Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es de icecoldhamster, yo sólo traduje.


Summary: TRADUCCIÓN by Sol. * Lemony one-shots de Edward y Bella en la vida matrimonial. Cap1: Deberes maritales Cap2: La venganza de Bella Cap3: Hora del Baño Cap4: Te amo Cap5: Mía Cap6: Suya Cap7: Tabú Cap8: Sr. Cullen Cap9: Ebrios Cap10: Feliz Navidad Cap11: Madrugadas.TODOS HUMANOS.


¡LEE ESTO!
AVISO MEGA SÚPER ULTRA IMPORTANTE:
Hermosas lectoras mías que adoro, en especial sus geniales reviews.

¡He quedado nominada en el "Fic's Fans Twilight" con este precioso fic que estás leyendo en la categoría de "¡Damn… is so hot!"

VOTEN, ¿SÍ? Claro, si les gusta. Sé que no tengo vida a lado de las demás concursantes pero… ¡VOTEN POR FAVOR! Ándenle. *carita típica de Alice*

Links en el comienzo del profile


|~¡Feliz Navidad!~|


Salí del baño con mi bata de seda enroscando mi húmedo cabello en lo alto de mi cabeza en un moño flojo.

Hmm.

Edward no estaba donde lo dejé antes de mi ducha, durmiendo profundamente sobre su estómago.

Esto era raro, por lo general dormía en Navidad, habiendo trabajado en Nochebuena para tener libre el día entero.

Me encogí de hombros, probablemente estaba abajo haciendo el desayuno para nosotros.

Una sonrisa se extendió por mi rostro ante la idea. Lo amaba.

— ¿Edward? —llamé, saliendo al pasillo y hacia las escaleras. Me incliné sobre la barandilla para tratar de ver la cocina.

Antes de que verdaderamente pudiera ver bien dos brazos ciñeron mi cintura y gañí.

Rió entre dientes… por supuesto.

—Lo siento, amor. ¿Te asusté?

—Sí —asentí—. ¿Qué estás haciendo, bebé? Creí que estabas durmiendo hasta tarde.

—Mmm —dio un paso hacia adelante, presionando su estómago en mi espalda —. Iba a hacerlo, pero verás —aflojó mi bata de los dos lados lo suficiente para desvencijarla un poco sin deshacer el nudo completamente y deslizó sus manos por debajo—, no pude sacar la imagen de ti, mojada y espléndida de mi cabeza.

Mi frecuencia cardíaca se aceleró.

— ¿Ah, sí?

Pasó sus manos sobre la piel de mi estómago y se inclinó sobre mi cuello.

—Ajá. Hueles tan bien.

Mis rodillas se debilitaron y me afiancé a la barandilla cuando su mano encontró mi pecho.

—Tan suave —murmuró mordisqueando mi cuello.

Chillé.

Él sabía lo que su voz me provocaba.

Sentí su siguiente risa vibrar contra mi cuello. Deslizó su otra mano más abajo, acariciando justo debajo de mi estómago sin ir a donde en realidad lo deseaba.

—Edward…

— ¿Sí, amor? —respondió, rodando mi pezón entre su pulgar y su dedo.

Quería que yo también hablara. Maldito.

Lo amo.

Sacudí mis caderas en respuesta.

Sonrió y pellizcó mi pezón.

— ¿Qué fue eso?

Jadeé.

—Más abajo. Por favor.

—Hmm, ¿qué quieres que haga? —ronroneó en mi oreja, mordiéndola.

Mordí mi labio.

—Quiero tus dedos en mí.

—Mis dedos están en ti —respondió, presionando su mano en mi pecho.

Sacudí mis caderas de nuevo y él apretó sus propias en mí.

—Por favor, Edward.

— ¿Por favor qué, Bella? —Preguntó, frotándose en mi trasero—. ¿Tocarte… —dejó la oración en el aire al tiempo que movía su mano más abajo, enterrando un dedo en mis pliegues. Movió sus dedos alrededor, pretendiendo buscar algo.

Como si no supiera dónde estaba.

—…aquí? —finalizó, con sus dedos reposando finalmente sobre mi clítoris.

—Sí, ahí —susurré.

—Mmm, tan suave y húmeda —gimió en mi cuello.

Mis caderas, por voluntad propia, claro, se sacudieron otra vez y él gimió.

También gemí.

Mmm. Deliciosa fricción.

Apretó mi pecho ligeramente y acarició mis labios con su otra mano.

—Edwarrrd —quité una mano de la fina madera para cubrir la suya y dirigir sus movimientos de regreso a mi clítoris.

Frotó varias veces antes de gruñir.

—Regresa tu mano.

Mi aliento se atoró y de inmediato obedecí.

Me encantaba cuando se ponía todo dominante.

Deslizó un dedo en mi interior, usando la palma de su mano para rozar mi clítoris.

—Ah, Edward —dije sin voz, aferrándome a la madera con fuerza.

Adentró otro dedo, todavía palpando mi pecho.

Mi cabeza bajó cuando su ritmo se aceleró.

Movió su cabeza a la parte posterior de mi cuello, inhalando profundamente y gimiendo de nuevo.

—Bella… —susurró.

Me incliné hacia atrás, descansando mi cabeza en su hombro y presionando más mi trasero en su erección.

Cerró los ojos por un segundo antes de que detuviera todos sus movimientos y me mirara.

Estaba a punto de protestar, pero sus deslumbrantes ojos esmeraldas me pillaron con la guardia baja. Sonrió y se inclinó para besar mis labios. Me apoyé en él, pasando mi lengua a lo largo de su labio pero retrocedió.

Fruncí el entrecejo e hice un mohín. Besó mis labios de nuevo.

—Lo siento, amor. Quiero mirarte —movió sus dedos, tortuosamente lento, de vuelta a mi clítoris, mirando fijamente mis ojos todo el tiempo.

Mordí mi labio cuando finalmente alcanzó mi pequeño manojo de nervios.

Él sonrió.

Sentí una chispa de un diferente tipo de placer en esa sonrisa.

Cerrando mis ojos, gemí mientras él comenzaba un ritmo constante.

—Mantenlos abiertos, Bella —susurró, acelerando sus movimientos circulares.

—Ohhh —gemí sin aliento, abriendo mis ojos. Podía sentir el placer acumulándose, no pasaría mucho tiempo antes de venirme.

Casi…

Tan cerca…

Un poco más…

Se detuvo.

Y se fue.

Bajó las escaleras.

Me quedé ahí, agarrando la barandilla, aturdida.

Me llevaron unos momentos para recobrar el aliento y para que la conmoción se disipara. ¡Era un jodido burlón!

Lo seguí escaleras abajo y hasta la cocina.

Estaba sentado a la mesa, comiendo un plátano como si no me hubiera tenido casi corriéndome en su mano.

Me acerqué a él y me senté en su regazo, con la bata todavía abierta colgando.

— ¿Nunca nadie te ha dicho que debes terminar lo que empiezas? —le pregunté con dulzura, girando sobre él.

Igualó mi ritmo sonriéndome y ofreciéndome de su plátano.

— ¿Mordida?

Sacudiendo mi cabeza sonreí.

—No gracias —pareció un poco decepcionado por eso.

Hmm.

Mirándome fijamente a los ojos movió una mano a mi cuello y la arrastró hacia abajo por sobre mi clavícula, entre mis pechos, siguiendo hacia abajo hasta mi ombligo y parando justo antes de donde palpitaba por él.

Mordí mi labio en un intento de controlar mis caderas y le devolví la mirada.

Mantuvo su expresión cuidadosamente en blanco, mirándome… tomando todo.

Deslizó su mano dentro de mis pliegues, vi su boca torciéndose ligeramente cuando me miró gemir y dejar caer mi cabeza hacia adelante, descansando mi frente contra la suya.

— ¿Estás húmeda por mí, bebé? —murmuró, capturando mi labio entre sus dientes sólo por un segundo—. Mmm, tan húmeda.

—Ohh —gemí y asentí al tiempo que su mano encontraba mi clítoris una vez más.

Arrojó su plátano a un lado moviendo su mano a mi cadera girando. Llevando su otra mano para agarrar mi otro costado; apenas tuve tiempo para jadear antes que él me levantara y sentara en la mesa.

Se bajó su bóxer rápidamente y se paró contra mí, jalándome hacia él.

Jadeé sintiendo su dura longitud contra mis suaves labios.

Siempre termino lo que empiezo —gruñó en mi oído, y se enterró en mí.

Cerré mis ojos y mi cabeza cayó hacia atrás mientras él se impulsaba dentro y fuera de mí. Su cabeza reposaba en el hueco de mi cuello y podía sentir su cálido aliento en mi piel.

Levanté una de mis manos que estaba descansando sobre la mesa y la enterré en su cabello suave y brillante.

—Joder, Bella —gimió, moviendo su mano hasta la mitad de mi espalda para ayudarme a sostenerme y mantenerme derecha. Mi mano cayó a su hombro.

— ¡Ohh! —grité ante su cambio de ángulo. ¡Tan bueno! ¡Tan jodidamente bueno!—. Ed-Edward… —luché por sacarlo antes de que mis pensamientos se volvieran puré.

—Bella —susurró, perforándome con más fuerza.

— ¡Justo ahí! Joder. Edward. ¡Justo ahí! —clavé mis uñas en su hombro, intentando contener el placer acumulándose en dentro de mí—. ¡No te detengas! ¡No te… —me callé, incapaz de mantener mi habla coherente, en lugar de eso gemí de placer.

—Bella —susurró entrecortadamente—. Bella, córrete.

Lo haré. Lo haré.

— Uhhn. Más.

Golpeó en mí otra vez, con más fuerza que antes y grité su nombre al tiempo que el abrumador placer alcanzaba mi cuerpo.

No fui muy consciente de cuándo él se corrió, sólo que él estaba fuera de mí y que había colapsado en la silla después de unos momentos.

Mirando hacia él de nuevo, mi mente no podía enfocarse en nada salvo mi alucinante orgasmo, sonreí.

—Feliz Navidad, bebé.

—Feliz Navidad.


N/T: Muy lejos de la navidad pero en los tiempos en que la autora lo escribió este había sido su regalo. Genial, ¿no?

Lamento la demora…

¿Review?
¡VOTA! Me harían muy feliz :D

Las quiero
*~Sol~*