Todo es propiedad de Stephenie Meyer excepto la historia que es de autoría mía.

Summary: bella y Edward nunca llegaron a ser novios sin embargo bella se enamora de el, en su cumpleaños número 18 ocurre un accidente y tres días después los Cullen abandonan a bella, 14 años después se reencuentran con una bella un poco cambiada y miembro oficial de los Vulturi.


CAPITULO 9:

BELLA POV:

Cinco días habían pasado desde lo de los neófitos y yo seguía tratando de averiguar quién estaba detrás de todo esto. Las visitas de Aro llegaban en dos días, en lugar de tratar de averiguar quiénes eran, en estos cinco días me los pase encerrada en la biblioteca del castillo, buscando entre los archivos vulturis que Aro me había prestado, algo que pudiera ayudarme a descubrir al culpable.

Tal vez a muchos les pareciera todo un "espectáculo" lo que armaban los vulturis a la hora de hacer un juicio, pero en realidad todo lo acontecido en el juicio era documentado y guardado entre los archivos privados vulturi, en situaciones como esta, era bastante útil.

Ahora por ejemplo, había revisado los archivos al menos quince veces, ningún clan o vampiro podían ser sospechosos, no según los registros, desde hacia tiempo, en realidad, que se respiraba un aire tranquilo d paz, entre los vulturi, no entendía cual era el problema, Aro estaba en paz con todos los acarrales y nómadas, aunque claro, sabía que siempre podía haber algún revuelo, pero esto no coincidía, ninguna vampira nómada en los registros, todo era tan… extraño. Interrumpiendo mis pensamientos Alec entra en la biblioteca. Lo miro por un momento, tiene algo en sus manos, una… carpeta.

- Isabella.- Saluda con su común frialdad.

- Alec.- Le respondo con indiferencia.- ¿Qué quieres?- Arruga el ceño y me tira la carpeta, con mis reflejos vampíricos, logro atraparla.- ¿Qué es esto?- Observo la carpeta con curiosidad, tiene el nombre de Renata escrito.

- Te servirá, créeme, pero no dejes que nadie lo vea.- Y así como vino, se fue. Era un chico extraño, lo tenía que admitir, aunque recordando la plática con Jane, era normal.

Suspiro con aburrimiento y empiezo a revisar la carpeta, mientras más leo, más interesante me resulta, pero escucho pasos, así que guardo la carpeta rápidamente. Y qué bueno que lo hice, porque es a Renata a quien pertenecen los pasos.

- Ey bella.- Me sonríe con timidez.- Necesito pedirte disculpas.- Le miro con frialdad, incluso aunque fuese Renata, yo era rencorosa y me había dolido que me gritase.

- Bien, ya lo hiciste.- Respondo indiferente.

- Entonces, dime que me perdonas.- Arrugo el ceño, era mi amiga al fin y al cavo, pero algo en su voz y ojos no me terminaba por cerrar.

- Renata, estoy ocupada.- Dejo en claro que quiero que se vaya, pero no me hace caso, se sienta a lado mío.

- ¿Quieres que te ayude?- Recuerdo las palabras de Aro no dejes que nadie los vea.

- No gracias.- Recojo la pila de carpetas rápidamente.- Ya termine.- Me levanto con las carpetas agarradas firmemente.

- Vamos Bella, no sigas molesta…

- Ahora no Renata.- La interrumpo. Salgo de la biblioteca con dirección al despacho de Aro. Toco la puerta y no recibo respuesta, así que decido entrar, Pero hay alguien dentro, Alec.

- ¿Qué haces aquí?- Pregunto con brusquedad. Esta sentado en la silla de Aro y me mira con aburrimiento.

- Ya era hora de que trajeras los archivos.- Se levanta y se acerca a mi.- Yo los guardare.- Y me los arrebata.

- ¡Oye! Devuélvemelos, Aro me los dio a mí, nadie ni siquiera tu, puede verlos.- Rueda los ojos, no me devuelve las carpetas, en su lugar las guarda en el archivero detrás del escritorio.

- Por si no lo sabías, me sé de memoria esos archivos, yo los escribí.- Enarco las cejas.

- ¿Tu?-

- Sí, yo, y mi hermana por supuesto.- Se encoge de hombros.- ¿Dónde está el historial de Renata?- Me pregunta una vez que ha guardado todas las carpetas.

- Me lo diste, lo traeré más tarde.-

- Devuélvemelo, ya tuviste tiempo suficiente para verlo.- Se acerca a mí y extiende su mano, esperando que le devuelva la carpeta.

- Aun no lo he visto todo.- Retrocedo.

- No me interesa, voy a guardarla, Aro me dio órdenes.-

- No te la daré.- Puedo ver la furia en sus ojos, tiene muy poca paciencia.- Devuélvemelo en este instante.- Me encuentro atrapada entre la pared y la mano que aprisiona mi cuello.

- Su-suéltame.- Me concentro y trato de usar el don de Jane en el, pero no puedo, es como si no tuviera el don.

- Te soltare si me la devuelves.- Su agarre aprieta.

- Suéltame primero.- Al instante me siento libre de su agarre, le devuelvo su estúpida carpeta.- Ahora vete.- Se da la vuelta, le miro con furia, pero el don de Jane no me responde. Salgo furiosa del despacho de Aro.

En el camino Demetri me intercepta.

- Bella…

- ¿Qué, otra vez Jane te mando de mensajero?- Pregunto con brusquedad, descargando mi odio con él. Me mira con sorpresa, rueda los ojos, no parece afectarle mi comentario.

- No, fue Aro quien me mandó, quiere verte.-Y una expresión burlona cruza su rostro. –Requiere de tu presencia.- Le miro confundida.- ¿Te acuerdas de nuestras visitas?- Asiento.- Pues dos de ellos se han adelantado, aunque tal vez tenga que decir, uno y medio.- Sonríe divertido ante un chiste personal.

- ¿Qué quieres decir con eso?- Pregunto.

- Bueno… no se me es permitido decirte, pero, créeme, te resultara interesante.-

- Eres irritante.- Gruño con molestia y me alejo, camino con rapidez a la sala de los tronos. Antes de entrar logro escuchar el latir de un corazón.

RENATA POV:

¡Argh! Estúpida Isabella, la odiaba, me recordaba a la asquerosa de Elizabeth, aunque su poder no se comparara al de ella, sabía que era peligrosa y yo la necesitaba de mi lado. Había cometido una total estupidez al gritarle, sabia de su mal genio y aun así había perdido el control.

Y encima la situación se me estaba saliendo de las manos, hasta ahora había tenido suerte con los neófitos, pero las cosas habían empezado a complicarse, sabía que Aro tenía sus sospechas sobre si Elizabeth seguía con vida, así que no sospecharía de mi. Pero seguramente empezaría con sus investigaciones, lo cual me llevaba a mi nuevo descubrimiento, los rumanos estaban muertos.

Había dudado, pero era imposible, la asquerosa bruja estaba muerta, ella haba dejado de representar un peligro para mi, había sido demasiado sencillo conseguir que Aro sospechase de ella, para al final, mandarla a matar. Así que el hecho de que los rumanos estuvieran muertos, no tenia porque afectarme, debía continuar con ms planes. Debía conseguir que Isabella me "perdonase", obtener su absoluta confianza y volverla en contra de los Vulturi, y por supuesto, debía convencer a Alec y Jane, de que yo era la mejor opción. Aquello era la parte más difícil de mi plan, pero estaba segura de que lo conseguiría, con las palabras correctas claro, engatusaría a Alec y luego obtendría mi preciosa venganza.

NORMAL POV: (Momentos antes)

En el interior del bosque, en una casona antigua y vieja, se podían escuchar gritos desgarradores, quien estuviera gritando, seguramente estaba pasando la peor de las torturas.

- Maldita sea, que si no deja de gritar la mato.- Victoria siseó con odio.- Estoy harta de esto.- Se encontraba cruzada de brazos, con su espalda recostada contra la pared de madera vieja.

- Debemos tener paciencia, Renata necesita un nuevo ejército.- Trató de tranquilizarla su compañero.

- Estoy cansada de sus estúpidos ejércitos, convertimos a humanos y luego los mandamos en una misión suicida, no tiene sentido, Renata es una estúpida que no sabe lo que hace.-

- Cariño, estamos aquí a causa tuya.- Habló con cierta ironía el muchacho.

- No me llames cariño.- Gruñó ella.- No tienes derecho…- Sus ojos se volvieron amenazantes, el se encogió de hombros.

- Por favor Victoria, no quiero discutir contigo el día de hoy, pensé que ya habíamos hecho las paces.-

- Riley tal vez hayamos hecho las paces, pero te sigo odiando.- Exclamó ella con autosuficiencia.

- Me siento alagado.- Se rió él, aunque sus ojos por un momento demostraron dolor, inmediatamente lo ocultó. Su cuerpo se tensó y se colocó en posición de ataque, alguien se acercaba. La reacción de Victoria fue parecida. Cuando la puerta fue abierta, ambos se relajaron al instante.

- Demetri.-Saludó Riley.- ¿Qué te trae por acá?- Preguntó jovial, con una sonrisa de camarería.- Pensé que no era seguro que vinieras.-

- Vine de paso.- Se encogió de hombros, restándole importancia.- Con que un nuevo ejército ¿Eh?-

- Si, ya sabes cómo es Renata, aun no se decide cuando atacar.-

- Si, si, lo sé.- Demetri se acercó a la humana en plena metamorfosis.- ¿Cuánto tiempo?-

- Día y medio. Viene con un don.- Respondió Victoria inmediatamente.

- Es la primera del nuevo ejército, Renata ha decidido crear uno por semana, entrenarlos, controlarlos, creo que este es el ejercito definitivo.-

- Estaré preparado entonces.-

- No olvides decirle que estamos haciendo nuestro trabajo al pie de la letra.- Comentó Riley.- No queremos recibir otra visita suya.-

- No sé de que hablas.-

- Vamos Demetri, Riley y yo sabemos que no estás aquí por casualidad, ella te mandó.-

- Como sea, hagan su trabajo y mantengan un perfil bajo.- Al terminar de decir esto, se marchó.

ALEC POV:

Estoy en el despacho de Aro, espero a que Isabella se digne a aparecer para guardar los archivos, he decidido que ella debe saber acerca de la traición de Renata, no se lo diré, dejare que ella de de cuenta.

La puerta se abre, es Isabella, me mira con cierta sorpresa.

- ¿Qué haces aquí?- Pregunta con brusquedad. Le mirao con aburrimiento.

- Ya era hora de que trajeras los archivos.- Me levanto y me acerco a ella.- Yo los guardare.- Se los arrebato.

- ¡Oye! Devuélvemelos, Aro me los dio a mí, nadie ni siquiera tu, puede verlos.- La ignoro y guardo los archivos con calma.

- Por si no lo sabías, me sé de memoria esos archivos, yo los escribí.-

- ¿Tu?-No parece creerme. Es lo que odio de ella, que me crea inferior.

- Sí, yo y mi hermana por supuesto.- Me encojo de hombros.- ¿Dónde está el historial de Renata?- Le pregunto al terminar de guardar los archivos.

- Me lo diste, lo traeré más tarde.-

- Devuélvemelo, ya tuviste tiempo suficiente para verlo.- Me acerco a ella y en un ademan le exijo que me lo devuelva, no confío en que los tenga por demasiado tiempo, cualquiera podría leerlos.

- Aun no lo he visto todo.- Retrocede.

- No me interesa, voy a guardarla, Aro me dio órdenes.- No es completamente cierto, el no le dio a Isabella los archivos de ningún integrante de la guardia, confía ciegamente en que todos le son fieles, si se entera de que yo le di el expediente de Renata a Isabella, empezará a cuestionarme, descubrirá la verdad y entonces no podre vengarme.

- No te la daré.-

- Devuélvemelo en este instante.- Ordeno con furia, la aprisiono contra la pared y tomo su cuello entre mi mano.

- Su-suéltame.-

- Te soltare si me la devuelves.- Aprieto el agarre.

- Suéltame primero.- Al instante la libero, me sorprende que no haya tratado de usar el don de mi hermana en mi.

- Ahora vete.- Ordeno cuando el expediente está en mis manos, me doy media vuelta. Escucho la puerta aporrearse, no le doy importancia, guardo el archivo entre mis ropas. Observo el despacho de Aro con detenimiento, todo está intacto, sonrió con autosuficiencia. Salgo sigiloso y recorro los pasillos hasta llegar a una ventana, la abro y me dispongo a salir. Quédate en el castillo mi cuerpo se tensa, hace mucho tiempo que no oigo esa voz, es curioso que la voz de "mi conciencia" haya adquirido el tono de su voz. Normalmente acostumbro a escucharla, en esta ocasión la ignoro.

Necesito salir, no soporto estar encerrado en el castillo, además, no quería estar presente para cuando la Bomba estallara. Para cuando Isabella viera a los dos visitantes, peor, cuando se enterara de que el clan Cullen eran los visitantes sorpresa y que todos en el castillo lo han sabido todo este tiempo.

¡Ja! Probablemente se derrumbaría enfrente de todos, me gustaría verlo, pero no soy estúpido, también existe la probabilidad de que le dé un ataque psicótico y no me gustaría estar presente, mejor prevenir que lamentar. Da vuelta y regresa al castillo.

De alguna forma, escuchar esa voz, su voz, me hace sentir mejor, como si aun estuviera conmigo. De algún modo, es como si me protegiese.

Corro y me interno en el bosque, escucho el ruido del agua al caer y me dirijo hacia donde proviene el sonido. Es una cascada hermosa. Por un momento recuerdo su risa infantil y despreocupada, sus vivaces ojos grises mirándome con picardía, su voz suave, burlona e infantil, su cabello sedoso y castaño, su rostro, sus labios, su cuerpo. Y entonces me detengo, no me hace bien pensar en ella, nunca más la volveré a ver. Caigo de rodillas al piso, aprieto mi mandíbula con fuerza y dejo que el dolor haga mella en mí. Me lo merezco, no supe cuidarla, debí protegerla, debí defenderla cuando fue culpada de traición, debí ir tras ella, debí…

Y la furia me llena por completo, debí matar a Renata. No te culpes. Su voz, más bien sus palabras, me hacen enfurecer mas.

- Te extraño tanto Elizabeth.- Susurro, no recibo respuesta. Me levanto y corro de regreso al castillo.


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