Gracias por leer. Este capítulo lo quiero empezar con una frase típicamente masculina. "Es sólo sexo, no significó nada"
Disclaimer: Ni Torchwood, ni supernatural me pertenecen.
Capitulo 10
Jack y Castiel salieron del bunker temprano y se dirigieron a Lebanon. Desde que el capitán había llegado a este universo, nunca había tenido la oportunidad de recorrer los alrededores de manera simple, así que Castiel se convirtió en su guía de turistas. Esto le agradaba al ángel, ser útil sin parecer estar completamente perdido de las costumbres humanas.
Jack sonreía, podía ver lo enamorado que estaba de Castiel de Dean, porque todo lo que le mostraba terminaba con una referencia al mayor de los Winchester. Sabía cómo se sentía, la primera vez que te enamoras y en el caso de alguien diferente a los humanos, los descubrimientos que hacen al sentir amor por primera vez. Tal vez nunca había visto a un ángel, pero había lidiado con especies que no comprendían del todo a los humanos y el resultado era similar. Le alegraba que Castiel se hubiera convertido en tan hermosa criatura a causa de la influencia de los hermanos.
Después de un día de caminar, fueron al motel para tomar un descanso, habían acordado con Sam que les dejarían el bunker todo el día para que pudiera hablar con su hermano tranquilamente, y después de la cantidad e alcohol que el mayor había consumido, posiblemente despertaría muy tarde.
El capitán besó a Castiel tan pronto cerraron la puerta de la habitación, pero fue Castiel quien empujo a Jack a la cama y empezó a deshacerse de su ropa.
El ser celestial estaba ansioso por aprender cada aspecto del sexo entre hombres. Había tenido un par de experiencia con mujeres, pero no había sido complicado entender como embonaban las cosas que estaban hechas para complementarse naturalmente.
Jack era paciente con él, lo guiaba, le enseñaba como besar, como tocar, como cuidar de su pareja. Lo que hacía el encuentro algo realmente placentero. Lo que sorprendía a Castiel, porque estaba disfrutando cada una de estos encuentros. Aunque también imaginaba lo que sería estar con Dean. Jack le había dicho que cuando lo hacías con alguien a quien amas es mucho mejor. Así que en la mente del ángel la situación era simple, aprender todo lo posible para que Dean lo disfrutara tanto o más de lo que él lo estaba disfrutando ahora. Cuando ellos pudieran estar juntos podrían hacer el amor y sería perfecto.
Toda la tarde Jack disfruto del hermoso cuerpo del ángel; recorrió cada centímetro de piel con su boca y sus manos. El serafín era curioso y entre gemidos hacia preguntas que el capitán disfrutaba contestar entre caricias; nunca antes había tenido a una criatura tan ingenua en el sexo como esta, tenerlo entre sus brazos y estar entre sus piernas era una experiencia simplemente divina.
Por horas se entregaron alegres a los juegos de cama, hasta que Castiel dejó de preguntar y simplemente gemía de satisfacción y pedía por más. Era media tarde cuando después de un largo baño, que definitivamente usaron para jugar un poco más, decidieron recostarse en la cama a descansar un poco antes de regresar al bunker.
Castiel estaba entre los brazos deJack, recostado sobre su brazo y observando el rostro de su amante
—¿estar así después de tener sexo es común¿— preguntó el ángel
—mm... a veces, depende de tu amante, a mi me gusta tenerlos así a veces—
—¿ tú crees que a Dean le guste?—
Jack lo pensó un momento
—Honestamente no lo sé, parece más del tipo de hombre que tiene sexo y se va, pero tal vez contigo sea diferente, lo mejor que puedes hacer es dejar que haga lo que le parezca más cómodo, para Dean esto puede ser abrumador al principio, puede sentirse avergonzado, así que lo mejor sería que lo dejaras ser, , le tomará tiempo sentirse cómodo con todo esto, pero eventualmente creo que lo hará—
Castiel se acomodó mejor para poder ver a su amante
—¿Cómo lo sabes?—
—Lo he visto antes, algunos pueden superarlo solos, otros necesitan ayuda para poder aceptarlo y que no se destruyan en el camino. Vi a muchos hombres buenos que no pudieron adaptarse a su nueva realidad, su pasado y crianza a veces tienen mucho peso sobre ellos—
El ángel se movió para quedar sobre el capitán y poder hablar con él cara a cara
— ¿Cuántos has visto así?—
—Más de los que quisiera, no importa la época, cuando crecen con ciertas expectativas cuando eres diferente, es difícil superarlo—
—¿a ti te paso?—
Jack aprovecho la nueva posición de Castiel para poder acariciar su espalda baja
—No, de donde vengo eso no es importante—
—¿Cuántos años tienes Jack?—
Jack se quedó pensando un momento
—Veamos… unos dos mil años, no estoy muy seguro, después del primer siglo creo que perdí la noción, especialmente al estar enterrado en los cimientos de la ciudad de Cardif—
El ángel pudo ver la expresión seria del capitán, pero sus manos seguían acariciándolo con ternura
—¿por qué estabas enterrado?—
Jack tomó al otro hombre en brazos para que quedara completamente pegado a su pecho
—Mi hermano me puso ahí, quería castigarme por algo que pasó cuando éramos pequeños, no pude protegerlo. Fuimos atacados y lo perdí cuando huíamos, se lo llevaron. Pasé muchos años tratando de encontrarlo—
El ángel respondía a esta situación abrazándose al cuerpo del agente del tiempo, podía oir su corazón latiendo.
— ¿Dejaste que lo hiciera, por qué no te defendiste?—
—Creo que se lo debía por lo que le paso cuando se lo llevaron, era su hermano mayor y debía protegerlo—
— ¿Sufriste mucho?—
Jack suspiró recordando aquella época
—Si, pero..—
El ángel no preguntó más, había visto a Jack resucitar; sí lo enterraron debió haber muerto asfixiado o de inanición; cualquiera de las dos era terrible, pero padecerlo una y otra vez por mil años era algo que podría haber destruido a cualquiera, esto le demostró lo fuerte que este hombre era.
Castiel suspiro, comprendía a Jack, él se sintió igual cuando le falló primero al cielo, y a sus hermanos; cuando tuvo que fallarle a Dean; ese sentimiento de no ser digno y de merecer un castigo por sus pecados. Por eso quiso quedarse en el purgatorio, debía de pagar con sufrimiento por todo lo que había hecho.
Los corazones de ambos hombres latían pausados mientras permanecían en silencio, uno en brazos del otro, compartiendo una calidez y comprensión que sería difícil explicar con palabras. Esto les daba un nivel de intimidad que iba más allá de lo físico o una interacción romántica.
Estuvieron así por horas, reconfortándose mutuamente en un abrazo silencioso, curándose de heridas que otros difícilmente entenderían. Sólo compartir ese momento en ese espacio era suficiente para sanar.
Cuando todo se empezaba a poner oscuro, Castiel se incorporo para besar tiernamente los labios de Jack, el hombre tomó el rostro del ángel en sus manos y devolvió el beso de la misma manera. Ambos sonrieron antes de levantarse de la cama, se vistieron y se prepararon para regresar al bunker.
