-Es comienzo, es final leyenda perdida, cinco siglos igual-
Abrazo el cuerpo de su hermano en medio de la lluvia, lo estrecho tanto contra su pecho que creyó que podía unirse con el en cualquier momento. Sabia cuanto sufría Perú y lo único que podía hacer era estar para cuando lo necesite.
Quizá era solo una escusa para estar a su lado, y es que debía admitir que era dependiente, necesitaba a aquel niño a su lado y verlo de esa forma era lo que más le dolía en el universo.
-La extraño demasiado- dijo Perú casi sin fuerzas para hablar. Volvió a abrazarlo, lo único que necesitaban ambos hermanos era eso, una mirada y un abrazo.
Ecuador tomo la mano de su hermano cuando se sentó en su silla correspondiente. Ya era imposible para Antonio contener las lágrimas, le habían ganado, y la canción ni siquiera parecía terminar
