RESUMEN: Universo Alterno: Adrien Agreste creció junto a Chloé Bourgeois, y era igual que ella: pretencioso y arrogante, además de tener una bien merecida reputación de casanova. A su llegada al lycée, se enamora a primera vista de Marinette Dupain-Cheng, quien lo encuentra insoportable y está decidida a no ceder a sus encantos. Spoilers de la segunda temporada.

Aviso Importante: Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, los créditos son para Thomas Astruc y compañía. Escribo estos fics sin fines de lucro; solamente para divertirme y pasar el tiempo.

CAPÍTULO 10

Vestidores de los modelos

Tres días después

Las cosas habían mejorado un poco entre Adrien y Marinette durante esos días, pero aún se podía sentir la tensión entre ellos dos. Marinette terminaba sus días rendida de cansancio tras seguir a monsieur Agreste durante todo el día, evaluando y eligiendo atuendos para los modelos en las mañanas, y ajustando dichos vestuarios en la tarde cuando Adrien los usaba para salir a la pasarela.

Adrien miraba a Marinette impresionado. Ningún estudiante de moda había logrado seguirle el ritmo a su padre, al menos que él se hubiera dado cuenta. Se notaba que la chica amaba lo que hacía, y a pesar de que los modelos llegaron a burlarse y portarse mal con ella, Marinette seguía esmerándose en hacer un buen trabajo con su vestuario.

Esa tarde, Adrien regresó de la pasarela para encontrarse a Marinette sola en los vestidores, sentada en la silla de su escritorio. La chica ya tenía sobre su regazo el abrigo que Adrien se pondría sobre su atuendo, y estaba cosiendo algo con hábiles manos.

-¿Qué sucedió?- dijo Adrien.

-Una de las costuras se abrió- dijo Marinette, frunciendo el entrecejo, sin levantar la mirada- ve a cambiarte, estará listo para cuando salgas-

El chico la miró por unos segundos, impresionado de su seguridad, pero asintió y se metió al vestidor, tomando el atuendo que le tocaba usar ahora: un pantalón de cuadros marrones y negros, una camisa blanca y un chaleco marrón. Cuando terminó de vestirse, se miró al espejo. No era su favorito. Suspiró y salió del vestidor, y vio con una sonrisa que Marinette ya había terminado de arreglar el abrigo.

-Gracias, Marinette- dijo Adrien en voz baja.

La chica sonrió mientras se paraba frente a él y acomodaba la camisa y el chaleco del chico. Adrien sintió algo de calor en sus mejillas al sentir el roce de las manos de Marinette sobre su abdomen, ajustando la cintura de su pantalón. Respiró hondo mientras que intentaba calmarse y pensar en otra cosa, pero fue contraproducente. El delicioso aroma de la chica lo estaba embriagando.

"¡Tienes que tranquilizarte, Adrien, maldita sea!", pensó para sí mismo "si no, Marinette lo va a notar y te va a abofetear"

Marinette no pareció notar nada extraño, tan concentrada que estaba en su trabajo. Levantó los ojos, notando el rubor en las mejillas de Adrien, y le sonrió.

-¿Tienes calor?- preguntó Marinette- es normal por el abrigo, pero solo será un momento mientras sales y regresas-

Adrein tragó saliva, pensando que el calor que sentía no tenía nada que ver con el abrigo.

-Gr… gracias, Marinette, tengo que irme- dijo Adrien, dando un paso atrás y dirigiéndose a la puerta hacia la pasarela, justo cuando Marco y Fleur regresaban. El chico rubio se esforzó por no volverse a mirar a Marinette, tenía miedo de hacer el ridículo en la pasarela.

Marinette miró a Adrien salir sin mirarla, y no sabía que pensar. ¿Porqué los chicos eran tan raros?

-No te preocupes por ese engreído, pretty lady- dijo Marco, poniendo sus manos en los hombros de Marinette y guiñando un ojo- no todos los modelos somos tan desagradables como él-

-Marco tiene razón- dijo Fleur, cruzando los brazos y haciendo un gesto muy Chloé- Adrien Agreste es solo un chico que busca divertirse. Ha salido con todas las modelos de aquí, y les ha roto el corazón a la mayoría. ¿Porqué crees que nadie más le habla?-

Marinette parpadeó mientras que ambos hablaban, y no por lo que decían de Adrien, sino por como Marco la había llamo. ¿Cómo la llamaba Chat Noir en sus cartas?¿Ma Lady?¿Acaso Marco era…?

Ahora que lo pensaba, Marinette no había recibido más cartas de Chat Noir en esos días. La chica tenía muchas ganas de saber quien era ese misterioso remitente. ¿Porqué no le había escrito?¿Estaría ocupado? Y si era Marco… Marinette sacudió la cabeza, pensando que, si era Marco, ella lo descubriría pronto.

Mientras pensaba en ello, Adrien salió de la pasarela, y Marinette se levantó para ayudarle a quitarse el abrigo mientras que Fleur y Marco salían a su vez. La chica lo miró con curiosidad. No sabía que pensar de él. Kagami ya le había dicho un par de veces que ambos podrían ser buenos amigos, y que Adrien tenía buen corazón, y ahora los otros modelos decían lo contrario. Quizá Kagami estaba sesgada porque era su amiga. O quizá los modelos estaban celosos porque Adrien era evidentemente más exitoso.

Marinette suspiró mientras se acercaba a Adrien a corregir los defectos de su nuevo atuendo. Ya pensaría en eso más tarde.

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Habitación de Adrien

Esa noche

Adrien se dejó caer en la cama sin siquiera cambiarse a su pijama. Estaba agotado, y no se imaginaba como estaría Marinette, ya que ella había hecho el doble de trabajo ese día. Suspiró cerrando los ojos.

El chico se sentó sobre su cama y respiró hondo. Estaba algo preocupado porque había visto a Marco muy cerca de Marinette. No sabía si debía advertirle que Marco era uno de sus peores enemigos desde que ambos eran niños pequeños, y que seguramente intentaría ponerla en su contra. Suspiró. No, no tenía que hacer eso, seguramente Marinette pensaría que estaba intentando ponerlo en contra de Marco.

Se frotó la frente, y fue entonces cuando notó un pequeño sobre en su escritorio, con una sola palabra escrita sobre él con bella caligrafía. Ladybug.

Adrien casi tropezó y cayó al suelo intentando alcanzar el sobre. Una vez que lo tuvo en sus manos, lo acercó a su nariz y aspiró. No había duda, el dulce aroma de Marinette estaba impregnado en el sobre, y reconoció su caligrafía de inmediato. El chico abrió el sobre y sacó la carta que estaba cuidadosamente doblada en su interior, escrita en un folio de color rosa con motas blancas.

"Marinette es tan linda", pensó el chico.

Cher Chat Noir:

Espero que el viaje te haya sido placentero hasta ahora. Ojalá yo pudiera decir lo mismo. He trabajado mucho, y he aprendido un montón de cosas, pero hace tres días tuve una pelea con un amigo querido, y eso me tiene un poco triste porque no estoy segura si sigue enojado conmigo o no. Además, tengo que admitir que he extrañado tus mensajes, y he comentado a preguntarme si de verdad existes. Dejaré esta carta en la entrada del hotel, realmente espero que llegue a tus manos.

Ladybug

Adrien sonrió, y sus ojos se iluminaron al leer aquello. Lo que más le gustó de esa carta era que Marinette lo consideraba un amigo, y estaba preocupada de que no había hecho las pases con él. Realmente era una hermosa persona, y se preguntaba si debía seguir intentando conquistarla, pensando en que quizá no merecía a alguien tan bueno como ella.

Sacudió la cabeza. No, esa no era la respuesta. Se esforzaría por merecerla.

Adrien tomó papel y pluma, y comenzó a componer una respuesta para su querida Ladybug. Cuando comenzó a escribir, se llevó la pluma a la boca, pensativo, y sonrió algo travieso. Ya sabía que podía hacer.

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Habitación de Marinette

La mañana siguiente

Marinette se levantó temprano con una sonrisa. A diferencia de cuando estaba en casa y tenía que ir al colegio o al lycée y siempre llegaba tarde, esta vez estaba lista al menos veinte minutos antes de la hora indicada.

Una vez que salió de la ducha y terminó de recogerse el cabello, escuchó que llamaron a la puerta de su habitación. La chica, confundida, se acercó a abrir, y vio que una de las mucamas estaba de pie en la puerta con un sobre cerrado y un ramo de seis rosas.

-Disculpe la molestia, signorina- dijo la mujer- una persona dejó esto para usted en la recepción-

Marinette tomó lo que la mujer le alcanzó, y miró incrédula lo que había recibido. Las rosas eran hermosas, y tenían un delicioso aroma, y la carta tenía algunas palabras escritas en el sobre con la elegante caligrafía de Chat Noir.

Tras agradecer a la mujer, Marinette cerró la puerta y puso las rosas sobre el escritorio de su habitación para poder abrir la carta. Sonrió al leerla.

Ma chére Ladybug:

Espero que puedas disculpar a tu chaton por haber tardado tanto en escribir, pero ha estado muy ocupado en sus actividades, e imaginaba que tú también. Lamento mucho haberte mantenido en silencio. Sobre lo sucedido con tu amigo, te sentirás mejor si charlas con él, seguramente te escuchará. No te preocupes, te prometo que en este viaje nos conoceremos. Ten paciencia, ma lady.

Beso tu mano antes de despedirme,

Chat Noir.

Marinette tomó el papel mientras sonreía, y lo abrazó contra su pecho. No sabía quien era ese misterioso Chat Noir, pero se moría de ganas por conocerlo. Seguramente era alguien sorprendente y amable y…

Sacudió la cabeza y tomó su bolso antes de salir de su habitación. Ya casi era hora de que monsieur Agreste comenzara a revisar los detalles del desfile, y no dejaría que eso la distrajera.

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Vestidores de los modelos

Más tarde

A diferencia de los días anteriores, en los que Adrien parecía serio y neutral, esta vez se le notaba visiblemente de mucho mejor humor que antes. Había pasado toda la tarde sonriéndole a Marinette, e incluso le había explicado la razón detrás del orden de los vestuarios, sus colores, y porqué les tocaban cierto estilos a cada uno de los modelos.

-Lo que pasa es que, al menos para las cámaras, père se ha encargado de que tenga la apariencia de niño bueno- explicó Adrien- así que mis atuendos son mucho más sobrios y tradicionales que los que usa Pierre o Jacques-

Marinette asintió, pues ya había notado ese detalle, pero no dio nada al respecto. Adrien evitó nuevamente hablar de Marco, a pesar de que éste seguía intentando acercarse a Marinette de alguna manera.

Una vez que terminó la pasarela por esa tarde y Marinette comenzó a recoger sus cosas, Adrien se acercó a ella para ayudarla.

-Gracias- dijo la chica mientras que Adrien levantaba una valija un poco pesada.

-No es nada- dijo el chico, sonriendo amablemente- ¿dónde necesitas esto?-

-Eh…aquí- dijo Marinette, señalando una esquina de los vestidores. Adrien obedeció y puso la valija donde la chica le indicó- muchas gracias-

-No es nada- repitió el chico, ladeando la cabeza aún sonriendo.

Marinette lo miró.

-Oye, Adrien…-

-¿Sí?- dijo el chico, acentuando su sonrisa y acercándose a ella.

-Yo… quería disculparme contigo por lo que dije el primer día en la cena- dijo Marinette- a veces abro la boca antes de pensar, y…-

-Tranquila, Marinette, no hay nada que perdonar- dijo Adrien, rascándose la nuca con una expresión apenada- yo también me he comportado como un idiota contigo- el chico amplió su sonrisa aún más, y sus ojos brillaron sorprendentemente. Extendió su mano hacia ella- ¿amigos?-

Marinette lo miró, y el chico tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no lanzarse a ella y besarla. ¡Era tan linda! Pero no, lo había prometido…

-Amigos- estuvo de acuerdo Marinette, tomando su mano.

Adrien acercó la mano de la chica a sus labios, y los presionó contra sus nudillos, haciéndola ruborizarse.

-Hablando de amigos- dijo Adrien, sonriendo levemente- ¿no quisieras…? Digo, es tu primera vez en Milán, quizá podríamos… no sé, tomar un gelato mientras te enseño la ciudad… ¿qué dices?-

Marinette lo pensó por unos instantes, meditando si era buena idea salir del hotel con Adrien, pero el chico había demostrado que podía comportarse civilizadamente con ella. Casi de inmediato sonrió y asintió.

-Me parece bien- aceptó ella, y miró sus ropas- eh… ¿puedo ir a cambiarme primero?-

Adrien rió en voz baja, y asintió.

-Por supuesto. Nos vemos en quince minutos en el lobby del hotel- dijo el chico, guiñándole un ojo amistosamente, pero aún así provocando que Marinette sintiera sus piernas de gelatina.

Estúpido y sensual Adrien. Odiaba que tuviera ese efecto en ella.

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Centro de Milán

Poco más tarde

Adrien casi se había caído de espaldas cuando vio a Marinette bajar al lobby para encontrarse con él. Se había puesto un vestido rojo con motas negras, y unas medias del mismo color. Llevaba sobre su vestido un suéter color marrón y un par de botas del mismo color. Sus cabellos no estaban en sus habituales dos coletas, sino en una trenza sobre su hombro derecho.

Marinette se acercó al ruborizado chico, sonriendo, lo cual no ayudó para nada a Adrien.

-Te… te ves muy linda- dijo el rubio, apenado.

-Gracias, Adrien- dijo Marinette nerviosamente, también pasándose un mechón de cabello detrás de la oreja mientras que bajaba la mirada para ocultar el rubor en sus mejillas.

Pasada la sorpresa inicial, Adrien le ofreció el brazo.

-¿Nos vamos, princesse?- dijo el chico con una sonrisa sincera, pero esta vez Marinette se sentía más cómoda con su actitud.

-Vamos- sonrió ella, tomando el brazo de él, y ambos caminaron juntos hacia la ciudad.

No tuvieron que caminar mucho cuando ambos llegaron al Duomo, la plaza principal, lo que emocionó un poco a Marinette. Milán era muy diferente a París, y ahora entendía porque su abuela Gina insistía tanto en que quería llevarla a conocer algunas ciudades de Italia. Los italianos se parecían mucho a su abuela, hablaban casi gritando y moviendo las manos sin parar.

-Ven conmigo- dijo Adrien, tomando su mano suavemente para alejarla de un grupo de italianos que comenzaban a gritarle y decirle algunas cosas que Marinette no entendía. El chico había entendido muy bien, le estaban diciendo que era guapa.

-¿A dónde vamos?- preguntó la chica.

-A la heladería- dijo Adrien, guiñándole un ojo- te prometí un gelato, ¿no es así?-

-Así fue- dijo Marinette, siguiendo al chico sin que le molestara que estuviera tomando su mano.

Ambos cruzaron el Duomo y caminaron hacia uno de los locales cercanos, una heladería que Adrien conocía desde hacía un tiempo. Mientras hacían fila para comprar uno, la chica se volvió hacia él.

-¿Conoces a André, el vendedor de helados que siempre está en el Pont des Artes?- preguntó Marinette.

-Por supuesto- dijo él- una vez fui y me dijo que mi helado reflejaría a mi alma gemela-

-Sí, lo mismo me dijo a mí- dijo la chica, ladeando la cabeza- cereza roja como su boca y… menta verde… como sus ojos…-

Marinette abrió la boca, sorprendida de ver que el chico que tenía enfrente cumplía esas características. El tono de verde en los ojos de Adrien no era para nada común. De hecho, era la primera vez que veía a alguien con esos ojos. Pero no, Adrien no podía ser su alma gemela.

-Curioso- dijo Adrien, sin notar la confusión en los ojos de la chica- a mí me dio un helado de fresa con trozos de chocolate negro, zarzamora para sus cabellos, y arándano para sus ojos color cielo…- el chico se interrumpió, al mirar a los ojos a Marinette. Y ese vestido rojo con motas negras…

Adrien casi se desmaya de la impresión al caer en cuenta a quien estaba describiendo el helado que había tomado hacía todos esos días con Chloé. No había duda. ¡Marinette era su alma gemela! Tenía que ser, ella llenaba todas las características, y ese vestido que llevaba era una señal de que no estaba equivocado.

Los chicos pasaron a pedir sus helados. Marinette eligió un helado de stracciatella y Adrien una mezcla de avellana y dulce de leche. Una vez que tuvieron cada uno su helado, caminaron a una banca en el Duomo a tomarlo con calma. Adrien se la pasaba mirando de reojo a Marinette. Estaba seguro de que era su alma gemela. Estaba seguro de que estaba enamorado de ella, cada vez más.

Cuando ambos se terminaron los helados, Marinette estuvo a punto de levantarse, pero Adrien se lo impidió, tomándola de las manos.

-Marinette, espera- dijo Adrien en voz baja- hay algo… hay algo que tengo que decirte-

-¿Es sobre disculparte otra vez porque peleamos?- dijo Marinette, alzando las cejas- sabes que no es necesario, y…-

-No, nada de eso- dijo Adrien, aún sin soltar sus manos y sonriendo levemente- Marinette, la verdad es que yo…- el chico maldijo al sentir calor en sus mejillas, seguro de que se estaba ruborizando- yo estoy enamorado de ti. Nunca… nunca antes había sentido algo así por nadie-

Marinette palideció ante esas palabras. Sí, pensaba que Adrien gustaba de coquetear con ella, pero no pensaba que fuera a declararse así tan directamente. Lo miró con una expresión mortificada, y abrió la boca para intentar decir algo, pero Adrien la detuvo.

-Yo… yo sé que tienes buenas razones para dudar de mí- continuó el chico- dada mi reputación. Yo solía salir con chicas solo para divertirme y… las dejaba después, sin importarme sus sentimientos. No estoy nada orgulloso de lo que hice en el pasado, Marinette. Pero te lo digo sinceramente, esos días quedaron atrás. Y esta es la primera vez en mi vida que me enamoro de alguien-

Adrien levantó sus ojos hacia ella.

-No espero nada de ti- terminó de decir él- pero quería que supieras que no estoy jugando contigo. Mis sentimientos hacia ti son muy reales. Admiro a la hermosa, talentosa y amable persona que eres-

Marinette lo miró con un poco de pena. No sabía que decirle. Sí, se sentía atraída hacia él, y estaba aliviada de que fueran buenos amigos a partir de ahora, pero… ¿podría devolver sus sentimientos? Si ella no lo conocía bien, no aún. Y solo había conocido su parte mala, cuando era presumido y arrogante. Y aunque este nuevo Adrien le agradaba bastante, aún no estaba segura. Además, no podía negar que también tenía sentimientos encontrados hacia Luka. Y quizá (le avergonzaba admitirlo) hacia el misterioso Chat Noir.

-Adrien, yo…- comenzó a decir ella- lo siento mucho. No te conozco, no aún, y tú no me conoces. Solo he visto tu parte… desagradable; y apenas ahora estoy conociendo tu lado amable. Yo… no puedo devolver tus sentimientos, al menos no aún-

-Lo entiendo, Marinette, créeme- dijo Adrien sin soltar sus manos- pero… tienes mi palabra de que no estoy enamorado de nadie más que de ti. Y de que esperaré por ti lo que sea necesario- el chico acercó las manos de Marinette a sus labios y las besó alternadamente- haré lo posible por demostrarte lo mucho que te amo, y que significas para mí, princesse-

-Adrien…-

-Lo digo en serio- dijo el chico con firmeza, como haciendo un juramento- esperaré por ti-

Marinette sonrió tímidamente mientras que Adrien le ofrecía su brazo para ayudarla a levantarse.

-Se hace tarde- dijo Adrien en voz baja con la misma sonrisa encantadora de siempre, aunque esta vez se notaba un poco de tristeza en sus ojos- regresemos-

La chica asintió automáticamente, y tomó el brazo de Adrien, y ambos comenzaron a caminar de regreso al hotel mientras observaban que el sol se estaba poniendo. Por primera vez desde que puso sus ojos en Marinette, Adrien sintió que las cosas estaban comenzando a salir bien.

Ninguno de los dos se imaginaba que, al llegar al hotel, todo el infierno se iba a desatar.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! El día de hoy actualizo desde Cusco, Perú. Pero como voy llegado después de mil horas de viaje, me voy a dormir. Espero que les haya gustado este capítulo. Muchas gracias a todos por sus reviews. Les mando un abrazo enorme. Nos leemos pronto.

Abby L.