Capitulo#10 Ausencia

Luka suspiró, dejando a un lado su guitarra. Apoyó su espalda sobre el tronco del árbol bajo el que se encontraba y revolvió su cabello con frustración.

Dos semanas, habían pasado dos semanas desde la última vez que habló con Marinette. Luka gruñó con frustración, cubriendo su rostro para evitar gritar.

Al inicio, ella lo llamaba y le enviaba mensajes, tratando de convencerlo de que no había sido un error. Sin embargo, estos dejaron de llegar unos días después del suceso. Se sentía un cobarde por no poder enfrentar lo que estaba ocurriendo. Se había enamorado de ella, pero cuando lo besó, le aterró pensar en que podría estar confundida y cuando se diera cuenta decidiera alejarse.

Sabía que ella tenía sentimientos puros, las vibraciones de su corazón siempre se lo habían indicado. Pero, aún así, no pudo arriesgarse a estar con ella mientras tuviere sentimientos por alguien más.

Desde aquel día, no solo había perdido a Marinette, sino también su inspiración para tocar. En el olvido quedaron las ganas de hacer cualquier actividad que le gustara.

Suspiró nuevamente, lo único que en ese momento quería, era verla. Y como si de una revelación se tratase, abrió sus ojos sin mesura, él quería ver a Marinette, la extrañaba más de lo que le gustaría admitir, y todo lo que tenía que hacer era buscarla, cosa que nadie le iba a impedir. Decidido, guardó la guitarra en su estuche y se apresuró en búsqueda de ella.

El primer lugar donde decidió buscarla fue en su casa, entró a la panadería y preguntó a su madre, quien se encontraba en el mostrador, por ella; sin embargo, le indicó que había salido temprano a verse con Alya. Precisamente, ese fue el segundo lugar al que se dirigió.

Una vez frente a la casa de la castaña, se detuvo a pensar en una excusa para tocar su puerta. Por supuesto, ninguna vino a su mente. Chasqueó la lengua y se encaminó de regreso a casa de Marinette, decidiendo que la esperaría en algún lugar cercano hasta que volviera.

Mientras caminaba, se detuvo al sentir las vibraciones familiares de un corazón, reconoció de inmediato a quien pertenecían en el momento justo en que la melodiosa risa que tanto añoraba llegaba a sus oídos.

Volteó su cabeza en la dirección de donde provenía y pudo divisar a la azabache. Estaba en la mesa exterior de un popular restaurante, inclinada hacia adelante con el mentón apoyado en su mano, mientras reía, frente a ella se encontraba sentado Adrien, ambos parecían bastante entretenidos en su conversación.

Sin previo aviso, la chica giró el rostro en su dirección, topándose con sus ojos. Lo miró inexpresivamente por unos segundos, antes de voltear el rostro y continuar hablando con su acompañante. Luka sintió cómo si hubiera sido golpeado, se mantuvo parado en el mismo lugar, esperando a que la chica regresara a mirarlo, pero nunca lo hizo.

Decidió retornar a casa, sintiendo como las vibraciones del corazón de Marinette se hacían cada vez más tenues, hasta finalmente desaparecer.

Marinette, por otra parte, trataba de no voltear su mirada hacia ningún punto, manteniéndola fija en Adrien. Su mente le había estado jugando malas pasadas los últimos días, y varias veces había visto a Luka cuando él realmente no se encontraba ahí. El día de hoy, no había sido la excepción, la única diferencia es que en esta ocasión, la imagen del músico había mantenido la mirada fija en ella, y podía jurar que lo había visto por el rabillo del ojo, parado en el mismo punto hasta finalmente desaparecer.

Marinette se incorporó, regresando su atención hacia Adrien, en el momento en que Alya retiró la silla para sentarse.

-Lamento el retraso- se disculpó la castaña -Nino debía recogerme, pero a último momento llamó a decir que tuvo un inconveniente y nos alcanzaría aquí-

-No pasa nada- dijo Adrien, sonriendo amistosamente.

Alya depositó su mirada en la azabache -Cómo te encuentras, chica?-

Marinette sonrió de lado -Estoy bien-

-Bien?- la castaña enarcó la ceja -Si dejaras de fingir esa sonrisa y nos mostraras realmente lo que sientes, me harías muy feliz-

Los labios de Marinette se curvaron hacia abajo, agachó la cabeza y pasó a juguetear con sus dedos.

Adrien sonrió con tristeza, desde hace dos semanas había descubierto a una Marinette diferente, y su corazón había estado bastante inquieto alrededor de ella desde entonces. El verla en ese estado, sabiendo que nada de lo que había hecho ayudó a mejorar su humor, le hacía sentir una impotencia indescriptible.

-Hey, disculpen el retraso- irrumpió Nino, sentándose en la silla desocupada -Espero no haberme perdido de nada- Marinette, Alya y Adrien le dedicaron una pequeña sonrisa.

-Creo que mi orden ya está lista, ya regreso- soltó de repente Marinette, levantándose y dejando la mesa.

-Cómo está?- preguntó Nino, observándola marchar.

-Está bien, ella es fuerte- respondió Alya -Sin embargo, no dejo de pensar que probablemente esté reprimiéndose.

-He tratado de hablar con ella- intervino Adrien -Pero, una vez que escucha su nombre, evita el tema.

-Me topé con Luka cuando venía de camino hacia aquí- soltó Nino, ganándose una mirada atónita por parte de sus amigos -Traté de invitarlo, pero al parecer estaba ocupado.

-Podríamos tratar de hacerlos encontrar "accidentalmente"- ofreció Alya, con una sonrisa traviesa en sus labios.

-No creo que sea buena idea- intervino el modelo - No sabemos con exactitud de qué forma reaccionará cuando lo vea.

-Estoy con Adrien, tal vez es mejor no involucrarnos. Marinette en algún momento tratará de arreglar las cosas con él...esperemos- dijo Nino, frunciendo los labios.

Alya agarró su rostro en frustración -sólo fue un beso- dijo entre dientes -Por qué armar tanto lío por un beso?!

-Porque tuvo miedo- los tres regresaron a ver hacia un costado, donde Marinette estaba parada -Luka pensó que mis acciones fueron influenciadas por el momento. Es normal, nadie pensaría que en unas semanas se podrían desarrollar sentimientos hacia alguien. En especial, si ya existía alguien más en el corazón de esa persona.

-Pero, si lo entiendes ¿por qué no se lo dices?- preguntó Nino, confundido.

-Es difícil hablar con alguien que no te quiere escuchar- Marinette sonrió, plantándose frente a sus amigos -Esperaré lo que tenga que esperar, es lo que debí hacer en primer lugar.

Sus acompañantes la miraron sorprendidos. La chica les dedicó una dulce sonrisa y tomó asiento.

-Realmente has cambiado. Eres más genial- dijo entre risas Nino, ganándose una pequeña patada debajo de la mesa por parte de Alya.

Marinette soltó una carcajada al ver la mueca de dolor del chico, sus amigos se relajaron al escucharla.

-De verdad aprecio que hagan todo esto por mí, me hace sentir muy querida, pero no tienen que preocuparse- apenas había terminado de hablar, cuando su teléfono sonó, llamando la atención de todos los presentes, Marinette revisó el identificador y se congeló -Es Luka- susurró, mirando con asombro a sus acompañantes.

Alya regañó con la mirada a Nino.

-Les juro que no tuve nada que ver en esto- se apresuró a decir, levantando sus manos frente a él en defensa -Solo lo invité a reunirse con nosotros, nada más.

Marinette rodó los ojos mientras dejaba salir una risita, se disculpó con los presentes y se levantó, dejando la mesa rápidamente. Después de alejarse a considerable distancia, observó el nombre parpadeando en la pantalla, tomó una bocanada de aire y se llevó el auricular a la oreja.

-Hola, Luka- saludó con voz firme.

-Ahoy- escuchó brevemente del otro lado.

-No estoy enojada contigo, por favor, no empieces con tu dialecto de pirata- dijo ella, soltando una risita.

-Quiero verte- soltó el guitarrista, ocasionando que la chica se congelara en su lugar -Fui un tonto al no confiar en ti. A partir de este momento, voy a ir con todo.

Marinette sonrió ampliamente -Dónde estás?-