Hola! Sí, se que no tengo perdón... para una viñeta tan cortita y me tiro mas de una semana escribiéndola... solo me queda imploraros perdón... No diré nada en mi defensa, la verdad es que estaba de bajón y lo que menos me apetecía era escribir algo que no mereciese la pena, por eso lo he ido dejando... pero nada, que da igual.
Agradezco enormemente los reviews que me habéis dejado O son todos maravillosos!! Y me suben mucho la moral cuando lo necesito!! Gracias especiales a: Saiph Feder, Asami Black, Celeste Black, Topa Lupin Black, Merodeadora Blacky y Leslie Rebeka Black Snape. Sois maravillosas!
Y ahora el drabble, este es algo (solo un poco) mas largo...
10. Huracán
El resto de la semana apenas cruzó una palabra con Sirius. Y Remus se sentía patético, realmente pensaba que había su culpa que Sirius ahora se hubiera alejado de él de esa manera. Pero no podía evitarlo, en determinados momentos todo lo que sentía por Sirius se le agolpaba en las sienes y por su boca no salían mas que frases mordaces e hirientes. Sabía que podía estar haciendo algo de daño a Sirius con su actitud, pero más daño le estaba haciendo el animago a él sin apenas ser consciente.
Decidió dar un paseo por los jardines, como hacía mal tiempo, hacía mucho que no lo hacía y a Remus le apetecía sentir en las cicatrices de la cara el helado viento. Aquella tarde corría mucho viento, demasiado como para poder volar sobre una escoba sin ser derribado, pero el licántropo sabía que el equipo de quidditch de Griffindor estaría entrenando de todas maneras. Conocía a James y Sirius lo suficiente para saber que no se echaban atrás por un poquito de viento. Aunque, pensó mirando como las hojas del libro que se había llevado para leer se estremecían, de poquito nada.
A los diez minutos de estar sentado en un poyete de piedra de uno de los muros del castillo, Remus ya se había resignado a que era inútil tratar de leer algo, todo el universo se había puesto de acuerdo para impedírselo. Gracias al viento las páginas se le volaban continuamente, y por su mente paseaba cierto Black arrogante y terco, lo que todo junto le hacía perder muy fácilmente el hilo de la lectura. Y, quizás estaba siendo un poco paranoico, pero se sentía como si unos ojos invisibles le observaran desde cualquier rincón oscuro.
De pronto algo le golpeó en el pie. Se agachó, para ver que era, y lo recogió cuando se dio cuenta de que se trataba de una pelota roja igual a las que se usaban en los entrenamientos de quidditch. Suspiró, pronto aparecería James por cualquier esquina buscando la pelota. Mas esperó en vano, por que James no apareció. Remus hasta se levantó para ir al encuentro del jugador cuando se dio cuenta de que tardaba demasiado en aparecer, pero no vio a nadie dirigiéndose a ese lugar. Bufó confuso y frustrado, ahora tendría que ir al campo de entrenamiento para devolverles la pelota.
En cuanto hubo tomado esa decisión, después de recoger todas sus cosas, una sombra apareció a su espalda. Remus se giró en el acto, asustado. Respiró, intentando disimular el alivio y al mismo tiempo el nerviosismo que sentía. Sirius estaba parado sobre la hierba medio congelada a pocos metros de él. Le miraba, sentía los penetrantes ojos grises del animago sobre él, pero no se acercó mas, tampoco dijo ni una palabra. Al final, confuso, fue Remus quien decidió que sería demasiado pedirle a Sirius mas de lo que había hecho ya.
-Hola, Canuto.-Saludó, educación ante todo. Pero esta educación pareció ser un detonante para que la ira de Sirius se desatara.
-¿Eso es todo lo que vas a decir? -le espetó, mirando hacia cualquier otra parte pero visiblemente enfadado. Remus no comprendía nada, quien había sido plantado por alguien era él y no Sirius.
-No te entiendo... -frunció un poco el ceño y cambió de pie el peso del cuerpo, observando a sus anchas a Sirius ya que no le miraba.
-Lo sabes perfectamente.- Le cortó Sirius y Remus notó algo: estaba muy enfadado. Parecía un huracán, dispuesto a arrasar con todo lo que tuviera por delante. Remus se sentía en el ojo de huracán.- ¿Sabes...?¿Sabes lo que...?
No supo por qué pensó que eso sería una disculpa, pero se desengañó rápidamente cuando Sirius siguió hablando, cosas casi incoherentes entre sí y de una aparente gran importancia para el animago.
-Yo... Somos amigos, Remus... -Ahora ya no se estaba quieto, sino que caminaba nerviosamente delante de Remus, sin acercarse mas, pero mirándole de vez en cuando de manera fiera.- Esto es difícil para mi y... yo...
Sirius enmudeció, por su expresión parecía que acababa de comprender algo de vital importancia que le había dejado helado. Remus le observaba atentamente, su corazón bombeaba con una fuerza increíble dentro de su pecho pues por un ínfimo instante había estado seguro de que Sirius diría a continuación que le quería. O algo parecido, pero para Remus era mas de lo que habría soñado. Pero Sirius cambió de tema.
-No quiero volver a ver a Amber... -susurró, mirando al suelo con el ceño fruncido y mechones de pelo negro cayéndole sobre la frente. Remus lo miró desesperado y dolido por la mención a la chica, sin prestar demasiada atención a lo que Sirius había dicho implicaba.
-Eso deberías decírselo a ella, no a mí- Intentó sonar tranquilo, pero sus puños cerrados con fuerza excesiva temblaban.
-Está bien.
Y Remus vio como Sirius se alejaba por el césped, en dirección a las puertas del castillo. Hasta ese momento no se había dado cuenta de que estaba cubierto de barro seco y algunos rasguños, seguramente se había caído de la escoba por el fuerte viento. Huía, de él. Y Remus temblaba de rabia, ahora era él el que se sentía como un huracán, con ganas de sangre y de destrozarlo todo. Faltaba poco para la luna llena.
¿Me perdonais por tardar?¿¿Sí?? Ya sabeis para los tomatazos clic en "GO"
