¡Hola!
T_T quiero llorar, por fin se acaba este fic, que me gustó tanto, tanto escribir porque fue mi primer trabajo en esta hermosa pareja que ha cautivado mi corazón de escritora, tanto que debo confesar que ha pasado a ser mi pareja favorita (sin dejar por menos al NaruHina ^^)
Bueno, muchas gracias por todos los reviews que me han dejado, han sido los que siempre me han animado a continuar.
Gracias por siempre seguirme en mis locas historias jeje, la verdad es que amo escribir y algún día me gustaría publicar una obra original, sería magnífico ¿No creen? Pero para eso aún debo mejorar más, mientras me conformo con traerles estas lindas historias.
Bueno, sin más les dejo leer el final. Nos vemos abajo.
…
Capitulo 10: Porque te amo
Todos estaban en la sala de reuniones planeando la nueva campaña. Matsuri se sentía un poco fuera de lugar, no entendía por que Gaara la había traído y aún sentía extraño todo eso de que él estuviera en la empresa, además con Temari en su luna de miel no tenía en quien apoyarse.
-No lo sé, no es lo que el cliente pidió – Habló Kankuro, rechazando la propuesta de uno de los creativos – Si seguimos así no podremos presentarlo a tiempo y el señor Nagizaka viene mañana a verlo – Siguió hablando el castaño – Si sólo estuviera aquí Temari…
-Ye sé quien puede hacerlo – Habló Gaara, captando la atención de todos los ahí presentes. El pelirrojo posó sus ojos sobre la aturdida joven castaña que de pronto se sorprendió al ser observaba por él de esa manera, haciendo que todos voltearan a verla luego – Matsuri también es una publicista, estoy seguro de que ella puede hacerlo – Dijo sonriendo levemente, como diciéndole con sólo ese gesto que confiaba plenamente en ella.
Durante el tiempo en que habían estado juntos Matsuri le había hablado sobre su sueño de ser una publicista y no sólo eso, le había demostrado que en verdad era buena, Gaara no entendía que le podía pasar por la cabeza a su hermano para tenerla sólo de asistente.
-¿Matsuri? – Habló Kankuro mirándola, indicándole que tenía la palabra. La chica lo miró sorprendida, era la primera vez que él se mostraba dispuesto a escuchar sus ideas y todo se debía a la intervención de Gaara. Al menos debía admitir que él se estaba esforzando por recuperarla.
-B-bueno… - Matsuri miró a su jefe – Pues si tengo una idea, pero no sé que tan buena sea – Dijo la castaña bajando la mirada, pues se sentía muy nerviosa.
-No te preocupes Matsuri, sólo dilo – La animó Kankuro con una sonrisa, lo que le dio la confianza que necesitaba. Realmente, él se sentía un poco arrepentido de haberla ignorado tanto tiempo, y más cuando ella expuso su idea ¿Qué había estado haciendo desperdiciando así tanto talento? Se sentía como un verdadero idiota.
Después de que Matsuri terminara de exponer su idea –la cual fascinó a todos- quedó encargada del proyecto. No se lo podía creer, en verdad estaba haciendo lo que siempre soñó, tenía a cargo un proyecto creativo ¿Qué más podía pedir?
-Bien, entonces lo necesitamos para la otra semana Matsuri ¿Puedes hacerlo? – Preguntó Kankuro, a lo que ella asintió fervientemente con la cabeza.
-¡Claro que sí, si quieres lo hago antes! – Respondió muy animada y a la vez nerviosa. Gaara soltó una pequeña risita al verla actuar así, mientras el resto de las personas abandonaban la sala.
-Bueno, si puedes hacerlo antes está bien – Le dijo Kankuro también sonriendo. Iba a salir cuando notó como Gaara tomaba de la mano a Matsuri y la jalaba fuera de esa sala. Era cierto que a él le gustaba todavía, pero a la vez le daba gusto por su hermano, jamás lo había visto tan entusiasmado con una mujer y sólo esperaba que las cosas entre ellos diesen resultado.
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Gaara jaló a Matsuri hasta la oficina que habían acondicionado para él, cerrando la puerta detrás de su espalda. Matsuri sólo lo miraba sin saber que decir, hasta que él fue quien habló.
-Matsuri ¿Esta vez vas a escucharme? – Preguntó con una expresión triste en su rostro. Matsuri bajó su mirada, no podía negar que aún estaba muy enojada con él, pero Gaara aún trataba de explicarle las cosas y tal vez la adivina tuviese razón.
-Si, si voy a escucharte Gaara – Respondió la castaña, esbozando una dulce sonrisa, esa que a Gaara le aceleraba el corazón, que le encantaba – Di lo que tengas que decir.
-Ven – El pelirrojo tomó a la joven de la mano y ambos se sentaron en el sillón – Yo nunca te he engañado Matsuri, es verdad que estuve saliendo con Ino mientras vivía en Konoha, pero nunca le pedí que fuese mi novia fue ella quien lo creyó, además fue antes de conocerte a ti – Explicó mirándola a los ojos – Cuando te conocí me olvidé de todo, me enamoré de ti al instante, no podía sacarte de mi mente, y no puedo hacerlo ahora. Jamás estuve con las dos al mismo tiempo, no podría haberte engañado.
-¿Eso es cierto Gaara? – Matsuri no podía creerlo, había entendido todo mal y había acusado a Gaara injustamente, provocando que ambos sufrieran con eso.
-Es la verdad, y tal vez fue mi culpa por no aclarar las cosas con Ino desde el principio, pero es que jamás pensé que fuese amiga de Shikamaru y mucho menos que se iba a aparecer en la boda de mi hermana, de haberlo sabido yo…
-Gaara, ya – Lo interrumpió Matsuri. El pelirrojo la observó, temiendo que ella lo siguiera rechazando – Ya no digas nada, detente por favor.
-Pero Matsuri… - Trató de volver a explicarse, creyendo que ella realmente dudaba de él, pero se sorprendió al sentir como una calidez se apoderaba de su cuerpo al mismo tiempo que Matsuri lo abrazaba con ternura - ¿Qué? – Preguntó desconcertado.
-Yo te creo Gaara, porque si no fuera cierto no me insistirías tanto – Sonrió levemente – Además… al verte a los ojos sé que no me estás mintiendo – Matsuri levantó la mirada para verlo a los ojos y ambos se quedaron viendo fijamente por unos segundos, hasta que él la besó. Sus labios se movían con dulzura y suavidad, encontrando sus lenguas una vez más, hasta que se les acabó completamente el aire.
-¿Entonces vas a volver conmigo? Porque no aguanto un día más sin ti – Le susurró Gaara, viéndola sonreír. Ella volvió a abrazarlo, recargando su cabeza sobre el pecho del pelirrojo.
-Si Gaara, si voy a volver contigo, porque… porque yo te amo – La castaña cerró sus ojos y los dos se quedaron abrazados por un buen rato.
-Y yo te amo a ti Matsuri – Le dijo el pelirrojo. La abrazó un momento más y de pronto recordó algo que le había molestado mucho, algo que realmente le había hecho sentirse celoso – Matsuri… - Se separó de ella, mirándola con el ceño fruncido - ¿Quién demonios era el tipo que estaba contigo ayer?
-¿Eh? – Exclamó la chica confundida - ¿De que me estás hablando Gaara?
-Ayer mientras te buscaba… te vi con un sujeto pelirrojo, abrazándolo y… me sentí muy celoso… - Dijo algo enfadado, empuñando su mano. Matsuri se separó por completo de él y lo miró arqueando una ceja.
-¿Me estás espiando?
-No, fue una casualidad – Explicó Gaara mientras reía nerviosamente. Matsuri lo observó entrecerrando la mirada; él de verdad se había puesto celoso y eso la hacía sentirse muy feliz - ¿Y vas a decirme? – Le insistió él. La chica sólo suspiró.
-Él era Sasori, fue mi primer novio y a quien le rompí un espejo en la cabeza – Al decir esto último, Matsuri soltó una risita – Nos encontramos por casualidad y me contó que está casado y tiene una hija pequeña – Aclaró para que Gaara no se fuese a pasar alguna mala película.
-¿Y por que te estaba abrazando? – Cuestionó Gaara con el ceño fruncido. Si que estaba celoso.
-Bueno, porque nos llevamos bien, después de todo fue nostálgico encontrarnos habiendo pasado ya seis años – Dijo Matsuri con normalidad, para luego sonreír divertida - ¿Acaso estás celoso?
-Claro que sí – Le respondió él al tiempo que la abrazaba, rodeándola por la cintura – Sólo yo puedo abrazare, y besarte, y hacerte mía, nadie más tiene ese derecho – Dijo algo molesto, mientras que Matsuri se sonrojaba por sus palabras. A veces Gaara decía un montón de cosas que la avergonzaban mucho.
-Gaara, debemos ir a trabajar – Le informó la castaña poniéndose de pie, -aunque hubiese deseado seguir abrazada de él todo el día- pero al hacerlo se sintió mareada y su novio tuvo que sostenerla para que no se fuese a desmayar otra vez, ya suficiente preocupación había tenido con la primera.
-¿Qué sucede contigo? Deberías hacerte ver por un médico, me preocupe que te andes desmayando a cada rato – Le dijo Gaara en tono de regaño, como reclamándole a una niña pequeña el enfermarse por ser tan descuidada con su salud, y es que en verdad estaba muy preocupado.
-Si, ya tengo una cita para hoy, así que no me regañes – Le respondió Matsuri inflando las mejillas como una niñita berrinchuda, por lo cual Gaara sólo le sonrió y la tomó por la cintura para después darle un apasionado beso, que ella correspondió con mucho gusto.
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La tarde llegó rápidamente y Matsuri debió retirarse temprano para ir al médico. Gaara insistió en acompañarla, ya que estaba muy preocupado por ella y temía que fuese a tener alguna enfermedad, no podría soportar algo como eso.
Ambos estaban caminando por el pasillo tomados de la mano. Ella se sentía muy feliz de haber vuelto con él y de saber que Gaara no la había engañado.
-En serio no tenías que venir amor – Le dijo Matsuri con una sonrisa.
-Claro que tenía que venir, tengo que asegurarme de que no sea nada grave – Aclaró el pelirrojo, deteniéndose ambos frente a la habitación donde el doctor atendería a Matsuri.
Cuando ella pasó estaba algo nerviosa. En verdad no tenía la menor idea de que le estaba provocando esos mareos y desmayos y temía enterarse de la razón.
-Pase señorita Matsuri – Dijo el doctor con una brillante sonrisa. Matsuri observó sorprendida al doctor de cabello rubio y ojos azules, quien era el esposo de su amiga Hinata.
-Naruto-san – Dijo aún algo sorprendida y con una leve sonrisa - ¿Por qué estás aquí? Creí que estabas en la sección de pediatría infantil.
-Lo estaba – Respondió el animado rubio – Pero me transfirieron por falta de personal – Explicó – Ven y siéntate sobre la camilla para revisarte.
-Si – Asintió la castaña con la cabeza. Lo hizo caso al doctor y se sentó sobre la camilla. Naruto tomó su estetoscopio y lo puso sobre el pecho de Matsuri, mientras le hacía unas preguntas.
-¿Qué malestar presentas?
-B-bueno… mareo, vómito y desmayos – Respondió la chica. Naruto la miró con cierta sospecha y se retiró el estetoscopio del cuello para tomar un palito de madera.
-Abre la boca – Indicó. Matsuri le hizo caso y él le echó un vistazo. Después lo quitó de nuevo – Bien, no veo nada anormal aquí, tampoco en tus pulmones, por lo que sólo me queda una opción.
-¿Cuál? – Inquirió la chica algo asustada.
-Según los síntomas que presentas… bueno, te lo preguntaré ¿Existe la posibilidad de que estés embarazada? – Naruto la quedó mirando y ella abrió los ojos desmesuradamente, quedándose completamente muda - ¿Uh? ¿Matsuri?
-¿E-embarazada? ¿Yo? – Preguntó Matsuri con la boca abierta mientras se llevaba la mano izquierda al vientre. De todas las cosas que le pudiesen estar pasando esto era lo que menos esperaba y de pronto sintió como si todo se hubiese detenido. Jamás pensó que todos sus malestares se pudiesen deber a un embarazo y es que siempre había pensado que eso jamás iba a sucederle y últimamente le habían pasado tantas cosas que no se había detenido a pensar en eso, pero ahora que recordaba la primera vez que estuvo con Gaara no usaron ningún tipo de protección, así que era perfectamente posible.
-¿Estás bien Matsuri? – Le preguntó Naruto ya algo preocupado pues ella parecía ida con la noticia. Matsuri asintió con la cabeza, con algunas lágrimas recorriendo sus mejillas.
-S-si, es que… me he sorprendido – Dijo secándose las lágrimas con la manga de su blusa.
-¿Entonces si es posible lo que dije?
-Si – Respondió – Creo que lo mejor será comprobarlo.
-De acuerdo – Naruto sonrió, ya más aliviado pues ella se veía bastante contenta – Te daré una orden para un examen de sangre y ya veremos si estás o no estás embarazada. Hinata se va a poner a gritar como loca cuando le cuente – Miró a la castaña – Tú te ves muy alegre.
-Estoy muy feliz – Dijo Matsuri esbozando una sonrisa, mientras sus mejillas se coloreaban de rojo y una inmensa alegría se apoderaba de su ser al pensar en que tal vez muy pronto podría ser madre como siempre soñó, tendría un hijo de Gaara.
Naruto firmó la orden para Matsuri y se la entregó.
-Ven mañana para el examen – Le dijo sonriendo – Entregas esto en la ventanilla del laboratorio y esperas a que te llamen ¿De acuerdo?
-Si, muchas gracias Naruto-san – Asintió la castaña con la cabeza recibiendo el papel – Por cierto, le mando muchos saludos a Hinata-chan y a Hana-chan – Dijo sonriendo.
-Claro, se los diré – Le contestó Naruto esbozando su típica sonrisa alegre. Después de eso él abrió la puerta de la sala y se sorprendió al ver a Gaara afuera, ya que él era su amigo desde que iban a la preparatoria juntos.
-Naruto… - Dijo Gaara haciendo un gesto de saludo con su mano. Naruto le devolvió el saludo y sonrió de una forma que Gaara no logró comprender. Justo en ese momento salió Matsuri, aferrando con su mano la orden de su examen.
-¿Qué pasó Matsuri? ¿Tienes algo grave? – Interrogó el pelirrojo, quien hasta hace unos segundos se encontraba impaciente por que su novia saliera de esa sala. Matsuri negó con la cabeza.
-No es nada grave – Respondió con una leve sonrisa, sin embargo él fue capaz de ver sus lágrimas, ya que no había conseguido limpiarlas todas.
-Pero estás llorando – Dijo Gaara mientras la abrazaba - ¿Si no es nada malo entonces por que lloras? No me preocupes de esta forma – En eso se fijó en el papel que Matsuri tenía en su mano - ¿Qué es esto?
-Pues esto… - La castaña se separó un poco de él y le enseñó el papel – Es para un examen de sangre que tengo que hacerme mañana.
-¿Examen de sangre? – Preguntó el pelirrojo confundido - ¿Y para que?
-Gaara… - Dijo Matsuri con una expresión muy seria, separándose por completo de Gaara para poder mirarlo a los ojos – Existe la posibilidad de que… todos mis malestares se deban a que esté… - Se detuvo un momento, temerosa de lo que iba a decir.
-¿Qué estés que? – Preguntó Gaara con curiosidad y notando el nerviosismo de la chica.
-Que este… - Matsuri tragó un poco de saliva y sintió como su corazón se agitaba pues no sabía como él lo tomaría y tenía miedo – Que esté embarazada – Concluyó por fin, sin atreverse a mirar a Gaara a los ojos.
Mientras tanto, el pelirrojo no lo podía creer ¿Matsuri embarazada? Eso era algo que realmente no había planeado, de hecho, nada en su vida futura estaba planeado, él era de esas personas que sólo viven el momento, pero desde que conoció a Matsuri había comenzado a pensar en el futuro, en un futuro junto a ella, pensando en que si ella no estuviera en su vida eso ya no sería una vida para él. Ahora tenía una razón para estar a su lado siempre, no sólo el hecho de amarla, sino de que tal vez tendrían un hijo juntos.
Era cierto, no lo esperaba, pero era su hijo, suyo y de Matsuri y lo amaría a pesar de todo, porque iba a tenerlo con su amada.
-¿Estás molesto? – Preguntó la castaña bajando su tono de voz. Estaba asustada de nuevo – Sé que es mi culpa, yo debí cuidarme mejor aunque fuera mi primera vez, pero si de verdad estoy esperando un hijo… yo seré muy feliz – Dijo mostrando una hermosa sonrisa, la cual conmovió por completo a Gaara.
-Matsuri… - Dijo con una sonrisa, acariciando suavemente la mejilla de la castaña, para después darle un dulce beso en los labios - ¿Cómo puedes pensar en que yo esté molesto? Esta noticia me hace tan feliz como a ti, si es verdad que vamos a tener un hijo jamás me separaré de tu lado – Al decir lo último la abrazó muy fuerte.
-Te amo Gaara, te juro que te amo…
-Yo también – Le respondió Gaara al oído, quedándose abrazado a ella.
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Al día siguiente, Matsuri y Gaara fueron al hospital a que ella se hiciera el examen para comprobar si estaba o no embarazada, pero no le entregarían los resultados hasta dentro de tres días, así que estaba ansiosa por conocerlos.
Los dos iban caminando por la calle tomados de la mano, mientras Matsuri se comía un helado y hablaban de algunas cosas. La chica se veía contenta y saboreaba su helado con rapidez.
-Si ese apetito no es de embarazada entonces no me explico como comes así – Bromeó Gaara haciendo que Matsuri se sintiera un poco ofendida, pero antes de decir algo sus pasos se detuvieron al reconocer el lugar donde estaban - ¿Qué sucede?
-Hey, por aquí es donde vive esa adivina – Comentó la chica con una sonrisa.
-¿Adivina? ¿Qué adivina? – Le preguntó Gaara con curiosidad mientras Matsuri soltaba su mano y daba algunos pasos adelante, al tiempo que se terminaba su helado con rapidez.
-Pues… una adivina que predijo que te conocería – Respondió la castaña muy sonriente.
-No cabe duda que eres muy supersticiosa ¿Ahora también crees en adivinas? – Decía Gaara con una gotita en su frente, pero al ver la hermosa sonrisa de Matsuri no pudo evitar sonreír también – Y bueno ¿Dónde es?
-Por aquí – Dijo ella mientras lo tomaba de la mano y comenzaba a jalarlo – Ven, tal vez también te lea el futuro.
-No lo creo Matsuri – Dijo el pelirrojo alzando una ceja – Hey, no me jales.
-No seas aburrido Gaara, vamos – Decía la castaña tratando de convencerlo, aunque a pesar de que Gaara no quería ir, terminó por arrastrarlo al lugar.
Gaara comenzó a observar el lugar en donde estaban y le trajo muchos recuerdos, ya que cuando era un niño solía vivir en ese barrio con sus padres y sus hermanos. Cuando se detuvieron frente a una casa, el pelirrojo la miró sorprendido.
-Es aquí pero… se ve algo diferente – Dijo Matsuri algo confundida, y más confundida quedó al ver la expresión de su novio - ¿Qué pasa Gaara?
-Matsuri ¿Estás segura de que es aquí? – Cuestionó sin salir de su asombro. Ella asintió con la cabeza.
-Claro que lo estoy, pero… no sé, parece que nadie vive aquí desde hace mucho tiempo ¿No te parece? – Preguntó la castaña, pero él seguía igual - ¿Qué rayos te sucede?
-Es que… yo solía vivir en esta casa cuando era un niño, pero cuando mi padre murió la abandonamos – Respondió Gaara aún algo desconcertado – Nadie ha vivido aquí desde entonces, ya que esta casa sigue siendo de mi familia.
-P-pero es imposible, ella vivía aquí ¿O es que acaso vas a decirme que lo imaginé? Hasta me dijo su nombre.
-¿Y como se llamaba? – Preguntó el pelirrojo cruzándose de brazos, pues estaba creyendo que Matsuri de seguro lo imaginó o se equivocó de casa, pues era imposible que alguien viviera ahí.
-Se llamaba Karura – Le respondió Matsuri con seguridad, observando como los ojos de Gaara se abrían como platos ante la mención de ese nombre, lo que la inquietó un poco.
-¿K-Karura? Eso no puede ser – Dijo Gaara desconcertado y descruzando sus brazos, llevándose ambas manos a la cabeza, para luego dejarse caer sentado sobre el borde de la vereda.
-¿Qué pasa mi amor? – Le preguntó Matsuri preocupada, sentándose junto a él para abrazarlo - ¿Por qué te pusiste así cuando dije su nombre?
-Porque… - Gaara tomó la mano de Matsuri y después la abrazó de nuevo, como buscando un refugio entre sus brazos – Porque Karura era el nombre de mi madre.
-¿Qué? – Matsuri se separó de él de golpe - ¿Tu madre Gaara? ¿P-pero como?
-No lo sé, pero… creo que esa adivina era ella, era mi madre ¿Te das cuenta?
-De lo único que me doy cuenta, es de que… estuve hablando con un fantasma… - Dijo Matsuri tan pálida como el papel, para luego caer desmayada entre los brazos de Gaara, quien logró atraparla justo a tiempo para que no se hiciese daño.
-¡Matsuri! – Gritó preocupado.
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Matsuri estaba dormida sobre su cama, mientras que Gaara acariciaba con delicadeza su mejilla y la veía con una sonrisa. La había traído en un taxi hasta su departamento y la recostó para esperar a que se despertara.
-Así que tú nos juntaste ¿No es así madre? - Decía mientras miraba a Matsuri con ternura – Aunque no sea una persona que crea en este tipo de cosas, esta vez voy a creer que tú tuviste algo que ver, además quiere decir que me perdonaste ¿No?
En ese momento, Matsuri comenzó a reaccionar, abriendo lentamente sus ojos para mirar a Gaara con una sonrisa.
-¿Cómo llegamos aquí?
-Yo te traje – Respondió el pelirrojo sentándose a la orilla de la cama acercándose a ella, y Matsuri se recostó de espalda para poder mirarlo, mientras él acariciaba su cabello.
-Ahora entiendo todo – Habló la castaña – Ella nos ayudó a conocernos, gracias a ella hoy somos tan felices.
-Tienes razón mi amor – Afirmó Gaara – Supongo que es un poco tonto decir esto, pero creo que está bien creer en cosas sobrenaturales de vez en cuando.
Matsuri lo miró fijamente y sin decir nada, el se acercó a ella para robarse un largo beso de sus labios. Esos besos dulces y embriagadores eran los que más le gustaban, y sólo los sentía con ella y nadie más. Suponer que había sido gracias a la pequeña ayuda de alguien que ya no estaba en este mundo, no estaba mal del todo, aunque ahora sólo quería creer en lo que sentía por ella, porque con o sin ayuda, no había sido forzado a sentirlo, simplemente nació de él.
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Tres días después…
Matsuri tenía un rostro muy serio después de salir de ver al doctor. Gaara la esperaba en la sala –pues ella insistió en entrar sola- y al verla salir no pudo evitar preocuparse.
-¿Y bien? ¿Qué pasó? ¿Cómo te fue? – Preguntaba casi desesperado, mientras Matsuri mantenía su seria expresión. Entonces levantó su mano derecha, en donde tenía el sobre con los resultados de su examen de sangre.
-El resultado… fue positivo – Dijo al fin, con una gran sonrisa – Estoy embarazada Gaara, vamos a tener un hijo – Algunas lágrimas se comenzaron a asomar por sus ojos de la emoción y Gaara la abrazó levantándola del suelo, dándole algunas vueltas en el aire, y es que él también estaba muy feliz.
-¡Voy a tener un hijo! – Gritó emocionado, haciendo que las mujeres embarazadas de ese lugar lo miraran con una sonrisa. Matsuri enseguida se sonrojó.
-No grites Gaara – Le dijo cuando él la soltó por fin – Que vergonzoso.
-Es que estoy muy feliz.
-Yo también, ya no puedo esperar a tenerlo entre mis brazos – Decía la castaña con ilusión reflejada en su mirada. Abrazó a Gaara sonrojándose de nuevo y sonrió – Será un bebé muy hermoso porque será igualito a ti.
-Si se parece a ti será hermoso también, porque tú eres hermosa y nuestro hijo tendrá a la mejor madre del mundo, estoy seguro – Aseguró correspondiendo el abrazo de la chica.
-Gracias Gaara, eres lo mejor que me ha pasado, desde que te conocí todo cambió…
-Lo mejor está por venir – Susurró Gaara aún manteniéndola abrazada, y así se quedaron por un largo rato.
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Un año después…
-Los declaro marido y mujer – Dijo el sacerdote, dirigiéndose luego a Gaara, quien usaba un elegante traje de novio de color negro – Puede besar a la novia.
El pelirrojo sonrió mientras miraba a Matsuri a los ojos. Ella, usando un hermoso vestido blanco, con una caída armoniosa en A, el cabello ahora largo hasta su cintura y su perfecta figura, era la mujer más hermosa para él y ahora, por fin era su esposa.
Ambos se acercaron, hasta desaparecer aquella distancia, por fin dándose el tan esperado beso frente a todos sus seres queridos, el beso que significaba el estar juntos para siempre, aunque Gaara se sentía un poco irónico, tantas veces la había besado sin permiso y ahora tenía que esperar a que el sacerdote se lo diera.
-Te amo – Le susurró Matsuri al separarse, pero él sólo la volvió a besar, dejando en claro que ella era sólo suya.
Más tarde se encontraban todos en la fiesta, la cual se celebraba en el mismo club en donde había sido la de Temari hace un año. Gaara y Matsuri estaban bailando juntos el vals de los novios al centro de todas las parejas, pero de pronto ella se detuvo.
-Mi amor, quiero ver a nuestro bebé – Dijo sonriendo – No he estado con él en todo el día por todo esto de la boda y lo extraño mucho.
-De acuerdo, vamos donde Temari – Gaara la tomó de la mano y ambos se dirigieron a donde estaba Temari, quien estaba junto a Shikamaru cuidando de dos bebés- El mayor era el suyo, tenía el cabello negro de su padre y los ojos azules de su madre.
El más pequeño era el hijo de Gaara y Matsuri; era exactamente igual a Gaara en todos los sentidos, una fiel copia de él con sus ojos aguamarina y su cabello rojo. Sólo tenía tres meses de nacido pero era todo un revoltoso.
-Yuu-chan – Dijo Matsuri levantando a su pequeño bebé de su coche, para poder acurrucarlo en sus brazos – Mami te extrañaba.
-Yuu se ha portado muy bien Matsuri, es un buen niño, aunque estuvo llorando un rato – Dijo Temari sonriendo - ¿No es verdad Shikamaru?
-Si, se contentó cuando lo dejamos jugar con Shika – Respondió el Nara tomando a su hijo entre sus brazos también, el cual tenía ya casi nueve meses.
-Lo que pasa es que mi bebé extrañaba a su mamá ¿Verdad amor? – Preguntó al pequeño mientras le hacía cosquillas. El bebé sólo reía alegremente ante esto.
-No seas tan consentidora Matsuri – Le regañó Gaara, pero al ver a su pequeño unas enormes ganas de abrazarlo lo invadieron – Bueno, ahora déjame cargar a mi campeón – Matsuri le entregó a su hijo en los brazos y Gaara comenzó a jugar con él, haciendo que el bebé riera más.
-Y me dice que yo lo consiento – Susurró la chica en voz baja y divertida al ver tal escena, le gustaba ver a su pequeño en los brazos de su padre, se veían tan tiernos juntos.
-Muchas felicidades amiga – Le habló Temari interrumpiendo sus pensamientos, abrazándola muy emocionada – No puedo creer que haya llegado este día, en que te vería casada y con un hijo, te quiero mucho cuñada.
-Gracias Temari, estoy tan feliz… - Matsuri volvió a mirar a su esposo y a su hijo – Este último año ha estado lleno de felicidad.
-Bueno amiga ¿Cuándo piensas lanzar el ramo?
-¡Es verdad!
Matsuri se subió al escenario en donde estaban tocando los músicos, llamando la atención de los invitados. Después de eso se puso de espaldas y lanzó el ramo hacia donde se habían formado las chicas, el cual fue a parar a manos de cierta rubia, que ahora era muy amiga de los recién casados.
Ino miró a su novio Sai con las mejillas sonrojadas, mientras todos les aplaudían, ya que serían los próximos en casarse.
Sin duda este había sido uno de los días más felices en la vida de Matsuri. Al fin era la esposa del hombre que amaba y tenían un hijo hermoso ¿Qué más podía pedir? Estaba compartiendo toda esa felicidad con sus amigos y eso era todo lo que necesitaba.
Estaban Hinata y Naruto junto a su hija Hana. Estaba Ino –con quien después de aclarar el mal entendido se habían hecho muy amigas- junto con su novio. Estaban Kankuro y su novia Sari, a la cual conoció hace unos meses haciendo un negocio, ya que ella era una clienta que fue a contratar los servicios de la empresa. Incluso estaba Sasori con su esposa y su hija.
Sólo hubiese deseado que estuviesen sus padres, era lo único que hacía falta.
-Papá, mamá – Dijo mirando hacia el cielo, sentada lejos de la fiesta en una banca del mismo color que su hermoso vestido – Finalmente soy lo que siempre quise ser ¿Saben? Soy una publicista, tengo muchas campañas a mi cargo y mis jefes adoran mi trabajo, aunque al principio no me hacían caso logré que eso cambiara, fue gracias a Gaara. Desde que lo conocí todo ha sido diferente ¿Recuerdan que decía tener una maldición sobre mi por romper un espejo? Dicen que son siete años de mala suerte, pues justo hoy deberían cumplirse, pero esa maldición jamás existió, sólo era mi miedo, mi inseguridad, pero gracias a él todo eso se quedó en el pasado – Sonrió dejando escapar una lágrima – Por fin soy su esposa… y tenemos a nuestro hijo, es aún pequeño pero es un travieso, tiene tres meses y le encanta que yo le haga dormir con canciones de cuna, como lo hacías tú mamá, además le fascina que Gaara lo cargue a todas partes, como hacías tú papá. Los extraño… pero los llevo siempre en mi corazón, sé que están compartiendo este momento conmigo y están sonriendo… desde donde quiera que estén… están sonriéndome…
Al terminar de hablar se secó las lágrimas que aún salían de sus ojos y se puso de pie.
-Los amo a ambos… - Dijo antes de caminar de regreso a la fiesta. Estaba segura de que ellos estaban felices igual que ella.
Se dirigió hacia su esposo, el cual aún tenía a su bebé en los brazos y miraba hacia la luna, probablemente pensando en alguna cosa.
Se acercó a él y lo besó sorpresivamente.
-Wow ¿Y eso por que fue? – Preguntó algo sorprendido. Matsuri le sonrió y le quitó a su bebé de los brazos, para poder tenerlo ella.
-Porque te amo – Respondió, para luego depositar un dulce beso en la frente de su hijo – Y amo a nuestro hijo… y soy la mujer más feliz del mundo. Este día ha sido maravilloso, todavía no puedo creer que estemos casados, después de haber pasado tantas tristezas… - Matsuri bajó la mirada – Todo cambió al conocerte, cambiaste mi vida – Sonrió – Gracias por eso, por todo, muchas gracias Gaara, por hacerme tal feliz.
-No tienes que agradecerme nada Matsuri, más bien yo te agradezco a ti, por ser la mujer más linda del mundo, por darme un hijo que adoro y por hacerme el hombre más feliz de la tierra – Dijo Gaara abrazando a Matsuri, quien aún sostenía a su bebé en los brazos – Tú me cambiaste, de no haberte conocido seguiría siendo un vividor como dicen mis hermanos.
-Vividor o no, eres mi vividor – Le dijo Matsuri antes de besarlo. El pequeño soltó una risita y aplaudió, haciendo que sus padres rieran ante aquel gesto.
Ahora eran por fin una familia. Matsuri había cumplido su sueño; ser una publicista, encontrar al hombre de sus sueños, casarse con él y por último, ser una hermosa familia, aunque las cosas habían sido en un orden completamente distinto no se quejaba para nada, era mejor que las cosas fueran diferentes a que fuesen como las vidas de todos los demás. Su vida era extraña y divertida, pero le gustaba.
Aquella noche, después de la fiesta, volví a pertenecer en cuerpo y alma al hombre que amaba y me di cuenta de que no importaba todo lo que había pasado, porque todo el sufrimiento al final valió la pena, porque cuando él llegó curó todas mis heridas. Sólo estando a su lado aprendí el verdadero significado del amor y aún sigo aprendiéndolo, porque por siempre será él, mi persona especial.
Fin
…
Y fin, se ha acabado. Sayonara. Bye bye. Arrivederchi y no sé que más decir xDD
Ha sido lindo escribir este fic, pero aún falta el epílogo así que paren el carro, aunque ya con eso es el adiós definitivo. Este al igual que el fic "A Escondidas" han sido mis historias favoritas, pero todo llega a su final.
Bueno, si quieren saber que sucedió durante aquel año, esperen el epílogo.
Y aprovechando que tengo su atención, pasen a leer el nuevo fic "¿Te Casas Conmigo?" también de esta pareja y de unas cuantas más. Les va a gustar.
Sin más, me despido hasta la próxima.
¡Bye, bye!
