Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.
Capitulo 10: Insistencia y encuentros.
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Suspiro hondamente mientras sus ojos se irritaban, haciéndole apretarse el tabique para reprimirlas, y acto seguido, dejar resbalar su espalda por la fría pared a lado dela puerta de la habitación de Eris. Su corazón estaba tan vacio como ese pasillo de hospital, así de frio y desierto.
Permaneció unos segundos ahí, tratando de calmar la tristeza que se inundaba en su corazón mientras su respiración se agitaba al recordar los pocos momentos con Eris. ¿Porque había terminado todo así ?si el había dado mas que su vida, había estado en su tristezas, en sus alegrías ,haciendo de las tardes comunes, memorias inolvidables y ahora, ¿Qué se suponía que debía hacer?.
De pronto, una increíble ansiedad le hizo levantarse inesperadamente y tomar la perilla con fuerza, quería averiguar mas, quizá estaba loco y solo buscaba torturarse mas, pero su corazón no parecía encontrar descanso hasta ver mas.
Dudo unos segundos y sin aplazarlo más, entró a la habitación sobresaltando a Shiryu ante la manera de adentrarse.
—Hyoga...—de inmediato los ojos del dragón se fijaron en la mirada irritada del otro.
Sin embargo, los ojos del siberiano se clavaron en Eris quieta y silente en la cama, era una mezcla de emociones, de ternura, tristeza y ansiedad. Lentamente y sin hacer mucho caso a la presencia de Shiryu que le miraba extrañado, avanzo hasta la joven para intentar tocarla, mas sus movimientos se detuvieron en seco cuando la joven comenzó a reaccionar abriendo los ojos mientras su pecho en un lento vaivén se alzaba y apresaba la mano de Shiryu con fuerza, girando su vista hacia él.
—Dile que se vaya...—murmuro jadeante Eris apresando con fuerza la mano de Shiryu que le miraba incrédulo mientras su mirada se nublaba. —dile que me perdone, Shiryu.
—Eris...—murmuro atónito Hyoga y al instante, la rubia volvió a cerrar sus ojos, pero esta vez su aliento se apago haciendo que los aparatos a su alrededor comenzaran a hacer un ruido alarmante que sobresalto a ambos caballeros.
— ¡Eris, Eris reacciona!—Hyoga se allego a ella inerte y comenzó a aferrase en un abrazo a la joven. — ¡Eris no!
Al instante, Shiryu salió de la habitación en busca de algún medico mientras Hyoga continuaba llamando a la rubia.
—Por favor, por favor Eris no me dejes...—suplicaba le caballero del cisne sintiendo aun la tibieza de la rubia. —Eres lo único que me queda, lo único que realmente amo, no me abandones .Te prometo alejarme si es lo que quieres, te prometo hacerte feliz si me lo pides, solo abre los ojos y dime que estarás bien,¡hazlo,hazlo!
Y si, ¿que haría el sin ella, que seria de él si no volvía a ver su sonrisa, a sentir la tibieza de su abrazo, el no volver a verla nunca mas, si ella no abría sus ojos una vez mas?, todo aquello era perturbador.
Pronto sintió unos brazos alejándole de Eris, mientras se aferraba a ella y un sinfín de personas se arremolinaban sobre ella, para llevarla a otra parte del hospital mientras Hyoga era sujetado por el dragón, de quien segundos mas tarde ,atrapo en un abrazo para desahogar su dolor.
—Tranquilo amigo, tranquilo—murmuro Shiryu apresando con fuerza a l cisne.
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Lo había llevado al parque frente al hospital y dado un café de maquina mientras el cisne solo trataba de pensar que todo era una pesadilla, percibiendo la fría brisa del anochecer. Shiryu y Seiya estaba a su lado, uno apoyado frente a un árbol y el otro recargado en una banca que compartía con el siberiano de mirada perdida, ambos sin saber que decir aunque en esa situación las palabras eran innecesarias, mas la inquietud era la interrogante de los santos, así que Seiya comentó:
—Un tumor, un maldito tumor era lo que tenia a Eris así y jamás comento nada.
—Quizá...no quiso preocuparnos—menciono el dragón tratando de suavizar la situación.
— ¿Preocuparnos?—murmuro Hyoga, quien hasta entonces no había dicho palabra esbozando una sonrisa triste—si no había minuto en que no estuviera pendiente de ella, ¿cómo podría no hacerlo?
— ¿En serio no lo sabias?—pregunto Seiya incrédulo.
—Me alejo de ella Seiya, ¿qué podía saber así?—expreso cansado el cisne—además, ella dijo que amaba a otra persona, ¿qué iba a hacer yo, atarla a mi?
— ¿A quien te dijo que amaba, Hyoga?—volvió a preguntar el Pegaso mientras caminaba lentamente hacia el rubio. —no creo que tenga mucha importancia para ella, no como tu, tal vez solo este confundida por lo de su enfermedad, así que dime,¿ quien es?
Hyoga negó con la cabeza, sin dejar de mirara la nada, mas la insistencia de Seiya y los ojos expectantes de Shiryu, le hicieron fijara sus ojos en Shiryu—Creí que ya lo sabias, Shiryu.
El dragón abrió sus labios incrédulo mientras se levantaba de la banca que compartía con el cisne y respiraba intranquilo, comenzando a recordar en su memoria la manera tan extraña de comportarse del cisne ultimamente, las ocasiones en que le había preguntado al respecto, la manera en que Eris lo había mirado antes de su ataque y comprendiendo cada momento complejo, imaginado lo duro que pudo ser para el cisne preguntarle sobre la rubia mientras pasaba el mal rato.
—Te juro que no lo...—pasó saliva el dragón mientras cerraba sus ojos—...no lo sabía. Lo lamento.
Seiya abrió sus ojos ante la respuesta, no podía si quiera comprender lo que sus compañeros estaban pasando.
— ¡Chicos!—la voz de Miho desde la otra calle atrapó de inmediato la atención del trío. —Eris acaba de salir del quirófano, nos esperan los médicos.
Al instante los tres avanzaron hacia el hospital mas la incomodidad tras las palabras de ambos, se hacia percibir en el ambiente.
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A pesar de que ya era una de noche, no tenia ganas de regresar a la mansión, no hasta que sus pensamientos se aclararan y pudiera fingir ante sus compañeros que todo estaba bien, ofreciéndoles una sonrisa como siempre lo hacia y también para no preocupar a su hermano.
Caminaba disperso entre las grises calles, escuchando de vez en cuando pasar a los autos por esas solitaria calles mientras recordaba a June, sus palabras para el lobo, y sobretodo la mirada de Nachi, su ira, todo era perturbador.
Y mientras daba pasos sin sentido, reacciono cuando su hombro golpeó el de otra persona, una que le esbozo una sonrisa cuando le reconoció:
— ¡Hola, chico de los ojos verdes!, —Aitana le saludo con alegría robándole una sonrisa triste al santo.—es un gusto encontrarte por aquí, ¡que casualidad!
— ¿Qué haces tan tarde por aquí y sin nada con que taparte?, puedes resfriarte—pregunto ella observándole sin suéter.
—La verdad quería caminar un rato pero no me percate de la hora, —suspiro Andrómeda amable—supongo que es tarde y debo volver.¿ y tu, qué haces por aquí si tampoco tienes suéter?
—Oh, pues...vine aquí porque estaba con una "persona especial" y se ha ido, así que iba de regreso a mi casa, no quiero dar cafés amargos por hoy.
—Pues ya que ambos vamos de regreso, ¿te podría acompañar?—preguntó el santo de las cadenas—me gustaría platicar contigo, la última vez que lo hice fue un alivio.
—Me halagas, por su puesto, quizá tu también puedas darme un consejo—al instante, Aitana y Shun comenzaron el regreso a casa y mientras lo hacían, platicaban de distintas tonterías, mas una de ellas atrapo la atención de Shun.
— ¿Entonces Shun ya ha vuelto,"tu persona especial" ,a la que tanto buscaste y dices que crees que ella esta confundida con otro chico?—Shun asintió, tomando el brazo de la joven, pues ella comenzaba tiritar del frio.
—¿Pero también me dijiste que el la ama, y por eso la apoyo en estos tiempo que ella se alejo de ti?—Shun sonrío—pues yo creo que ella te ama o si no, ¿por qué sufrió todo ese tiempo por ti?, yo creo que solo esta agradecida con el otro chico, le ha de tener cariño entrañable de amigos por todo lo que hizo por ella y es su deber ser franca con el otro chico si dices que el la ama, también creo que se equivoco al alejarse, pero si ya le perdonaste, ¿entonces porque sufres tu y ella innecesariamente?, solo comprende ese cariño entre ellos y veras que todo es mas fácil.
—Si, en eso tienes razón—sonrío reflexivo Shun—quizá deba volver con ella y disculparme, ni siquiera la deje hablar ni explicarse.
Aitana sonrió se dejo llevar por el murmullo de la noche, hasta que Shun preguntó:
— ¿Y tu no me has contado nada de ti, como es "tu persona especial"?.
—No se aun si es realmente mi persona especial, es solo que...—suspiro la castaña—el aun ama a otra persona aunque lo suyo es imposible, ella falleció. —Shun le presto atención total tras decir esto—Ella no esta aquí y aunque eso fue hace mucho, no seria capaz de competir con un recuerdo tan fuerte como ese. Y aunque lo intente negar, cuando me besó me confundió más y ahora mi cabeza parece dar vueltas con su nombre.
—Es triste—espeto Shun serio— pero deberías decirle lo que sientes y pedirle que te diga lo que realmente siente por ti, quizá el este igual de confundido como tu.
Aitana suspiro y recordó las palabras de Ikki cuando lo conoció."Quiero saber sobre mi hermano". Entonces abrió los ojos, riendo ligeramente al pensar que era chistoso que platicara sobre lo que sentía por Ikki con Shun, su hermano y que ambos lo desconocieran.
Shun al verla tan reflexiva preguntó:
— ¿Algún día lo conoceré?
—Esta más cerca de lo que imaginas, Shun. Cuando lo conozcas dirás lo mismo que yo, que es un loco solitario y que le faltan un millón de cafés para ser "dulce".
—No me asusta, conozco una persona así...—murmuro divertido—mi hermano.
Sus pasos los había llevado hasta la entrada de la mansión y cuando ambos reian, una mirada penetrante se fijaba en ambos. Era June, quien desde lejos observaba la sonrisa preciosa que se había formado en el japonés, mientras sus puños se apretaban con fuerza y en sus ojos la tristeza ardía convertida en celos al ver a la castaña tomaba del brazo de Shun. ¿De que había servido esperarlo por horas y en el frio tras dejarle en ele parque, si el santo se había largado a mejor compañía? , June se arrebato toscamente las escasas lagrimas que empañaron su mirada y volvió sus pasos de nuevo a casa de Nachi. No, no volvería a verle hasta que una explicación obtuviera de labios de Shun. Mas una pregunta aprecio en la rubia, ¿y si se había enamorado de otra en todo el tiempo que le abandono?, después de todo, ese seria su castigo por negarse a él tan tiempo.
— ¡Oh ,por los dioses! , prometí llevarte a tu casa y me has traído tu—sonrío Shun.
—Ya olvídalo, tomare un taxi tampoco quiero caminar ya, pero quiero preguntarte, —se animo a decir la barista—¿ Y si tuvieras razón en eso de decirle lo que siento?, si lo hago, bueno no quiero escucharme ridícula así que... ¿podría practicar contigo?—Shun rio y asintió divertido—pero no te rias,¿bien?.
Aitana le miro fijamente y le tomó de las manos, como una perfecta actuación—Shun... yo no pensé que sucediera y menos contigo, pero últimamente cuando te veo, las cosas han cambiado. Al tenerte cerca, mi corazón empieza a latir descontrolado y sonrió al acordarme de cada memoria contigo, me encanta ver pasar el tiempo a tu lado y se ha vuelto tan perfecto para mi que quisiera dedicar parte de mi vida a ellos y aunque se que amas a otra persona, puedo esperar, esperar te cuanto desees si me dices que así lo quieres, porque además del café—ella rió—mi corazón es tuyo. Shun me haces muy feliz y no quiero perderte.
—Shun...—murmuro Ikki atrapando la atención de los jóvenes, mientras Aitana alzaba sus hombros sorprendida al ver la presencia tras la reja, no lo esperaba ahí. ¿Y si la había escuchado, y si sabia que todo lo dicho era para él?
—Ikki...—respondió con una amable sonrisa nostálgica el moreno y les dio la espalda.
—Ikki te quiero presentar a...—murmuro Shun amable.
— ¡No me importa Shun!—expreso el moreno apretando sus puños mientras Aitana no entendía la actitud del fénix—solo vine a decirte que Eris esta en el hospital y que los demás te están buscando. Saory esta por ir con ellos.
Y tras decir esto, el fénix se alejo de nuevo hacia el interior de la mansión, dejando al preocupado a Shun
—Lamento la actitud de mi hermano Aitana te pido lo disculpes, y a mi, debo irme ahora, mis amigos deben estar pasándolo mal.
La castaña asintió y vio correr al santo de las cadenas, quien subió a un auto lujoso, que salió de la mansión.
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Las palabras iban y venían entre términos médicos y a Hyoga lo único que le importaba era escuchar que la operación de urgencia había sido un éxito y que Eris había vuelto en si. Fue entonces que le medico, les dijo:
—La señorita Eris esta fuera de peligro. Fue necesario seccionar parte de su estomago para liberar posibles segregaciones del tumor y de ahora en adelante deberá tener extremos cuidados con su alimentación y medicamentos por algunos años, pero pueden estar tranquilos, aunque surgieron dificultades durante la operación, todo fue un éxito .Pronto podrán ver de nuevo ala señorita Eris.
— ¿Escuchaste eso?—comento alegre Seiya agitando de los hombros a Hyoga, — ¡ella estará bien!
Todos sonrieron y se abrazaron unos a los otros en el pasillo, parecía que todo se resolvería, mas cuando la mirada de Shiryu y Hyoga se cruzo, dudaron unos segundos y tras ello esbozaron una amable y sutil sonrisa. Y casi al instante, Saory y Shun arribaron al pasillo, preguntando nerviosos sobre la salud de Eris y sonriendo aliviados ante al respuesta.
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Cuando el teléfono sonó y Shun le dio las buenas noticias, continúo leyendo el libro que se había llevado las más largas horas de su vida. Ese libro de mitología se había vuelto su aliado para dejar de pensar en la escena que había encontrado minutos antes y aunque había tratado de conciliar el sueño, no había logrado más que dar vueltas enteras en la cama y bufar enojado. Y aunque ya era entrada la madrugada, prefería esperar a que los demás llegaran a tener de nuevo una pelea con la cama.
Fue entonces que al observar de reojo la jarra de agua vacía y sentir que su sed le pedía levantarse del sillón y dejar el libro a lado, accedió molesto. Bajo desde su habitación con la jarra en mano y camino silencioso hacia la cocina, más al escuchar el resonar de la puerta y ser el mas cercano hacia ella que cualquier sirviente de la casa, suspiro molesto ante la insistencia del visitante y se allego a abrir.
Su sorpresa no fue mayor, una pequeña jovencita de cabellos castaño y gorro color rojo, se abalanzo a sus brazos, apresándolo con fuerza mientras le soltaba la jarra .
— ¡Seiya!—grito la jovencita aferrándose al fénix como si se le fuera la vida en ellos. Al alzar la mirada y tras dejar sin movimiento aparente al moreno, la jovencita se quito de inmediato, sorprendida.
—Disculpe yo pensé que era mi hermano—murmuro la jovencita apenada—me dijeron que aquí podría encontrarlo.
Ikki la inspecciono de los pies a la cabeza y no pudo lo, el parecido era particular— ¿así que tu eres Seika?—ella asintió y fue así como el fénix le ayudo a meter sus maletas a la mansión. Si que seria una nueva sorpresa.
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La madrugada había trascurrido y aunque la mayoría estaban desvelados, algunos parecía que no habían pasado mala noche. Fue entonces que pro sugerencia de Hyoga, la mayoría decidieron irse de nuevo a casa. Seiya se marcho con Shunrei, Saory, y Shiryu de nuevo a la mansión mientras Miho prefirió tomar un taxi de regreso a su casa, pues al no sentirse cómoda con el Pegaso y Saory, había desaparecido segundos antes. Shun era el único que acompañaba a Hyoga y permanecía tomando un refrigerio en la cafetería del hospital.
Sin embargo, Shiryu quiso asegurarse de que Hyoga estaría bien antes de irse y cuando regreso a la habitación donde estaba con Eris, abriendo un poco la puerta, la escena le conmovió.
Eris comenzaba a removerse tras permanecer dormida todo el tiempo y Hyoga le miraba atento, a la expectativa de cualquier movimiento de la rubia. Poco a poco y haciendo esfuerzo, la rubia suspiro fuerte abriendo lentamente sus ojos mientras inspeccionaba su alrededor. Sin embargo, Hyoga apretó con fuerza su mano y la llamó por su nombre atrayendo su atención.
—Hyoga...—su nombre se escucho hermoso de nuevo en sus labios—estas aquí.
El sonrío tiernamente—Y no te dejare jamás.
—Hyoga...yo...—el santo susurro para silenciarle, mientras sus dedos se posaban en sus labios para hacerla callar—perdóname.
La mirada de Eris se comenzaba a inundar de ligeras lágrimas. —No importa nada de lo que digas, nada me alejara de ti. —comentaba el caballero mientras veía la comida que le habían servido las enfermeras minutos antes por si despertaba. Tomo con cuidado la cuchara más pequeña y cortó un pedazo de gelatina acercando los platos hasta la rubia.
—Vamos come un poco, tienes que ponerte bien pronto.
—Hyoga, deja eso y escúchame...—murmuro la rubia negando el bocado lentamente con su mano—solo di que me perdonas, es lo único que tiene sentido ahora.
—Hyoga dejo la cuchara y le acaricio los cabellos mirándola fijamente—no tengo nada que perdonarte bonita.
—Fui tonta y egoísta al no contarte de lo que sucedía, pero no quería que sufrieras, yo...yo solo quiero que sepas que...—, murmuro en un hilo la joven mientras el santo la acariciaba—yo no podría amar a nadie que no fueras tu. Te amo Hyoga, perdóname.
Hyoga le sonrío conmovido y le deposito un beso en la frente, para segundos después, volver a ofrecerle el aliento:
—Yo también. Ahora come y recupérate pronto o entonces si no podré perdonarte.
Shiryu cerró la puerta y sonrío nostálgico. Por fin todo volvía a la normalidad.
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Cuando llegaron a la mansión, Shiryu y Shunrei corrieron a su habitación con el fin de tomar un baño y tirarse en la cama a descansar mientras Seiya y Saory se apilaban en la sala de la mansión, dejando caer sus cansados cuerpos en el reposet del sillón.
— ¿Fue un día difícil, no?—preguntó el Pegaso suspirando mientras su mirada se clavaba en el techo.
Saory asintió y se apego al Pegaso, apoyando su cabeza en su hombro. —lo que paso Hyoga...no quiero estar nuca en su situación—expreso Seiya mientras al sentir a Saory cerca, le acariciaba los cabellos.
—Debemos cuidarnos, aunque sea yo lo que soy y tu todo un caballero, no somos imposibles ante ese tipo de acontecimientos. —murmuro Saory reflexiva mientras se abrazaba al Pegaso. —Salud es salud.
—Ya seria el colmo que te matara una enfermedad y no un dios —sonrío el Pegaos buscando el rostro de Saory—tranquila estaremos bien, además ¿yo cuidare de ti, no?
Saory sonrío mientras el japonés le depositaba un beso sutil en sus labios. De pronto una voz recorriendo los pasillos y nombrando al Pegaos con insistencia, le hizo despegarse de abrazo de la diosa y alzarse de un brinco del sillón.
— ¡Seika!, ¿que haces aquí?—exclamo Seiya al ver la presencia de su hermana bajar de la escalera. Saory les miro a ambos sin entender tanto el japonés fijaba su mirada en su hermana.
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Hyoga le había dicho que no tenia caso que estuviera el ahí y aunque había insistido hasta le cansancio ya que no había estado cuando surgió el clímax del problema con Eris, Shun al final declino, realmente se sentía cansado.
Sin embargo y mientras el taxi que había tomado lo llevaba de regreso la mansión, las palabras de Aitana s le vinieron a la mente. Tenia que hablar con June y dejar que se explicara, así que por impulso le dio orden al taxista de girar hacia la casa de June .No importaba cuan cansado estuviera, ella tenia que ser prioridad.
Suspiro con fuerza cuando toco la puerta de la casa de Nachi e insistió con debilidad, pues realmente no sabia si actuaba correctamente. Continúo un par de veces más, pero no parecía haber nadie, así que prefirió desistir y volver a la mansión, había sido mala decisión presentarse ahí.
Sin embargo y tras dar tan solo algunos paso de regreso, June abrió la puerta y la dejo así, invitándolo a entrar. Shun trago saliva y así lo hizo.
La escena no le gusto, el lugar se veía muy sombrío y June permanecía sentada en el suelo sin querer mirarlo, pero a reojo se podían ver sus lagrimas caer ardorosas.
Entre el silencio del lugar, ella menciono—Es por ella, me mentiste, Shun.
— ¿De qué hablas June?—exclamo sin entender el caballero.
—No fue lo de Nachi lo que te molesto, tú no me has perdonado que me ocultara de ti, es eso y probablemente ese sea una salida perfecto para irte a su lado, con esa chica.
—June, de verdad no te entiendo... ¿cual chica, de que hablas?
—Ya Shun, no se como se habrá metido ella en tu corazón, seguramente debe ser alguien especial, tu no...te enamoras de cualquiera,—June bajo su mirada mientras Shun reía nervioso—y entiendo que este es mi castigo por abandonarte cuando mas lo necesitabas.
—Ya que sean felices...—murmuro sin poder resistir mas la rubia, corriendo a ocultarse a su habitación mientras le caballero negaba si entender.
Continuara...
Lindos lectorcitos, muero por hacer un fanart de esta escena de Seika e Ikki, así que lo hare ,por lo pronto les deje uno de Aitana en mi pagina de devianart que podrán encontrar en mi profile. Les mando miles de besos y abrazos por todas sus bellas palabras que me encanta, mene cantan y me han traído de nuevo aquí.
Nota :gracias a todo ustedes: LunaDark, pues la próxima ponle estuve aquí aunque sea hah a que haces muy feliz a mis protagonistas de fic y sobretodo a mi con tus palabras, gracias por seguir el fic, este que también es tuyo! ,Flutterage,Tepucihuatl,Melgothic,Pegaso Seiya y Kasumi mil gracias!
