"Ni Glee, ni sus personajes me pertenecen, solo la historia."
Te quiero.
Después de unos minutos se escucharon unos golpes en la puerta que hicieron sonreír inconscientemente a Rachel, quien ya los esperaba impaciente.
─¿Se puede pasar?─ Pregunto un hombre mayor, moreno, alto, con el cabello castaño semi canoso, y una reluciente sonrisa.
─Por supuesto que si─ Contesto alegre Rachel observando como aquel hombre entraba acompañado de una señora mayor, baja de estatura, morena, con el cabello castaño, que al parecer presumía ser su esposa.
─¿Cómo estas mi estrellita? Pregunto sonriente el hombre depositando tiernamente un beso en la frente de Rachel.
─Mejor, mucho mejor.
─Estuvimos muy preocupados por lo que te pudiera pasar mi niña─ Dijo la señora después de algunos segundos en silencio mientras analizaba rápidamente con la mirada a Rachel.
─Lo se abuelita, lo siento mucho, y enserio lamento que por mi culpa hayan perdido su viaje a Londres.
─¿Quién te lo dijo? ─ Pregunto el señor riendo junto a su esposa ─Bueno eso ya no importa, lo importante es que te encuentras mejor.
─Esperemos esto no se repita─ Completo su esposa
─No volverá a suceder abuelos.
─Mi estrellita asustaste a todos, incluso tu tío Oscar estaba preocupado, pero sobre todo a una jovencita que a estado llegando todos estos días a preguntar por ti─ Dijo en forma de aviso sin perder esa gran sonrisa que lo caracterizaba.
─¿En estos días?
─Si, estuviste todo el fin de sema inconsciente mi amor─ Contesto tiernamente la señora que la miraba confundida.
─Oh, ya veo─ Dijo ausente con la mirada en la puerta hasta escuchar unos golpes provenientes de afuera
─Disculpen ¿Se puede pasar? ─ Interrumpió una rubia de hermosos ojos verdes que se asomaba tras la puerta.
─Quinn─ Susurro con una gran sonrisa en su rostromientras la rubia entrabaa la habitación ─Abuelos, ella es Quinn Fabray, Quinn ellos son los abuelos López.
─Mucho gusto─ Saludo Quinn extendiéndole su mano.
─Así que eres una Fabray ¿Hija de Dante supongo? ─ Preguntó curioso el señor López mientras estrechaba amablemente su mano.
─No, soy hija de Russel.
─Russel─ Susurraron al unísono los señores López dándose una tierna y desapercibida mirada cómplice.
─Bueno, nosotros las dejamos solas, un gusto conocerla señorita Fabray─ Dijo caminando junto a su esposa hacia la salida.
─Igualmente señores López─ se despido Quinn antes de presenciar su salida ─Hola─ Saludo regresando su mirada a Rachelquien no paraba de sonreírle.
─Hola.
─¿Cómo Te encuentras?
─Mal, me duele todo─ Respondió seria con la mirada cabizbaja
─Oh, espero te mejores─ Dijo Quinn regresando de inmediato su mirada de preocupación a Rachel.
La morena intento contener la risa pero una pequeña carcajada la saco de su falsa seriedad ─No es cierto Quinn, me encuentro excelente, solo que me canse de decir "Bien" siempre que me lo preguntan.
─¿Y fui la elegida para bromear?
─Si─ Contesto afirmando al mismo tiempo con la cabeza ─Lamento haberte asustado de esa forma.
─No te preocupes, ya paso─ Dijo tiernamente con una sonrisa de lado mientras la morena se jalaba hacia un lado de la camilla.
─Supe que fuiste muy valiente ayudando a Brody─ Dijo invitándola a tomar asiento junto a ella.
─No fue nada─ Hablo con pena mientras aceptaba la invitación de la morena y se recostaba junto a ella.
─Tal vez, pero otra persona se hubiera vuelto histérica─ Dijo Rachel sonriente pero sin perder su ternura, apartando delicadamente un mechón de cabello que tapaba el hermoso rostro de la rubia
─Soy tu heroína.
─Sinceramente si─ Susurro serrando poco a poco sus ojos ante la atenta mirada de Quinn
─Rach.
─Dime.
─¿Por qué no me dijiste de tu enfermedad?
─No quise asustarte─ Susurro cerca de su rostro abriendo de nuevo sus ojos para mirarla con atención.
─Pensabas que me alejaría de ti─ Dijo triste recibiendo la aceptación a sus teorías ─ ¿Por qué?
─Siempre lo hacen, mis amigos dejaron de hablarme por ello.
─Yo no soy ellos Rach, jamás me alejaras tan fácilmente de ti.
─ ¿Segura?
─Totalmente─ Contesto con una pequeña sonrisa de lado sin apartar su mirar de las facciones de aquella morena ─¿Me dirás lo que pasa?
Rachel suspiro y guardo silencio por unos minutos bajo la aceptación de Quinn antes de poder hablar
─Cuando mi madre tuvo su primer embarazo, los médicos diagnosticaron un extraño trastorno en nuestra formación, tal vez hereditario, o nuevo, en realidad los médicos no sabían que lo ocasiono, pero esto trajo consigo diversas enfermedades en nosotros─ Hiso una pequeña pausa ─Desde que nacimos nos han llevado a diversos hospitales, hemos tratado con muchos especialistas, de hecho llevamos tratamientos de millones de dólares, pero nada parece funcionar─ Prosiguió tomando delicadamente la mano de Quinn quien al principio se cohibió para luego mostrarse relajada sintiendo las dulces caricias que le regalaba Rachel ─Sufrimos asma crónica… pero no solo eso… debido a las implicaciones que llevamos con las constantes crisis, también nuestra piel, vista y olfato se agudizaron, y no en un buen sentido… hablo de que padecemos diversas alergias─ Dijo más seria haciéndole entender la situación ─Desde niños hemos estado en hospitales, hemos llevan un riguroso tratamiento, que por algún tiempo nos permite llevar una vida normal, como cualquier otra persona de nuestra edad.
La rubia guardo silencio por un momento intentando procesar aquella información
─Jamás pensé que esto fuese tan…
─Complicado… si, siempre lo ha sido─ Interrumpió sonriente mostrando como siempre su gran sutileza
─Espero poder ayudarte.
─Me ayudas entendiendo lo difícil que ha sido todo esto para mi, y mucho más si no te alejas.
─Ya te lo he dicho Rach, eres una persona muy especial para mi, no te quiero perder─ Contesto Quinn aferrándose tiernamente al cuerpo de la morena mientras buscaba la manera de dejar su cabeza bajo su mentón.
─Tampoco yo─ Dijo aceptando complacida la acción de la rubia mientras la aferraba delicadamente a su pecho y depositaba su mentón en la cabeza de está, absorbiendo así aquel aroma tan especial ─Lamento haberte preocupado tanto Quinnie.
─Te quiero.
─Yo también te quiero.
El lunes había llegado, y la morena agradecía porque su agobiante estadía en el hospital terminara de una buena vez, y estaba mucho más feliz porque sabía que su rubia amiga llegaría a visitarla, se lo había pedido y Quinn no pareció negarse en lo absoluto.
─Al fin en casa─ Dijo Rachel satisfecha sentándose en uno de los bordes de la cama.
─Se nota que no te gusta estar en los hospitales.
─Es cansado estar todo el día acostada sin hacer nada.
─Te entiendo─ Dijo sonriendo ampliamente mientras se recostaba sin cambiar a lo mucho su posición ─Creo que ya debo irme, prometí estar en casa antes de la cena
─Entonces nos vemos mañana.
─ ¿Iras a la escuela?
─Claro que si, aunque tendré que usar un gorro─ Contesto Rachel señalando su pequeña gasa en la cabeza
─Fue un golpe fuerte.
─Si, creo que hasta sacudió mis ideas─ Hablo riendo junto a Quinn que parecía muy contenta por su estado de salud ─Hasta mañana Quinn, te quiero─ Se despidió recibiendo un suave y algo prolongado beso en la mejilla.
─Hasta mañana Rach, también te quiero─ Dijo por ultimo saliendo con una gran sonrisa de la habitación.
─Que melosas, demasiada dulzura afecta mi sistema.
─Que payaso eres Brody─ Dijo sin prestarle atención ausente en sus pensamientos, tanto que no logro percatarse del caminar que había tomado su hermano.
─Tienes razón, tengo planeado estudiar para payaso profesional, ya sabes, solo me falta mi maquillaje.
─Tienes un futuro brillante como payaso. Tu sabes que te apoyo en todo hermanito ─ Dijo siguiendo con el juego sin poder evitar reír por tan absurdas declaraciones─ Y si lo deseas yo puedo prestarte mi maquillaje.
─¡Oye! Eso seria genial.
─Si…serias uno payaso atractivo.
─¿Enserio? Creo que lo pensare…─ Hablo sonriente tirándose en la cama junto a Rachel
─Ya Brody, dime porque estás aquí.
─¿Acaso uno no puede venir a ver como se encuentra su hermanita consentida? ─ Pregunto mostrandoun serio pero falso reproche en su voz
─Tu quieres saber algo, deja de darle tantas vueltas.
─¿Qué fue lo que te paso Rach? ─ Pregunto ausente mirando al techo.
─No lo se, es el estrés.
─Las clases extras ¿No es así?
─Tal vez, no lo se.
─Rachel, se lo agobiante que es para ti hacer tiempo para las tareas, las clases extras y Quinn, pero deberías hablar con nuestro padre, ya no necesitamos esas clases, lo único que provocan es estresarnos─ Dijo con esa extraña sutileza que en ocasiones solía mostrar. Dejándole en claro que a él no podría mentirle.
─¿Crees que logre entender? ─ Pregunto después de unos minutos procesando lo que intentaba aclararle Brody
─Siempre hemos hecho lo que el quiere, hemos "Honrado" el apellido, ¿Qué mas quiere de nosotros? No somos los hijos perfectos─ Contesto sentándose frustrado en la cama, sin apartar su mirada de la pared donde yacía colgada una pequeña fotografía de ellos como familia.
─No, no lo somos, pero eso es lo que él quiere, tener hijos perfectos.
─Entonces que busque a alguien más, y a nosotros nos deje vivir─ Grito levantándose furioso de la cama
─Tengo miedo Brody─ Susurro triste mientras se sentaba lentamente en el borde de la cama, calmando rápidamente el enojo de su hermano.
─Yo también, pero lo prometimos…─ El moreno bajo la guardia colocándose a la altura de Rachel, acariciando suavemente su rostro.
─Siempre unidos.
El gran día había llegado, y al parecer la fiesta lograría su cometido, para ser entre muchas, la fiesta del momento, opacando por mucho a las demás, pero al parecer, los festejados solo quisieron una fiesta para personas de su edad, estando de acuerdo todos en la familia y librándose Kurt y Frannie de un vergonzoso momento entre sus padres (Ya saben, el drama familiar de verlos crecer tan rápido).
Aun que había un pequeño inconveniente, sus hermanos mayores no pudieron realizar su regalo, debido a que Rachel tenia prohibido por un tiempo cantar, no teniendo más opción que desistir, aunque la morena les suplico porque lo realizaran sin ella, pero Quinn y Brody se opusieron rotundamente, no sería lo mismo sin ella.
La fiesta había iniciado, habían demasiados chicos que Brody, Rachel y Quinn no conocían, por lo que se habían dedicado a saludar a todos y cada uno de los invitados, era divertido a decir verdad, no sabían que sus hermanos tuviesen tantas amistades.
─Hola─ La saludo un chico alto de cabellos rubios, con hermosos ojos verdes e impactante sonrisa.
─Hola.
─Supongo que tú debes de ser Quinn.
─¿Nos conocemos acaso? ─ Pregunto sorprendida frunciendo ligeramente el ceño. No recordaba a aquel chico
─No, pero la dulce Frannie me ha hablado de su hermana mayor─ Contesto alegrebuscando la aceptación de la rubia ─Por cierto, mi nombre es Sam Evans.
─Un gusto conocerlo─ Dijo amablemente estrechando delicadamente su mano. Parecía tal vez ser un chico grande y algo bobo, pero había algo en el que le llamaba la atención
─El gusto es mío señorita Fabray─ Dijo realizando una pequeña reverencia hacia la rubia, quien intentaba no reír por aquella ocurrencia.
─Quinn─ Llamo una voz muy conocida que logro distinguir entre tanto alboroto
─¿Qué pasa Rachel?
─No nada, solo… oh, bueno, ¿Me presentaras a tu amigo? ─ Pregunto divertida dándole un pequeño codazo a Quinn, mientras se mantenía ocupada revisando al rubio con la mirada de pies a cabeza.
─Rachel el es Sam Evans, Sam ella es Rachel Berry.
─¿Berry? ¿Hija del político Hiram Berry? ─ Pregunto rápidamente sorprendido intentando buscar respuestas acertadas.
─Veo que conoces a mi padre.
─Por supuesto que sí, ahora que lo recuerdo me pareció verla antes en uno de sus discursos.
─Claro, tu debes ser hijo de la familia Evans Pierce─ Dijo de inmediato recordando sus clases de memoria.
─Hola chicas, veo que ya conocen a mi primo Sam─ Interrumpió tiernamente Brittany quien llegaba al rescate de las chicas.
─Si ─ Contestaron al mismo tiempo despidiéndose de ambos con una simple mirada.
─Muy linda tu prima Quinn.
─No te ilusiones mucho Sam─ Dijo de igual forma guiándolo hacia donde se encontraban los demás.
─Como digas Primita.
Diciembre, mes de la unión familiar, fiestas y cambios, significando solo una cosa, pronto llegarían las vacaciones de invierno, y todos los alumnos se encontraban ocupados terminando sus deberes escolares antes de irse a vacacionar con sus familiares, aun que por alguna extraña razón, este mes era en donde Kitty se encontraba peor que nunca, era extraño, pero debías estar lejos de su mirar sino querías ser su juguetito de desquite.
─Hola Berry.
La morena trajo saliva sintiendo como un nudo en su garganta bajaba sin desaparecer. Aquella voz tan arrogante le era muy conocida.
─¿Qué quieres Kitty?
─Que te alejes de Quinn─ Contesto tajante y fría sin apartar su mirada de ella
─Ya lo he hecho─ Intento responder de igual forma, pero los penetrantes y oscuros ojos verdes de la rubia la hacían temblar.
─No, claro que no.
─Claro que si, y si me disculpas tengo que irme.
─No─ Hablo fuerte, claro y conciso aprisionando con sus brazos y cuerpo el de la morena ─No soy estúpida Berry.
─No, claro que no.
─Oh Berry, no colmes mi paciencia─ Dijo cansada sin perder ese toque de maldad en su voz.
─No intento hacerlo.
─Pero lo haces, y si fueses inteligente te alejarías por completo de Quinn.
─Te he dicho que ya lo hice─ Contesto harta de la situación mirando con el ceño fruncido y la sonrisa más hipócrita que pudieras haber visto.
─Y yo te he dicho que no soy estúpida─ Susurro lo suficientemente cerca de su oído como para devastar la postura que intentaba tomar la morena. Pero Rachel Berry siempre fue una excelente actriz, y no se decaería tan fácilmente.
─Piensa lo que quieras Kitty, y si me permites, debo irme─ Dijo arrogante logrando mover de un empujón a la capitana de las porristas. Quien no dijo más y se dedicó a sonreírle
Clase, tras clase, pasaban y Rachel seguía pensando sobre lo que había dejado en claro Kitty, pero que más quería, ya se habían dejado de hablar en la escuela, incluso Quinn se mostraba arrogante con ella, pero nada parecía funcionar, así que estas vacaciones las tomaría para despejar sus dudas, ya que como cada año, su familia viajaría a Londres para visitar a los abuelos.
Tomando en cuenta el estrés que causaba el ser capitana de tantos clubes, los cuales simplemente se mantenían gracias a ellos, y como el Club Glee que necesitaba mas integrantes, imposibilitándolos para poder participar con otros coros, eran de sobre manera agobiantes.
─Padre ¿Podemos hablar contigo?─ Preguntaron al unísonos los hermanos Berry con algo de temor en su voz
─Claro que si ¿Qué desean?
─Nuestra libertad─ Susurro Kurt mientras se cruzaba de brazos frente a su padre.
─Kurt─ Reprendieron al mismo tiempo en voz baja los mellizos.
─Queremos pedirte padre que canceles las clases extras─ Dijo de inmediato Rachel mientras intentaba despegar el nudo en su garganta
─Creemos que ya no son necesarias, además que afectan nuestro rendimiento escolar─ Continuo explicando Brody
─Y el tiempo para descansar─ Dijo Rachel teniendo la aceptación de sus hermanos.
─Además de no dejarnos vida social─ Completo Kurt sonriente sin poder ocultar el terror que le causaba aquel hombre.
Permanecieron por unos segundos en un incómodo silencio mientras su padre los miraba sin expresión alguna desde su sillón ─Veo que al fin son capaces de enfrentarme… juntos─ Dijo sonriente pasando su mirada por cada uno de ellos ─Pensé que no se atreverían.
─Pero lo hicimos… y, y en verdad necesitamos que al menos lo pienses─ Dijo Rachel entre tartamudeos intentando sonar convincente.
─No es necesario pensarlo, a partir de este día dejaran de ir a clases extras si es que así lo desean─ Contestoserio levantándose del sillón ante la atenta mirada de confusión en sus hijos.
─¿Qué? ─ Preguntaron sorprendidos los hermanos Berry, no podían creer que fuese real
─¿No era eso lo que deseaban?
─Si… pero, bueno, no pensamos que… fuese así de fácil─ Contesto Brody saliendo rápidamente de su estado de shock
─Hijos, se que siempre me han visto como un hombre autoritario, pero no lo soy… he estado esperando el día en que me dijesen lo que querían en verdad, y se los estoy dando.
─Porque siempre tenemos que hacer lo que dices─ Se apresuro a decir Kurt quien aun se mantenía confundido, intentando procesar lo escuchado
─No, yo solo intento que ustedes me enseñen que tan unidos son, es así de simple, yo impongo y ustedes obedecen, pero siempre espere el momento en que me dijesen que es lo que realmente quieren─ Dijo seguro mirando por última vez a sus hijos antes de continuar su camino hacia las escaleras.
─¿Así de simple?
─Intento que ustedes aprendan que a lo largo de su vida habrán personas que les quieran dominar… el asunto está en no dejar que eso pase─ Contesto intentando aclararles lo que deseaba mientras subía poco a poco las escaleras ─Solo quiero que ustedes siempre estén juntos, la familia es lo más importante─ Dijo deteniéndose por un momento a la mitad de las escaleras manteniendo su mirada perdida en sus pensamientos─ Lo mas importante─ Susurro para si mismo retomando su camino.
─¿Ese es nuestro padre? ─ Pregunto un confundido pero sorprendido Kurt que no podía apartar su mirada de las escaleras.
─Creo que si.
Explicación: El año en que se desarrolla el inicio de la historia es el 2019
