Sendero de luz de luna

Las luces de la oficina Devil May Cry eran suaves y tenues. Al fondo de la habitación podían verse la silueta de tres personas. El cazador tomo un hondo respiro y, armándose de fuerza y decisión, de acercó a los que parecían eran sus amigos.

—Bien, todos tomen un trozo de papel, y a buscar —dijo tomando un par de hojas viejas entre sus manos.

Después de tomar los papeles se dirigió hasta la silla de su escritorio, subió los pies sobre el borde y comenzó a leer cuidadosamente. Nero estaba parado junto a las féminas, a lado del sillón. La sensación de culpa que este sentía lo quemaba por dentro, lo que lo obligo a ir junto al cazador.

—Dante… yo…

—Nero —le interrumpió cortante—, enserio, todo está bien, no te preocupes más por eso, está bien —entonces el cazador levanto su vista hasta la del muchacho, y le dedicó una sincera media sonrisa—. Ahora continuemos buscando —dijo bajando la cabeza de nuevo, concentrándose en sus papeles—, tú ayudaras también chico.

—Bien —afirmó el joven albino, un poco más calmado.

Al parecer sabía exactamente que buscar, ya que Trish lo había puesto al tanto. Las mujeres estaban sentadas en el sofá de la estancia. Nero había tomado una silla y la había colocado frente al escritorio del semi demonio, quedando frente a frente. Todos tenían papeles viejos y sucios en las manos, todos buscaban con desesperación el hechizo adecuado para hacer a la Temen-Ni-Gru visible para Lady y Nero.

—Quizá quien levantó la torre… —comenzó a susurrar el semi demonio, por lo bajo—, quizá fue quien robó a Yamato, para abrir el portal al mundo demoníaco.

Todos en la sala lograron escuchar su pensamiento, haciendo que voltearan a verlo con intriga.

—Tienes razón —afirmó Trish con aplomo—, bien pensado Dante.

El cazador levantó la cabeza, confundido. No entendía a qué se refería Trish, hasta que tomó en cuenta que quizá haya expresado sus pensamientos fuera de su mente, y con voz un poco alta.

—Pues, es lo más lógico, además ¿Quién querría la espada de mi hermano?

—Es verdad —sintió la rubia—, solo quien sea el responsable de todo el problema.

Los minutos se convirtieron en horas rápidamente, pero nadie encontraba el hechizo. Parecían permanecer en un limbo sin salida, solo concentrados en el papel, cuando se escuchó llamar a la puerta.

— ¿Dante? —dijo la voz detrás de la puerta—, ¿Aquí vive Dante Sparda? Por favor atienda esto, es importante.

Dante se levantó de su asiento con desgana y se dirigió hasta la puerta, simplemente pensando "¿A quien se le ocurre llamar a la puerta a esa hora?". Nadie parecía haberse percatado de lo sucedido, todos seguían concentrados. Al abrir la puerta se encontró con un hombre pequeño, de complexión delgada y cabello rubio platinado. Un perfecto desconocido, pero que llevaba con él un sobre en blanco.

— ¿Es usted Dante, hijo del caballero oscuro Sparda? —preguntó con un tono chillón en la voz.

— ¿Quién lo busca?

—La señorita… —el joven enmudeció por un momento, estiró su cuello hasta lograr ver la estancia del cazador, y después acercó su cabeza hasta el oído del peliblanco, susurrando—, la señorita Kyrie me mando a que le entregara esto, pero sin que el joven Nero se enterara de nada.

El hombre se separó del espacio del cazador y apretó el sobre que llevaba entre las manos, entonces lo acomodó cuidadosamente dentro de una de las bolsas de la gabardina del hombre de rojo.

—Léala a solas, por favor —volvió a susurrar por lo bajo, entonces se dio la media vuelta y salió corriendo en dirección a un taxi que esperaba frente a la entrada.

El peliblanco sacó cuidadosamente el sobre de la bolsa de su gabardina. Miró el sobre con curiosidad. Una media sonrisa se elevó en su rostro, con un toque burlón y de chulería.

—Con que una carta de amor ¿He, "señorita pudor"? —dijo para sí mismo, por lo bajo, con un toque de burla en la voz—. Así que te gusta jugar con fuego… te gustan los chicos grandes ¿verdad? —fanfarroneó—, quizá el chico ya no tiene lo necesario.

Comenzó a abrir el sobre con sumo cuidado hasta descubrir una hoja de papel perfectamente doblada. Al sacarla y desdoblarla, y después de leer la primera línea, todo rastro de fanfarrones desapareció de su expresión, para tornarse seria completamente.

Dante Sparda:

Creo que sabes quién soy con solo la impresión que de seguro te dio al recibir esta carta. Necesito hablar de algo muy serio contigo… se trata de Nero. Sí, él ha estado muy raro últimamente. Quizá no lo parezca, pero es como si fuera otro. Hace poco descubrí algo que me dejó muy mal, algo acerca de él, que estoy segura, también está relacionado contigo.

En fin, también quiero hablar contigo acerca de esa katana que obsequiaste a mi Nero, creo saber quién la puede tener en su poder.

Por favor, en cuanto leas esto, ven pronto. Estoy segura de que Nero estará muy ocupado buscando la katana en tu agencia, ya que asegura que el ladrón tiene que residir ahí, en tu ciudad. No me dijo porque, según porque no me quería preocupar… pero se le escapó decir algo de una "legendaria torre". Por favor, no soy tan ignorante, sé que habla de la Temen-Ni-Gru, aunque no lo sabré del todo hasta que hable contigo.

No quisiera alargarme mucho, ya que quiero darte los detalles en persona. Por favor cuida que Nero no se entere de esto. Estoy segura de que encontrarás una manera de escabullirte. Por favor, ven rápido.

Atte. Kyrie

El peliblanco dobló la delicada hoja de papel y la guardó cuidadosamente en una bolsa por dentro de su gabardina. Revisó que ninguno de los presentes sospechara del asunto, pero ninguno pareció siquiera darse cuenta que el cazador no estaba en su asiento.

Dante de adentró en lo profundo de la habitación, tomó su estuche de guitarra y se lo colocó en el hombro. Entonces se dirigió hasta la salida, y estando a punto de salir, se detuvo y volteó a ver a sus compañeros.

—Bien, chicos, vuelvo en un momento.

—Espera —reaccionó Lady, levantando la mirada fuera de sus escritos—, ¿A dónde vas?

—Voy a recoger un dinero —dudó de su respuesta, se dijo a sí mismo que era estúpida—, es solo que es importante, enserio.

—No creo que sea conveniente Dante, no ahora.

—A ti te conviene más que a nadie, con ese dinero podré pagarte todo de una vez.

Aquello parecía haber convencido a la del cabello azabache, la cual regresó su visión a la lectura.

—Solo apresúrate, por favor —dijo con la cabeza gacha, mirando los escritos—, yo les avisaré que saliste, claro, una vez que reaccionen.

El semi demonio asintió con la cabeza y salió del local. Al montarse en su coche y acomodar su estuche, no pudo evitar lanzar un enorme suspiro.

—Un largo viaje, más problemas, y nada de recompensa —dijo con pesar—… esto apesta.

Entonces puso en marcha su coche, con destino a Fortuna.

-o-

Dante había llegado a casa de Nero un par de horas después. Había dejado su agencia a altas horas de la madrugada, y ahora era de mañana. La estancia de la agencia de Nero no se parecía en nada a la del semi demonio, ya que esta estaba limpia y pulcra; los sofás estaban perfectamente tapizados con colores alegres y su escritorio contaba con papeles ordenados en bandejas de plata. Su nombre yacía grabado en una pequeña placa de madera y una foto de Kyrie reposaba en una de las esquinas. El cazador solo se preguntaba "¿Cómo podía vivir así?"

Kyrie salió de la cocina con dos tazas de café caliente en las manos. El cazador no pudo rechazarlo por menos ganas que tuviera de consumir algo, ya que sería una terrible grosería, y no tenía ganas de lidiar con culpas innecesarias.

—Y bien —comenzó el peliblanco, después de dar un sorbo a su taza— ¿Qué es tan importante como para interrumpirme en estos momentos de crisis?

Kyrie dudó por un momento, pero se decidió a decirle toda la verdad.

—Bien —dijo después de colocar su taza de café en la mesita de centro—, lo que pasa es algo muy serio, así que creí que tenías que saberlo, pero antes ¿Cómo lograste evadir a Nero?

—Es solo que se quedó investigando algo importante con las chicas.

—Oh, ya veo.

—Pero… no dudes en decirme lo que me tengas que decir, lindura, ya que enserio estoy muy ocupado, así que lo que sea, solo dilo.

La pelirroja se encontraba nerviosa. Daba vueltas una y otra vez a las puntas de su cabello.

—Lo que pasa es que… Nero, él… se está comportando muy extraño últimamente.

— ¿Qué tan extraño?

—Pues, en realidad él… no duerme.

Aquello casi hizo a Dante escupir el sorbo de café que había dado a la taza, por lo que prefirió dejarla en la mesita, junto a la de Kyrie.

— ¿Cómo que… no duerme? —preguntó, más que preocupado, sorprendido.

—Sí, eso es lo que ocurre, no duerme nada —contestó con voz temblorosa.

— ¿Desde cuándo está así?

—Desde aquella vez que volvió de una misión, y que lo encontré tirado inconsciente frente a la entrada.

El cazador hizo cara de reflexión, recordando, hasta que una idea llegó a su mente.

—Claro… cuando el tótem de la escénica del poder eterno… —susurró.

— ¿Qué dices? —exclamó la pelirroja.

—No, nada.

—Pues bien —continuó—, como te iba diciendo, Nero no ha dormido nada desde entonces. Lo más raro del asunto es que él jura haber dormido, pero no es así. Parece creer que duerme, pero no lo hace.

El peliblanco llevó una de sus manos al mentón, como reflexionando.

—No, enserio Kyrie, no se me ocurre una buena razón para que haga eso.

Pero en su interior, la idea de que la falta de sueño de Nero estuviera presente justo después de lo ocurrido con el tótem… solo podía imaginar que era algún efecto secundario de lo que estaba ocurriendo justo ahora, con la torre, con todo…

—Pero hay algo mas —interrumpió Kyrie de repente.

Justo cuando Dante empezaba a creer que lo de Nero no era gran cosa, Kyrie tuvo que romper sus ilusiones.

—Algo pasó la noche en que Nero perdió la espada que le obsequiaste —continuó—. Mientras Nero yacía frente a su escritorio, revisando algunos papeles, yo iba en camino a la cocina; en mi travesía él me vio bajar de las escaleras, y me sonrió tiernamente antes de regresar a su trabajo. Me había levantado de la cama por un vaso de agua, pero cuando volví a la sala… él…

La pelirroja no pudo evitar el enmudecer por un momento, pero pronto se recuperó, continuando con su relato.

—Él estaba —continuó—, con la espada en sus manos; la funda estaba donde mismo, pero la espada estaba en sus manos. La miraba como si nunca lo hubiera hecho, y como si se tratara de un objeto raro y precioso. Pero lo más extraño de todo fue su mirada.

— ¿Qué tenía? ¿Cómo era su mirada? —preguntó el hijo de Sparda, ahora preocupado.

—Más que su mirada, eran sus ojos; eran de un color oscuro.

— ¿Qué color? Vamos… ¡dímelo!

— ¡No lo sé! No parecían tener color en absoluto, solo eran… oscuros —bajó la mirada, mientras finas lágrimas recorrían sus mejillas rosadas—. Pero él jura que lo último que recuerda es haberme visto entrar en la cocina, y que después se quedó dormido, y cuando despertó la espada simplemente había desaparecido.

—Y tú crees que quizá el chico tiene algo que ver con su desaparición ¿no es así?

—Pues… sí, ¿Acaso tú no?

Dante se puso de pie y guardo sus manos entre las bolsas de su gabardina. Tratando de parecer despreocupado. Tomó el estuche de guitarra que contenía a Rebellion y se lo colgó encima del hombro. Entonces se encaminó hasta la salida. Kyrie solo lo siguió con la vista.

—No creo que haya de que preocuparse —dijo el cazador, dándose vuelta antes de salir de casa del joven albino—, estoy seguro de que es solo producto de tanto trabajo, enserio, ya me ha pasado a mí antes —mintió.

—Pero tú eres un demonio, y Nero, aunque no lo parezca, ese brazo no le quita su humanidad.

—Mi lado demoníaco tampoco ha sido el responsable de quitarme la mía.

—Pero… pero… Dante Sparda, tú simplemente no puedes decirme que esto no significa nada.

—Lo siento, pero así es, y deberías alegrarte de que a Nero nada le ocurra.

—Es solo que no te lo creo.

—Lo siento por ti, pero yo tengo que regresar, asuntos urgentes me esperan.

Entonces el peliblanco se dio la vuelta y se dispuso a salir por la puerta principal, cuando la cantante lo hizo frenar.

—No soy tonta —gruño ella—, sé que algo ha pasado respecto a esa torre, la Temen-Ni-Gru, y tengo derecho a saberlo.

El hijo de Sparda respiró hondo. Lanzó una mirada gélida a la chica, la cual lo miraba con expresión firme.

—Nada pasa, Kyrie. Temíamos que regresara, pero no lo hizo.

—No te creo —respondió al punto de las lágrimas.

—Cree lo que quieras —gruñó el cazador, entonces se devolvió a la salida—, Nero está bien, te lo prometo —entonces salió rápidamente.

Para cuando la pelirroja salió del local para perseguir al semi demonio, este ya no estaba; lo único que se veía era cajuela de su coche rojo avanzar a lo lejos.

-o-

Ahora las cosas se habían complicado para el hijo de Sparda. Por más que quisiera hacerle creer a Kyrie que el asunto de Nero no era de importancia, eso ni siquiera él se lo creyó. Sabia a la perfección que algo malo pasaba con Nero por lo que le dijo la chica, pero no quería hacerla preocupar. Claro, estaba seguro de que había logrado el efecto inverso.

— "¿Qué ocurre contigo chico?" —se preguntó.

Sabía que lo de Nero sería un gran problema, uno enorme. No podía significar nada bueno. También le desconcertaba el hecho de lo ocurrido con Yamato. Tendría que encontrar la manera de hacerlo hablar. Pero lo más preocupante era que eso de no recordar nada fuera cierto. Quizá él no tenía la culpa del todo, quizá estaba poseído, o era controlado por alguien, al igual que su hermano hacía años atrás. De cualquier forma, sería más difícil descifrar la verdad si es que Nero no estaba enterado de nada, ya que si estuviera enterado de sus actos, al menos el cazador tiene métodos para hacerlo hablar. Lo único bueno de que el chico no estuviera enterado de nada sería que eso significa que conserva su humanidad y sus principios intactos. En definitiva, todo ese asunto significaba solo una cosa: Más problemas para todos.

El cazador ya casi se encontraba en las afueras de la ciudad de Fortuna, cuando algo lo desconcertó por completo. Durante el camino a la salida de la ciudad, se encontró con un callejón tétrico y oscuro. Pero ese callejón no era cómo cualquier otro de Fortuna, sino que era exactamente el mismo callejón que había visto en su más reciente sueño. Aquello lo hizo desconcertar por completo, entonces, antes de llegar a los límites de la cuidad, dio vuelta al coche y recorrió todo el camino de regreso hasta llegar de nuevo al callejón.

Decidió aparcar el coche un poco alejado del lugar. Si algo pasaba estaba completamente dispuesto a luchar, pero no quería que nada le pasara al coche, así que decidió no arriesgarse.

Ya una vez en la entrada del callejón, y antes de adentrarse a lo más profundo, decidió echar un vistazo. Las casas a los lados, los charcos de lodo, incluso los botes de basura, todo estaba perfectamente acomodado de la misma manera que en su sueño. Avanzó con pasos lentos pero firmes. Pasó por encima del mismo charco en el cual se encontraba siendo atacado por su hermano en aquel sueño. Recordar aquello lo hizo estremecer. No podía dejar de preguntarse el porqué de haber soñado con aquel callejón, no tenía sentido, ya que todos los lugares con los que había soñado… en todos había vivido alguna mala experiencia con su hermano, pero en ese nunca en su vida había estado. Ni siquiera recordaba haberlo visto durante alguna de sus travesías a Fortuna. En verdad que era algo extraño. Justo lo que necesitaba, otra cosa extraña en la cual pensar.

Pero había algo que ni siquiera se podía imaginar. No podía adivinar que aquel oscuro y desconocido callejón de sus sueños, se sumaría a aquellos lugares correspondientes a épicos momentos de su vida.

El cazador pudo sentir una débil presencia, tan débil que solo podía ser de un humano. Sí, eso debía ser, un humano. Decidió ignorar la presencia, ya que no era la primera que sentía en su estancia en Fortuna. En realidad no es que pudiera sentir la presencia de todos los humanos, pero aquellos que poseían algún poder especial, como su valor, o una fuerza algo más potente que la de cualquier persona, eran humanos dignos de ser detectados por los sentidos de un demonio. Un claro ejemplo podría ser Lady. Pero Nero, él… más bien era detectado por los demonios como amenaza demoníaca, por su Devil Bringer.

Continuó observando el callejón un par de minutos. Nada pasaba. Entonces llegó a la conclusión que quizá, en su última visita a Fortuna, había puesto su vista en ese callejón, y tal vez su subconsciente guardó la imagen y la hizo surgir en su sueño. Pero claro… estaba totalmente equivocado.

El ambiente empezaba a ponerse cargado, sin mencionar que la temperatura empezaba a bajar abruptamente. Un cuervo sobrevoló la cabeza del cazador, haciéndolo levantar la cabeza, y por instinto dirigió su vista hasta el filo del techo del edifico de junto. Sobre el filo sobresalía la punta de una bota. Entonces fueron dos botas las que se asomaban. El peliblanco sacó rápidamente su espada, sabía que algo malo se avecinaba, cosa que confirmaría al ser el filo de una enorme espada lo que se asomaría después.

La extraña figura que yacía sobre el edificio parecía ser la silueta de un hombre. Aquel hombre dio un salto desde lo alto, haciéndolo caer frente al semi demonio, el cual no tardó en dejar caer su espada al darse cuenta de quien estaba parado frente a él.

Un hombre alto, delgado, con una gabardina negra, botas cafés y sombrero gris era quien se posaba frente al cazador. Llevaba con él una enorme espada, sencilla, pero fácilmente el doble de grande que Rebellion. Pero su rasgo más característico eran aquellas vendas que cubrían completamente su rostro. Todo excepto una cosa; sus ojos, los cuales en ese momento no eran visibles para el cazador.

Dante tomó un respiro hondo, entonces se agachó lentamente para recoger su espada, la cual había caído en el mismo charco de lodo de hace unos momentos. Una vez inclinado sobre el suelo, levantó la vista y pudo contemplar aquellos ojos azules que se posaban en el rostro de aquella misteriosa persona. El semi demonio volvió a recuperar su postura firme, de pie. Entonces, viendo al extraño desde ese ángulo, y tomando en cuenta, sobre todo los vendajes del rostro y los ojos azules, supo enseguida de quien se trataba.

—Vergil —dijo casi en un susurro, lo que más bien parecía un jadeo.

Entonces el cielo se cubrió completamente de nubes cargadas de rayos, los cuales empezaron a caer y sonar por toda la ciudad de Fortuna.

Continuará…


Yukari Sparda: Hola :D y descuida, que con lo que se viene quiza lo piensan mejor y piden tu ayuda... de paso también ayudo, en parte porque creo que yo soy la causante de sus desgracias xD (yo y mi mente perversa). También ayudo a darle unos buenos golpes a Nero, por bocafloja (como dices) y por perder a la querida Yamato... pero bueno, eso era necesario (risa malvada).

Y creeme, eso de Nero parecido al legendario Sparda y al genial Vergil... si, tiene presentes en esta historia (otra risa malvada)

Aqui dejo este capi, que creo yo levantara dudas, sospechas, y otras veces simplemente lo adivinaran xD hasta el otro Lunes :D chao!

Mila PadAckles: Hola! hey, gracias por el alago :3

Vaya vaya... que tenemos aquí... he causado la duda en una mente humana! si, victoria! ejem... lo siento, es solo que esa es mi intención xD aunque creo que con este capítulo solo quedara mas duda :D pero en fin, aún falta tiempo para descubrir al misterioso "maestro"

Dante está algo herido por lo que le dijo Nero, en definitiva, he creado un monstruo D: (refiriendose a Nero)

Gracias por los animos y espero y también te guste este capítulo :D espero y revele algunas cosas, o quiza, las haga mas confusas o.O

Hasta el próximo Lunes... Chao! :D