EL SUEÑO DE UKYO
Sentados en el banco de un parque, una pareja dialoga:
-¡ Qué ciego he sido! Estando tan cerca y yo siendo tan estúpido. ¡¿Cómo no me di cuenta antes?! Tan bella, tan hermosa, tan inteligente, buena cocinera, tan femenina, gran personalidad. Y yo persiguiendo a una insulsa chica nada agraciada, sin chiste ni forma. ¿Podrás perdonarme?- le miraba con enternecidos y suplicantes ojos un apuesto joven de castaño cabello y pañoleta amarilla en la cabeza.
-¡Ay, Ryoga! No es para tanto, cualquiera comete errores, lo bueno fue que te diste cuenta a tiempo- respondía Ukyo con fingida modestia mientras le ofrecía los labios a su acompañante.
-Eres tan buena y comprensiva, no creo merecerte, amor mío- sostenía un amoroso Ryoga mientras con ternura le besaba los labios.
-¡Je, je! Bueno, tal vez haya algo que puedas hacer para compensar tu error- decía pícaramente la mujer.
-¡Lo que sea! Tú mandas, yo obedezco, mi ama y señora- sostenía el aludido mientras hacía una inclinación de cabeza.
-Tómame aquí- dijo sensualmente la chica en el oído del muchacho.
-¿Aquí en el parque?- cuestionaba el joven de corto cabello.
-Sí- sostenía la muchacha que había comenzado a descender su mano a la entrepierna masculina, estimulándola.
-Pueden vernos- pronunciaba con dificultad el muchacho que comenzaba a excitarse.
-De eso se trata- susurraba la mujer al mordisquear el lóbulo de su acompañante.
Impulsivamente el joven tomó a la chica por las caderas y la sentó sobre él, comenzó a moverla sobre su excitada entrepierna mientras mordisqueaba la espalda y decía:
-Te toca vigilar-
La chica alternaba su estado de excitación con uno de alerta a la expectativa de cualquier ruido que revelara la proximidad de alguien.
El joven pellizcaba por dentro del escote uno de los duros y erectos pezones mientras frotaba en medio de las piernas con la mano libre, estimulando a la muchacha. De un momento a otro, la levantó un poco, deslizó el pantalón de ella hacia abajo apenas lo suficiente para que su ya expuesta masculinidad se introdujera y la volvió a sentar sobre él.
Al contacto con aquel viril miembro, Ukyo dejó escapar un jadeo de satisfacción e instintivamente comenzó a cabalgar sobre el grueso invasor, excitándole aún más el hecho de poder ser descubiertos al hacerlo en un lugar público a plena luz del día.
Continuaba moviéndose placenteramente cuando escuchó lejanamente que alguien se acercaba, Ryoga la levantó, la cargó y sin dejar de penetrarla la llevó tras un árbol cercano; tras el árbol, bajó a Ukyo y la inclinó para que se recargara con sus manos en el tronco y no perdiera de vista a quien se acercaba, con una mano frotaba el centro de placer femenino mientras que con la otra le tapó la boca para que no emitiera sonido y siguió moviéndose dentro de ella.
Ranma y Akane se habían sentado en el banco del que los jóvenes se habían levantado y platicaban animadamente, atrás del árbol más próximo se encontraban Ukyo y Ryoga reprimiendo sus expresiones de placer mientras un orgasmo simultáneo los invadía.
No acostumbro hacer anotaciones, pero quiero agradecerles a todos los que han leído hasta aquí la historia, a los que han dejado un review y a los que la siguen, me han dado ánimos para continuar. El siguiente capitulo es el sueño de Ranma, espero les siga gustando y no decepcionarlos.
¡Buena lectura y dulces fantasías!
