Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, la trama y algunos personajes me pertenecen.

Summary: Lo que hay en el pasado puede ser difícil de enfrentar, pero cuando alguien te ayuda ¿será posible lograrlo? —¿Eres feliz? —me preguntó y asentí sin dudarlo, siempre lo sería junto él—¿Y, tú? —regresé—No, no lo soy —contestó dejándome estupefacta.


Capitulo 9. CAMBIOS

.

Después de esa noche todo fue una revolución total, Jasper y yo pasábamos casi todo el tiempo juntos, ya sea en su habitación o en la mía o simplemente en el jardín de la clínica, dos meses habían pasado desde mi primer encuentro con Edward, y se sentía extraño e irreal, como si jamás hubiera ocurrido, y era algo que me llegaba a hacer sentir frustrada. En cuanto a mi "mal" estaba mejor, las pesadillas iban disminuyendo poco a poco, y admito que Alice me ha ayudado pero el que ha hecho que todo mejorara fue Jasper, al no permitirme pensar en ello. Siempre estaba ahí para mí.

—Un centavo por tus pensamientos —sonreí ante la ocurrencia de Jasper y lo voltee a ver, estábamos sentados en el jardín disfrutando del sol que nos daba en esos momentos un poco de calor.

—Mañana es un gran día para ti, Jazz —me sonrío y aunque estaba contento, su mirada decía lo contrario.

—Lo sé —bajó su mirada y se puso a ver sus manos como si fuera algo muy interesante en esos momentos—. ¿Qué pasa, Jazz? —su nerviosismo era evidente y pareciera que al ver que el momento de irse estaba cerca, él no quisiera abandonar la clínica, no parecía que fuera algo que él quisiera.

—Nada, es sólo que tengo un poco de miedo —entonces comprendí su estado de ánimo actual y me sentí un poco más tranquila, él sí quería irse, pero tenía miedo.

—No lo tengas, Jazz, mira que cosas mejores te esperan afuera —entendía su temor, era lo mismo que yo experimentaba día a día con el sólo hecho de saber que saldría y todo sería diferente, nadie me esperaba allá afuera y empezaría desde cero.

—Es algo que no puedo explicar, Bella, volveré con mis padres y a los recuerdos, Justin vive a dos cuadras de mi casa y pasar por ahí será algo difícil —Jazz se veía tranquilo, y aunque aún le costaba trabajo hablar de lo que le ocurrió, ya no se notaba tan triste y culpable como hace dos meses, cuando me contó su historia. Él no me cuestionaba ni nada por el estilo, él sabía que cuando fuera el momento yo le contaría mi historia y se lo agradecía infinitamente, él lo único que sabía era que mi hermano murió ante mis ojos.

Bella, no pasará nada, cariño, ya lo veraz. Ethan si quiere, entonces, ¿por qué tú no?siempre James nos decía lo mismo cuando no queríamos hacer algo, nos envolvía con su: Tu hermano sí, ¿tú, por qué no?, o viceversa. Jamás imaginé que James tenía todo planeado desde el principio. ¿Por qué no nos dimos cuenta a tiempo? ¿Por qué?

—Ey, Bella, princesa ¿Qué tienes? Te quedaste callada y de repente te pusiste a llorar —sin darme cuenta, recordé algo de lo mucho que ocurrió esa noche, y las lágrimas traicioneras salieron a flote, el que Jazz se fuera me tenía muy mal, pero él me prometió que vendría a visitarme y que tendría todo listo para cuando yo saliera, él me esperaría todo el tiempo que fuera necesario.

—Nada, es sólo que recordé algo que ocurrió en el pasado, pero ya estoy bien —Jazz no se quedó muy tranquilo pero como siempre decidió darme mi espacio y mi tiempo.

—¿Me ayudas a preparar mi maleta, y empaquetar mis cosas? —y así transcurrió nuestra tarde, entre mochilas, maletas y cajas, todo quedó bien empaquetado y listo para que Jazz se lo llevara al día siguiente.

—Bella, ya no ha venido tu amigo, ¿Verdad? —la última vez que platiqué con Jazz no me aclaró de donde creía conocer a Edward, así que vi que ese era el momento preciso para preguntarle sobre ello.

—No, pero ahora que lo recuerdo —le dije tratando de disimular mi curiosidad—, ¿Ya recordaste de dónde lo conoces? —creo que esa pregunta ya se la esperaba por qué no se sorprendió y si lo hizo, disimuló muy bien.

—Sí, ya recordé —creía que hasta ahí lo dejaría pero continuó—. Del hospital, él me atendió cuando estuve ahí, creo iba empezando —yo en realidad no sabía que hacía Edward, digo no era como si lo viera todos los días o que el par de veces que nos hemos visto hubiéramos platicado de ello. Jazz notó mi sorpresa.

—¿Qué, acaso no sabías que era doctor? —sonreí y lo miré algo apenada.

—Lo conocí hace poco, Carlisle me lo presentó, es su sobrino —Jasper sólo me miró por un segundo y noté que su semblante cambiaba un poco y una leve tela de tristeza se plantaba en su mirada de nuevo.

—Oh, creí lo conocías desde antes, como te vi tan cómoda con él y tan cercana, asumí que se conocían desde hacía mucho tiempo —fue lo último que dijo, y entonces el momento se tornó algo incomodo, cambiamos drásticamente de tema y continuamos con nuestra tarea.

Esa misma tarde tenía terapia con Alice, y a diferencia de otras veces que iba con gusto, esta vez fue la excepción, Jazz se iba y me volvía a quedar sola, y aunque esa soledad duraría muy poco, aun así me sentía mal, había sido una mañana difícil entre la empacada de las cosas de Jazz, la plática incomoda respecto a Edward y mis recuerdos de esa horrible noche en que perdía a mi hermanito, me sentía cansada emocional y mentalmente.

—Estás loca, Alice, ¿qué te pasa? Tú no dirás nada —escuché esa voz de terciopelo tan familiar.

—No permitiré que juegues con ella, me entiendes —dijo Alice en tono de amenaza.

—No quiero jugar, ella me gusta y no estoy dispuesto a olvidarla ni a dejarla ir —estaba por irme, no estaba dispuesta a seguir escuchando esa discusión, donde claramente hablaban de mí, pero como siempre, la suerte se esfumó y tropecé con una silla que estaba afuera del consultorio de Alice, causando un gran alboroto y los que estaban adentro del mismo discutiendo, salieron.

—Bella, cariño, ¿Estás bien? —Edward se apresuró a estar a mi lado, ayudándome a levantar, posando su mano posesivamente en mi cintura y depositando un leve beso en mi sien—. Hola, cariño —me dijo prácticamente al oído mientras yo encontraba las fuerzas necesarias para no hiperventilar.

—Hola… estoy bien —susurre patéticamente como siempre que lo veía, y aferrándome a su agarre, cosa que Alice no pasó desapercibida y que miró reprobatoriamente.

—¡Basta!, suéltala, Edward, tenemos sesión el día de hoy —casi ladró Alice fulminando a Edward con la mirada.

—Definitivamente el embarazo te tiene loca, primita —le dijo Edward algo juguetón tratando tal vez de calmar el ambiente, cosa que lo empeoró porque Alice no tomó muy bien su comentario.

—Estoy perfectamente, aquí el del problema eres tú, así que es mejor que te vayas —la sonrisa de Edward se esfumó y mantuvo un duelo de miradas con Alice por un largo rato, ellos sabían comunicarse así, creo, mientras que yo no era más que una espectadora silenciosa de todo. Edward la ignoró literalmente y sin soltarme le dijo a Alice:

—Necesito hablar con Bella. ¿Te parece? —se dirigió a mí, yo no sabía qué hacer, bueno sí sabía pero no quería hacerlo, y aunque sabía que ocurría algo extraño con Edward no me importó y como siempre, le hice caso a mi corazón y no a mi razón.

—En seguida regreso, Alice —literalmente se fue para atrás cuando le dije eso, pero era mi vida y yo sabía lo que hacía con ella, si yo quería hablar con Edward lo haría, el que Alice fuera mi siquiatra no quería decir que podía controlar mi vida, yo era la única que podía decidir que quería hacer.

Caminamos por el largo pasillo y Edward me hizo pasar a una pequeña salita que estaba desocupada, que era en donde se les daban pláticas a los recién ingresados a la clínica y en donde eventualmente nos reunían a todos para observar nuestros avances.

—Y bien, ¿Qué quieres, Edward? —tal vez fui un poco grosera con él, pero yo no estaba para juegos ni para que me vieran la cara.

—Hablar contigo, ¿No es obvio? —si Edward trataba de ser gracioso no lo estaba consiguiendo, al menos a mí no me lo parecía—.Tranquila, sólo quería verte, saber que estabas bien —se empezó a acercar a mí y me rodeó con sus brazos, cosa que me gustó y que estaba haciendo que olvidara ese mal momento que pasamos con Alice.

— Te extrañé —me susurró al oído—. Extrañé el hecho de no poder tenerte en mis brazos como en este momento —me dijo besándome tiernamente en la frente, era algo que yo esperaba, que llevaba esperando dos meses, estar así de nuevo en sus brazos, donde sólo él y yo estuviéramos.

—Sé que ha pasado mucho tiempo, cariño, pero mi trabajo es algo complicado —sabía perfectamente a qué se refería gracias a que Jasper me dijo que profesión tenía, pero quería escucharlo de sus labios.

—¿En qué trabajas? —me miró sorprendido. Obviamente se dio cuenta que jamás habíamos tenido ese tipo de platica.

—Soy Doctor, Bella, muchos de mis pacientes están aquí —no era algo que yo esperaba escuchar.

—Pero, ¿Cómo? —me soltó de su agarre y se sentó en una de las sillas que se encontraban ahí, sentándome en su regazo.

—La mayoría que me ha tocado atender son por intentos de suicidio y demás. Cuando detectan ese tipo de problemas, se les orienta y se les recomienda entrar a la clínica, se les dan opciones, ellos deciden qué hacer —se me hizo bastante tierno de su parte actuar así y ser tan noble de ayudar a la gente.

No teníamos mucho rato pero ya habíamos abusado demasiado de la confianza y paciencia de Alice, así que le pedí a Edward que me acompañara de nuevo al consultorio de Alice, que no estaría nada feliz.

—Cariño, te acompaño, pero antes, muero por hacer algo que quise hacer desde la primera vez que te vi —no sabía que quería hacer pero yo no era nadie para impedírselo ¿o sí?

Y entonces ocurrió, me tomó tiernamente de las mejillas y se fue acercando peligrosamente a mí sin perder contacto alguno con mí mirada, y entonces chocó sus labios contra los míos. Yo, por mi parte, aún no estaba segura de corresponderle el beso. Empezó lento pero seguro, nuestras bocas se amoldaban perfectamente y poco a poco fui relajándome, permitiendo que él tuviera mayor acceso a mis labios, los cuales lo recibieron gustosos, su sabor era dulce e inigualable, nuestras respiraciones empezaban a sonar entrecortadas y él, como si fuese posible, me apretó más hacia sí, los dos tuvimos que utilizar todo el autocontrol que teníamos para no cometer una tontería de la cual podríamos arrepentirnos después. Antes de separarnos por completo, Edward me besó en los labios por última vez y depositó varios besos por toda la extensión de mi rostro. Su mirada era única, con un brillo sin igual que adoré ver en él, sentí mis labios hinchados pero no importaba, había valido la pena.

—Bella, te quiero —me miró intensamente y yo literalmente empecé a hiperventilar, ¿Qué le pasaba? ¿Por qué me decía eso? ¿Acaso yo lo quería? La respuesta era obvia, ¡sí! ¿Pero tenía que admitirlo frente a él?

—No sé si es lo correcto o no, pero… Yo también te quiero, Edward —no dijimos nada más y así partimos al encuentro de mi siquiatra que no estaría nada contenta al vernos llegar tan contentos, tan juntos.


¡Hola!

Espero les haya gustado, es cortito pero... El capítulo que sigue aunque no es muy largo es interesante se llama: Ethan...

Gracias a Cath por haber beteado este capítulo, como siempre genial, un beso..

Alice mNm, Criss (Nhessa): Las quiero, gracias por todo….. Meme un beso…

Y a ustedes Chicas gracias por leerme, por sus favoritos, alertas y riviews….

La chica que dejo el riview anónimo: Gracias!

Chapis…