Se viene mucho drama y sentimientos tristes, hirientes tal vez, pero no se preocupen al final todo sale bien y si las cosas no están bien ahora solo significa que aun no es el final.


Estaba vestida de una forma encantadora ese día, sobresalía y brillaba sobre todos los demás. Nadie mas parecía notarlo por supuesto. Y Azula trataba que nadie notara la forma en la que la veía, trataba de aparentar que no le importaba.

Ty Lee llego a la tienda esa mañana luciendo absolutamente inmaculada, A pesar tener sus cálidas ropas de invierno también usaba sobre ellas una cantidad absurda de capas de seda, cada una en un tono de verde diferente haciéndola ver llena de vida. Incluso su largo y suave cabello caía libremente con la textura de la fina seda, al principio se encontraba lacio y en las puntas se encorvaban las finas hebras castañas que parecían flotar a su alrededor.

Azula miró a Ty Lee hipnotizada, se veía autenticamente glamurosa y no pudo evitar sentirse intrigada intelectualmente y al mismo tiempo un poco molesta. Su apariencia era un recuerdo de las mujeres cortesanas que veía a menudo zumbando por el palacio, siempre con mas dinero que cerebro y mas adornos que substancia. Pero su débil corazón se negaba a verla como una de esas mujeres superficiales que solo buscan aprobación y se conforman con chocolates baratos, en su lugar se repetía que esas ropas y el labial rojizo que estaba usando la hacían ver exquisita y muy femenina.

A pesar de que a ella nunca le había gustado usar ropas femeninas, siempre le había gustado como se veían, le gustaban las chicas que se comportaban como chicas, delicadas, algo tontas, con melodiosas voces, con cabello y piel tan suave que pareciera derretirse al contacto. Se sentía un poco hipócrita al apreciar todas estas características en otras mujeres pero rechazarlas en su persona.

Azula quería preguntarle a Ty Lee sobre ese vestido, pero se contuvo ya que no quería darle el gusto a su querida amiga de mostrar una reacción especial sobre su atuendo en primer lugar. Después de todo Azula no era alguien que hiciera lo que los demás esperan de ella.

"Azula." Su tío la llamo suavemente sobre su taza llena de té. "Pienso que nevará pronto, ¿Sabes lo que dicen sobre la primera nevada?"

Azula suspiró y continuó buscando entre los recipientes las hojas para el té que estaba preparando. "No lo se tío, ¿Significa que los dioses están enojados? los ancianos como tu siempre inventan castigos por una cosa u otra."

"Probablemente. Si fuera un dios mirando a este mundo estoy seguro de que vería muchas cosas que me molestarían." Iroh sonrió felizmente mientras inhalaba el vapor de su té. "Pero lo que iba a decir es que seguro que hará mucho frío."

"Brillante observación tío." Con su mano encendió la estufa, la flama comenzó de un fuerte y solido azul hasta que terminó siendo entre amarilla y naranja.

Azula levantó la mirada hacia la pequeña ventana que se encontraba en la cocina, la escena de afuera parecía igual que cualquier otro día, personas merodeando, algunas juntas, algunas apartadas, todas en algún tono de verde, nada que gritara que nevaría pronto.

Al otro lado del cuarto Iroh suspiró, "¿Te ha dicho alguien que tienes una conexión espiritual muy débil?"

"Si, creo que he escuchado eso antes." Azula reflexionó distante mientras miraba la pequeña libreta que usaba para tomar ordenes. Solía tener una escritura maravillosa, pero tenía que anotar las ordenes tan rápido como los clientes hablaran y los resultados eran devastadores.

"Hola querida." Azula luchó contra el impulso de voltear a ver a la persona que saludaba su tío. "Mira nada mas, podrías darle un ataque al corazón a este viejo luciendo así."

"¿Qué? ¿Un viejo? ¿Dónde?" Detrás de ella podía escuchar las estúpidas risas de Ty Lee y su tío mezclándose juntas. Se mordió la lengua e intentó volver a trabajar.

"¿Viste el cielo hoy?" Pregunto Iroh en un tono muy diferente al que usó para hablar con Azula.

"Oh, claro" Chilló Ty Lee, "Se ve tan lindo y nítido, aun así presiento que va a nevar pronto."

"Estoy completamente de acuerdo." Su tío tomo un largo sorbo de su té, "¿Hay algo mas en lo que te pueda ayudar querida? ¿Tal vez mas té? Podría hacer un poco yo mismo para salvarnos de lo que mi sobrina pudiera elaborar."

"Me gusta el té que hace Azula, tiene un carácter único. Pero me estaba preguntando si Azula podría tomar su descanso, ya pasa de la hora en la que lo toma normalmente y me ahí esperando sola."

Azula lamió sus labios mientras removía la tetera un poco antes de tiempo para tener en que distraerse. "Es un día ocupado, tengo muchas cosas que hacer."

"¡Pero si no hay prácticamente nadie aquí!" Ty Lee chillo indignada, Azula podía escuchar la petulancia infantil en su voz, pero detrás escucho un pequeño sonido de una campana y con alivió se dirigió a la puerta.

"Bienvenido al Dragón de Jazmín." Dijo con una voz un poco mas ruidosa de lo que convencionalmente ha usado en su vida. El cliente la miró estupefacto por la atención innecesaria y asintiendo se dirigió a una mesa. Azula tomó su orden en la mano ya que había olvidado traer la libreta consigo.

Se estaba haciendo tarde y la tienda estaba casi desierta. Incluso su tío admitía que durante el invierno el negocio no era muy bueno, hasta estaba pensando en trabajar menos horas hasta que fuera primavera. El único problema que azula tenía con esto era que no le gustaba estar sin hacer nada, porque terminaba simplemente pensando y no le gustaba la dirección que tomaban sus pensamientos últimamente. No había nada lógico en su situación y pensar no hacia mas que deprimirla. Hoy precisamente necesitaba mas distracción y el universo, como hacía normalmente, le respondía dándole exactamente lo contrario.

Todo el día ha estado pensando en Ty Lee y sintiéndose ridícula al respecto, la hacía sentir enferma, la hacía sentir como un pequeño niño mirando vergonzosamente a una dama de la corte. No quería ser ese tipo de persona y si lo era prefería que fuera con alguien a quien solo viera en la distancia, si era Ty Lee tal vez en algún punto no podría controlar sus acciones.

Azula volvió a la cocina cuidadosamente, tan despacio como le era posible, sus ojos cuidadosamente pegados al suelo, lejos de cualquier otro par que pudiera encontrar, cualquier otro par de hermosos ojos grises.

"Sabes creo que estas ignorándome" Ty Lee se quejó al momento en el que Azula cruzó la puerta. "Y no me agrada para nada."

"No seas ridícula querida." Azula le contestó en su viejo tono lleno de veneno, encantada por lo fácil y natural que salía cada palabra de sus labios. Al mismo tiempo que el ritmo de su corazón aumentaba a cien millas por minuto. Miró directamente a los grandes ojos grises de Ty Lee, por un momento pensó que el efecto se rompería, pero su boca siguió moviéndose. "¿Por qué me te daría ese nivel de consideración?"

Ty Lee bajo la mirada a sus manos, cabizbaja y callada respondió. "Yo no- no se porque lo harías, lo lamento."

Azula tambaleó un poco al ver la mirada de advertencia que le dio su tío pero la ignoró. "De hecho es extraño que hayas llegado tan lejos, estoy segura que sabías que me iba a cansar de que me estuvieras acosando tarde o temprano." Se lamió los labios notando vagamente que habían comenzado a temblar. "No mereces ni siquiera que te ignore querida, eres solo una cosa tonta y patética que se aferra a mi."

"¡Azula es suficiente!" Su tío puso una mano sobre su hombro fuertemente. "Discúlpate con tu amiga ahora."

"N-No, esta bien, en realidad ella tiene razón." Ty Lee levantó la mirada y su rostro le rompió el corazón a Azula, ademas de ser invadida por una ola de empatía y un fuerte deseo de abrazarla, sin olvidar las constantes nauseas que sentía en la boca del estomago.

"Es verdad, todo lo que digo." A pesar de todo lo sentía no podía parar, simplemente no podía detenerse, parecía que la sonrisa malvada de su rostro tomara el control por si sola. "Tu presencia me enferma, ¿Como es posible que alguien sea tan idiota? es patético, tu eres patética y tal vez el motivo por el que no te quería ver es nada mas y nada menos porque pareces una ramera vestida así. Aunque realmente no es muy diferente de tu ropa normal, eres una-"

"¡Azula" Iroh la interrumpió apretando fuertemente su brazo.

Estaba llorando, Ty Lee estaba llorando, no tuvo la decencia de dejar el cuarto para que no la vieran llorar, para ocultar su debilidad. Pero por alguna razón cuando la vio parada ahí tan pequeña y delicada en medio del cuarto con sus ojos llenos de lagrimas, no pensó que fuera débil. Ty Lee debía ser muy fuerte para haber confiado en alguien como ella.

"Creo... creo que me iré ahora." murmuró entre sollozos mientras se secaba los ojos, "Obviamente no me quieres alrededor."

Azula no podía apartar los ojos de Ty Lee, no podía hablar, no podía hacer nada. Generalmente las palabras venían a ella fácilmente, un poco de manipulación en el momento indicado y obtenía lo que quisiera. Azula siempre se había enorgullecido de su habilidad para tener siempre el control de todo, de tener las palabras correctas en cualquier momento. Pero nada venía en ese momento, en ese momento tan, tan, tan, importante su habilidad falló.

Ty Lee dio la vuelta mucho mas despacio de lo normal, fue un alivio para Azula, odiaba no poder soportar el dolor que mostraba su cara, odiaba el no tener tener control de la situación y odiaba odiar también.

Este podía ser el fin de sus problemas, si Azula dejaba caminar a Ty Lee por esa puerta nunca tendría que lidiar con las incomodas 'situaciones' con ella otra vez. Viviría como estaba destinada a vivir, una vida llena de dignidad y poder.

Sin Ty Lee para distraerla Azula podría volver a planear su vida. Volver a los planes para tratar de tomar la Nación del Fuego de nuevo. Que había pasado con los planes de matar a su tío y desaparecer en el Reino Tierra para reclutar un ejercito. Todos esos planes y sueños para el futuro desaparecieron el momento que Ty Lee cruzó la puerta de la tienda.

Desde que era una pequeña niña Azula esperaba y soñaba con convertirse en Señor del Fuego, después de su padre por supuesto, soñaba con apoderarse del mundo, poder vivir en el palacio y no volver a seguir las ordenes de nadie mas, no tendría que levantar ni un dedo y podría vivir como una verdadera princesa por el resto de su vida.

Todo eso si dejaba a Ty Lee salir por esa puerta.

Pero de alguna forma ese futuro ya no se veía tan brillante.


Gracias por cierto a las dos lindas personas que respondieron a mi grito de soledad, pido perdón si me mostré algo cortante o mala onda, no soy así, simplemente soy mala para hacer amigos XD