CAPÍTULO X
CONFUSIÓN
(Tres días después)
Urano despertó una hora antes de lo habitual. Aun no terminaba de amanecer cuando vistiendo de forma cómoda, se dispuso para ir correr.
Quería sentir el viento en su rostro. Así que se dirigió al bosque donde pudo llenar sus pulmones de aquel aire tan puro, y que de paso le ayudaría a aclarar sus pensamientos.
Luego de correr ininterrumpidamente, se sentó debajo de un árbol. Cerró los ojos para sentir el suave murmullo del viento. Entonces la memoria le trajo el recuerdo de Venus y lo acontecido. Sonrió ante esas memorias.
Levantándose y sacudiéndose el polvo que cubría su ropa, corrió de vuelta hacia el palacio.
Entrando en la sala común, encontró a Neptuno leyendo los diarios.
"Buenos días", dijo sentándose frente a ella.
"Buenos días", respondió su hermosa compañera.
"¿Qué hay de nuevo en las noticias?", pregunto tratando de profundizar la plática con la joven.
"Nada interesante, lo mismo de siempre", la aguamarina hojeaba las páginas como si se encontrara leyendo, pero en lugar de eso, trataba de evitar pensar que Urano volvía de pasar la noche con Venus.
"¿Por qué no practicaste con tu violín?, hubiera sido agradable comenzar mi día con su sonido"
"Supuse que dormías, y no quise despertarte", sonrió para la rubia.
"Desperté muy temprano y fui a correr, ahora tomare una ducha… luego podemos ir al comedor", contesto dirigiéndose a la escalera.
"Muy bien", la aguamarina simplemente respondió.
"Entendí que no debo de hacer lo que hice"
"No hace falta que me des explicaciones. Venus es muy bonita", al decir aquellas palabras, se entristeció un poco.
La rubia volvió a sonreír gentilmente, "No me lo parece tanto. Para mi hay una mujer más hermosa que ella. Ahora iré a la ducha. Con permiso", Urano dijo, luego entro a la habitación.
"¿Se referirá a Serenity?", pensó viendo la puerta cerrarse detrás de la rubia.
(Sala común de Venus y compañía)
Venus yacía sentada entre los blancos cojines. Tomando la hermosa manzana de oro que yacía a su lado, y contemplándola, su rostro dibujo una sonrisa.
"No sabía que en verdad existía ese objeto", Marte se sentó frente a ella.
"Así es, fue un regalo hecho hacia mi madre, el cual me fue entregado de sus propias manos", el orgullo y la arrogancia figuraron en sus palabras.
"Es un objeto que solo puede pertenecer a la más hermosa", Mercurio explico.
"Y es por eso mismo que me pertenece"
"¿Por qué no intentas averiguar si en verdad sigues siendo la más hermosa?"
"Soy la diosa de la belleza y el amor, aunque no estaría demás preguntarle a Urano sobre quien de entre todas, es la más hermosa"
Marte la miro con oprobio, "No deberías jugar con el peligro"
"No es un juego peligroso cuando lo juegan dos", Venus replico a esas palabras.
(Lago de la serenidad. Más tarde)
Neptuno se concentraba frente aquel lienzo, y aún más lo hacía frente a su modelo. Júpiter observaba con asombro aquel fondo blanco que poco a poco iba cambiando ante las hábiles manos de la aguamarina.
"Sin lugar a dudas eres una buena modelo", la aguamarina dijo, no sintiendo nada en contra de la Selenita. Sabía que ella no era la culpable del infame actuar de Urano.
"Me apenas con tus palabras", Serenity sonrió.
"Aunque lo mejor es el talento de Neptuno", Júpiter dijo haciendo que la aludida riera.
"Y dime, ¿Cómo te sientes tan lejos de casa?"
"Al principio me era difícil, pero he comenzado a adaptarme. La luna en verdad es un lugar hermoso", la princesa de Neptuno respondió.
"¿Qué hay de Urano?, no me negaras que es muy atractiva", Serenity le observo de manera inquisidora.
"Lo es", Neptuno dio la siguiente pincelada.
"Cuidado Neptuno, no vaya a ser que pase lo mismo que hace mucho tiempo, y terminen enamorándose", Serenity lanzo esas palabras que hicieron que el corazón de Neptuno se acelerara.
"Serenity, deja de decir incoherencias", una júpiter completamente sonrojada casi grito.
(Habitación Magallanes)
Venus se sentó frente al hermoso tocador blanco. Al contemplarse no pudo evitar sonreír ante su propio reflejo, en verdad era muy hermosa. Difícil hubiera sido que Urano resistiera ese encanto.
Al ser consciente de esa belleza arrolladora de la que era poseedora, la había conducido a ser una mujer altanera y orgullosa. Si la vanidad tuviera un rostro, sin duda ese sería el de la joven Venus. Amaba que su belleza fuera reconocida públicamente. Y a pesar de ser tan provocativa, Urano era uno de los pocos que habían logrado agradar a la joven, a tal grado de entregarle sus "amores". Cosa extraña porque aun siendo la deidad de la pasión, el amor era algo que no conocía personalmente. Solo lo conocía atreves de las pláticas de los enamorados.
Poniéndose se pie y luego de vestirse, se dirigió a los hermosos jardines, abundantes en rosas.
(Lago de la Serenidad)
"Esta listo", Neptuno mostro el cuadro a Serenity.
"En verdad que es precioso, ¿me lo regalarías para colocarlo en mi habitación?, o en algún otro lugar del palacio", suplico con sus bellos ojos azules.
"Por supuesto que sí. Usted ha sido mi modelo, es suyo", Neptuno lo desmonto del caballete para entregarlo en las manos de la princesa.
"Estoy segura de que eres la mejor pintora en todo tu planeta, y no solo allí, ahora también lo eres en la luna. Muchas gracias por el obsequio", Serenity sonrió.
"No me lo agradezca, ¿sabe una cosa?, me gustaría hacer un retrato suyo y del joven de cabellos negros que le acompañaba durante la fiesta"
"¿Mío y de Endimión?, ¡vaya!, eso sí que sería maravilloso, sería una hermosa pintura. Se lo diré la próxima vez que le vea. Estoy segura de que el accederá", sus ojos se iluminaron al escuchar sobre su príncipe de uniforme negro.
(Jardines del palacio)
Venus contemplo las rosas rojas, a las que ya había comprado con el color carmín de sus preciosos labios. Tomando unas tijeras, comenzó a cortar aquellas que en hermosura se le podían comparar con ella misma. Con sus suaves manos las iba tomando para irlas depositando dentro de un cofre color blanco.
Al comprobar que tenía un número suficiente, cerró aquella caja con la firme intención de preservar su aroma. Sin duda alguna, algo planeaba.
(Habitación Miranda/Tritón)
Urano se sentó detrás del piano, dejando que sus dedos danzaran libres sobre las teclas. Cerró los ojos para dejarse llevar por aquella hermosa melodía que hacía muchos años había aprendido.
Neptuno que había entrado, le observaba desde el umbral de la puerta. No paso mucho tiempo sin que Urano se percatara de su presencia.
"¿Tienes mucho tiempo observando?"
"No, acabo de llegar… me gusta esa melodía que estas tocando. Siento que de alguna manera la conozco", Neptuno se sentó en el diván que estaba justo enfrente del piano.
"Es imposible que la conozcas, hace mucho tiempo, mientras dormía… soñé esta misma melodía, al despertar la recordaba a detalle"
"Es extraño, me parece muy familiar… es como si la conociera de toda la vida"
"Talvez en tus sueños también la escuchaste. Quizás es un recuerdo de alguna vida pasada que volvió a mí, y a ti", Urano seguía con sus dedos danzantes sobre el instrumento.
"No te muevas, quédate así", la aguamarina se puso de pie para tomar el carboncillo y su libreta de bocetos.
"¿Por qué?", Urano dirigió su mirada a la joven que nuevamente tomaba asiento frente a ella.
"Me has inspirado… no te muevas"
"Entonces tendré que dejar de tocar", Urano dejo inconclusa aquella melodía.
"No lo hagas, quiero seguirte escuchando", la aguamarina le miro suplicante.
"Está bien, como usted ordene… espero y no te lleves una decepción. No soy muy buena modelo" nuevamente prosiguió con la melodía.
"O tal vez necesites otro pintor"
"Si así lo deseas, puedes visitarme en el castillo Miranda, de esa manera podrás hacer cuantos bocetos quieras de mi"
"¿Es una invitación?"
"No, no necesitaras invitación para visitar mi planeta. Podrás hacerlo cuando quieras"
"Gracias", Neptuno agradeció mientras escuchaba la melodía, y mientras se inspiraba con aquella belleza. Por su parte, Urano al notar que su compañera se encontraba concentrada en el boceto, aprovechó el momento para contemplar aquellos sedosos cabellos, el terso cuello, los firmes senos, y aquellas aterciopeladas piernas que se asomaban por debajo de su chitón. Era increíblemente hermosa, "Esta preciosa mujer, ¿aun conservara su pureza?", se preguntó. Neptuno se sintió observada, así que levantando la mirada, la fijo en el verde mirar de la princesa de los vientos.
"Perdona, no pude evitar…", al verse descubierta, giro su cabeza al frente. Sintiendo como sus mejillas hervían de pena.
"¿Perdonar que?", Neptuno cuestiono.
"Que te estuviera viendo… lamento si te he hecho sentir incomoda o algo por el estilo. En verdad no era mi intención", se levantó bajando la tapa del piano.
"Te has ruborizado, ¿Por qué?", Neptuno sonrió. Ahora era su turno de cuestionar a la rubia, "¿Hay algo que deba saber?", Neptuno la miro.
"No… es solo que no pude evitar ver que eres muy hermosa… pero que cosas digo. Mejor me retiro, antes de…", una nerviosa Urano se encamino hacia la salida.
"¿Te gusto?", la aguamarina pregunto sin pensarlo y sin titubear, era su turno de atacar con preguntas.
La rubia se petrifico, y dirigiéndole la mirada, sorprendida pregunto, "¿Qué?"
Neptuno levanto la vista, viendo a Urano a los ojos, "Te pregunte si te gusto estarme viendo mientras dibujaba"
"No, por supuesto que no, ¿Por qué lo preguntas?", respondió sonrojada.
"Simple curiosidad, solo eso"
"Entonces discúlpame", Tenousei dijo, evitando verla a los ojos.
"No tengo nada que disculpar. Me estabas viendo dibujar, ¿no es así?", seguía trabajando en su boceto.
"Así es"
"Esto se convertirá en un hermoso cuadro. Cuando esté listo, te avisare"
"Está bien, gracias", Urano le dirigió una última mirada, para luego marcharse. Estaba agitada, sudaba, su corazón se había acelerado. ¿Por qué?
(Habitación Magallanes)
Venus vertió la cristalina agua en la bañera, luego arrojo los pétalos de las rosas en ella. Desnudando su divino cuerpo, lo contemplo en el espejo, en verdad era hermosa. Dirigiéndose hacia la bañera, se sumergió en aquellas perfumadas aguas, para luego comenzar a pasar sus manos por aquellos lugares que Urano había acariciado. Su cuerpo sentía la necesidad de aquellas hábiles manos, y de aquellos ardientes besos. Fue entonces cuando un gemido salió de su pecho. Así permaneció un buen rato, hasta que saliendo de la bañera, se encamino hacia el armario para tomar un hermoso strophion que resaltara sus senos.
(Pasillo del palacio. Esa noche)
Durante la cena, Urano siguió apenada por lo acontecido en la sala común. Aunque sabía que su mirada no había sido de total deseo. Pensaba que había sido algo incómodo para la aguamarina. Ahora caminaba por el pasillo que le conduciría hasta su habitación. Fue entonces cuando sintió la presencia de alguien que le observaba desde las sombras.
"¿Quién está allí?, alzo la voz, dirigiendo la mano a la empuñadura de su espada.
"Soy yo", Venus emergió de la oscuridad.
"¿Por qué te ocultas?"
"No me ocultaba, solo te observaba"
"Deberías ir a dormir, es tarde", la rubia Uraniana señalo.
"Lo sé, es solo que no quiero dormir… sola", Venus se acercó a ella peligrosamente.
"¿Tienes miedo?"
"No, pero algo de compañía me vendría bien", la joven diosa junto su cuerpo con el de la rubia. Abrazándola por el cuello.
"Pensé que una vez saciado tu capricho, no volverías a molestarme"
"Es que aún no termino contigo", fundió sus labios con los de Urano, "¿No crees que lo del otro día fue algo incómodo?, ya sabes… el cobertizo y ese sucio camastro. Hoy tengo algo mejor"
"¿Qué es?", Urano la tomo por las caderas, inclinándose un poco para besarle el cuello.
"Mi cama", Venus le tomo de la mano para dirigirla hasta aquel pasadizo secreto que conducía a algún lugar del palacio, "Mi templo… es un lugar que casi nadie conoce, y hoy tú lo conocerás", Venus abrió una sencilla puerta. Urano al entrar, noto que se trataba de una habitación decorada con velos, y aromatizada con suaves perfumes.
"¿Este es tu templo?"
"Así es mi amor. Ese pasillo conduce a lo que llamo mi templo", contesto desabrochándole la camisa, y acariciándole la fuerte espalda.
"No me llames mi amor, sabemos que no hay amor entre nosotros… solo deseo", la deiforme Uraniana respondió.
"Lo sé"
Recostándose en la cama, Urano comenzó a besar el cuello de su amante. Mientras se desvestían mutuamente, pregunto "¿Por qué yo?", gimió al sentir que los labios de la deidad hacían contacto con su pecho.
"Me gustas, y quiero que sepas cuánto. Nadie me había atraído como tú lo has hecho", Venus dijo bajando hasta su entrepierna. Urano se entregó a aquella sensación.
El resultado de ese deseo fue una entrega frenética. Aquellos besos y aquellas caricias eran algo falso y faltas de afecto. Venus se mordía los labios en cada roce de aquellas manos que se complacían en saciar su cuerpo.
Entonces para Urano sucedió algo extraño. Mientras se entregaba en los brazos de Venus, algo ocupo su pensamiento, y ese fue el recuerdo de la aguamarina mientras la dibujaba.
"¿Sucede algo?", Venus la miro, tratando de besarla.
"Nada", Urano trató de concentrarse en su amante, pero no lo logro del todo. Venus seguía sonriendo a cada caricia. Urano seguía pensando en la joven de cabellos aqua.
Luego de la entrega, Venus no tardo mucho tiempo en quedarse dormida. Urano se sentó a orilla de la cama, observó a Venus un momento, y tomando su camisa, la abandono en medio de la noche…
Notas de autor: Buenos días, tardes o noches, según sea el caso en el que se han tomado un poco de su tiempo para leer mi historia.
¿Qué opinan de este nuevo capítulo? Haruka ya entendió que no debe andar molestando a Michiru.
Recuerden que ellas son diosas, visten con prendas muy parecidas a las de las antiguas griegas. Haruka viste como príncipe. Así le gusta.
Vicky, opino lo mismo. Creerá que Haruka de alguna manera le pertenece. Espero y pronto se dé cuenta de sus verdaderos sentimientos, al menos Urano reconoce que no siente nada por ella.
Milla23, adoro tu comentario. Haruka es un peligro andante. Es una piedra en el camino.
Guest , Plut no es la clase de mujer que se dejaría llevar tan fácilmente por Haruka.
VaMkHt, No creo que haya sido Plut quien la convenció. Más bien fue la idea de conocer a Michiru. Yo siempre he creído que es todo lo contrario. Michiru muestra más sus sentimientos, Haruka no tanto. Si de celos hablamos, Kaioh se lleva las palmas. Pienso que Michiru no se va a prestar a esos juegos. Más bien creo que Haruka deberá darse cuenta de todos sus errores. Porqué son esos errores los que la conducirán a la verdad.
Masspao, hola y bienvenido. Haruka nada más regándola.
