Hi, hi, hi... aqui denuevo con un emo-cionante nuevo capitulo del fic... Estoy de vacaciones y estoy feliz, además que el domingo 22 tenemos nuestra primera tocata con mi grupo SHOUJObeats! (para mayor información, etren a mi perfil, ahí sale la pagina de facebook y un video :D) y por eso mismo, les subo un capitulo ahora... aunque no e smuy feliz... JA!

enjoy...


Los autos avanzaban rápidamente por las calles, tratando de alejarse lo que más podían del lugar de la batalla.

No habían vuelto todos los que habían ido.

Las chicas estaban juntas en una van, aún con caras asustadas y preocupadas por los incidentes pasados.

Ritsu no estaba con ellas.

-Cuidado, no te muevas mucho- dijo Nodoka, tocando el costado de Jun con el seño fruncido

-Estoy bien, no me duele tanto…- dijo la chica, y haciendo en ese mismo momento una mueca cuando Nodoka puso sus manos en un lugar sensible. Tenía un moretón muy feo en su abdomen.

-Por lo menos no tienes nada roto-

-Mierda… ¿alguien puede explicarme que pasó?- preguntó Tatsuya desde el asiento de copiloto mirando a las chicas que estaba atrás. Estaban Nodoka, Jun, Yui, Mugi y Mio, más Jaken manejando.

Había otros cuatro autos delante de ellos. Las demás estaban en ellos.

-Ricchan… Zetsubou le izo algo, no sabemos qué- comenzó a decir Mugi, sin mirar al chico. Estaba a punto de llorar- Es como si la estuviera controlando…

-Debió haberle inyectado algo- dijo Nodoka sin levantar la vista de Jun- vi unas jeringas en los militares que los acompañaron. Quizás eso izo que el virus que tenía reaccionara.

-¿Virus?- preguntó Tatsuya

-Lo que la hace tener esa fuerza- contesto la chica de lentes- ¿Qué no lo sabías?

-No pensé que fuera un virus, propiamente tal- murmuró el chico

-La cosa es que Ritsu está siendo manipulada por Zetsubou - dijo Mio, muy seria mirando por la ventana -por eso atacó a Jun, y a los demás Opositores.

-Eso es malo y horrible- dijo Jaken mientras manejaba- ¿No se le puede hacer entrar en razón? Porque si no, ella sola es capaz de hacernos pedacitos…

Se quedaron un momento en silencio. Yui miraba por la ventana, con el corazón acongojado al recordar a su amiga, recordar como las trató, y sus ojos… fríos. Sabía que había sido controlada por los militares y que no era ella. Le dolía mucho verla así.

-No sabemos qué fue lo que le izo Zetsubou - dijo Nodoka, ahora mirándolo- Probablemente algo químico. Si es así, hacerla entrar en razón sería una pérdida de tiempo.

-Pero es Ricchan- dijo Yui agobiada- debemos hacer lo que sea para traerla de vuelta. No podemos abandonarla

-Por supuesto que no- dijo Mugi con fuerza uniéndose a su amiga- Ricchan hubiera hecho lo mismo por nosotras, por cualquiera en esa situación

Todas se miraron decididas. Era verdad, además que fue ella quién izo que esa reunión nocturna se realizara, con un terrible final eso sí…

Cinco minutos después estaban entrando por la Gran Muralla que protegía al hotel. Había un grupo de cinco personas esperándolos, entre ellos Iwasaki. Apenas las vans pararon frente ellos, Momo salió de la primera que llegó, dirigiéndose rápidamente hacia el hombre. Tenía cara de preocupación, y sus cejas estaban aún más fruncidas de lo normal.

-Tenemos un problema, grave-

-¿Qué pasó?- el hombre vio el rostro de la mujer, y vio las diferencias numéricas de sus hombres, y a los nuevo invitados vestidos de militar- ¿Por qué ellas están aquí? ¿Por qué falta gente?

-Tainaka Ritsu fue… digámoslo así, secuestrada por el enemigo. Ahora estás siendo manipulada por ellos-

El hombre abrió los ojos, sorprendido, y su ceño se frunció de una manera casi anormal. Las otras personas a su lado también pusieron una cara de preocupación. En realidad, más que de preocupación, era miedo. No tener a esa chica de su lado, era una terrible ventaja para el enemigo.

-Lleven a los heridos al H.A, nosotros nos vamos a reunión. Ahora- dijo el pequeño gigante, dándose vuelta- Y las quiero a ellas dentro.

Dijo eso refiriéndose a Mio, Yui, Mugi, Nodoka y Sawako.

Todos comenzaron a moverse.

De alguna forma, el ambiente en la Base se tensó mucho. La noticia de que Tainaka Ritsu estaba siendo manipulada por los militares y que se había vuelto en contra de ellos aterrorizó a todos los Opositores. Todos conocían sus habilidades y lo que podía hacer. Por eso, todos comenzaron a caer lentamente, en el pánico.

-0-

-Tenemos que traerla de vuelta- dijo Iwasaki sentado en la meza de reunión con los brazos cruzados y el ceño muy fruncido- No es una proposición, es una orden. No sólo porque es una pieza clave entre nosotros por su fuerza… es porque es parte de nosotros. Y a un soldado nunca se lo abandona.

-Eso tiene que ocurrir antes que se les ocurra atacar- dijo Takato, apoyado en su brazo en la mesa- si ella llega a tocar la Gran Muralla, será una linda historia.

-Tengo una pregunta referente a lo que le hicieron a Tainaka- dijo Haruka mirando a las chicas- Ustedes dijeron que algo le inyectaron. ¿Vieron algo diferente en su rostro? ¿Cómo era su comportamiento?

-Parecía un robot- contestó Nodoka- reaccionó sólo con la voz de Zetsubou.

-Y sus ojos- prosiguió Yui, mirando hacia el suelo- su brillo se extinguió, y como que perdieron su pupila… parecido al de los…

-… Zombies- Mio terminó la frase

-Interesante- murmuró Haruka. Y sonrió- creo que tengo una solución para ella… creo

-¡¿En serio?!- exclamaron al unísono Yui y Mugi

-Como he estado trabajando en una cura sobre el virus, he obtenido unos resultados que disminuyen bastante las ganas de matar y comer de los zombies… quizás eso haga algo en Tainaka, como su ADN es muy similar al de ellos…

-¿Está segura de eso?- preguntó Nodoka, un tanto insegura sobre esa idea- si es un experimento… ¿lo ha probado antes o algo así?

-Solo en zombies, pero es la única opción que tenemos, al menos que se les ocurra otra cosa- dijo la mujer cruzándose de brazos.

Todos se quedaron en silencio, obviamente con ninguna otra idea. Aunque era peligrosa siendo que lo había probado solo en zombies y las posibilidades de traer de vuelta a Ritsu eran mínimas… incluyendo esa. Digamos que esa era la única posibilidad.

-Ok, trabajaré en eso, denme un par de días…-

-¿Días? No sé si tengamos todo ese tiempo- dijo Nijima, uno de los capitanes de uno de los grupos de ataque- quizás los militares ataquen hoy mismo…

-O mañana- dijo Momo, mirando al hombre un tanto exasperada- o la próxima semana, o incluso ahora, pero no lo podemos saber. No ganamos nada diciendo lo que podría pasar, sino que actuar como podamos. Si Haruka necesita unos días, se los daremos.

-Pero si en esos días nos atacan, es obvio que de nada servirá, sobre todo si Tainaka está con ellos…- dijo el hombre rascándose la barba, bastante impaciente.

-Sí crees que puedes hacerlo más rápido que yo, te dejo en libertad para que pruebes- dijo Haruka mirándolo intensamente un tanto ofendida.

-Yo le encuentro un poco de razón a Nijima-kun…- dijo Takato por lo bajo, mirando a la mujer.

-¡Tú también estás en este proyecto, Hisaka! ¡Deberías apoyarme!- le gritó la doctora apuntándolo como si fuera culpable. Una venita se asomaba en su sien.

-Yo solo decía. Además, no soy doctor- dijo Takato sin darle importancia, mirando hacia otro lado y con cara de aburrido

-¡Bien! Si quieren matar a la chica, vamos ahora dónde los militares y disparémosle el antivirus…-

-¿Matar?- saltó Mugi. Las otras cuatro abrieron los ojos, inquietas.

-Sí. Por eso es que pido tiempo- dijo Haruka con cara de "obvio"- Esto es un experimento, cualquier error puede significar la muerte, o algo peor…

-¿Y peor que la muerte sería…?- se atrevió a preguntar Mugi

-Convertirse en zombie-

Hubo un silencio entre las personas que estaban en la sala. Si, convertirse en zombie definitivamente peor.

-Entonces está claro- dijo Iwasaki, con una cara sombría- Nos prepararemos para la defensa. Hisaka, agrega los últimos detalles a la Gran Muralla, ahora. Nijima, prepara a tu grupo, al igual que tú, Sasazaki. Y quiero que ustedes cinco cooperen con ellos con toda la información que tengan de los militares, En este momento, todo sirve. Haruka, has todo lo que tengas posible para que el antídoto funcione…

-¡Capitán!- exclamó Takato de repente, haciendo que todos se digieran a él con una cara de incomprensión por ese repentino entusiasmo- Tengo una idea para la defensa y/o ataque que haremos.

-¿De qué hablas?- preguntó Iwasaki, mirando desconfiado al tecnólogo

-De lo que hemos estado construyendo Hirasawa-chan y yo- dijo levantando las cejas, con una amplia sonrisa

-¿Hirasawa-chan? ¿Ui?- preguntó Yui, mirando al hombre

-Sí… y creo que ya tengo un plan…-

-0-

-Ya estoy bien, muchas gracias- dijo Jun a la doctora que la estaba revisando

-Jeje, al parecer Tainaka Ritsu te ha contagiado con su resistencia- dijo sonriendo, y le pasó una crema- póntela para el dolor.

-¿Estás segura que ya no te duele?- le preguntó Ui un tanto preocupada mientras la mujer se iba. Estaba parada al lado de la camilla en la que la chica estaba sentada

-Bueno, no es que no me duela, pero tampoco es algo terrible- dijo Jun con una sonrisa- Y ya ha pasado un día, creo que sobreviviré…

-Quizás lo que dijo la doctora es verdad- dijo Azusa sentándose al lado de su amiga- Ese golpe fue muy feo.

-Aún no puedo creer lo que pasó- dijo Tatsuya, estaba apoyando en la pared al lado de la camilla- si logro ver a ese Zetsubou, le romperé la cara.

-Todos- dijo Jun, con una pizca de odio hacia los culpables. Los militares.

Azusa miraba su pistola sentada en el suelo apoyada en la pared, la que no pudo usar correctamente en la batalla de la noche anterior… Si hubiera sido más fuerte, más rápida, más valiente… Quizás hubiera podido ayudar a su senpai. Había sido dotada de una puntería magistral, era capaz de darle al blanco incluso con los ojos vendados… pero no pudo usar ese talento cuando fue imprescindible. No pudo ayudar a Ritsu, y ahora ella estaba con el enemigo en contra de su voluntad. Apretó el arma, sintiendo la terrible y cruda impotencia.

-¿Y cómo llegaron al lugar?- preguntó Ui- me refiero, ustedes sabían, pero alguien los mandó.

-Iwasaki se enteró- dijo el chico rascándose la cabeza- Ni Momo ni yo le dijimos… quizás fue ese Jushiro, no lo sé, pero al final fue bueno como chismoso, si no hubiéramos llegado, ustedes ya estaría muertas.

La puerta del Hospital Artificial se abrió, dejando entrar a Takato. Caminaba rápido, y tenía una expresión divertida en su rostro. Parecía entusiasmado. Casi corrió al ver a los chicos.

-Tenemos un plan. Nos demoramos un poco (toda la noche) en ponernos de acuerdo, pero es oficial- dijo llegando- Y ustedes tres son las protagonistas

-¿Eh?-

-Los gigantes de Hierro, los usaremos mañana al medio día y traeremos a Tainaka con nosotros- dijo con una sonrisa de oreja a oreja

-¿Los gigantes?- preguntó Ui, y puso una cara de emoción

-¿Esas cosas que construyeron? Si piensan pelear con esos contra Ritsu y el otro Jikken, no aguantaran mucho- dijo Tatsuya frunciendo el ceño

-Pero aguantarán lo suficiente- dijo Takato ofendido- Ustedes dos, Suzuki y Hirasawa-chan los usaran. Nakano, tú te encargarás del antídoto.

-¿Antídoto?- repitió la pelinegra, y luego abrió los ojos también emocionándose- ¿entonces ya saben cómo hacer que Ritsu-senpai vuelva a la normalidad?

-Algo parecido, Haruka está trabajando en eso, y yo debería estar ayudándola…- dijo Takato, ahora dirigiéndose hacia la salida nuevamente- vamos, hay que prepararnos, hay muchas cosas que hacer y tenemos que probar los Gigantes aún. Y tú, chico de rastas, también estás involucrado, Momo te está llamando.

-0-

Había pasado un día completo desde que ocurrió el ataque nocturno. El plan de "rescate" estaba siendo preparado, y la idea principal no era esperar un ataque del enemigo, sino que ir a atacar. Mio miraba el arma que le habían dado. Una escopeta especial para guardar unas balas más en forma de cápsula que de bala, hechas por ese tal Hisaka Takato. Ahí pondrían el antivirus que ayudaría a Ritsu. Eso debía funcionar, debían traer a esa estúpida con ellos nuevamente. Había escuchado a Mugi y Yui hablar tanto de ella y de las demás, y lo tanto que las extrañaban… por ellas era que tenía que traerla, y… porque también ella quería traerla…

-Hubiera sido interesante vivir en un hotel así- dijo Mugi acercándose a la chica- digo, en estas circunstancias, antes he pasado en mucho hoteles internacionales, pero no eran gran cosa. No tenían sala de armas.

Estaban en la sala de armas/gimnasio en el subterráneo. Yui había ido a hablar con su hermana para planear que harían y ponerse de acuerdo (y pasar un tiempo con ella), Nodoka y Sawako estaba organizándose con Momo y los demás. Así que ellas estaba haciendo su parte, quizás la más importante. Si algo salía mal, se podrían despedir para siempre de Ritsu, los militares, y sus vidas.

-Las cosas pudieron haber salido mejor- murmuró Mio, sin despegar la mirada de su arma- si no hubiéramos sido tan ingenuas y si nos hubiéramos dado cuenta de que el real enemigo eran los militares, no estaríamos en esta situación.

-Pienso lo mismo, pero no ganamos nada con lamentarnos- dijo la rubia, sacando un rifle y observándolo- Aunque duela, ya no se puede hacer nada por lo que fue. Solo se puede hacer algo por lo que será…

-Daré lo mejor para que vuelva con nosotros… - dijo la pelinegra inertemente mirando la escopeta. En eso se dio cuenta de lo que dijo, y se sonrojó- digo, por ustedes, para que estén juntas y…

-Para que estemos todas juntas- dijo Mugi sonriendo, y abrazó a su amiga- Mio, apenas todo esto termine, te ayudaremos a recuperar tu memoria… Además, estoy segura que con Ricchan de vuelta, será mucho mucho más fácil.

-… Mmmh…-

Pero sí lo pensaba así. Había sentido algo diferente al conocer a la castaña, y le había dado esperanzas ya perdida de recuperar la memoria que había perdido. Además, sentía que debía salvarla… ¿se lo debía? Algo que no recordaba, pero que aún así su subconsciente y corazón reaccionaban solos. Guardó con mucho cuidado el arma.

-Sigo pensando que es extraña, estúpidamente temeraria y algo odiosa, y muy terca- comenzó a decir Mio recalcando lo último. Sonrió levemente- pero se hace querer.

-Jejeje, si…- la sonrisa de Mugi era inocente, pero aún así, decía muchas más cosas

-No sé si me agradan mucho esas sonrisas tuyas, Mugi- dijo Mio frunciendo el ceño y separándose de la rubia aún más.

-Deberías. Bueno, iré a avisar a Sasazaki-san que estamos listas- dijo Mugi dirigiéndose a la puerta

-Te sigo en unos minutos- murmuró Mio, mirando las armas mientras su amiga salía del lugar.

Tatsuya las miraba desde afuera del lugar por la ventana de la puerta. Había dejado pasar a Mugi sin que lo notara. Se atrevió a entrar después de unos segundos.

-Hola- saludo como si nada

-Tatsuya-san-

-¿Lista para el show de mañana?- le preguntó sarcástico también viendo las armas

-No, pero no hay de otra- dijo Mio- ¿y tú?

-Nunca lo he estado… pero no hay de otra- dijo ahora sonriéndole

-… ¿Cómo te lo puedes tomar tan humorísticamente?- le preguntó Mio levantando una ceja

-Jeje, es mi forma de enfrentar los nervios- dijo el chico ahora desviando la mirada hacia las armas- Todos tenemos una forma. De seguro tú tienes la tuya propia.

-Quizás… aunque la verdad, no me conozco mucho- dijo Mio. Una pizca de melancolía se escuchaba en su voz- suena bastante estúpido eso sí, que no me conozca…

-Solo tienes que recuperar tu memoria, eso es todo- dijo Tatsuya como dándole ánimo

-… ¿Qué te ha dicho Ritsu de mí?- lanzó de repente. Esa pregunta la tenía en su garganta desde hace mucho tiempo y ahora le salió casi desesperada. Se echó hacia atrás un poco, avergonzada por como lo había dicho- em, lo siento… no importa, olvídalo.

-Jajaja, eso me ha contado de ti- dijo Tatsuya divertido- que eres una chica tímida, vergonzosa, asustadiza, muy buena para escribir canciones, un tanto enojona… Y la mejor amiga que hubiera deseado.

Con eso último, Mio pasó el enojo que le provocó imaginarse a la chica diciendo eso a sonrojarse.

-Se notaba que te quería mucho. Que te quiere. Dijo que eran como hermanas y que en la escuela hacían todo juntas, incluso tocar en una banda, ella en la baterista y tú la bajista. La verdad, siempre se ponía muy feliz y melancólica cuando hablaba de ti y de las demás. Era una faceta que pocas veces se le veía.

Mio estaba callada y un poco avergonzada, pero más que nada muy pensativa. El lazo que tenían de verdad era muy fuerte porque ella también podía sentir que todo eso era verdad, y que quería mucho a la castaña.

-Así que la vamos a traer de vuelta, y ustedes van a poder hablar de todas esas cosas nuevamente y tu memoria regresará- ¿Fue idea de la chica o vio algo más que alegría en Tatsuya? Algo completamente diferente a alegre.

-Además este lugar es muy silencioso y poco atractivo sin ella- murmuró mientras cargaba una pistola.

-… Tú también quieres mucho a Ritsu, ¿verdad?

Tatsuya se detuvo. Tenía una sonrisa en su rostro, aunque esa no era feliz.

-Jeje, creo que últimamente se me ha notado mucho y he hecho poco para ocultarlo- le dio el arma Mio- He sido muy descuidado. Esta es muy buena para ataques a quemarropa. Tienes que salir ilesa de la batalla de mañana, así ustedes dos podrán estar juntas de nuevo.

Se dio vuelta y se dirigió hacia la puerta. Ahí Mio se dio cuenta lo que Tatsuya sentía.

-Sabes que solo somos amigas ¿verdad?-

Tatsuya puso la mano en la manija, pero no abrió la puerta.

-Sus ojos se iluminan cuando habla de ti, su color incluso se vuelve más dorado, además que su sonrisa es casi irreal. Eso no le pasa con cualquier persona… Nos veremos.

Se fue.

Mio quedó muy desconcertada. Lo que quiso decir Tatsuya, ¿era lo que de verdad había entendido? Si era así… No sabía si creerlo completamente.

-0-

Había pasado un día. El sol estaba sobre las cabezas de los militares, quemándoles la nuca. Calentaba fuerte la superficie de la tierra, uno de los primeros días así desde hace ya tiempo. Los únicos que ni se inmutaban por ello eran los zombies, que caminaban, y caminaban eternamente. Apenas un par de ellos se había acercado a la Torre de Tokio, siendo rápidamente destruidos (literalmente) por los experimentos que cuidaban el lugar.

Los dos Jikken estaba de pie dando la espalda a la Torre, mirando el alrededor. Ninguna hablaba, a ninguna se le había dado la orden de hacerlo. Sus ojos seguían sin ese brillo característico de los vivos. Cómo robots, casi muertos…

Zetsubou miraba sus obras con orgullo desde la nueva base, que ya llevaba un par de días en construcción. No era gran cosa, solo era un puesto más para acercarse a los Opositores, y tener mejor lugar para atacar. Y la verdad, no le importaba si ellos atacaban o no antes que ellos, estaban muy bien protegidos por esas dos murallas creadas por él. Izo una mueca de alegría, pensando que su último experimento estaba listo para entrar en funcionamiento. Dejaría armado el cuartel allí, y volvería a la Primera Base en la universidad, y comenzaría el tratamiento.

Los Opositores no tendrían ninguna oportunidad.

-¡Señor, uno de los Opositores se acerca!- uno de los militares había entrado en su nueva oficina

-¿Uno?- el hombre se dio vuelta, intrigado- ¿sólo una persona?

-Al parecer son dos, señor- contestó el chico. No tenía más de veinte años

-Mmh… jeje, esto será interesante-

Los militares estaban con armas en las manos alrededor de la Torre de Tokio. Tenían varias tiendas en la parte de debajo de la torre al lado del edificio, y habían puesto una especie de reja alrededor de ella. Aparte de militares armados hasta los dientes, tenían tanques, grandes metralletas y bombas. Estaban listos para una invasión.

Los Jikken miraban a las dos nuevas visitas que se acercaban, sin intenciones de moverse antes de recibir la orden correspondiente. Los demás militares estaban expectantes.

-Así que sigues con vida- dijo Ritsu en una voz monótona. No estaba sorprendida. Su hombro mostraba la mordida del zombie en todo su esplendor.

-Por supuesto, te faltó power, senpai- dijo Jun con sarcasmo

Ella y Ui caminaban hacia el campamento de los militares, dentro de los ya llamados Gigantes de Acero. Tenían un lente en su ojo derecho de color carmesí que se conectaba con su cerebro. Sus brazos estaban dentro de los del robot, sus dedos conectados a unos circuitos al igual que sus pies. Solo se le podía ver parte del pecho y la cabeza. No median más de dos metros.

-Bonito robot- dijo la otra Jikken, Hantā

-Bonitas uñas- dijo Jun sonriendo

-Jun-chan- le dijo Ui como advertencia. Estaba muy nerviosa, y agradecía que la mayoría de su cuerpo estuviera dentro del robot, así nadie podía ver que estaba temblando.

-Haber haber, que hay por aquí- dijo Zetsubou acercándose a las Jikken. Estaba con tres militares como guardaespaldas- A ustedes dos las conozco. La hermana de Hirasawa y la chica que casi mueres destripada.

-Si quieres ver tripas te puedo mostrar las tuyas- dijo Jun enojada acercándose peligrosamente

-¡Jun-chan!- la detuvo Ui poniendo una mano delante de ella

-Tienes poca paciencia- se burló el hombre- bueno, así es más emocionante

-Vinimos por nuestra amiga y a pedirles que se vayan de este lugar- dijo Ui, seria- No queremos pelear, y creo que ellos tampoco

Apuntó a los militares detrás del. Tenía expresiones de nervios y miedo. A pesar de que solo eran dos chicas, los robots se veían bastante peligrosos. Zetsubou las miró unos segundos, y soltó una gran y fuerte carcajada.

-JAJA, por favor no me hagan reír así- dijo el hombre secándose lágrimas falsas- ¿Acaso creen que voy a hacer lo que ustedes me piden?

-Si fueras lo suficientemente inteligente, sí- dijo Jun mirando al hombre con asco

La expresión del pelinegro cambió drásticamente de uno divertido a uno completamente desencajado por la rabia.

-¡Yo soy mucho más inteligente que todos ustedes juntos!- gritó. Sus ojos echaban fuego- ¡Yo creé el arma perfecta, al Humano Perfecto! ¡No me vengan con que eso no es inteligencia! ¡ESO ES PODER!

Puso sus manos sobre los hombros de las dos Jikken. Ahora sonreía macabramente.

-Y ahora lo vivirán, y desearán haber muerto en manos de zombies a las de ella. Tank, Hantā, ataquen-

Las dos chicas se movieron rápidamente. Hantā saltó hacia ellas mientras que Ritsu corrió casi desapareciendo de la vista de las chicas. Pero no por nada estaban en esos robots. Sus lentes avisaron de los movimientos de las Jikken por los sensores que tenían, así las chicas pudieron contener los ataques, apenas. El metal que usaban era lo suficiente como para detener las cuchillas de la Witch-Hunter, haciendo que Jun solo retrocediera un par de centímetros después del ruidoso golpe, y con el brazo que tenía libre le dio un golpe para que se alejara. Esta lo esquivo saltando hacia atrás.

Ui en cambio tuvo más complicaciones. El metal era duro, pero la fuerza de Ritsu era superior. Apenas pudo detener el golpe que le dio con los brazos robóticos, viendo como se abollaban un poco.

-Oh oh, esto va a tener que ser más rápido de lo que pensé- dijo Ui lanzando un golpe a su sempai para que se alejara

-¿Por qué? ¿El robot no es suficiente?- era la voz de Yui

-O sea, si recibo golpes así de directos, solo tendré unos minutos más- dijo Ui, moviéndose hacia un lado para esquivar otro golpe de la chica- así que por favor One-chan, dense prisa

-¡Trabajamos en eso, solo aguanta, Ui!- exclamó Yui, preocupada del otro lado del walkie talkie

Ui se agachó por una patada voladora de Ritsu, pero no fue suficientemente para esquivar un rodillazo de la otra pierna justo en el costado del robot. Sintió como el metal de abollaba peligrosamente. La pantalla de su lente mostraba una luz azul.

-¡Ui, cambio!- dijo Jun, quién había hecho volar a Hantā hacia un lado un par de segundos, y había aparecido frente a Ui, conteniendo el combo de Ritsu justo a tiempo.

Ui se quedó sin moverse un momento, pero por el rabillo del ojo vio a la otra Jikken saltando hacia ellas. Apretó uno de los botones que tenía cerca de sus manos en el brazo del robot, y salió una especie de espada que antes era parte del brazo. La tomó y detuvo el golpe de las cuchillas justo a tiempo.

Zetsubou sonreía satisfecho.

-No interfieran hasta que se los ordene- dijo a los militares dándose la vuelta con intenciones de volver a su oficina- con ellas basta y sobra para destruirlas.

-Señor, tengo una duda respecto a todo esto- dijo uno de los militares- no creo que ellas solas hayan venido a enfrentarse a los dos Jikken, independiente de la tecnología que están usando. ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?

-Definitivamente. Y es porque no tiene cerebro- dijo el hombre sin importancia- se creen más de lo que son. Solo espera, en un par de minutos estarán acabadas.

Se escuchó un balazo. Hantā había saltado hacia un lado, y observaba los edificios que tenía en frente. Ritsu había hecho lo mismo, observando alerta mientras contenía una de las piernas de Jun. Zetsubou se dio vuelta, con una extraña expresión en su rostro.

-¿Qué ocurrió?-

-Un disparo, y no provino de los robots- dijo otro militar poniéndose frente del, apuntando con su arma

Justo en ese momento, recibió un balazo en la pierna. Con un grito agonizando cayó al suelo. El corazón del jefe de los militares se aceleró.

-¡OPOSITORES!-


YA, ahí está... espero que les haya gustado, algo más relajado que los anteriores... pero tenía que ponerlo por varias cosas... Además, los proximos seran algo violentos, MUAJAJAJAJAJA!...

Ya, muuuuuchas gracias a todos por leer y por sus comentarios, se agradece de verdad leer sus opiniones

Y, em, eso...

Mr. E´s-pen: la verdad es que no. La idea de Zetsubou era crear armas fáciles de usar y poderosas... Tener a una que comiera gente seria algo complikado, aunque en parte beficioso en un ataque al enemigo, pero difici de mantener ... no se si me entiendes. Eso.

ya, muuuuuuuuuuuuuuuuchas gracias nuevamente (y cualquier falta de ortografía que encuentren se agracece mi de dicen :D)

cheers