La mayoría de este capítulo está escrito en el POV de Syaoran, y si, es la aclaración a todos los cabos sueltos del capítulo anterior. la cancion es no veo la hora de noah algo no me acuerdo el apellido, en todo caso era uno de los solistas de sin bandera.
Nos vemos en las notas de autor.
THIRD MONTH 2: "His pain"
"Por ti, amiga, amante, mujer amada, puedo sacrificar todo, por tu bienestar, por tu felicidad y tu bien, he dispuesto de mi libertad, mi bienestar y cordura, para recordarte sonriendo, y siendo feliz"
Syaoran miraba a lado y lado, totalmente desubicado, el corazón le latía a mil por hora, y no tenía ni la menor idea de donde se encontraba
- Bien, es genial, simplemente genial no tener idea de donde estoy – masculló recargándose contra la pared de acero más cercano.
La sintió extraña, y en lugar de mejorar aunque fuera un poco su situación, lo único que logró fue empeorar más y más el creciente pánico que se había asentado en lo más profundo de su ser.
Lo mataba la incertidumbre.
Aun más, lo asustaba no saber que ocurrió después de abrir la puerta de su apartamento.
Solo sabía que alguien – una mujer – le había puesto un pañuelo en la cara.
El trató de huir…
Y recordaba la sala antes de que todo se volviera negro.
Miró las paredes.
Las cajas que había amontonadas en varios sitios, la maquinaria para trasladarlas.
Algún tipo de puerto…
¿Estaba en Yokohama tal vez?
- Jummmm – intentó sentir su celular en la parte trasera de su pantalón, pero solo había vacío.
Ahhh los malnacidos le habían quitado todo medio de comunicación.
Primero sintió rabia, y luego un muy fundamentado temor la fue reemplazando.
Mierda.
Lo habían secuestrado.
Por idiota e inestable.
Empezó a hiperventilar, y puso en funcionamiento los músculos de sus piernas para ponerse en pie y escapar, pero un golpe lo tumbó de lleno en el suelo, y sin más, sintió el pinchazo de una aguja en el brazo y luego la quemazón de algo que era introducido en su organismo.
Perdió la fuerza.
No pudo luchar.
Pero conservaba cierta conciencia de lo que sucedía a su alrededor.
Y lo heló saber que lo habían drogado.
- Así está bien.
La voz burlona de un hombre y luego sus pisadas junto a las de unos tacones.
¿Qué demonios ocurría?
Intentó gritar, pero nada salía de su garganta, la sentía seca, como una estopa.
Intentó arrastrarse, pero tampoco pudo.
Lagrimas de frustración empezaban a cuajar sus ojos, pero no iban a salir, no señor, no les daría semejante satisfacción.
Hasta que sintió que se alejaron bastante.
Un interruptor hizo clic.
Y todo, absolutamente todo el cuarto se sumió en la más profunda y terrorífica oscuridad.
Syaoran POV
OK, ya debía esperarlo, no debería estar tan preocupado, pero ese pequeño demonio llamado histeria está ganando poco a poco terreno en mi doblegada voluntad.
Tengo miedo.
Sé que voy a morir.
No quiero.
Mil cosas por el estilo pasan por mi mente, mientras veo mis temblorosas piernas y siento que me voy a vomitar de los nervios.
La habitación sigue oscura, ha pasado mucho tiempo y la luz aun no regresa.
Y las lágrimas traidoras han abandonado mis ojos hace tiempo. Tengo que salir de acá. Más lagrimas. Más ira, más impotencia.
Dios, esto no puede estar pasando…
Me arrastro como un gusano algunos metros, para descubrir que no puedo salir, que estoy rodeado de cajas y que la única salida se halla bloqueada por una de ellas, colocada estratégicamente para que mi cuerpo débil y drogado no pueda moverla, pero alguien sano si pueda hacerlo.
Arggg Dios, que frustración.
Y entonces la luz de la habitación se enciende y me deja escuchando los pasos de una mujer.
Una mujer que ríe, y cuya voz ronca, casi gutural me hace tragar bilis.
Narita.
La zorra tiene algo que ver con esto.
Y al recordar su promesa, el sabor amargo a bilis se transforma en el repulsivo sabor de la mierda, porque mi boca no saborea nada más que la aversión que tenerla cerca me trae, combinada con el miedo del próximo cumplimiento de lo que había dicho.
- Ya sabía yo que esa mujer abriría una grieta en tu resistencia lo suficientemente grande como para que tu quedaras vulnerable en pos de su protección personal – es lo único que pronuncia al llegar a mi lado acurrucándose y sonriéndome con suficiencia.
- ¿Qué? – ok, me he quedado en blanco, ¿alguien puede hacerme el favor de explicarme los chiflados recovecos del cerebro de esta psicótica?
- Syaoran, debes saber que lo nuestro jamás hubiera sido una relación amorosa, yo quería a tu padre, no una copia barata de lo que él era.
- ¿Eh?
- ¿No se te paso por la cabeza la idea que yo pudiera estar chantajeándote con asesinarla para que tú quedaras vulnerable?
Seguramente puse una expresión de idiota, porque ella se puso a reír como una desquiciada. Y no es para menos, no la culpo, soy un idiota descerebrado que jamás pensó en esa posibilidad.
Supongo que me merezco este trato.
- No, por supuesto que no, soy mucho más inteligente que tú, como puedo ver – replicó cuando su risa hubo cesado un poco.
Dios, estoy metido en un lio por estúpido.
¿Cuándo había dicho esta mujer la verdad?
La respuesta me llega como un puño y de inmediato: nunca.
Me siento usado.
Ridículo.
Si, sé que soy patético. Y aún más, sé que por Sakura he dado mucho más de lo que puedo dar sin remuneración alguna. Pero es que ella vale la pena, ella es un sacrificio valido. Supongo que en ese momento estuve dispuesto a darlo todo porque ella estuviera en un mundo inocente, en el que nadie quisiera tocarle ni un pelo. Mucho menos que le hicieran algún daño psicológico como el que me han infringido a mí.
Aunque quien sabe, si con mi desaparición ya se la habrán hecho.
Ojalá no.
Y aunque me duela hasta el alma espero que consiga a alguien más antes que los recuerdos hagan mella en su resistencia y empiece a culparse por culpa mía. Porque a veces es tan idiota que si llega a atar cabos, la imagino dándose golpes de pecho hasta hacerse vieja.
Y obvio yo no quiero eso.
Dios, no lo permitas, déjala en la dulce ignorancia, que piense que todo esto fue por algo concerniente a mi empresa, que ella no tuvo nada que ver con mi desaparición…
Fui sacado de mis pensamientos por un fuerte puntapié que me dejo jadeando en el suelo.
Y vi a la estúpida esa riéndose a mandíbula suelta, como el troll que era.
Resoplé pensando que era el fin de todo, cuando cuatro hombres, dentro de los que se encontraba su perro faldero se situaron detrás de ella.
Pero por alguna cosa del destino cuando ella les dio paso para que me agarraran, hicieron caso omiso de su tacita invitación y entonces, la cara de satisfacción de mi captora se transformó rápidamente en una de horror cuando vio que los subordinados de su compañero no me agarraban a mí sino a ella y la arrastraban a una habitación oscura y de aspecto un poco tétrico.
- No... no… ¿Q… que haces?, ¡Yo te lo traje! – la voz de ella salió en un chillido, demasiado estridente, e hizo que me encogiera en mi lugar.
- ¿Y?
Sin más el que para mis ojos había sido un simple abogaducho de cuarta, dio una señal y el grupo se la llevó a un cuarto retirado, en el que tras cerrar la puerta, se empezó a oír el ruido inconfundible del sexo practicado entre varias personas, y los gritos angustiados de una mujer que era golpeada una y otra vez entre las risas estruendosas de sus captores.
No me importó mucho.
Aunque si me transportó al día en que la arpía esa me había violado.
Flash back 15 años atrás…
No era muy agradable saber que eras el único huérfano exhibido en un curso entero de niños mimados a los que sus papis y mamis les cumplían todos sus caprichos.
Mucho menos si prácticamente eras huérfano de ambos padres, porque tu madre se pasaba todo el día metida en una capilla llorando como una posesa sobre las cenizas de tu difunto padre.
Ese día, justo cuando mi padre cumplía otro aniversario más de su muerte, me dirigía a pie, como casi nunca a mi casa, o bueno a ese lugar con techo y paredes tan frio y descolorido que no ofrecía ninguna clase de consuelo.
Habían olvidado recogerme.
Y a mí eso me importaba un comino.
Esa tarde iba solo y alguna cosa desconocida me oprimía con fuerza el pecho.
Tenía un incontrolable y desagradable mal presentimiento.
Pero aun así seguí hasta que di con un callejón sin salida.
Suspiré y me di la vuelta, para encontrarme directamente con par de felinos y diabólicos ojos verdes.
- Oh, pero si es el pequeño Li, ¿Qué haces por acá preciosito? – me dijo la mujer a la que temía más que a cualquier otra.
Quería contestarle, pero la voz no me salía, la garganta parecía haberse cerrado en un apretado puño, mientras mi corazón latía con violencia y todo mi ser me instaba a salir corriendo de ese lugar.
Pero cuando me preparaba a realizar mi idea, algo me retuvo y en menos de dos segundos estaba atado y tirado en el suelo, con la zorra esa violando mi boca, metiendo su asquerosa lengua hasta mis amígdalas, dejándome helado de miedo, y sin ser capaz de reaccionar ante el repentino ataque.
- Tan delicioso – susurró ella amordazándome con un pañuelo rojo – un bocadito tan provocativo, un poquito de mi precioso Hien, te enseñaré lo que es el verdadero placer, bomboncito.
Y sin más como una gata en celo empezó a besarme, morderme y arañarme, desvistiéndome, mientras poco a poco mi cuerpo reaccionaba e intentaba quitarse la de encima convulsionándose con violencia, totalmente aterrado de lo que ella iba a hacerme.
Pero cuando casi la hago saltar de encima de mí, me dio una bofetada que me sacó sangre y prosiguió a atarme contra el poste que estaba encima de mi cabeza.
- No, no, no, no vas a escapar de mi, preciosito, no te dejaré hacerlo, así que pórtate bien y disfruta.
Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas cuando fui completamente desnudado ante la terrorífica mirada de esa zorra de mierda.
Y cuando me quitó la mordaza e hizo entrar en mi garganta una tableta de alguna cosa desconocida, el pánico que me retorcía las entrañas se alzó hasta el infinito.
Me iba a violar.
Oh Dios mío, esa perra no estaba satisfecha con el daño psicológico que ya me había infringido.
Quería más.
Y no había nadie que pudiera evitarlo.
Tragué con fuerza al sentir que mi miembro se erguía y sus ojos brillaban con una malévola diversión.
Se quitó las bragas y se posicionó encima de mí, llevándoselo hasta la entrada de su cuerpo.
- Hoy eres un nuevo hombre, pequeñito, a partir de hoy me pertenecerás con cada célula de tu cuerpo.
Y sin más hundió mi miembro en ella, haciéndome arquear la espalda.
No.
No, yo no quería eso.
¿Qué diablos había hecho para que ese tipo de cosas me pasaran a mí?
Mi cuerpo se convulsionó en repulsiva respuesta y ella me abofeteó una vez más, empezando a moverse arriba y abajo, golpeándome y haciendo que la mirara a la cara durante todo el infame acto.
Yo intentaba zafarme la mordaza y las cuerdas antes de explotar dentro de su cuerpo, pero la carne es débil y las ganas de eyacular le ganaron a mi mente.
Así que sin querer me derramé dentro de ella con el pánico llegando a limites imposibles.
Entonces ella soltó una estruendosa carcajada y se puso de pie mirándome con orgullosa satisfacción.
- Fufu, creo que ya he terminado contigo bombón – se besó la punta del dedo índice y lo apretó contra mi boca luego de retirarme la mordaza – has sido un buen polvo.
Como una estatua no pude responder nada, mi mente estaba en blanco, y solo tenía fuerzas para aguatar las lágrimas que amenazaban con escaparse a cada peligroso segundo que ella estaba cerca de mí.
Sin embargo, no lo notó, regodeándose en su triunfo como estaba.
Ella sin ningún remordimiento se puso en pie, arregló su vestimenta y sin ningún tipo de sensibilidad me desató y me dejó ahí tirado, alejándose con ese bamboleo coqueto de las caderas que hacía poner de rodillas a casi todos los que tenían la desdicha de verla.
Pero a mí no.
A mí me parecía y me parece la criatura mas repulsiva de la tierra.
Y me quedé ahí tirado en ese sucio callejón, mirando al oscuro vacio, llorando sin sentir cuando por fin dobló la esquina y se revolvió con la gente que pasaba sin mirar hacia ese sucio callejón, con mi cuerpo adolorido lamentando la perdida corrupta de una virginidad que conservaba para el día en que consiguiera esposa o una buena novia.
Puede sonar cursi.
Puede sonar idiota.
Pero era lo único que tenía para ofrecer y ahora eso también me fue arrebatado.
Extendí mi mano temblorosa y ensangrentada hacía ese oscuro vacío, deseando todo acabara en ese momento, que la oscuridad me tragara para poder dejar de sentir, y sin poder evitarlo, quedé inconsciente hasta el día siguiente, cuando conseguí ponerme de pie y dirigirme hacia una casa donde nadie se fijaría en lo herido física y espiritualmente que me hallaba.
No hasta que llegaran mis primos en dos días, y quizá para ese entonces, esa horrible desesperación se desvaneciera.
O por lo menos pudiera soportarla.
Fin flash back
Pero nunca pude hacer ni lo uno ni lo otro, y que ahora, estos tipejos la usaran como un trapo viejo, me parecía un cruel giro del destino.
Aunque los deseos de venganza que se alojaban en mi pecho durante tantos años fueron liberados poco a poco, como si fueran invisibles y pesadas cargas de las que no tenía conocimiento y que cargaba todos los días, y que hasta ahora descubría, porque por fin me sentía en gran parte liberado.
No es gran cosa, pero de algo ha servido.
Me volteo a una de las cajas y suelto un suspiro, pero el cese abrupto de los gritos y el grotesco sonido metal cortando hueso me hiela la sangre.
¿Qué diablos están haciendo allá?
Y lo más importante…
¿Qué harán conmigo cuando terminen?
La respuesta cruda como ella solo podría serlo se me presenta cuando el chirrido escalofriante de la puerta me advierte que han finalizado el trabajo y el golpeteo de algo viscoso y seguramente desagradable contra el suelo, me alerta de lo dantesco de la situación.
Y entonces el abogaducho de cuarta suelta una carcajada con esa voz suya nasal y desagradable.
- Ahhhh me tenía hastiado.
- Si – uno de sus secuaces también reía – aunque la zorra tenía unos agujeros de lo más deliciosos.
- Hummm si, pero era muy esquiva, como un perro de pedigrí – otra estruendosa carcajada, al tiempo que sus secuaces reían ahogadamente junto a él – por fin su majestad obtuvo lo que merecía su real culo.
Mas risas, pasos alejándose y la puerta se cerró como si nada, dejándome tirado como si no existiera.
Di un suspiro de alivio y me volteé a ver.
Y me arrepentí enseguida porque la vista era de verdad nauseabunda.
Un cadáver, trozado, sin forma, ensangrentado, aun palpitante, aun sangrante.
Pero la cara seguía siendo la misma, y no hice mas sino sentir una descarga de alivio, al tiempo que las nauseas se iban como por arte de magia.
Solté una carcajada, atando cabos, mientras examinaba detalladamente la dantesca obra de arte que mis captores me dejaron.
¿Premio o castigo?
No tengo ni idea, pero es algo bueno, ¿No?
Seguramente eran yakuza.
Tenía sentido, porque a los yakuza les interesa secuestrarme.
Y Narita fue un buen medio para lograrlo.
Ahora, viendo su cadáver destrozado, se que debería sentir pena, pero lo único que siento es una morbosa sensación de alivio.
"Eso es lo que te pasa por ser una zorra traicionera y doble cara"
No pude evitar que una sonrisa feliz se me cruzara por la cara.
Por fin, había tenido mi venganza y si tuviera que morirme moriría más tranquilo al saber que la zorra no perseguirá a mi familia.
Ni a Sakura.
Ni a mi niño.
Si es que el precioso bebé era de verdad, cosa que ruego con todo mi corazón.
Un morboso suspiro de alivio me recorre y ya habiendo recuperado parcialmente mis fuerzas, me traslado al hueco donde antes estaba, para que las cajas me taparan la desagradable vista.
Espero que retiren esa mierda rápido, antes que empiece a oler.
Y con ese último pensamiento me quedo dormido.
Los días pasan, con sus noches, cada hora se hace eterna y cuento lo que parecen ser 15 días en ese hoyo.
Al menos retiraron la mierda esa cuando empezaba a oler.
Si es que ese hedor puede clasificarse como olor.
Sonreí, la perra esa al fin estaba mostrando en el exterior de lo que estaba lleno su interior.
Y suelto una carcajada débil que me recuerda que estoy otra vez drogado, recordándome mi estupidez.
No escapé cuando pude.
Dejé que el alivio se tomara mi raciocinio y la única posibilidad de haber salido de este lugar.
Y ahora, arrepentido, me doy golpes en mi interior por no escapar cuando pude.
Oh no, yo tenía que estar satisfecho con muerte de la zorra esa.
Argggg idiota, idiota, idiota, merezco que Sakura con una de sus mágicos tacones me golpee en las partes nobles.
Por mongólico, por retrasado.
Sakura…
Suspiro y miro al vacío.
Si, lo sé, soy un idiota.
También sé que voy a morir, por imbécil, pero ya que…
Me siento como el hombre más estúpido de toda la faz de la tierra.
Seriamente frustrado, sabiendo que lo que más impotencia me da es que no podré decirle que últimamente estaba tan preciosa…
Aunque gordita…
Pero preciosa, como una princesa…
Como me hubiera gustado casarme con ella. Seguramente me hubiera muerto de un infarto en la puerta de la iglesia, por la emoción que me daría. Diablos, si con sólo imaginármelo hace que el corazón se me suba a la garganta y quiera correr a su lado.
Si, quedaría como un pollo en el altar, eso es seguro.
Pero un pollo muy feliz, supongo.
Como siempre me duermo pensando en ella, soñándola conmigo, con esos ojos verdes brillando, así sea debajo de esas espantosas gafas de mantis.
No veo la hora de colgar mi saco en tu ropero
No veo la hora de cantarte hasta dormir
No veo la hora arrullar todos tus sueños
Y me desvelo pensando en ti.
Sacudo la cabeza y me doy golpes en ella contra el suelo.
He vuelto a la mierda autocompasiva.
Me da rabia que no pueda pensar en nada más sino en cosas imposibles, me siento débil sabiendo que aunque me encuentre en el mismísimo fondo del infierno, no puedo dejar de pensarla.
Soy un idiota de remate.
Si sigo así voy a ser engullido por la avaricia de ese poco de incompetentes antes de pensar en un buen plan, o algo que haga que salga de esta endiablada situación.
Debería ser más inteligente e idearme alguna forma de intentar liberarme.
Pero por alguna razón que me resulta desconocida, mi cuerpo no parece responderme bien después de las horas que pasaron ayer para que me pudiera mover.
Supongo que me drogaron de otra forma.
Y que también el grupo de pandilleros debe estarle cobrando un montón de dinero a mi familia.
Eso me pasa por abrirle la puerta en plena mitad de la noche a esa perra.
Una perra satisfactoriamente muerta…
Pero que cumplió con su cometido.
Sacudo mi cabeza y me concentro otra vez en la situación.
Porque ya no puedo hacer nada, por más golpes de pecho que me dé, por eso es mejor esperar a que pase el efecto de la sedación y entretanto mirar que puedo ir haciendo para intentar liberarme antes de que hagan algún movimiento en mi contra.
Pero lo malo es que llevo aproximadamente dos semanas, si mi organismo no me falla en cuantificar los días y las noches, y no ha habido un maldito instante – salvo el momento de estupidez, claro está - en el que no estuviera libre de esa condenada droga.
Así que aquí estoy, y la única salida que tengo a esta realidad es pensar en ella.
Y rezar.
No veo la hora de contarte algún secreto
No veo la hora de explicarte quien soy yo
Y recuperar los momentos que perdimos
En el camino solos tú y yo.
Pasan otros ocho días y veo a mis captores más y más desesperados, al parecer, mi familia se niega a darles la suma que piden, al parecer la muerte de Narita alteró los resultados y como no tenía heredero ni testamento autentificado que pusiera al abogaducho ese como cabeza y heredero de sus poesiones, la empresa ha vuelto toda a manos de mi familia.
De la familia tacaña a la que le dolía el hígado colectivo pagar un centavo por mi liberación.
Y yo en vez de estar indignado me alegro, porque en cualquier caso si llegaran a pagar esa suma absurda, mi hígado se convertiría en el principal puñaleado de la comunidad de hígados colectivos que formaba la sociedad Li.
Me daría cirrosis si MI dinero se desperdiciara en ESO.
El abogaducho parece al borde del colapso.
Sus secuaces también.
Por imbéciles y matar a Narita antes de tiempo.
Aunque los comprendo, la mujer era un grano en el culo, muy irritante con su voz nasal y su aire de reina y señora de todo lo que tocaba.
- ¿Qué diablos vamos a hacer? – preguntó uno una noche después de aplicarme el sedante.
- Pronto van a descubrir nuestra fachada.
- Si descubren que no somos yakuza vendrán por nosotros, descubrirán donde tenemos al polluelo.
- Debemos insistir, si la cosa es así, debemos torturar, enviar evidencia grafica.
Y como era de esperar la información me cayó como un puño en el estomago.
Ah Dios, las cosas iban de mal en peor, debí sospecharlo al principio, pero supongo que algunas veces soy tan ingenuo que hasta debo tener merecido que toda esta mierda me suceda.
Esta banda no es de ningún grupo de yakuza.
Son unos comunes y silvestres secuestradores que se hicieron pasar por miembros del clan de los Yamaguchi-gumi yakuza.
"Arggg que idiota"
Pero bueno, con lamentaciones no iba a lograr nada y eso lo sabía muy bien, para una situación como esa había que poner cabeza dura y la mente fría para que una idea inteligente fluyera.
Tengo tanto para darte un beso en libertad
Un abrazo por la noche un cuento que te haga soñar
Si la vida nos juntó a los dos para crecer
Amor contigo yo quiero aprender.
Pasan otros días más, la tortura se convierte en puños, patadas, golpes fuertes pero no contundentes.
Los tipos son inexpertos.
Pero de todas formas duele, y las raciones de comida son más y más escazas.
No sé ya si voy a lograr salir vivo de ésta, si es que alguna vez tuve la esperanza de lograrlo, creo que esa se desvaneció bien pronto y me dejó aquí tirado pensando en todo lo bueno, malo y regular que he hecho en la vida.
Y por supuesto en todo lo que dejé pendiente, o que por alguno u otro motivo me dio cobardía realizar.
Por ti puedo ser una tarde en tu piel
Una vida en tus ojos de miel
Por ti vuelvo a ser amor y fe.
No veo la hora de volverte a ver.
No es difícil imaginar que es lo primero que se me viene a la cabeza.
Ajá, tiene forma de mujer y su nombre empieza con S y termina con A
Sakura.
Mi delirio, la cosa que más amo en el mundo.
Y por supuesto, el asunto que dejé más pendiente.
El que por obvias razones es el que ocupa el sitio numero uno den mi lista de prioridades, o más bien en la patética lista del "Y si no estuviera secuestrado…"
Me hubiera gustado casarme con ella, lo reitero.
Y verla como una ballena, engordando con nuestros hijos en su interior.
No es mucho pedir, creo.
No veo la hora de correr bajo la lluvia
No veo la hora de pintar tu desnudez.
Sentarme a leerte un verso que nos una.
Y que descubra otra razón para creer.
Su imagen me embarga, si pudiera decirle…
Si pudiera verla una vez más…
Dios, como me arrepiento de no haberle dicho lo que significa para mí, lo que su sonrisa le hace a mi cuerpo, los estragos que toda ella hace en mi alma cada vez que me toca, cada vez que puedo pintar con mis manos su precioso cuerpo, su cara de porcelana.
No puedo pensar en nosotros dos de una manera lasciva, no puedo, lo que hacía al principio de ese trato, ya ni siquiera lo puedo imaginar, cada pensamiento que dirijo a su imagen es uno de profunda adoración, ella es el altar de mis sacrificios, de todo lo que es bueno y sagrado en la vida, no me atrevo a percudir su imagen, no puedo, si es ella, sólo pienso en una vida llena de su luz, con su vientre hinchado, con nuestros hijos en sus brazos, una vida larga, en la que envejecemos juntos y yo pueda sostener esas manos preciosas cada día, hasta el día de mi muerte.
Un deseo bizarro que sé que no se podrá cumplir porque me voy a morir en pocas horas o en el mejor de los casos, días.
Y lo más doloroso de todo es que faltando tan poco, en lo único que puedo pensar es en ella.
Amor mío…
Deseo que seas muy feliz…
Que consigas a alguien que te quiera, que te haga sentir la mujer más dichosa, que sepa adorarte y cuidarte como yo lo deseé. Dios sabe bien que te cuidaré desde el lugar en el que me encuentre…
Y tengo tanto para darte un beso en libertad
Un abrazo por la noche un cuento que te haga soñar
Si la vida nos juntó a los dos para crecer
Amor contigo yo quiero aprender.
"¡NO!"
Algo dentro de mí se vuelve a encajar, como si hubiera dado con la respuesta a una pregunta perdida, como si hubiera encontrado la solución a mi desdicha.
Diablos, no, no quiero que ningún otro la tenga.
Es mía.
Esa mujer no se puede casar con cualquier idiota, ella tiene que casarse conmigo, tener mis hijos, cuidar de mi y nuestro hogar y envejecer conmigo hasta que ambos parezcamos un par de uvas pasas.
Y entonces o morirme yo en sus brazos o viceversa, o en el mejor de los casos, morirnos juntos.
Pero en cualquiera de ellos, ella tiene que estar en mi destino hasta que ya no pueda mantener este cuerpo. Hasta que no se me vean los ojos de la cantidad de arrugas y no tenga pelo sino una brillante y pulida cabeza pelada que haga juego con un bastón, unas gafas que complementen las suyas de mantis y una ciática bastante dolorosa.
Eso es lo que quiero, y no me moriré a manos de un ladrón de cuarta, porque tengo que ver cumplido ese sueño.
Porque tengo que verla a ella, la que cautivó mi atención desde el primer momento en que la vi…
Flash back 5 años atrás
Era un día aburrido.
Últimamente todos los días eran así, y ya me estaba resignando a acostumbrarme a esta horrible vida detrás de un escritorio.
Porque obviamente, antes de dejar la empresa familiar en manos de otro inepto que terminara de hundirla y dejarle mas partes a la bruja esa de Narita, yo mismo prefería tomar las finanzas en mis manos y hacer que las cosas corrieran bien, para ganar el terreno que el anterior director financiero le había cedido a la bruja esa.
No es difícil imaginar el soborno.
No después de ver la car satisfecha de ambos, el idiota tocándole la pierna por debajo de la mesa, y ella con esa sonrisa de suficiencia que siempre me hacía tener un montón de escalofríos, y me ponía a temblar como cuando tenía 14 años.
Obvio, tomé medidas y lo despedí de inmediato, el idiota se quedó sin empleo y sin la espectacular bruja de sus pesadillas, porque después de ser usado, fue desechado.
Y ese día, estaba a punto de generar una alianza más o menos provechosa para la empresa con Amamiya World Trade Center, estaba esperando a la súper economista que iban a enviar, con yo no sé cuantos posgrados, que me hacían saber como si fueran un montón de luces de neón que la susodicha tenía una inteligencia absurda y que probablemente iba a hacer un rollito con el contrato y lo iba a meter en la parte posterior del primer idiota que se le cruzara.
Yo.
Así que, por supuesto no esperaba mucho de la reunión, si me iban a enviar a semejante cerebro fugado, pero no había que perder las esperanzas.
Y entonces la vi.
Aquella espantosa, poco agraciada y desgarbada mujer que sostenía de manera torpe la resma de hojas contra un pecho cubierto con la chaqueta gris de un sastre que perfectamente le pudo haber pertenecido a mi abuela.
Especulé que era alguna aspirante al puesto de secretaria que había dejado libre Mei Ling la semana pasada, pero la cosa se fue al traste, cuando vi que se dirigía hacia mi sin levantar la vista del piso.
"Que insegura"
Fue lo primero que pensé.
Lo segundo fue la curiosidad por ver su cara y terminar de plasmar en mi cerebro el retrato vivo de la fealdad femenina, para tenerlo en cuenta y reírme de él cuando no estuviera en frente de mí.
Creí que iba a ver un par de verrugas.
Pero no, lo primero y más notorio de su rostro cuando alzó la mirada, fue un impresionante verde, que en una ocasión diferente hubiera sido precioso si no fuera ostentado detrás de unas gafas que hacían ver esos irises de color tan extraño como los de algún bicho que alguna vez vi en animal planet.
La pupila tan pequeña…
El verde ocupaba más de la mitad de su cara.
Cara bronceada sin lunares, pero que se veía espantosa debajo de esos ojos rarísimos.
¿Cómo se llamaba el animalejo ese?
- Mantis – se me salió sin querer el nombre que me inspiró la mujer.
- ¿Perdón?
Su voz musical chillaba terriblemente con su imagen, así que aguijoneado por esa simpática mezcla, me acerqué un poco más a ella y la examiné por todos los ángulos.
- Mantis – volví a decirle, esta vez convencido de que era el nombre que más le sentaba.
Y entonces sin ninguna prevención sentí que una mano de hierro me golpeaba en la cara y me mandaba directo al suelo.
Me quedé mirando a esa mujer salida de no se que hoyo del infierno, que se paraba delante de mí con un aura de fuego rodeándola y los ojos de mantis más verdes que nunca.
- Mucho gusto, señor Li, mi nombre es Sakura Kinomoto – me susurró levantándome de la solapa de mi traje, dándome su identidad que reconocí como la mujer a la que esperaba para realizar el trato con los de Amamiya World Trade Center – y le agradecería en verdad que me guardara un poco de respeto de ahora en adelante si no quiere tener problemas que se extiendan de su ámbito laboral al personal.
Todo lo dijo con una sonrisa maquiavélica que juro que rezaba "Si dices algo más, gusano, te haré experimentar los más dolorosos y jamás imaginados métodos de tortura, sacados por cortesía de la misma paila del infierno de donde yo misma provengo"
Así que hice lo más sensato y fue permanecer callado mientras que ella me zarandeaba a su antojo, llevada por la fuerza titánica de su ira.
Ya no se veía desgarbada.
Ya no se veía flacucha.
A mis ojos era una luchadora profesional.
Y el ring de batalla por supuesto era la oficina que de ahora en adelante compartiríamos cuando hubiera que hacer arreglos entre nuestras dos empresas. Algo instintivo me decía que la verdadera lucha iba a empezar desde ese momento.
Cuando recuperé la voz, pensé en ser formal, lo juro, pero el sarcasmo y la idea tonta de querer ver hasta donde llegaban las cosas no detuvo a mi naturaleza curiosa, y mis intenciones en un principio respetuosas se convirtieron en una voz llena de sarcasmo.
- Oh, muchísimo gusto en conocerla, señorita, nunca pensé que la gente de Amamiya tuviera el tacto de enviarme a la mujer perfecta para bajar el libido y concentrarme exclusivamente en los negocios, creo, que debo enviarle a su abuelo una carta con mis más sinceras felicitacio…
Y ahí quedó mi conciencia, porque con un puño en el estomago me dejó sin aire y me mandó al dulce mundo de los sueños.
Fin flash back
Por supuesto tardé por lo menos medio día en recuperarme, lo suficiente para cogerle un saludable respeto y no tocar de manera tan directa su susceptibilidad en encuentros posteriores, y considero que hasta el momento he hecho un maldito buen trabajo consiguiendo mantenerla a raya.
Todo tan meticuloso, tan bien pensado, cada broma, cada comentario sarcástico, la situación jamás se me había salido de las manos.
Hasta ese bendito y maldito viaje.
Hasta que la conocí en su faceta de mujer y me deslumbré por lo desconocido, sin saber que podría caer en sus redes, que me podría enamorar de ella de esta manera, si la situación nos juntaba y la oportunidad se daba.
Ahhh que idiota e inmaduro fui.
Yo sabía que Narita andaba detrás de mí.
También, que algo le pasaría a la mujer con la que estuviera si ella se enteraba.
Y aun así me entregué por completo a esa idiota mantis.
Es un poco despistada, ruda y extraña, pero la verdad es que la quiero tanto que me intoxico, sin saberlo para esa época ya quería probar todo de ella y me dejé llevar por la situación.
Y en este momento solo quiero verla, a ella y su sonrisa milagrosa, su piel bronceada y cremosa, su pelo de cobre, sus labios llenos de promesas.
La quiero aquí.
No quiero morirme sin verla.
No sin haberle dicho cuanto la amo.
No sin darle el anillo que tengo en la repisa de mi habitación desde hace cuatro meses.
Por ti puedo ser una tarde en tu piel.
Una vida en tus ojos de miel.
Por ti vuelvo a ser amor y fe.
No veo la hora de volver
No veo la hora de volver
No veo la hora de volverte a ver.
Por eso estoy determinado a salir de aquí, no puedo morir a manos de unos delincuentes comunes y silvestres, tengo muchas cosas sin resolver, muchas cosas que no he hecho, otras que no he dicho.
Y lo más importante sea dicho, aun no he formado la familia de mis sueños con la mujer que amo.
Por eso…
Tengo que volver a ella…
Es lo único que sé…
Mi única verdad.
Continuará…
N/A: Y bueno, con esto solo me queda decir que el próximo es la última entrega de este fic que me ha sacado canas verdes por casi dos años. Siento demorarme, yo edito cuando voy a publicar y de paso agrego detalles, pero bueno, no hablo más, gracias por comentar el capitulo, ahora mismo no puedo responder reviews ando muy ocupada, asi que espero me disculpen por esa simpleza de agradecimiento colectivo…
