Hola!
¿Cómo están?
Bueno, estoy redactando un poco los capítulos por algunas dudas que se encontraron. Sé que me tardo mucho en actualizar pero tardare de resolver eso y otros detalles que sé que no les gustan.
Cualquier duda, queja o sugerencia o hasta felicitación, no duden en decírmela.
-Lo hare, lo hare, solo espera… ¿Akane? ¿Akane? ¡MALDICION!
Terminaron su discusión tras oír gritar a Sakura y ver a Sasuke correr tras de ella.
Los cinco tardaron un poco en lograr reaccionar para correr detrás de ellos.
-¡Sakura! – Grito Sasuke al ver explotar las bombas tan cerca de ella, pero suspiro aliviado al ver como salía ilesa de todos los ataques.
-Sakura – ambos habían parado tras verse acabado los ataques. Pero el descanso no duro mucho al ver una figura acercarse hacia ellos. Estaba a punto de posarse frente la pelirrosa en pose protectora pero lo que vio lo dejo sin palabras.
-Itachi.
-¿Akane?
El sonido de las hojas creaban un eco torturante entre los tres presentes, y al parecer ninguno quería romperlo.
Los animales que pasaban por ahí salían corriendo despavoridos tras el tan pesado ambiente. Y a pesar de que ninguno respiraba continuamente, las pocas veces que lo hacían era casi imposible. Los tres necesitaban un suspiro y el mayor de los presentes fue el que rompió aquel ladino silencio. Pasando a través de la gravedad y cogiendo a Sakura de la cintura para alzarla y cargarla sobre el hombro, como un costal de verduras. Tan fácil y rápido que para Sasuke paso desapercibido el momento en que la cargo, lo único que pudo presenciar fue el momento en que Itachi había desaparecido dejando un tornado en su interior.
-¡MALDICION! – Lanzo un grito que más bien parecía un lamento. La desesperación y el miedo sombrearon su rostro.
Los recién llegados miraban la escena incrédulos, algunos burlones y otros preocupados. El único con valor fue Naruto que apoyo su mano en el hombro de su amigo tratando de secundarlo. Pero un pequeño detalle no paso desapercibido por la misteriosa cabeza de Sai. Que se posó al lado contrario de Naruto, quedando frente a frente del azabache.
-Uchiha ¿Dónde está Sakura?
El dirigió su mirada furiosa hacia el susodicho y sin pensarlo dos veces se lanzó a golpes sobre Sai.
-¡CALLATE, ¿DONDE ESTABAS EN ESE MOMENTO? NUNCA LA HAS PROTEGIDO! – Sin darle una oportunidad a Sai de defenderse, Sasuke propiciaba sobre su rostro múltiples golpes - ¡TU… NO TE LA MERECES!
Estaba a punto de propiciar el golpe final, pero Naruto lo separo a tiempo del susodicho y lo aplaco con la misma violencia que el utilizo con Sai. Con una simple mirada lograron trasmitir la mayoría de su sentir. Pero aún quedaban cosas por arreglarse así que solo había una manera para lograrlo y esa era; la violencia.
Sasuke se levantó del suelo y con toda su fuerza le devolvió el golpe a Naruto y el otro respondió de igual manera.
Mientras tanto, Karin curaba a Sai que, a pesar de que las heridas fueron hechas a mano, sufría de un daño considerable.
-Vaya, pelos de león ¿está muerto? – Pregunto un burlón Suigetsu.
-No. Pero tú lo estarás si no te callas. – Contesto entre dientes.
-Uy asústame panteón. ¿Y tú, no piensas decir nada grandulón? – Dirigió su atención hacia Juugo, quien estaba examinando el lugar cuidadosamente - ¿Estás loco, que buscas Juugo? – Al verlo tan concentrado capto su atención y empezó a buscar algo sospechoso.
-Antes de llegar sentí un chackra muy fuerte, uno diferente de Sakura-San y Sasuke-San, uno tenebroso e inquietante…
Suigetsu trago duro ante palabras tan siniestras. Era inverosímil encontrar un chackra más oscuro que el de Sasuke, y si Juugo decía la verdad, estaban en un gran peligro. Y por andar de llorica, no se dio cuenta del proyectil rubio que se dirigía hacia él y que le mando directo a un árbol, amortiguando el golpe a Naruto.
-¡TEME! – Se paró rápidamente y en su mano derecha se vio girando el rassengan -¡¿Dónde está Sakura-chan?! – Se puso en pose de pelea - ¡¿Se encontró con él?!
Al escuchar eso, los músculos de Sasuke se estiraron salvajemente y sus dientes se tensaron en forma de ira contenida. Parecía un animal salvaje encerrado, no, era un animal salvaje encerrado, incapaz de hacer algo para salvarla.
-Sí, él se la llevo – fijo su mirada suplicante en los ojos azules de su… ¿amigo? En realidad eso era lo de menos en ese momento – Naruto – lo llamo con seriedad – Tenemos que salvarla...
Naruto sonrió como si esas simples palabras fueran su vida entera y sin pensar en las consecuencias, en la Hokage, en su hogar, le tendió la mano al que siempre había creído y querido como su mejor amigo, su hermano.
-Claro Teme, ¿somos el equipo 7, no? Podemos salvarla – estiro un poco más su mano, para que el la agarrara y con un poco de duda Sasuke la tomo. Y con sonrisas sinceras cerraron el trato para salvar a su compañera de equipo, y por qué no, esa unión también podía ser señal de un nuevo comienzo para ambos…
-¡¿Qué crees que haces?! – Sakura pataleaba en los firmes brazos de Itachi que corrían entre los arboles tan o más rápido que la luz.
Itachi no contesto se limitó a aumentar la velocidad y dirigirle una mirada molesta. Sakura dejo de pelear y se concentró en el panorama que no se lograba distinguir gracias a la velocidad en la que iban, pero le ayudaba a distraerse. Ninguna de las múltiples imágenes que vio en todo el camino logro captar su atención, o al menos hasta que se detuvieron en frente de una casa de ensueño entre matorrales y árboles frondosos, con el canto celestial de pequeñas aves como los canarios de múltiples colores o los ruiseñores de hermosa presencia, los nidos de petirrojos y pinzones abundaban en cada árbol y los conejos saltarines se paseaban tranquilamente de un lado para otro y lo último que vio antes de que la puerta se cerrara de un portazo fue a las ardillas que se escondían tras el violento ruido. Y al ver al culpable de ello, todo su ser tembló, no de miedo ni de angustia, si no de emoción y felicidad combinada con una extraña sensación de placer.
Pero las cosas que le hicieron desnucarse fue el verse tirada en la cama con el encima y con sus manos agarradas por las suyas sobre su cabeza, inmovilizándola. Pero no lo creía necesario, estaba completamente engarrotada. Sin ninguna posibilidad de escapar.
-¿Por qué estabas con Sasuke? – Pronuncio Itachi con una voz sedosa pero salvaje, que pasó por sus tímpanos y dejando un sabroso escalofrió por su espina dorsal. Y sin pensarlo dos veces la pelirrosa se zafó del agarre de Itachi y jalo los sedosos cabellos azabachados para juntar sus labios en un tierno pero pasional beso.
Y al separarse los colores cubrieron su rostro dejando una curiosa combinación de rojo con rosa y sus hermosos ojos azules brillando con intensidad, si azules…
-Itachi
-Akane.
Dijeron en un suspiro antes de volver a juntar sus labios en un beso vehemente…
