Síndrome de Estocolmo

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Siguen en el auto hasta haber penetrado las prefecturas de Kanagaua. Ahora la duda es donde se quedarán, porque está por anochecer y son perseguidos.

—Bien, creo que ésta es una emergencia –dice L.

'¿Emergencia?, la subestimación del año', piensa Light, pero deja continuar al detective.

—Cuando llegué a Japón, sólo me quedé en hoteles para no sufrir alguna eventualidad, luego, cuando comprobé que estabas en Kantõ, mandé a construir el edificio… junto con comprar un departamento por si sufría una emergencia o estaba en peligro. –termina.

Light lo mira. La paranoia de L es aún más profunda que la suya, pero da gracias a cualquier divinidad por ella.

L sigue manejando hasta que vislumbran el barrio en donde está el apartamento.

—lo compraste cerca de Tokio.

L no contesta.

Cuando llegan, dejan el auto a unas cuantas cuadras alejado del lugar donde dormirán. Light sigue a L hasta hallarse frente a la puerta del depto. El detective vuelve a sacar de su bolsillo una llave que abre perfectamente la entrada frente a ellos.

—Me recuerdas a Doraemon –dice Light en tono monótono. Por un momento duda si lo pensó o lo dijo, pero cuando escucha la respuesta de L, sus mejillas adquieren un leve tono rojizo.

—No pensé que mis bolsillos te recordarán a un animé Light-kun, y menos en un momento como éste –pero su voz no delata regaño alguno sino que una leve diversión en su compañero.

El apartamento es vasto sin llegar a ser gigantesco; tiene una sala y tres habitaciones que Light deduce son dos cuartos y el baño. La cocina es tipo americana junto con la decoración. Cuando entra a uno de los cuartos lo confirma al hallar una cama en vez de un futón tradicional.

L aparece por la puerta -, hay comida, Light-kun –y vuelve hacia la sala.

Light va junto a él y se maravilla en lo lleno de los estantes y en la moderna laptop que L saca de un compartimiento en el mueble.

—Precauciones, Light-kun –dice al ver la mirada de Light-, si he sobrevivido tanto es por eso.

'Sin duda'.

Saca unas sopas instantáneas a la vez que pone agua en el calentador. Cuando tiene listo un bol con ramén lo mira y deja de tener hambre, finalmente abandonando las ganas de comer. Va hasta la sala en donde Ryuuzaki ya está sentado en un sillón junto a una bandeja de dulces gomiosos. Saca un dulce de fresa y lo come rápidamente. Si a L le sirven, a él también deberían.

—¿Seguiremos con lo que te dije?

L quita su mirada de la pantalla para mirar al menor-, es arriesgado Light-kun, pensé que quedamos en que no seguiremos esa línea.

—¿Qué?, nunca quedamos en nada, Ryuuzaki –vocifera-, y es lo único que podemos hacer. No hay tiempo para planear algo más, y ya me deben estar buscando.

—Hasta pareciese que quieres ir a encontrarte con Mikami –L dice en voz baja-, ¿quieres volver a ser Kira?, ¿quieres tener el poder de nuevo, no-

Light no sabe más que su puño en la mandíbula del detective. L cae del sillón con el notebook encima. Lentamente se pone de pie dejando el computador en la mesa de centro hasta luego dirigirse al otro joven-, ¿la verdad te dolió? –dice-, pero como te lo dije una vez… el golpe te lo devuelvo –finaliza mientras levanta su pierna y patea en el abdomen a Light.

El japonés vuela hasta chocar con una pared mientras tose por el golpe. Se levanta con furia y arremete en contra del detective quien ya está en posición para el ataque. Se entremezclan en un lío de brazos y piernas intentando hacerse daño, hasta que Light pisando la pierna derecha de L, se sienta a horcajadas en el detective.

—¡Eres un hipócrita! –le grita empujándolo en el pecho-, ¡un hijo de puta hipócrita!, ¡dijiste que no me culpabas!

—Cambié de opinión, Kira-kun, y no sé… como hablas… de hipocresía –termina jadeando por el peso del cuerpo sobre él.

Light se ahoga por tanta furia. Con rabia se levanta del detective y se dirige hasta la pared que golpea con el puño. No, él no es un hipócrita. No, no. Y no quiere ser Kira, no quiere convertirse en esa burla de si mismo.

L se levanta mientras se limpia la camiseta del polvo. Se sienta en el piso al lado del sillón mientras mira a Light. Tiene ganas de herir a Light, un impulso desde que lo escuchó decir que seguiría con el plan-, acaso Light-kun, ¿no deseas volver a los juegos mentales?, ¿cumplir con tus sueños?, no puedes arrepentirte con tantas muertes ya…

Light respira profundo intentando calmarse. Nada puede hacer en contra de las palabras de Ryuuzaki, aunque éste esté equivocado. No quiere volver a ser Kira, y sabe muy bien de todas las muertes que carga-, no L –dice finalmente-, no quiero. Lo único que quiero es que todo esto termine, y si al final me llevas al patíbulo, con gusto iré –se sienta en el sillón.

L no dice ni hace nada. Toda la adrenalina del momento lo ha dejado. Siente una ambivalencia de emociones por Light. Está furioso sin saber bien el motivo, está confuso por las acciones en el auto. Lo odia por haber sido Kira y porque ahora no lo es. Y cuando lo mira en el sillón cabizbajo y con la mirada vidriosa, se arrepiente de las palabras dichas. Mierda, él nunca se arrepiente, y no puede compadecerse de un asesino.

Pero no es lástima lo que siente. No. Y Light tampoco es un asesino. Todo es tan complicado. Y Light sigue ahí, con la mirada perdida y sus puños doblados. Tan perdido. Tan joven. Y L nunca ha sentido nada igual, nunca ha sentido nada tan fuerte. No sabe que es, o mejor dicho, no quiere ponerle un nombre.

—No quería… –dice al final-, no quería decir todo eso.

Light suspira-, si querías. No lo hubieses dicho si no –se pasa una mano por el pelo-, descuida, no dijiste nada que no supiera ya. Solo créeme, sé que es difícil hacerlo, pero no quiero ser Kira. Me oyes, no quiero. Si insisto en ir donde Mikami, es porque quiero terminar con todo esto –acaba de decir mientras se arrastra desde el sillón hasta el suelo en donde se sienta junto a L.

—Te creo.

El más joven lo mira sorprendido y L sostiene su mirada-, te creo. Es sólo que yo no quiero que vayas donde Mikami –Light lo mira con desconcierto-, puedes morir.

Light lo mira comunicándole un "¿piensas que no lo sé?".

—Es curioso –continúa L-, cuando empecé con esto, ser detective, siempre supe que no iba a vivir mucho. Una carrera difícil en donde siempre se arriesga. Y no me importaba. No me importaba que cuando muriera, L solo fuera una letra, incluso, puedo decir que mucho de lo que hago es solo por aburrimiento… pero ahora no quiero morir. Pensé que ya había vivido todo lo interesante, pero cuando llegué a Japón, me di cuenta que estaba jodidamente equivocado. "Memento Vivere", ¿no? –termina diciendo, a la vez que mira con más profundidad a Light. Deja que sus ojos le comuniquen todo lo que no puede con palabras, intenta que Light entienda lo que no puede explicar. Porque ya lo sabe, no puede dejar ir a Light. No puede ni quiere dejarlo.

—L-

—No digas nada. No hables, solo-

Y está vez es Light quien interrumpe a L con su boca. Atrapa los labios finos del detective entre los propios en un beso suave a diferencia del anterior. Sabe porque lo esta haciendo, y como si las palabras de L le hubiesen dado una especie de epifanía, Light siente que el síndrome de Estocolmo siempre ha sido su perdición desde que conoció al otro hombre.

L apenas siente los labios cálidos de Light, corresponde al beso. Masajea el labio inferior del menor, recibiendo un quejido quedo y la entrada a la otra boca. Sus lenguas se juntan a la vez que sus cuerpos chocan entre ellos, orillándose al lado sillón. L gira su cuerpo hasta quedar arriba de Light, y con su mano derecha empuja la mesa de centro.

Light abraza a L, toca su cuero cabelludo, saborea el gusto dulce de los otros labios. Respiran entrecortadamente a la vez que sus bocas casi no se separan. Las manos de L bajan hasta los botones de la camisa del menor, desabrochándolos y tirándolos hasta tener la prenda abierta. Light abre los ojos que había mantenido cerrados durante todo el tiempo.

El negro de los ojos de L se enfrenta al castaño de Light.

—Esto está muy fuera de carácter, ¿no crees? –dice Light mientras L se mantiene sobre él.

—¿Te importa? –contesta el detective, a la vez que deja caer la camisa de Light-, porque a mí no.

Light lo mira y sus manos se dirigen hacia el cabello de L, tirándolo hacia él-, no me importa. Aunque te digo desde ahora que esto no lo he hecho antes.

—Qué bien –responde L, con su boca en el cuello del japonés-, porque yo tampoco. Pero vi alguna vez, por ahí, como se hace.

—Pervertido –y hace un sonido parecido a una risa que la boca de L se encarga de amortiguar. La charla sin sentido parece terminada hasta que L interrumpe:

—Podríamos…-gime por las manos que bajan a su espalda-, ir al cuarto –y con un cabeceo como respuesta, se dirigen a tropezones hasta caer en la cama americana de la habitación.

Cuando ya están en la cama, dando vueltas mientras las manos vagan, Light habla-, pienso…ah.. que esta es –L lo besa impidiéndole hablar, pero Light lo toma de los hombros y aleja unos centímetros para poder terminar-, esta es la respuesta a la seguidilla de discusiones.. que hemos tenido, L –lo suelta, besándolo ahora él.

L se separa un tanto, fijando a Light debajo suyo-, ¿tensión sexual? –dice, a la vez que con ayuda de Light se saca la playera blanca.

—Exacto, ¿no lo… crees?

—Si, también lo creo –y al besar los labios del japonés, termina cualquier otro tipo de conversación. Baja sus manos hasta la pretina del pantalón de Light, abriéndolo y dándole a entender al otro. Light levanta las caderas permitiendo que le baje los pantalones, y con una mirada fija de L, también los boxeadores.

—Ahh… Ryuuzaki… -Y así está completamente desnudo delante del mejor detective del mundo. Bueno, ya L le había visto desnudo antes, pero nunca en un carácter sexual. Y no es que se sienta tímido, ya tiene un ego bastante grande como para saber que es atractivo, pero el que sea L… no es calentura, le está dando su confianza. Con manos un tanto temblorosas, abre los pantalones del detective y los baja tal cual L hizo con él.

Light va demasiado lento para opinión L, quizás muchos años de represión, pero ahora siente que su libido estallará si es que Light no termina de hacer lo que está haciendo. Siente muy bien su miembro hinchado debajo de las manos del menor, y con sus propias manos agarra el de Light-. Con un poco… más de rapidez, no sería… ninguna molestia…Light.

Se debe estar ruborizando. No entiende como L sigue tan fresco aún en esta situación, salvo unas cuanta gotas de sudor que lo rodean (y lo hacen muy caliente) y el pelo desparramado, L no tiene ninguna rojez. Pero cuando él lo aprieta, el detective debe morderse el labio para refrenar el gritillo, y por fin en sus mejillas pálidas hay un rastro de sonrojo, así que viendo los buenos resultados, Light vuelve hacer presión en el miembro de L.

—Ahh… Light… ahh –La mano ahí lo está volviendo loco, empezando un vaivén en crescendo, haciendo que L haga lo mismo con el miembro de Light, logrando sacar un gemido del otro. Light agacha la cabeza cuando los movimientos se hacen mas fuerte, y sus caderas chocan con más velocidad, pero L con su otra mano que hasta el momento se había dedicado a tocar el torso de Light y las tetillas, ahora le toma de la barbilla para hacer que sus miradas se fijen.

—Ahh…. Ryuuzaki… -murmura gimiendo Light, mientras observa las profundidades oscuras de los ojos del detective, cada vez más brillantes, maravillándose por el contraste entre la palidez y las gotas de sudor que le dan a L un toque etéreo. Cierra brevemente sus ojos, mientras su miembro está cada vez más cerca de la culminación, haciendo que mueva igual de rápido su mano en el propio del detective.

—L… dime L… -dice el detective entrecortado. Quiere escuchar su nombre en estos momentos. Su nombre en los labios de Light.

—L..L.. ahggg –gime ruidoso, cada vez más acalorado bajo la mirada fija de L.

—Light… ahhh… se siente… bien…. –y L no quiere cerrar los ojos para no perderse a Light, porque no sabe si lo que lo hará culminar será la mano en su virilidad o la imagen del menor sonrojado y sudado, viendo sus pupilas dilatadas de un dorado oscuro. Light. Es lo único que su mente parece decirle, y es lo único que dice cuando su edad viril revienta-, ¡¡Light!! ¡Ahhhhh!

—¡¡LLLLLL!! –Light siente todo quebrarse a su alrededor, solamente quedando L y él. Solo ellos, ningún Kira, Mikami o quien sea. Solo ellos.

Cuando las replicas orgásmicas los dejan, L cae sobre Light rodando minutos después a su lado. Aún sus respiraciones no se estabilizan y sus corazones compiten rápido.

Sabe bien que está todo pegajoso por fluidos de él y del detective. Que aún técnicamente no han follado, pero Light siente que ha sido la mejor experiencia de su vida. Y junto a L. Seguramente eso es lo que la hace tan buena.

—Tienes razón… el que haya sido con Light-kun la hace mejor.

—¿Lo dije? –parece que perdió unas cuantas neuronas en el orgasmo. Y parece que aún L seguirá utilizando el "kun".

L le sonríe-, ahora Light-kun, podríamos ir a la otra parte –dice L, mientras vuelve a ponerse sobre Light. Realmente nunca ha sido un pervertido, vamos que no, nunca le han atraído los aspectos sexuales de la vida. Pero por primera vez en su vida quiere hacer muchas perversiones junto con Light, quizás hasta descubra alguna parafilia…

—¿Qué? –Light pregunta sorprendido. Recién estuvieron… bueno, juntos. Y están sucios, L podría esperar-, ¿ahora?

L se agacha aún más hasta que su cabeza roza la clavícula de Light, aprovechando de besarla y chuparla-, ahora, Light-kun.


Notas de la autora: soy tan pervertida :hehehe, el próximo tendrá lemon completito xDD.

Y por si las moscas; Memento Vivere es una locución latina que significa 'acuérdate de vivir' o 'recuerdo de vida'. Es la oposición a Memento Mori, 'acuérdate de que vas a morir' o 'recuerdo de mortalidad'.