Capítulo 10
Eleanor
Se encontraba sentada al borde de la cama pensando en las palabras de Jasper, su honestidad, la seguridad con que dijo que la quería, el: Estoy enamorado de ti. Sonrió como una idiota, tenía el corazón a mil por hora, a solas podía darse licencia de pensar en eso y más, había tenido sexo con él otras veces pero lo sintió tan distinto la pasada noche. Sus manos acariciando cada centímetro de su piel... sí, sintió distinto porque también lo quería, porque al igual que él, Eleanor estaba locamente enamorada. Y es que Jasper tenía algo que lo hacía diferente al resto, ¿o sólo lo creía así porque lo tenía guardado en su corazón? Enamorada, joder, ¡qué estaba malditamente enamorada!
Se había marchado en la madrugada, poco antes de que la luz del sol traspasara las cortinas.
Eleanor se levantó de la cama y caminó por la habitación, quería provocar otro encuentro, hacerle saber que las ganas por él no se calmaban con una noche y tal vez nunca se calmarían; se mordió el labio inferior y se dirigió a las puertas de su dormitorio, las abrió toda casual mirando por el pasillo, estuvo de pie con las puertas abiertas a sus espaldas, miró hacia la cámara, sabía que Jasper estaba allí en el cuarto de vigilancia. Coqueteó sutilmente con la cámara, le dio la espalda, iba a entrar pero antes se quedó de pie en el umbral de la puerta y se inclinó haciendo las veces de que se ataba las agujetas cuando en realidad quería que Jasper le mirara el culo, sonrió al imaginar su cara. Volvió a incorporarse, arreglándose el pelo en el proceso, giró para cerrar las puertas y mientras lo hacía miró provocativamente hacia la cámara.
Mensaje enviado.
Jasper
Pasar toda la noche con Len para luego levantarse temprano e iniciar su turno en el cuarto de vigilancia revisando los vídeos de días anteriores, y las cámaras de ese mismo día lo tenían algo aburrido. Casi adormilado del cansancio pero valió la pena; se había armado de valor y le había confesado que estaba enamorado de ella, ya se había convertido en la única, de eso hace tiempo.
Observó el monitor que le mostraba la habitación de la Princesa, quería levantarse y salir de allí para verla. Esa necesidad de Eleanor era casi obsesiva, después de la noche anterior adónde iría a parar todo aquello, tenía una oportunidad con ella, todas las cartas estaban sobre la mesa y no podía dar marcha atrás, no podía dar un paso en falso o perdería la apuesta. Ella, había apostado por ella y por lo que tenían. Llamarle como quieran. ¿Una relación en toda regla o que el viento se llevara las etiquetas?
De pronto las puertas se abrieron, y salió la morena, con ese aire despreocupado pero encantador que tenía. Llevaba una camisa sin mangas, y un pantalón muy corto, Jasper mantuvo su profesionalismo pero algo se traía la Princesa, como si la conocía, la chica se dio la vuelta para regresar a su dormitorio sólo que en lugar de entrar se quedó parada en el umbral y se inclinó al tiempo que la puerta del cuarto de vigilancia se abría. Jasper reaccionó al ver a Mr. Hill, el nerviosismo lo invadió e intentó desviar el ojo de la cámara hacia otro lado mientras titubeaba, y lo único que consiguió fue ponerle zoom a la retaguardia de Len.
Mr. Hill se acercó, observó el monitor con atención y luego miró al joven escolta.
—Interesante, ¿se supone que esta es la definición de Romance en estos días?—preguntó.
Jasper no sabía cómo responder, entonces se fue por lo seguro, ya había sido honesto con Len la noche anterior, y a Mr. Hill no le pasaba inadvertido que ambos se gustaban.
—Ella sabe que la estoy...que la estoy observando, ella quiere que...vea...quiere que la observe—balbuceó, nervioso y sonrojado.
Mr. Hill volvió a mirar el monitor.
—Se está atando las agujetas de los zapatos—señaló.
Jasper, volvió a irse por lo seguro sin temor a llevarle la contraria a su superior, aunque más nervioso si cabía, replicó:
—Esos zapatos no tienen agujetas.
Mr. Hill alternó la mirada entre el monitor y el joven escolta, es que no podía entender la manera en que actuaban esos dos; Jasper hizo amago de intentar explicarse pero no le salían las palabras. James salió cerrando la puerta tras de sí, no entendía nada, los jóvenes enamorados de los días que corrían eran raros.
Jasper, continuó con su labor. Para entonces Lenny cerraba las puertas mirando hacia la cámara. Esa mirada. Jasper tenía que seguir un poco más allí, aunque Len había sido muy explícita en lo que quería en ese momento; sonrió y movió la cabeza de un lado a otro.
Eleanor
Se metió a la ducha, había mucho movimiento ese día dentro y fuera de Palacio. Se había tomado la decisión de aceptar entrevistas, dentro de dos días estaría toda la familia frente a las cámaras, y cuando decían toda la familia, era eso precisamente: Robert daría la cara públicamente, la prensa moría de ganas por ello.
La fiesta de Halloween había sido una mera distracción hasta preparar todo, preguntas y respuestas.
Len no quería ser partícipe del circo pero comenzaba a ser más blanda en lo que a su hermano mayor se refería; Robert y ella habían sido muy cercanos, pero algo en él la inquietaba, le preocupaba. Sacudió la cabeza. Intentaría que su relación con su hermano se normalizara, estaba decidida a ello.
Tras la ducha, se vistió y salió a tomar el desayuno con su familia.
Una sonrisa cruzó sus labios al rememorar la noche anterior con Jasper, no podía quitarse de la cabeza todo aquello que moría por repetir, lo que el guardaespaldas hacía con ella era de Cielo e Infierno.
Tan pronto entró al comedor su expresión cambió, pero no tan rápido como para que Helena y Liam no lo notaran, eran los únicos sentados a la mesa.
—Buenos días, Eleanor—saludó la reina mientras Lenny tomaba asiento a su derecha.
—Buenos días, madre, hermanito.—Se sirvió ella misma el zumo. Liam y Helena intercambiaron miradas—. ¿Y Rob?—preguntó, untando una tostada con mermelada.
—Rachel le está dando unas indicaciones por lo de la entrevista de mañana—respondió Helena—. ¿Estás bien, Eleanor?
—Sí, ¿por?—Miró a su madre y luego a su hermano—¿Qué?—soltó, no entendía que la observaran con tanto interés—. ¿Tengo un condón en la cara?
Liam puso la servilleta en la mesa, se levantó algo rojo y se dirigió a la salida.
—Liam, no hemos terminado, ¿adónde vas?—preguntó su madre.
—Madre—se volvió el Príncipe antes de salir—, no tienes idea de las cosas que he visto, la fiesta de Halloween fue muy informativa, créeme que hablar de condones en el rostro de Lenny no es precisamente un tema que quiera tocar y mucho durante el desayuno.
Liam se marchó con el fresco recuerdo de su hermana y su mejor amigo liándose, en la cabeza.
Len y su madre se miraron, se encogieron de hombros y continuaron en lo suyo. El móvil de la Princesa vibró sobre la mesa, Helena mantuvo la mirada en la tableta en la cual revisaba algunas noticias, pero de vez en cuando observaba a su hija.
Te pasas de lista.-Leyó en silencio el mensaje que le había llegado.
¿Yo? ¿Pero qué he hecho?-respondió, intentó disimular la sonrisa, levantando la mirada hacia su madre, quien fingía estar atenta a su lectura.
Provocas, Princesa. ¿Quieres jugar?
No sé de qué hablas, Jasper. No estoy para juegos, soy una mujer ocupada, y ahora más que nunca tengo cosas qué hacer.
Es una lástima, Princesa, después de ver a una persona en el monitor durante mi guardia se me habían ocurrido muchas cosas qué hacer.
Eleanor dejó el mensaje sin contestar unos minutos.
—¿Dónde demonios se ha metido Cyrus? La gente rara de éste Palacio anda muy callada tras la aparición de Robbie—comentó.
—A Cyrus no le hace ninguna gracia que tu hermano haya "resucitado", donde quiera que esté no debe estar tranquilo, ya hizo su primer berrinche. No va a soltar el trono, se inventará cualquier cosa.
Eleanor dio mordisco a su tostada, y tras tragar comentó:
—¿Como que Robbie tampoco es hijo de Simon?
Helena la miró, la joven Princesa sonrió poniéndose de pie.
—Eleanor, sobre eso...
—No, no quiero escuchar nada, por ahora tú y yo estamos bien, madre. Así quiero seguir, pasa un lindo día.
Sobre esas cosas que se te ocurrieron hacer(me)....-le escribió al guardaespaldas.
