"Continuando la historia"

—Haru y tú son diferentes —aseguró Rin, cambiando su peso de un pie a otro—. Tú tienes algo que él no tiene y él tiene algo que tú no tienes. Pero eso no te hace mejor ni a ti ni a él, ¿responde eso tu pregunta?

—Bueno, yo sé de aquella vez que mojaste la cama cuando fuimos a un paseo en la primaria y que lloraste cuando nos fuimos porque no ibas a ver a tu mamá, también sé que das patadas como un poseso mientras duermes y babeas, pareces una fuente de lo que babeas, Rin.

En vez de contestar, Rin le dio una patada a modo de juego, Sousuke rio y volvió a adoptar una expresión de absoluta seriedad casi enseguida.

—Sólo era curiosidad —explicó—. Tú y Nanase pueden hacer lo que quieran, les doy mi bendición, si quieres verlo así.
—¿Qué? —Rin se sonrojó, balbuceó y luego recuperó su compostura—: No somos nada de eso.

—Esa es otra de las cosas que sé —comentó Sousuke—, cuando mientes y cuando no. Hay otra cosa, —agregó, mirando a un punto detrás de Rin—. Vas a llorar como una magdalena cuando la veas.

Rin parpadeó un par de veces y miró hacia atrás, al tiempo que escuchaba un sonido de campanas y la voz del Padre diciéndole algo a Sousuke en inglés. Avanzó hacia el carro que se acababa de detener frente al edificio y abrió la puerta:

—Llegas tarde —anunció; eran las tres y media y llegar tarde no era propio de Gou—, Sousuke empezó a hacerme preguntas raras.

—Lo sé, me dijo que lo iba a hacer, ¿crees que llegué tarde por seguir esa tonta tradición de "todas las novias llegan tarde", hermano? —contestó Gou. Su cabello largo y rojo, iba recogido hacia atrás con una sencilla diadema de pequeñas flores blancas y cae en una cascada rizada sobre su espalda, resaltando sobre su vestido blanco, un ajuar largo, se ajustaba a su cuerpo en el pecho y la cintura, cayendo hasta rozar el suelo, donde terminaba con una bonita decoración de encajes.

Rin tenía que darle crédito a Haruka por aquel diseño, no era extravagante pero tampoco ordinario, era algo que sólo Gou podía llevar. Ya habían entrado a la iglesia, pero Rin no lo veía, algo nublaba sus ojos y cuando oyó la suave risa de Gou comprendió que eran lágrimas y pensó, —quizá también lo dijo en un susurro, juzgando por la expresión de Gou—, que le hubiera gustado que su padre estuviese allí.

—Hermano… —empezó ella, mas ya habían llegado al altar, donde los esperaba Sousuke, también vestido de blanco y con una enorme sonrisa en su rostro, que contrastaba de un modo casi gracioso con su habitual seriedad.

—¿Ves? —le dijo a Rin—Te dije que llorarías —. Rin se limpió las lágrimas torpemente mientras Gou se soltaba de su brazo y se ubicaba junto a Sousuke, le dijo algo al oído y ésta sonrío, moviendo la cabeza de un lado a otro.

—No necesito decirte que la cuides, ¿verdad? —dijo Rin, Sousuke negó con la cabeza—, tampoco te atrevas a tratarla mal o impedirle que haga lo que quiera…

—Hermano —interrumpió Gou, tenía una expresión seria a pesar de que también sonreía—, puedo defenderme sola.

—Lo sé, lo sé —contestó Rin, con las manos en los bolsillos—, pero ya sabes, dos Matsuoka son mejor que uno.


Notas: -¡Santos tiburones! Había prometido actualizar más seguido hasta el final de octubre, pero el uiverso se puso en mi contra y no lo pude hacer. En fin, lo siento, como compensación, me pasé un poco de mi límite de palabras.

-Una actualización en celebración de Halloween ¡yay!

-El título no-oficial del fic es "Dos Matsuoka son mejor que uno", se me ocurrió precisamente al pensar en esa frase, sumado a un fanart que vi en Tumblr que incluye lo que de cierta manera es la escena final de este fic. La pregunta de Sousuke quizá será materia de otro fic.

-Noviembre será un mes ocupado, estaré participando en el NaNoWriMo y si todo sale bien, pues saldrá bien. Quizá podré hacer un par de actualizaciones y por supuesto, un regalo que tengo pendiente para una actividad en LJ que debía haber promocionado antes pero lo olvidé.

-Espero que no se hayan olvidado de mi, gracias por los reviews, favs y hasta las alertas.