¡Ya llegué! ¿Me extrañaron?

Buenno... yo se que no pero si a la lectura :P

¡Comencemos!


No puedes quejarte compañero –murmuró su amigo – eres el hijo del grande ¿Qué mas puedes pedir?

Mateo Granger apretó su mandíbula fuertemente, conteniendo el impulso de golpear a su mejor amigo en la cara.

Lo que había dicho Lio era lo que menos necesitaba oír en ese momento. Desde que se le había ocurrido la grandísima idea de decirle a su mejor amigo lo que su madre le reveló unos meses atrás, se había arrepentido rotundamente.

El muchacho de ojos verdes necesitaba descargar el desagrado que sentía de su procedencia, no que lo elogiaran por saber su sangre.

Sabía que para muchos, incluyendo a su único amigo en Durmstrang, saberse el hijo de Harry Potter debía ser lo mejor que les había pasado en la vida, pero para él, solo era el comienzo de un profundo dolor en su pecho.

Había tantas cosas que aun no tenía claro, pero hasta ahora lo que sabía, no era lo que más necesitara oír.

Aun en su interior, no sabía si sentirse arrepentido por haber escuchado la plática entre su padrino y su madre hace meses atrás o sentirse agradecido por que le dijeran la verdad. Lo único que había conseguido era perder la paz en su vivir.

No quiso responder a su amigo y siguió mirando el techo gris y pedregoso de su habitación en el colegio.

Hace dos meses que sabía la verdad acerca de su padre y sentía como si supiese eso desde hace años. Las rotundas negativas de su madre acerca de su pasado y de su padre, siempre lo orientaban a creer que Hermione había huido de Londres, mas nunca se imaginó de quien en verdad huía era de su padre, el que alguna vez fue el mejor amigo de su mamá.

Perdona si soy poco sensible –volvió a hablar su amigo al percibir que Mateo no le había contestado. Estaba seguro que él prefería estar solo, pero no lo dejaría consumirse por eso –James, solo debes entender…

Por favor, no me digas así –lo atajó el chico de mirada verde sin mirarlo –no es que no quisiera entender, pero me cuesta trabajo saber que Potter está en Londres, feliz con su familia y yo… bueno… ya no sé ni lo que digo. ¡Mejor, déjame en paz!

Mateo se incorporó de su cama hasta quedar sentado frente a su amigo y talló sus ojos. No se entendía ni a él mismo. Le había costado mucho trabajo convencer a su mama de que se encontraba bien antes de partir del muelle, pero ahora le costaba más trabajo mantener esa mentira.

¿Te molesta no haber crecido junto a él? –Preguntó su amigo yendo directo al grano, por lo general no era mucho de meterse en los asuntos de los demás, pero podía ver que Mateo estaba hecho un desastre en su cabeza –o ¿porque estas tan enfadado? No te entiendo…

¡Nadie puede entenderme! –dijo alzando la voz y levantándose de golpe, comenzado a caminar como león enjaulado por todo el espacio que le permitía su pequeña habitación

¡Pues, explícate entonces! –Le respondió Lio levantándose y deteniéndolo de un empujón sobre su pecho, encarándolo – ¡estas peor que una niña! ¡No entiendo porque estás así, desde que regresaste al colegio estas de un humor! ¡Debo admitir que me agrada como pateas el trasero de Alexis, pero sé que lo haces solo por descargar tu furia! ¿Qué tiene de malo saber que Harry Potter es tu padre? Alégrate, eres el hijo del salvador del mundo mágico, el que derrotó a Voldemort…

¿¡Como pides que me alegre al saber que ese tipo hirió a mi madre!? –Mateo infló su pecho y se le acercó a su amigo mirándolo con desagrado. ¿Desde cuándo Lio se había pasado al lado oscuro? – ¡Ella huyó de él, conmigo en su vientre! ¡El gran salvador del mundo estaba por realizar un familia con otra mujer y aun así embarazó a mi madre y lo peor es que cree que no cometió nada porque no sabe que yo éxito! Apenas unos meses atrás me acabo de enterar que estuve a punto de matar a mi madre en mi nacimiento y ese tipo ni enterado estaba. Si no hubiese sido por Viktor, probablemente mi madre y yo no estaríamos donde estamos. ¡Así que no me hables de alegrías!

De acuerdo –murmuró Lio –pero deja de comportare así. ¿Qué ganas con eso? Alguna vez mi madre me dijo: "Lo hecho, hecho está. En vez de preocuparte aprende a vivir con eso, por ti, por los tuyos" y yo te digo lo mismo. Deja atrás eso y mejor piensa en lo que tu mama tuvo que pasar solo por ti.

Mateo miró a su amigo, no creyendo lo que escuchaba. Si no fuera porque estaba seguro que era él, apostaba a que se lo habían cambiado en el verano anterior por uno que tuviese mas corazón en vez de cerebro, pero a pesar de saber que Lio tenía razón, de que nada le servía tener ese coraje, nada mas no se podía sacar de la cabeza lo cometido por aquel sujeto del cual llevaba parte de su sangre en las venas.

Mejor deja de pensar en eso, colega. ¿Qué te parece si tomamos las escobas y vamos a entrenar? Pronto serán los partidos y la verdad necesito que el buscador y capitán de nuestro equipo se quite ideas absurdas de la cabeza acerca de su padre –

No iré –sentenció Mateo regresando a su cama y acostándose nuevamente para volver a mirar el techo. Desde que se enteró de la verdad, había tomado muchas decisiones y la que le iba a decir a su amigo era una de las más duras, por lo cual era mejor ver hacia arriba que la cara de su amigo

¿Cómo que no iras? Estoy al tanto de que Viktor te ha dado por fin el permiso de mostrar a la luz esa estupenda escoba que tienes ¿acaso no se la quieres restregar a Alexis en la cara? –

Mateo respiró profundo antes de hablar, esperando que su amigo comprendiera que sus decisiones no eran por un berrinche si no por algo más fuerte que eso.

Voy a renunciar a la capitanía del equipo y dejaré de ser el buscador. Ya no jugare más al Quidditch –

Su amigo reaccionó tal cual esperaba, no hacía falta que lo viera, el tono de su contestación le hizo saber que no se lo había tomado nada bien.

¿¡Estás loco!? ¿¡Cómo puedes siquiera pensar eso!? ¡Está bien que te sientas todo acabado pero renunciar a algo en lo cual eres sumamente bueno, no creo que sea la solución! –

No estoy loco, ni mucho menos busco una solución, al menos no para mí –contestó con calma. Nadie lo haría cambiar de idea –pero quiero evitar todo lo que esté en mi mano para no recordarle a mamá quien es mi padre.


Con una de sus manos, Harry Potter, tomó a su esposa del brazo jalándola y atrayéndola contra sí.

De forma lenta acercó su boca hasta el oído de la pelirroja tratando de hablar más claramente ante el bullicio que se estaba desatando en el salón de fiestas donde su joven compañero de campo y asistente, el Auror Nicholas Pilcher festejaba su compromiso.

Harry apenas si sabía algo acerca de la chica con quien contraria matrimonio el Auror, pero sabía que ella lo haría muy feliz con solo ver la forma en que la joven rubia lo miraba, era como si los invitados no existieran para los novios, solo ellos dos y nada más.

Todo lo contrario para su esposa.

Para todo aquel que mirara la escena, le habría perecido de lo más galante y romántico que el recién jefe de Aurores, se acercar hasta su esposa solo para susurrarle unas palabras al oído.

Pero para Harry era todo lo contrario a un deje de coqueteo.

Ya basta, Ginny –murmuró con voz contenida cerca del oído de la chica –no creo que sea necesario que andes tratando de llamar la atención de los demás invitados con pláticas acerca de la pasada guerra ni cosas así. Recuerda que esta es la fiesta de compromiso de Nicholas y su novia, déjalos a ellos tener la atención.

Se separó levemente solo para ver el ceño fruncido de su mujer, que no tardó en contestarle en un susurro para que los demás no se dieran cuenta de su pequeña discusión. Para Ginevra Potter era esencial presentar a una familia unida y sin problemas.

Yo no estoy tratando de llamar la atención, los invitados simplemente se me acercan y me preguntan, no tengo por qué ser una maleducada. Deberías agradecer que tú esposa, hace lo posible por qué no olviden tus hazañas en vez de estarme reprochando –

Preferiría mil veces que lo olviden, a que me estén recordando que soy un chico sin padres –

Ginny lo miró molesta. En ocasiones Harry era muy egoísta con ella y no creía justo que le restregara en la cara a sus difuntos suegros.

Sabes que ellos preferirían un recuerdo a un olvido –dijo defendiéndose con la única arma que tenía cuando su esposo se ponía como ogro ante las miradas de los demás. La pelirroja no veía nada malo en el hecho de que el mundo mágico no olvidara a quienes les dieron vida al salvador y destructor de Voldemort.

No. Ellos estarían mejor si los dejaran descansar en paz y que su familia fuera quien los recordara. Dime Ginny ¿cuántas veces has ido conmigo a la Valle de Godric a dejar flores a sus tumbas? ¿No crees que se sentirían más satisfechos que su familia fuese quien hablara de ellos? –

Harry sabia que aquello había sido un golpe bajo para su mujer, pero estaba arto de que prefiriera estar con desconocidos-al menos para él- en vez de estar con su familia.

Su esposa lo fulminó con la mirada, pero antes de contestarle alguna otra cosa un pelirrojo parecido a ella los interrumpió.

Ustedes cada día más acaramelados –dijo Ron acercándose por detrás de ellos. Su rostro estaba ligeramente sonrojado y Harry estaba seguro de que ese color y esa sonrisa que titilaba su rostro era por sus buenos tragos de licor, y su copa en mano de un whisky de fuego lo confirmaba.

En un acto reflejo, para que Ron entendiera que no eran cariños los que compartía con su esposa en ese momento, la soltó del brazo y pasó una de sus manos por su cabello, desordenándolo más de lo normal. Tratando de calmarse.

En ocasiones Ginny podía hacerlo perder la cabeza en segundo, sí, pero de enojo y nada más.

A pesar de los gestos de desagrado y la tensión entre su cuñado y su hermana, Ron no notó nada extraño en la pareja. Y de lo más inocente preguntó.

¿Qué tanto cuchicheaban? ¿No creen que ya están bastantes grandecitos como para andarse como dos adolecentes enamorados metiéndose mano en cualquier lugar público? –

¡Yo no estaba haciendo eso! –se defendió Harry mirando horrorizado a su mejor amigo. Estaba seguro que no le hacía falta volver a ser un adolecente para enamorar a su mujer, pero hacia mucho que el romanticismo había desaparecido entre ellos.

Ron, deja de decir eso –dijo Ginny tratando de no sentirse ofendida por las respuesta de su esposo –Harry no hace esas cosas, al menos no en público.

Eso último estuvo a punto de hacer salir de sus casillas a Harry, nunca le había gustado que los demás hablaran de su intimidad y Ginny lo sabía, pero allí estaba ella, dándole indirectas a su hermano. En ese momento Harry agradecía que Ron estuviese pasado de copas, al menos le costaría más trabajo entender lo que había dicho su hermana.

Solo estábamos hablando de nosotros, hermanito –continuó Ginevra mientras se acercaba a su marido y rodeaba su cintura con sus brazos –solo estábamos comentando que sería una excelente idea ir a renovar nuestros votos al Valle de Godric.

Harry la miró, incrédulo ante sus palabras.

Fue allí donde Harry nació. Me parece que sería una buena idea –

No estaría nada mal… –

Si me disculpan, me debo retirar –murmuró Harry interrumpiendo a su amigo, con la vista puesta en Ginny. Apenas si podía contener el tono molesto de su voz. No espero que le dijeran nada.

Se deshizo del abrazo de Ginny y sin decir nada mas abandonó el salón.

Al poner un pie fuera del lugar, la capa de viaje apareció puesta sobre sus hombros. Estaba claro que entre más pasaba el tiempo, los magos se ocupaban de hacer menos acciones Muggles.

Lo más rápido que pudo, se acercó al estacionamiento del lugar mientras metía una de sus manos dentro del bolsillo de su pantalón. Sacando una llaves que titilaban con el paso de su andar.

Visualizó su vehículo y por vez primera en ese día, se preguntó por qué diablos había acudido a la fiesta de compromiso de su compañero montado en una motocicleta.

No le importó en lo más mínimo. Si Ginny quería regresar a casa dejaría que se fuera con uno de sus tantos nuevos amigos que había hecho en esa fiesta.

Desde que se había casado con ella, siempre procuraba no comportarse como el imbécil que alguna vez fue. Aquel chico inconsciente e impulsivo había quedado en el pasado solo para convertirse en un hombre responsable de sus actos. Pero en estos momentos, no quería seguir sus buenos modales ni mucho menos su postura de esposo.

¿Por qué no podía simplemente llevarse bien con Ginny en situaciones que no tuvieran que ver con su cama? ¿Porque fuera de su habitación desaparecían el romanticismo y la seducción?

Se montó sobre el vehículo de color tan negro como su cabello, metió la llave en el contacto y la giró haciendo que el motor de la motocicleta, que alguna vez fue de su padrino Sirius Black, cobrara vida debajo de sus muslos.

Se acomodó sus gafas redondas, aceleró a punto muerto el motor para después salir disparado atreves de las nocturnas calles londinenses. No se molestó en siquiera colocarse el casco, pues en su molestia con su esposa, no le dio tiempo de pensar en el detalle de la seguridad.

Lo único que quería era salir de allí, estar por un momento fuera del alcance de Ginevra…

Hasta ahora, Harry, nunca había carecido del sentido de la orientación, pero sentado sobre su silla estilo medieval con un vaso de whisky de fuego en su mano, se preguntaba como rayos había llegado hasta allí.

Tomó un sorbo más a su bebida y le importó una mierda todo lo anterior.

Respiró profundo observando los hielos moverse dentro de su trago, titilando entre el par de cubitos y el vidrio de su vaso, haciendo eco en la solitaria habitación donde se encontraba.

Hace horas que había abandonado de forma poco caballerosa el lugar de la fiesta, dejando a su esposa. Siguió sin importarle.

Sus ojos verdes dejaron de contemplar su bebida, solo para detenerse en la cama blanca y solitaria frente a él.

Desde hace muchísimo tiempo, este se había convertido en su único refugio, lugar donde ningún miembro de su familia tenía acceso más que él mismo y el elfo domestico que limpiaba y cuidaba de él.

Solo a ese extraño ser le permitía entrar a este lugar, pues consideraba que si otra persona entraba, la habitación perdería ese toque mágico que había conservado durante años. Su único recuerdo estaba grabado en esas cuatro paredes.

Hechizos de protección poderosos, restringían el paso a cualquiera que no fuese él ni a su elfo.

Pero en estos momentos, ni Keacher se atrevía a molestarlo.

Quería estar solo y para Harry Potter no había mejor lugar que este mismo para esa acción.

Si, quería estar solo, pero como alguna vez estuvo solo con ella.

A pesar de repudiarse durante años por aquella canallada suya, no podía dejar de pensar en ese bello pero tormentoso momento, nunca en su vida había olvidado esa noche y estaba seguro que nunca lo haría.

Ahí fue donde se dio cuenta acerca de las vueltas que daba la vida, si, pero también sabia gracias a eso, que era uno mismo el que buscaba esas vueltas…


El mundo se le venía encima, de eso estaba seguro.

El hecho de no ver las columnas de su casa caerse por doquier, no significaba que él no sintiera en carnes propias el peso de todo lo que alguna vez llamó hogar.

No podía respirar de forma profunda, le costaba mucho trabajo retener el aire en sus pulmones pues sentía la presión alrededor de ellos como si una viga de acero lo rodeara por completo y en cada reparación lo comprimiera cada vez mas y mas.

Ya no había espacio alrededor de él, solo un frio y duro muro es lo que tenía para sí.

Sintió humedad en su rostro y por unos breves segundos se preguntó si no había podido llegar a su hogar y dejarse consumir en vida antes de que comenzara a llover en las afueras de Londres, hasta que se percató que la humedad provenía de sus ojos y las lagrimas se derramaban hacia sus mejillas.

Rozó su rostro contra el muro y por fin se dio cuenta de que no estaba de pie, si no tirado, en el suelo de su sala, llorando por una persona a la cual confió con todo su ser.

Sintió furia, coraje, enojo, tristeza y por sobre todo, dolor.

Quería golpear, gritar a todo el mundo pero seguir llorando hasta que no quedara ninguna lagrima más en su interior.

La respiración se le dificultó mas conforme sentía el tiempo detenerse y al mismo momento como si hubiese pasado mil vidas.

Veía todo negro, ya no había luz, solo una oscuridad inmensa y dolorosa pero a pesar de sentirse como si estuviera en el final de su vida, encontró un leve roce sobre su mejilla lleno de cariño y suavidad.

No necesitó persuasión y levantó su rostro sintiendo como la calidez de ese tacto lo envolvía, en ese momento se sintió frio y ansió con todo su ser ese calor.

Ven aquí –susurró una voz, y Harry Potter se dejó llevar. No pensaba de forma coherente pero esa dulce voz es lo único que le quedaba ahora.

Unos brazos frágiles y cálidos lo tomaron de los hombros y sin tenérselo pensado, sintió como su cuerpo caía en algo blando y mullido.

Su cabeza reposo sobre él calor que tanto necesitaba. Su rostro y su cabello, revuelto hasta más no poder, recibieron mil carisias suaves y constantes.

A pesar de los mimos, las lágrimas no cesaban y él las dejó correr, tratando de lavar las heridas de su torturado y roto corazón.

Por un tiempo la voz no se hizo escuchar más, y aun así se sintió aliviado pues su presencia solo bastaba para calmarlo.

¿Quieres hablar de ello? –susurró ella, tan suave y bajito como si le hablara a un enfermo al borde de su muerte.

En cierto modo él se sentía de esa manera.

Harry se tomó su tiempo para responder, no quería demostrar lo dolido y arruinado que se estaba, aunque hasta cierto punto, en realidad así era.

Me engañó, Hermione –contestó él con voz estrangulada. Le dolía saber en su mismas palabras aquello –ella me engañó.

La chica no contestó, pero siguió pasando suevamente los dedos en los cabellos negros y desordenados de él.

La encontré a las afueras de Londres, saliendo de un lugar llamado "La Cumbre" –

Hermione no necesitó saber más, gracias a sus continuas salidas por los alrededores, sabía que existían diversa cantidad de hoteles y uno de ellos con ese nombre en especial.

Tal vez, solo ella estaba allí de paso, Harry –dijo tratando de ser lo más inocente que podía.

Si no hubiese estado con el pelo revuelto, sonrojada y apestando a loción masculina, creo que posiblemente te hubiese creído –murmuró él de forma amagar ¿enserio su amiga le decía aquello?

Molesto consigo mismo y posiblemente también con su amiga por los comentarios estúpidos, se levantó de su regazo y afrontó sus ojos cafés.

¡Estaba con otro hombre, Hermione! –Gritó – ¿¡Cómo puedes siquiera buscarle escusas ante algo demasiado evidente!?

A pesar de que Harry casi le gritó en su cara, Hermione no se inmutó y siguió observándolo. Sabía que su amigo, estaba dolido y si quería descargar parte de ese dolor con ella, trataría de soportarlo. Era mejor verlo aquí en casa que refugiándose en alguna taberna de mala muerte, cometiendo estupideces que posiblemente se fuese a arrepentir de ellas tarde o temprano.

Los ojos de Hermione centellaron, Harry sabia que ella no tenía la culpa de que hubiese descubierto a su novia con otro hombre, su mejor amiga no había orientado a Ginevra Weasley a meterse a ese hotel de mala muerte y revolcarse con quien sabe quién. Y allí estaba él, sufriendo como estúpido por ella, lastimando a la única mujer que había estado en todo momento para él.

Harry bajó su rostro, más triste y enfadado consigo mismo de lo que se podía sentir.

Perdóname, Hermione –murmuró Harry con voz ahogada y llorosa. Quitó sus gafas y llevó sus manos hacia su rostro, cubriendo su aire miserable e idiota –soy un estúpido. No la debo pagar contigo.

No es tu culpa, Harry –contestó ella colocando sus dedos en la barbilla de él, obligándolo a levantar su rostro y retirando con su otra mano, los dedos de él –ella tal vez tenga una explicación para esto…

Tú no crees que ella tenga una explicación para esto ¿verdad? –Harry preguntó mirando detenidamente a su amiga. Queriendo con todas sus fuerzas no haberse fijado en un principio de Ginny. Su amiga negó con la cabeza su pregunta y él continuó – ¿Entonces por qué me dices eso?

Hermione respiró profundo antes de contestar

Quiero convencerme a mi misma de que existe una explicación razonable para no abalanzarme sobre Ginevra sin tener remordimiento alguno por haberte hecho daño –dijo ella y Harry no tuvo de otra más que mostrar una leve sonrisa por su comentario.

Harry, te quiero demasiado como para soportar que te hagan daño –murmuró Hermione mirándolo fijamente a los ojos. Y el chico de cabellos negros notó nuevamente ese brillo en ellos, preguntándose por qué no lo había visto antes –no lo permití antes y ahora mucho menos permitiré que sufras de esta manera.

Hermione lo abrazó, reforzando con ello las palabras que le había dicho y su amigo de forma automática le correspondió.

Harry hundió su rostro en el cuello de ella, permitiéndose oler su perfume apretándola más fuerte contra si, preguntándose de repente porque se sentía tan bien hacer esto, no hacía más de una hora que se moría de dolor y Hermione, con uno más de los tantos abrazos que siempre le regalaba lo hacía pensar que había más vida, que había una esperanza.

Te quiero, Harry –sentenció ella.

Lentamente, Hermione se permitió desprenderse de su abrazo y Harry sintió que había sido demasiado pronto. Aun no tenía suficiente calor de ella, su herida estaba abierta y sentía alivio al ser tratado con tanta ternura y cariño.

Sin querer rozó su mejilla con la de ella, volteándose levemente antes de separarse por completo.

A escasos centímetros el uno del otro, se miraron fijamente. No comprendiendo bien lo que hacía Harry recorrió con su verde mirada en cada centímetro del rostro de Hermione, deteniéndose en su boca.

Desconectando la cabeza de su cuerpo, acercó su boca a la de ella queriendo detener el temblor de su labio inferior. Tan carnoso, suave y sonrosado.

De forma estúpida, imagino su sabor…

Así no, Harry –dijo ella con un hilo de aliento pero no haciendo nada por detenerlo. Sin tomarse mucho tiempo para pensar las cosas, Harry aplastó su boca contra la de su amiga.

El deleite de su perfume y la suavidad de la humedad de su piel no bastaron para aplacar las ansias crecientes de seguir probando.

Sentía estremecer a Hermione bajo su contacto, pero solo sirvió para alentarlo a seguir adelante, a pesar del leve movimiento de su cabeza, tratándose de negar a este beso pero Harry entreabrió su boca, invitando a Hermione a mover sus labios contra los de él.

La chica no necesitó demasía persuasión y de un momento a otro, correspondió de forma lenta y pausa el beso que su amigo le daba.

Por vez primera, Harry sintió necesidad de tener de su amiga algo más que un abrazo o un beso en la mejilla.

Tan suave como con el toque de una pluma, Harry deslizó su mano por el rostro de ella, conociéndola bajo su tacto.

En un movimiento casi automático, Hermione echó sus brazos alrededor del cuello de su amigo, hundiendo los dedos en su cabello, tomándolo entre sus puños y atrayéndolo más contra sí.

Las leves carisias en su cabellera de hace unos momentos, no eran nada, comparadas con la sensación que le producían los fuertes agarres que hacía su amiga.

A falta de aire, Hermione se desprendió de su boca, aquello lo frustró de sobre manera pero enseguida se vio aliviado al trasladar sus labios por la mandíbula de ella, hasta llegar a su dulce cuello, perdiéndose en la fragancia de su cabello que cubría su camino.

Harry –murmuró ella tan bajo, que casi sonó como un gemido ahogado.

Si alguna vez se había sentido trastornado porque alguien pronunciara su nombre de esa manera, estaba seguro que esta era la ocasión.

Una de sus manos la traslado hasta la cintura de ella, apretándola ante su agarre. Sintiéndola tan frágil pero estable sobre su palma.

Un creciente necesidad de ella, se apoderó de todo su cuerpo y sin previo aviso, deslizó una de sus manos por detrás de la espalda de la castaña, mientras que la otra se agarraba entre sus rodillas y sin pensarlo dos veces la tomó entre sus brazos y la levantó, acunándola sobre su pecho, pero sin permitirse romper por ningún momento el contacto de sus labios sobre la piel de ella.

Dando tumbos y sin ver el camino, llegó a una de las habitaciones, pateando la puerta para abrirla, tomándose el momento de entrar lentamente a la alcoba y cerrando sin apuros tras su espalda.

Su necesidad de ella creció y eso lo asustó por leves momentos pero reconfortándolo al ser correspondido de la misma manera, despacio caminó hasta la suave y blanca cama, depositándola sobre ella como si fuera lo más delicado del mundo.

La necesitaba, si, pero quería disfrutar absolutamente todo de ella, como jamás lo había hecho.

Su boca volvió al lugar donde comenzó, a sus labios.

Por un momento Hermione rompió el beso retirándose pocos centímetros de él. Lo suficiente para mirarlo directamente.

Los ojos cafés achocolatados de su amiga, nunca había lucidos tan brillantes y hermosos como esa noche, y sin saber porque, se perdió dentro de ellos.

No sabía lo que sus propios orbes expresaban pero fue suficiente para que Hermione volviera a besarlo con tal intensada que le robo el aliento.

Se permitieron desnudarse lentamente, prenda a prenda y sin apuros.

La ropa que alguna vez cubrió a dos cuerpos cálidos, se encontraban regadas a las orillas de la cama, mientras que sus dueños compartían carisias, generando tibiezas en cada una de ellas.

Ambos amigos se permitieron conocerse completamente como jamás hubiesen imaginado que se conocerían.


Los orbes verdes de Harry enfocaron nuevamente la cama que laguna vez compartió con su mejor amiga, la única mujer que le había entregado todo en una sola noche.

Aun recordaba lo miserable que se sintió a la mañana siguiente. Fue en ese preciso instante en que se descubrí solo, desnudo entre el lecho de sabanas blancas, que era la peor basura del mundo.

No solo por haber dormido con su amiga en un modo devastador para él, aprovechándose de su nobleza y su corazón, era por lo que se consideraba más que una mierda.

Al principio había sido tan desconcertante saber que Hermione no estaba a su lado cuando el despertó pero solo bastaron unos momentos para percatarse del porque ella lo había abandonado.

La mañana no solo había traído consigo los rayos de sol filtrar por su ventana, si no la suficiente luminosidad para observar la prueba del gran cariño y amor que Hermione tenía por él.

Una vez habido recuperado sus gafas y desesperado de la soledad y abandono de su amiga, Harry notó entre las sabanas blancas de seda una diminuta mancha carmesí decorarlas.

Su cerebro había tardado un poco en procesar la imagen que veían sus ojos. En sus manos tomó la tela que se hacía escurrí como agua entre sus dedos para mirar a detalle ese color.

Se sintió horrorizado consigo mismo cuando había descubierto a que se debía esa marca en sus sabanas, pues no dudaba que eso solo fuese únicamente sangre.

Una diminuta pero notoria mancha de sangre era lo que pintaba de rojo las prendas de la sabana.

Sangre que solo podía pertenecer nada más que a Hermione.

Harry no solo había roto la amistad que tenia con su mejor amiga, si no que había quebrantado la inocencia y virtud que solo una mujer concebía a un solo hombre.

La verdad le cayó de golpe como balde de agua fría, pues Harry había dormido con su amiga y había comprobado que ella era virgen.

Hermione era toda una mujer, pues él se haba encargado de arrebatarle lo que más celosamente guardaba para sí.

Harry Potter se había llevado la virginidad de Hermione Granger, virginidad que nunca tomó de Ginevra Weasley, su esposa.


Es hora de ir tras ellos –decía una voz ansiosa con un tinte de miedo impregnada en el sonido de sus palabras –sea lo que se esto debe acabar, nos están pisando los talones.

Cállate, Erick –contestó una profunda voz –nadie sabe nada, son solo estupidez tuyas. Todos creen que ya están sobre nosotros cuando en realidad no es así.

¿Así? ¿Entonces dime porque tu hermana a estado llamándote a cada momento? ¿Por qué ya no podemos ir a Londres? –

En Londres esta Potter –contestó un hombre, bajito y delgado, con rostro parecido al de un ratón –solo prevenimos nuestro ataque, no queremos que él se meta.

Me importa un reverendo cacahuate si Potter se mete o no –en la habitación volvió a retumbar la voz profunda –aun así lo quiero muerto pero antes de él. Me desharé de alguien.

Sabes que el momento de atacar Durmstrang –decía el hombre bajito –dejaremos el anonimato ¿verdad, Oropel?

Si es así, Oropel, ya no podremos ir directamente sobre Potter a Londres –murmuró el chico de la voz ansiosa.

A la mierda el anonimato –decía Oropel con un tono de enfado –no me importa eso. Lo que me hierve la sangre es que en Durmstrang acepten a esa escoria.

De eso no me cabe la duda –dijo uno de sus compinches

Antes de ir a Londres, liberaremos la escuela de mis antepasados de los inmundos sangres sucias. Mataré al hijo de Granger y colgare su cabeza en mi muro y con su sangre asquerosa, hare una carta a su madre culpándola por ser la amiga de quien mató a mi amo y señor. Le hare ver a Granger que su hijo pagó el precio de su ayuda –

Dicho las últimas palabras, los tres hombres envueltos en capas oscuras exhibieron una sonrisa de complicidad, entusiasmados por su próximo golpe.

En esta ocasión, Potter y sus amigos no tendrán escapatoria –sentenció Oropel

Continuará...


¡Y listo!

¿que les pareció el cap? Se que ya mucho quieren ver un encuentro y todo eso... pero eso llebará un poquito de tiempo, pues antes deben pasar unas cosas, recuerden, debo darle un punto de verdadera historia :P espero estarlo haciendo bien hasta el momento, si no ustedes me lo haran saber.

MeryLuna: ya me imaginaba yo que no quierrias perdonarme, espero que con lo que hayas leido exista un posibilidad para eviatar el ataque contra mi persona XD

Karli: Ojala haya sido de tu gusto el cap :D

AnaBrest: jajaj trataré de hacer eso pero no prometo mucho. Necesito de bastante concentracion para todo esto pero ya verás. trato de subir los cap lo mas temprano que pueda :D

Dani: perdona por las lagrimas, no era mi intecion... yo pense en darle un buel golpe en el rostro a Mateo para que ya no dijera nada... pero bueno, todo es parte de la historia.

Smithback: Me alegro mucho de que te haya gustado. :D espeor regresar pronto con el siguiente.

Angela: Hola. :D ya pronto veran una confrontacion, lo prometo. Ahora con respecto al otro fic, bueno, no estoy muy segura. la inspiracion de la otra historia se me fue y debo hayarme a mi misma antes de escribir. por lo pronto me encuentro en esta y quisiera dedicarle lo mayor posible para que tenga un buen final cuando sea el momento y asi despues dedicarme al otro fic :D Espero y pronto suceda eso y las musas regresen a mi.

Gracias a todos por haberme dejado mensajito, esos suben bastante el animo y sacan sonrisas de mi rostro.

tambien a gradesco a mis lectires silenciosos, ¡Espero les guste :D!

No vemos en la proxima :D

¿Algun Review? :3