Mi no-apreciada (o) plagiador (a) que te presentas como genial escritor (a): Queda prohibida su reproducción, cambio de nombres y publicación en cualquier blog, o página.
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Los presentes escuchan atónitos la información que tiene el padre de Serena.
-¿La isla está en cuarentena? –Neflyte que sentía próxima la libertad, se sienta en el suelo por la desesperanza que lo embarga.
-No solo esta isla –Con cabello medianamente cano y antojos gruesos, el rostro tenso de Kenji Tsukino observa directamente a Darien con una expresión de dolor. –También están en cuarentena las islas e islotes cercanos aquí y a Honshū, con la guardia costera de los países vecinos monitoreando las aguas.
-¿Por qué han tomado esas medidas? –Un soldado con raspaduras en el rostro, que Darien reconoce como el que los salvó de la explosión del puente interviene, alejándose del médico platinado que intenta darle un vaso con agua.
-Nadie puede salir o entrar de la isla. Sea niño, joven o adulto y sin distinción de religión o clase social. –Repite lentamente.
-¿Acaso se volvieron locos? –Un gigante de cabello castaño que se conoce con el nombre de Ralf Jones, vocifera -¿Quién dio esa absurda orden?
La ONU, OTAN, ANSA[1], el grupo de los siete… seis –Rectifica en vista que Japón está en ruinas. –La nueva coalición Rusia-Norteamérica y todas las organizaciones internacionales existentes.
-Permiso para hablar, señor –El platinado de ojos azules que presenta un hematoma en la mitad del rostro da un paso adelante.
-Puede hablar, Teniente.
-¿Cómo bombardearon Honshū sin poner en riesgo las plantas nucleares?
- Los países aliados que participaron en los bombardeos acordaron no dañar las zonas cercanas.
-Los zombis que queden de pie luego de la limpieza podrían estar guareciéndose en sus alrededores –Darien opina preguntándose cómo sacar a Serena de la isla.
-Gracias a su descubrimiento, las adyacencias de las plantas nucleares están siendo atacadas con lluvia de polvo mentolado y pastillas de alcanfor. Eso nos dará tiempo para que nuestros ingenieros nucleares apaguen las plantas y las sellen hasta que el peligro desaparezca. – Notifica- Hay algo más –Hace un gesto al soldado parado detrás de él.
El hombre saluda a Darien con un ligero movimiento de cabeza y activa la tableta que tiene en sus manos.
-Soy Ingeniero de Sistemas y mi misión, así como la de los que estuvieron en mi puesto antes de mí, es espiar los movimientos de Estados Unidos en el plano armamentista. Ayer, a las veinte horas detecté un correo codificado. –Busca en la tableta el mensaje –Está escrito en dialectos navajo[2], maya[3] y kariña[4] mezclados entre sí, con el fin de confundir a cualquiera que logre interceptar dicho mensaje.
-Pero no a ti –Afirma Darien.
Su pariente en segundo grado Zafiro Black, mejor conocido como la sanguijuela de ciberespacio por sus incursiones en los portales secretos de los gobiernos de todo el mundo. Perseguido durante años por la Interpol[5] sin éxito, salió a la luz la mañana del suceso en Tokio para informar al mundo entero el peligro que cierne a la humanidad. Para Darien es extraño verlo ataviado con un uniforme que detesta desde niño.
-Pregúntame qué es imposible para mí –Desdeñoso responde regresando a lo que le interesa. –Decodifiqué la información que les mencioné antes y apuesto todo el oro del mundo que ninguno de ustedes puede atinar ni remotamente qué dice.
-¡Al grano, muñequito! –La militar sentada al final del salón replica.
Zafiro va a responderle de manera grosera, deteniendo sus palabras viendo a la mujer de cabello oscuro.
-Bien, -Dirige su atención a la pantalla – "La carroña está en el continente. Atrapar para conseguir fórmula".
-¿La carroña? –Seiya pregunta interesado.
-¿Fórmula? –Kunzite no entiende nada.
-¿Entiendes a qué se refieren?
-La carroña es este individuo –Zafiro muestra la pantalla. –Ofrecen cien millones de dólares por la captura con vida del causante de nuestras desgracias.
-¡Los lleve el diablo! –Jones golpea a pared con su puño
Darien llega a la única conclusión:
–Los malditos van a querer la vacuna para crear su propia arma apocalíptica…
Serena observa las ventanas del salón cubiertas con bolsas negras, mientras piensa en el futuro de su bebé. La alegría de todos esos meses anhelando tenerlo en sus brazos se ha transformado en terror de no saber qué les depara el destino.
Atrás dejaron una alcoba pintada de colores pasteles con un arcoíris en la pared donde estaba ubicada la cuna, junto a ésta una mecedora. Las gavetas de la cómoda tenían infinidad de ropita delicada…
-¿Puedo pasar?
La rubia de cabello corto termina con el pensamiento pésimo.
-¿Cómo estás?
-Como si me hubiera caído un avión encima –Bromea avanzando lentamente hacia ella - ¿Cómo te fue a ti?
-Me desmayé del susto, pero gracias a mi Darien y las chicas que me cubrieron, salí ilesa. – La ve hurgar entre las bolsas que están en el fondo del salón. -¿Qué necesitas?
-El glucómetro, las bandas sensores y mi medicina. –Enumera –También la ropa, mis artículos de higiene personal y…
-El glucómetro las medicinas lo tiene el Subteniente Kou. Tuvo tiempo de rescatarlo antes de que los doctores lo tomaran para uso común –Lita entra con dos tazas de avena caliente y bollos de pan. –Me ahorró el viaje a su "habitación" –Comenta a Haruka proporcionándole una taza con una nota pegada –Sin azúcar ni otro aditivo dulce –Explica entregándole la otra a Serena.- Para ti sin canela.
-¿Dónde preparaste esto? –Haruka acaricia el borde la humante taza.
-Rei tiene una hornilla portátil para prepararle las comportas a su bebé –Explica. Estamos en estos momentos preparando tallarines de los víveres que trajimos de casa. Las raciones serán pequeñas…
-Pero sabrán delicioso –Sonríe Haruka –Vamos a comerlos calientes. –Sorbe un poco de avena mientras se dirigen al otro salón -¿Cuántas personas hay en esta escuela?
-No más de setenta calculé cuando fuimos recibido. –La castaña comenta –La mayoría de ellos son los militares que vimos en las azoteas.
-¿Qué pasó con los que casi nos embisten?
Serena comienza a sospechar que Haruka es una líder nata y no una simple paramédico y piloto comercial como aparenta. Tal vez esa es la razón por la que choca tanto con Seiya.
Lita se detiene, observa a todos lados antes de acercarse más a las chicas.
-La mujer es una golfa profesional –Susurra.
-¿Es mala persona? –Serena pregunta inocentemente.
-Literalmente se gana la vida en la profesión más antigua del mundo.
-¡Oh! –La embarazada no había tenido contacto alguno con ese tipo de mujeres.
-¿El tipo es su…? –Haruka continúa con el interrogatorio.
-Alguien que se salvó en la cárcel gracias a ella.
-Un par de joyitas –Murmura pensativa. –Tendremos que cuidarnos de esos delincuentes.
-Fueron asignados a nuestro salón –Mina estudia el último año de Psicología criminal y en lo poco que los ha observado dice que no parecen ser de esa calaña.
-De todas maneras, mientras estemos juntos los vigilaremos. –Ingresa al salón observando la banda que inmoviliza el brazo izquierdo de Jedite –Espero que seas diestro.
-Es zurdo como el diablo –Rei responde entregándole un pequeño tazón con tallarines y salsa enlatada. –Estoy hirviendo el agua para el té.
-Dios bendiga tu astucia –Musita reverenciándola –Apuesto que eres capaz de conseguir un emparedado de pan integral con el queso que desees.
-Antes de ayer podía hacerlo –Jedite responde.
-Yo traje carne seca –Mina coloca unas cuantas tiras del alimento sobre el tazón de la rubia - ¿Alguien más quiere?
-Delicioso –Después de comer, Serena se sienta junto a la bebé que al verla extiende los brazos. –Eres una preciosidad.
-Lavaré los trastes –Haruka sale al pasillo, pero las voces alteradas llaman su atención. Deja las cacerolas a un lado y avanza alerta hacia las voces masculinas y alguna que otra femenina.
Cautelosamente se asoma a lo que parece ser el descanso de profesores.
-¿Cómo diablos vamos a permitir que los "gringodiablos" terminen lo que empezó el nosferatu Tomoe?
-¡Debemos filtrar ese correo por la red!
-Calma señores –Kenji intenta hacerse escuchar, pero el rumor es más fuerte que su voz.
Se escucha un silbido que a todos ensordece. Todos voltean hacia Seiya.
-Si me permite responder al imbécil del Sargento Sanjoin, hacer lo que él propuso equivale al extermino de la raza humana. Tan pronto los peores mafiosos, cazadores de recompensas y toda alimaña del mundo delictivo, darán caza a Tomoe para hacerse con los millones que ofrece el Pentágono o venderlo a quien pague más por él.
-¿Nos quedaremos sentados entonces? –Seijuurou pregunta.
-Aquí entro yo en acción –Zafiro interviene.
-¿Qué planes tienes con Tomoe? –A Darien no le agrada que el mayor enemigo del gobierno sea quien tenga alguna solución.
-Siempre dije que esa famosa vacuna que nos quieren poner al salir de la primaria en realidad es un chip para conocer nuestros movimientos. En mi caso, deserté de la escuela antes de que me controlaran.
Darien siempre consideró excéntrico a su primo, y escuchar nuevamente esas tonterías le produce lástima y vergüenza por él.
-Y según tu teoría, el régimen gubernamental sabe dónde se encuentra el enemigo público número uno.
-No solo ellos –toca la pantalla de su tableta –Hace tiempo pude burlar el sistema de seguridad del imperio del sol naciente y me enorgullece decirles a todos si sus familiares están vivos o son caminantes.
-¿Cómo puedes asegurarlo? –Haruka sale de su escondite -¿Cómo lograrás saber si algún ser querido logró salvarse?
Seiya la observa acercarse al idiota informático que la ve como si quisiera babearla a pesar del cardenal en su rostro. Con un fuerte deseo de abalearlo, espera saber lo que ella quiere, luego lo pondrá en la línea.
-Dime a quién busco y te daré la respuesta –Soberbio responde Zafiro.
-Imari Black.
-Imari Black – Repite mientras teclea –Existen cuatro adultas, dos adolescentes y una niña.
-La niña. –Asiente expectante.
-Está viva por ahora en alguna parte de Miyazaki. –Entra en la información del gobierno –Nacida hace tres años en Kanagawa, aquí aparece una denuncia de secuestro. –Vuelve su atención a la rubia que lleva sus manos al rostro cubriendo la emoción que la embarga -¿Ella es…?
-Mi hija y voy a buscarla…
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[1] Asociación de Naciones del Sudeste Asiático
[2] Indígena norteamericano.
[3] Indígena centroamericano.
[4] Indígena suramericano.
[5] Policía internacional.
