Capítulo 10. Indicios

La casa era acogedora, ni muy grande ni muy pequeña, las paredes de color pastel y los muebles rústicos le daban un aire hogareño y muy familiar. Nuestro protagonista pasó sus manos por una escultura de águila tallada en madera y se sorprendió de la calidad de la misma. Mientras tanto, la madre de Sarah fue a buscar un poco de té para comenzar con las presentaciones. La muchacha se tiró en el mullido sofá de madera sin muchos tapujos y extendió las piernas, cuando se puso muy cómoda le tiró una bola de papel a Heero, que le dio directo en la cara.

- Oye – le sonrió divertida – Al menos relájate un poco ¿quieres? Estamos en la casa de mi mamá. No sé cómo haces para tener esa cara de mutismo siempre.

- Es un don natural – respondió con la misma expresión de ultratumba. Segundos después la mujer mayor entró portando una bandeja con té, tazas y azúcar y la depositó elegantemente en la mesita del centro.

- Hija, baja las piernas de la mesa, no es propio de una señorita esa postura – replicó molesta la madre.

- Ya, ya vale. Te vas a poner igual de gruñona que este mentecato – se levantó y abrazó a su madre con dulzura. Sarah era una chica muy tierna y alegre, parecía tener luz propia. – Sabes mamá? Este chico quiere tener una conversación sobre papá, busca su verdadera identidad para… - le dijo al oído – cosas secretas muy misteriosas pero sospecho algo...

- Disculpe Señora, el nombre que me dieron es Heero Yui pero mi verdadero nombre no lo sé. Estuve andando un tiempo con su esposo, Odín Lowe quien me enseñó cosas acerca de la música cuando era más joven. Pero mucho no recuerdo como llegué a él. Quizás usted pudiera ayudarme de algún modo…. – El muchacho habló con tanta educación que le daría envidia hasta a Relena, y al terminar miró a Sarah con suficiencia, quien estalló de la ira.

- Oh! Entonces es eso, pues sentémonos joven, porque esta es una larga conversación y no creo que siquiera pueda darle todas las respuestas que necesita, pero al menos haré el intento. Y usted también deberá darme respuestas.

El piloto del 01 asintió levemente, se sentó en el sillón que ocupaba Sarah minutos antes y la susodicha se sentó a su lado abrazando una almohada. La madre enfrente de ellos y comenzó a servir el té.

- Todo comienza en el 175 AC cuando Odín viaja al espacio….

II

Pasos… túnel… prisa… Esas eran las cosas que pasaban por la mente de Relena Darlian mientras corría presurosa a través de aquel túnel, con Quatre siguiéndole los pasos y cubriéndole la espalda. Sabía que necesitaba con suma urgencia algunas clases de defensa personal, táctica, estrategias, lo que sea con tal de dejar de ser tan dependiente de guardaespaldas y preventers. Además estaba nerviosa por el beso que ocurrió hace minutos. No es que no le había gustado, le había encantado pero a decir verdad no era lo que ella quería. Ella amaba a otro hombre, y sintió que lo traicionó con ese beso.

- Cuidado Relena! – gritó el rubio asustado y cuando ella salió de sus pensamientos se dio cuenta, frente estaban como tres tipos que parecían muy seguros de querer capturarlos, pero no era por el físico, sino aquella mirada, ojos de un verdadero asesino.

La mujer tropezó con una piedra del destino, que para su mala suerte estaba justo frente a ella. Sentía como su cuerpo iba cayendo en cámara lenta cuando unos fuertes brazos la sostuvieron, voltearon su cuerpo como un saco de patatas, y al tiempo uno de ellos sacó una pistola de su chaqueta y comenzó a disparar mientras retrocedía.

- Estamos casi rodeados Relena, pero debes resistir todo lo que puedas, inhala y exhala y corre lo más rápido que te sea posible. Yo cuidaré de ti pero es necesario que tú también lo hagas y si pasa algo, lo que sea… huye y no regreses por mí – dijo Quatre mientras la dejaba en el suelo y la tomaba de la mano para correr en dirección contraria.

Así lo hicieron, hasta que volvieron a encontrar la salida, pero con lo que no contaron es que los hombres de atrás estaban siguiéndolos y de un disparo lograron desequilibrar al 04 dándole en la pierna derecha que lo hizo trastabillar un poco y soltar la mano de la chica. Ella volteó y…

- Vete ya – le gritó totalmente fuera de sí.

Relena hizo caso y se echó a correr todo lo que daban sus piernas. La adrenalina recorría enteramente su cuerpo y el miedo su espíritu. Quería regresar atrás para ayudar a su amigo pero no podía, no… si podía pero no debía hacerlo. La paz del mundo dependía de ella ahora y no fallaría a nadie. Pensó en Heero y en qué haría estando en una situación como esa. Intentó poner su mejor cara de seriedad pero no pudo y acabó riéndose, sintiéndose absurda en esa situación.

- Joder, mira que cosa preciosa nos hemos encontrado hoy. Estoy de suerte.

Esa voz la dejó paralizada de un susto y se puso totalmente blanca. Un tipo de con una máscara en el rostro apuntándole la cara con un arma. Había chocado con la punta de la pistola y no sabía qué hacer, mientras el tipo continuaba con su monólogo.

El jefe se pondrá muy contento de saber que la misión no ha fracasado del todo. Al final he capturado YO mismo a la princesita indefensa.

Relena reaccionó y rodó los ojos. ¿Qué haría Heero en ese momento? De repente se tiró al suelo y simuló un calambre atroz en su pierna derecha y gritó, mientras con la mano agarraba una piedra a su espalda. El hombre se le acercó desprevenido y en eso, ella le lanzó tremendo puñetazo con la piedra en la mano, que fue justo a darle en la boca al hombre y lo tiró al suelo. Luego ella se levantó y le prendió una patada en los testículos y para rematarlo le arrojó la piedra en el estómago.

- Es para que aprendas que no soy ninguna princesa indefensa – le gritó ella, se agachó y tomó el arma del hombre – Gracias por esto me será muy útil – y dio la vuelta para regresar a ayudar a su amigo Quatre.

A medida que retrocedía, oía mejor los gritos de Quatre. Se armó de valor y se escondió en una esquina del túnel. Allí lo vio, siendo golpeado por cuatro hombres y desangrándose. Respiró hondo.

"No soy experta en estas cosas, pero daré lo mejor de mí. Intentaré hacer lo mismo que hace Heero siempre, hace un rato funcionó ¿no? ¿Por qué te mientes a ti misma Relena? Sabes bien que no eres capaz de lastimar a nadie, pero… él me necesita ahora y daré lo mejor de mí"

Entonces la mujer, sosteniendo el arma con ambas manos y mucha fuerza, apuntó a la cabeza de uno de los sujetos, pero luego, pensándolo mejor lo hizo bajo el cuello por si no acertara en la cabeza. Tenía que ayudar al rubio al menos para huir…

Un disparo sonó entre los gritos, un cuerpo cayó como plomo al suelo y el resto de los maleantes quedaron paralizados. Quatre aprovechó para levantarse, no sin algo de dificultad y trastabilló hasta donde se encontraba Relena.

- Ustedes, un movimiento en falso y les aseguró que todavía tengo balas para regalarles. No reten a mi puntería – en un arrebato de orgullo, la princesa, pavoneó el arma como una banderilla y los hombres se lanzaron al suelo en señal de rendición.

El 04 se acercó a ella, con una mirada llena de reproche pero al mismo tiempo de alivio. Ella le sirvió de apoyo y comenzaron a caminar, siempre manteniendo el estado de alerta, pero al dar cinco pasos oyeron un aplauso. Se miraron a los ojos consternados.

- Bravo ministra, he de admitir que para una mujer eso fue un buen tiro – el que hablaba era ni más ni menos que Wufei Chang, preventivo y que estaba a cargo de llevarlos seguros al móvil que esperaba afuera. Él se encargó de ayudar a su compañero mientras Relena caminaba delante de ellos con pasos cansados. Mientras, otros preventivos se iban adentrando en el túnel para capturar a los terroristas.

Al llegar al vehículo, unos paramédicos se ocuparon de Quatre y Trowa de ella. Él miraba significante el arma que ella todavía traía consigo. Como entendiéndolo sin hablarse, ella se lo entregó y suspiró resignada. Se adentró en el automóvil y se sentó cómodamente.

Lo que a ella le preocupaba era las ganas de asesinar que la habían poseído de repente. No dudó en disparar, aunque el miedo la tenía presa de sus cadenas. El pensar en el muchacho de los ojos azules le dio fuerza y ánimos como siempre.

"Pero no es lo mismo. Lastimé a un ser vivo. Contradice absolutamente todos mis principios de lograr la paz con un diálogo y evitar las armas. Pero, entiendo que sin medios para defenderse una paz no se puede mantener. Que a veces el sacrificio de unos es la salvación de otros. Eso puedo comprenderlo pero… ¿mis ansias asesinas? ¿Por qué solamente por qué?"

Continuará…


Notas: Hola gente, es increíble cómo han pasado volando dos meses y yo sin darme cuenta de que no actualicé la historia. Pido disculpas. Bueno, ahondé un poco más en los pensamientos de Relena porque será una clave para el desarrollo de la historia en los siguientes capítulos, que todavía da para más

Nos vemos en el próximo capítulo. Por lo pronto les dejo un adelanto…

"Y no tenía claro en cómo decirle a aquella mujer que la música no fue el verdadero trabajo de Lowe. Habían prometido darle respuestas, pero no sabía hasta cuanto sería correcto decirle…

Y bien joven Heero, ¿a qué se dedicaba realmente mi esposo? Porque no le creeré el cuento de la música y ahora más, con la búsqueda fehaciente que usted está haciendo. Respóndame claro y con la verdad.