Miraculous no me pertenece, al igual que las historias de Disney.
Espero que les haya gustado esta historia, disculpen los retrasos en las subidas…nadie es perfecto, y si hay alguna lectora venezolana me va a entender cuando hablo de problemas monetarios y pueden suponer como eso afecta mis actualizaciones.
Ultimo capitulo!
Que lo disfruten!
Gracias a todos por sus favs, follows y reviws!
Nos leemos luego…
Capítulo 10: Hasta Que Canta el Gallo.
Marinette abrió los ojos.
Se sentía muy débil, la habitación daba vueltas… o era la cama ¿sería ella? No estaba segura, pero la sensación solo agravaba su malestar. Le dolía muy seriamente la boca del estómago, que estaba vacío pues hacia mucho que no comía, al menos suponía que era mucho. Su boca estaba completamente seca, y sentía nauseas. El horrible olor que la había estado persiguiendo seguía a su alrededor.
Trato de incorporarse sin muchos resultados; tuvo que cerrar con fuerza los ojos porque todo empezó a moverse más rápido. Unos brazos la rodearon, ayudándola a sentarse en la cama, y ella se dejó. No tenía ni siquiera ganas como para intentar resistirse.
-Bebe algo de te- dijo una suave voz muy bajito en su oreja- debes tener mucha sed.
Miro con ojos entrecerrados. Una mano posaba frente a su boca un taza con un líquido marrón claro; olía a manzanilla, era relajante. Se acercó un poco y sintió la cerámica dura y tibia sobre sus labios resecos, el té lleno su boca y paso por su garganta calmando un poco su sed. Su estómago se quejó por el repentino líquido, pero luego se calmó. Entonces comenzó a quejarse nuevamente, rugiendo feroz por la necesidad de alimento.
-Tengo…hambre.
Su voz salió en un susurro que raspo su garganta. Una taza apareció frente a ella otra vez, pero en esta ocasión se bebió el contenido sin ayuda y con más prisa. Cuando se lo hubo terminado miro a quien la sostenía: junto a ella estaba Adrien, sonriéndole dulcemente, con preocupación llenando sus ojos verdes. No le gustaba verlo así, pero a la vez era reconfortante que el la mirara de esa manera. Porque ella le importaba.
-¿Puedes caminar?
Asintió. La habitación aún se movía un poco hiperactivamente para lo que deberían moverse las paredes, pero con ayuda del rubio consiguió bajar las escaleras y sentarse en la silla frente al escritorio. Adrien puso frente a ella unos cuantos sándwiches y un vaso de jugo.
-No vayas a comer muy rápido- le advirtió el chico- tienes cerca de un día y medio sin comer, no te vaya a caer mal.
Intento comer lentamente, más la comida no pasaba. Ese odioso olor estaba más presente que nunca.
-¿Qué huele tan mal?- pregunto, mirando a los lados, buscando la fuente de la pestilencia.
-¿Mal?- Adrien claramente no la entendía- ¿Cómo a qué?
-Como…- le explico con sus propias palabras exactamente a qué le olía (como a florería, frutería, una cantidad toxica de vainilla y canela, todo junto en un extractor de jugo), concluyo de una forma en que era imposible que él no le entendiera- como el perfume de Chloe.
-Ah.
El rubio rio. De una de las gavetas del escritorio saco un pequeño frasco y se lo mostro. Marinette lo reconoció como un perfume muy costoso que su madre le había regalado en una ocasión por su cumpleaños; la pelinegra nunca lo había usado pues el olor no le gustaba, además que era exactamente el mismo que usaba la mimada hija del alcalde.
-Plagg lo encontró- le explico Adrien, antes de que ella pudiera preguntar por qué lo habían usado- queríamos algo fuerte con lo cual despertarte como el hizo conmigo.
Allí cayo en cuenta que no sabía nada de lo que había pasado: que sucedió luego de que ella se durmió, como lo habían dormido a él, como había despertado y que sucedió después de eso.
El Agreste le conto todo lo sucedido con mucha calma mientras ella terminaba de comer. Cuando le dijo que hora era, ella dio un brinco. Unas 36 horas atrás ellos habían conocido a Nightmare y ella había sido una de las víctimas de su rayo. 36 horas desde que Paris se había sumido en niebla y pesadillas… y ella ahí con su novio, tranquilamente sentada y comiendo unos sándwiches. Se sintió muy culpable.
-No podremos liberar a Paris de ese akuma si estas débil- le dijo Adrien. Se acercó y le dio un beso en la frente- volveré en un rato. Si necesitas algo, llámame.
Ella entendió: te daré un tiempo para que estés sola, tengas privacidad, pienses en uno de tus brillantes planes, quizás converses con Tikki y cuando estés lista, me llamas.
No estaba segura al cien por ciento de si eso era lo que el había querido decir, pero ella prefería creer que él era así de sensible, porque, en efecto, necesitaba un poco de privacidad y tiempo a solas.
Se dio una rápida ducha y se lavó los dientes, salió con el cabellos escurriendo, una toalla alrededor del cuerpo y una gran sensación de alivio. Sabía que nada había sido real, que ella ni siquiera se había movido de la cama o donde sea que ella había pasado su sueño y no estaba sudada o sucia, pero así se sentía. Todos esos lugares que había visto, donde había estado… fue como estar de viaje durante semanas.
Una vez vestida, se dispuso a hablar con Tikki, quien había pasado su agotamiento en el diván junto con un plato de galletas. Era tiempo de armar un verdadero plan.
-Esta es la cita más extraña a la que me han invitado.
-No te invite a salir.
-Lo hiciste y lo cito: Chat Noir ¿Qué te parece si vamos por un café?- el imito su voz, de forma nada creíble- sonreíste y guiñaste, lo cual es coqueteo. Me invitaste a salir.
Ella rodo los ojos pero sonrió interiormente, cuando había dicho y hecho esas cosas no lo había hecho con la intención que decía el minino. Solo era un juego. Pero entendía perfectamente el por qué Chat se lo comentaba: estaba nervioso y quería distraerse y distraerla un poco en el proceso. Se enfrentarían a Nightmare, y eso era suficiente para pensar todo unas nueve veces antes.
Ambos estaban sentados sobre un poste de luz, bebiendo unos cafés que se sirvieron de una linda cafetería en la esquina, no habían tenido efectivo para pagar, pero se prometieron pasar por allí otro día y dar una buena propina. El clima, que no había dejado de ser gris desde la aparición del akuma, se había vuelto más frio y oscuro con la llegada de la noche. Eran cerca ya de las cinco de la madrugada y se estaban tomando un pequeño respiro. Habían recorrido toda la bendita ciudad y no se la habían topado ni por accidente.
-¿Dónde está?- Chat empezaba a impacientarse, eso de esperar no era lo suyo.
Miro a los lados de la calle, a todo lo que lo rodeaba, pero de nuevo, no había actividad visible por parte del akuma. Tendrían que pensar otra manera de poder encontrarla. Y antes de siquiera poder concentrarse en pensar, sus ojos se posaron en el suelo y la idea llego a su mente.
La niebla.
-¿Estas lista para vencer a Nightmare?- pregunto, sonriéndole a su lady.
-Lo estoy si tú lo estás.
-En ese caso…
Se inclinó y deposito un pequeño besito en los labios de ella antes de saltar del poste de luz y aterrizar grácilmente en la calle, en medio de la niebla. Ladybug lo miro con ojos sorprendidos ante su movimiento y abrió la boca para protestar pero de esta no salió ni un sonido. La niebla se arremolino a los pies del chico, asiendo pesados sus pasos, pero el continuo como si nada caminado de aquí para allá, improvisando pasos de baile y modelando con su bastón.
-Tal vez no debí dejar que bebieras café- comento ella, sin comprender el comportamiento del superhéroe.
-No es el café, es la baty-señal- corrigió Chat, sin dejar de moverse.
Ladybug comenzaba a preocuparse.
-¿A qué te refieres con baty-señal?
Truenos resonaron y fugases flashes de luz iluminaron el cielo que se había vuelto negro completamente. Solo la luz de las bombillas en las calles iluminaba la visión de la heroína. Tranquilamente por la calle se les acerco Nightmare, sus pasos pareciendo inexistentes, haciéndola ver como si solo se deslizara por el pavimento entre su siniestra niebla.
-La niebla es la baty-señal de Nightmare- le explico Chat Noir antes de encarar a la akumatizada- cuando esto termine, te prestare mis comics para que te hagas una idea.
Leer comics sonaba tan tentador en ese momento. Enfrentarse a Nightmare no se había hecho más fácil.
La mujer se había visto más débil y cansada que cuando ambos se habían dormido, pero no duro mucho tiempo. En cuanto los vio, sus ojos negros tuvieron un destello de rabia e ira y la tranquilidad con la que se había acercado a ellos en un principio se fue por la borda.
-¡¿Cómo demonios ustedes están despiertos?!- grito, elevándose en el aire, los tentáculos de su falda dando latigazos indiscriminadamente- ¡Nadie rompe mi hechizo! ¡Nadie! ¡Los destruiré!
-Que temperamento.
Chat Noir se lo había tomado con humor hasta que ella comenzó a lanzar rayos con su anillo. La confianza que ambos superhéroes quisieron mantener se desvaneció y corrieron a refugiarse en la esquina de un callejón. No esperaban a que Nightmare estuviera tan furiosa.
-My lady…- Chat miraba con preocupación a la calle, donde la mujer arrojaba autos y objetos sin duda pesados por la calle con sus tentáculos- alguna idea…
-El plan original- respondió ella, no muy segura- que no te del rayo.
-¿Quieres una distracción?- ofreció Chat Noir, sin su habitual convicción.
-No tienes nueve vidas, gatito- Ladybug frunció el ceño en concentración- iremos los dos juntos, solo sígueme. ¿Recuerdas nuestro encuentro con Pixelador?- el chico asintió- el poder de él es parecido al de ella, tal vez podamos hacer algo como eso.
-¿Usar el espejo de un polvo compacto?- el muchacho arqueo una ceja, con un deje de burla.
-Necesitaremos ser un poco más drásticos- Ladybug se enderezo, lista para salir del callejón- llevémosla a los grandes edificios.
Había un nuevo y enorme edificio en la ciudad. Era un hotel increíblemente costoso, elegante y moderno, un nuevo rival para el hotel del padre de Chloe. Toda la fachada frontal estaba cubierta de espejos; Ladybug lo recodaba perfectamente pues cada vez que pasaba por allí con Alya les era inevitable pararse erguidas y arreglarse el cabello.
Todo el edificio seria su espejo de polvo compacto.
Lastimosamente, Nightmare no lo había entendido aun.
Los tenia acorralados contra el edificio de en frente. Parecían pulgas brincando de un lado para otro, cada vez que intentaban ir a la otra acera, un tentáculo los devolvía con rudeza a sus lugares.
-Creo que es tiempo de tu Lucky Charm- canturreo Chat usando su bastón como jabalina.
Ladybug asintió y así lo hizo. En sus manos cayo un pesado balde sellado. Un bote de súper pegamento de secado rápido. Mientras Chat Noir distraía a Nightmare, ella comenzó a pensar cómo usar eso.
-Lo tengo- sonrió. Miro al chico- cúbreme.
-Dalo por hecho.
El minino siguió con las distracciones y Ladybug se puso en marcha. Se impulsó con su yoyo a la cima de un poste cercano. La akuma estaba concentrada en Chat, mirándolo con gran superioridad, manteniéndolo arrinconado junto al edificio. Ladybug abrió el bote de pegamento y lo sostuvo fuertemente contra su pecho mientras volvía a balancearse con su yoyo.
En el momento exacto, derramo el contenido.
-Chat Noir- llamo, desde atrás de la akumatizada- tu bastón.
Ella comenzó a hacer girar su yoyo y el la imito con su bastón, usándolos como ventiladores. Nightmare se retorcía con furia y brusquedad, bañada completamente con el pegamento. Rápidamente, ayudado con el viento que proporcionaban los superhéroes, el pegamento fue secándose, endureciéndose y paralizando a Nightmare en el proceso.
Pronto la mujer dejo de moverse completamente. Parecía una gran escultura brillante y aterradora; los tentáculos de su vestido habían quedado congelados, estirados y torcidos en todas direcciones, los brazos de ella estaban a sus costados, las manos como garras y una expresión de odio adornando su cara.
-Ya se me estaban acalambrando los brazos- sonrió el rubio, sobándose los bíceps.
Ladybug se adelantó y con gran agilidad y gracia logro adentrarse entre el bosque de negros tentáculos y llegar a la mano en que Nightmare tenía el anillo. Quitárselo no fue tan sencillo. Sus manos en congeladas en forma de garras no querían dejarse quitar la sortija; luego de un gran esfuerzo y varias llamadas a la paciencia, pudo sacarlo.
Destruyo el anillo y purifico el akuma con más alivio y felicidad que nunca.
-¡Miraculous Ladybug!- exclamo, arrojando al aire el bote vacío de pegamento.
De allí salieron las millones de catarinas. Estas cubrieron primeramente a la petrificada Nightmare, dejando en su lugar a una joven mujer de brillante cabello azabache y piel olivácea. No se parecía en nada a la akumatizada. Se podía escuchar claramente a las personas que despertaban en los edificios cercanos, e incluso un solitario gallo que cantaba, anunciando el amanecer.
El cielo había dejado de ser negro. Era ahora de un suave azul con una ligera capa de nubes que se teñían de rosa, naranja y dorado con la salida del sol. Era una hermosa mañana luego de tantas pesadillas.
-Ganamos- Chat Noir ofreció el puño, como de costumbre cuando terminaban con algún villano.
En esta ocasión, ella no lo choco. Se arrojó a sus brazos, tan inesperadamente que casi lo tira al suelo, y lo beso. Lo beso por todas y cada una de esas veces que lo vio en sus sueños y no pudo ni tomarle la mano, siendo siempre su príncipe azul pero no el chico que ella amaba.
El la estrecho firmemente en sus brazos, sin ningún ánimo de soltarla. Él no era Adriana, Marinette lo quería a él y Félix no era más que parte de un mal sueño. Plagg también era su amigo y kwami, ¿Qué más podía pedir?
-Deberíamos celebrar así más seguido- rio el cuándo al fin se separaron.
Ella rio con nerviosismo, muy sonrojada. Sus miraculous sonaron y se des transformaron, alarmándose en el acto. Miraron a su alrededor, pero no habia nadie para presenciar lo que acababa de suceder. La mujer que en algún momento fue Nightmare ni siquiera pestañeo, estaba ida en sus pensamientos sin prestarles la mínima atención.
-¿Vamos a desayunar a tu casa?- propuso Adrien, sobándose el estómago- tengo ganas de comer de esos croissant que hace tu padre.
-Es temprano para desayunar- respondió ella, mientras caminaban con tranquilidad hacia la casa de la muchacha- son como las seis de la mañana.
-¡Pero tengo hambre!- se quejó el. Marinette no respondió; Adrien no se rendiría tan fácilmente, siguiendo una pequeña recomendación que le había hecho Alya, hizo un puchero y miro a la pelinegra suplicante- por favooooor.
-Alya te enseño eso ¿verdad?- reclamo la ojiazul, pero con aire de derrota.
Adrien rio, rodeándole los hombros con un brazo. Fueron a la panadería.
-Volvió Chat Noir, se llevó a Ladybug y no regreso. En la madrugada vimos llegar a los insectos que repararon el techo y entonces salimos- Nino termino de contar la historia de todo lo que les había sucedido el día anterior.
Alya lo miro con cara de pocos amigos y termino la grabación. La historia había sido demasiado corta y puntual como para subirla al Ladyblog. No, ella necesitaba un poco más de acción y entretenimiento; una buena historia con las fotos que había logrado tomar de Ladybug, Chat Noir y Nightmare iba a sumarle muchos seguidores a su blog.
-¡Chloe! ¿No te gustaría contarnos tu experiencia durante el ataque de Nightmare?
La rubia no dudo en ponerse hablar y exagerar lo sucedido unas noches atrás, sin importarle siquiera que Alya fuera la entrevistadora. Las expectativas de aparecer en el Ladyblog y ser un poco más famosa eran suficientes para convencerla.
-Creo que eso no es ni un cuarto de la verdadera "emoción" que nosotros experimentamos- susurro Adrien a su novia.
-Lástima que no podamos decírselo a Alya- sonrió la pelinegra, viendo a su mejor amiga abandonando el intento de entrevistar a Chloe, molesta de escuchar las chácharas de la rubia.
-Tal vez algún día- dijo el Agreste, mirando a su mejor amigo también.
-Tal vez.
