No le mentiría al Veela, no creía en expresar falsas promesas de amor impulsado por la pasión. Cuando correspondiera a su amor, lo haría con todo el corazón.
****************
Cuando llegaron al Gran Comedor para desayunar, todos se les quedaron mirando fijamente, para gran disgusto de Harry. Narcissa y Marissa estaban sentadas con los profesores y débiles rastros de diversión brillaron en sus ojos cuando Harry arrastró a Draco hacia la mesa de Gryffindor. Draco, adaptándose de momento al comportamiento de su pareja, y esperando estar con él, le permitió que lo llevara, mientras una tenue sonrisa cruzaba su rostro.
-Hey, Harry- saludó Hermione alegremente, moviendo con cortesía la cabeza en dirección de Draco.
-Hey Mione.....- contestó Harry distraído, alcanzando tostadas y tocineta.
Draco sacudió la cabeza hacia su pareja y saludo a Hermione y Ron con un movimiento de cabeza. Era cortés, pues sabía que Harry amaba a sus amigos, y que ellos eran muy protectores con el chico. Tomó una taza de café, dando un pequeño suspiro de gratitud cuando el aroma alcanzó sus fosas nasales.
-Te ves muy contento- comentó Ron, estrechando los ojos al fijarlos en su amigo.
-Simplemente está complacido de seguir con vida- intervino Draco encogiéndose de hombros con elegancia, sus ojos chequeando la mesa Slytherin donde quedaban varios de sus amigos.
Todos los ojos giraron hacia él, la veja sospecha persistiendo. Lo habían aceptado porque Harry parecía preocuparse por él, pero todavía no le tenían confianza. No podía culparlos. Era un Slytherin, y un Malfoy además. El nombre de la familia Malfoy se había visto oscurecido desde el primer reinado de Voldemort, e incluso ahora, seguían existiendo sospechas de que fueran Magos Oscuros, aún cuando pocos se atrevían a confrontarlos con tal acusación
-¿Qué? Mi madre casi lo ahoga con ropa- Draco se encogió de hombros.
-¿Ropa?- preguntó Hermione, su voz destilando curiosidad.
-Draco me compró algo de ropa nueva- explicó Harry, lanzándole a Ron una mirada de advertencia.
-¿Te está comprando?- siseo Ron, lo bastante alto como para que todos lo escucharan, incluyendo a Draco. Harry estrechó los ojos; incapaz de creer que Ron pudiera pensar que era lo bastante superficial como para permitir ser comprado por posesiones mundanas. Ron sabía que Harry nunca había tenido muchas pertenencias, y que valoraba las emociones por encima de las necesidades. Las posesiones materiales sólo tenían significado para él si provenían de alguien que le importara con todo el corazón y no pudiera ser reemplazado. Su capa de invisibilidad era un ejemplo, así como su Saeta de Fuego; unas ropas no se comparaban con eso.
-No, le estoy suministrando ropa a mi prometido- corrigió Draco, sintiendo el enfado de Harry hacia sus amigos por su falta de sutileza. Deseaba probarles que no estaba comprando a Harry. Se preocupaba por él, profundamente, y como su pareja, era su trabajo proveerlo de todo aquello que necesitara.
El Comedor asumió una quietud sepulcral luego de la declaración, tal como Draco había supuesto. Sonrió.
-¿Qué?- chilló Ron, obviamente pasmado.
-¿Cuándo?- preguntó Hermione, una suave sonrisa en su cara, mientras miraba a Harry, complacida. Un compromiso quería decir que su relación estaba progresando, y que Harry estaba comenzando a amar al Veela. El Gryffindor nunca hubiera aceptado comprometerse si no le importara Draco.....sólo necesitaba darse cuenta de que lo amaba, aunque eso podría tomar algo de tiempo. La mayoría del tiempo, era demasiado inocente para su propio bien.
Draco sonrió débilmente, complacido del efecto logrado con sus nuevas noticias. Era un Slytherin, después de todo, y los Slytherins disfrutaban originando grandes reacciones, especialmente en público.
-Harry aceptó comprometerse conmigo. Las invitaciones para el baile de la Mansión estarán llegando mañana. Harry y yo las escribiremos esta tarde- informó tranquilamente.
-¿Invitaciones?- preguntó Ron débilmente, viendo que la situación escapaba de control rápidamente
-Harry, ¿no sería mejor que explicaras tú?- pidió Hermione.
-Bien..... la madre de Draco mencionó matrimonio, y aunque no estoy listo para casarme o unirme, estuve de acuerdo con un compromiso- el aludido se ruborizó.
-Al menos no vas a casarte- dijo Seamus repentinamente, un obvio alivio en su voz.
Dracó gruñó amenazadoramente, furioso ante el pensamiento de que Seamus continuara con su seducción. ¡Harry era suyo!!
Harry automáticamente le tocó el brazo, controlando al Veela fácilmente con su gesto. Ya había descubierto que podía apaciguar instantáneamente al Veela haciendo que su atención derivara hacia él. Era una táctica Slytherin, pero funcionaba, y después de todo, Harry casi se había convertido en un Slytherin.
-No todavía- señaló Harry circunspecto, sin gustarle la sonrisa en el rostro de Seamus. Una sonrisa que sabía significaba problemas. Había pasado media vida en Hogwarts, hablando, riendo y compartiendo cerca del otro chico y conocía la expresión de su rostro bastante bien.
-¿Y persiste la tradición de besar al prometido?- preguntó Seamus de manera casual, sus ojos brillando con malicia.
-¡No!- siseó Draco, claramente furioso. No le importaba si era muy bajo que un Malfoy mostrara sus emociones en público, ¡no se sentaría allí a observar como ese chico adulaba a su pareja!
Harry aferró sus brazos para prevenir que intentara estrangular a Seamus, recordando la forma en que el Veela había atacado a Pansy sin detenerse a considerar sus acciones y que no lo lamentó después.
-Seamus.....-suplicó, intentando decirle con los ojos que dejara de atormentar deliberadamente al Veela para hacer que perdiera el control.
-No voy a besarte- sonrió el aludido, divertido por el fuego crepitando en los tormentosos ojos del rubio e ignorando la súplica de los verdes ojos.
-Será mejor que permanezcas alejado de mi pareja- ordenó Draco furioso, alzando la cabeza con arrogancia y el desprecio cruzando rápidamente su rostro.
-Técnicamente, Harry no será tu pareja hasta que ocurra el enlace- apuntó Seamus, engreído.
El rubio movió su varita y Harry se inclinó hacia adelante precipitadamente, frotando sus labios contra su mejilla hasta lograr calmarlo, mientras unos ojos plateados, ahora ligeramente enojados, se reunían con los suyos. Internamente, suspiró con alivio.
-Soy tu prometido- le recordó, suavemente
Draco pareció calmarse completamente ante las confortantes palabras, contento de enroscar su brazo alrededor de la cintura de Harry, mientras observaba a Seamus a través de sus calculadores ojos plateados. Parecía observar atento al otro chico, en caso de que tratara de 'atacar' a Harry, para el gran regocijo de Hermione, quien reprimió precipitadamente su risilla cuando los ojos plateados se estrecharon en su dirección.
Todo regresó a la normalidad y Harry esperaba que su Padrino le hubiera enviado alguna carta con las lechuzas de la mañana.
Miles de lechuzas entraron en el Gran Comedor, pero sólo un ave se paró frente a él. Era un gran cuervo, negro desde las plumas hasta el pico, y con unos ojos vivamente carmesí. Pero lo que mayormente atrapó la atención del chico fue el paquete negro que traía en la pata. Un paquete dirigido a Harry Potter.
Cuando el ave dejó caer el paquete en el plato de Harry el salón quedó en silencio. Draco se tensó cuando el otro lo tomó, desatándolo para dejar ver una cajita negra. Con dedos ligeramente temblorosos, retiró el cordel y miró dentro. Al principio nada paso, pero de pronto una voz emergió de la caja. Una voz que, Harry sabía, sólo podía ser de Voldemort.
-Felicitaciones por tu boda con el señor Malfoy, Harry. Llama a esto un temprano presente de bodas. Técnicamente, la única razón por la que te lo envío es porque el condenado roedor ha dejado de serme de utilidad. Trata de evitar su gimoteó matándolo antes de liberarlo- la voz siseó antes de alejarse.
-¿Harry?- preguntó Draco suavemente, preocupado por la expresión estática en la cara del otro. Había reconocido la voz, pero estaba receloso acerca del regalo. ¿Por qué enviaría Voldemort un regalo a su enemigo?
Sin notar los atónitos rostros que lo rodeaban, Harry metió la mano en la caja y saco el aturdido cuerpo de Colagusano.
-¡Colagusano!- exclamó Ron, rodando los ojos cuando reconoció a la rata.
-Sirius es libre- murmuró Harry, viendo la rata como si fuera el regalo más precioso que jamás hubiera recibido.
Draco sabía sobre la inocencia de Sirius y sobre Peter, pero nunca hubiera soñado que Sirius recobraría su libertad de manos del mismísimo Voldemort. Al parecer el Señor Oscuro no estaba tan loco como para no disfrutar la ironía. Su padre le había comentado que Voldemor usualmente tenía un retorcido sentido del humor
-¿Qué significa esto, Harry?- preguntó Seamus, su voz ligeramente temblorosa, pues nunca antes había escuchado la voz de Voldemort.
-Esta rata no es otro que Peter Pettigrew en su forma de animago- explicó Harry con voz aturdida.
Dumbledore se levantó precipitadamente, moviéndose con una elegancia que sorprendió a muchos, sus ojos azules estrechándose y su poder fluyendo libremente, con una fuerza que mantenía oculta excepto en situaciones extremas, creando una atmósfera de asombro y temor reverencial en los estudiantes que le observaban.
-Señor Potter, por favor deme la rata- le pidió calmadamente, tratando de sacar el animal de entre los dedos del chico. Sabía que Harry odiaba a Peter Pettigrew, y no podía culparlo, pero Sirius nunca sería libre si el joven mago perdía los estribos y el control sobre su magia.
Harry retrocedió con ojos indecisos. Era claro que ni siquiera ahora confiaba en el Director, lo que hizo que Dumbledore suspirara internamente. Pensaba que su relación había sido reparada, pero por lo visto todavía tenían un largo camino por delante para que Harry confiara lo suficiente, como para estar de acuerdo a apoyar sus decisiones.
-No. Quiero entregárselos yo mismo a los aurores- argumentó el muchacho, pues no deseaba dar oportunidad a Pettigrew de escaparse otra vez
-Deje al menos que lo transforme- insistió Dumbledore con suavidad.
Harry asintió, conviniendo en que esa era la forma más fácil.
Dumbledore murmuró algo y un relámpago de luz azul golpeó a la rata en sus manos. Harry dejó el pequeño animal en el piso precipitadamente y hubo un jadeo general entre los estudiantes y varios profesores, cuando ésta se transformó rápidamente en la figura de un hombre. Un hombre que Harry odiaba completamente. Un hombre que había traicionado a sus padres y permitido que su inocente Padrino pasara doce años viviendo en el infierno.
-Peter Pettigrew- susurró Harry, la aversión era obvia en su voz.
Continuará.....
Para ver la versión original y la versión original corregida, favor visitar nuestro perfil.
REVIEWS
Lara-eternal-anjiru: Disculpa que no te contestamos en el capí anterior, pero ya estaba todo en el horno cuando vimos tu review. Gracias por tus lindas palabras hacia nosotras y tienes toda la razón sobre los fics, son todos geniales y las autoras excelentes. Lo cierto es que traducimos aquello que verdaderamente nos gusta. Sobre Sirius y Remus, ¡¡no podemos responderte eso!! Si no le quitaríamos gracia al asunto, Esperamos que este capítulo te haya gustado y también te rías con el. Besos
Azalea: A nosotras también nos gusta mucho Albus. Estas dos chicas Malfoy (nótese la ironía) van a seguir saliendo, especialmente mamá Veela. Y muy pronto viene papá Lucius. En cuanto a Seamus, ¡Ay, Azalea, si te contáramos lo que viene! Aún va a dar lata el irlandés. Besitos
Nocens Calamus: Gracias por lo que nos toca y tienes toda la razón, la historia es excelente. Somos españolas. Las direcciones donde puedes encontrar atracción magnética, tanto la anterior (42 cap) como la modificada (25 cap) las puedes encontrar en nuestro perfil, pincha en alima21 y ahí está. Y gracias por tu ofrecimiento, lo tendremos en cuenta. Saludos.
Murtilla: Pues aquí tienes la continuación. Y esta traducción es primicia, pues a partir del capítulo 9 incluye las últimas modificaciones hecha por la autora, que son bastantes. La idea es tratar de actualizar todos los viernes. Bye.
Velia: Pues les tiene miedo porque, como pudiste ver, esas dos son temibles jeje. Sí, una de las cosas más lindas del fic es ver cómo Draco va conquistando a pulso a Harry. Besos.
Gala Snape: Si, de veras que son hermosos juntos y Draco está ahí, solícito y protegiendo a Harry. Pero no creas, no todo será color de rosa, juas, juas. Besitos.
Naomi: Gracias por tus palabras y trataremos de actualizar todos los viernes. Sip, Draco es lindo en la historia, pero no creas, también tiene su vena celosa. Ya verás, ya verás. Saludines
Luzy Snape: Sip, esta historia es genial. Tu fic está muy bien (habla Ali) pero no lo había leído por falta de tiempo (ustedes nos tienen traduciendo a millón jeje). Leí los dos primeros capítulos y me gustaron y prometo leer esta semana los otros 6 y te cuento, ¿vale? Besitos.
Sayuri12: ¡¡Gracias!! Nos alegra que te guste y esperamos que siga siendo así. También adoramos a Draquito. Besos
Drakito 16 :D: Mmm, también tiene su punto tener niños jóvenes así cuando tengan los 35 los tiene criados y pueden disfrutar de la vida jejeje pero cada cual tiene su opinión. Besos
