Renesmee

Me llamo Renesmee Carlie Cullen. Aparento 17 años. Soy una hibrida. Se aproxima una guerra

Suspiro. Es la decimo quinta vez que repito lo mismo sin cesar. Miro la ventana de mi habitación, aun faltan unos cuantos minutos para que amanezca.

Me llamo Renesmee Carlie Cullen. Soy una hibrida. Se aproxima una guerra. Debo proteger a los que amo. No sé si sobreviva

Desecho el pensamiento en el instante, no tengo tiempo para pensar en cómo será mi funeral o si habrá rosas blancas o rojas. Un ruido molesto de alguna canción que no quiero recordar el nombre resuena en mi habitación. Es mi celular, ni siquiera recuerdo que tuviese uno.

El nombre de mi madre tintinea en la pantalla ¿Qué rayos hace llamándome ahora, luego de un mes sin saber nada de ella? Como sea, la extraño demasiado, contesto el teléfono.

— Renesmee. Seré breve porque no puedo hablar mucho tiempo.

— Madre ¿Estás bien?

— Si, lo estoy. Están pasando cosas extrañas por aquí ¿Cómo esta todo por allí?

No podía decirle la verdad. De nuevo a mentir. Pero si le dijese que quizás un ejército de neófitos se está preparando para atacar, ella enloquecería. No quiero preocuparla.

— Todo está bien. No te preocupes. Ten cuidado allí. Te amo.

— Te amo…

La línea se corto.

¿Cosas extrañas? ¿Qué tipo de cosas? El sol ya está saliendo y prometí a Jacob que al finalizar el día en la preparatoria llevaría a Luz a la Push. Diablos, no debería haber propuesto eso.

Mi última clase por fin finalizaba. Ahora vendría lo peor.

Camine por el estacionamiento tratando de ubicar a Luz. Considerando que es la única mujer lobo que hay aquí me fue fácil. Pensándolo bien ¿Por qué rayos no estudia en la Push? Moviendo sus despampanantes caderas salía del estacionamiento. Esperando a Jake. Una sonrisa se asomo en mi boca, suena cruel, pero me gusta saber que la decepcionaría.

— Hoy yo seré tu chofer—le digo a sus espaldas, no necesito que se dé la vuelta, sé que me ha reconocido. Aun cuando me esfuerzo por no leer la mente a quien tengo frente, tengo intuición.

— Espero a Jacob—dice con un deje de amargura que no se esfuerza en ocultar.

— Lo sé, solo es un favor. Ven conmigo, está a punto de largarse a llover Luz.

A regañadientes acepto. No creo que fuese por la lluvia, después de todo es mitad animal ¡Ness COMPORTATE! Se sentó en el asiento del copiloto y examino todo con esa odiosa mirada calculadora. Suspire.

Hago esto por Jacob.

Corrección.

Hago esto por mantenerla alejada de Jacob.

Haciendo las llantas chillar contra el asfalto salimos disparadas en mi Ferrari. No me hablo en todo el camino. Ni yo a ella. Creo que en el fondo sabe porque hago esto. Si, claro que lo sabe. Después de todo no puede enojarse. Si Jacob es su imprimación no le debe importar en absoluto. Él le pertenece.

— ¿Por qué quieres luchar?—su voz me sobresalto, no me lo esperaba.

— Quiero servir para algo—dije sin pensarlo, después de todo era verdad.

No dijo nada por el resto del camino. No quiso que la llevase hasta la puerta de su casa, tampoco la contradije. La deje en la entrada de la Push y luego la vi desaparecer entre los árboles. Yo seguí mi camino, quizá una parada en el prado no me vendría mal.

Jacob

Luz llego a mi casa furiosa, mejor dicho rabiosa. Entro en la sala y dio un portazo. Sonreí, sabia porque estaba asi. Ella no soportaba a Luna y yo la enviaba para que la trajese. Debía madurar esta chiquilla.

— ¿Te ha traído Luna?—sonreí, vi en sus ojos la ira. Quería abalanzarse sobre mí, pero era más inteligente y no lo hizo.

— Me trajo presumiendo su maldito Ferrari—dijo apretando la mandíbula.

— Tenía cosas que hacer, ella solo me hizo un favor.

— Y ¿Qué? ¿Qué era más importante que yo? ¿Acaso soy un problema para ti?

Bien. Ahora se comporta como una novia celosa. Todo lo que necesitaba en estos momentos.

— No te interesa lo que estuve haciendo—quizá sonó duro, pero debía decirlo—no eres un problema, pero tampoco mi responsabilidad.

La ira de sus ojos se fue contrayendo y transformando en decepción, desilusión. No podría decir que exactamente. Me excedí, supongo. Quise arrepentirme pero antes de que lo hiciera salió corriendo de la misma forma que entro. En vez de seguirla, me quede allí sentado. Como un idiota.

Leah entro con pasos fuertes y decididos. Genial.

— ¿Qué demonios pasa contigo?

— Nada—dije sin pensarlo.

— Luz no merece que le hables así ¡Ella te quiere! Pero claro, la mandas con tu adorable Luna.

Protesto Leah y me miro con esos ojos que me hacían sentir pequeño. Como cuando una madre regaña a su hijo por algo que ha hecho mal. "Adorable Luna" ¿Por qué debía meterla a ella? ¿Qué culpa tenía que fuese un idiota?

Sali de allí, debía hacerlo o enloquecería. Me adentre en el bosque. Había llovido hace poco y todo permanecía húmedo. La fragancia llego como el aroma más esquicito. Me quedaría unas horas vagando por el bosque sin nada que hacer

Renesmee

Las horas pasaron deprisa. Fui de caza y volví a la casa de Charlie. Me pregunto si cenaría con él. Pero no podía, no tenía hambre y tampoco quería que sospechase.

— Iré a cenar con unas amigas a Port Ángeles.

Sonrió—Diviértete—me dedico otra sonrisa y me fui de la casa. Tome mi auto y conduje sin pensar de demasiado. Sin darme cuenta estaba en Port Ángeles, no tenía pensado venir en realidad. Después de todo me encontraría con mis amigas fantasmas. No puedo creer como Charlie se la ha creído. Aparque mi auto a las afueras de un restaurante, al que no entraría y comencé a caminar por las calles, no tan desiertas como hubiera querido.

Pase por un grupo de chicas que reían tontamente a las afueras de una tienda, claramente cerrada. Un grupo de borrachos en motocicletas y varios grupos de adolescentes más, que bien pudieron ser mis amigos. Pero no lo son, ni lo serán. Porque no soy como ellos, nunca lo seré.

Seguí caminando sin rumbo fijo hasta que me encontré en un barrio solitario. Perfecto. Quería estar sola, hundirme en lo profundo de mis sentimientos, para luego mañana despertar y sonreír, fingir que nada pasó ni que nada me afecto. Ser fuerte.

Oí unos pasos sigilosos a mi derecha. Mire. Nada. Volví a mirar al frente. Seguí caminando. Volví a oír los mismos pasos, esta vez a mi izquierda, voltee. Nada. Pero el viento me choco de frente. El olor se impregno en mi nariz.

Vampiro.

Retrocedí ¿De qué tenía miedo?

Me pare firme

— Para ser sincera, no creo que mi sangre te interese—dije a la oscuridad que consumía el lugar.

¡Que se vaya al infierno lo de ser miedosa! Me concentre, una mente vagaba a mi alrededor. Sentí y escuche.

No podía ser ella.

No debía ser ella.

Era Marlene.


Marlene vuelve a escena! Wii! jajaja bueno, no se ustedes pero yo escribí este capitulo mientras me moria de calor (si, verano!) ¿Les ha gustado el capitulo? ¿Que opinan de que vuelva Mar?

Y por cierto!: ¿En que época del año están?