Hermione sentía un leve dolor en sus pies luego de correr para llegar al lugar donde estaba. Había quedado de juntarse allí con Fleur y a pesar de que aún faltaban unos minutos sabía que no alcanzaría ir al baño y arreglarse el cabello.
-Hegmione- dijo la francesa detrás de su espalda.
La castaña se dio media vuelta y saludo con un beso en la mejilla a su cuñada que amablemente había accedido a su petición de que la acompañara a comprarse un vestido deslumbrante para su celebrar su aniversario de matrimonio. Habría invitado a Ginny, pero la pelirroja estaba en su último mes de embarazo y debía guardar reposo por esos días y por otro lado Fleur respondió enseguida su llamada de auxilio con amabilidad.
-Gracias por venir Fleur
-No te preocupes Hegmione, me encanta esto de salir de compras y Molly está cuidagdo a los niños. Entonces, ¿Vamos a comeg y luego de compras?
La castaña asintió con una sonrisa de felicidad y camino junto a la rubia a un restaurant del centro comercial.
Había despertado el miércoles por la mañana con el ruido del agua de la ducha de Ron, solo llevando sus bragas y una camiseta vieja de su marido. Se revolvió un poco en la cama con pereza y decidió encender las luces de la habitación. Afuera el sol no saldría hasta dentro de unas horas y a pesar de que Ron le había dicho que no era necesario que se levantara para despedirse de Él, ella quería hacerlo. Diez minutos más tarde el pelirrojo salió con una toalla en su cintura y el cabello mojado.
-¡Vaya! Estas despierta.
-Lo estoy- dijo Ella colocando un mechón de pelo detrás de su oreja- tú estás mojado.
-Acabo de ducharme- dijo Ron con una sonrisa antes de girarse para buscar su ropa en el closet.
Ella se mordió el labio al ver su cuerpo cubierto de pequeñas gotas de agua y sintió que sus mejillas se ponían calientes.
-¿Hermione?
-¿Sí?
-¿Me estas comiendo con la mirada?
Ella agarro una de sus almohadas y se la arrojo sin mucha fuerza.
-¡Auch!- se quejó el pelirrojo girándose.
-¡Como si tú no hicieras lo mismo cuando me ducho!
-Por supuesto que lo hago bebé- dijo Él sonriendo- Todo el tiempo. Te amo demasiado.
Ella se levantó de la cama y paso a su lado buscando en el closet otra toalla para secar su cuerpo.
-No es necesario que lo hagas Hermione- le dijo Ron- vuelve a la cama cariño, está un poco helado.
-Quiero secarte- insistió Ella pasando con cuidado la toalla sobre el pecho de su marido.
-Yo creo que lo que quieres es tocarme.
-Idiota- contesto Hermione en tono de broma- ¿Quieres que elija tu vestimenta para viajar?
-Estaba pensando en ir desnudo. Haría feliz a muchas fans.
Hermione frotó con fuerza su espalda tras oír esto demostrando que no encontraba gracioso lo que había dicho.
-Era una broma amor- dijo Ron.
-No es gracioso para mí el tema de tus fans- Hermione entrecerró los ojos y sintió un nudo en el estómago- Odio que se metan en el camarín de tu equipo, que te manden su ropa interior en sus cartas y que te ofrezcan sexo donde vayas.
Ron tomo su barbilla entre sus manos y la beso con delicadeza. Cuando le dijo a Hermione que quería ser jugador de quidditch profesional hacían bromas con respecto a las fans que a futuro tendría, pero las cosas eran mucho peores a lo que habían imaginado en un principio. Las fans que tenía eran bastante atrevidas y de vez en cuando se arrojaban sobre Él para decirle que podían pasar un buen rato y que hacían el juramento inquebrantable de que nadie lo sabría… Varias se habían colado a los camarines de los cannons e incluso Louis se llevó un gran susto en su primera semana en el equipo cuando encontró a una chica dentro de una ducha esperando a Ron.
-Lo siento, fue una mala broma.
Hermione asintió con la cabeza y bajo la mirada.
-Es solo que tú… eres tan guapo Ron, amable, valiente, un gran hijo, hermano y un maravilloso marido. Todas las mujeres sueñan con alguien como tú.
-No, Ellas no saben eso de mi Hermione. Ellos se quedan con el Ron de las revistas, el Ron de los eventos sociales, el Ron que es jugador de quidditch. Tú me conoces mejor que nadie y conoces al verdadero Yo. Conoces al Ron que come y habla al mismo tiempo, que pelea con un gato por el puesto en el sillón, el que te prometió un jardín lleno de rosas y que para eso pasó varias tardes bajo el sol arreglando la tierra. Conoces al Ron que le gusta dormir hasta tarde un domingo abrazado a la persona que más ama en el mundo. Sabes que soy grosero, que me gusta tener sexo en lugares donde alguien podría encontrarnos, que amo la tartaleta de manzana y no el pie de limón como las revistan afirman.
Algunas lágrimas asomaron en los ojos de Hermione, pero esta vez eran de emoción.
-Y me gusta pensar que soy el único que te conoce tan bien Hermione. Sé que cuando niña un perro trato de morderte y por eso les tienes cierto resentimiento, que te gusta investigar hasta dar con una respuesta coherente y lo mucho que te enfurece el ruido cuando estas concentrada en algo. Reconozco tus gestos cuando quieres que te toque y que por alguna extraña razón no te gustan los dulces de color verde.
-Te amo Ron- dijo Ella entrelazando sus manos detrás de su cuello- Te amo.
-Y Yo a ti, solo a ti.
Se besaron por un rato más, pero antes de que las cosas pasen a mayores Ella le recordó que debía tomar el traslador en media hora.
Hermione estaba sentada a los pies de la cama viendo como Ron cerraba su maleta. Él la había invitado a que lo acompañe en el viaje si es que no tenía muchas cosas en el ministerio y a pesar de ser una semana sin cosas importantes decidió rechazar su oferta para poder concentrarse en la sorpresa para su aniversario.
-¿Sabes? Aún estas a tiempo de que declines tu palabra y me acompañes.
-Quedan quince minutos para que tu traslador se vaya, no hay forma de que me prepare en este tiempo.
Ron se sentó a su lado y acaricio su rodilla izquierda para luego ir subiendo para arriba en su muslo.
-Era una buena manera de que conozcamos Newcastle juntos.
-Lo sé. Es solo que…
-No te preocupes amor, lo entiendo. Ya tendremos otra oportunidad.
Se acercó a sus labios y le beso.
-Es mejor que me marche. De lo contrario no llegaré.
-Está bien. Ten cuidado, te amo.
-Te llamare en la noche amor…
Ron se había marchado a las cinco de la mañana dejando a Crookshanks en la habitación para que la acompañe en su ausencia. Hermione se levantó a las ocho para ir al ministerio y estuvo muy ocupada todo el día y accedió de buena manera a salir a almorzar cuando Harry pasó por ella a su oficina. Hablaron de muchas cosas, sobre todo de Ginny y sus nervios como futuro padre. Justo antes de despedirse de vuelta en el ministerio Harry le entrego una carta de parte de Ron y le guiño un ojo.
Hola Hermosa:
Sí estás leyendo esta carta, es porque desististe de viajar conmigo a Newcastle y ahora acabas de comer con Harry… Este viernes será nuestro tercer aniversario y por primera vez no despertaremos el uno junto al otro. Quiero que siempre recuerdes cuanto te amo bebé, eres tan hermosa, valiente, apasionada y salvaje y sé que suena muy cursi y repetido decirlo, pero nunca es suficiente para mí decirte cuanto te amo.
Y también sé que odias que te compre cosas lujosas, pero dime ¿Para qué es el dinero? Te amo Hermione, soy tu rey y tú eres mi reina, por lo tanto tengo todo el derecho de regalarte cosas. ¡Nos vemos el viernes por la noche amor! Compra un vestido lindo, porque tendremos una noche al estilo James bond…
Cuando Hermione llegó a su oficina sobre su escritorio encontró un paquete que abrió de prisa. Era un par de pendientes de rubí con una nota que decía: "Con mucho amor para mi reina"
Hermione estaba dentro del probador de una exclusiva tienda contemplando su reflejo en el espejo. A pesar de que su cabello estaba despeinado y algo salvaje, aquel vestido se ceñía perfectamente a su cuerpo.
-¿Hegmione?
La dulce voz de Fleur se escuchó al otro lado de la puerta. Hermione tiro de la manija y abrió la puerta con cuidado.
- ¿Cómo me queda?
La francesa y la mujer encargada de atenderla sonrieron enseguida sin disimular su sorpresa.
-Ese vestido es el indicado. Te queda perfecto.
-¿Crees que le guste a Ron?
-Ron se volvegá loco pog ti. Estoy seguga que olvidaga la cena al vegte con ese vestido.
Las mejillas de Hermione se sonrojaron.
-Entonces lo llevaré junto con los otros dos que ya había seleccionado.
-Me parece muy bien señorita.
-Señora- corrigió Hermione enseguida mostrando su anillo de matrimonio- El vestido es para mí cena de aniversario.
Cuando Hermione estuvo de regreso en su casa por la tarde cargando varias bolsas con zapatos y vestidos lo primero que hizo fue darse un baño para relajarse. Salir a comprarse vestuario nunca fue su fuerte, pero si iba acompañada atenuaba las cosas. A menudo quien la acompañaba era Ginny otras veces Fleur o Angelina y si ninguna estaba disponible Ron la acompañaba; cosa que era justa, ya que la mayoría de los vestidos que debía comprar era para sus cenas de trabajo. Esperaba ansiosa que llegue el otro día para ver la cara que pondría Ron cuando la viera.
Ron sonrío ante la cámara sosteniendo su escoba con la mano derecha mientras el fotógrafo giraba a su alrededor tomando fotos de todos los ángulos posibles. Cambio de posición varias veces y cuando le comunicaron que ya estaba listo se fue enseguida a los sillones donde estaban algunos de sus compañeros, pero apenas había logrado sentarse uno de los sujetos encargados de la publicidad de la selección se le acerco.
-Tienes que firmar estas imágenes y luego los poster que está firmando Frank en este momento.
-¿Es una broma?- pregunto arqueando las cejas- He firmado fotografías como mínimo seis horas ayer.
-Pero aún quedan algunas… Mira sé que todos estamos cansados de esto, pero no se puede hacer otro día.
Ron tomo las fotografías y apretó los dientes. Cuando era niño soñaba con la fama ya ahora que la tenía, quería todo lo contrario. Su profesión le dio un buen porvenir económico y había logrado comprar una casa hermosa para Él y Hermione, podía vacacionar donde quisiera y comprar todo lo que pasará por su cabeza; Pero detestaba realmente los días donde tenía que reunirse con el equipo encargado de la publicidad de la selección.
Después de la tediosa tarea fue al bar del hotel donde se hospedaban y junto a sus compañeros pasaron un buen rato contando divertidas anécdotas personales. Cerca de las dos de la tarde pudieron regresar a Londres por medio del traslador.
Tenía muchas cosas que hacer antes de ir por Hermione a su casa. Quería que fuera una buena celebración para ambos y aunque le hubiese gustado celebrar en Newcastle sus planes para esta noche recién comenzaban.
Lo primero que hizo fue contactarse con Harry por medio de la red flu, luego llamo al restaurant para asegurarse de que su reservación de la noche seguía en pie y por último se preocupó por su propio vestuario. Sabía que Hermione estaría hermosa y elegante como siempre, por lo tanto él quería estar a su altura.
Hermione había pasado la última hora en la mejor peluquería del callejón Diagon arreglando su cabello. Sabía que a Ron le encantaba cuando dejaba que sus risos enmarañados cayeran sueltos por sus hombros, pero el vestido que había comprado exigía que su cabello se recogiera un poco, además así podría mostrar los pendientes que su marido le había regalado. Se dio un baño con mucha espuma teniendo cuidado con no arruinar su peinado y luego se vistió esperando a su marido. Estaba colocándose los delicados tacos cuando sonó su celular.
-¿Diga?
-¿Estoy hablando con la mujer más guapa de todo el mundo?
-¿Del mundo mágico o el mundo muggle?- contesto Ella con voz coqueta.
-De ambos, bebé. ¿Lista para una noche llena de amor?
-Lista.
-Entonces coge tu abrigo, porque estoy llegando a casa.
Hermione cortó la llamada y rápidamente tomo el abrigo que tenía sobre la cama. Le dio una última mirada a la habitación y camino a la puerta con decisión y lo que vio la dejo totalmente impresionada. Ron la estaba esperando al lado de un automóvil de lujo vistiendo un esmoquin completamente negro.
-Hola Hermosa.
-Hola Ron.
Sin importarle el maquillaje corrió hasta su esposo y se arrojó a sus brazos para besarlo como si no hubiese mañana.
-Te amo, te amo, te amo… Feliz 4 de Junio.
-Feliz 4 de Junio amor.
Se besaron por un momento hasta que Ron con pesar se separó de ella para comenzar con sus planes para la noche.
-¿De dónde sacaste este auto?- pregunto mientras se abrochaba el cinturón.
-Lo he robado- dijo él sin inmutarse.
-Ron…
Hermione le dio un pequeño golpe en el brazo por la broma.
-Bien, lo he comprado hace unos días. Firme el papeleo con ayuda de tu padre y esta tarde pase a recogerlo, ¿Te gusta?
-Pero ya teníamos un auto, ¿No crees que es un gasto innecesario?
Hermione intento buscar objeciones, pero en el fondo estaba encantada.
-Claro que no. Hace mucho dejamos de pensar en el dinero ¿verdad?. Desde que compramos la casa, no hemos tenido otro gasto exorbitante y creí que era hora de comprarte un nuevo coche.
Hermione lo miró estupefacta.
-Feliz aniversario Hermione- dijo Ron entregándole una tarjeta muggle con forma de corazón. Ella devoró con avidez las palabras y sintió como las lágrimas picaban en sus ojos- ¿Te gusto?.
Ron la miro por una fracción de segundo apartando la mirada de la carretera y sonrió al ver su sonrisa.
-Ron, con estos gestos haces que me enamore cada vez más de ti.
-Lo sé. Tú también haces eso conmigo hermosa.
La conversación camino al restorán se basó en los acontecimientos de su viaje y sobre su trabajo de oficina.
Después que el ballet se llevará el auto, ingresaron al local tomados de la mano riendo como adolecentes en su primera cita y siguieron al garzón a la mesa que había reservado el pelirrojo.
-Tres años woow- dijo Ron sujetando su mano por sobre la mesa- Si me lo hubiesen dicho a los once estoy seguro que no lo creo.
-Lo mismo va para mí, Yo creía que eras un irresponsable que me odiaba.
-Y así era- ambos se rieron al mismo tiempo.- Pero ese troll nos unió. Debimos invitarlo a nuestra boda ¿no crees? ¿Te imaginas allí a todos con sus caras desencajadas?
-¡Ron!- protesto justo cuando le traían el vino- Tu imaginación no tiene límites.
El garzón les sirvió una copa a ambos mirando más de la cuenta a Hermione, cosa que Ron no pasó por alto. Una vez que se hubo marchado decidió comentárselo a ella.
-No seas paranoico- le dijo golpeando con suavidad su mano.
-No lo soy- se defendió Ron- Soy observador es todo.
La castaña sintió sin perder la sonrisa.
-Lo sé amor, estoy segura que hubieses sido un gran auror.
-Tal vez, pero nunca lo sabremos. Es una especie de misterio sin respuesta.
-Serian el dúo dinámico junto a Harry- comento bebiendo un poco de vino Hermione remojándose los labios- Pero por otro lado estoy muy orgullosa de ti por todo lo que has logrado.
-Entonces brindemos por eso Hermione.
Chocaron las copas y se miraron fijamente. Era como si sus almas se desnudaran y sus pensamientos estuvieran escritos allí. Fueron interrumpidos por el garzón que traía los platos con diligencia y otra vez concentraba su atención en la castaña.
-¿Ocurre algo?- pregunto Ron algo cabreado de la mirada del hombre que iba de los hombros desnudos de Hermione hasta su escote.
-¿Qué?, no nada señor- dijo él con torpeza y se marchó ofreciendo una disculpa.
-Eso no fue muy amable.
El pelirrojo vio como Hermione apretaba la mandíbula en señal de enojo.
-Lo sé, eso solo que el muy estúpido no apartaba la vista de tu escote.
Hermione frunció el ceño.
-Entonces, que se joda.
Ron mastico su comida ocultando una sonrisa ante la mala palabra de su esposa. Estaban otra vez absortos en la conversación dejando atrás el incidente con aquel hombre, riendo con discreción de una de las tonterías que Marshall le había dicho a Ron durante el viaje.
-Por cierto, creo que haré un evento a final de mes en casa.
-¿familiar?
-No, con los del equipo.
-¿Noche de chicos?
-Algo así.
Hermione se acercó a su oído y lentamente susurro- Si me prometes que no habrá stripers no hay problemas.
-No las abra. Se lo prohibiré a Marshall, no será otra vez como las Vegas con todos los problemas que nos trajo.
Apenas atravesaron las puertas Ron se apodero de su boca de forma hambrienta tomando el rostro de su esposa entre sus manos para devorar los labios que llevaba mucho deseando besar. Sin darse cuenta de sus movimientos la aprisiono con su cuerpo en el sillón y recorrió su cuerpo con frenesí. Ella emitía dulces gemidos devolviéndole los besos, pero de pronto Hermione lo empujo un poco hasta que sentados en el sillón sus narices se rozaron en una pequeña caricia. La castaña tiro de su corbata y lentamente se la quitó hasta que se la puso en su propio cuello
-¿Qué planeas Hermione?.
La voz de Ron se escuchó más ronca de lo que esperaba.
-Algo que llevo planeando mucho tiempo amor- contesto levantándose.
-¿Es la piscina? ¡Merlín! Dime que es allí porque nunca lo hemos hecho en la piscina- Su voz desesperada mostraba la excitación que sentía.
Pudo ver confusión en sus ojos castaños un momento como si estuviera sorprendida ante aquella petición. Con cuidado se sentó sobre las piernas de su marido y jugueteo con su cabello.
-No es la piscina, pero te gustara mucho Ron.
Se veía tan inocente y parecía que se disculpara por pensar en otra sorpresa que no fuera la que él esperaba. Se levantó otra vez de sus piernas y camino hasta la pieza dejando implícito que debía seguirla. Ron se levantó enseguida y camino hasta su habitación, pero se llevó una gran sorpresa al entrar.
-¿Te gusta?- Pregunto Ella con cierta timidez
Hermione había convertido su habitación en un lugar totalmente diferente. Había varios espejos en todas las paredes, un tubo de pole dance y enfrente una simple silla. Y en el techo colgaban unas luces tenues que iluminaban en parte la habitación manteniendo un aire de misterio. Ron trago saliva con dificultad.
-Eres perversa ¿Lo sabias?
Hermione asintió con una sonrisa. Lo jalo de la mano para que tomara asiento.
-Quiero que te quites todo a excepción de la camisa y el bóxer- pidió Ella ordenando sus ideas.
-¿Quieres ayudarme?- Ron le dedico una sonrisa ladeada mientras se desabrochaba el cinturón. Hermione se mordió el labio titubeando un momento hasta que sus manos con desesperación desabrocharon el pantalón y lo bajaba con igual rapidez. Ron se deshizo de sus calcetines y zapatos mientras Hermione se daba media vuelta.
-¿Ahora qué quieres que haga?
-Siéntate en la silla- pidió Hermione- con las manos atrás.
Ron obedeció en el acto.
Hermione tomo su varita caminando alrededor de Ron y amarro sus manos con un movimiento rápido.
-¿Hermione?- pregunto Ron desconcertado.
-Ssssh- le hizo callar ella, pidiendo silencio.
Se subió a la tarima y encendió la música para comenzar con el espectáculo para su marido. Lentamente libero su cabello, desordenando sus risos alborotados y comenzó a quitarse el vestido de forma sensual agitando sus caderas. Dejo caer con lentitud el trozo de tela por sus piernas hasta que cayó al suelo de la tarima y ella con el pie lo boto a un costado.
Su ropa interior Roja hacía resaltar su piel morena cosa que enloqueció a Ron que miraba embelesado el cuerpo de su mujer. Hermione se giró y el pelirrojo pudo contemplar la diminuta tanga. A él le gustaba el trasero de ella, era suave, firme y sin duda la mejor parte de su cuerpo y Hermione sabía lo que pensaba su marido. Sin perder contacto con sus ojos se encaramo al tubo, dio un par de giros y estaba segura que de no ser por las manos atadas de Ron, él hubiese aplaudido. Estuvo unos minutos haciendo gala de sus movimientos, hasta que decidió que era hora de jugar con Ron.
-¿Te gusto?
Él asintió con frenesí.
-¿Podrías soltarme las manos?- pidió.
Pero Hermione negó con la cabeza al mismo tiempo que se sentaba en sus piernas. Podía sentir la erección de Ron contra su centro y Comenzó a mecerse sobre él mientras lo besaba. Su marido devolvió sus besos con desesperación sintiendo como Hermione mordía su labio; Le gustaba ese juego, pero deseaba poder tocarla.
-Hermione, por favor.
-No- negó Ella alejándose de sus labios para abrir la camisa que Ron aún llevaba puesta. Deposito besos en su cuello con lujuria y se agito otra vez sobre su erección- ¿Te gustaría que lo ponga en mi sucia boca?
Sin esperar respuesta se bajó de sus piernas y se sentó en el suelo mirándolo con maldad desde abajo. Metió su mano dentro del bóxer y comenzó a acariciarle sin apartar la mirada felina del rostro del pelirrojo. Sonrió al verle entregado al placer con el sudor corriendo por su frente, se veía tan sexy y dominado en ese momento que no pudo evitar sentirse orgullosa; Entonces reconoció en su respiración entrecortada y sus sonoros jadeos que estaba próximo a acabar. Sin más preámbulos se lo llevo a la boca y con su salvaje lengua comenzó la succión erótica que le fascinaba a ambos. Ron la miraba embelesado hasta que sintió que la presión de su cuerpo llegaba al climax y se vio forzado a cerrar los ojos mientras gemía y gemía su nombre como una plegaría.
-¿Te gusto?- pregunto Hermione con descaro colocando otra vez el bóxer en su lugar.
-Hermione… ¿tratas de matarme?
Ella sonrió y volvió a sentarse sobre su regazo besando sus labios.
-Por supuesto que no amor, solo que hoy vas a tener todo lo que te gusta.
-¿Cuándo aprendiste a bailar así?
Haciendo clara referencia a sus atrevidos pasos de Pool dance.
-Hace unos meses… ya sabes, después del incidente de las Vegas.
-¿De verdad? ¿Después de nuestra horrenda pelea?
Hermione frunció el ceño.
-Sí y no quiero recordarlo. Te dije cosas muy tontas.
Ron sonrió y deseo más que nunca tener las manos libres para poder acariciar su mejilla. Hermione abrazo a su marido y hundió la cara en su cuello.
-Entonces ¿Planeas tenerme atado aquí toda la noche?
-Solo un poco más- dijo Hermione besando su cuello hasta llegar al lóbulo de la oreja que comenzó a morder.
-¿Sabes que cuando me sueltes voy a vengarme?
-Es lo que más anhelo- añadió su esposa con picardía contra sus labios.
Un flash de cámara hizo que Hermione abriera los ojos lentamente a la mañana siguiente. Allí estaba Ron a su lado con una cámara instantánea en la mano acariciando su desordenado cabello.
-¡Ron!
-Buenos días ¿Desayuno? He preparado algo delicioso para ti esta mañana.
-Dame esa cámara- pidió Hermione.
-Solo tomé unas fotos para el álbum- se excusó el pelirrojo besando su mejilla.
-Ven aquí.
Ron se acomodó a su lado tal como ella quería y besando su mejilla, Hermione tomo una foto de sus rostros llenos de felicidad.
-¿Listo para desayunar?
-Me muero de hambre- respondió Ron levantándose de la cama alcanzándole a su mujer la bata para cubrir su desnudez.
-Me daré una ducha rápida e iré a la cocina- anunció camino al baño.
-Está bien.
Ron salió de la habitación camino a la cocina, se sirvió un vaso de zumo de naranja y cogió el periódico que estaba sobre la mesa mientras esperaba a Hermione. Al parecer el mundo mágico se había quedado sin noticias relevantes, porque en la portada solo hablaban de un tráfico de alfombras voladoras (¡Como si alguien las usase aún!- pensó Ron). Sin detenerse en nada en particular, continúo hojeando el diario en busca de la tira cómica de ese mago con un gato perezoso, cuando un ciervo plateado atravesó su cocina aumentando su ritmo cardiaco.
"El bebé se adelantó. Ginny está en San mungo, por favor vengan enseguida. Estoy muy nervioso ¡Joder, Joder, Joder!"
Disculpen la tardanza, pero este semestre en la U fue horrible con H mayúscula L y no tuve tiempo de escribir, y tampoco tenía ideas buenas. Sobre el capítulo: Para mi transcurre en el 4 de junio de 2004 y es como me imagine que podrían celebrar un aniversario… sobre el baile de Hermione solo puedo decir que hace unos meses asistí a clases de pole dance con mis amigas y vaya que es difícil hacerlo bien (o al menos a nosotras nos costó al comienzo). Supuse que siendo Ron una celebridad del quidditch que es similar a ser una estrella de futbol, no faltan los escándalos con clubes de strippers, prostitutas, alcohol, etc… en su ambiente de trabajo y que se filtren a la prensa; Por lo tanto imagine que Los Chuddley Cannons habían tenido uno de esos problemas en Las Vegas y Hermione se había molestado bastante, porque seamos sinceros ¿A quién le gusta que a su novio/esposo lo capten viendo a otras mujeres?. Aunque en mi imaginación Ron no hizo nada más que mirar el espectáculo, ya que la idea de ir al local fue de Marshall.
Besos y gracias por su paciencia!
PD: Dejen un comentario, para que alegren mi día!
