Hola! Aquí traigo un nuevo capítulo, espero no tener muchas faltas y que os guste. Antes de que comiencen a leer aclaro que en este capítulo el narrador es en tercera persona, ningún personaje en ningún momento es el narrador.

10. No eres tan importante.

-¡Ey T.k!¿Qué tal estás?- Takuya había lanzado esa pregunta cuando el rubio entró por la puerta de la clase.

Takuya y Zoe se encontraban al lado de una ventana. La clase todavía estaba casi desierta y lo ocurrido entre Takaishi y Yagami. El rubio dejó su mochila encima de su correspondiente pupitre y se dirigió al encuentro de sus amigos.

-Bien- dijo regalando una sonrisa falsa, pero que podía pasar por verdadera.-¿Vosotros?

-Preparado para el partido del sábado.

-¿Y tú Zoe?- al ser nombrada la rubia levantó la mirada, que había bajado cuando el chico se acercaba, y se encontró con los ojos azules.

-Supongo que bien.

Hubo un silencio incómodo entre ellos. La rubia miró por la ventana para poder distraer su atención. Los dos chicos comenzaron a hablar sobre el partido y los entrenamientos que deberían pasar aquella semana.

De repente, Takuya y Zoe se quedaron en silencio y observaron a la castaña que entraba en esos momentos por la puerta. Takeru se giró y vio como la joven ni siquiera pronunció un "buenos días" a sus amigos. La castaña se sentó en su silla y continuó escuchando la música que le había acompañado en el camino. Tan solo levantó la mirada para encontrarse con la de Zoe, quien la sonrió y volvió a centrarse en su mundo.

En pocos minutos los alumnos de esa clase comenzaron a llegar. Algunos se extrañaban de que la Yagami no se encontrase hablando con el trío, pero no se paraban a preguntar el motivo. Pronto llegó el profesor y comenzaron las clases.

Zoe cada diez minutos miraba a la castaña y al rubio. Estaba verdaderamente preocupada por ellos.

Zoe conocía perfectamente a su amiga. Tenía un aspecto horrible, pero disimulado. Sus ojos estaban un poco hinchado por el llanto y tenía ojeras, que la castaña había ocultado con algo de maquillaje.

El rubio no tenia ni mucho menos su mejor aspecto. Aunque no tenía los ojos rojos, unas marcadas ojeras aparecían en su blanca piel.

A la rubia no le gustaba nada esa situación, principalmente por su amiga.

-Flashback-

Eran las ocho y media de la mañana y el timbre de la casa Yagami suena. El castaño mayor fue quien acudió a abrir la puerta, ya que su hermana ni siquiera había salido de su habitación y él se había pasado toda la noche despierto pensando en ella.

Cuando abrió la puerta se encontró al otro lado la cara preocupado de Zoe la cual tenía unas ojeras por no haber dormido apenas un par de horas después de la fiesta.

-Buenos días Tai. Espero no haberte despertado- la muchacha tenía una gran cara de preocupación.

-No te preocupes Zoe, no he podido dormir en toda la noche y Kari todavía no ha salido de su habitación, pero se que está despierta.- el muchacho tenía una gran cara de preocupación.

El chico se hizo a un lado y dejó que la rubia entrase y esta hizo el camino habitual hacia el cuarto de la pequeña Yagami.

-Kari, soy Zoe. ¡Ábreme!- dijo mientras golpeaba débilmente la puerta.

La castaña tardó más o menos un minuto en abrir la puerta. Dejó entrar a la rubia y volvió a cerrar la puerta. Su hermano sabía que ahora estaría mejor porque tenía a la rubia a su lado. Bajó y se tumbó en el sofá, pero no consiguió dormir.

-Kari...- la chica se lanzó a abrazar a la castaña.

-Zoe...me enamoré de verdad, me enamoré de T.k.- la pequeña Yagami intentaba contener las lágrimas. Siempre que lloraba se sentía débil y sentía que el mundo podía con ella. Sin embargo no lo podía evitar.

-¿Qué ha ocurrido con T.k?

-Para él tan solo soy un error, el me lo dijo.

-¿Cómo que un error?- la rubia estaba atenta a cada una de las palabras de su amiga.

-Me besó y me dijo que todo había sido un error.

La rubia se quedó sin palabras, tan solo abrazó a su amiga. Ella sabía que su amiga no era de las chicas que se enamoran de cualquiera, de hecho solo se había enamorado una vez antes y era un amor no correspondido y acabó olvidándolo. Pero, ¿Takeru no estaba enamorado de ella?

La castaña le contó con más detalles lo ocurrido. Tras unas palabras de ánimo hubo un silencio, durante el cual la rubia analizó a la joven que tenía delante y empezó a reírse débilmente.

-¿Qué te ocurre Zoe?- el tono de Kari tenía un toque de enfado.

-¿Has visto que aspecto tienes?

La castaña solo recordaba haberse quitado los tacones y la americana tras entrar en su habitación. Se levantó y se miró al espejo que había en la puerta de su armario. Tras unos segundos en los que la rubia se fijaba en la castaña y pensaba que no iba a ser muy agradable lo que saliese de la boca de la chica, pero para su sorpresa y tranquilidad la joven comenzó a reírse de su propio reflejo.

Kari tenía la ropa arrugada y su rostro era una mezcla de maquillaje. El rimel y el lápiz de ojos se le había corrido marcando más sus ojos rojos, la sombra de ojos había desaparecido totalmente. Sus manos también se encontraban negras de limpiarse la cara.

Zoe se acercó a ella y la abrazó. Después se miraron en el espejo y se sonrieron. Aquellas dos si eran buenas amigas.

-Con tales pintas pareces la mala de los cuentos de niños.- ante tal comentario ambas rieron.

-Sabes Zoe, me gustaría volver a ser la niña pequeña que era, todo era diferente.

La rubia pasó su brazo por la espalda de la joven. Tai no pudo aguantar más y entró en la habitación. Su hermana le vio entrar por el reflejo del espejo, se giró y abrazó a su hermano.

-Fin flasback-

-Señorita Orimoto le agradecería que prestase más atención.

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-Pero mira a quien tenemos aquí. El rubio perdedor.- la voz era de Ryo y fue acompañado por la risa de sus amigos.

Las clases habían acabado y era hora del almuerzo. El rubio y Takuya se dirigían a la cafetería, pero se encontraron con Ryo y su odioso grupo.

-¿No tuviste suficiente el sábado?- era Takuya quien intervenía-. Quedaste como la mierda que eres. Si no hubiésemos parado a Takeru ahora mismo estarías en el hospital.

-¿Crees que os tengo miedo?- una sonrisa burlona se mostró en su casa.

Ryo era el tipo de chico que es valiente cuando está con su grupo, pero en cuanto lo dejan solo se acobarda. Takuya lo sabía perfectamente ya que había estado en la misma clase desde pequeños y nunca habían conseguido no odiarse. Al fin y al cabo eran muy distintos.

-¿Takaishi es verdad lo que van diciendo por ahí? Hikari no te habla.- el grupo volvió a reírse, mientras la mirada del rubio se cargaba de odio.

-Y a ti que te importa.

-Sabes Takeru que fue lo más importante de la noche- Ryo hizo una pequeña pausa y observó a los dos chicos que tenía delante-. Conseguí besar a Kari antes que tú. Además en estos momentos te odiará más a ti por lo que le hayas hecho que a mi por besarla a la fuerza. Es una buena chica y acabará perdonándome y quien sabe si puede pasar algo más. Tú no estarás para protegerla Takaishi.- una sonrisa victoriosa se mostraba en la cara del chico.

T.k no soportó aquellas palabras y se dirigió con el puño apretado a darle una paliza a aquel chico despreciable, pero fue parado por Takuya, que tenía que utilizar una fuerza sobrehumana.

En aquel momento Kari y Zoe pasaron a lo lejos y Ryo y T.k se quedaron mirándola. T.k se relajó un poco y Takuya le soltó.

-Es una basura no sirve para nada perder el tiempo con él. ¡Vámonos!- le dijo Takuya al rubio.

-Tócale un pelo a Kari y te mato.

Tras decir eso Takeru y Takuya desaparecieron dejando atrás a Ryo y su grupo.

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-Kari tienes que comer algo- la rubia estaba siendo aquel día muy maternal con la castaña.

-Zoe estoy bien, no te preocupes. No tengo hambre, pero después del entrenamiento comeré algo, no te preocupes de verdad.-la castaña sabía que la rubia estaba muy preocupada por ella, pero la estaba sobreprotegiendo.

-Te iré a ver después del entrenamiento, ¿te parece?

-Claro rubia. Me voy, más tarde te veo.

La rubia observó como su amiga salía de la gran cafetería. Pagó su comida y se fue a sentar con el grupo habitual, en el cual tan solo faltaban Takuya y el rubio. Se sentó al lado de Yoley mientras todos la miraban fijamente, lo que hizo que se sintiese incómoda. Nadie se atrevió a decir nada hasta que Kouji preguntó:

-¿Es verdad lo que dicen?

-¿Lo qué?

-Lo de T.k y Kari. Que ya no se hablan.

Zoe dejó de mirar a Kouji y se concentró en su comida.

-Es verdad.- aquellas dos palabras provocaron un escalofrío en Kouji.

-Hola T.k, Takuya- fue su gemelo quien saludo.

-¿Se puede saber por qué se han peleado?¿Si eran muy buenos amigo?

Una pregunta, pero ninguna contestación. El rubio no tenía ganas de contar nada y Zoe y Takuya no se querían entrometer.

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La rubia llegaba a la playa, pero se encontró con algo que no esperaba. El entrenador de Kari estaba hablando con una mujer de unos cincuenta y tantos años. Rubia, alta y con tacones por la playa. Todavía había alguno que otro joven surfeando, entre los cuales se encontraba Ryo, pero no su amiga. Esta se encontraba al lado del entrenador, enfrente de otra chica que había visto un par de veces, Yukino Ajibana. Al igual que su madre rubia y alta, pero su aspecto era de deportista. Miraba a Hikari con una sonrisa torcida y en sus ojos había una expresión retadora.

Me acerqué un poco, pero no podía oír lo que decían. Decidió quedarse apartada hasta que finalizase esa conversación, que tenía más pinta de ser una discusión. Esta finalizó unos cinco minutos después con una sonrisa en los rostros de las dos rubias. La joven miró desafiando a la castaña. Algo ocurriría y no sería bueno.

El entrenador se volvió hacia Kari y la miró seriamente.

-Pase lo que pase vas a participar en esa final. Y darás lo mejor de ti, ¿verdad?

-Claro, entrenador. Con esa final he soñado durante mucho tiempo y no voy a perder ahora.

-Me alegra oírte eso. Descansa, mañana te espera un entrenamiento muy duro.

-Hasta mañana.

La castaña se acercó a la rubia y la saludó. Recogió sus cosas y se dirigieron a una cafetería cercana a la playa.

La rubia pidió un café con leche, al igual que la castaña que también pidió un trozo de tarta de nata y vainilla.

-¿Qué querían las dos rubias?- preguntó finalmente la rubia.

-Dicen que estamos haciendo trampa en las competiciones, que utilizamos tablas de surf distintas que no están permitidas porque son más fáciles de manejar y otras cosas. Pero ninguna es verdadera. Tampoco me pueden echar de la competición porque no tienen pruebas para conseguirlo.

-Creo que no te debes de preocupar por nada de eso, no conseguirán echarte.

La conversación siguió por otro camino y pidieron otro café. Zoe recibió un mensaje de Takuya y le dijo donde estaban. Cuando apareció por la calle la rubia lo vio llegar con el rubio y su cara se transformó, se le había olvidado decirle que estaba con Kari.

Oportuno. El teléfono de Kari comenzó a sonar.

-¿Diga?

-Kari, soy Naomi, ¿te acuerdas de mí?

-Perfectamente, dime.- la cara de Kari cambió al ver al acompañante de Takuya, pero comenzó a mirar por la ventana.

La pareja se regalaron una mirada de preocupación, habían metido la pata. El rubio miraba disimuladamente a la castaña, pero estaba sumida en su conversación con la otra persona que estuviese al otro lado de la línea. A los pocos segundos la castaña colgó y T.k desvió totalmente su mirada.

La joven se tomó lo que le quedaba de café.

-Me tengo que ir Zoe. He quedado con cierta persona, ya te contaré.

La castaña se levantó seguida por la mirada del resto, se puso su abrigo, se despidió y se dispuso a salir. Pero T.k le había sujetado del brazo.

-No necesitas irte si yo estoy aquí.

-No eres tan importante como para tenerme que ir si tú estas en el mismo lugar, Takaishi.- Hikari se soltó y se fue.

La pareja se miró. Takeru pensó en aquellas palabras ya que había sido lo único que había recibido de la castaña desde el sábado. Decidió irse él también y dejar allí a la pareja. Se despidió y salió del lugar.

/

-Me alegra volver a verte, Naomi.

-Kari- la chica abrazó a la castaña-. ¿Qué tal estas?

-Bien, ¿tú?

-Bien, estoy entrenando duramente. Pero a eso no vengo. Yukino se cambia a tu colegio y no creo que te agrade mucho. Aunque si no ha conseguido descalificarte a estas alturas no tiene por qué conseguirlo. Quedan tres meses para la final.

-Esta tarde cuando estaba entrenando he recibido su visita. Venía creo que con su madre, eran muy parecidas. Me acusaban de hacer trampas, pero me las arreglaré.

La conversación siguió. A la Yagami no le hacía ninguna gracia tener que ver a Yukino a menudo. Pero lo soportaría. ¿Qué podría pasar?

/

El rubio se encontraba en el campo de baloncesto cercano a su cara. Tan solo conseguía encestar la mitad de lanzamientos. ¿Cómo podía haber metido la pata tan pronto? Lanzó demasiado fuerte y el balón rebotó en el tablero y fue a parar al lado de una joven rubia.

-Lo siento- dijo el rubio que se había acercado a paso rápido.

-Toma- le dijo la chica, que se había agachado para recoger el balón.

-Gracias.

T.k miró a la joven, le parecía familiar, estaba seguro de que ya le había visto. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz.

-¡Ey T.k!- era su hermano mayor quien le llamaba.

Se despidió con un "adiós" de la joven y volvió con el rubio mayor.

Antes de nada, Feliz Navidad! Espero que os haya gustado el capítulo, me ha costado escribirlo pero aquí comienza una parte importante de la historia.

¿Quién cometerá antes nuevos errores?¿T.k?¿Kari?¿Ambos?

Intentaré subir pronto un nuevo capítulo. Muchas gracias por los reviews. :)