Hola a todos:

Siento esta tardanza, pero la verdad es que ha sido un despiste mío. Este capítulo lo tenía ya corregido y rectificado desde hace bastante, pero creía que ya lo había puesto y grande ha sido mi sorpresa al darme cuenta de que no fue así. Pero bueno, más vale tarde que nunca así que ahora os lo dejo para que podáis leerlo.

LOS PERSONAJES DE RANMA NO ME PERTENECEN

Capítulo 10

La vio a través del gran ventanal. Su pequeña silueta se dibujaba con claridad detrás del cristal. Sentada en una mesita al lado de la puerta, miraba fijamente una pequeña taza que sostenía entre sus diminutas manos. Sonrió de medio lado. La misma mesa que habitualmente solían compartir. ¿Sería eso una señal?

Aparcó la moto en un lateral de la acera, y tras quitarse el casco, se encaminó hacia el pequeño local donde se encontraba la persona que había estado buscando desesperado durante la última media hora.

Traspasó el umbral de la cafetería y haciendo caso omiso de las intencionadas miradas que le dedicaron las dos camareras, avanzó a paso seguro hasta la mesa donde se encontraba la joven, la cual aun no había reparado en su presencia.

- ¿Podemos hablar…?

Akane levantó la cabeza para enfrentar la alta y poderosa figura que estaba de pie justo a su lado junto a la mesa. No esperaba verlo allí. ¿Cómo había sabido dónde encontrarla? La chica hizo un gesto con la mano, animándole a sentarse.

-¿Quieres tomar algo?

El joven de negra trenza acercó una silla y se sentó junto a ella sonriendo con tristeza.

- Eso debería preguntarlo yo…

- No seas machista, Rama. Los tiempos en que los hombres estaban obligados a invitar a las chicas, están ya un poco pasados.

El joven no contestó de inmediato, limitándose a encogerse de hombros y alargar la mano para tomar el pequeño menú lleno de fotos de deliciosas combinaciones de helados que había sobre la pequeña mesa.

- Pues entonces llámame machista o anticuado - dijo tras unos segundos de silencio. - pero cuando estoy con una mujer siempre me gusta ser yo el que invite.

- Ya veo… Controlador hasta el final ¿no es así?

El joven hizo una mueca. - Si esa es tu manera de verlo… pues será…

Volvió a dejar el folleto con el que había estado jugueteando sobre la mesa y enfrentó finalmente la dulce y castaña mirada.

- Akane, yo…

- Ranma, por favor déjalo estar.

- No. - negó con rotundidad. - Quiero que me escuches, Akane. Sé que me he portado como un bruto pero tienes que comprender mi postura. Siempre asumí que nuestro destino era estar juntos. Así se estableció desde el principio y ambos estuvimos de acuerdo en aceptarlo, hasta que tú, unilateralmente decidiste ponerle fin.

La chica negó con la cabeza. No iba a dejarse convencer de nuevo. Algo le decía que lo que movía al joven en su afán de recuperarla, era su herido ego al haber sido ella quien rompiese la relación y eso, el orgulloso Saotome, no estaba dispuesto a tolerarlo.

- Rama, tú te has convertido en el socio de mi padre y nuestras familias están muy unidas. Pero eso no quita el hecho de que ya nosotros no tenemos relación, salvo los rescoldos de una pequeña amistad que compartimos en nuestra adolescencia. Ahora nuestras vidas corren por otros derroteros. Cada uno nos hemos dedicado a vivirla como hemos querido. Tú has disfrutado de la tuya y yo he rehecho la mía con otra persona. Por eso te pido que, en recuerdo a aquella bonita camaradería y por el bien de nuestras familias, intentemos conservar eso y procuremos no crear más situaciones violentas como… como la de antes. - replicó ella sintiendo su cara calentarse por el rubor.

- No creo que esa "situación" a la que aludes pudiese ser llamada precisamente violenta. Yo la catalogaría de otra manera.- replicó con toda intención. Akane le miró a los ojos, pero desvió rápidamente la mirada al no sentirse capaz de sostener la pasión que veía arder en las azuladas pupilas.

- Ya sabes a qué me refiero, Ranma. - la femenina voz era apenas un tenue susurro. - No debemos tener esa clase de… contactos nunca mas. Así que te ruego que mantengas la compostura.

El pelinegro apretaba con fuerza su puño dentro del bolsillo de la chaqueta, movido por una total frustración. Ella le estaba dando a entender que no quería tener ningún vínculo sentimental con él y eso le estaba matando.

- Bien por lo que veo, lo que quieres decir con ese bonito discurso es que no me meta entre tu "querido novio" y tú. ¿No es eso? Que tengo que aceptar que has elegido a un tipejo con el que quieres compartir su patética existencia y que debo mantenerme totalmente al margen, aun teniendo en cuenta que había una promesa de matrimonio entre nosotros…¿estoy en lo cierto verdad? ¿Quieres una pacifica convivencia entre tu amorcito y yo?

Akane tragándose las ganas de gritarle cuatro cosas al desgraciado y grosero ex-prometido que tuvo la desgracia de tener, asintió con un rígido movimiento de cabeza.

Ranma se levantó de la silla para sacar un par de billetes que dejó sobre la mesa como pago por la consumición que la chica había tomado. Luego se inclinó sobre la mesa acercando su irritado rostro a milímetros del de la joven, para susurrarle entre dientes.

- Eso pasará cuando se hiele el infierno…

…///…

Nodoka revolvía el contenido de la cazuela donde se estaba cocinando la cena para esa noche, aunque sus agitados pensamientos estaban en otros menesteres. Akane había regresado hacía algo más de una hora en un estado de completa agitación. Tras insistirle mucho y después de haberle obligado a beber una infusión tranquilizante, había conseguido que la chica entre lágrimas le contase todo lo que había pasado con su hijo. Ella había intentando consolarla y darle todo el cariño y apoyo que la chica necesitaba. Aunque deseaba con toda su alma que los dos jóvenes se volviesen a unir, no podía dejar de compadecerse por aquella dulce y frágil jovencita a la que quería como si de su propia hija se tratase.

Por otro lado, comprendía la intranquilidad de la pequeña de los Tendo. Esta le había comentado que su novio vendría el siguiente fin de semana a visitarles, y al igual que Akane, temía por un posible enfrentamiento entre los dos jóvenes. Solo había una cosa que le daba alguna esperanza. Ese mismo fin de semana era el 50 aniversario de la fundación del dojo Tendo, y la confederación de dojos del Japón había organizado una serie de eventos para festejarlo. Estos incluían, desde una exhibición de artes marciales, pasando por una cena de gala, y como no, un baile.

Ranma participaría en la exhibición como representante oficial del dojo Tendo. Eso le mantendría bastante ocupado y puede que entre los entrenamientos y la exhibición, no tuviese mucho tiempo para estar pendiente de la pequeña Tendo y de su pareja.

Nodoka dejó escapar un pequeño suspiro. La situación se presentaba bastante difícil. Ella conocía el carácter fuerte y posesivo de su hijo, así como los sentimientos que albergaba por la chica. Apostaría lo que fuese a que este no iba a dejar que la volviesen a alejar de su lado sin presentar batalla. Solo esperaba que las cosas no se saliesen de control.

Probó la comida y añadió una pizca de sal. Después apartó el recipiente del fuego y siguió con su planificación. Eso es, se dijo después de meditar un buen rato. Pediría ayuda a los dos hombres de la familia para así entre los tres, poder controlar en la medida de lo posible, el volátil carácter de un posiblemente muy celoso Ranma.

..//…

Akane miraba su reloj con impaciencia. Faltaba algo menos de 15 minutos para que llegase el tren que traía a su novio a Nerima y solamente habían pasado cinco minutos desde la última vez que comprobó la hora. Daba vueltas por el iluminado anden tratando de no morderse las uñas. Los nervios que había tenido durante la última semana, estaba ahora pasándole factura, provocándole un angustioso estado de ansiedad.

La semana había pasado con una engañosa tranquilidad. Las escasas ocasiones en las que se había topado con su ex-prometido, este había exhibido una falsamente educada y tranquila actitud frente a todos, pero haciendo pequeños comentarios con doble sentido que solo ella era capaz de captar, pero que escondían el veneno de la ira que le consumía y que le rezumaba por todos los poros de su cuerpo. Sin embargo, nadie podría achacarle un mal comportamiento, y eso era lo que precisamente la ponía de los nervios. La tranquilidad que precede a la tormenta. Esa que amenazaba con estallar, pero no se sabía con exactitud cuándo y cómo. Ranma había mantenido esa actitud aparentemente calmada hasta la noche anterior, cuando la bomba explotó.

La joven cerró los ojos recordando esa escena tan reciente. La vivida la noche anterior en la que el joven Saotome llegó al dojo para cenar:

Akane ayudaba a su tía Nodoka a preparar las bandejas con los diferentes aperitivos que había para cenar, cuando Ranma apareció por la cocina para saludar a su madre.

- ¡Vaya, vaya! ¿Tan poco aprecio nos tienes que quieres que muramos todos envenenados, mama?

Su madre se envaró ante las palabras del joven mientras Akane sentía hervir la sangre. Sabía bien por quien había hecho el hiriente comentario pero prefirió ignorarlo por completo. Siguió colocando las diferentes viandas en los platos sin levantar ni siquiera la mirada. Nodoka reprendió a su hijo por su grosera "broma" intentando quitar hierro al asunto, pero el artista marcial apenas la escuchaba, fijando toda su atención el la morena que aparentemente impasible continuaba con su tarea.

Esto irrito mas al joven que esperaba una respuesta por parte de ella, para empezar una de sus peleas y poder descargar parte de la frustración que traía. Acababa de enterarse por boca de sus padres de la próxima llegada del novio de la chica y ya ardía de celos imaginando las escenas que tendría que soportar viendo a los dos jóvenes juntos.

Nodoka hizo salir al joven de la cocina, pidiéndole que llevase al comedor una de las bandejas y que cuidase de que ni su padre, ni Tendo las tocaran hasta que todos llegasen para comer. Ranma hizo lo que su madre le pidió a regañadientes, sabiendo de sobra que aquello era una excusa para alejarle de la jovencita de negros cabellos.

Akane agradeció a su tía con la mirada el detalle de apartar a Ranma de allí, cuando el timbre de la puerta sorprendió a las dos mujeres.

Nodoka hizo un gesto con la cabeza señalando la puerta.

- Yo abriré, tranquila. Sigue con lo que estas haciendo. - dijo antes de desaparecer de la cocina. Akane empezó a preparar la siguiente bandeja rezando para que la velada no fuese a acabar tan mal como parecía que iba a suceder. Su antiguo prometido parecía que había llegado con ganas de guerra y ella no se encontraba con ánimos para presentarle batalla.

La Sra. Saotome abrió la puerta y enseguida la estridente voz de Nabiki se escuchó en el recibidor mientras saludaba a su tía. Akane sacudió la cabeza al escuchar los comentarios que su hermana hacía a su padre y a Gemma cuando entró en la casa, sobre lo poco que valían los hombres para los negocios. Levantó la bandeja que acaba de terminar para llevarla al comedor y suspiró. ¡Esta Nabiki era imposible!

- ¿Por qué suspiras? ¿Tan pocas ganas tienes de ver a tu amorcito que resoplas por la frustración?

La profunda voz de Ranma la asustó al escucharla prácticamente junto a su oreja. La sorpresa hizo que la bandeja resbalase de sus manos para ir a precipitarse contra el suelo, pero no fue así. Las fuertes manos del joven, haciendo gala de su innata agilidad, la cogieron antes de que siquiera uno de los ingredientes se cayese de la superficie. Después la colocó de nuevo en la mesa y la miró con una maliciosa sonrisa en la cara.

- Desde luego la cocina no es lo tuyo. Supongo que suplirás esa carencia con otras habilidades más… ardientes que consigan satisfacer plenamente a un hombre.

Akane lo miró con las mejillas ardiendo mientras él la miraba con una clara expresión de lujuria plasmada en su atractivo rostro.

- Lo digo por que tu querido novio esperará al menos que seas muy buena y apasionada en la cama; lo bastante como para hacerle olvidar lo desastrosa que eres como ama de casa. Supongo que podrá perdonar que hayas intentado envenenarle con la cena mientras te escucha gemir como una zorra en su lecho.

La joven Tendo alzó una mano para abofetear con furia la cara del artista marcial, pero este con un rápido movimiento le atrapó la mano antes de que ella fuese ni siquiera capaz de rozarle. Dando un fuerte tirón la acercó a él y la otra mano la enredó en sus cortos cabellos a la altura de la nuca obligándola a levantar totalmente la cabeza. Se agachó lo suficiente como para poder acercar su cara a la de ella y dominándola totalmente con su estatura, le habló tan cerca del rostro que los alientos prácticamente se entremezclaban.

- Ya lo hiciste una vez, pequeña fiera, pero no voy a permitir que lo repitas. Si me vuelves a intentar poner una mano encima, te tumbaré en el primer sitio que encuentre y te haré saber lo que es un hombre de verdad… no lo olvides.

Repentinamente la soltó, cuando escuchó los pasos de su madre que se acercaban a la cocina. Se volvió y cogiendo la bandeja que Akane había soltado, la llevó al comedor cruzándose con Nodoka por el camino. Esta se volvió para mirarlo mientras entraba en la cocina. Clavó su aguda mirada en Akane con la sorpresa plasmada en su rostro.

- ¿Ha estado Rama aquí?

- Ss...Si… Ha venido para ayudar a llevar la comida a la mesa.

Nodoka percibió la agitación de la joven y se acercó para poner una mano en el hombro.

- Akane… ¿Estas bien?... ¿Te ha hecho algo mi hijo?

Esta sacudió nerviosamente la cabeza como negación, pero no pudo engañar a la perceptiva mujer. Esta suspiró y envolvió en un dulce abrazo a la jovencita intentando darle un poco de calor humano.

- No te apures… ¡Ya se le pasará! Dale tiempo, es muy orgulloso pero acabará aceptándolo… ¡Ya lo veras!

- ¿Estás segura, tía Nodoka? Yo no lo veo muy claro. Está rabioso conmigo. - dijo la joven separándose del cálido regazo de la mujer. - a veces creo que me odia.

La señora Saotome la miró enarcando las cejas. ¿Cómo era posible que la jovencita fuese tan ciega? -¿Odiarte?… ¿Mi hijo? - La mujer soltó una carcajada que sorprendió a la que un día fue su futura nuera. - No, querida. Él no te odia, por el contrario, yo diría que tú eres muy importante para él. Más de lo que te imaginas.

La chica hizo un gesto de incredulidad.

- Pues nadie lo diría, tía. Por la manera en que me trata parece que no soportase mi presencia. Lo único que le falta es morderme como si fuera un perro rabioso.

Nodoka al escuchar las palabras de la chica empezó a reír con ganas ante la sorprendida mirada de la joven. La hacía mucha gracia el pensar que Akane no sabía lo cerca que estaba de la verdad. Posiblemente Ranma si deseara morderla, pensó la mujer. "Y devorarte enterita querida niña" se dijo interiormente recordando las conversaciones mantenidas con su hijo, en las cuales, a pesar de que él no le decía gran cosa, ella sabía leer entre líneas. Fijando nuevamente la mirada en la delicada joven, se sonrió al pensar: "No sabes lo que te espera, Akane. Mi hijo ciertamente es como un perro de caza, y te puedo asegurar que nunca renunciará a su presa."

Fin del capítulo.

Bueno, aquí termina este capítulo. Espero que os haya gustado.

Hacédmelo saber si ha sido así. Sabéis que los reviews son el aliciente de los escritores de fics y no os imagináis la ilusión que hacer cuando alguien nos hace llegar su opinión sobre lo que hemos escrito.

Fern25