Capítulo 10
«¿Qué está haciendo aquí, Ruby?» preguntó Regina
«Yo…he venido a buscar su ropa para lavar»
«Ya le dije que eso no es competencia suya»
«Es que Margaret está ocupada y…»
«Está bien…de todas maneras quería hablar con usted»
«Diga, patrona»
«Reúna a todos los empleados en el patio, incluso a los de la casa grande. Voy a tomar un baño y bajo»
«¿Sucedió alguna cosa, patrona?»
«¡Limítese a hacer lo que le mandé!»
«Sí señora, con permiso»
Regina permaneció en la bañera más tiempo de lo que imaginaba o pretendía. El recuerdo de los dulces labios de Emma, su piel tan cálida y suave, la apasionada forma en que habían hecho el amor se inmiscuía en sus pensamientos. Una vez más se sorprendió sonriendo, sin embargo, intentó bajar de la nube en la que se encontraba y comenzar con los asuntos y cambios que pretendía hacer en esa mañana.
Pasaban de las ocho y media de la mañana, Emma, que había salido temprano para acompañar a Henry a la escuela, ya debería estar de camino y por esa razón, Regina apresuró sus pasos hacia el patio donde centenares de empleados la esperaban, ansiosos y curiosos por saber de qué se trataba aquella "reunión".
«Buenos días» dijo ella. Aunque el brillo de sus ojos era evidente, mantuvo la postura severa que todos conocían
«Buenos días» respondieron algunos, otros se quedaron callados
«Patrona, con permiso…» se pronunció Robin «Algunos empleados ya estaban en la plantación, y el Dr. Jones está ocupándose de una cría y no puede venir» explicó
«Está bien, usted mismo se encargará de transmitirles lo que voy a decir» dijo ella «En fin, lo que tengo que decir es breve, pero presten atención porque no pretendo repetirlo» añadió, suspirando inmediatamente «De ahora en adelante, en mi ausencia o no, todos deberán acatar cualquier pedido hecho por la señorita Emma. Otra cosa, todos ustedes que tengan hijos, deben matricularlos en la escuela hoy mismo, en caso contrario, perderán la ayuda que les estoy pagando, y si el niño comienza a faltar a clase, los padres serán despedidos»
«Pero patrona, la ciudad queda lejos y…»
«Pondré a disposición algunos coches para llevarlos y traerlos todos los días. Eso ya no será una disculpa para que los niños no vayan a la escuela» exclamó Regina «Ahora vuelvan a sus trabajos. Robin, lleve a las madres de los niños a la ciudad para que hagan las matrículas. Mañana mismo quiero a todos en la escuela»
«Sí señora»
«Marian, venga conmigo» dijo Regina, mientras caminaba en dirección hacia su despacho bajo la atenta mirada de los empleados, entre ellos, Ruby.
«Haga una lista con los nombres de los niños y vaya a la ciudad a comprar mochilas y lo que considere necesario para ellos» dijo ella, dándole algunos billetes de cien dólares.
«Sí señora»
«Si el dinero no es suficiente, dígale al dueño de la tienda que más tarde le dejará lo que falte»
«Creo que es más que suficiente, patrona»
«Entonces, genial. Ahora, vaya»
«Sí señora, con permiso»
Tras la salida de Marian, Regina se acomodó en su confortable silla mientras reflexionaba sobre sus últimas acciones. Era consciente de que por algún motivo, Emma prefería mantener la relación de ambas en secreto, sin embargo, sería difícil tratarla como a una empleada más cuando su deseo era hacerla sentirse como una reina. Unos golpes en la puerta interrumpieron sus devaneos, y al autorizar la entrada, pensando que era Emma, suspiró al encontrarse de frente con Ruby.
«¿Puedo hablar con la señora?» preguntó
«Diga» se limitó a decir
«¿Por qué tenemos que obedecer las órdenes de Emma?»
«Porque así lo he decidió yo»
«No considero justo que…»
«Usted no tiene que considerar nada, Ruby. Aquí quien da las órdenes soy yo y si digo que tiene que obedecer a Emma o a quien sea, ¡tendrá que obedecer!»
«¿Y si no obedezco?»
«Seguramente tendrá que hacer frente a las consecuencias.
¡Ahora, vuelva a sus quehaceres y no me moleste más con esas estúpidas cuestiones!»
«Con permiso» dijo ella visiblemente contrariada, marchándose inmediatamente.
«¡Vaya, nunca pensé que en este fin del mundo pudiera encontrar tanta mujer bonita!» decía Killian «Además de las muñecas que encuentro en la plaza de la ciudad, tremendo "hembrío" hay en la hacienda…»
«¿Hembrío?» cuestionó Robin
«Ruby es el sueño pecaminoso de cualquier hombre, hasta Marian no está mal, y la patrona también es muy bonita, pero ese gesto duro que siempre tiene me quita las ganas. Me gustan las mujeres delicadas como la rubita de ojos verdes» dijo, esbozando una gran sonrisa
«Mira tío, deja darte un consejo…Ruby me pertenece y a la rubita como dices, ya le tienen el ojo echado. Así que, mejor escoges entre las muñecas de la plaza o a Marian» dijo Robin
«¿A Emma ya le tienen echado el ojo? ¿Qué quieres decir con eso?»
«Quiero decir que tiene dueño, o mejor, dueña»
«¿Cómo es eso?»
«¿No te has enterado de que tiene un lío con la patrona?»
«¿Quién te ha dicho eso?»
«Escuché rumores…»
«Nunca presto atención a los rumores»
«Pues si yo fuese tú, empezaría a cambiar de idea. A propósito, la reunión de hoy fue, precisamente, para avisar que todos los empleados debemos, a partir de ahora, obedecer las órdenes de la señorita Emma. Y conociendo a la patrona, jamás haría eso si no hubiesen otros asuntos detrás…si es que me entiendes»
«Tal vez lo haya dicho por el hijo. El muchacho adora a Emma»
«Si quieres ilusionarte, problema tuyo. Pero en tu lugar, no podría mis ojos sobre ella…a no ser que estés dispuesto a enfrentarte a la fiera»
«Me enfrento a cualquier hombre, ¿por qué no me enfrentaría a una mujer?»
«La patrona no es cualquier mujer. Acuérdate de que es la dueña de prácticamente todo el pueblo, además de los negocios que tiene en la capital. No le sería difícil acabar contigo en un abrir y cerrar de ojos»
«Bueno, si Emma realmente tiene un lío con ella, me quedaré quieto. Pero si solo son rumores, comenzaré la lucha, le duela a quien le duela. Pero dime, no sabía que Ruby y tú tenían algo»
«Realmente no tenemos…me gusta, o mejor, estoy loco por ella»
«¿Y?»
«Y ella no me quiere. Piensa que en este fin del mundo encontrará a un príncipe encantado que se la lleve lejos de aquí»
«Estas mujeres…»
«Bien, la conversación está agradable, pero tengo que irme. La patrona quiere que lleve a las madres de los niños para que los matriculen a la escuela»
«Hm, por lo menos la fiera se preocupa de las criaturas»
«No lo creo. Estoy seguro de que ha sido idea de la señorita Emma, y como son ahora noviecitas, no se ha atrevido a negárselo» tras decir eso, se retiró, dejando a Killian atrás perdido en sus pensamientos.
«Margaret, ¿ya llegó Emma?» preguntó Regina
«Sí señora. Está en la cocina» respondió ella, y sin demora, Regina se dirigió hacia allí
«¿Por qué tardaste tanto?» preguntó en cuanto sus ojos se cruzaron con los de la dueña de sus pensamientos
«Disculpa…acabé distrayéndome en el mercado. ¿Necesitas algo?»
«Claro que necesito algo» dijo Regina «Te necesito a ti…» añadió, en tono casi inaudible
«Regina…alguien puede oírte» dijo Emma, apartándose de ella inmediatamente
«¿Y qué?»
«Ya hablamos sobre eso»
«Está bien, vamos al despacho entonces»
«Ya voy…solo tengo que acabar de limpiar esto»
«Las tareas domésticas no son responsabilidad tuya» dijo Regina, y antes de que Emma pusiese argumentar, Margaret apareció interrumpiendo la conversación
«Patrona, con permiso. El comisario de policía pide permiso para hablar con usted» informó la criada, que se asustó ante el ruido de platos cayendo al suelo
«Emma, ¿se encuentra bien?» preguntó Regina, acercándose rápidamente a ella
«Sí…solo fue un mareo…» murmuró «Voy a recoger este estropicio y…»
«¡De ninguna manera! ¡Siéntese aquí!» dijo Regina «Tome un poco de agua…» añadió, claramente preocupada
«Estoy bien, de verdad…» dijo Emma
«Quédese con ella, Margaret. Voy a hablar con el comisario y ya vuelvo» tras decir eso, Regina se retiró.
«Buenos días» dijo ella
«Buenos días, señora Mills. Soy el comisario Humbert, a sus órdenes» se presentó
«Vaya directo al grano, comisario» dijo ella sin ceremonias, provocando cierto desconcierto en el hombre que tenía delante
«Recibí una denuncia que decía que los residuos generados por su empaquetadora están siendo vertidos en el río Piedra, y eso es un delito medioambiental, señora»
«Eso lo sé»
«¿Y permitió que los residuos fuesen vertidos ahí?»
«Claro que no. Si lo han hecho ha sido sin mi consentimiento»
«No he puesto en marcha ningún proceso hasta ahora»
«No es necesario. Hoy mismo tomaré las debidas medidas y me encargaré de todos los gastos de limpieza del río, si es necesario, claro está»
«Bien…si es así, todo queda resuelto entonces»
«Muy bien. Ahora, si me disculpa»
«Ah…claro. Que tenga un bien día, señora Mills» dijo él, retirándose inmediatamente.
Al llegar a la cocina, observó que Emma seguía en el mismo sitio mientras Margaret recogía los pedazos desperdigados por el suelo. Sin importarle la presencia de la criada, se arrodilló delante de Emma y no escondió la preocupación que sentía.
«¿Todo bien?» preguntó
«Sí…ya pasó» dijo Emma, algo avergonzada
«Perdón por meterme, patrona…pero esta mañana no desayunó y eso debe haber sido la causa del mareo» dijo Margaret
«¿Por qué no comió?» preguntó Regina, visiblemente enfadada
«Porque atrasé el desayuno para tomarlo al volver de la ciudad»
«No lo vuelva a hacer» dijo ella «Margaret, prepare alguna cosa para que coma»
«Ahora mismo, señora»
«Mientras, venga conmigo al despacho…tengo que hablar con usted» dijo Regina, y el corazón de Emma se disparó
En cuanto la puerta del despacho se cerró, Regina la atrajo hacia un abrazo al mismo tiempo que distribuía besos por cada centímetro de su rostro.
«Después de comer, quiero que vayas a descansar, ¿ok?»
«Regina, estoy bien…además, le prometimos a Henry que iríamos a buscarlo»
«Es verdad, pero…»
«Pero nada. Está todo bien» dijo ella, acariciándole la cara «¿Ha pasado algo para que viniera el comisario hasta aquí?»
«Están vertiendo los residuos de la empaquetadora en un sitio indebido, pero ya lo voy a solucionar»
«Ah…¡qué bien que no sea nada grave!»
«Vamos…ahora vas a comer y yo voy a resolver esta cuestión. Más tarde, iremos a la escuela a buscar a Henry»
«Está bien, mi amor»
«Me gusta cuando me llamas amor» dijo Regina, besándole delicadamente los labios
Después de acompañar a Emma a la cocina y asegurarse de que se alimentaba correctamente, Regina buscó a Robin para preguntarle sobre el supuesto vertido indebido de los residuos en los márgenes del río Piedra.
«Lo que ocurre es que la empresa responsable de la recogida de los residuos desapareció…»
«¡Hubiera contratado otra, idiota!» exclamó ella
«Lo iba a hacer, patrona»
«¿Cuándo?»
«Bueno…»
«¡Escuche, Robin…otro error como este y se va directo a la calle! Y que sepa que voy a descontar de su sueldo todos los gastos que me acarreé todo esto»
«Sí señora»
«¿Llevó a las madres a matricular a los niños en la escuela?»
«Sí señora»
«Bien, ahora vuelva al trabajo»
«¿Y sobre la nueva empresa para la recogida de los residuos?»
«Yo misma contactaré con alguna» tras decir eso, Regina se retiró
«¿Dónde está la patrona?» preguntó Ruby
«Fue a buscar a su hijo junto con la señorita Emma» respondió Marian «Tenías que haber visto a la patrona toda preocupada porque la niñera se sintió mal» añadió, sonriendo maliciosamente
«¿Emma se sintió mal?»
«Margaret me contó que sintió un mareo o algo así…y la patrona quedó muy preocupada, hasta se enfadó con ella por no haber comido»
«Idiota…no me sorprende que se haya llevado un par de cuernos por parte de su anterior esposa ¡Quién le manda ser tan tonta!»
«¿Cómo que la anterior esposa le puso los cuernos a la patrona?» preguntó Marian «¿Estaba casada con una mujer?» añadió, claramente sorprendida, aunque ya se hubiese dado cuenta de las "preferencias" sexuales de Regina
«Sí…pillo al chofer de la casa tirándose a su mujer en su propia cama»
«¡Por Dios! ¿Cómo sabes todo eso?»
«¿Te acuerdas de Lacey?»
«¿Lacey?»
«¡Sí, estúpida! La niñera de ese niño pesado, que acompañó a la patrona las pocas veces en que vino a visitar la hacienda»
«¡Ah, sí! Ahora recuerdo»
«Ella me lo contó todo por teléfono. Me dijo que la patrona se pasó un tiempo aislada de todo y de todos, incluso de ese niño idiota»
«¿De su propio hijo?»
«Bueno, él es adoptado…pero de todas maneras es su hijo, ¿no?»
«Es verdad…pero Lacey, ¿aún trabaja allá?»
«No. Después de todo el jaleo, según ella, dimitió porque iba a casarse, y no supe nada más»
«Vaya…esa historia me ha impactado» comentó Marian, y antes de que Ruby pudiese replicar, otra voz interrumpió la conversación
«Buenas tardes»
«Buenas tardes» respondieron las dos a la vez «¿Quién es usted?» preguntó Ruby
«Soy Zelena Mills, hermana de Regina»
