En el borde de un acantilado, se apreciaba la silueta de una chica dibujada por los últimos rayos que el sol emitiría ese día en esa zona geográfica, con una figura prominente y fuerte, se encontraba mirando hacia una pequeña ciudad que se encontraba en una amplia llanura, el viento sacudía su cabello castaño mientras ella permanecía hundida en un mar de pensamientos, el tiempo había pasado muy rápido y aquella ciudad que cada vez estaba más cerca sería el escenario en que volvería a combatir.

—Diane, nos vamos, debes descansar, mañana será el torneo— La voz de aquella mujer rubia la saco de sus pensamientos.

—Si— afirmó mientras daba media vuelta y comenzaba a caminar.

Por otra parte, en el extremo de la ciudad, un joven se dirigía hacia el centro de la ciudad mientras caminaba con total despreocupación y una sonrisa mal contenida.

—¡Al fin! Mi deseo de participar en este torneo se hará realidad.— exclamaba emocionado el joven, era bastante corpulento, con un cabello de color entre rubio y verdoso castaño, peinado hacia atrás, pero con un llamativo copete al frente. —En serio tuve suerte, por suerte el jefe me dio permiso por esta ocasión, lástima que Gil no haya querido venir conmigo.

Mientras tanto en otro punto de la ciudad dos hombres caminaban juntos, con una notoria diferencia de estaturas.

—¿Quién diría que nos encontraríamos aquí enano?

—No es como que me alegre demasiado esto.— contestó el hombre más pequeño con una cara que denotaba una nula alegría.

—Deja de ser tan aguafiestas King, sólo será un día, después de eso no volveremos a vernos hasta que las clases se reanuden.

King, que había llegado unos minutos antes a la ciudad Vaizel, se había topado a Ban tirado en una calle con un evidente estado de ebriedad, al parecer había estado bebiendo todo el día, por lo que King lo despertó para evitar cualquier incidente, después de todo era su compañero. Como ya era normal, Ban estaba tirado así por el sueño más que por el alcohol, así que después de eso Ban no dejo de seguir a King.

—Por cierto… ¿Por qué estás en Vaizel Ban?— preguntó King cuando se percató que no podía ser una simple coincidencia.

—¿No es obvio? Vine a lo mismo que tú y Diane, después de todo ese dinero me vendría muy bien— contestó despreocupado Ban mientras daba un sorbo a una botella de cerveza que llevaba en la mano. King lo observó con incredulidad, ahora no sólo era Diane la única conocida que estaría en el torneo, también Ban.

Se lamentaba un poco por tener que participar en algo así, él nunca fue fan de pelear, pero cuando no había alternativa lo hacía, sin embargo no se imaginaba que tuviera que enfrentarse en ese torneo a sus dos únicos amigos en la escuela, y por sobre todo algo le causo curiosidad, ¿Cómo sabía Ban que él participaría en el torneo? Quizás estaba confundiendo sus palabras, no, eso era imposible, el único evento que se realizaría ahí que involucrara una suma de dinero importante era ese.

—No tiene caso ocultártelo, pero ni se te ocurra mencionarle nada a Diane, yo también tengo una razón para estar aquí, aunque me duela estoy dispuesto a pelear con ella, y por supuesto contigo— dijo con seriedad King mientras le dirigía una mirada a Ban.

—No sería divertido si no lo hicieras.— contestó mientras correspondía a su advertencia con una mirada igual de intensa.

Ambos siguieron caminando por un rato, hasta que King rompió el silencio.

—A pesar de que nos hemos hablado desde que la escuela comenzó, no sabemos mucho uno del otro, pero siento la necesidad de preguntártelo ¿Por qué participarás en el torneo, diversión, honor, deudas, por ayudar a alguien o enserio es sólo por el dinero? Sé que muchos participan sólo por avaricia, algunos otros por amor a los combates, pero por alguna razón siento que no es tu caso.

—Si te agrada la palabra avaro, puedes referirte a mi con ese adjetivo, porque vine por eso, el dinero es mi objetivo.— contestó con seriedad Ban.

—Ya veo, bueno, en ese caso también llámame avaro, porque no te lo dejaré fácil, no me iré de aquí sin ese dinero.

El silencio posterior a esa charla torno el ambiente bastante tenso, pero fue sólo por un par de minutos, después de eso Ban se comportó como siempre, y esa despreocupación disipó aquella tensión.

Después de un rato caminando, King se detuvo frente un pequeño hostal.

—Bien, hasta aquí llego yo, pasaré la noche aquí, te veré mañana en el torneo— King se despedía de Ban, quien en un segundo ya se encontraba dentro del hostal.

—¡Oye! Danos una habitación, él paga— dijo al recepcionista Ban señalando con el pulgar a King que se encontraba tras de él.

—¿¡Pe-pero qué rayos haces!? ¿¡Qué clase de oportunista eres!?— reclamaba King a Ban mientras este lo ignoraba totalmente y firmaba el contrato de la renta de habitación.

—Bien, hecho, King apresúrate y dame quince libras para pagar.— dijo Ban mientras extendía una de sus manos hacia King. Quien a regañadientes sacó el dinero y se lo entregó.

—Disfruten de su noche aquí— continuo amablemente el recepcionista mientras les entregaba unas llaves.

Mientras ellos discutían, el chico del copete los observaba desde la puerta, luego ambos subieron hasta encontrar su habitación.

—Esos chicos...— murmuró para si mismo, y luego procedió a registrarse para hospedarse ahí.

Una vez en la habitación King cerró la puerta y se disponía a acomodarse —Demonios, no sé como terminé contigo en la misma habitación— se lamentaba al momento en que bajaba su mochila y la almohada que cargaba con él.

—No seas exagerado, después de todo ibas a pagar el mismo precio por ocupar la habitación tu sólo, ¿Qué mejor que pagar lo mismo y ayudar a un compañero?— respondió Ban mientras se tiraba en la cama.

—¡Oye! Baja de ahí, yo dormiré en la cama, puedes usar el suelo— reclamaba King a su compañero, Diane tenía razón, Ban tenía un talento para desquiciar a los demás, incluyéndolo.

—Hombre, no seas tan duro, vamos cabemos los dos perfectamente en la cama, no te haré nada— contestaba Ban con una clara expresión de burla, hasta que algo se le vino a la mente —¡Oh! Es verdad nunca has compartido la cama con nadie… ¿O si?...— continuó insinuantemente Ban.

Ante las palabras de Ban King no pudo evitar acordarse de la noche en que durmió con Diane, el rostro se le matizó de un color rojizo. Ante tal reacción una sonrisa perversa se dibujo en la cara del hombre en la cama.

—¿Eh?¿Enserio? Eres un pequeño estafador, con esa cara de niño bueno y al parecer ya te atreviste a profanar el templo de alguien— Continuó con malicia Ban.

—I-idiota, eso no es cierto, yo, yo no he hecho tal cosa— contestó excesivamente sonrojado King. —¡Ah, olvídalo! Dormiré en el suelo— terminó mientras jalaba una sábana y su almohada verde. Al mismo tiempo Ban soltaba una carcajada, le parecía graciosa la forma tan infantil de King al reaccionar y que gracias a eso terminara quedándose en la cama, no era como que le molestara dormir en el suelo, pero de alguna forma se divertía mucho molestando a King.

La noche pasó rápido, Ban se despertó antes que King, quien se encontraba aún durmiendo a sus anchas en el piso, sobre aquella almohada y bajo la delgada sábana, realmente parecía no afectarle nada el frío del invierno. Ban sin despertarlo se metió al baño para darse una ducha, después de todo estaba bastante sucio por haberse quedado tirado a dormir en la calle la tarde anterior. Tras terminar su baño salió y notó que King seguía tirado en el suelo durmiendo, por lo que decidió despertarlo, pero tras intentarlo llamándolo normalmente y fracasar en el intentó decidió ser más rudo.

—¡Despierta perezoso del demonio!— gritó mientras le jalaba la sábana con fuerza, a lo que King sólo respondió con un leve quejido de protesta y un cambio de la posición en la que dormía. Ante esto Ban decidió usar un método más inteligente, se acercó a la puerta y la tocó como si alguien afuera llamara, para después girar la perilla, asegurándose que se escuchara como si la había abierto.

—¡Oh! Qué sorpresa Diane.

Al escuchar esto King no tardo más de dos segundos para estar de pie, despeinado y con una cara de sorpresa, miedo y alegría mezcladas mirando hacía la puerta.

—¡Vaya que te trae loco!— se carcajeo Ban al ver a King.

—¡Eso no es divertido!— replicó molesto y sonrojado King, al mismo tiempo que tallaba sus ojos con su antebrazo.

—Tú te lo buscaste, trate de despertarte amablemente, bueno , eso ya no importa, será mejor que tomes un baño ya o se nos hará tarde.

Después de tomar un ligero desayuno, mientras caminaban rumbo al lugar en dónde se llevaría a cabo el torneo, la gente prestaba peculiar atención a ellos dos.

—Sé que no quieres que Diane te reconozca, pero ¿no pudiste encontrar algo más discreto para ocultar tu cara?— preguntaba Ban a King, quien se había colocado una capa verde oscuro con una gran capucha que cubría casi todo su rostro y la mitad de su cuerpo, adicionalmente usaba una máscara que cubría hasta arriba de su nariz —La gente no deja de vernos por tu apariencia de delincuente.

—Si la gente nos mira es por tu excéntrico y exhibicionista aspecto, vas con el torso casi desnudo cuando estamos en esta época tan fría— respondió King. Aunque ambos tenían razón, los dos llamaban la atención con su respectivo aspecto.

—Aunque Diane no te reconozca ¿Realmente podrás pelear contra ella? Dudo que puedas siquiera pensar en lastimarla.— cuestiono el joven de gran estatura.

—Lo haré, yo no estoy aquí por gusto y si tuviera la más mínima oportunidad de retirarme créeme que no estaría aquí— contestó con seriedad —Además no planeo lastimarla, evitaré en lo posible ese enfrentamiento, y planeo entregarle aquello por lo que ella vino, yo sólo quiero ese dinero— continuó. Ban observo fijamente a King mientras hablaba.

—Ya veo, en ese caso será divertido enfrentarme a ti, y no me importaría que tú ganarás ese dinero, pero no te lo dejaré fácil— contestó Ban con una sonrisa divertida en el rostro.

King no entendía lo que pasaba, estaba dispuesto a preguntar, pero su plan fue interrumpido al escuchar sonar su celular, lo sacó de su bolsillo y al ver la pantalla sus ojos se abrieron en señal de sorpresa y preocupación.

—¿Qué sucede?— preguntó al contestar el teléfono con inquietud.

Ban se limitó a observar con atención el comportamiento de King.

—¿Qué? No puede ser… — La voz de King se quebraba y las lágrimas empezaban a correr por sus ojos, cuando Ban se percató de esto por un instante un miedo inmenso estrujó sus entrañas y antes de que pudiera mediar palabra, King continuó hablando —que alegría, estoy tan feliz— y con su manga secaba sus lágrimas que empezaban a brotar.

En ese momento Ban sintió que sus entrañas podían volver a su lugar y su flujo sanguíneo regresaba a su ritmo normal, y más aún, una felicidad inmensa pero prematura se empezaba a manifestar en él.

—Gracias Helbram, iré de inmediato hacia allá.— King se escuchaba feliz y aliviado, mientras tanto la persona al otro lado del teléfono contestaba, y tras escuchar sus palabras, el rostro del chico encapuchado se enrojecía y su voz se entrecortaba por los nervios. —to-tonto, yo nunca dije algo así, de todas formas es mi deber ir.

Ban observaba con cuidado, pero parecía serle sencillo entender la situación, aún con cierta inquietud y ansiedad decidió continuar con lo que se había propuesto en un inicio hacer. Por su parte King continuaba al teléfono.

—Ya veo, ciertamente tienes razón, pero… lo consideraré— respondió finalmente para luego escuchar un último mensaje y cortar la llamada. King observó pensativo su celular, parecía estar pensando seriamente en algo.

—¿Qué sucede? ¿Te has acobardado y ya no participarás en el torneo?— preguntó el exhibicionista compañero de King, aparentando no entender nada de lo que pasaba, en ese momento Ban sintió como su celular vibro al recibir un par de mensajes, los cuales no necesitó leer para confirmar su sospecha y su prematura felicidad se volvió totalmente real.

—Debo irme, yo ya no tengo motivos para entrar al torneo.

—¿Eh? En ese caso yo tampoco necesito hacerlo— contestó Ban, cosa que dejó a King más desconcertado aún. —pero ¿no sería divertido? Ya estamos aquí— continuó.

—Cielos, realmente eres un despreocupado, pero ya te lo dije, yo no vine aquí por diversión— contestó el encapuchado con una ligera indignación.

—¿Eh? Pero ¿No te gustaría ayudar a Diane a conseguir lo que vino a buscar? Tal vez de esa forma ella te vea con otros ojos— habló Ban con una evidente doble intención. Al escuchar esto King se ruborizó un poco, después de todo era algo que realmente le gustaría, y sobre todo era algo muy cercano a lo que Helbram acababa de decirle por teléfono.

—Bueno, supongo que tienes razón, ya que estoy aquí podría ser un desperdicio irme así— King se aclaró la garganta mientras intentaba disimular en vano lo que realmente lo motivaba. A lo que Ban sonrió con ironía al ver lo fácil que era manipular a su compañero.

Ambos continuaron caminando hasta que finalmente llegaron a su destino, era una gran planicie en la que estaba marcada una arena cuadrangular de un área considerable, con un espacio suficiente alrededor para albergar a una cantidad enorme de espectadores, en la entrada se encontraba una especie de sala de registro en donde ya había una gran cantidad de personas formadas, cosa que era normal, pues muchas personas se interesaban por el premio, y muchos más por la diversión de participar en un torneo así, ambos se formaron para el registro y en un par de minutos King se percató que pocos lugares delante de ellos se encontraba Diane, cosa que hizo que King, a pesar de estar totalmente cubierto se alejará de ahí, dejándole a Ban la tarea de registrarlos a ambos.

King se encontraba ya lo suficientemente retirado del sitio donde se encontraba Diane, pero en ese momento recordó algo —¡Ah! Olvidé decirle a Ban que no utilizará mi nombre en el registro— exclamó con preocupación. Después de una buen rato Ban finalmente pasó el registro y regresó al lado de King, para su buena suerte Diane parecía estar lo suficientemente centrada en su objetivo, pues ni siquiera se percató de la presencia de Ban, el cual destacaba bastante por su vestimenta tan descubierta en pleno invierno. Aunque era normal, el lugar estaba bastante atiborrado de gente, desde numerosos luchadores hasta público que iba llegando poco a poco.

—Vaya, parece que esto estará muy animado, seguro se divertirán mucho ustedes dos— se escuchó decir a una voz muy familiar para ellos.

—¿Capitán, qué estás haciendo aquí?— preguntó Ban. Mientrás King procesaba la sorpresa.

—En un torneo de pelea la venta de alcohol se convierte en un gran negocio— respondió mientras juntaba la punta de su indice con su pulgar derecho. —Así que cuando terminen pasen a beber al boar hat móvil— dijo señalando a una especie de caseta móvil, la cual tenía riendas que eran haladas por un enorme cerdo y junto a este había un cerdo más pequeño.

—¿Esos son… cerdos?— preguntó King con una cara de incredulidad. —¿No es eso algo antihigienico? ¿Además no es más fácil que utilices un remolque o un vehículo de motor?.

—Para nada, esos cerdos son más higiénicos que la mayoría de ebrios que beben en el bar, además de que tengo una historia muy peculiar con ellos, aunque hablar de eso será en otra ocasión, bien, me voy, debo preparar todo— contestó el rubio y empezó a andar.

Por otra parte, Diane se encontraba cerca de la arena a la espera de que el torneo iniciara, cubierta por una capa color morado que cubría hasta sus tobillos, y con el cabello suelto, sostenido únicamente del lado derecho con un pasador, el cual de hecho sólo sostenía el mechón asimétrico que tenía debido a su incidente en el bosque con King, de esa forma no se notaba la diferencia en la longitud de sus mechones.

—Vaya, mi tía parece que ni siquiera fue para enviarme un mensaje de buena suerte— murmuró la joven para sí misma mientras observaba la pantalla de su celular sin ningún mensaje en él. La noche anterior al llegar al pueblo, Matrona sólo se aseguró de que Diane llegará a la posada en dónde se quedaría, y desde fuera, con una última mirada matrona se encargó de recordarle a Diane que debía regresar con el Gideon a como de lugar, después de eso se retiró del lugar, dejándole a Diane el resto. Matrona solía guardar un perfil bajo, pues aún había personas que podrían reconocerla después de haber desaparecido, y eso sería un problema para ella, es por eso que evitaba las multitudes.

—Me gustaría estar disfrutando de mis vacaciones en vez de estar aquí, me pregunto que estará haciendo King en este momento— pensaba Diane mientras por su mente pasaba la idea de enviarle un mensaje a su amigo, después de todo, en medio de ese tumulto de gente se sentía demasiado sola, quería poder hablar con alguien, pero al mismo tiempo quería evitar pensar en otra cosa que no fuera su deber al estar ahí. Pero alguien la miraba fijamente a lo lejos, King no podía evitar observarla y no le fue difícil interpretar lo que Diane sentía en ese momento.

Después de un par de minutos mirando hacia el cielo que apenas dejaba traspasar unos diminutos rayos de sol a través de aquellas nubes, y a la vez que trataba de ignorar todas las miradas que se clavaban en ella, la única chica que se encontraba entre los participantes. La vibración que sintió en su mano la hizo reaccionar, en la pantalla de su celular parpadeaba una notificación, era un mensaje.

Al abrir el mensaje los ojos de Diane se iluminaron, «Todo saldrá bien, sabes que nunca te dejaré sola.» se leía en el mensaje cuyo remitente era King, para Diane eso fue algo muy extraño, era como si King supiera las palabras que necesitaba, por un momento Diane miro a su alrededor con la vaga ilusión de toparse a su compañero, pero evidentemente no fue así, al volver su mirada no pudo evitar sonreír a la pantalla, su espíritu se reconfortó y esa sensación de vacío y soledad que antes la asfixiaba se había desvanecido, en su lugar tenía la extraña sensación de que en verdad alguien estaba con ella. Una vez repuesta Diane se centró totalmente en lo que estaba por comenzar, estaba lista, ese día planeaba salir con Gideon en sus manos.

Al pasar una hora aproximadamente el registro había terminado al fin, y parecía que todo iba a iniciar, eran cerca de las 10:00hrs y un tipo de cortísima estatura se paró al centro de la arena.

—¡Damas y caballeros! ¡Sean bienvenidos al vigésimo torneo de lucha de Vaizel!— Exclamó con un fuerte eco del grito y bulla que se formó en la multitud expectante, la cual ya era considerablemente grande, cerca de dos mil personas se encontraban bordeando aquella arena que contenía a cerca de trecientos participantes.

—Muchos de ustedes ya conocen el tradicional premio de ciento cincuenta mil libras— Los rostros de muchos participantes revelaban sus intenciones de conseguir el susodicho premio —pero este no es un torneo cualquiera, en esta ocasión, y para conmemorar el vigésimo aniversario de este evento se añadió un premio muy especial a la lista, donado por un generoso fan anónimo, con ustedes...— el rostro de los presentes se contraía por la tensión de descubrir que otra cosa más podía estar incluido en el ya generoso premio. —¡El martillo de guerra Guideon!— exclamó finalmente el presentador, mientras señalaba hacía la parte norte de la arena en donde se elevaba lentamente una vitrina enorme con un enorme martillo color ocre rojo.

La multitud hizo un gran alboroto. Vaizel era una ciudad que gozaba del entretenimiento de los combates, así que prácticamente todos ahí conocían perfectamente a los legendarios y desaparecidos luchadores Gargantuan y parte de su historia que era pública, parte de eso era el martillo de guerra Gideon que recibieron como tesoro de guerra. Los rostros de muchos participantes se encendieron más aún, si bien el dinero era muy bueno, su fanatismo los hizo prestar más atención al bonus que representaba ese martillo, y para quienes eran sólo amantes del dinero no fue la excepción, con la historia tras ese martillo era seguro que si conseguían un buen postor conseguirían fácilmente el doble de aquel premio, con todo esto los ánimos se subieron y la tensión en la arena aumentó exponencialmente.

—¿Y bien, quién de nuestros numeroso participantes se llevará a casa estos maravillosos premios? Preparen sus apuestas porque este torneo estará cargado de adrenalina.— Las palabras del presentador se empezaban a volver difusas para Diane, no le interesaba el alboroto del espectáculo, al menos no en ese momento que intentaba dejar los nervios de lado, de pronto su atención volvió a ser captada por las palabras de aquel hombre. —Y bueno, llego la hora de explicar como se llevará a cabo este torneo, cómo pueden ver hay un enorme número de participantes, evidentemente no podemos armar un torneo con tanta gente, así que la primer etapa de esto consistirá en la eliminación— los hombres en la arena guardaron silencio y empezaron a mirarse unos a otros, con la intensión de valorar a los participantes que tenían a su alrededor.—Esto será muy sencillo, la arena está dividida en cuadrantes, en su boleto de registro hay un número del uno al cuatro esto será simple, los últimos dos participantes en quedar en pie dentro del cuadrante quedarán calificados, el resto será eliminado, la pelea iniciará al toque de la campana, vayan a dejar las cosas que no necesiten a los casilleros del fondo y colóquense en su cuadrante.

Enseguida todos los participantes se retiraron a colocar lo que no necesitarían en los casilleros, y después de un par de minutos todos se encontraban colocados en sus cuadrantes, para ese momento se habían levantado cuatro paredes de cerca en forma de cruz al centro de la arena, esto evitaría que los participantes invadieran cuadrantes, y al dejar libre los extremos podían ser dejados fuera de ellos, la arena completa era bastante amplia, y por cuadrantes no dejaba que desear, en cada cuadrante había un aproximado de sesenta y cinco personas.

En el cuadrante tres se encontraban King y Ban, por otra parte en el cuadrante cuatro se encontraba aquel corpulento chico de copete que el día anterior había visto entrar a King y Ban al hostal.

—¡Griamore!¿Qué sorpresa verte aquí?— preguntó el animoso joven de copete a un joven mucho más corpulento que él que lucia su lacia cabellera negra suelta.

—Howzer, no me esperaba encontrarte aquí— respondió con seriedad.

—Vamos, vamos, muestra más entusiasmo, estamos en el gran torneo de Vaizel, ¿No es emocionante?— el chico seguía hablando con mucho animo, tanto que no se percató que su compañero lo ignoraba.

En contra parte Diane esperaba pacientemente en el cuadrante uno mientras observaba a sus adversarios, realmente no había mucho que resaltar, pero le fastidiaban todas esa miradas, era como si estuvieran viendo a la presa fácil entre la multitud, a pesar de no amar la violencia eso realmente estaba poniéndola de malas y muy ansiosa por reventarles un golpe en la cara.

—Oh, no me había dado cuenta de la belleza que tenemos aquí— uno de los participantes se dirigía a Diane de forma pretenciosa, a lo que la chica simplemente no prestó la mínima atención— oye linda no deberías estar aquí, por qué no mejor vas a las gradas y me das ánimos desde ahí, cuando gané podría aceptar salir contigo a celebrar— continuó el hombre.

—No seas impaciente, en cuanto la campana suene te daré lo que buscas— contestó despectivamente la chica, cosa que el tipo tomo de mala manera.

De forma hostil el sujeto levantó su puño para atinar un golpe —!Maldita pe- —la campana sonó.

—¡Empiecen!—se escuchó decir al réferi.

El tipo no había siquiera completado su frase cuando la espinilla de Diane ya estaba impactando su cara justo en la nariz, mandándolo fuera del cuadrante.

—Te dije que no fueras impaciente— murmuró Diane. Varios de los tipos que estaban alrededor y que tenían la misma intención de aquel tipo se petrificaron por un par de segundos al ver aquello, pero enseguida intentaron atacarla, Diane se limitó a usar sus piernas para combatir sin abrir su capa, después de todo tenía algo de frío aún.

Cerca de ahí, en el cuadrante tres se encontraban Ban y King, ambos acordaron ser los dos que quedarían en ese cuadrante, Ban estaba teniendo cero problemas con sacar a todos los sujetos que se le ponían en frente, con su enorme altura y su marcada musculatura le era extremadamente fácil, además de mostrar aptitudes de pelea que indicaban que no era nada nuevo en ello, cosa que sorprendió un poco a King, quien por su parte no necesitaba hacer gran cosa, en realidad al estar tan cerca de Ban sólo necesitaba esquivar a todos los sujetos que lo atacaban, al final terminaban siendo mandados a volar por Ban.

—¿Enano no crees que deberías cooperar más?— reprochaba Ban a su compañero.

—Me da pereza sacar mi lanza, además no es necesario, tú sólo eres más que suficiente— contestó despreocupado mientras seguía esquivando a los tipos que se abalanzaban sobre él. —Puedes tomarlo como una paga por dejarte dormir en mi habitación anoche.

—¿Cómo puede caber tanto rencor en alguien tan enano? Pero está bien, esto no es nada en realidad creí que habría algo más interesante en nuestro cuadrante, sería emocionante si el capitán estuviera participando aquí.

Después de eso King se limitó a esquivar todos los golpes que se dirigían a él, cosa que no le costaba trabajo alguno, por momentos trataba de buscar a Diane con la mirada, confiaba en ella, pero aún así tenía la necesidad de ver que estaba bien, entre tanta gente eso se volvía complicado. Después de un par de minutos el número de participantes se había reducido considerablemente, lo cual le permitió verla, saltando con agilidad por encima de una pila de sujetos, y con una potente patada lanzó a volar a cuatro tipos, en ese momento King dibujó una sonrisa en su rostro, que le hizo pensar en lo tonto que era preocuparse por esa chica, definitivamente era fuerte. Justo en ese momento perdió la concentración, cosa que provocó que no notará a el último hombre dentro del cuadrante además de Ban y él, quien lo golpeó fuertemente y lo lanzó hacía afuera del cuadrante.

—Pero que idiota, me descuidé y ahora estaré eliminado— pensaba mientras viajaba fuera del límite con la ansía de recobrar el aire que le arrebató ese golpe. Cuando estaba por caer vio al sujeto que lo había golpeado pasar disparado a un lado de él, y justo antes de tocar el piso sintió un tirón en su brazo derecho.

—Bueno, que seas tan enano resultó práctico para esto— habló con burla Ban, quien sostenía a King del brazo y gracias a su diferencia de alturas evitó que King quedará descalificado por tocar el exterior.

—No soy tan enano, tú eres demasiado grande— respondió apenas audible por la falta de aire el joven casi noqueado.

—¡Oh! Parece que tenemos a nuestros primeros dos calificados en el cuadrante tres— exclamaba animado el presentador mientras parte de la multitud hacía alboroto por eso, y los murmullos empezaban a aumentar, con los primeros calificados las apuestas empezaban a perfilarse, este era otro de los fuertes movimientos de dinero en el evento, casi igualada sólo por la venta de alcohol. Un curioso mechón de cabello rubio se asomaba entre las filas de las gradas mientras realizaba un gran abasto de alcohol a los aficionados.

—Hey chico, dos bien frías por aquí— se escuchaba en dirección a donde había múltiples manos al aire para llamar su atención.

—Salen dos bien heladas— contestaba cortésmente el rubio, quien parecía no darse abasto cuando apenas había empezado todo, desearía que su bella ayudante Elizabeth pudiera apoyarlo con la tarea de abastecer el lugar, sin embargo ella se encontraba atareada en el carro, había llegado tarde por lo que no pudo saludar ni desearle buena suerte a Diane, pero no tenía tiempo ni para pensar en eso, tenía que preparar los cargamentos para que Meliodas los repartiera, y vaya que debía ser rápida, pues el capitán terminaba con todo en tan sólo unos minutos.

Mientras esa tarea se llevaba a cabo, en los tres cuadrantes restantes en la arena ya quedaban muy pocos participantes, después de unos segundos el cuadrante cuatro tenía a sus clasificados, se trataban de los dos chicos que antes mantenían una breve conversación, seguido a ellos en el cuadrante dos habían calificado dos hombres más, la multitud entonces se concentró totalmente en el cuadrante uno, y las ovaciones crecieron al percatarse de la chica que se encontraba luchando ahí, quedaban cerca de ocho participantes únicamente, pero no fue por mucho tiempo, después de sentir la mirada de todas esas personas Diane sintió algo de nerviosismo, el cual lo manifestó como ira, justificándola con el hecho de aún no clasificar cuando seis personas ya lo habían hecho. De una forma natural el cuadrante uno ya estaría clasificado, sin embargo al haber estado ella ahí provocó un desequilibrio, los demás participantes no podían dejar de lado su orgullo al ver como una chica pateaba el trasero de todos ahí, fue por eso que la pelea casi se había inclinado a volverse unilateral contra ella lo que le provocó un poco más de dificultad para poder terminarla rápido.

Tras convertir sus nervios en enojo Diane decidió usar no sólo sus piernas, y en cosa de unos segundos noqueó y lanzó fuera a uno tras otro de los hombres, desde potentes golpes en el estómago hasta golpes directos en la mandíbula fueron su arsenal para hacerlo, finalmente sin contenerse y al olvidar por un momento que estaba en el torneo se volteo para acabar con el último de los hombres, se trataba de un anciano de baja estatura con un evidente estado de ebriedad, pero detuvo sus movimientos de golpe cuando escuchó al animador. —¡Se acabó!— Diane reaccionó completamente e irguió su postura para toparse con la mirada del público, quien por un momento guardo un segundo de silencio y estrepitosamente se rompió en ovaciones y gritos de emoción, esto la puso más nerviosa aún y un sonrojo se revelo en sus mejillas, pero al rondar al público se topó con un pulgar levantado que venía de aquel rubio, esto la tranquilizó, la confianza que tenía en el capitán la había sacado de ese instante de vulnerabilidad.

—¡Vaya que eso fue intenso! tenemos a nuestros ocho clasificados para el verdadero torneo, tendrán 45min para recobrar el aliento y para que se decida el emparejamiento en el torneo, así que es hora de que hagan sus apuestas señoras y señores.— continuó hablando el animador.

Mientras tanto en el cuadrante tres, King quien ya había recobrado el aliento después de aquel descuido, miraba hacia el cuadrante uno sin una pizca de disimulo. —Contrólate o lo único que lograrás es que se dé cuenta que estamos aquí— dijo Ban a su compañero, pero antes de que este pudiera responder. —Demasiado tarde...— Al voltear King se dio cuenta que Diane se dirigía hacia ellos, era obvio, con una cantidad tan reducida de personas era evidente que Diane reconocería a Ban de inmediato, aunque King aún estaba protegido por la tela de su capucha, inmediatamente se dio media vuelta con la esperanza de que Diane no lo viera a la cara. —A todo esto… ¿qué de malo tendría que ella te vea aquí? Tarde o temprano te reconocerá— preguntó con un susurro Ban.

—Ya lo sé, es sólo que…— en realidad Ban tenía razón, no había razón para ocultarse de Diane, pero por alguna razón tenía miedo de la reacción que puediese tener, después de todas las experiencias que había vivido se había vuelto demasiado desconfiado y cobarde, dentro de él siempre existía presente el peor escenario posible, ¿Qué tal si Diane se molestaba con él por no haberle dicho que iría al torneo?, sin embargo recordó la charla que tuvo con Diane la última vez, esas palabras que le habían demostrado que ella confiaba en él lo hicieron olvidarse de sus negativas ideas, así que decidió no esconderse de ella.

—¡Ban! Es algo inesperado esto, pero me alegra verte por aquí, al parecer no estaba tan sola en esta multitud.— saludó alegremente Diane.

—Sólo vine a divertirme un rato mientras el capitán se encarga de vender alcohol— respondió Ban con su característica despreocupación.

—Es verdad, lo vi hace un momento en el publico trabajando arduamente, me siento mal por no poder ayudarlo a él y a Elizabeth, pero...— Diane se detuvo y prestó atención a la persona que se encontraba de espaldas al lado de Ban.

—Este… ¿Quién es él?— preguntó Diane a Ban, señalando al chico bajo la capucha. En ese momento King sintió un sudor frio brotar de sus poros, pero ya había decidido no huir.

Por su parte Ban titubeo en evidente intento de inventar algo para responder, pero antes de que lograra establecer una respuesta, su compañero giro lentamente.

—Hola… Diane— respondió levantando su mano de forma tímida. Esa voz era inconfundible para ella, cosa que le parecía increíble.

—¡¿King?!— trató de confirmar Diane sin ocultar su asombro. Enseguida King se levanto la capucha y se bajo la máscara que cubría su boca para mostrarle una sonrisa que tenía oculto un mínimo de nerviosismo. —¡Qué sorpresa! Pero...— King sintió un miedo crecer levemente en su estómago cuando Diane se detuvo, pero antes que él entrara en pánico Diane continuó —Si ibas a venir pudiste decírmelo y pudimos haber llegado juntos, además ¿por qué el disfraz?— preguntó Diane sin rastro de enojó o recelo en su voz.

—Eh… bueno, quería sorprenderte— contestó King.

—Ya veo, pues realmente me sorprendiste— admitió Diane con una sonrisa.

A una ligera distancia aquel joven con copete observaba a esos tres con cuidado, realmente quedó sorprendido y fascinado por la muestra de fuerza de Diane, y sobre todo sentía que le eran familiares, solía tener una memoria pésima, pero sentía que conocía de algún lado a ese trío.

—Bien, los ocho participantes que clasificaron acudan a la zona de registro en dónde se decidirá su emparejamiento para el torneo.— el presentador se dirigía a ellos que aún seguían distraídos en su conversación.

Al escuchar al presentador los tres se dirigieron al lugar indicado para continuar, pero con una mirada que los acechaba no tan lejos, en cierto punto elevado, al borde de la arena se encontraba un hombre observando todo, en especial a aquella chica que había hecho esa ostentosa demostración de fuerza, tomó su celular e hizo una llamada.

—Buen día jefe, el Gideon funcionó, la chica es buena, seguro será un valioso elemento para la cacería.— fueron sus palabras, tras escuchar la respuesta en la bocina del celular continuó con su respuesta. —Si, no se preocupe, no volveremos a perderla de nuevo.— el hombre guardó su celular tras haber sido cortada la llamada. —Bien, veamos como acaba esto, más te vale ganarte el lugar niña, o las consecuencias del error de tu tonto abuelo las sufrirá toda tu familia.


Como dije la vez pasada, lento pero seguro, perdón la demora pero espero este capítulo sea bueno. Comentarios y sugerencias son bienvenidos y agradecidos.