Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño, JK,WB XD
Hola!! gracias por sus reviews XD jejejejeje el capi es decente, tiene buena extensió... disfrutenlo!!
--Buenos días, ¿Cómo amaneciste Danielle?
Sirius enarcó una ceja detrás del periódico, Danielle sonriente saludó a Harry, el pequeño fue a sentarse junto a su padre y si Sirius no lo estuviera viendo habría asegurado que eso no era real, conocía demasiado bien al niño como para que nada estuviera pasando ahí, pero lo que lo hacía sentir mal o preocupado era el no saber lo que planeaba el pequeño demonio que en ese momento bañaba su waffle de chocolate.
--No, no --dijo Sirius recogiendo el plato sobre su periódico, Harry lo miró extrañado, él no se había portado mal sino todo lo contrario --no sé lo que tengas pero no comes chocolate
--Pero papá… --rogó Harry poniendo su mejor cara de tristeza
--No pequeño, obedece a tu padre, ten otro waffle
Harry miró a Danielle y Sirius lo miró a él, sabía que al niño se le habían atorado muchas palabras groseras dedicadas a ella y sinceramente lo asustaba que no las dijera.
--No --dejó sus elucubraciones cuando Harry sepultaba el waffle en mermelada --nada excesivamente dulce para ti
-- ¡Papá soy un niño, debo comer cosas excesisi… sisivavi... cosas dulces!
--Lo siento hijo pero hoy no
-- ¡Me he portado bien, no fui grosero!
--Harry, solo desayuna y…
--Ya no tengo apetito
El niño bajó de un brinco de la silla y se encaminó a la puerta
--No sales de esta cocina sin desayunar Harry --dijo Sirius mirándolo fijamente, Harry dio media vuelta y demostrando que no estaba de acuerdo volvió a la mesa --puedes ponerle un poco de mantequilla
--Tiene mucha grasa, engordo --murmuró el niño cruzado de brazos mirando sus pies que bailaban al son de la música que Danielle tenía en la radio, Sirius sonrió tras su periódico, saludó a Jeremías cuando llegó y sin bajar el periódico desayunó, de vez en cuando miraba a Harry que tomaba un trozo más pequeño que diminuto (según el concepto del niño) y se lo metía a la boca, otro trozo y lo lanzaba a Jeremías, otro trozo y al vaso con leche.
Algo pasaba y debía averiguarlo, desconfiado revisó alrededor… todo normal, anormalmente normal y eso empezaba a preocuparlo, un ensordecedor PUUM lo hizo dar un brinco y casi caer de la silla cuando se giraba para ver lo que ocurría, cerró los ojos al mirar que "llovía" una sustancia amarillenta, intentó no reír cuando se topó con Danielle cubierta totalmente de lo mismo que llovía… la mezcla de los waffles… la wafflera acababa de explotar, volvió a mirar a Harry que observaba todo con demasiada atención, estaba por abrir la boca pero Harry lo interrumpió logrando disipar su duda de quien había sido.
-- ¿Qué pasó papá?
Sirius lo miró detenidamente, observó cada movimiento, parpadeo, todo del niño, esa era demasiada dulzura como para que Harry no hubiera sido, lo más seguro era que empezaba a darse cuenta de lo que podía hacer y se aprovechara de ello.
--No entiendo lo que pasa --murmuró Danielle perpleja, Sirius la miró pero no abrió la boca --en fin, niños vayan a asearse que se nos hará tarde para ir a la iglesia
-- ¡No, permitiré que me quiten el chocolate, que no me dejen jugar… --Harry se había parado sobre la silla y hablaba decidido --...pero no dejaré que me lleven a la i…!, ¿Qué es una inglesia?
--Iglesia --le corrigió Sirius en un susurro
-- ¿No llevas a tu hijo a la iglesia cada domingo?
--En realidad yo… pues… debo trabajar, ¡sí, trabajar! --sonrió Sirius, se puso de pie de un brinco sin borrar su sonrisa -- ¡esto no se paga solo, debo trabajar, Harry obedece a Danielle, se un buen niño!.
No le dio tiempo a Harry de decir algo porque salió casi corriendo, el pequeño miró a Danielle que intentaba quitarse la masa de encima, se alzó de hombros y fue a su habitación a vestirse, si lo sacaban a pasear no tenía porque quejarse, no podía ser tan mala esa ing… ingle… ¿Cómo había dicho su padre?, bueno, no importaba tanto.
Cuando Harry bajó al recibidor, la boca de Danielle por poco y cae hasta sus pies, Harry miró a madre e hijo detenidamente, vestido elegante, extraño sombrero, Jeremías vestía con corbata y estaba peinado pulcramente con un extraño sombrerito que no le gustó, después se miró a sí mismo en el espejo que tenía enfrente, pantalón corto, tenis sin calcetines, playera con un licántropo aullando a la luna en la que resaltaba el collar que Remus le había mandado y una camisa a cuadros, sin agregar que su cabello estaba igual de despeinado que siempre.
De más está decir que Danielle pegó el grito en el cielo, tomó a Harry de una mano y lo regresó a la habitación donde ella se encargó de hurgar en el closet, tiró toda la ropa sin encontrar algo decente y Harry sentado sobre su cama no le diría que la ropa elegante estaba en la tercer puerta, algo de lo que por supuesto se arrepintió media hora después en la que se tuvo que vestir con la ropa de Jeremías que le quedó tan solo un poco grande, aunque se arregló rápidamente con la gran habilidad de Danielle para la costura, le subió un par de centímetros a los pantalones, le puso un cinturón, algo hizo con la camisa y después de haber intentado de todo para aplacar un poco el cabello de Harry, le atascó un sombrerito igual de ridículo que el de Jeremías.
¡En su vida había estado tanto tiempo sin moverse!, tenía ya cinco minutos en la iglesia y le picaba el pantalón, los zapatos se le salían, la corbata lo ahorcaba, ese especie de bombín también le picaba y el señor que hablaba en frente que para colmo no entendía nada empezaba a darle sueño, era un lugar bonito pero muy aburrido, los parpados empezaban a pesarle mucho, sentía arena en los ojos y su cabeza se inclinaba a la derecha, miró a Jeremías para ver si podía platicar un poco pero el niño ponía mucha atención, se enderezó y se llevó las manos al estomago, había sentido que los intestinos se hacían uno, con un dedo llamó a Danielle en el hombro, cuando la mujer se inclinaba un poco le susurró:
--Tengo que ir al baño
--Espérate y no lo digas tan fuerte --dijo Danielle volviendo a poner toda su atención al frente. Harry hizo una mueca y miró alrededor
-- ¿Helen? --susurró sorprendido mirando cerca de la puerta, miró a Danielle que prestaba demasiada atención al frente, se resbaló lentamente hacia abajo y pasó gateando bajo los pies de todos, en el pasillo que estaba en medio separando las filas de bancas se puso de pie y corrió hacia la puerta -- ¡Helen! --gritó mirando como su niñera cruzaba la calle sin siquiera escudarlo, se limpió las lágrimas que empezaban a salir y corrió tras ella.
Seguía llamándola pero no lo escuchaba, gritaba y corría todo lo que podía, quería dejar de llorar, también que ella volviera. No se dio cuenta cuando se alejaba de la iglesia o que cruzaba las calles justo por el medio y tampoco el escandaloso concierto con claxon de los automovilistas que hacían increíbles maniobras para no pasarle por encima. Solo miraba a la mujer de cabello negro caminando delante suyo. Lo único que quería era alcanzarla y convencerla de volver. Sonrió cuando en un cruce de peatones se detenía, corrió hacia ella pero solo logró jalarle la falda y caminar tras ella.
-- ¿Se te ofrece algo pequeño?
A mitad del cruce se quedó mirando a la mujer que le hablaba, tenía los ojos negros, no azules como los de Helen… su labio inferior empezó a temblar mientras intentaba contener las lágrimas pero ellas no escuchaban al pequeño y ya le marcaban el rostro. La mujer corrió al escuchar llantas rechinar, todo movimiento cesó, la tensión aumentó, todos hacían ecos ahogados de "oh" de sopresa o quizá de terror, estaban congelados, un enorme camión patinaba peligrando con volcarse sobre cientos de coches en alto por la luz roja. El pequeño sujeto que conducía el camión hacía todo lo humanamente posible para controlarlo pero el peso era demasiado. Algunas llantas traseras tronaron como coloridos globos. Harry seguía sollozando, se limpiaba las lágrimas pero más volvían a nublarle la vista. Las maniobras seguían, las personas no podían hacer otra cosa que mirar el camión que derrapaba, gritarle al niño para que se moviera y volver a ver el camión.
Harry estaba demasiado dolido, su ilusión se había caído de una forma en verdad horrible y no escuchaba o pensaba en otra cosa que no fuera en Helen.
El momento pareció congelarse. El camión terminó de perder el control y se volcó pero ni aún así se detuvo, sino al contrario pareció aumentar su velocidad. Harry levantó un poco la vista, sus ojos se abrieron por la sorpresa y en el acto volvieron a cerrarse presas del terror.
Una ola de aplausos siguió al horrible chirrido del metal contra el pavimento. Un brillo se acababa de apagar en el pecho de Harry, abrió los ojos lentamente, su mirada se topó con una que conocía. No pudo evitar dibujar una enorme sonrisa al verse a salvo.
-- ¿Estás bien niño?
Giró la cabeza a la derecha, una ancianita le extendía un dulce para que se tranquilizara del susto. Él aceptó el dulce agradecido.
La gente empezó a dispersarse sin dejar de hablar de hazaña más grande, todos podían ver al niño muerto.
--Fue muy valiente --dijo un trabajador palmeando el hombro al que Harry estaba abrazado.
--Tío Remus, gracias por salvarme --sollozó Harry aferrándose aún más. Remus le sobaba la espalda intentando tranquilizarlo.
Un par de minutos después lo puso sobre la acera y muy serio se acuclillo junto a él.
-- ¿Qué hacías en medio de una calle como esa Harry?
-- ¿Volviste tío Remus?
--Harry…
--Confundí a una señora con mi niñera --murmuró el niño bajando la mirada
-- ¿Te perdiste entonces?
--No, vinimos a la iglesia que está por allá --señaló detrás suyo intentando dejar de hipar
-- ¿Iglesia?, Sirius en una iglesia. ¿Y luego que?, ¿Cerdos volando? --ironizó Remus pensativo considerando en verdad mirar un cerdo volar sin que fuera obra de los merodeadores
--Mi papá no vino, está trabajando… sí, lo sé, debe estar comiendo hamburguesa con malteada de chocolate riéndose divertido de mí --agregó cruzado de brazos ante la ceja enarcada del licántropo -- ¿ahora si te quedas con nosotros?
--No Harry, no puedo ahora mismo estoy en una investigación en Egipto
--Pero…
--Ese collar me dijo que estabas en problemas --lo interrumpió Remus señalándole el pecho. Harry metió la mano dentro de la camisa y sacó el extraño dije que le había regalado --nunca te lo quites Harry, debo irme
--Sí tío…
-- ¡Harry!
--Genial --masculló el niño molesto --y yo que pensé que me había librado de ella al menos por algunas horas
-- ¿Has estado leyendo verdad? --preguntó Remus interesado al notar el avanzado lenguaje que utilizaba el niño, sonrió cuando Harry le daba a entender que tan solo un poco de lectura ligera. Levantó la vista para mirar a una hermosa mujer que corría jalando a un niño que parecía de trapo.
-- ¡Harry me diste un susto de muerte! --Danielle llegaba hasta él y lo revisaba exhaustivamente
--Seguro acaba de terminar el discurso del señor del vestido y recién te das cuenta --reclamó molesto, le pidió a Remus que se inclinara, le dio un beso y un gran abrazo --le daré recuerdos a mi papi, me alegró volver a verte tío Remus y gracias --Remus enarcó una ceja pero asintió ante lo que decía el niño que ahora miraba a Danielle --por poco y me arrolla un enorme camión por tu descuido, ¿Qué crees que dirá mi papá?, ¡mujer tengo solo cinco años, no puedo andar por las peligrosas calles de Londres --a Remus le faltaba ceja para enarcarla más -- yo solito, es muy peligroso!. Sé que el rojo es alto y el verde avance pero el ámbar, ¿para qué es el ámbar?, dame la mano que ya es tarde, debemos pasar a comprar comida, hamburguesa y malteada estaría bien --Remus buscó el semáforo y se recargó en él. Ese niño se parecía horrores a Sirius Black y a juzgar por la cara que tenía esa mujer apenas si conocía a Sirius, mucho menos a Harry que con la bizarra fusión entre Black y James, estaba un grado sobre los peores alborotadores de Hogwarts. Danielle le dio la mano a Harry, miró un momento a Remus y solo cruzó la calle. Harry levantó la mano despidiéndose de Remus que seguía bastante sorprendido, la sonrisa que le mostraba Harry le hizo temer, pero también soltar una carcajada, en verdad sería una buena idea vivir con esos dos.
La cara de molestia de Sirius al volver a su casa y mirar el bote de basura de la cocina repleto con envolturas de hamburguesa se transformó en una de sorpresa al escuchar el grito de Danielle. Patinó en el recibidor al intentar subir las escaleras a gran velocidad.
-- ¿Qué pasa? --preguntó desconcertado al mirar a los dos niños correr en círculos en el pasillo fuera de la habitación que ocupada Danielle
--El vestido… --dijo Jeremías mirándolo con miedo
--...y la cama… --siguió Harry con una mirada extraña pero sí podía asegurar que una mirada de miedo no era
-- ¡Se queman! --gritaron los dos niños al mismo tiempo.
Sirius entró apresurado, tomó una toalla que encontró sobre una silla y corrió hacia la cama que parecía una linda fogata.
--¿Qué pasó? --preguntó quince minutos después. Estaba todo tiznado y cansado, le fastidiaba no poder usar su varita, giró medio cuerpo para mirar a Harry que observaba desde la puerta solo, Jeremías había ido a vomitar al baño, ese niño se asustaba con demasiada facilidad, no seguiría con el legado que había dejado en Hogwarts, en dado caso (y que rogaba que así fuera) de que lo aceptaran en Hogwarts. Suspiró triste, él tenía una reputación y su apellido pesaba en ese colegio. Los merodeadores solo seguirían por el lado Potter, no que no quisiera a Harry como a su hijo pero… él sabía que ese niño tenía una vida como Harry Potter…
--No sé, planchaba mi vestido y creo que me descuidé un poco, no supe como la plancha terminó quemándolo todo
--Muggles --murmuró Sirius molesto
-- ¿Perdón?
--Nada, nada Danielle, nada --intentó sonreír aunque solo le salió una mueca que a Harry le pareció divertida y salió.
Danielle miró a Sirius irse, cuando torció a la izquierda su visión quedó sobre Harry que sonreía.
--Pequeño demonio
El niño se quedó serio mirándola, había tenido un extraño sentimiento de Deja vú. Se alzó de hombros y después de regalarle una sonrisa pícara a Danielle fue a su habitación
Sirius sacaba la bolsa del basurero para llevarla afuera, intentaba amarrarla al mismo tiempo y además su pensamiento estaba con Helen… otro grito, ahora de Harry y sonaba aterrado. Tiró la bolsa provocando una asquerosa lluvia de basura, corrió más rápido al escuchar ruido en la escalera, Harry gritaba algo sobre matar a alguien. Se congeló al llegar al recibidor. Tragó saliva con dificultad mirando a Jeremías bajar montado en algo que no quería reconocer como la guitarra de Harry, no podía ser eso, quizá miraba mal. Levantó tan solo un poco la mirada, no alcanzó a decir nada, Harry se subía al barandal y resbalaba hábilmente como si esa no fuera la primera vez que lo hacía.
-- ¡Te mato! --gritó Harry cayendo de un brinco frente a su padre justo cuando Jeremías terminaba de bajar, el niño bajó de la guitarra y se pegó a la pared junto a la escalera. Sirius abrazó a Harry quien empezó a patalear intentando zafarse -- ¡ESTÁS MUERTO NIÑO! --gritó con más fuerza al ver su guitarra completamente desecha
--Harry… no por favor… detente hijo --por más fuerte que lo abrazaba no podía controlarlo y temía que el niño explotara frente a ellos pues Danielle llegaba y también abrazaba a su hijo de una forma exageradamente protectora como si el niño no hubiera hecho nada malo --tranquilo, todo está bien
--Des-tru-yó mi gui-ta-rra --tartamudeaba del coraje, insistía en matarlo, destrozarlo o en su defecto hacerle lo que había hecho él con su guitarra. La actitud sobreprotectora de Danielle empezaba a exasperar a Sirius, hasta le parecía que lo hacía exactamente para eso.
--Compraremos otra
--Tengo razón, concientes demasiado a ese niño
-- ¿Conciento? ¡CONCIENTO DICES! --Harry dejó de patalear al escuchar gritar así a su padre -- ¡Tú eres quien conciente, lo que Jeremías hizo no estuvo bien!
-- Él solo quería jugar, tú no le has comprado ningún juguete, solo hay juguetes de Harry y él no se los presta.
Sirius cerró los ojos respirando hondo varias veces.
-- ¡Helen! --gritó Harry mirando la puerta abrirse y una sonrisa que soñaba con ver asomándose. Sirius respiró extasiado el perfume de la chica pero no abrió los ojos.
--Hola mi niño, ¿me extrañaste?
Harry corrió hasta su niñera con una enorme sonrisa. Helen se arrodilló y abrazó al niño.
--Volviste --siseó Danielle mirándola despectivamente. Helen sonrió de lado, le revolvió el cabello a Harry y se puso de pie con una mirada que a Sirius lograba moverle el piso.
--Sería muy grosero de mi parte si no pregunto como te fue con éste maravilloso niño que tiene una chispa tan increíble --miró orgullosa a Harry y volvió a ver a Danielle --Sirius, toma --dio un par de pasos hacia Sirius que intentó decir algo pero ella negó lentamente. Algo triste abrió el sobre, sus ojos se abrieron anormalmente y hasta se pudieron ver ligeramente cuadrados, los labios le temblaban y la saliva empezaba a caérsele.
--Es… es… --Sirius tartamudeaba y Helen sonreía autosuficiente -- ¿estás embarazada? --los ojos de Harry se abrieron tanto o más que los de su padre solo que con terror en ellos.
--Sí, exactamente y… espera… ¡no, ese sobre no! --con un hábil movimiento se acercó de nuevo a Sirius, le arrebató el sobre y le puso otro en la mano --este es de mi hermana --sonrió nerviosa, Harry descansó al escuchar eso aunque en la mirada de Sirius pareció verse algo de desilusión.
Sirius miró el nuevo sobre, su sorpresa y desilusión se apagaron. Su rostro se ensombreció de forma peligrosa, Harry retrocedió hasta quedar tras Helen. Levantó la mirada hasta Danielle que parecía curiosa, después miró a Helen, ella sonrió más segura, abrazó a Harry y fue hasta Danielle.
--Vieja bruja --murmuró dándole un fuerte tirón del cabello
-- ¡Sí, le arrancaste la piel! --gritó Harry brincando entusiasmado -- ¿Lucy? --preguntó segundos después, miró asustado la piel y el cabello en manos de Helen, después a su antigua niñera
--Estás enferma --dijo Sirius incrédulo -- sin ofender --agregó mirando a Jeremías, después volvió a ver a Lucy -- pero ¿de dónde sacaste al niño?
--De la agencia de actores
--Mi tarjeta --sonrió Jeremías acercándose a Sirius, la sonrisa de ese niño era perfecta --lamento lo de tu guitarra Harry pero parte de mi trabajo, puedes demandarla a ella, con permiso --sacó su celular y se encaminó hacia la puerta
-- ¿Qué edad tienes?
--Seis años señor Black, con su permiso, mi contrato estipulaba que mis servicios duraban hasta que o la descubrieran o pasara un año… sí, mándame una limusina, esto se terminó --les sonrió como una estrella de cine y salió de la casa
--Además de enferma eres una explotadora infantil, ¿un niño actor?, acaso no te basta con que sus padres lo exploten ¿tú también lo haces?
--Me costó mucho dinero --refutó Lucy seria
--Debí haberte subido al avión hacia los Alpes --murmuró Sirius mirándola con asco
-- ¡Si no eres mío no serás de nadie! --gritó Lucy yendo a la puerta --te estaré vigilando niña, con mi hombre nadie se mete --empujó a Helen y salió dando un portazo.
Harry volvió a abrazarse a Helen
--Tú no tienes hermanas --dijo Sirius pensativo, Harry miró inmediatamente a Helen
--U… una hermana
--Solo tienes un hermano y… mejor no hablar de él
--U… u… ¿una amiga?
-- ¿Tienes algo que decirme?
-- ¿Helen? --la chica bajó la mirada hacia Harry, el ver en esos hermosos ojos verdes temor la hizo sentir que el corazón se le encogía.
--Bueno yo… pues… no quería te enteraras en esta forma pero… soy una tonta por equivocarme así de sobre
-- ¿Sí estás embarazada? --preguntó Sirius ansioso, gritó eufórico al verla asentir -- ¡voy a ser padre! --ese grito hizo a Harry apartarse, Sirius abrazó a Helen con fuerza. Harry se apartó un par de pasos subiendo un escalón, después subió otro y otro. Poco después se giró y con la cara bañada en llanto subió corriendo. Al escuchar el portazo de la habitación del niño, se separaron.
-- ¡Como siempre metiste la patota Black! --reclamó Helen molesta, bufó e intentó ir con Harry pero Sirius la detuvo --tengo que arreglarlo
--Solo lo empeorarás, déjalo Helen, yo hablaré con él cuando se tranquilice, que piense y…
--Tiene cinco años, solo piensa que su padre no lo quiere y que va a llegar un niño que sí es tu hijo…
--...Harry es mi hijo --la interrumpió serio
--Pues tú gritaste que ibas a ser padre yo no
--Hablaré con él cuando esté tranquilo.
Pero Harry no se tranquilizó en lo que restó del día, incluso, se negó a cenar, no bajó a pesar de que le aseguraron que el postre sería de buffet y que lo dejarían comer lo que quisiera, ni siquiera contestaba. Casi a media noche y cuando ya se había cansado de estar en su habitación sentado en la cama, Sirius fue con su hijo, llamó a la puerta pero no obtuvo respuesta. Se sentó recargando la espalda contra la puerta y siguió llamando al niño.
--Yo sé que no está dormido --dijo mirando a Helen
--Y tampoco en su habitación --la mirada desconcertada del animago hizo sonreír a la bruja --está en su casa del árbol, la luz está encendida
--Claro, esa casa del árbol --respiró hondo y se puso de pie. Su mirada se entrelazó con la de Helen, la besó con cariño y se retiró.
Helen lo siguió hasta la puerta trasera, se recargó en ella y respirando hondo miró a Sirius ir hasta el árbol a mitad del patio y subir lentamente.
Llegó hasta la trampilla de la casa y la abrió, miró detenidamente el lugar, sonrió cálido mirando el saco donde Harry dormía mal enrollado. Entró y lo tomó en brazos con cuidado de no despertarlo.
-- ¿Papi?
--Sigue durmiendo Harry
--No quiero un hermano --murmuró el niño abrazándose del cuello de Sirius, bostezó y volvió a dormirse.
Sirius acostó a su hijo y lo arropó, se quedó de pie junto a la cama de Harry mirándolo dormir, Helen lo miraba a él desde la puerta, se acercó al darse cuenta de que lloraba. Sirius no lo admitiría pero algunas lágrimas se le salían tan solo al pensar que Harry no aceptara al bebé y más estando seguro de que todo era por su culpa.
--Tranquilo, debemos hablar con él, cuando llegó Jeremías lo tomó mal porque ese niño…
--No era su hermano
--Lo sé Sirius, era un actor pero…
-- ¡NO! --Harry se sentó de un brinco, sudaba abundantemente y respiraba agitado, bajó de la cama y abrazó a su padre. Sirius se arrodilló junto a Harry y correspondió al abrazo --era… era… papá… se reía y me daba frío… había una luz verde --Sirius apretó los ojos abrazando con más fuerza a Harry, el niño no dejaba de sollozar e incluso temblaba
--Tranquilízate por favor
Harry abrió los ojos, por un momento le pareció verlos rojos.
-- ¡Helen! --la chica se apresuró a acercarse al ver que extendía los brazos hacia ella
--Sirius que… --intentó decir, pero Harry la interrumpía y no le quedaban ganas de seguir hablando
--No me dejes por favor… no… me… dejes…
--Sigue dormido --murmuró Sirius tomando a su hijo, lo miró unos segundos y lo volvió a acostar. Se sentó junto al niño y le acarició la cabeza. Harry dio media vuelta y siguió durmiendo.
Este tipo de pesadillas se repitieron por muchas noches mientras el carácter de Harry cambiaba, ya no hacía caso a la primer orden, no desayunaba lo que le daban, sino que, esperaba a que salieran de la cocina o se descuidaran para tirarlo al cesto de basura, lo peor de todo era que Helen lo sabía, no le había dicho nada a Sirius para que no castigara al niño. Estaba consciente de que Harry hacía eso para llamar la atención pues desde que se había enterado de su embarazo quería pasar más tiempo con Sirius o en su defecto con ella, era extraño que no la rechazara. En verdad que había hablado con él de todas las formas en la que sus años de estudio y experiencia le decían pero simplemente lograba… nada… nada respecto a la aceptación de Harry por el bebé y cada vez salía con cosas peores. Como ese día en que Helen preparaba la cena y Harry muy serio entraba a la cocina e iba directo hacia ella.
--Helen --llamó Harry jalando el delantal de la mujer, ella bajó la mirada con una sonrisa --verdad es que existe un número para quejarse de todo y cuando compras algo que no te gusta lo regresas a la tienda --Helen enarcó una ceja, cada vez que Harry iniciaba o se unía a alguna platica las cosas terminaban en el bebé, siguió mirando a Harry en espera de que uniera eso con su bebé --busqué y pedí ayuda…
--Ajá… --sin dejar de ver a Harry revolvió la sopa
--...pero no encontré ningún número para regresar los bebés, ¿acaso la fábrica de bebés no tiene un número de devolovución?
Helen que probaba la sopa, dejó caer el cucharón e incrédula miró al niño que tenía una expresión seria.
--Harry… --dijo respirando hondo y recogiendo el cucharón, se quedó acuclillada a la altura del niño --...yo te dije hace mucho que no hay fábricas de bebés, ¿no recuerdas el libro?
--Sí, pero todo puede devolverse
--Un bebé no cariño
-- ¡Pues yo no lo quiero! --exclamó molesto, dio una patada al piso y se fue. Helen volvió a lo suyo. Debía haber una forma en la que Harry aceptara a su hermanito.
En la cena, para mala suerte de Helen, Sirius no pudo ir y la mujer tuvo que enfrentarse a una fenomenal pataleta de Harry, berrinche que había empezado por un chícharo.
Cuarenta minutos… cuarenta largos y eternos minutos habían pasado desde que la cuchara de Helen se le resbalara de las manos, cayera a su plato y mandara a volar un chícharo que por azares del destino caía justo en el plato de Harry y coronaba su puré de papa. Cuarenta minutos que tenía Helen manteniendo esa cápsula para no escuchar a Harry llorar, gritar y solo verlo patalear en el piso. Su experiencia le decía que ignorando un berrinche éste terminaba pero a pesar de que Harry sabía que no lo escuchaba seguía con su papel. Los primeros diez minutos había intentado razonar con el niño pero solo había obtenido más gritos y un golpe en el tobillo.
Era lógico que se sintiera fuera de lugar, que estuviera celoso o que se mimara pero… pero hacer un berrinche por una tontería como esa, por que su chícharo se mezclara con la comida del niño… Harry no era tan inmaduro, ella lo sabía. Cuando estaba por gritar y salir corriendo, Sirius hizo su entrada triunfal, no le divirtió mirarlo en la puerta con una sonrisa burlesca.
-- ¿Qué pasó?
--Pasó que... --respiró hondo --un chícharo botó de mi plato y contaminó el de Harry --explicó aparentemente tranquila más no lo estaba pues al ver a Sirius a punto de reír lo amenazó con un dedo
--Helen --dijo Sirius con pose filosófica -- ¿Cuántas maestrías tienes?, ¿Cuántos doctorados?, cursos, experiencia…
--Calla…te más vale que te… calles
--Va, va, ya tranquila, solo mira y aprende --sonrió de forma galante encaminándose hacia Harry
--Intenté hablar con él y me gané una patada
Sirius volvió a sonreírle pero esta vez le señaló como rodeaba a Harry y se acuclillaba junto a la cabeza, la miró de ganchillo y le dio un par de golpecitos con un dedo en la frente al niño, en el acto Harry abrió los ojos.
--Arriba y ve para allá --dijo Sirius ayudándolo a pararse, con un movimiento de cabeza le señaló una esquina del comedor
--Pe…
--Pero nada, allá --lo interrumpió señalándole el rincón con más seriedad, el labio inferior de Harry empezó a temblar y él a sollozar
--No te creo nada y ve ahí o te daré motivos para llorar --le sonrió de forma peligrosa, Harry chasqueó la lengua y obedeció --tiene sus trucos, ahora que te parece si me calientas la comida --dijo mirando a Helen que con la boca abierta veía como en realidad ese no era el Sirius Black que ella había conocido en el colegio, sonrió sin que Sirius la viera… sí era un gran padre y estaba orgullosa de llevar un hijo de él. Después movió la varita y siguió comiendo.
--Pero… por qué o qué --balbuceó mirando la comida de Harry que le salía vapor
--Come eso que Harry ni siquiera la tocó, no voy a tirarla
Sirius la miró incrédulo, sonrió y se sentó.
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Un par de días después cuando Helen terminaba de arreglarse se encontró con un sobre en el tocador. Viviendo con un merodeador y a como había visto que era ese niño, lo revisó con cada hechizo que se le ocurrió. Se le hizo tarde pero no le importó y media hora después lo abrió y sacó una hoja de papel. Era un dibujo, al verlo sonrió… eran ellos tres en la playa y caminaban por la arena con Harry en medio tomado de las manos de ambos, era un paisaje perfecto y muy hermoso, con mucho color, el sol alto… flores en la playa, algunas palmeras, un puesto de helados. Aún con una sonrisa salió de su habitación y fue a la cocina donde seguramente la esperaría Harry.
--Hola pequeño, ¿ya se fue tu padre?
--Síp, ¿Qué hay de desayuno?
-- ¿Qué quieres?
-- ¡Waffles!
--Harry --se acercó a la mesa y se sentó junto a él --has desayunado waffles toda la semana --el niño asintió arrancándole una sonrisa --bueno, solo hoy y porque hiciste un dibujo muy bello, lo pegaré en el refri ¿sí?
--Síp
--Pero… --se acomodó en la silla y puso la hoja sobre la mesa, Harry miró el dibujo -- ¿tu hermanito aún está dentro de mí?
--No, él no existe porque yo no lo quiero
--Harry…
-- ¡NO!, dame desayuno… por favor
Helen se dio por vencida y le preparó el desayuno. Por la tarde, olvidó limpiar la casa o lavar la ropa de Harry. Se pasó horas colgada del teléfono y escribiendo cartas, mientras Harry insistía en darle dibujos de los tres felices o de él y ella paseando alegres. Cuando por fin dejó el teléfono se miraba más tranquila.
--Helen
--Dime cariño
-- ¿Sabes?, ayer por la tarde miré una película
-- ¿A sí? --le sonrió sentándose en el sillón subió a Harry a sus piernas y lo abrazó -- ¿de que era?
--Era una familia y tenían un hijo --Helen cerró los ojos cansada, aunque los abrió cuando la historia continuaba --la mamá tuvo otro hijo uno bebé muy pequeñititititto --hizo énfasis en el tamaño del bebé uniendo con gracia sus manitas --y cuando creció el bebé mató a la mamá y al papá, al hijo otro no porque estaba en un internado
--Harry tu herma…
--Oye… ¿Por qué en la película era mamá y papá y tenían hijos y tú no eres mi mamá y no estás casada con mi papá y vas a tener un bebé? --lo miró con la boca abierta, Harry esperaba con atención la respuesta
--Pues… es que… ¡llegó tu papá, corre a recibirlo! --jamás se había alegrado tanto de ver a Sirius, Harry corrió a abrazarlo y después a su habitación. Por fortuna había olvidado la pregunta
-- ¿Estás bien?, te ves pálida
--Sí… yo… bueno Harry
-- ¿Qué hizo esta vez?
--Una pregunta interesante pero eso no es lo que importa --fue hacia él y lo abrazó con una enorme sonrisa en el rostro -- creo que encontré la forma para que Harry acepte al bebé.
Al día siguiente…
-- ¿Qué es San Mungo y por qué uso vestido?
--Harry, no es vestido, por décima vez es una túnica y es como visten los magos y San Mungo es un hospital que…
-- ¡Yo no hice nada malo, no estoy enfermo! --tuvo que sujetarle la mano con fuerza pues el niño había intentando huir
--Tranquilo, solo vas a ir a… un… divertido… curso…
-- ¿Un qué, por qué está escondido?
--Porque es para magos y… ¡mira que casualidad, ya llegamos!, acompaña a la señorita y obedécela, solo te van a… es como… el kinder, aquí te voy a esperar --murmuró con una sonrisa nerviosa, la cara de Harry fue indescifrable… "el kinder", Helen no había escogido una buena palabra y no tardaría mucho en darse cuenta, de hecho, tuvo un mal presentimiento cuando iba a hacerse una revisión y una muy extraña sirena empezaba a sonar y los sanadores corrían desesperados --no, no, no, no, no --murmuró mirando a su alrededor, cerró los ojos derrotada cuando un enfermero al pasar decía algo sobre un niño que había puesto de cabeza el curso "algo nuevo sobre un nuevo hermanito" -- hijo de merodeador… un problema --masculló dejándose caer en una silla.
--Señora --levantó la vista el escuchar esa temblorosa voz, (¡como se le ocurría decirle en esa forma… si ella no era señora de nadie!) era la mujer que se había llevado a Harry --su hijo… se perdió.
La miró estrujarse las manos, sabía que ella no tenía la culpa de que Harry fuera tan perfectamente parecido a sus padres a sus dos padres, ¿acaso no había sacado más que los ojos de Lily?. Aunque estaba frustrada y tenía que desahogarse.
-- ¿Se perdió? --gruñó poniéndose de pie de un brinco -- ¿tiene idea de los cientos de enfermedades que hay aquí?
--Sí, trabajo aquí por si no…
-- ¡Pues cualquiera diría que está de visita, dejar que un niño de cinco años se pierda!
--Lo encontraremos, se lo prometo… tranquilícese por favor, no me haga tranquilizarla --Helen miró como le mostraba la varita y se le echó encima
-- ¡Ve por mi niño y lo quiero sin un solo cabello fuera de su lugar o te juro que no habrá hechizo para sacar la varita de donde la meteré si no te mueves! --la mujer miró asustada a Helen y salió corriendo. Ella no pudo evitar sonreír, quizá era demasiado tiempo con Sirius el que estaba pasando --no puedo creer que perdiera a Harry Potter, si se entera… --murmuró dejándose caer nuevamente en la silla
-- ¿Harry Potter? --giró la cabeza tan rápido que casi cae de la silla -- ¡Harry Potter está en San Mungo! --gritó una enfermera sorprendida
-- ¿Harry Potter?
--Vamos es Harry Potter
-- ¡Harry Potter!
La noticia ya corría, gritos como esos empezaban a escucharse y Helen se maldijo por pensar en voz alta. No le quedó otra opción que correr y tratar de encontrar a Harry antes que los demás.
En uno de los tantos pisos de ese hospital, Harry caminaba revisando asombrado cada rincón, había muchas personas extrañas y todos corrían de forma graciosa. Iba tan distraído que no se dio cuenta de cuando chocaba contra alguien, hasta que una voz que arrastraba las palabras lo hizo salir de su mundo de ensoñación.
--Mira por donde caminas
Harry miró al rubio que parecía tener algo que en verdad olía mal bajo la nariz.
--Perdón, me escapé de un tonto curso
--Yo del sanador --sonrió el rubio --soy Draco Malfoy --dijo extendiendo la mano
--Soy Harry Black --Harry estiró la mandó dispuesto a estrechar la mano del otro niño
--Black… ¿hijo de Sirius Black? --Harry asintió sonriente --no sabía que estuviera casado --Harry encogió un poco el brazo, mientras Draco seguía con el brazo estirado aunque pensativo --sé que se robó un niño
--No es cierto --encogió otro poco el brazo, ese niño ya no le caía tan bien
--Sí, robó a Harry Potter
--No
-- ¡Eres Harry Potter! --exclamó Draco señalándole la frente, Harry se echó el flequillo sobre la cicatriz
--Soy Harry Black
-- No, eres Potter y creo que podríamos hacer una amistad…
--No me interesa, con permiso --murmuró Harry siguiendo su camino, Draco lo empujó cuando pasaba junto a él, Harry se regresó y le saltó encima.
Helen seguía corriendo, ya había perdido la vergüenza, había entrado en cada habitación que miraba encontrando de todo menos al niño que buscaba, desde un mago al que se le caía la cabeza a trocitos hasta a… un medimago y una sanadora… demasiado "ocupados". Seguro que Harry ni siquiera había dejado empezar la plática, no quería saber lo que había hecho solo deseaba salir de ahí e intentar, de nuevo, hablar con el niño para que aceptara al bebé. Se le habían ocurrido una que otra cosa positiva sobre tener un nuevo niño y seguro que a Harry le agradaban. Lo que más le preocupaba era que ningún elevador funcionara, no quería pensar en que, quizá, Harry había tenido algo que ver o que estaba atrapado en alguno y… no, eso no podía haber pasado, respiró hondo y siguió buscando.
--Tonto --murmuró Harry mirando a Draco llorando sentado contra la pared. Acababa de darse cuenta que ese niño nunca había peleado. Por engreído se había metido en un problemón. Miró a la derecha, un enorme hombre (o eso le pareció a él) corría hacia ellos, el hombre movía en lo alto un bastón y a juzgar por la cara molesta y su apariencia pálida y rubia como el niño, era el padre. Miró una última vez a Draco y huyó de ahí.
No dejó de correr hasta que sus piernas se rehusaron a continuar y eso fue demasiado, no se había dado cuenta de cuantos pisos había subido o ¿había bajado?. Se limpió la sangre de la nariz (el cobarde de Malfoy le había dado contra el piso).
Llegó a un pasillo largo y solitario, empezaba a creer que estaba perdido cuando miró a un niño rechoncho que salía de una habitación.
--Hola, soy Harry
--Hola --contestó el niño algo tímido --soy Neville
-- ¿También escapaste del kinder para tener hermanos?
--No, yo… vine a ver a mis papás --murmuró mirando el piso
-- ¿Se van a poner bien?
--No
--Entonces van a…
--No, no van a morir pero están enfermos
--Que bueno que no vayan a morir --sonrió Harry, se acercó un poco a Neville y le tocó el hombro para que levantara la mirada --estoy perdido ¿quieres jugar conmigo? --Neville pareció desconcertarse ante esa pregunta y se sorprendió al ver la cicatriz en la frente de Harry
-- ¿Eres Harry Potter?
--Eh… pues… ssí, entonces ¿jugamos?
--Yo…
-- ¡Neville, vamos!
El niño se giró inmediatamente y corrió hacia la anciana que lo llamaba, Harry miraba atento pues lo señalaban. La señora Longbottom se apresuró a acercarse y estrecharle la mano a Harry.
-- ¿Estás perdido?, ¿quieres que te ayude a buscar a la persona con quien viniste?
--No, muchas gracias señora, pero yo puedo solito.
La mujer sonrió cautivada por ese pequeño, el que fuera tan lindo era increíble a pesar de haber perdido a sus padres de tan horrible forma, por lo menos su nieto miraba a los suyos de vez en cuando.
--Harry --Helen llegaba cansada y muy molesta
--Hola Helen --sonrió el niño levantando la cabeza
--Disculpe señora, debemos irnos --le sonrió a la señora y miró rápidamente hacia atrás, parecía que una estampida se acercaba --...demasiados periodistas
--Te comprendo, anda ve yo los distraeré un poco
--Se lo agradezco --murmuró aliviada, levantó en brazos a Harry y corrió desesperada. Si Harry se daba cuenta del furor que causaba su presencia en el mundo mágico, a esa edad, tendría serios problemas --solo tú vienes a un hospital bien y sales sangrando ¿te peleaste? --preguntó corriendo, Harry solo sonrió.
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Uno de esos días después de la clásica charla, "tener un hermanito es bueno", diferente versión, Harry preparaba el campamento que tendría con Christ en el patio de su casa. Tenía panecillos, frituras, dulces, la cena que había preparado Helen y que si no comían no podrían seguir con la chatarra, almohadas, pistolas de pintura y de agua, y lo más importante, su plan maestro para una noche maestra.
--No creo que sea recomendable unir a ese par --murmuró Sirius, por vigésima vez, parado frente a la ventana de la cocina
--Sirius, por favor, es bueno para que Harry conviva con…
-- ¡Pero es que convive demasiado con ese niño, juntos son como…!
-- ¿Los merodeadores? --preguntó con una sonrisa pilla
-- ¡Sí! --exclamó Sirius a punto de llorar
-- ¡Hola buenas tardes!
--Bu… enas… --murmuró Sirius mirando al chiquillo rubio que con una enorme mochila (fácilmente más grande que él mismo) le pasaba junto, con miedo lo miró ir al patio --no sé si quiero saber lo que trae en esa mochila
--Pues su pijama, ropa, almohada, cobijas, saco para dormir… --enumeró Helen sonriente
--...material para preparar una bomba, pañales sucios, huevos podridos
-- ¡Sirius!, tienen cinco años
--No quiero saber lo que harán cuando sean mayores
--No seas exagerado…
--Imagina que Christ también vaya a Hogwarts… ¡lo derrumbarían!
--No exageres, Christ en un muggle y creo que debes bañarte, el trabajo en el jardín hizo su trabajo --sonrió empujándolo fuera de la cocina antes de que refutara.
Helen se encargó de que esos dos cenaran antes de comer tanta "porquería" pero en una pijamada no podía faltar, sonrió mientras se ponía la pijama ella, esa no era una pijamada porque era de niñas, eso era una reunión de varones… los niños y sus cosas. Estaba cansada, leería un poco y no volvería a levantarse de la cama.
-- ¿Sabes que estamos solos en la casa?
Miró a Sirius que le sonreía de forma insinuadora, dejó el libro en la cama y lo siguió. Esa iba a ser una noche movida…
SION
P.D.Espero señales de vida...
