CAPÍTULO 10: AMIGOS.
La tormenta había pasado y el sol comenzaba a asomar por encima del horizonte. A Laura le sonó el despertador a la misma hora que todas las mañanas. Como siempre, más temprano de lo que era necesario. Pero ella era así, le gustaba disfrutar del paseo hasta la parada del autobús. Después de tomar el desayuno, cogió su mochila y salió entusiasmada a la calle. La distancia entre su casa y la parada era pequeña, pero tardaba más de quince minutos en llegar. Porque se iba parando a admirar todas las flores que encontraba a su paso.
Sin en cambio Alex se despertaba con el tiempo justo. Era un dormilón, cada mañana su madre tenía que arrastrarlo literalmente fuera de la cama. Desde que empezó a planear como encontrar a su padre no había parado de pensar en ello ni un solo segundo. El siguiente paso para lograr su objetivo era averiguar el lugar de residencia de su madre en Septiembre de 1980. Y durante estos días había ideado la forma de saberlo sin preguntarle nada a su madre. Porque claro, la parte más importante de su plan era que su madre nunca se enterase de sus intenciones.
Cuando Alex entró por la puerta del colegio vio a Laura sentada en el banco de siempre. Pero no estaba sola, a su lado había una niña algo más pequeña y con la cabeza gacha. Por la forma en que le miraron supo que le iban a pedir algo.
- Buenos días, creo que me necesitáis… -soltó Alex muy seguro de sí mismo.
- ¿Cómo lo sabes? –preguntó Clara mientras miraba a Laura asombrada.
- Te dije que tiene poderes.-contestó ella sonriendo.
- Laura me ha dicho que puedes encontrar a mi gato Fermín… -se le escapaban las lágrimas al hablar.
- ¿Un gato? ¿Queréis que me ponga a buscar un gato?
- ¡Si por favor! –suplicó Clara.
- No creo que eso sea asunto mío. Tengo otras cosas más importantes en la cabeza. –dijo Alex mientras cruzaba los brazos.
- ¿Pero tú no quieres ser detective? –preguntó Clara perdiendo la esperanza.
-¿Y crees que un detective busca gatos? –su tono sonó brusco.
En ese momento Alex vio de reojo la cara que estaba poniendo Laura y supo que si no accedía a buscar a Fermín ella nunca se lo perdonaría. Así que antes de que Clara contestase a su pregunta, él mismo continuó la conversación.
- Ya te contesto yo… un detective no busca gatos. Pero… como veo que es muy importante para vosotras. Buscaré un hueco entre mis casos sin resolver para buscar a Fermín.
- ¡Qué bien! –exclamó clara mientras abrazaba a Alex.
Roy había desayunado como nunca, se sentía vibrante. No podía dejar de pensar en lo que estaba a punto de pasar. Esa misma noche un nuevo camino se abriría ante él. Decidió ir a la dirección del anuncio. Quería asegurarse de que no se quedaría sin plaza. El lugar donde se realizaría la conferencia era la iglesia protestante del pueblo. Llegó un poco antes del mediodía y se quedó asombrado con el despliegue que "Visualiza" tenía montado. Había dos carpas enormes plantadas delante de la puerta de la iglesia. Ambas estaban repletas de gente. Y al parecer no eran solo personas del pueblo, sino que venían incluso de otros condados. Rápidamente se acercó a uno de los puestos de información para preguntar como iba el tema de las plazas para asistir esa noche.
- Buenos días, me gustaría saber si hay que reservar plaza para la conferencia de esta noche.
- Buenos días señor. Lamento decirle que ya no quedan plazas disponibles. Al ser un evento gratuito ya está todo ocupado. Quizá pueda asistir a la próxima dentro de tres meses.
- No, no, no… pero eso no puede ser. Yo no puedo esperar tanto. ¡Necesito una plaza! Le pagaré lo que sea. –Roy estaba empezando a perder los nervios.
- No puedo aceptar dinero señor. Lo único que puedo ofrecerle es asistir a la próxima. O también puede comprar los libros y los dvds que tenemos.
- ¡Tengo que entrar hoy! –pegó un golpe en la mesa con ambos puños.
- Por favor cálmese… no se puede hacer nada más.
Orville observaba la escena desde atrás y se acercó rápidamente. Cogió a Roy por el hombro derecho y lo apartó de la mesa de información.
- Hola mi nombre es Orville Tanner. Soy un fiel seguidor de Visualiza. No me pierdo ninguna de sus conferencias. –le extendió la mano.
- Hola yo soy Roy Tagliaferro… un placer conocerle. ¿Ha dicho que es seguidor de Visualiza?
- Si, totalmente. No he podido evitar escuchar su conversación con el chico de información. ¿Por qué tiene esa necesidad tan grande de acudir a la conferencia?
- Bueno… digamos que he puesto muchas esperanzas en esto. Daría cualquier cosa por asistir.
- Vaya, vaya… ¿cualquier cosa?
- Si, cualquier cosa.
- Pues está de suerte tengo un pase especial para la conferencia de hoy. Y no crea que estaremos con el público. Nos pondrán en una zona especial. Y podrá formar parte del grupo selecto.
- ¿Grupo selecto?
- Si. ¿Qué le parece si le invito a comer? Así hablamos de todo esto.
- ¡Vayamos a comer! Pero déjeme que le invite yo. No se como agradecerle lo que va a hacer por mí.
- ¡Está bien! Como usted prefiera señor Tagliaferro. –sonrió mientras le indicaba el camino a seguir.
Alex había quedado con Laura y con Clara después de las clases. La idea de buscar al gato perdido no le atraía nada, pero la parte positiva es que podría pasar la tarde con Laura. Y de paso demostrarles lo que era capaz de hacer. Los tres se reunieron en casa de Clara a petición del pequeño Colombo. Ya que según él, era el lugar más indicado para encontrar las primeras pistas. El niño revisó el comedero de Fermín y se dio cuenta de que su comida estaba intacta. Clara afirmaba haber llenado el comedero dos horas después de la desaparición del felino. Y esto ya era una pista para Alex, quizá el gato salió a buscar comida porque su comedero estaba vacío. Laura mantenía los ojos muy abiertos mientras veía deambular a su amigo por toda la casa. Finalmente se paró frente a la ventana de la cocina. Observó el marco de madera, tenía una marca a media altura, lo que indicaba que esa ventana se mantenía muy a menudo en esa posición. La abertura era demasiado pequeña para que pasara una persona, pero un gato podría perfectamente colarse por ese hueco. Rápidamente salió de la casa, para revisar la zona exterior a esa ventana. La tormenta de la noche anterior dificultaba enormemente encontrar alguna pista fiable, pero justo debajo de la ventana, en la pared de madera blanca. Había dos huellas de pata de gato. Alex se agachó a examinarlas, las marcas no eran recientes. Pero pudo observar que no eran las únicas, sin duda Fermín solía salir a la calle por esa ventana. Siguió mirando a su alrededor, ahora que ya sabía que el gato usaba ese camino. Debía averiguar porque salía por allí y no por otro lado. La parte trasera de la cocina de Clara daba a un pequeño jardín, la hierba crecía sin mucho control y a unos pocos metros de la ventana había un enorme cerezo. Después del árbol estaba la fachada del hostal de Laura.
- ¡Lo tengo! Ya sé que hizo Fermín.
- ¿En serio? –preguntaron las niñas al unísono.
- Si, es sencillo. Fermín tenía hambre, pero cuando fue a su comedero lo encontró vacío. Al no tener comida decidió que podría cazar algo. Salió por donde siempre sale cuando quiere escaparse a cazar. Por la ventana de la cocina. –la señaló con el índice de la mano derecha- Después corrió por aquí. –señaló el recorrido con su mano- Para finalmente encaramarse al cerezo. Donde sin duda disponía de una buena posición para pillar un pájaro. Según mis cálculos y viendo las marcas en la corteza del árbol, es algo que hace habitualmente. Pero creo que esta vez pasó algo diferente. Fermín saltó a aquella ventana. –los tres miraron a la pequeña ventana de cristal.
- ¿Ahí? ¿Por qué? –preguntó Clara.
- Porque vio esos nidos de golondrina justo debajo de la ventana del hostal. Y decidió saltar para pegarse un festín. Si os fijáis el nido que está más pegado al saliente está roto y ya no quedan pajaritos en el. Sin en cambio el resto están bien.
- Esa es la ventana de la habitación catorce. –dijo Laura- ¿Y dónde está Fermín ahora?
- Para contestarte a esa pregunta debemos entrar en esa habitación. ¿podrás colarnos Laura?
- Claro, sin problemas. Sé donde esconde mi madre una copia de las llaves de las habitaciones. Además esa es la habitación del señor Tagliaferro y creo que ha salido. Así que tenemos vía libre.
