― ¡¿QUÉ HAS HECHO QUÉ?!
― Calma, Sakura, que solo será verlo de vez en cuando, pensé que habían quedado en buenos términos...
― Ino-buta, sí, terminamos tranquilos, pero eso no significa que quiera seguirlo viendo.
― Bueno, no es para tanto, solo veremos a Sasori de vez en cuando, me comprometo a no dejarte sola con él.
― Más te vale.
― Además, habíamos quedado en ayudarnos para completar cosas de nuestra lista, ¿no?
― Sí... ― dijo más tranquila y resignada la pelirrosa.
― Bueno, pues esto me ha ayudado con Sai.
― ¿Así que ya sabes su nombre? ― Hinata se atrevió a participar en la conversación después de la pequeña pelea entre sus amigas.
― ¡Sí! Su nombre es Sai...
Después de relatarles con extremo detalle cómo había sido su cita, Hinata les contó cómo había sido la suya.
―... Y como habíamos quedado en que si hacíamos un punto solas necesitaríamos pruebas... Pues, Um, etto... Me traje su corbata... ― dijo al momento de sacar la tela naranja de su mochila.
― ¿Su corbata? ― dijeron intrigadas las amigas.
― Sí, como prueba de que logré tener invitarlo a una cita, y bueno, también le robé un beso.
― Nena, sí, habíamos quedado en eso, pero, como que en realidad te creemos sin necesidad de pruebas así...
― ¿Y te dió su corbata así sin más?
Un poco (bastante en realidad) avergonzada, Hinata les respondió:
― Bueno, no se dió cuenta...
― ¿Acaso se lo robaste?
― No lo llamaría así...
― Tal vez deberías devolverla ― propuso Sakura.
― ¡No! ― respondió la ojiperla sosteniendo la corbata en su pecho como si se lo fueran a arrebatar.
La Yamanaka y la Haruno voltearon a verse con una sonrisa que significaba que pensaban lo mismo: Hinata estaba loca por su cita.
Y ante tal revelación era imposible no alegrarse por ella. Y también lo era no hacer pequeñas burlas al respecto.
―¿Qué tal si organizamos una fiesta e invitas a ese chico que te trae tan loca y enamorada?
― No estoy enamorada, y no estoy segura que sea de ese tipo de personas a las que les gusta las fiestas... ― inventó rápidamente la chica, pues realmente no se imaginaba al director de la universidad asistiendo a una fiesta organizada por alumnas de dicha universidad.
― ¿De verdad? Pero bueno... También es parte de la lista, así que deberíamos de planearlo para uno de estos días.
― Necesito desestresarme, no estoy segura de si planearlo logrará algo diferente a estresarme más ― se quejaba Sakura.
― Nena, las fiestas universitarias no necesitan más planeación que el lugar, así que dudo que requiera de mucho esfuerzo.
― Si tú lo dices te creo, pero que no sea esta semana ni la otra, que tengo exámenes.
― Pero si vamos empezando el semestre ― mencionó la rubia.
― Es ese profesor del que muchas hablan, este semestre a Sakura le tocó clases con él. ― le aclaró la ojiperla.
― Sí, pero no es tan malo, solo es estricto.
― ¿De quién hablan? ― preguntó Ino.
― Del profesor Uchiha.
― ¡Ya! Lo ubico, es el que es pareja del director.
― ¡No lo es!
― Tranquila, Hinata, solo digo lo que he escuchado.
― Pues el profesor no parece ser homosexual. ― dijo Sakura pensando en cómo había sentido su mirada desde el primer día de clases, definitivamente identificaba esa mirada, parecía que la atravesaba hasta sus pensamientos, se sintió un poco expuesta.
― Nena, no todos andan por ahí gritándolo.
― A lo que me refería con que muchas hablan de él, es que a muchas les gusta, pero terminan odiándolo cuando toman clases con él.
― Ya puedo ver por qué.
La conversación había tomado un rumbo que Sakura no esperaba, estar hablando de ese profesor, el que la traía tan estresada por sus trabajos, exámenes y que además la tenía pensando en su anatomía, y no siempre la de sus clases.
Desde el primer día, Sakura había sentido una mirada sobre ella, esa extraña sensación en la que sabes que alguien te está viendo. Y resultó ser nadie menos que su profesor.
Por lo que había escuchado, el profesor era un joven médico que había logrado ser reconocido en varios aspectos, ella ya había leído unos pocos de sus trabajos publicados en la universidad, le parecían excelentes, sin embargo, nunca se le había ocurrido buscar en algún lugar algo más sobre el autor, por lo que ese día su impresión fue a primera vista.
Había buscado al origen de esa sensación y lo encontró al frente de ella: con un pantalón de vestir negro, camisa azul marino y con corbata de un color oscuro pero indefinido. La paleta de colores que había elegido no hacía más que resaltar el tono de piel claro, y a su vez, su piel resaltaba el color de su cabello oscuro y lacio.
Sus ojos como obsidianas chocaban con los jades.
La sensación que tuvo Sakura al conectar miradas solo pudo ser descrita como si de repente estuviera desnuda y solo el dueño de esos ojos pudiera verla.
La conexión solo duró apenas un segundo, pero sus estragos duraron más.
Las mejillas normalmente pálidas por no usar maquillaje se comenzaban a teñir con un lindo rosa como el de su cabello. Un hormigueo en su pecho se instalaba y comenzaba a viajar hacia el sur de su cuerpo.
― Mierda, ― pensó Sakura ― me gusta el profesor.
Después de la clase más larga de su vida, dónde trataba de poner atención a clase, registrar todas reglas impuestas, tomar apuntes y a la vez no ver directamente al profesor, Sakura decidió no volver a sentarse al frente.
Y sentada en esas bancas cerca del edificio de su facultad, Sakura comenzaba a sonrojarse una vez más de solo recordar aquel primer día donde no esperaba que su profesor se viera tan... apuesto, más bien esperaba a alguien muy teto, aburrido y no tan joven.
Después de perderse en sus pensamientos se dió cuenta de que Ino molestaba un poco a Hinata y que volvieron al tema de la corbata.
― Bueno, en vista de que no piensas regresarlo, supongo que puedes quitar una cosa de tu lista.
― ¿Cuál?
― No regresar una prenda que te recuerde a alguien o algo así. Yo digo que la corbata entra como prenda, ¿tú qué dices, Sakura?
― Sí, definitivamente. ― contestó un poco distraída pues había comenzado a sentir otra vez esa mirada, la que sentía en clases y la que sentía a veces cuando se sentaba ahí. Y ella sabía que debía ser el profesor Uchiha. La conexión existía, la sentía cada vez que la indiferente cara del profesor se fijaba en ella, su rostro no decía nada, pero sus ojos le mostraban tantas cosas que la abrumaban.
Normalmente ella nunca intentaría algo con un profesor, pero había algo en él que la retaba, desde que entre bromas escribieron el punto de la lista que decía Ligarse a un profesor no puedo dejar de pensar en esos ojos negros.
Tal vez ese momento no era el adecuado, pero ya entrado el semestre ella lo haría. Tenía una nueva resolución: iba a ir por todo con el profesor Uchiha.
