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Creí que ya lo había superado.
Hace dos años, cuando Rika nos anunció a mí y Misaki que ella y Eriol eran novios; cuando me tiré en la cama a llorar durante horas; cuando al salir el sol, sin haber pegado ojo en toda la noche, me senté frente a mi escritorio, y tomando papel y pluma, escribí mi carta para Eriol.
Lloré como nunca, esa noche. Pero cuando puse el punto final a la carta, escribí el destinatario en el sobre, puse la carta dentro, lo sellé, y la dejé caer dentro de mi sombrerera, supe que no tenía ya caso.
Lo había superado.
Había entendido que Rika era novia de Eriol, y ella era mi hermana, y yo tenía que apoyarla en todo. Había entendido que nunca iba a tener una oportunidad con Eriol. Había entendido que Rika y Eriol estaban hechos el uno para el otro.
Era por eso que me había dolido de sobremanera que Rika hubiera terminado con él, antes de irse a la Universidad. Era por ello que no lograba comprender porque Rika no quería esforzarse en mantener una relación a distancia con el que se suponía que era el amor de su vida.
Porque lo era.
Pero ahora, tras haber escuchado de viva voz de Eriol aquello, ya no me sentía tan segura de haber superado nada. Con Rika, a más de nueve mil kilómetros de distancia, y ocho otras atrás en el reloj, mientras que Eriol se encontraba en la casa de al lado, con su ventana esperando que yo arrojase una piedra para intercambiar mensajes en hojas de papel, o al alcance de mis dedos al enviar un simple mensaje de texto, ya no me sentía para nada segura.
A mí me había gustado Eriol primero. Me había gustado desde el momento en que lo había visto por primera vez, estoy casi segura. Lo más justo y lógico es que Eriol fuese mi novio, porque, si Eriol fuese mío, yo nunca lo hubiese dejado. Aunque me mudase a una Universidad en Estados Unidos, porque siendo realistas, yo nunca me hubiese marchado.
No podría con la distancia.
No sabiendo que tengo a Eriol a un par de metros de distancia, con una ventana siempre a la espera. Con tantas hojas de papel dispuestas a cargar con mis mensajes que quiero compartirle a él y sólo a él.
Pero, pensar esto, sentir esto, está mal.
Es deslealtad. Es traición. Hace que me sienta sucia y no digna de confianza. No tiene ni una semana que Rika se ha marchado, y yo ya estoy pensando en la oportunidad que puedo tener con Eriol, ahora que lo ha dejado libre. Soy una traidora, y de la peor calaña, pues estoy traicionando a mi propia hermana. ¡Y con su primer amor! ¡Su primer novio! ¿Es que no puedo respetar tan siquiera eso?
Pero, entonces, si lo que estoy haciendo, y lo que estoy sintiendo está mal, ¿qué es lo que debo hacer con todos estos sentimientos que se han multiplicado, tal como las mariposas que aletean dentro de mi estómago?
Me quedo despierta gran parte de la noche, pensando en ello.
En lo que siento, que sé está mal.
En lo que estoy pensando, que es incorrecto.
Cuando el reloj da media noche, me incorporo de la cama, y sentándome frente a mi escritorio, enciendo la lámpara de mesa. Tomo una hoja, de esas estampadas que guardo con recelo, así como una pluma de color rosado brillante.
Sólo puedo hacer una cosa: escribirle.
Tendré que escribirle a Eriol otra carta. Tendré que escribirle una postdata a su carta, para volver a desbordar mis sentimientos en el papel, y vaciarme de ello, para que cuando vuelva a sellarla, no quede nada de este sentimiento que tengo hacia Eriol, dentro de mí.
Balanceo la pluma sobre el papel, y finalmente, ejerzo presión:
P.S. Todavía te quiero.
Acabo de darme cuenta de que aún tengo sentimientos por ti, lo cual no solo es una verdadera sorpresa, sino también un verdadero problema. Es decir, yo no lo sabía. No sospechaba que estos sentimientos habían dejado una pequeña semillita dentro de mí, que terminó por germinar sin que yo me diese cuenta. Durante todo este tiempo, ¡casi dos años!, pensé que ya te había superado. Eras tan feliz con Rika, y yo era tan feliz por ustedes dos, que nunca me di cuenta de que el sentimiento que tengo hacia ti no había muerto, y seguía creciendo…
Dejo de escribir. Se supone que mis cartas me liberan, y sí, me siento liberada, pero también, se supone que las cartas son para cuando ya no estoy enamorada. Y, en estos momentos, aún me siento un poquito enamorada de Eriol. Sé que es el novio de Rika, y sé que está prohibido, pero necesito un poco de tiempo más para salir de este enamoramiento, por lo que sé que no puedo terminar de escribir la carta.
Resignándome, doblo la hoja a la mitad, y la meto en mi diario. Aún no está lista, por lo que no puede entrar a la sombrerera, a hacerle compañía a las demás.
Tendré que terminarla en otra ocasión.
Y así, apago la luz del escritorio, me levanto de la silla, y finalmente me dirijo a la cama.
Mañana inician las clases. Mi penúltimo año de preparatoria. Rika dice que es el más importante.
Y Rika siempre tiene la razón.
!Holx a todxs!
Primero que nada, una disculpa por no haber hecho up la semana pasada. Fueron días de locos en el trabajo, que ya ni recuerdo si les debo la up del viernes, o también la del miércoles. De cualquier manera, espero me disculpen, pero es que esto de la vida adulta no da tregua.
Por otra parte, de poquito en poquito seguimos avanzando con el fic. Una vez más, perdón por los mini capis, espero y también me disculpen eso, y que por culpa de ello la historia avance tan despacio.
De cualquier manera, sigo al pendiente de sus reviews, follows y favorites. Ya saben, no olviden decir lo que les gusta y lo que no. No muerdo.
Besos y abrazos, nos leemos el miércoles. Ribo.
